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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

México, Colombia, narcos

Posted by Carlos Prieto On septiembre - 25 - 2010

Por: Santiago Gamboa

Fuente: El Espectador

Se repite la historia. Que horror lo que esta sucediendo en nuestro hermano país de México. Ciudad Juárez, se ha convertido en la nueva Meca del narcotráfico del Siglo XXI. Es increíble, que nada pudo aprenderse de lo sucedido en nuestra amada Colombia. Excelente columna del Sr. Santiago Gamboa, no se la pierdan. Pocho

En ciudad Juárez, la prensa sale con las manos en la nuca ante el poder del narcotráfico. En su editorial, El Diario de Juárez titula: “¿Qué quieren de nosotros?”, y les pregunta a los capos “qué es lo que pretenden que publiquemos o dejemos de publicar, para saber a qué atenernos”.

Reconoce que los carteles son “las autoridades de facto en esta ciudad, porque los mandos instituidos legalmente no han podido hacer nada para impedir que nuestros compañeros sigan cayendo, a pesar de que reiteradamente se lo hemos exigido. Es por ello que, frente a esta realidad inobjetable, nos dirigimos a ustedes para preguntarles, porque lo menos que queremos es que otro más de nuestros colegas vuelva a ser víctima de sus disparos”. Esto lo escriben cuatro días después de que un segundo periodista fuera asesinado. “Ya no queremos más muertos. Ya no queremos más heridos ni tampoco más intimidaciones. Es imposible ejercer nuestra función en estas condiciones. Indíquennos, por tanto, qué esperan de nosotros como medio”.

Y más: “Para conseguir la legitimación que no obtuvo en las urnas, (el presidente Felipe Calderón) se metió —sin una estrategia adecuada— a una guerra contra el crimen organizado, sin conocer las dimensiones del enemigo ni las consecuencias que esta confrontación podría traer al país”. Y sentencia: “En ese contexto, los periodistas también fueron arrastrados (…), porque los trabajadores de los medios han sido amenazados, han realizado investigaciones sobre el crimen organizado y han estado en medio de esta guerra como testigos privilegiados a la vez que intimidados, pero aún así, nunca recibieron de su gobierno los mecanismos de protección especial que subrayó como indispensables”.

Esto pasa en México, por estos días, y todo el mundo cita a Hillary Clinton, cuando habló aquí de “colombianización”. Y es cierto. Pobre México. Pero cuando lo pienso, pasando unos días en la Universidad Veracruzana, en Xalapa, sólo me queda desearles que la “colombianización” sea completa: es decir, que los jueces sean capaces de condenar y sentenciar, a pesar de las amenazas, aceptando que el narcotráfico está en todos los estamentos sociales y políticos. Que no es un cuerpo separado: ellos allá, los malos, y nosotros acá, los buenos. No. Están dentro de nosotros, entrelazados, sus células invaden las nuestras. Por eso la fuerza militar no basta. Los jueces, magistrados y fiscales en Colombia hicieron un extraordinario sacrificio en la guerra contra los carteles, y se reforzaron. ¿Cuántos cayeron? Gracias a ese combate de los años noventa pudieron enfrentar después la parapolítica, y defender su independencia e incluso diría: salvar al país y su Constitución. Es esto lo que falta en México. Cuando los jueces tengan el valor de investigar y condenar a senadores, alcaldes, empresarios, ministros o concejales corruptos, el narco empezará a debilitarse. Y la prensa es la gran aliada de este proceso, para el que se necesita un gran valor individual. Escribo esto en uno de los diarios que más caro pagó por la libertad de informar, y que siguió adelante, contra viento y marea. Es la otra “colombianización” que les deseo, y con mucha urgencia, a mis queridos amigos de México.

Los y las neutrales

Posted by Carlos Prieto On enero - 11 - 2010

Por: Salud Hernández-Mora

Fuente: El Tiempo

No sé qué fue peor si el asesinato o la excusa. Alegar que solo querían hacer un juicio político al gobernador, reafirma la tesis de que no hay camino distinto que enfrentarlos a bala hasta lograr que se sometan a la Ley de Justicia y Paz.

Imposible dialogar con una organización criminal que considera legítimo irrumpir a sangre y fuego en un hogar, arrancar de su familia a un señor de 69 años, matar fríamente a un policía y herir a otros dos para lograr su objetivo, degollar después a su rehén al sentirse acorralados, y todo por llevarlo ante sus supuestos tribunales.

Y qué decir de las voces que suplicaron a las Farc que reconocieran la autoría de su última salvajada. Era evidente, dada la forma y lugar donde se produjo, que solo ellos podían realizarlo. Pero siguen existiendo bobos útiles, dentro y fuera de estas fronteras, que aún creen que esa banda de delincuentes tiene escrúpulos y motivaciones políticas.

Algún día se darán cuenta de que no les importan ni los contrarios ni su propia gente. Porque al prontuario de ‘Alfonso Cano’ tenemos que agregar la veintena de guerrilleros dados de baja por las Fuerzas Militares en el campamento del Meta; no incluyo a los cabecillas, que murieron en su ley, sino a los jóvenes que se alistaron engañados, que son utilizados como carne de cañón y que sufren una existencia esclavizante, desgraciada.

Por eso, y por el respeto que merece la labor de Colombianos y Colombianas por la Paz, sorprende su último comunicado:

“Expresamos nuestra inquebrantable voluntad de aunar esfuerzos para que Colombia transite rápidamente en mecanismos que permitan el cumplimiento del Derecho Internacional Humanitario por parte de los actores involucrados en el conflicto armado, como un mecanismo para humanizar la guerra, mientras se encuentran los espacios para la negociación política y la construcción de la paz” (copiado de Semana).

En cristiano puro significa que se declaran neutrales en el conflicto. Ponen al mismo nivel a las Farc que al 98 por ciento de ciudadanos que las rechazan, y a los policías y militares que los combaten para cubrirnos las espaldas. Pese a encontrar aberrante su postura, es un punto de vista permitido y por eso no entiendo que recurran a un lenguaje confuso, casi que vergonzante. A diferencia de ellos, pienso que las Farc conquistan espacios a golpe de matanzas, secuestros y narcotráfico, que mordieron la mano que les tendimos y que ya no merecen ninguna consideración adicional.

El mundo democrático erró su estrategia frente a esas bandas terroristas. Creyó ver generosidad donde solo había cobardía de la sociedad; toleró la combinación de formas de lucha como una expresión política más, mientras los pistoleros, que tenían nítido el fin que perseguían, se alimentaron de nuestra sangre y nuestros miedos, de la certeza de que tarde o temprano cederíamos porque somos incapaces de unirnos frente a la barbarie y porque siempre habrá quienes los comprendan y justifiquen.

Pero el terrorismo no se confronta solo con balas. Mientras la Justicia siga en pañales, sin recursos suficientes y sin mucha credibilidad, no avanzaremos. Es inadmisible que dejen libre al sindicalista de Fensuagro y a sus seis compinches, capturados en el campamento del ‘negro Antonio’, por vencimiento de términos. Cualquier día se fugan. O que suelten a los militares implicados en los falsos positivos porque también excedieron los plazos del nuevo sistema penal acusatorio. Absurdo pensar que en solo tres meses pueden cerrar los expedientes a tantos acusados de procesos complejos.

Alma mafiosa (By. María Elvira Bonilla)

Posted by Carlos Prieto On octubre - 6 - 2009

No desapruebo el contenido de estas producciones; pues muchos tienen razón en manifestar abiertamente que es nuestra realidad, y que seriamos hipócritas al tratar de no aceptarla. Lo que si desapruebo al 100%, son los horarios de emisión de estas novelas. Trayendo a colación una celebre frase de Albert Einsten: “Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera”; justifico mi posición. ¿Que ejemplo están recibiendo nuestros hijos?, ¿Que ejemplo están recibiendo los jóvenes, que mañana serán los moldeadores de nuestro futuro?. Particularmente pienso que solamente personas adultas (y no todas), están en capacidad de digerir y comprender, realmente el mensaje siniestro que existe detrás de estas producciones. No pretendamos que los niños lo entiendan y lo capten. Pocho

233. El Capo II234. Las muñecas

Las novelas sobre el obsceno mundo de la mafia tienen copada la audiencia televisiva colombiana.

La racha de producciones, a cual más vulgar y banalizadora de la realidad trágica y asesina que se tomó el país desde hace 30 años, comenzó con la recreación del best seller de Gustavo Bolívar, Sin tetas no hay paraíso, que hizo el Canal Caracol y siguió con El cartel de los sapos, basado en una historia real que recrea con complacencia ese oscuro universo de relaciones, imperio de la traición, la venganza y la gama completa de los comportamientos ruines propios de una condición humana degradada que aprovecha y alimenta el negocio del narcotráfico.

El éxito en el rating que los inunda de millonarias pautas publicitarias, motor y razón de ser de la televisión comercial, hizo de la temática mafiosa el negocio del mundo para el prime time de la TV. Hoy RCN y Caracol se pelean cada noche una audiencia de más de 25 millones de personas, entre El capo y Las muñecas de la mafia. RCN prepara una nueva serie: Las prepago, y Caracol, Las fantásticas, lo que asegura que habrá tevemafia para rato. Con mucha plata para los canales y degradación y confusión para la teleaudiencia.

El narcotráfico sigue vivito y coleando, imparable fuerza económica con su máquina de lavar dólares, que corrompe la política, las instituciones del Estado y sus aparatos represivo y de justicia; intacto en su capacidad para prostituir toda expresión de cultura, impone la narcoestética en la moda, la arquitectura, la decoración; construye los nuevos estereotipos, referencias e imaginarios sociales. Se instaló definitivamente en el alma colombiana.

Los mafiosos, hijos de la ilegalidad y su carga de antivalores, poco a poco dejan de ser objeto de censura o cuestionamiento. Se toleran silenciosamente, complacientemente como grandes consumidores de artículos de lujo. Amos y señores de los centros comerciales, restaurantes y la clase ejecutiva de los aviones comerciales. Camuflados donde se camuflan detrás de anteojos oscuros, del brazo de mujeres envueltas en diminutas minifaldas, vulgaridad de escotes y descaderados. El capo como referencia de comportamiento social, con toda su rudeza y arbitrariedad, además de galán de telenovela, es comprador de corazones de reinas, modelitos y chicas de farándula. Personajes como Andrés López, “Florecita”, autor de El cartel de los sapos, un narcotraficante confeso que evadió la cárcel gracias a su colaboración con la justicia norteamericana, aparece fresco en las revistas del brazo de reconocidos personajes del espectáculo como Sofía Vergara.

Son los nuevos ricos de la época, la clase emergente a la que hacía referencia el presidente Julio César Turbay hace ya 30 años, cuando vaticinó que sus miembros serían los nuevos protagonistas de la vida del país, hoy legitimados por la pantalla televisiva, dispensadora del éxito y la aceptación social.

La historia trágica del país, con sus muertos y su dolor, su desmoronamiento institucional, va camino a quedar enterrada y olvidada por la extravagancia y la vulgaridad de las tetas y las colas que estimulan cada noche a machos elementales, en la oscuridad de las alcobas tanto de los distinguidos como de los populares hogares de colombianos.

Tomado de El Espectador

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