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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Hernán Peláez Restrepo

Posted by Pocho On marzo - 30 - 2011

Por: María Jimena Duzán

Fuente : Semana

Hernán Peláez cuenta los intríngulis de ‘La luciérnaga’ y las dificultades que ha tenido últimamente con la cadena en la que ha trabajado 40 años.

María Jimena Duzán: ¿Es cierto que usted tuvo una pelea con el nuevo director general de Prisa en Colombia, Adolfo Francisco Dolo, y que estaría pensando en irse de Caracol?

Hernán Peláez: Yo de pelea no estoy. Soy contratista y se lo dije al señor español: dos días antes yo le aviso que me voy o dos días antes usted me dice “se puede ir” y me voy. No soy empleado ni nada de esas vainas. Eso nos da cierta tranquilidad y cierta independencia. A él, en cambio, le dará alguna preocupación, porque el tema lo han agitado mucho en los medios.

M.J.D.: ¿Y cómo fue el altercado?

H.P.: Es que yo creo que él cometió un error. Imagínate que yo te dijera: “María Jimena, como tú ya tienes 66 años y estás pensionada, yo creo que deberías darle oportunidad a otra gente…”.

M.J.D.: ¿Eso le dijo?

H.P.: No, no me lo dijo a mí, sino que hizo una generalización de personas que estuvieran en esas circunstancias…

M.J.D.: O sea que cabían no solo usted sino otros nombres, como el de Darío Arizmendi.

H.P.: Me imagino que afectaría a Arizmendi, a Piedrahíta Pacheco, a Muñoz López, entre otros. Lo cierto es que alguien lo oyó y copió el mensaje. A los pocos días salieron varias personas jubiladas, y en la calle supusieron que las habían sacado, cuando el motivo era otro. Claro que también salieron personas no jubiladas, como Antonio Casale y Alejandro Villegas, que se fueron para RCN. A esas salidas se les sumó ese comentario inoportuno.

M.J.D.: Me cuentan que le produjo una subida de tensión que lo mandó a la clínica.

H.P.: Sí, hay personas que cuando las echan se deprimen. Pero a mí se me subió la tensión. Y le respondí: “Sí, usted tiene razón: los viejos nos podemos ir cuando nos dé la gana, no cuando usted quiera”.

M.J.D.: Pero, además, ‘La luciérnaga’ es uno de los programas más exitosos de Caracol…

H.P.: Pues sí, en sintonía y en facturación, y ese comentario no tiene justificación. Pero encima de eso, ¿qué tal que a usted le dijeran “mire, todos los que están viejos -yo lo estoy-, todos los que tengan más de sesenta años -yo tengo más de sesenta-, deberían irse”. ¡Noooo! Pero además está el tema de que esta empresa está en una situación en la que no retienen a nadie porque no tienen la intención ni la plata, que en el ‘otro lado’ sí hay.

M.J.D.: Me imagino que el ‘otro lado’ es RCN. ¿Es cierto el rumor de que se va para esa emisora?

H.P.: Mire, la historia es esta: alguien de RCN, no sé quien, sí le pidió a Gardeazábal que hiciera un perfil del grupo de La luciérnaga, porque querían saber quiénes éramos, cómo funcionábamos, cuánto ganábamos, etcétera, pero no más…

M.J.D.: ¿No más? Eso me huele a una preoferta.

H.P.: No, no ha habido más. Al único que se la han hecho es a ‘Risaloca’, quien trabaja con nosotros desde Medellín. Cuando él me contó, me fui a donde Ricardo Alarcón y le dije: “Hagamos algo para que no se nos vaya”. Eso se logró.

M.J.D.: Entonces, el grupo de ‘La luciérnaga’ sigue trabajando cohesionado en Caracol Radio…

H.P.: Por ahora, sí…

M.J.D.: Repasando su trayectoria, usted ha sido siempre un personaje indómito en Caracol. Se dio el lujo de dejar de presentar ‘La luciérnaga’ un año, en solidaridad por la salida de Artunduaga…

H.P.: Sí, es que a mí no me descubrieron ayer. Los que sabían de radio en Caracol eran los primeros dueños, don Fernando Londoño; los ‘Bavarios’ sabían hacer cerveza, y a estos nuevos lo que les importa son los números, aunque debo decir que el anterior gerente administrativo, Juan Piedra, era muy distinto. Los españoles primero se llevaron el oro y ahora se están llevando la plata…

M.J.D.: ¿Usted está con ganas de irse de Caracol?

H.P.: Yo creo que me quedo aquí. ¡Es que llevo cuarenta años, y a estas horas qué me voy a ir para RCN! Eso es como si tú estuvieras casada durante cuarenta años con el mismo y un buen día decidieras cambiar de mosaico. Nooo… Ahí sí como dicen: malo conocido que bueno por conocer.

M.J.D.: ¿Cómo es la receta de ‘La luciérnaga’?

H.P.: Es un programa que entretiene dando información de alta calidad. Para ello recurrimos a un humor mordaz e irónico a través de los personajes y a un humor blanco como el del ‘Cuentahuesos’, cuya gracia está en echar los cuentos más malos y bobos del mundo.

M.J.D.: Yo pensé que ‘La luciérnaga’ se iba a afectar con la salida de Díaz Salamanca, pero no fue así. ¿Cómo logró sobreponerse?

H.P.: Pues ahí fue cuando yo pensé en Gardeazábal. Lo llamé porque era muy irreverente.

M.J.D.: No le importó que él hubiera estado preso por el proceso 8.000.

H.P.: Para nada. Si ya lo habían clavado, ¿para qué más? Cuando él me dijo que sí, le cambiamos un poco el sentido al programa. Dejamos de ser tan imitadores y le dimos al oyente un poco más de información.

M.J.D.: ¿Cómo tienen tanta información?

H.P.: Aquí llega una cantidad de denuncias que nos ha desbordado. La última que nos pasó es increíble: nos pusieron una tutela por no haber hecho una denuncia que nos enviaron…¡Imagínese a dónde hemos llegado! Pero, además, Gardeazábal suministra una cantidad de información impresionante. La plata que él se gana en La luciérnaga se la gasta en atenciones. ¡Hace unos almuerzos! ¿Usted puede creer que hay ministros que van en avioneta y que por eso tuvieron que habilitar el aeropuerto de Tuluá? Van el procurador, los fiscales, los militares…¿Usted no ha ido?

M.J.D.: No clasifico para esos almuerzos, pero me imagino que es allí donde saca información…

H.P.: Yo creo que Gardeazábal es uno de los hombres mejor informados de Colombia y sé que maneja una agenda como de médico, por la gente influyente que le pide cita.

M.J.D.: ¿Cómo hace los libretos?

H.P.: Los construimos desde la mañana. Un libretista en Bogotá hace uno y otro lo hace desde Medellín. Solo son una guía y están basados en hechos reales. El que los interpreta puede salirse y hacer que su personaje crezca. Por ejemplo, así tenemos jodido a Roy Barreras.

M.J.D.: ¿Cómo lidia a los políticos y ministros que lo abordan para reclamarle por las imitaciones?

H.P.: Yo soy más bien asocial. Creo que voy a terminar como Danielito Samper Ospina, que no va a nada para que no lo jodan. Algunos se emberracan, pero la mayoría se extraña cuando los dejamos de sacar. Vargas Lleras me pidió una cita antes de ser ministro. Fue a decirme: hombre ustedes me dan muy duro, yo no hablo así. ¿Ah, sí , le respondí, ahora resultó que usted es de buen genio… ¡cómo no!

M.J.D.: Pero ustedes no solo friegan a los políticos, también a los colegas: a Salud Hernández, a Claudia López y hasta al mismo Néstor Morales, director de ‘Hora 20′, los tienen asoleados…

H.P.: Pero es que entre nosotros también nos damos palo… Hay un humorista argentino, Enrique Pinti, que dice que la mejor manera de reírse de otra persona es aprender a reírse de uno… Si es que mí me friegan en el programa, pero también a Gardeazábal.

M.J.D.: ‘La luciérnaga’ es un programa nacional que no se circunscribe a Bogotá…

H.P.: Yo traigo esa costumbre desde que hacía la Polémica del Deporte cuando yo entraba con 11 ciudades. Los locutores solo tenían una condición: que fueran de la región porque de esa forma tocábamos la idiosincrasia. Por eso tenemos personajes como la negrita de Buenaventura, la tolimense, la boyacense, el paisa, el santandereano…

M.J.D.: Hábleme de la música en ‘La luciérnaga’.

H.P.: Tiene su cuento, tiene que ser de la ‘muerto-teca’. Me explico: la mayoría de los compositores que yo pongo están muertos, lo cual es ventajoso porque ya no hay que pagarle derechos a Sayco. En la música busco que el oyente se identifique. Es decir que si pongo un bolero quiero que el que va en su carro se acuerde de su novia, de su moza, y se estremezca.

M.J.D.: ¿El presidente Uribe nunca los llamó ni se molestó con sus críticas ni con su humor?

H.P.: No. Nunca nos llamó. Nos mandaba razones con Gardeazábal y con Bernardo Moreno. Pero es que teníamos una táctica. A él no le dábamos, sino a sus subalternos. A Uribito, a Andrés Carriel y a Valencia Cossio. Esos eran tremendos personajes.

M.J.D.: ¿Cómo le ha ido con un yerno tan cerca del poder en este gobierno? Juan Mesa ahora es el gurú de las comunicaciones…

H.P.: Ni me molesta ni lo utilizo. De vez en cuando me dice: “Oye, que le has dado muy duro a fulano”. Y yo le digo: “¿Ahh, sí? Hombre, ni tanto”.

M.J.D.: Tengo los libretos de hoy….¿Ya los vio?

H.P.: ¿Quién se los dio? ¡Déjemelos ver! Mire, hoy van a hablar José Obdulio, Solarte, Nule, Roy Barreras, huuy, hoy le van a dar duro a Gardeazábal y a Martín de Francisco. A él lo fregamos por ese vocabulario tan especial que tiene. Por ejemplo, dice “no sea indocto” y al ministro de Defensa, que es como cura, siempre lo ponemos hablando en latín. ¿Lo mejor de esto sabe qué es? Que el imitado a veces termina hablando como nuestros personajes. Nos ha pasado.

M.J.D.: Veo que se divierte mucho.

H.P.: Es que en la medida en que entrés triste al programa te jodés, porque el oyente ahí mismo te pilla. El oyente nota cuando estás comiendo o cuando estás con gripa. Y si yo entro aplanchado, me tiro el programa. Se me acabó el tiempo: es hora de entrar al estudio.

Corrupción

Posted by Pocho On febrero - 27 - 2011

Por: Daniel Samper Pizano

Fuente: El Tiempo

Caricatura: Langer

Numerosos casos y estudios recientes revelan la magnitud de la podredumbre administrativa en Colombia

Sospecho cada vez con más firmeza que la corrupción se chupó a este país, sobre todo ante los escándalos de los últimos días. Ya los contratos de obras en Bogotá nos habían molido con su descaro, su elevado monto y la impunidad de los principales acusados, que dictan desde Miami sus declaraciones judiciales, llamadas “deposiciones” con comprensible sindéresis.

Siguió luego el informe de Semana sobre las prebendas que reparte el Consejo de la Judicatura, donde muchos jueces ocupan un efímero cargo auxiliar y, gracias a esa “palomita”, se jubilan con pensiones multimillonarias. El truco cuesta a los contribuyentes 140.000 millones de pesos. ¿Qué diferencia hay ya entre un empresario que esquilma al Estado mediante contratos leoninos y un magistrado tramposo, que defrauda la legalidad y dignidad de la República?

Pronto surgió un nuevo escándalo: el abogado Ramón Ballesteros, colaborador de ilustres personajes, profesor de Derecho y ex director alterno del Partido Liberal, se destapó como pícaro confeso. Su intento por comprar testimonios falsos siembra nuevas dudas sobre el sistema de repartir condenas a base de declaraciones extraídas a siniestros delincuentes que mienten atraídos por la rebaja de penas: testimonios que a veces las autoridades acogen con la reverencia y credulidad que merecerían las palabras de un profeta bíblico o un premio Nobel.

Remató tanda la noticia de que los subsidios y préstamos otorgados en el gobierno pasado a través del programa Agro Ingreso Seguro no eran tan inocentes como lo proclamaba el ex ministro Andrés Felipe Arias. Por no serlo, la Fiscalía General acaba de acusar a 22 personas de diversos delitos económicos. Dicho sea de paso, dos de las pocas noticias buenas de los últimos días en este campo han sido la posesión de Viviane Morales, una Fiscal de armas tomar, y el avance en el Congreso del Estatuto Anticorrupción que presentó el ministro Germán Vargas Lleras.

¿Nos chupó la corrupción? Así lo cree el 63 por ciento de los colombianos, según encuesta Gallup publicada el viernes, y así lo corroboran varios estudios. El más reciente, de la Auditoría General de la Nación, asegura que el Estado recupera apenas 8 de cada 1.000 pesos malversados o robados. Hace un año, la misma oficina calculó que el 10 por ciento de todos los presupuestos públicos se desvía a pagos indebidos. Este porcentaje significa 18 billones de pesos anuales, pero es menos pesimista que el 12,9 por ciento que, de acuerdo con el zar anticorrupción, se comen los sobornos y serruchos de la contratación pública. La Auditoría afirma que el sistema de controles internos cuesta una barbaridad y sirve de poco. Hay más de 4.500 dependencias de control interno, muchas de las cuales no cumplen su cometido o acaban corrompidas, como afirma la Fiscalía que lo ha hecho en el vergonzoso “carrusel de contrataciones” el contralor de Bogotá, Miguel Ángel Moralesrussi.

¿Nos chupó la corrupción? Las cifras dicen que sí: cursan 26.000 investigaciones por cohechos, concusiones y peculados. De ellas, la Justicia solo alcanzará a fallar algunas. Las demás terminarán en un oscuro limbo, que beneficia a los corruptos. También dicen las cifras de Transparencia Internacional que somos tierra abonada para la podredumbre administrativa. De 138 entidades que investigó esa organización, solo cuatro revelan bajo riesgo de corrupción, y la mayoría se ubica en riesgo medio, alto o muy alto. Entre las instituciones más corrompidas figura el Congreso de la República.

Ante semejante estado de cosas, ¿cómo no aceptar que la corrupción nos está chupando, noqueando, devorando?

ESQUIRLA. Una forma refinada de corrupción política es la reforma del censo electoral (artículo 47 de la Ley 190 del 2010), que expulsa del bloque de votantes a quienes se abstuvieron de depositar su sufragio en las últimas elecciones y omiten inscribirse de nuevo. De este modo, 15 millones de ciudadanos, muchos de ellos opositores o abstencionistas desencantados, dejan de existir ante las urnas, en un recorte antidemocrático de sus libertades.

Efervescencia

Posted by Pocho On mayo - 29 - 2010

Por: Betto – Carlos Prieto

Fuente de la caricatura: El Espectador

Mi voto en esta primera vuelta será por Germán Vargas Lleras. Insisto en que el país desafortunadamente cayó inmerso, en solo dos opciones. La caricatura de Betto, es un claro ejemplo de lo que estoy exponiendo. A la vista de los medios, los colombianos debemos escoger entre Mockus ó Santos. Sin demeritar la capacidad de los dos candidatos punteros en las encuestas, los medios se parcializaron y por ahi derecho nos parcializaron a todos. La guerra es entre el dueño de los medios, a quien le conviene una linea de continuidad; y sus colaboradores ó columnistas, a quien les interesa ver en el país un cambio en la forma de hacer politica. Esto nos ha llevado a que los árbitros (Los encuestadores -pagados e influenciados por los medios-) determinen quienes serán los finalistas.

A los muchos jóvenes entusiasmados con la candidatura del Dr. Mockus; deberán demostrar que esta nueva generación del “click” (la que obtiene información de manera inmediata), están dispuestos a levantarse de sus cómodas sillas, hacer una fila, mojarse ó acalorarse y salir del “Bunker” de sus PC´s, a cumplir una cita con la democracia; esa democracia de la que denigran y de la que a ciencia cierta, aún no saben que significa. En resumén, deberán demostrar que no causaron u ocasionaron una candidatura efervescente, como la que también se ilustra en la caricatura que acompaña esta columna.

A los que lean esta columna, los invito a que se tomen el tiempo de leer las propuestas concretas, sensatas y coherentes del candidato Vargas Lleras. Creo que después de ese ejercicio, usted pensará que lo que en verdad necesita este país es un Estadista, un personaje preparado para afrontar estos tiempos cada vez más y más difíciles para todos. Pocho.

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