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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Pobre Nicolás Castro

Posted by pocho On diciembre - 9 - 2009

Por: Matador

Fuente: Matador Cartoons

360. Nicolás Castro

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El fracaso de la selección (By. Editorial de El Espectador)

Posted by pocho On octubre - 12 - 2009

Toca comparar. Hace tres (3) años el fútbol chileno estaba acabado. Sus dirigentes, sólo tomaron Dos (2) medidas sensatas; la primera, nombrar a un técnico extranjero (Contrataron al mejor), a partir de ahí tomaron la segunda, aguantar cualquier tipo de resultado al principio, durante y al final del proceso de la eliminatoria. Hoy están clasificados, son de lejos el mejor equipo de la eliminatoria y llegarán a Sudafrica a representar el nuevo fútbol suramericano. Ojala no entremos desde ahora, con el novelón de siempre con lo del técnico. Ya Lara tuvo su oportunidad y se la perdió, debe irse. Contratemos desde ahora al técnico; que se chupe los buenos, regulares ó malos resultados que se obtengan en la próxima Copa América. Y lo más importante, que dentro de Cuatro años le hagan una evaluación de su desempeño con miras a Brasil 2014. Les puedo asegurar algo hoy 12 de Octubre de 2009…si contratamos un buen técnico (No importa el color de su pasaporte), respetamos procesos y aguantamos los resultados; a esta fecha dentro de cuatro años estaremos clasificados. Pocho

246. Lara

Ya completamos más de una década de fracasos reiterados, de procesos fallidos, de frustraciones continuas, etc. “La verdad… no sé qué decir, no tengo palabras. Tengo un profundo dolor por esta nueva eliminación del Mundial, la tercera en línea, la verdad siento una gran vergüenza”, afirmó el presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Luis Bedoya. Como suele suceder, la autocrítica viene al final, cuando la suerte está echada, cuando no hay nada que hacer, cuando la eliminación es una triste realidad matemática.

Las causas de la eliminación fueron resumidas por el médico Gabriel Ochoa Uribe de manera sucinta. “Faltan grandes jugadores, líderes y un director de orquesta”, dijo recientemente. Esta vez los directivos se equivocaron no una, ni dos, ni tres veces, sino cuatro. Primero cuando nombraron a Jorge Luis Pinto, un técnico sin un historial brillante, sin pergaminos. Bastó una buena campaña en nuestro irregular y azaroso torneo doméstico para endilgarle una responsabilidad superior a sus posibilidades. Segundo cuando mantuvieron a Pinto después del fracaso en la Copa América de 2007. Tercero cuando lo despidieron antes de terminar la primera ronda de las eliminatorias sin tener una alternativa definida. Y cuarto cuando nombraron a Eduardo Lara primero de manera provisional y después de forma definitiva. Luis Bedoya debería ciertamente sentir vergüenza. Las improvisaciones fueron muchas.

Pero la culpa no es sólo de los dirigentes de la Fedefútbol. Unos jugadores talentosos, excepcionales, pueden incluso sobreponerse a la improvisación de los dirigentes y la incapacidad de los directores técnicos. Pero en Colombia el talento escasea. Nuestros jugadores no son excepcionales en el ámbito mundial. Son apenas del montón: actores de reparto en el gran espectáculo del mundo. Los más talentosos abandonan muy temprano el país y en la mayoría de los casos se extravían en equipos de segunda o ligas de tercera. En últimas, como dijo Ochoa Uribe, la combinación de malos dirigentes, directores técnicos improvisados y jugadores mediocres es una receta perfecta para el fracaso.

El problema es que el fracaso del presente usualmente lleva al fracaso del futuro. Las malas rachas pueden durar décadas o generaciones. Los fracasos repetidos han generado, en la dirigencia, en los jugadores e incluso en los aficionados, una mentalidad derrotista, una falta de confianza casi instintiva. La selección colombiana se conforma con sus derrotas. Y se sorprende con sus triunfos, cada vez más escasos. El fracaso, como ocurrió hace tiempo con el fútbol peruano, se convirtió no sólo en una constante, sino también en una actitud, en una convicción inconfesable pero verdadera.

Si queremos volver a estar en un Mundial, deberíamos comenzar por identificar un líder, un director técnico que amalgame el poco talento que tenemos, que les devuelva a los jugadores la confianza que pierden cada vez que se enfundan la camiseta de la selección, que les dé tranquilidad a los aficionados, que obligue a los directivos a pensar con un horizonte de largo plazo, que sea el administrador de un proyecto de verdad, con recursos y planes estratégicos. El caso chileno es un buen ejemplo.

Toca empezar ya mismo. En 2011 tenemos el reto del Mundial juvenil. Y en 2014 el Mundial es en Brasil. Si no se tiene mucho talento, si los jugadores no son excepcionales, es mayor la necesidad de planear con tiempo y con responsabilidad. La improvisación, ya lo sabemos, sólo tiene un resultado: el fracaso.

Tomado de El Espectador

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El lote de Tom y Jerry (By. Matador)

Posted by pocho On abril - 21 - 2009

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El gurú (By. Matador)

Posted by pocho On marzo - 27 - 2009

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Procurador hace humo la Yidis política (By. Matador)

Posted by pocho On marzo - 17 - 2009

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Tras la revisión del expediente, Alejandro Ordóñez llegó a conclusiones diametralmente opuestas las de su antecesor, Edgardo Maya, que hace nueve meses les había formulado pliego de cargos basado en la confesión de Yidis Medina, que llevó a su vez a la Corte Suprema a condenarla por cohecho. 

Según el Procurador, ni el cambio de versión de Medina ni las propias investigaciones de la Procuraduría dan para creer que en el trámite de la reelección en el Congreso hubo desviación de poder ni presiones indebidas, como lo concluyó la Corte Suprema  en el proceso de Yidis.

En esencia, Ordóñez no cree en la confesión de la ex congresista, que en sus primeras declaraciones ante la misma Procuraduría y ante el Consejo de Estado, en el 2004,  había dicho que votó la reelección por disciplina de partido y porque logró asegurar partidas oficiales en beneficio del Magdalena Medio, su tierra.

“Al confrontar la situación expuesta, referida a la afirmación de la congresista consistente en que iba a votar en contra el proyecto de reelección, con las manifestaciones que públicamente expresó (…)  se suscita una duda razonable sobre el verdadero móvil de la congresista para depositar el voto positivo y que no es posible establecer los motivos que realmente la impulsaron a adoptar la decisión, quedando por tanto descartado para el Despacho que la razón suficiente para ello hayan sido los presuntos ofrecimientos laborales”.  

Como Yidis se negó en varias oportunidades a revalidar ante la Procuraduría la versión que dio en la Corte, el Ministerio Público consideró que el testimonio no era válido.

Tomado de El Tiempo (17/03/2009)

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El perdón burlado (By. María Elvira Bonilla)

Posted by pocho On marzo - 16 - 2009

Cuestión de piel

Cuestión de piel

 Fue Salvatore Mancuso quien en 2005 estrenó el estilo de pedir perdón en vivo y en directo por televisión.

 Estrenó el cinismo, la lágrima fácil como una manera de impactar, ocultar y permitirle evadir cualquier compromiso de reparación psíquica, emocional o material, con lo que logra burlarse de sus víctimas. De la justicia. Así lo hizo cuando desmovilizó los 1.400 hombres del bloque Catatumbo, responsables de una de las cruzadas de masacres más atroces que haya conocido nuestra sangrienta historia, asoló comunidades y  generó un doloroso proceso de desplazamiento en un territorio donde las heridas aún siguen abiertas. Mancuso entonces se quitó su uniforme guerrero, se puso el bluyín, entregó el arma, y con una voz entrecortada, al mejor estilo operático, con resonancia de su ancestro italiano, dejó escurrir una “furtiva lágrima” como antesala del perdón que pidió públicamente. Concluido el show mediático, liberado de su tropa que le endosó al Estado, y con los réditos políticos y económicos de sus monstruosidades en el bolsillo volvió a lo que sabía hacer: delinquir, negociar con cocaína. Primero en Ralito y luego en las distintas cárceles por donde pasó en Colombia antes de ser extraditado a los Estados Unidos.

Es mucho lo que se ha visto en estos cuatro años de destape de los horrores del conflicto colombiano gracias a la Ley de Justicia y paz. Algunas sinceridades y muchas farsas; realidades y montajes pero sobre todo muchos perdones y muchas lágrimas. Lágrimas que parecen artificiales, perdones gastados que dicen poco y se han convertido en un manoseo de algo tan profundo cuando es sincero como es el arrepentimiento y la contrición. Palabrería en boca de paramilitares, guerrilleros y hasta empresarios estafadores de ahorradores, que creen que borran el daño social causado con una palabra.

Un perdón que se ha banalizado e instrumentalizado políticamente como el que acabamos de ver en el caso de Karina. Un acto que por su naturaleza es personal, voluntario y en principio privado, termina convertido en un gesto generador de equívocos. Porque es un perdón que no va acompañado de verdad, que cuando se hace pública permite llegar a juicios de responsabilidad incluso más eficaces y profundos que los de los tribunales de justicia. Porque en un conflicto tan devastador como el colombiano, los victimarios tienen la obligación de recordar todo aquello que no se puede que las víctimas olviden. Y Karina ha hecho, con la plena complacencia del Gobierno, caso omiso de esta obligación.

Este perdón forzado por las circunstancias como condición necesaria para conseguir el estatus de Gestora de paz, y construido con libreto gubernamental como parte de una estrategia de guerra atada al estímulo de las delaciones y los señalamientos, irá en contravía al papel que quieren darle a Karina. Y lo más grave, estimulará las cadenas de venganza en aquellas zonas donde ha sembrado dolor y violencia. Porque el perdón, según como se entienda, puede salvar o cegar vidas y en este caso muy seguramente hará lo segundo.

Tomado de El Espectador (16/03/2009)

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La izquierda: raquítica y fracturada (By. Matador)

Posted by pocho On marzo - 12 - 2009
Sin palabras...

Sin palabras…

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Hundidos (By. Matador)

Posted by pocho On marzo - 3 - 2009
HundidosHundidos (By. Matador)

 

Para leer más información de los nuevos refugios (Cavernas): Click Aquí 



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¿Ángel o arpía? (By. Matador – Ma. Isabel Rueda)

Posted by pocho On marzo - 1 - 2009

¿Ángel o arpía?

¿Ángel o arpía?

Aunque la capacidad de los gringos de percibir y analizar su entorno los devela como tres personas inteligentes, también es evidente que no eran una excepción a la ignorancia mineral que caracteriza al gringo del montón. Mientras los secuestrados colombianos salen hablando de Platón, de poetas y del pensamiento de Bolívar, las referencias intelectuales de los gringos son películas: Rambo, Matrix, Romance of Stone, La isla de Gilligan, El planeta de los simios, ET, Las aventuras de Jackie Chan. 

El libro de los gringos

Con la complicidad de este periódico, logramos que prácticamente el primer libro que se vendió de Out of Captivity, la versión de los tres contratistas norteamericanos sobre su cautiverio, cayera físicamente en mis manos. En maratónica jornada de lectura, devoré sus 457 páginas. Y confieso que con gran interés periodístico, porque el libro es buenísimo.

Pero, envenenada por las primeras versiones que los medios obtuvieron por Internet, aceleré su lectura, confieso que ya por una curiosidad amarillista. ¿Por qué los gringos odiaron a Íngrid Betancourt?

Sobre ella dicen cosas muy duras, hasta la última página. Principalmente Keith Stansell, quien la detestó desde el primer momento, pero incluso Marc Gonsalves, quien trató de defenderla durante buena parte del libro, hasta el final, en el que se confiesa profundamente desilusionado.

Es cierto que los gringos también fueron objeto de su carácter nada débil ni sumiso. Pero en el libro recrean su obsesiva animadversión contra ella casi como una justificación para escribirlo y sacarse un clavo. Así lo advierte Stansell en sus últimas páginas, cuando, ya en libertad, cierra los ojos y dice sobre Íngrid: “¿Perdonarla? Sí. ¿Seguir adelante? Sí. ¿Respetarla? No”. Nunca.

El libro, por cierto, resuelve el enigma del paradero de la joven danesa Tanja Nijmeijer, que reaparece como traductora en un campamento al que fueron conducidos bañados, vestidos, perfumados y recién alimentados para que los entrevistara el periodista colombiano Jorge Enrique Botero.

Aprovecho para decirle públicamente a Botero que no puede seguir entrevistando a los secuestrados de las Farc, manipulando sus emociones de tristeza y alegría para producir un material periodístico comerciable. Personalmente me declaro en huelga. No volveré a leer ninguno de sus libros ni a mirar ningún video hecho por él sobre rehenes de las Farc que son obligados a producir pruebas de supervivencia bajo las condiciones exigidas por sus captores, con la complicidad del periodista.

Hasta ahora, las relaciones sentimentales de Íngrid y Luis Eladio Pérez, y las de Jorge Gechem y Gloria Polanco, que eran vox pópuli en Colombia, habían sido manejadas con discreción por los medios. El libro de los gringos irrumpe para arrancar brutalmente estas relaciones del respetuoso secreto en las que habían debido permanecer.

Especialmente he pensado en Ángela de Pérez. No la conozco, pero le manifiesto desde aquí una profunda admiración por su comprensión de este capítulo del secuestro de su esposo. Pero, como nadie está preparado para que le ‘refrieguen’, ahora públicamente, algo tan doloroso, va este mensaje de aliento: Ángela: la vida real de Luis Eladio es esta. No la que vivió secuestrado en la selva.

Aunque la capacidad de los gringos de percibir y analizar su entorno los devela como tres personas inteligentes, también es evidente que no eran una excepción a la ignorancia mineral que caracteriza al gringo del montón. Mientras los secuestrados colombianos salen hablando de Platón, de poetas y del pensamiento de Bolívar, las referencias intelectuales de los gringos son películas: Rambo, Matrix, Romance of Stone, La isla de Gilligan, El planeta de los simios, ET, Las aventuras de Jackie Chan. Para ellos, la pesadilla que vivieron se enmarca en un gran Halloween (palabra que en el libro aparece mencionada por lo menos cuatro veces).

Es la primera explicación de que no hubiera química con Íngrid, cuyos intereses intelectuales van mucho más allá de una conversación sobre motores de aviones, en lo que eran expertos los gringos.

Concretamente, Stansell se queja de episodios en los que, con cabeza fría, podríamos entender las motivaciones de Íngrid. Relata que cuando llegaron al ‘Campamento Caribe’, donde los reunieron con los políticos, ella les pidió a las Farc que “los pusieran en otro lado”, porque allí no cabían. Consulté con algunos de sus compañeros de cautiverio y me confirmaron que la estrechez del cambuche justificaba la protesta por la presencia de tres nuevos inquilinos.

La afirmación de que Íngrid alertó a las Farc sobre la posibilidad de que los gringos fueran de la CIA y que tuvieran chips de rastreo en sus cuerpos tampoco me escandaliza, pero no existe prueba de que la hubiera hecho.

También me parece absolutamente comprensible que Íngrid, que ocupaba el 95 por ciento de las noticias sobre secuestrados y concentraba la atención mundial, ejerciera ciertas jerarquías en el campamento donde estaba secuestrada. La acusan de practicar un increíble sentido del privilegio solo porque cuidaba su territorio y no pensaba entregar sus conquistas materiales, ni los limitados espacios para ejercer su intimidad, a unos “gringos de la CIA” recién llegados a echar codo para sobrevivir, como todos, de la mejor manera posible.

Qué cosa tan triste. El fastidio de Íngrid hacia los gringos consistía en que habían llegado a invadir su campo de concentración. Pero aquellos nunca le perdonaron que, cuando los trasladaron del barro y la desolación de su primer campamento a esta especie de spa donde estaban ella y los demás, Íngrid se portó como una arpía que quiso impedirles el acceso.

A Luis Eladio lo despreciaban en un comienzo (después terminaron siendo íntimos, hasta el punto de que fue él quien armó el matrimonio de Stansell con Patricia, la azafata colombiana con la que, estando aún en cautiverio, tuvo un par de gemelos) por considerarlo el paje de la soberbia de Íngrid. Incluso relatan con asombro que al tercer día de llegados, Pérez los insultó con una frase muy dura: “¡Aquí no hay ninguna puta!”.

La frase era más que entendible. Alias ‘Sombra’, el guardián de los gringos, había envenenado al grupo de los políticos al crear la insidia necesaria para dividirlos, advirtiéndoles que los gringos que llegaban solo pensaban en sexo con las colombianas y que venían con infecciones venéreas, porque antes del secuestro se la pasaban en los prostíbulos de Villavicencio. A Luis Eladio y a los demás hombres del campamento les disgustaba, con razón, que los gringos deambularan sin calzoncillos, con sus “colgajos” a la vista de Íngrid, Gloria, Clara y Consuelo. Hasta en la indignidad del secuestro hay que mantener las formas.

Keith encontró en Íngrid la razón de que él no pudiera ejercer su liderazgo en el campamento, a pesar de que contaba con varias ventajas propias para ello: era muy buen mozo, alto, atlético, valiente, con ascendiente sobre sus dos compañeros, norteamericanos, con una gran voluntad para resolver desventajas como la del idioma. Aprendió a hablar español por sus propios méritos. Pero Íngrid siempre se le atravesaba a su liderazgo, con su dominio de tres idiomas, su cultura política, su cuna privilegiada, su conocimiento de los países y las posibilidades de ser Presidente de Colombia, de las que estaban convencidos sus compañeros. Cuando encendían el radio casi siempre estaban hablando de ella. Nadaba a la perfección, hacía cinco horas diarias de gimnasia y se les envalentonaba a las Farc con una desfachatez inverosímil, que Keith, típico gringo machote, envidiaba en su fuero interno. Ah. Y en el campamento casi todos estaban enamorados de ella.

Hasta su compatriota Marc Gonsalves. Por cuenta de ello, se les iba saliendo del trío inseparable que conformaban los tres. Gonsalves, quien en un momento se sintió conmovido por el aislamiento al que tenían sometida a Íngrid sus captores, que durante meses no le permitieron hablar absolutamente con nadie, decidió acercarse a ella aprovechando cierta tolerancia que hacia el final de su cautiverio las Farc manifestaban hacia los gringos. Lo motivó que ambos compartían la intensa actividad de sus respectivas madres a favor de su liberación.

El romance con Íngrid es relatado por Gonsalves casi con discreción. Creyó que era sincero. Pero, al final, cuando vuelven a reunirlos en la antesala de la ‘Operación Jaque’, Íngrid había construido una nueva relación sentimental con uno de los militares secuestrados, a quien los gringos despreciaban, especialmente por considerar que trabajaba para las Farc y que por ello contaba con ciertos privilegios, que ahora Íngrid aprovechaba en beneficio propio.

La peor referencia de los gringos sobre Íngrid es la de que, utilizando las palancas que su nuevo amor tenía con la guerrilla, hizo que los requisaran para recuperar a la fuerza las cartas de amor que le había escrito a Gonsalves, en la creencia de que en el futuro podrían dañar su imagen.

Al final, la reflexión del gringo es que, en lugar de depender de sus fortalezas para sobrevivir, que las tenía de sobra, Íngrid terminaba liada con un nuevo hombre en cada campamento para encontrar protección como mujer. Es entendible. Hasta el teniente Malagón intentó irrespetarla en varias oportunidades.

Mi conclusión es que ninguno de los hechos relatados justifica que, ya en libertad, los gringos se hubieran dedicado a reconstruir las desventuras de su secuestro, recopilándolas en un libro que inevitablemente termina siendo contra Íngrid.

María Isabel Rueda

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LUJURIA (By. Matador)

Posted by pocho On febrero - 21 - 2009

Esto si resume y retrata,  las muchas ganas que se le tienen a ese tercer mandato.

El pecado de la lujuria (By. Matador)

El pecado de la lujuria (By. Matador)

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