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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Sensatez

Posted by pocho On mayo - 10 - 2011

Por: Saúl Hernández Bolívar

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

Caricaturas: Matador

La corrupción se ha querido manejar con una demagogia suicida, como si para expurgar unos parásitos hubiera que tomar cicuta.

Los ciudadanos no estamos reclamando venganzas ni pidiendo chivos expiatorios.

(Nombre de caricatura)…Corrupción: problema de salud pública

Que el 70 por ciento de los colombianos consideren que el problema de corrupción se está agravando entraña un asunto más delicado aún, como es la pérdida de credibilidad de las instituciones. Y eso ocurre porque el tema se ha querido manejar con una demagogia suicida, como si para expurgar unos parásitos hubiera que tomar cicuta.

Es irresponsable plantear que la corrupción empezó ayer, que el gobierno anterior fue un dechado de podredumbre o que esta degradación la inventó el Polo en Bogotá. Flaco favor le hace al país la justicia espectáculo cuando toma decisiones dizque “para que los medios no nos cocinen” (Mendoza Diago), o cuando se exagera la verdadera magnitud de las cosas para justificar medidas arbitrarias.

Es cierto que los ciudadanos estamos esperando resultados, pero no estamos reclamando venganzas ni pidiendo chivos expiatorios. La corrupción en Colombia es alta, pero eso no es excusa para hacer un manejo alegre de las cifras. Por ejemplo, si entre el 2005 y el 2010 se concedieron 4,9 billones de pesos en recobros, no puede decirse que se robaron 4,5 billones porque eso equivaldría -como afirma el ex ministro Palacio- a que todos los recobros fueron fraudulentos y a que hay centenares o miles de cómplices entre jueces, miembros de comités técnicos y ‘pacientes’ que se prestaron para estafar al sistema.

(Nombre de caricatura)…Diagnóstico

Algo similar ocurrió cuando el fiscal del caso AIS acusó de peculado a los cinco ex funcionarios del Ministerio de Agricultura, asegurando que todo el dinero destinado al módulo de riego era una defraudación a favor de los 33.000 beneficiarios. Claro que a estos funcionarios no les han encontrado indicios de que se hayan apropiado de recursos públicos, como en el caso del saqueo a la salud, donde hay correos electrónicos que comprueban el chanchullo y el cinismo de estos delincuentes: “… por fin vamos a salir de pobres. Jajajaja”.

Seamos serios. En Colombia siempre ha habido corruptos dedicados a identificar puntos débiles para defraudar al Estado, como el filón de los recobros al Fosyga, que pasaron de 626.000 millones en el 2007 a 2,6 billones en el 2010. Pero recordemos que mientras el Gobierno y algunos comentaristas asegurábamos que eso era un abuso al que había que ponerle coto, la oposición aducía que a los pacientes había que darles lo que fuera y al costo que fuera.

EL TIEMPO ha publicado casos de corrupción en la salud por montones. Cobros por cirugías de próstata en mujeres, tutelas que ordenan poner ascensores en casas de enfermos o pagar sesiones de ‘perroterapia’ o de campos magnéticos. Pero, a pesar de que el gobierno anterior se mostró renuente a admitir esos excesos, en los tribunales periodísticos los inquisidores condenan a ex funcionarios con argumentos pueriles: “¡Usted cómo no se dio cuenta!”, “¡usted por qué no hizo nada!”.

La corrupción es silenciosa, como el cáncer, y suele ser un delito sofisticado -lo dice la Fiscal General-, del que nadie se da cuenta hasta mucho después. No entender algo tan básico es desconocer su naturaleza. Y hay algo peor: nuestro ordenamiento jurídico impide tomar medidas prontas y contundentes, el ‘debido proceso’ es una maraña de recovecos legales muy apropiada para salirle al quite a cualquier imputación. Si el Estado no tiene dientes ni para obligar a un conductor a que pague sus comparendos, ¿qué puede esperarse que haga contra organizaciones poderosas que tienen dinero, conexiones y numerosos abogados?

Para combatir este fenómeno con éxito es necesario entenderlo a cabalidad y ponderarlo seria y serenamente. Convertirlo en arma de desprestigio y persecución política es un grave error que solo les conviene a los amigos del caos y la anarquía.


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Adiós al Polo

Posted by pocho On agosto - 25 - 2010

Por: Daniel Pacheco

Fuente: El Espectador

Será importante siempre para nuestra democracia, que en el espectro politico de nuestra nación, esten las fuerzas de izquierda, centro y derecha. Es deplorable lo que ha ocurrido en la administración de Bogotá. Desafortunadadamente la opción que ha tenido El Polo, de mostrarse como una verdadera alternativa a la politica tradicional, ha sido empañada por las mismas malas-prácticas que durante años denunciaron y sobre las cuales se hicieron elegir para dos administraciones continuas.

Como bien lo expone el Sr. Pacheco en esta columna, nuestro país necesita de una izquierda moderna y dinamica. Una izquierda capaz de proponer verdaderas alternativas de cambio; y no esa izquierda con ansias de poder, para hacer lo mismo que han hecho durante años sus contradictores. Pocho

Todavia me retumban las palabras del senador Robledo, del Polo Democrático: “…si no actuamos como equipo y en unidad, no hay futuro para nadie y menos para Colombia, porque (el Polo es) la única esperanza de este país”.

Lo más trágico de esas declaraciones mesiánicas es que Robledo cree, en lo profundo de su dogmática mente, que son verdad. Y no es sólo Robledo, esta forma de pensar es la epidemia responsable del acelerado declive del Polo.

Porque un partido político que se ve como la única alternativa, como el poseedor de la verdad, además de ser terriblemente descalificador de los demás, mata toda posibilidad de autocrítica. Entonces, mientras Robledo y Petro se disputan la coherencia ideológica de “la izquierda”, son incapaces de enfrentar a sus compañeros de lucha que roban callados.

El problema del Polo no es de tendencias, es de diván. Si alguien dentro de ese partido todavía tiene esperanzas de salvar un proyecto político con posibilidades de gobernar, debería internar a sus dirigentes en una terapia de grupo. ¡Ya!

Trabajando para Gustavo Petro, tuve la oportunidad de ser testigo de primera mano de algunos eventos de manicomio que dan lugar a las grandes fracturas dentro del Polo. La “unidad”, aquello sin lo cual Robledo dice “no hay futuro para nadie”, ha sufrido más porque sus líderes no se pasan al teléfono, por cualquier desacuerdo ideológico.

Una señal de lo peculiar del pensamiento polista es que “izquierda”, en su lenguaje, no es sólo un adjetivo, sino también un nombre propio. Nacen así expresiones como “representamos la unidad de la izquierda”. Los complejos de personalidad detrás de tener que nombrarse se entienden más claramente a partir del “los ataques de la derecha”. La derecha, nombre que ningún partido usa para referirse a sí mismo, y que la izquierda no ha sabido explicar bien a quién se refiere, es el punto de apoyo a todo lo que ha sido el Polo: una oposición.

Por eso los retos para el Polo en este gobierno son mucho mayores. Los llamados de concordia del nuevo presidente pueden tener efectos más negativos para la supervivencia de “la izquierda”, que los ataques desde “la derecha”. Por eso la paradoja, planteada por Eduardo Posada Carbó, es que la oposición tiene hoy la presión de hacer reales las promesas de unidad nacional, y no el Gobierno.

Posada Carbó insiste en la necesidad de romper prejuicios para acercar a los partidos políticos del país hacia una “paz política”. Buena suerte. Irónicamente, no hay ningún partido menos revolucionario y más conservador que el Polo. Basta ver la tenacidad religiosa con la que internamente se debate a partir de exégesis del Ideario de Unidad, la Biblia del partido.

Ahora que sus temas bandera, como la pobreza, el desempleo y las víctimas, han sido asumidos por la coalición del gobierno, cabe preguntarse: ¿Desaparecerá el Polo?

Tal vez eventualmente. Tal vez conserve un lugar cada vez más reducido. Como quiera que sea, me separo del pesimismo que ve en la desaparición de este partido un signo preocupante para la democracia colombiana. A fin de cuentas, el Polo es de izquierda, no la izquierda.

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¿Elegirán al aguachento? (By. María Isabel Rueda)

Posted by pocho On septiembre - 24 - 2009

205. Carlos Gaviria

Carlos Gaviria Díaz muy seguramente ganará la consulta del Polo el próximo domingo. Cuando está en Colombia, porque le fascina viajar invitado por el mundo, es un buen candidato, porque en su empaque de oráculo griego, la gente le come cuento. Lo cual debería alegrarnos mucho a quienes no militamos en la izquierda, porque podría ser el puntillazo final para colocar al borde del descrédito la vocación de gobernar que con su alcaldía le abrió Lucho Garzón a la izquierda colombiana.

A mí personalmente eso no me alegra. Por el contrario, me parece lamentable que la izquierda, que viene de enriquecer el debate político, unidas sus distintas vertientes bajo la sombrilla del Polo, termine estrellada con el candidato equivocado.

A Gaviria lo va a acompañar toda la maquinaria del Moir, fuerza muy sectaria pero con fama de limpia. Tiene al Partido Comunista, una fuerza también organizada pero no tan limpia: un pequeño sector todavía simpatiza con las Farc. Tiene a toda la Anapo, actualmente dueña de uno de los gobiernos más corruptos que ha tenido Bogotá. Y tiene al senador Jaime Dussan, que ha roto su neutralidad como presidente del Polo, lo cual, a estas alturas de su trayectoria, honra a quien no goce de su apoyo clientelista. Ah. Y Gaviria también tiene a la Academia: a los intelectuales y profesionales de izquierda, estudiosos, habladores de paja que tienen una posición apoltronada de ver el mundo.

Estas fuerzas, unidas en el colmo del pragmatismo, podrían llevar a que el Polo desperdicie a una figura tan interesante como Gustavo Petro. Que no tiene al Moir, ni al Partido Comunista, ni a la Anapo, ni a los contratistas de la Alcaldía, ni al presidente del Polo, ni a los intelectuales de izquierda. En una decisión muy aventurada, Petro rompió con toda esa maquinaria clientelista y se lanzó a las calles a hacer una campaña en la que ha intentado conectarse con las grandes mayorías del país haciéndose una simple pregunta: ¿por qué ellas quieren a Uribe?

Y pienso que Petro ha descubierto que las mayorías no están equivocadas en su apetito de seguridad, en sentirse repugnadas con las Farc y enfurecidas con las amenazas bélicas de Chávez.

Para haber sido amigos de vieja data, me pareció muy valiente y oportuno que Petro hubiera salido a decir que las agresiones del gobierno venezolano contra el presidente Uribe las recibe el país como una agresión al conjunto de la sociedad colombiana. Previamente, y en innumerables ocasiones, ha salido a poner en su puesto a las Farc y no ha dudado en denunciar las prácticas clientelistas y corruptas de la actual administración.

En contraste, las posiciones de Gaviria han sido cuando no correctas pero tremendamente abstractas, como en su rechazo a los métodos violentos de las Farc, aguachentas, como cuando ha pedido pruebas, primero de la masacre de los diputados del Valle -las sigue esperando- y recientemente de todas las cosas espantosas que vienen pasando en la actual administración de Bogotá. Esas pruebas existen, pero él se hace el ciego.

Por preferir a Gaviria, el Polo ya derrotó a Antonio Navarro, al cual dejó ir a buscar horizontes políticos en Nariño, cuyos pastusos hoy son unos verdaderos privilegiados con su gobernación. Ahora está a punto de desperdiciar a Gustavo Petro.

Si yo decidiera participar en la consulta abierta del Polo, preferiría mil veces a un ex guerrillero hoy firme contra la guerrilla, contra el clientelismo y contra la amenaza de Chávez, que a un ex magistrado y profesor que jamás ha tomado un arma, pero al que no le salen sino desmayadas declaraciones contra quienes aún las usan contra el resto de colombianos. Y que exige pruebas sobre la evidente falta de idoneidad moral de quienes probablemente lo van a ungir como candidato.

Tomado de El Tiempo

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Persiguiéndose la cola (By. Daniel Pacheco)

Posted by pocho On agosto - 25 - 2009

175. Polo

Una de las cosas emocionantes de la política es que es como los juegos: se trata de ganar. Los motivos pueden ser muchos (para hacer un mundo mejor, para hacer plata, para “ayudar a la gente”, para ayudarse a sí mismo, etc.), pero el objetivo es el mismo, sin importar la orientación ideológica o los medios utilizados durante la competencia.

Y el Polo está de competencia. Compite con el Partido Liberal y el Partido Conservador en las consultas presidenciales del 27 de septiembre. Compite con el Gobierno desde la oposición. Compite con la guerrilla por llevar las banderas de la izquierda. Compite consigo mismo en la campaña de los precandidatos a la presidencia, Petro y Gaviria.

Pero nada de lo que hace el Polo indica que quiere ganar. Aunque es el partido que se opone más claramente al Gobierno, su presidente por cuatro años, Carlos Gaviria, dice que acepta reelegirse como presidente y lanzarse como candidato, con el argumento de que es su responsabilidad porque se lo pidieron “las bases democráticas de la colectividad”.

Luego el Polo nombra a Jaime Dussán, probablemente el miembro más desprestigiado de la izquierda legal en Colombia, como presidente temporal, mientras Gaviria hace campaña. Lo primero que hace Dussán es meterse en un escándalo mediático por sus conductas clientelistas en la ya cuestionada gestión de Samuel Moreno.

Lo segundo, a raíz del reciente conflicto con Venezuela, es autonombrarse como mediador. Se va a donde Chávez justo cuando las relaciones con el Gobierno de Colombia están congeladas, declara que “comparte los ideales socialistas” del movimiento bolivariano que le hace estatuas a Tirofijo y dice “no tengo información sobre eso”, cuando le preguntan si está de acuerdo con el cierre de medios de comunicación o con el modelo de Estado Docente que tumba la libertad de cátedra.

Si el objetivo del Polo es ganar votos, ¿por qué busca el “beso de la muerte” de Chávez? Si su objetivo es ganar sin recurrir a las prácticas tradicionales de hacer política, ¿por qué nombra a Jaime Dussán de presidente? Si quiere ser una alternativa política que se la juega por el Estado de Derecho y la coherencia ideológica, ¿por qué concurre con modelos políticos que violan en sus países la libertad individual, de expresión y de cátedra? Si hay gente en el Polo que sí quiere jugar para ganar, ¿por qué no dicen nada?

Preguntas fascinantes. Del tipo de fascinación que se siente al ver a un loco arrancarse el pelo, o a un perro mordiéndose la cola. Pero también un poco tristes, sobre todo si es un loco al que uno le tiene simpatía.

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Lean esta “Belleza” de Mr. Gaviria. Sin palabras… Pocho

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La Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y el presidente del Polo Democrático Alternativo, Carlos Gaviria Díaz, encabezan los grupos de movimientos y personalidades que suscriben la petición.

La solicitud fue formalizada tres semanas después de que el Gobierno del primer ministro de Canadá, el conservador Stephen Harper, presentara al Legislativo de su país la iniciativa de ratificación.

“Firmar este Tratado, además de hacer de Canadá cómplice de los innumerables crímenes cometidos por el Estado colombiano -crímenes denunciados por las Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos- significa desaprobar el trabajo de defensa de los derechos humanos en el que se ha comprometido una importante parte de la población canadiense”, consideraron los peticionarios.    

Según ellos, los estudios han concluido que este acuerdo puede afectar las condiciones laborales en ambos países, poner en peligro los derechos fundamentales alcanzados por la democracia canadiense y empeorar el balance ecológico y humano binacional, dado que el TLC favorece de manera amplia a las multinacionales mineras de la nación norteamericana.    

Además de Harper, que es cabeza del Partido Conservador, el mensaje está dirigido a los líderes de los partidos Liberal, Demócrata y del Bloque Quebequense en el Parlamento canadiense, Michael Ignatieff, Jack Layton y Gilles Duceppe, respectivamente.

El TLC entre los dos países fue firmado en la reciente Cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) realizada en Lima y a la que asistieron, entre otros, Harper y su colega colombiano, Álvaro Uribe.    

 

Ambos gobernantes fueron testigos de la formalización del acuerdo, que fue suscrito por los ministros de Comercio de sus países, el canadiense Stockwell Day y el colombiano Luis Guillermo Plata.

Tomado de Portafolio

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De las Farc al Polo (By. Rafael Guarín)

Posted by pocho On marzo - 6 - 2009

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Imaginemos un momento que Carlos Castaño y Salvatore Mancuso hubieran enviado un mensaje público al Congreso de uno de los partidos de la coalición de gobierno o al Partido Liberal. ¿Cuál sería la reacción si además propusieran un acuerdo para cambiar el “régimen” y dicho partido no rechazara la amable invitación? ¿No sería una modalidad similar al Pacto de Ralito entre paramilitares y un grupo de políticos para “refundar el país”?

Pues fue exactamente eso lo que ocurrió la semana pasada con un mensaje del Secretariado de las Farc al Congreso del Polo Democrático Alternativo PDA. Luego de lanzar el infundio de que la Política de Seguridad Democrática es el obstáculo para la “convivencia”, la organización terrorista le señala a ese partido la necesidad de “acuerdos políticos que abran las puertas a un nuevo régimen con capacidad de cimentar la paz democrática”. En otras palabras, le proponen un “pacto” para derrotar la estrategia de seguridad en las urnas y abrirle paso a un gobierno que comparta los criterios farianos. 

A pesar que los senadores Iván Moreno, Luis Carlos Avellaneda y Parmenio Cuéllar descalificaron tajantemente la carta de Alfonso Cano, el Congreso del PDA se abstuvo de pronunciarse. En realidad esas declaraciones sirvieron para ocultar que los delegados al Congreso evitaban abordar la propuesta fariana para no introducir un elemento que ahondara la fracturada unidad. 

El secretario del Polo, Carlos Bula, sacó la versión que el tema estaba resuelto. Según él, era una “posición de principios” que no admite duda respecto a que ese partido está en contra del secuestro, el terrorismo y la combinación de todas las formas de lucha. Lo que no dijo Bula, es que para el Polo los soldados y policías no son secuestrados sino prisioneros de guerra, por tanto, que los miembros de la fuerza pública pueden seguir siendo raptados por la guerrilla conforme al derecho internacional, lo que no es otra cosa que la legalización del secuestro. 

Se le olvidó también decir que desde el punto de vista del PDA las Farc no son terroristas sino un actor político con el cual se debe negociar y conseguir una “salida pacífica”, lo que implica que rechazar al terrorismo no es rechazar a las Farc. Y omitió reconocer que aunque en la retorica repudian la combinación de las formas de lucha, en la práctica el Partido Comunista Colombiano, que controla gran parte del Polo, defiende la “validez de la lucha armada”. 

La razón del silencio institucional ante la carta de Cano es la misma que está detrás de los vientos de división que enmarcaron el Congreso del Polo. Los análisis redujeron la actitud de Lucho Garzón y Gustavo Petro a una derrota en el número de delegados, otros lo registraron como resultado de su afán de contemporizar con el “establecimiento”, pero más que esas razones lo que está en el fondo es la influencia que ejerce cada vez más las Farc en el PDA. 

En septiembre pasado Petro dijo: “Hay una campaña soterrada de las Farc por sacar a Petro y a Lucho del Partido. Sería conveniente que todos los militantes del Polo no cayeran en esa trampa”. Nadie dijo nada. El repudio que ambos despiertan en sectores extremistas obedece a que descalifican la acción violenta y se niegan a concederle legitimidad a la guerrilla, mientras que los legitimadores de las Farc los acusan de uribistas, escudándose en los mitos farianos, la teoría de las causas objetivas de la violencia y la existencia de un supuesto “conflicto social y armado”. 

Los agentes farianos, camuflados de dirigentes políticos y sociales, se mueven al interior del Polo y del Partido Liberal para ejecutar la estrategia planteada en diversos documentos internos. No hay que esforzarse mucho para saber la filiación política de Fensuagro y de Efraín Mendoza Gamba, “dirigente social” capturado en el campamento guerrillero del ‘Negro Antonio’. Según el Manifiesto de las Farc del 1 de octubre de 2007 el objetivo táctico es la “creación de una alternativa para el cambio, surgida de un Gran Acuerdo Nacional por la Paz” y un gobierno que “tome la decisión de regresar las tropas a sus cuarteles”. 

Como lo señaló Petro, en la carta del Secretariado hay una “intención integral de incidir en la política del Polo Democrático”. Ante esa situación lo que se espera es un profundo y contundente rechazo del Partido como tal, no declaraciones aisladas de sus miembros. Si la izquierda no se blinda y deslinda sin ambigüedades del acecho terrorista y se depura de farcpolíticos, nunca llegará al poder. En ese propósito hay que estar del lado de Petro y de Lucho. 

www.rafaelguarin.blogspot.com 

Tomado de Semana.com

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En alguna ocasión, tuve la oportunidad de escuchar una intervención del Sr. Petro en el canal del congreso; lo confieso…fue imposible despegarme de semejante adefesio de señal televisiva. Este personaje es supremamente inteligente, sus planteamientos son claros y concretos. Hoy lo traigo a mi blog, como muestra de mi admiración. Dejo claro que no soy militante ni del Polo, ni de los Liberales, ni de los Conservadores y tampoco de los Uribistas. Lean esta entrevista, y piensen en un momento si lo que plantea este señor -que suena a utopía-, no es bastante coherente.

Carlos Prieto

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¿Es un hecho su salida del Polo? 

Esa es una decisión que se va a tomar colectivamente, lo cierto es que mi lucha dentro del Polo ya ha terminado y que logré en el congreso del partido hacer aprobar mis tesis políticas. Estas tesis podían significar el relanzamiento del Polo, pero los grupos adversos a ellas, desesperados al ver cómo avanzábamos en su aprobación, determinaron tener una dirección del partido que no las implementase. Para ello cometieron el acto brutal de reelegir a Carlos Gaviria, un acto profundamente incoherente que nos obliga a desarrollar esos planteamientos políticos por fuera del partido. 

¿Cómo explicarle al elector de una forma simple la situación actual del Polo Democrático? 

Hice un intento de reunificar el partido y lograr que María Emma y Lucho, que se habían retirado, reingresaran al Polo. Me abstuve de participar en la elección de las directivas porque los estatutos lo prohíben para quien aspire a otro cargo, pero cuál fue mi sorpresa cuando en el último momento, abruptamente y en contradicción con sus palabras iniciales, se presentó la candidatura de Carlos Gaviria. 

Para mí fue claro con ese hecho inusitado, de enorme incoherencia política, porque lo que se hizo fue repetir exactamente lo que le criticamos al presidente Álvaro Uribe, que nos habían engañado y estaban esperando aprobar esas tesis con la intención de no implementarlas. 

¿Se va defraudado del Polo o porque no tiene mayorías, como dijo Gaviria? 

Las palabras de Gaviria son groseras porque él sabe que fueron las mayorías las que aprobaron mis tesis en el congreso. Él no consulta la realidad de Colombia, que obtuve la mayor votación en el Senado del Polo, por encima de la cifra repartidora. Que no consulta que un senador como Iván Moreno, que sólo obtuvo cinco mil votos en Bogotá hoy tiene más de 50.000, y que no consulta las denuncias de que lo ha logrado a partir de recopilar contratistas públicos de la Alcaldía de su hermano. 

Y que no consulta que esa situación llevó a que más de 200 delegados de sus listas fueran contratistas del Distrito Capital y que gracias a esa votación hoy Gaviria es el presidente del partido. Mayorías así pueden dar una risa pírrica porque son construidas sobre la base del erario público de Bogotá. Yo prefiero tener mayorías dignas porque no se puede construir un partido moderno y democrático sobre una construcción clientelista. 

Nuestras políticas no son tontas ni marginales y representan ni más ni menos que el paso de una izquierda tradicional a una izquierda moderna, democrática y pluralista, capaz de ser una opción de gobierno en Colombia. “El último día del congreso, cuando nos alistábamos a celebrar el triunfo de nuestras tesis, sale un comunicado de las Farc en mi contra, que pedí que rechazaran, pero mi voz quedó en el vacío”. Gustavo Petro, senador.

¿Hará una candidatura independiente o se va a enlistar en algún partido? 

No, yo no soy un tránsfuga. Sólo he pertenecido a dos organizaciones en 30 años de lucha política: el M-19 y el Polo Democrático. Así que no soy de esos que se van cambiando de partido como cambiándose de camisas. Si voy a militar en otro partido, pues tendrá que garantizar que luche por la democracia y la paz en Colombia. Por ahora, salgo en una campaña presidencial exclusivamente ciudadana y con la voluntad de construir una convergencia entre las diferentes fuerzas sociales y políticas del país con un objetivo: la lucha por la democracia y por sacar a Colombia de la guerra. 

¿Cómo ve hoy ese partido que usted mismo ayudó a fundar? 

Es un partido que quizás por errores míos terminó en manos de una alianza entre la extrema izquierda y el clientelismo político. 

¿Fracasó el Polo en su objetivo de ser alternativa a la política tradicional?

Obviamente. Sus principios fundantes eran los de construir el Estado Social de Derecho, una democracia moderna y un país en paz. Hoy están siendo confrontados por tesis de extrema izquierda, por una parte, y por las tesis clientelistas, de otra. Las propuestas con las que se fundó el partido no se van a realizar. En cierta forma el Polo hoy es una incoherencia andando y por eso es que para mí la lucha dentro del partido ya ha terminado. 

¿Quién manda hoy en el Polo, Carlos Gaviria o los hermanos Moreno? 

Todos juntos. Mientra colocan a Gaviria para que destruya su propia imagen política, quienes verdaderamente controlan el partido hacen negocios en Bogotá o siguen con las tesis filosóficas de Mao Tse Tung, Trosky y Stalin. 

¿Era tan grave la hecatombe en el Polo como para reelegir a Gaviria? 

No era la hecatombe, era el triunfo de nuestras tesis que, en mi opinión, era la posibilidad de construir un Polo democrático y moderno, pero tanto los desesperó el triunfo de mis tesis en el seno del congreso, que acudieron con desespero a esa acción que yo califico no sólo como incoherente, por cambiar un articulito para reelegir a Gaviria, sino que constituye una verdadera patada al tablero de ajedrez. Prefirieron ante la posibilidad de perder en una partida exclusivamente de argumentos y propuestas, golpear el tablero y acabar la partida. 

¿Cómo interpreta que las Farc celebren la reelección de Gaviria? 

Las Farc quieren incidir en la política del Polo, desde las elecciones de congresistas delegatarios al segundo congreso. En octubre iniciaron una campaña sistemática, diaria y permanente, a través de Anncol, con comunicados que hacían circular por Colombia y el mundo, retransmitiendo una serie de versiones sobre mí, absolutamente falaces y calumniosas. 

Gracias a esa campaña mucha gente creyó que yo estaba en el Polo sólo por el poder o que estoy entregado al Partido Liberal o al uribismo. Fue una campaña digna de la época de la purgas estalinistas en la Unión Soviética. Las Farc querían disminuir al máximo el poder de influencia que nuestros delegados pudieran obtener. 

¿Creyó que fuera tan radical el llamado ‘sector radical’ del Polo? 

Yo soy radicalmente un demócrata y así me defino, y el sector que controvertió con nosotros no es un sector radical, es un sector sin ideas. Su actitud es ver cómo amplían sus espacios burocráticos en la Alcaldía de Bogotá. Para eso sí no son radicales sino pragmáticos. Pero al lado de ellos sí hay sector ideológico, del Partido Comunista y el Moir, marxistas ideológicamente, pero de un marxismo ortodoxo que en el trasegar político de los años se han ido planteando hacia la extrema izquierda y esa coalición entre clientelismo y extrema izquierda es la que acompaña a Gaviria en su reelección, apoyándose en los recursos públicos de los bogotanos, que se administran como fondos institucionales del partido. 

Gustavo Francisco Petro Urrego 

Nacido en: Zipaquirá, Cundinamarca. 

Fecha: en abril 19 de 1960. 

Profesión: es economista. 

Trayectoria: hace parte del Congreso de la República desde 1998, cuando llegó como representante a la Cámara y en el 2006 obtuvo la mayor votación del Polo para el Senado con 143.443 votos.

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