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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Uribe…Portentoso* !!! (By. Carlos Prieto)

Posted by Carlos Prieto On octubre - 10 - 2009

Es asombrosa la popularidad de nuestro presidente. Tuve la oportunidad de asistir a la asamblea anual de Cotelco, en Armenia (Quindio), la semana inmediatamente anterior. Allí llego el Dr. Uribe, a cumplir una cita con los Hoteleros de Colombia, acompañado de un sin numero de colaboradores de altísimo nivel: Ministro, Director del Sena, Director Aerocivil, etc. Es admirable la capacidad mental de nuestro presidente; quien sin lugar a dudas tiene “Metido el país en su cabeza”.

Al margén de darle la razón a unos u a otros, con referencia a un tercer mandato, me gustaría hacer la siguiente reflexión:

Tienen razón quienes van en contra de la reelección, cuando plantean que debe haber un cambio en el poder, para así dinamizar el desarrollo de nuestro país. Que hay corrupción, que se esta generando un autoritarismo aplastante, que…etc., etc., etc.

Tienen razón quienes respaldan la reelección, cuando plantean que debemos seguir con los programas de seguridad democrática, que debemos aprovechar la capacidad de nuestro presidente para seguir saliendo del atolladero donde nos habían metido administraciones anteriores. Que…etc., etc., etc.

¿Será que más del 60% de los Colombianos está equivocado, al pensar que el Dr. Uribe debe seguir con un Tercer Mandato? Pocho

*Portentoso: Extraño, singular, que causa admiración ó asombro

245. Sin contrapeso

244. Barriendo

243. Aplastante

La tricolor democracia (By. Mauricio Pombo)

Posted by Carlos Prieto On septiembre - 8 - 2009

“En el tercer mundo, la democracia respetable es aquella que permite compartir el botín cada cierto tiempo a corruptos de otros partidos.”

186. Tricolor

Lo he dicho e insisto. No creo en el cuento aque de que la segunda reelección desinstitucionaliza al país. Y no lo creo, pues siempre he dudado de la seriedad de sus llamadas instituciones. En estos días, el vicepresidente Santos dijo que en Colombia hay “un Congreso fuerte, un poder Judicial muy fuerte e independiente y una prensa absolutamente libre”. Al respecto, me apropio del comentario de un lector de El Espectador: “Es cierto, Colombia siempre ha tenido un Congreso fuertemente corrupto, un sistema judicial fuertemente ineficiente y una prensa absolutamente libre de objetividad y responsabilidad social”.

Así, pues, estoy en contra de la reelección, pero no por los motivos esgrimidos desde la oposición, en cuanto al asunto de los pesos y contrapesos, bla, bla, etc. Estoy en contra, pues considero que debe haber un cambio en la gerencia de la corrupción. O sea, darles la oportunidad a otros para que, al menos durante cuatro años, ejerzan el democrático derecho de llenar los bolsillos de sus amigos. Uno aquí a lo máximo a que puede aspirar, en términos de democracia, es al cambio de corrompidos y corruptores. Es desgastador ver siempre a los mismos robando. Hay que darles la oportunidad a otros. Volver a la democracia, maestros, como cuando con Samper robaban los amigos de Samper y luego con Pastrana los suyos. Lo injusto de este cuento de la segunda reelección es que siguen siendo los mismos los que roban y, a su vez, se atenta contra la democracia del robo y la corrupción. La redistribución del ingreso sólo es posible si cambian los intermediarios. A Sarmiento Angulo le da igual a quién financia; sabe que, venga quien venga, le cuidarán la finca. Los presidentes son sus mayordomos. El cuento bonito de los tres poderes independientes no tiene ni tuvo sustento alguno ¡nunca! Los tres, años ha, han sido dependientes del narcotráfico o de los poderes económicos ‘legales’.

En el tercer mundo, la democracia respetable es aquella que permite compartir el botín cada cierto tiempo a corruptos de otros partidos. Así de sencillo. Basta pensar en la cantidad de gente que se vería favorecida con un cambio: los amigos de Pardo, de Vargas Lleras, de los Gaviria. Por eso, y solo por eso, nos debemos oponer a que la rapiña siga en manos de quienes han usufructuado de ella por casi siete años. ¡Viva la democracia, maestros!

Lo bonito de nuestra tricolor democracia era la alternancia de la corrupción. Es injusto que un inepto como Andrés Uriel sea el único con derecho a ejercer su ineptitud. Democrático sería que otros ineptos de otros bandos (¿bandas?) tuvieran también acceso a cargos públicos. Además, descansaríamos de algunos columnistas, que recuperarían sus antiguos consulados. En fin, hay un sinfín de razones para estar en contra de la segunda reelección.

Tomado de El Tiempo

Negocio inconveniente, trámite legítimo (By. Saúl Hernández)

Posted by Carlos Prieto On mayo - 12 - 2009

Tapa bocas

Tapa bocas

No hay que hacer historia patria para saber que las actividades de los hijos del presidente de turno siempre han sido objeto de polémica y hasta de menoscabo de los poderes del Ejecutivo. Tampoco hay que hacer un gran esfuerzo mental para deducir que la controversia por los negocios de Tomás y Jerónimo Uribe no es más que un anzuelo para pescar algo más grande; casos similares hay muchos -unos legales, otros no; unos éticos, otros no-, pero no revisten el interés malsano que este despierta.

Es normal que haya suspicacias en un país donde el tráfico de influencias es tan pródigo como el de narcóticos, y donde hasta se compran leyes -como se desprende de una conversación entre ejecutivos de Fendipetróleo-. Pero hay que entender que una cosa es hacer o tener negocios con el Estado y otra, muy distinta, es hacer trámites ante el Estado, con apego a la ley, que son los mismos para cualquier ciudadano. Solicitar la aprobación de una zona franca no es hacer un negocio con el Estado, sino un trámite ante él; es como pedir licencia de funcionamiento para un negocio -una discoteca, una cafetería- en los términos que la Ley exige.

Existe el prejuicio de que a ellos les aprobaron la solicitud sólo por ser los hijos de Uribe, pero el Gobierno ha reglamentado 47 zonas francas, en las que no participan hijos del Presidente, y no hay razón para pensar que ellos -y sus socios- carecen de la idoneidad suficiente para desarrollar un proyecto con el cumplimiento de los requisitos que tantos otros han solventado.

Los Uribe no necesitaban recibir beneficios espurios por parte de los subalternos del papá porque la Ley obliga a aprobar las solicitudes que cumplen los requisitos. Tampoco requerían ‘información privilegiada’ porque no es el Estado el que decide dónde habrá zonas francas ni dónde hay un negocio que pinta bien. Sugerir que hubo información confidencial equivale a decir que nadie sabía que Bavaria tenía ese lote en venta -con avisos de prensa y todo-; que por allí pasa el tren desde 1917; que la doble calzada está prevista desde 1995, o que el POT de Mosquera proyectaba ese terreno como de uso industrial desde el 2000. Es una necedad sugerir que ese lote iba a ser una ‘selva virgen’ hasta el fin de los tiempos, a menos que un poder malévolo metiera baza allí.

Otra cosa que no hace honor a la verdad es la tergiversación malintencionada de que los Uribe le están robando al Estado 3.000 millones de pesos, cuando esta suma corresponde a la estimación de ganancias de un negocio privado; es más, puede que estén haciendo las cuentas de la lechera y la utilidad sea mucho menor, pero el hecho es que no hay dineros públicos ahí.

Y, por cierto: no hay nada de indecente en el hecho de que alguien haga fortuna lícitamente, a la edad que sea. Es de una aterradora pobreza intelectual argumentar que unos jóvenes como los Uribe (el mayor tiene 28 años) no deberían estar ganándose miles de millones a estas alturas, sino ” ‘mochiliando’ en la Sierra Nevada de cuenta del papá”. Resulta que estos pipiolos no lo han hecho nada mal: SalvArte proporciona sustento a 200 familias de artesanos; mientras que Ecoeficiencia tiene 303 empleados con todas las prestaciones de ley.

El odio de clases, mezclado con la noción de que la riqueza es pecaminosa, es un peligroso coctel maniqueísta que no le hace bien a Colombia. Por el contrario, de estos necesitamos muchos más. Lo que tienen Jerónimo y Tomás es una ‘formación privilegiada’, por lo que hay que abogar por una educación de calidad para todos y propagar la vocación empresarial entre la juventud colombiana.

Cuando los Uribe vendían artesanías, les parecían buenos muchachos a todo el mundo porque esos abalorios no dan plata. Pero un gran negocio era el papayazo perfecto para armar otro sainete protervo contra el Gobierno. La inconveniencia del negocio no se discute, pero el trámite es legítimo.

Saúl Hernández

Tomado de El Tiempo

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