Carlosprieto.net

"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Güevero

Posted by pocho On noviembre - 30 - 2011

Por: Óscar Domínguez

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

He sido un analfabeto del fútbol. Lo practiqué hasta los 25 años con sospechoso éxito. Lo suficiente para disfrutarlo. Lo mismo diría del ajedrez. No sé hacer empanadas, sé dónde venden las mejores.

No me desvelan tácticas ni estrategias. Tampoco me interesa saber cómo hacen sus trucos los magos. Un conejo que sale de un sombrero es un conejo que sale de un sombrero. La razón de la sinrazón.

Programa de televisión que revele intríngulis de la hermandad de la magia jamás me tendrá entre sus parroquianos. Entiendo el fútbol como si fuera magia pura.

Los cronistas deportivos que utilizan tableros y muñequitos para interpretar ese deporte que les da de comer, ¿a qué horas lo disfrutan?

Como jugador, ocupaba una plaza que en la burocracia balompédica se llamaba güevero. Ignoro qué María Moliner de barrio nos bautizó así.

También hacía aportes como interior derecho, expresión desaparecida de la jerga deportiva. O daba una mano como mediocentro o defensor. (Nos turnábamos en el noble oficio de aguateros: dar de beber al sediento). Prestábamos servicio militar futbolístico en todas las posiciones.

La franja izquierda siempre me fue esquiva. Mi pie izquierdo fue un turista más en los peladores del fútbol. Nada hay de Messi -ideólogo de la pierna izquierda- en mi hoja de vida. No he sido de izquierdas. He sido marxista línea Groucho, no Carlos. Tengo más de payaso que de ideólogo.

Como jugábamos por amor al arte, para nadie, para el olvido, mejor dicho, para nosotros mismos (la caridad entra por casa), en cualquier plaza nos sentíamos cómodos, felices.

Lo importante era darle patadas al balón hasta quedar exhaustos. Los partidos terminaban en el sueño, el mejor invento. (El segundo es la mujer).

El güevero, feo voquible que evoca colgantes presas masculinas, era el funcionario que siempre andaba infiltrado, respirándole en la nuca al portero, atento al mínimo desliz para pescar en el río revuelto de sus lapsus.

Nos trataban mal a los hueveros, como nos dice Mario Alario en su Lexicón. En la escuela ni nos saludaban. El cura se excedía en penitencia. Éramos sinónimo de oportunistas, palabreja que desacredita cualquier biografía. Pero éramos la sal del cuento, imprescindibles como los tercetos en un soneto. Sin nosotros no había goles. Dábamos la puntada final. La historia ha sido tacañísima con nuestro gremio. Esperamos estatua.

Popularity: 1% [?]

Viejo el viento

Posted by pocho On octubre - 24 - 2011

Por: Hernán Peláez Restrepo

Fuente: El Espectador – Bogotá, Colombia

Sí, viejo el viento y sigue soplando. Sencillamente, para advertir que los años no pasan en vano para nadie, aunque siempre los buenos jugadores aprenden a aferrarse a sus experiencias y logran ofrecer buenos resultados.

Tal es el caso de Hamilton Ricard, El Tigre Castillo, Banguero y Gerson González, quienes con Quindío y América están dando pelea en un campeonato irregular, apretado, y donde cualquiera le puede ganar a cualquiera. Y es allí donde los veteranos entran a jugar un papel trascendental.

Es más, me atrevo a pensar que ninguno de los citados arriba perdería el puesto con los jóvenes suplentes de Millonarios, porque éstos se sienten suplentes, se conforman con serlo, y no exhiben voluntad y talento para desbancar a los titulares. Supongo que cuando a un jugador rotulado como suplente le ofrecen la opción de ser titular debe exigirse a sí mismo y a fondo. En el caso de Millos, ni Vásquez fue el organizador de juego, ni Rodríguez, otrora buen prospecto, que resultó expulsado casi inmediatamente al ingresar. Blanco, Henríquez y Manga, buenos muchachos, aunque suplentes confesos. Ese cuento de los 25 profesionales lo dicen los técnicos para mantener diplomáticamente unido al grupo. Todos sabemos que en los equipos hay titulares y suplentes, a no ser que sean los casos de Higuaín y Benzemá, que en el Madrid pelean por la titularidad y cuando uno de ellos entra cumple con goles.

Ahora, el caso de El Pecoso Castro es llamativo. Siempre se las ingenia para sacarle jugo a los veteranos. Una vez fueron Villagra y Rodas, después Léider Preciado, Elkin Murillo y Rodas. Ahora es Hamilton Ricard. A todos ellos los rodea de jóvenes, correlones, con entrega y que han aprendido a tocar de primera la pelota y asociarse bien en lo que llaman triangulaciones en los costados. El Pecoso, además, parte de una premisa sencilla. Mientras gane su equipo en el Centenario de Armenia, está en las finales. Eso lo está cumpliendo, y sabe explotar en cada partido las debilidades del rival. En la amplia victoria sobre Millos, 3-0, su lateral izquierdo, Fabio Rodríguez, supo sorprender al rival, arrimar a zonas libres, tirar los centros, uno arriba y otro abajo, para que Ricard marcara los dos primeros goles. Millos nunca entendió qué hacer y resultó tan confundido y perdido que sus delanteros inicialistas, Preciado y Carpintero, debieron salir por inoperantes.

Sé que el uniforme no juega. Sin embargo, la vestimenta de Millos no tiene vínculo alguno con la tradición. Quizás cuando se juega tan mal es preferible esconder el uniforme titular.

Como anoté al comienzo, la edad no interesa en el fútbol de hoy. El que sabe, sabe, así tenga una montaña de años a la espalda. El caso patético radica en que los jóvenes no superen a los viejos, porque son conformistas, ingresan a jugar sin ambición, sin ganas, y ahí es donde casi siempre pierden.

Popularity: 2% [?]

Pena máxima

Posted by pocho On agosto - 13 - 2011

Por: Luis Noé Ochoa

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

Caricatura: Pepon

Dejar a ‘Bolillo’sería una cachetada a más de medio país, a la hinchada y a los patrocinadores. Que traigan un extranjero.

Que traigan un técnico extranjero, que no se deje imponer condiciones de los dueños de los equipos.

Nombre Caricatura: Aquí no ha pasado nada

Esta semana temblaron las bolsas económicas en el mundo, pero en Colombia la noticia fue el escándalo del técnico de la Selección de fútbol de mayores, Hernán Darío ‘Bolillo’ Gómez, a quien también le temblaron.

‘El Bolillo’ se metió en un bochornoso lío, cuando el sábado en la noche se fue a bebé al bar Bembé y a peleá cual Pambelé, contra una mujé. El balón del escándalo corrió a nivel mundial. Y, como dicen en Apulo, tú especulas, yo especulo y a nadie le importa un comino. No hay cuerpazo del delito. Nadie sabe quién es la dama de las “cascamelias”.

Hasta han llegado a decir que es la suplente, que exigía ser la titular y ‘Bolillo’ la quería sacar de taquito, hasta que se salió de la camiseta nacional y la cogió a puños. Y que le gritaba: “Si me la encuentro, le doy en la cara, mamita”. Otros afirman que fue a bofetadas. Para colmo de males, fue un hombre de la calle, con pelo como del ‘Pibe’, pero con un mundial de por medio sin bañarse, quien le sacó tarjeta amarilla al técnico y le explicó que a las mujeres no se les pega ni con media de guaro adentro. Bacana esa, parcero, qué chimba de consejo. Con toda la razón, el mundo se le vino encima a ‘Bolillo’, peor que si en el minuto 90 se hubiera tirado el gol del campeonato mundial. En las tribunas corre la voz de que en la casa le sacaron tarjeta roja. Que le dijeron en paisa arriero, “vos, por aquí no te aparecés, papito”.

El seleccionador cometió una pena máxima. Metió la mano en zona prohibida, en la cara de una mujer. Este no es un mundo de santos; el que no haya metido un gol por fuera, que tire… el primer balón. Pero hoy estamos en tiempos de reposición con las mujeres, que han soportado tantos atropellos. Y en un técnico nacional, un hombre público, que viste la tricolor en nombre del fútbol, de la Selección y del país; que debe ser digno ejemplo para la juventud, su comportamiento, dentro y fuera de las canchas, tiene que ser impecable.

Las barras bravas femeninas están que lo linchan. Si pudieran, le patearían las ‘golty’ y el bolillo. Él les pidió perdón a todas las mujeres en el mundo, dijo que jamás volvería a herirlas ni siquiera con un mal piropo, pero la condena es casi unánime. Digo casi, porque la senadora antioqueña Liliana Rendón, quien tiene unos bellos ojos verdes sin necesidad de puño, ¡lo justificó! Dijo que “algo pasó, algo lo provocó”. Y que “nosotras, las mujeres, somos muy necias y cuando decimos a fregar (léase joder) provocamos reacciones como la desafortunada que tuvo el ‘Bolillo’ “. Puede ser, y a veces a uno le provoca darles su taponazo. Pero lo prudente es dejarlas que pateen solas, que después vienen el toque-toque de reconciliación y los cobros de tiro libre. Pero en este país de perdón y olvido, ¿’Bolillo’ vuelve y juega? Eso parece estarse cocinando en le Federación Colombiana de Fútbol. Hay mayoría que quiere enfriar el partido, esperar que pase el moretón social, que termine el Mundial Sub-20, que la prensa extranjera se vaya, para no aceptarle la renuncia.

Sería una cachetada a más de medio país, a la hinchada, a los patrocinadores. Inclusive, sería malo para ‘Bolillo’, a quien aquí y en el exterior lo verían más como agresor que como entrenador. Pero, además, tarjeteado en la casa, donde ojalá le levanten la sanción, y lesionado en el corazón, no está en condiciones de dirigir la Selección. De humanos es errar y de dignos, renunciar. Eso sí, que no lo pongan a dirigir la selección femenina.

Y que traigan ya un técnico extranjero, Miguel Ángel Cappa, Patón Bauza… que no se deje imponer condiciones de los dueños de los equipos. O ahí están Juan Carlos Osorio o ‘Sachi’ Escobar. Todos se frotan las manos. Porque con esta cosecha de jugadores que triunfan en el exterior, sería otro ‘bolillazo’ el que no clasificáramos.

Popularity: 7% [?]

Ensayo sobre el penal

Posted by pocho On julio - 28 - 2011

Por: Jorge Barraza

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

“Termina el suplementario y vamos a la lotería de los penales…”, informa el narrador radial o televisivo. Lo de lotería es un clisé sin fundamento: pocas cosas tienen menos contenido de azar que el disparo de los doce pasos. Siempre decimos que si “la definición por tiros desde el punto del penal” (tal su denominación correcta) fuese una lotería, el entrenador elegiría a los cinco jugadores de más suerte que tiene en el equipo. Pero no, elige a los cinco que mejor patean. O a los que más confianza se tienen. Incluso cuando se avizora que se va irremediablemente a definir por esa vía, si aún tiene un cambio y hay un buen ejecutante en la banca, el técnico lo pone y se asegura un disparo bueno.

Lo que se omite decir es que la definición por penales suele no ser similar a las capacidades y a los méritos que dos equipos exhibieron durante el partido. El que peor jugó puede ser el mejor en los penales. En aquel célebre partido del Mundial 98 entre Francia y Paraguay, el equipo local era muy superior, pero en el alargue atacaba desesperadamente porque estaba convencido de que, si iba a la tanda de penales, Chilavert lo dejaría fuera del título. Dos penales, mínimo, se hubiese atajado el fenomenal arquero. Y uno hubiera convertido. Era vivísimo, tenía una personalidad avasallante, que achicaba a cualquier rival, y un cañón en el pie izquierdo.

Esta Copa América, con sus muchos empates y pocos goles, ha determinado tres definiciones desde los 11 metros. Las dos de Paraguay (ante Brasil y Venezuela) le dieron la victoria sobre equipos que lo habían bombardeado en el juego. Y Uruguay ganó habiendo buscado menos la victoria. A mucha gente le fastidia este tipo de epílogo para un partido, pero de algún modo hay que desempatar. Y hasta hoy nadie propuso una manera mejor.

* Bien pateado, es gol. El penal es un hecho sicológico, pero también técnico. La velocidad del balón es mucho mayor a la reacción humana. Fuerte y bien dirigido, es indetenible. Como dice Sergio Goycochea, experto en el arte de tapar penales, “si la bola va a 50 centímetros del palo, no hay forma de sacarla”. El 99 por ciento de los tiros que se paran son los remates defectuosos, anunciados o al medio del arco.

* Esperar hasta lo último. Cuando Liga de Quito ganó por penales la Libertadores 2008 frente a Fluminense, el técnico Edgardo Bauza no pudo soportar la tensión y se fue al vestuario. “Me dio una sola indicación: que esperara hasta el último instante para ver dónde iba la pelota y allí me tirara”, cuenta José Francisco Cevallos, héroe de aquella jornada. Era la estrategia de Goycochea y la que todos los arqueros deberían emplear: no adivinar; esperar el disparo y ahí sí, arrojarse. Si el remate no es lo suficientemente fuerte, si sale mordido o va al medio del arco, es pelota del arquero. Y muchos van al medio. Los goleros que se juegan a un palo antes de ver el disparo, rara vez paran un penal.

* Todo para ganar. “El golero parece estar indefenso ante un pelotón de fusilamiento”, se quejan muchos. Nada que ver. El guardameta tiene todo para ganar y nada por perder. Si no ataja ningún remate, no tiene culpa; si tapa uno, es la figura; dos, el héroe, y así… En la tanda es más importante un buen arquero que un buen ejecutante. Porque el arquero está en todos.

* Sin moverse. Muchos rematadores tienen decidido dónde mandar la pelota. Pero otros esperan un movimiento del portero para cambiar la dirección de la pelota. Por eso, la virtud de Justo Villar, el uno paraguayo, es quedarse quieto. Eso le genera un problema al rival. Los brasileños que le patearon daban pasitos cortitos, mínimos, esperando que Villar se inclinara hacia algún lado. No lo hizo y cuando aquellos llegaron a la pelota aún no habían elegido dónde dirigir el tiro. Además de impactar mal, fallaron principalmente por eso, por “tirar a cualquier lado”, como dice la tribuna.

* Primero y tercero. El primer penal y el tercero son los más importantes. Por eso se los debe confiar a los mejores ejecutantes. El primero porque, si es gol, da ánimo a los que vienen detrás. Y el tercero porque asegura que se cumpla la serie de cinco.

* Falla el reglamento. El amague viola la regla del juego limpio, debería estar prohibido para el rematador. Que un jugador venga a la carrera, se frene y luego siga, es una deslealtad. Si el arquero no puede tomar ventaja moviéndose de la línea de meta, el rematador tampoco debería poder engañar. Pero se hace.

* Alto y junto al palo. Son las dos direcciones perfectas para el disparo. Muchas veces un penal no salió fuerte, pero como va bien contra el palo, es gol igual. Y otra fórmula que no falla es patear arriba. El guardameta se arroja hacia abajo, siempre. El peligro es levantar demasiado el remate.

* Imposible desviar. Que el arquero lo ataje, se entiende, pero tirar desviado es un crimen. El arco es inmenso. Para un futbolista que vive pateando desde los cinco años, errarle al objetivo es incomprensible. ¿Se pararon debajo de un arco…?

Popularity: 2% [?]

Valores, no colores

Posted by pocho On abril - 24 - 2011

Por: Jorge Barraza

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

“Ultrabarcelonista”, “Falto de imparcialidad”, “Argentino de m…” En lugar de utilizar la red de Internet para debatir ideas, el público -mayoritariamente- aprovecha el anonimato de los foros para descalificar al cronista, insultar a otros lectores o despotricar contra todo.

La gente flota en una fantasía: todo está amarrado. Los partidos, los jugadores, los periodistas. Ante cualquier apreciación del cronista viene la réplica del internauta: “Claro, porque a usted le paga fulano…”

Siempre sostenemos que en el fútbol hay más boca sucia que suciedad. ¿Quién es capaz de entrar a un vestuario de fútbol y decir “muchachos, hoy hay que ir para atrás”…? No lo imaginamos. En tantos años de fútbol no hemos sabido de algo así. Sólo una vez se conoció un pacto aberrante, en el Mundial-82, entre Alemania y Austria. Austria aceptó perder 1-0 con tal de que clasificaran los dos a segunda ronda. Nadie lo negó.

Lo mismo acontece con la prensa. “Al diario le conviene vender esto…”, “Los medios buscan entronizar a aquel…” Mitos. Definitivamente, el hombre común descree del ambiente; odia a los dirigentes, aborrece a los periodistas, se indigesta con los entrenadores y… piensa que los futbolistas son unos cándidos sujetos a quienes todos explotan y maltratan.

El duelo Barcelona-Real Madrid se ha convertido en más que un partido de fútbol, que una rivalidad y que dos camisetas en pugna. El hincha es hipersensible a toda opinión que se deslice al respecto. Pero ocurre que el periodista, sin perder objetividad, debe tomar partido.

El Barcelona de hoy, este fenomenal ballet creado por Josep Guardiola, es una escuela de valores. Más allá del indiscutible placer visual que genera, de los títulos conquistados, transmite sentimientos nobles: su respeto al buen fútbol, al juego limpio, a los rivales, la línea de educación y tolerancia que baja su entrenador hacia el plantel en cada declaración, el hidalgo manejo en todo sentido.

El Real Madrid fue posiblemente el equipo más popular del mundo durante medio siglo. Un club querido, admirado. Luego entró en una era de arrogancia deportiva, en la soberbia de los millones. Se volvió antipático. Hoy representa la antípoda del Barcelona.

La gente suele no advertir que un equipo que trata de generar un buen espectáculo está defendiendo el dinero de su entrada. Cree que todo es cuestión de camisetas. Ojalá un día el Real Madrid decida cambiar totalmente su política y contrate un Guardiola. Ese día seremos fervorosos hinchas merengues. No lo ocultaremos, lo gritaremos. Pero se trata de valores, no de colores.

Popularity: 6% [?]

Rogerio Ceni

Posted by pocho On abril - 4 - 2011

Por: Jorge Barraza

Fuente: El Tiempo

El gol número cien del portero Ceni confirma que esa una de las posiciones que más ha evolucionado.

Son esas cosas que se le graban a uno, sabe Dios por qué. Un domingo de mayo de 1974 llegó un cable fechado en Montevideo. “UN GOL DE ARCO A ARCO”, decía. ¿Cómo…? Se nos abrieron los ojos como moneda de a peso. Lo leímos dos veces. No podía ser. Pero era, valía. Y no en un partido entre amigos, un gol oficial por el torneo uruguayo. El legendario golero Manga, brasileño y gran figura de Nacional, sacó fuerte desde su área buscando la entrada de Washington Calcaterra o Washington Abad, la bola salió larga, llegó hasta la medialuna rival, picó mal, se elevó y sorprendió al arquero Posadas, del Racing montevideano. ¡¡¡Goooollllll….!!! Calcaterra entró al arco acompañando el balón, pero tuvo la delicadeza de no tocarlo para no adueñarse de la obra de Manga. Este, a su vez, en un gesto de nobleza, al final del juego fue a saludar a Posadas, excusándose: “Disculpá, hermano, fue sin querer”. Están las fotos que atestiguan. No hacía falta aclararlo: antes ni queriendo hacía un gol un portero.

En 1975 llegó otra noticia; un arquero argentino, Miguel Ángel Ortiz, jugando para el Wanderers uruguayo había marcado, de penal, un gol en la Libertadores. “Pero Ortiz es un loco de la guerra”, opinaron en la redacción, restando trascendencia al hecho. En efecto, el Loco era un excéntrico, un Higuita antes de Higuita. Se lo adjudicaron a su exotismo y no a una tendencia. Un ‘normal’ no podía hacer goles porque directamente no estaba para eso, no lo intentaba. No se concebía.

Hasta hace treinta o cuarenta años, pronosticar que un guardavallas anotaría un gol sonaba igual que anunciar el fin del mundo. Predecir que marcaría cien hubiese equivalido a presagiar el teléfono celular, la Internet, la clonación.

Rogerio Ceni nació en ese tiempo -1973-, juega de guardameta y acaba de convertir su gol número cien. ¡Un arquero con cien goles…! Y no en contra… ¡A favor! Es un récord colosal, casi inimaginable. Hitos hay muchos en el fútbol, este asombra como pocos, es una hazaña fabulosa de un futbolista fantástico. Tanto que Raí, aquel talentoso ‘camisa 10′ que fuera su compañero en el San Pablo de Telé Santana, sentenció sin egoísmos: “Rogerio ya es el máximo ídolo tricolor de la historia”.

Cincuenta y cinco goles de tiro libre, 44 de penal, uno de jugada. ¡Qué maravilla! El puesto de arquero es, de lejos, el que más avanzó en el fútbol. Sus ocupantes son hoy infinitamente más completos que sus predecesores. Antiguamente iba al arco el más gordito. O un flaco de gorra. Ni sacaban del arco. Los saques de meta los hacían los zagueros, que sí sabían patear. El reglamento obligó al arquero actual a jugar con los pies. Y aprendió. Rogerio es una muestra. Su gol número 100, el domingo ante Corinthians, es una belleza de pegada. La bola se eleva apenas sobre la barrera y baja justo para ubicarse en el ángulo. Cuatro días antes había anotado otro de igual factura.

Rogerio es un especialista porque se especializó: reconoce que en sus 21 años en Primera División ha ejercitado decenas de miles de cobranzas. El remate es uno de los aspectos técnicos que pueden mejorarse con ejercicios de repetición. “Ensayé 15.000 veces antes de arriesgarme a patear un tiro libre en un partido. Llegaba mucho antes que los demás a los entrenamientos y me iba después”, reconoció en estas horas en que es tratado como un héroe civil. “Entrenaba entre 2.500 y 3.000 tiros libres por mes”, agrega en una magnífica entrevista de Globoesporte.com.

Con toda humildad se quita méritos. No quiso encargarse de los cobros para tomar protagonismo: “Se me ocurrió porque el San Pablo nunca marcaba goles de falta. Incluso le insistía a Zetti (entonces titular en el arco sampaulino) para que se animara, pero no quería. Hasta que en 1997, el técnico Muricy Ramalho me alentó a que lo intentara”. A Muricy le agradece esta marca insólita. Y a Telé Santana, quien lo incentivaba para llegar temprano a los entrenamientos y practicar remates.

Recuerda la única vez que estuvo cerca de convertir jugando para la Selección, ante Colombia por la eliminatoria del 2002. “Bromeé con Rivaldo, que quería tirar también. Deja para mím, vocé ja está consagrado, le dije. El tiro pasó la barrera, pero la sacó un zaguero sobre la línea”.

¿Cuál es el secreto de tantas conversiones…? Entrarle bien a la bola, naturalmente, pero hay diversos factores. “Lo principal es la distancia de la barrera -revela-. Si el juez mantiene la distancia correcta, da para saber cómo pegarle. El número de jugadores en el vallado rival también tiene influencia. Si está el campo seco o llueve, el viento. Pero en esos 10 segundos entre que termina de armarse la barrera, el pitazo del juez y el remate, uno ya resuelve automáticamente y tiene todo en la cabeza: distancia, viento, altura, posicionamiento, estado del campo, lluvia…”

A los 38 años, Ceni tiene un contrato hasta finales del 2012. No se ve en el futuro como entrenador de arqueros; ya ha anunciado que le gustaría ser presidente del San Pablo, al que llegó a los 17 años desde el Sinop Futebol Clube, un cuadrito de Matto Grosso en el que debutó en 1990 y con el que fue campeón estatal por primera vez. Era el tercer arquero, se lesionaron los dos de arriba, entró y no salió hasta dar la vuelta olímpica. Ese mismo año lo tentaron para una prueba en el San Pablo. Quedó, aunque debió esperar con paciencia oriental para adueñarse del arco de Morumbí. Zetti, notable ‘goleiro’ de la era dorada del San Pablo de Telé, lo atornilló en el banco de suplentes por seis años.

Su extraordinario registro de goles ha llevado a muchos a decir que Rogerio es, como arquero, un buen pateador. Nada más erróneo. Nadie se mantiene 21 años en el arco de un club de primer nivel mundial solo por rematar bien. Hay que atajar mucho. Ha tenido actuaciones monumentales, aunque probablemente ninguna como aquella de la final de la Copa Conmebol de 1994 frente a Peñarol, que tuvimos la fortuna de ver. San Pablo, jugando con El Expressinho, un equipo juvenil, había goleado 6 a 1 de local. Se descontaba el título. Entonces escribimos estas líneas: “La revancha en Montevideo fue muy diferente. Peñarol jugó un partido excepcional, mejor que San Pablo en el encuentro de ida. Venció 3-0. Y si no ganó por la diferencia de goles que necesitaba fue exclusivamente por la extraordinaria, casi mágica actuación del joven arquero Rogerio. Puede decirse que hace tiempo no se ve a un portero realizar proezas semejantes. Evitó la caída de su valla en por lo menos una docena de intervenciones milagrosas. Por eso sus compañeros lo levantaron en andas al finalizar el cotejo. Si Peñarol no fue campeón se debe exclusivamente a él”.

Diecisiete años después, no hemos vuelto a ver otra actuación así. Y todavía no pateaba tiros libres.

Porteros goleadores

El top de arqueros, según la IFFHS.

José Luis Chilavert, de Paraguay, marcó 62 goles en su carrera deportiva en varios equipos, entro ellos el Vélez Sarsfield.

René Higuita, el ‘Loco’ colombiano que marcó 41 goles en su carrera. Jugó en el Nacional y fue figura en la Selección nacional.

Jorge Campos, mexicano, y Dimitar Ivankov, búlgaro, porteros que tienen en su carrera 40 goles.

Popularity: 2% [?]

Las cajas del fútbol

Posted by pocho On enero - 31 - 2011

Por: Xavier Batalla

Fuente: La Vanguardia

Invertir en el fútbol no es lo mismo que hacerlo en arte moderno, si se exceptúan –dirá el aficionado culé– las virtudes del juego del Barça. Esta semana, The Wall Street Journal, diario económico poco dado a la lírica, ha escrito que el Barça triunfa con “estilo y elegancia”. El cronista empleó la palabra swagger, que los raperos utilizan para decir que a uno le cae muy bien un traje.

La inversión en el fútbol tampoco ha sido históricamente lo mismo que poner dinero en el sector inmobiliario, hasta ahora tan boyante que a algunos constructores les gustaba eso de ponerse las botas. Lo único seguro es que, pese a la crisis, oligarcas rusos, magnates indios del acero y jeques árabes siguen invirtiendo en el fútbol. Después de la primera gran crisis del petróleo, la de 1974, cuando los precios se cuadruplicaron, los jeques invirtieron en inmuebles londinenses; ahora lo hacen en los clubs de la Premier League, aunque no parece que pretendan hacer negocio. ¿A qué obedece entonces este empeño en arriesgar el dinero en unas cuantas piernas?

Mohamed al Fayed, el primer extranjero que adquirió un club de fútbol inglés (el Fulham, en 1997), confesó en una ocasión que es imposible hacer dinero con el balompié. ¿Por qué entonces más de la mitad de los veinte equipos de la Premier League son ahora propiedad de extranjeros? Las explicaciones van por barrios, como ocurre con la globalización. Para los inversores estadounidenses no hay vuelta de hoja: lo que se persigue es ganar dinero. Si no fuera así, no serían estadounidenses. Pero para los inversores rusos, como Abramóvich, el amo del Chelsea, la inversión tiene mucho que ver con el miedo a que le persigan: cuando Abramóvich compró el Chelsea, un par de oligarcas rusos que no escaparon a Londres fueron encarcelados en Moscú. Y este también fue el caso de Thaksin Shinawatra, ex primer ministro de Tailandia, que adquirió el Manchester City para salir en la prensa inglesa y pedir asilo político.

El caso de los jeques árabes es distinto. ¿Pretende ganar dinero el jeque Mansur, hijo del mandamás de Abu Dabi, un emirato del que se dice que si el precio del barril de petróleo aumenta un dólar su fortuna se incrementa diariamente en 500 millones de dólares? Probablemente no. Lo que pretende el jeque, cuyo hermano gobierna gracias al golpe muy británico que derrocó a su padre, es dar otra imagen en Occidente, como pasa con el emir de Qatar, que pagará por un logo en la camiseta del Barça. Pero las inversiones en el fútbol, incluida la Liga española, tienen otra lectura.

A finales del siglo XIX, Europa exportaba militares y expertos constitucionales y legales. Después, y para colmo de lo atractivo de su poder blando, Europa también envió a la periferia a sus expertos en los asuntos del fútbol. Pero el mundo ha cambiado y las inversiones de los emergentes en el fútbol occidental pueden ser interpretadas como una revancha de la historia, ya que el balompié es un invento de los antiguos colonialistas.

Hace tres años, Ford anunció una operación que fue una ironía. Las empresas Land Rover y Rolls Royce, dos enseñas de la gloriosa industria británica, fueron adquiridas por la compañía india Tata Motors, lo que fue una compra cargada de simbolismo para quienes fueron colonizados por los antepasados de los señores Rolls y Royce. Y ahora, ¿qué pintan un empresario indio como Ali Syed comprando el Racing o un jeque como Abdulah al Thani fichando a todo lo que se mueve para el Málaga? Estas operaciones demuestran el poder de los emergentes, como India, y del petróleo. Pero también subrayan la debilidad de las cajas de nuestro fútbol, cuyos dirigentes manirrotos, cargados de deudas, aceptan capital venga de donde venga. Menos mal que no se dice nada de que los clubs se conviertan en bancos.

Popularity: 5% [?]

Pulpos y probabilidades

Posted by pocho On julio - 22 - 2010

Por: Klaus Ziegler

Fuente: El Espectador

Lo que comenzó como una treta publicitaria se convirtió en uno de los mayores fenómenos de este Mundial.

El pequeño Paul, el pulpo psíquico del acuario de Oberhausen, en Alemania, desafiando las probabilidades, predijo sin equivocarse el resultado de ocho partidos –uno por cada brazo–, hazaña que envidiaría el más consagrado de los clarividentes. Su fama ha llegado a tal punto que ingleses y británicos se disputan su nacionalidad, y algunos empresarios ya han ofrecido hasta treinta mil euros por este Nostradamus cefalópodo que tiene su fama asegurada al lado de estrellas como Villa o Forlán.

En internet circulan todo tipo de teorías para explicar las habilidades psíquicas de Paul, algunas tan absurdas como las de aquel biólogo peruano que afirma que el molusco adivina eligiendo la bandera de colores más claros. Una tontería que obviamente no explica nada, y que ni siquiera se ajusta a los hechos, pues el pulpo escogió la bandera alemana con su gran franja negra en vez de la bandera argentina, blanca y celeste. No faltan por supuesto las teorías conspiratorias que suponen la existencia de un gigantesco fraude orquestado por las mafias del futbol, que tenían los partidos arreglados de antemano, y cuyos tentáculos de alguna manera se extienden hasta el acuario de Oberhausen. Una explicación que resulta a mi juicio más increíble que los poderes paranormales de Paul.

Antes de aventurar cualquier explicación habría que cuestionar primero la veracidad de la información divulgada en los medios. En primer lugar, hay buenas razones para dudar de que Paul haya sido el mismo pulpo que predijo correctamente cuatro de los seis partidos del equipo alemán en la Eurocopa hace dos años, pues el pulpo vidente de ese entonces era ya un adulto, y los pulpos suelen tener una esperanza de vida no mayor a tres años. De otro lado, no es difícil ver que la probabilidad de acertar al azar cuatro o más partidos de seis –suponiendo contendores equilibrados– es del 48%, resultado que no exige ningún extraordinario don paranormal.

Pero aun si Paul fuese el mismo viejo adivino, todavía estaría por verse que en verdad haya acertado tantas veces como se afirma. Se lo puede ver en un video escogiendo la almeja dentro de la urna con bandera alemana (vaticinio de que derrotaría a Argentina); en otro, pronosticando que España sería uno de los dos finalistas, y en un tercero, eligiendo a España como el gran campeón. Pero no conozco ninguna evidencia sobre sus otros supuestos aciertos, y he escuchado que en realidad erró en su pronóstico sobre el duelo Ghana-Uruguay.

Solo por diversión, démosle a los pulpómanos el beneficio de la duda, y hagamos el ejercicio de estimar algunas probabilidades para ver qué tan prodigiosos resultan ser los poderes psíquicos del molusco adivino. Por puro azar, y suponiendo contendores del mismo nivel, la probabilidad de acertar ocho resultados sería igual a 1 dividido por 2 elevado a la potencia 8, es decir, aproximadamente 0.4%. Un evento bastante improbable, aunque cuarenta veces más probable que ganarse una lotería de cuatro cifras y mil veces más factible que morir en un accidente aéreo. Pero si suponemos que no es Paul quien decide sino su entrenador, y que como ocurre en muchos partidos, existe información adicional que permita hacer una apuesta con más favorabilidad que en un simple juego de cara-sello, digamos con posibilidades de acertar del 65%, entonces la probabilidad de vaticinar el ganador en una serie de ocho partidos sube al 3.2%, un valor menos improbable.

Pero, y es aquí donde las probabilidades nos engañan, si realmente Paul –o mejor dicho, su entrenador–, en vez de haber acertado todos los partidos en realidad hubiese pronosticado correctamente, por ejemplo, solo seis de ocho (y suponiendo como antes que la probabilidad promedio de acertar en cada uno de ellos sea del 65%), entonces la probabilidad de tal “hazaña” sería del 25%, lo cual equivale a sacar dos caras en dos lanzamientos consecutivos de una moneda, un evento nada improbable.

Si las probabilidades no fueran tan engañosas, hace mucho tiempo que hubieran desaparecido las loterías y los casinos. ¿Cuánto apostaría el lector a que en un salón de 35 estudiantes haya por lo menos dos de ellos que cumplen años el mismo día? La apuesta se ve muy desfavorable, con posibilidad de acertar de solo una de cada diez veces (35 dividido entre 365). Pero en realidad la apuesta es excelente, con una probabilidad del 70% de ganarla. Y si el grupo tiene cincuenta o más alumnos, ¡la probabilidad alcanza el 97%!
Tal parece que en el fútbol como en la economía, o en la predicción de tsunamis y terremotos, los pulpos y otros animales superan a los expertos. Tal vez por ello los argentinos confiaron su suerte en un delfín parasicólogo que vaticinó el triunfo de su selección sobre la de Alemania. Y en un loro parlanchín, que alguna vez fuera gran futbolista.

Popularity: 2% [?]

Final Europea

Posted by pocho On julio - 9 - 2010

Por: Rafael Araújo Gámez

Especial desde Suadfrica, para www.carlosprieto.net

¿Por qué la final del Mundial fue Europea?

¿Está el fútbol latinoamericano en decadencia? ¿Todavía hay luz en la poterna y guardián en la heredad? ¿Existe aún calidad técnica en nuestros futbolistas? ¿Hay elementos que pueden seguir con la herencia dejada por Diestéfano, Pelé, Maradona y todos los que plantaron bandera en territorios no permitidos para ellos?

La respuesta es: ¡Claro que sí!

Y lo hago afirmativamente, con contundencia y con toda la fuerza que pueda dar la convicción de ver jugadores de nuestros países que están en el mismo nivel de los mejores de Europa.

¿Y entonces por qué la final del Mundial fue Europea?

El Fútbol, simplemente el Fútbol.

Porque él te da y te quita. Porque es, como el balón Jabulani que nadie sabe para dónde va. En el Fútbol el resultado es incierto.

E insisto en la afirmación de arriba, porque lo demostrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay exponen fehacientemente el aserto.

¿No pusieron a sufrir a sus rivales? ¿No perdieron por jugadas dudosas o errores infantiles?

¿Holanda es mejor que Brasil? ¿En Holanda hay un Robinho o un Kaká en su mejor estado? ¿Holanda tiene un Forlán? ¿Julio César es mejor que Casillas?

Y así seguiríamos enumerando jugadores, argumentos y otras yerbas para sustentar lo que afirmé con convicción de minero-

Otra cosa son nuestros técnicos. Defensivos, pusilánimes y groseros que hacen del Fútbol-Deporte, del Fútbol-Pasión una pétrea organización en el campo sin alegría y con cerrojo.

Resultadistas y sin convicción atacante.

A la espera de que si me atacan me defiendo y si ataco lo hago con  pocos.

Pendientes del “orden” en la cancha, cuando lo que orden es un batallón de centuriones dispuestos a convertirse en picapedreros.

Por eso la final del mundial fue europea.

Popularity: 3% [?]

La simulación de los guerreros

Posted by pocho On junio - 30 - 2010

Por: Andrés Hoyos

Fuente: El Espectador

La escena se repite con frecuencia: un delantero musculoso entra a toda velocidad en el área del equipo contrario, lleva el balón a medio controlar y no plantea verdadero peligro para la valla enemiga.

Entonces la mano, la pierna o la rodilla de un defensor lo roza, o no, apenas le hace sombra, y en el acto el delantero pega un espectacular volantín como si lo acabara de atropellar una tractomula. Ya en el piso, se pone a gemir como un ternero destetado. Hay tres posibles soluciones de continuidad: 1) el árbitro pita penalti y le muestra la tarjeta amarilla o roja al “infractor”, 2) el árbitro no se come el cuento y con una sonrisa displicente señala saque de meta o, la más rara, 3) el árbitro le muestra una tarjeta amarilla al delantero por simular.
Primero los simuladores eran delanteros, pero en tiempos más recientes cualquier jugador cae como un bolo en un boliche. Yo no soy viejo, si bien tengo edad suficiente para recordar el fútbol cuando esto no pasaba. Argumentarán los fanáticos que antes de la invención de la simulación los contrarios domesticaban a los delanteros habilidosos a punta de leñazos y razón no les falta: baste el ejemplo del Mundial de 1966 en el que los defensas búlgaros y portugueses sacaron a Pelé de circulación con una seguidilla despiadada de patadas. Eliminado el artista, se acabó la ilusión y ganaron los verdugos.
Tengo la impresión, que no puedo confirmar, de que los que inventaron el drama sobre la hierba fueron los jugadores argentinos de exportación, por ahí a finales de los años setenta o comienzos de los ochenta. Las razones se entienden, al menos en parte. Uno es un efímero ídolo de multitudes, le caen encima ramilletes de reinas de belleza, anda en Lamborghini y todo porque tiene un par de piernas que cuestan una millonada. Éstas —parte crucial del dilema— tienden a envejecer súbitamente a la tierna edad de treinta años, como lo acaba de demostrar la selección italiana, de modo que es preciso cuidarlas sin contemplaciones de las intenciones aviesas de los defensores y volantes de marca, a quienes les pagan mucho menos por la ingrata tarea de dar de baja a las gacelas. De ñapa está el penalti o el tiro libre que se obtiene con la simulación y la tarjeta para el “infractor”, lo que a veces lo apacigua y lo obliga a dejar jugar, cuando no sale expulsado del partido.
A despecho de los atenuantes, el espectáculo de los jugadores gimientes ha sobrepasado todos los límites. El fútbol, que prometía ser uno de los últimos reductos divertidos —casi inofensivos— de la masculinidad guerrera, ahora se ha llenado de dandis perfumados propensos a chillar por cualquier caricia apoyada. Además, la simulación corre pareja con defectos más graves, como la deslealtad y el cálculo frío. ¿Alguien cree aunque sea por un instante en la fidelidad de Cristiano Ronaldo con el Real Madrid? El portugués es fiel sobre todo a su billetera, y si los euros empiezan a trinar con más ganas en otro lado, para allá se irá. Figo, también portugués, señaló ese camino hace un tiempo.
El dinero es el gran motor de la sociedad del espectáculo, y para eso no hay Fifa que valga. Será acostumbrarnos, entonces, a estos multimillonarios que chillan y patalean en el piso. Cierto es que, de tarde en tarde, hacen alguna maravilla y que peor sería tenerlos de burócratas malencarados en una oficina diciendo que ya hay más formularios.

Popularity: 3% [?]

VIDEO DE LA SEMANA

Música recomendada

Escuchar Pocho.fm

Twitter