Carlosprieto.net

"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Maradona

Posted by Pocho On julio - 9 - 2010

Por: qultlman

Fuente: El Tiempo

Reconozco haber vapuleado a Diego Maradona en este blog. Como bien lo escribió Óscar Collazos “…nada es más equívoco que las simpatías y antipatías de las masas”; no voy a retractarme, más sin embargo si voy a tener muy en cuenta este escrito de este blogero. Es impresionante el rechazo que genera El Diego, pero…por favor, lean esto. Pocho

Todos los que se meten con Maradona son unos igualados. Se ensañan con su desgracia porque pocas veces han tenido el chance de criticar a un dios. Gozan no con la victoria de Alemania sino con la vapuleada de Argentina. Se solazan viendo como el ídolo de pies de barro vuelve a él, como tantas veces, para sumergirse en las pailas del quinto infierno que quedan de Sudáfrica para abajo. No saben los que disfrutan de ese regocijo estúpido que burlarse de El Diego es mofarse de sí mismos porque ¿quién es Maradona? Es un plebeyito que nació en una Villa Miseria de un país tercermundista como lo es Argentina. Un “don nadie” que a fuerza de un talento único y de puros huevos se encumbró como el primer producto exitoso de la globalización. El ‘Pelusa’ es tan hijo de sus padres como de la televisión. Antes de él hubo otros genios como Garrincha, Di Stéfano y el mismo Pelé que no alcanzaron a usufructuar los réditos del satélite en vivo y en directo. Ellos simplemente nacieron no antes de Cristo, ni antes de Maradona, sino A.TV (antes de la TV).

De ahí que El Diez sea un hijo de todos nosotros. De todos los que celebramos sus goles en el equipo más popular de argentina (El Boca), del más sórdido de Italia (El Napoli de la camorra) y que haya sido para buena parte del pueblo argentino -y por extensión de América Latina- el héroe que lideró la derrota de los súbditos de Su Majestad en “México 86″ después del baño de sangre que hubo en las Malvinas por cuenta de la tiranía de Videla y la arrogancia imperial británica.

Por eso estoy con Maradona. Porque no sólo está más cerca de mi que el más latino de los alemanes (Müller por ejemplo, que por su trato a la pelota parece parido en estos lares), sino porque ha peleado varias batallas por mi y por todos los que hoy se llenan la boca ridiculizándolo: se agarró con Havelange, con Blatter, con la Fifa, con Estados Unidos, con los farisaicos controles antidoping, con la derecha argentina, con Bush y fue tan hombrecito que se tragó la goleada de 6 x 1 ante Bolivia sin criticar la altura de La Paz que el tanto había defendido a favor de los bolivianos.

Que es un arrogante, que se va de lengua, que se cree Dios… claro, eso es cierto. Pero la culpa es también de todos nosotros, como en el caso de nuestro maradona colombiano: Pambelé a quien endiosamos hasta alturas del Olimpo, celebrándole sus excesos, y después abandonamos en la miseria cuándo se cansó de ganar. Que Maradona es droga, sexo y religión pagana. Pues si,es un ser que lo probó todo y esa también es parte de su grandeza: no medirse, andar al filo de navaja como lo hizo en la cancha cuando, la misma tarde, marcó el gol más de potrero -más sudamericano- de todos los tiempos (el de la mano) y unos minutos después limpió su falta anotando el más estético que jamás volverá a verse una Copa Mundo.

Que lo quiere ganar todo a cualquier costo. Que se cree superior a los demás. También es cierto, pero esa es la gasolina que hace posible el milagro argentino en los deportes y en su maravillosa cultura; esa es la versión sureña de la verraquera que nos atribuimos los colombianos. Criticarlos por querer ser más raya en la mala leche más sibilina.

Es fácil reírse hoy del astro argentino. Sólo mentes elementales no sopesan el harakiri de volverse contra el paria más paria de todos nosotros. Sólo seguidores mediáticos sin criterio no entienden que hundimos la daga en nosotros mismos cada vez que mancillamos al DT albiceleste. Seguid riendo estúpidos, seguid revolcándote en el lodo de vuestra miseria espiritual. Seguid celebrando la hipócrita fiesta de los castos de Zúrich.

Escandalo

Posted by Pocho On junio - 28 - 2010

Por: Carlos Prieto – El Tiempo

Son inmensos ya los sinsabores que se generan, alrededor de las decisiones polemicas que deben tomar los árbitros de fútbol sin la posibilidad de poderse apoyar en la tecnología. En un mismo día, todo el planeta (menos tres árbitros) pudo darse cuenta de una jugada donde el balón entra (Alemania vs. Inglaterra), y el gol -legitimo- no es validado. De igual manera, en una clarísima posición de fuera de lugar, Argentina marca un gol que desequilibra por completo la proyección y el transcurrir normal de un juego. Las dos jugadas, que marcaran en definitiva el fururo de este torneo; le entregaran siempre al perjudicado la posibilidad -con razón-, de esgrimir que hubo trampa.

Creo que el hecho de que hoy en el siglo XXI, la FIFA no acepte los avances tecnológicos en video, para que un arbitro se apoye y tome decisiones acertadas; hace parte de algo premeditado. Con esta determinación, la FIFA ó mejor sus dirigentes, podrán siempre manipular los resultados y escoger los equipos que más les convenga.

Es urgente la necesidad de ir implementando; así sea de manera gradual, el apoyo del video en el fútbol. Un deporte que es seguido por millones, no puede seguir siendo arbitrado por seis ojos. El desenlace en un juego de alta envergadura, que altere un resultado injustamente, podrá traer consecuencias funestas para los organizadores. Pocho



La jugada del primer gol de Argentina por poco pasa a la historia: la anotación de Carlos Tévez, en evidentísimo fuera de juego, fue dada por válida por el central italiano Roberto Rosseti.

Sin embargo, en las dos pantallas gigantes del estadio (una en norte y la otra en sur) se repitió la imagen de la transmisión de TV en la que se para el cuadro justo cuando sale el pase de Messi y se sombrea la posición de Tévez.

Al verla, los jugadores de México protestan al juez de línea Stéfano Ayroldi que levantó de inmediato la bandera. Pareció, por un momento, que el gol se iba a invalidar en contravía directa con lo que dice el reglamento, que prohíbe de manera expresa apoyarse en el video para tomar una determinación arbitral.

Rosseti llegó hasta la montonera en el costado del campo y tras unos larguísimos segundos señaló al centro del campo dando el gol.

Por poco se hubiera cambiado la historia del fútbol, por poco se le da un golpe certero al fútbol como existe, al juego mismo: un gol invalidado en un Mundial por un fuera de lugar pillado en una repetición de pantalla gigante, más cuando un par de horas antes no le habían dado un  gol que debió serlo… La polémica del uso del video, del apoyo tecnológico, vuelve a abrirse…

La anticuada Fifa

Posted by Pocho On abril - 12 - 2010

Por: Guillermo Santos Calderón

Fuente: El Tiempo

La tecnología ha permeado todas las actividades en las que se involucra el ser humano y muchas en las que no. Una de las que más atención han tenido es la de los deportes, en la cual, por la rapidez de los movimientos de los jugadores o del balón, los árbitros cometen numerosos errores, que muchas veces causan que el resultado no sea el que debería haber sido.

Varios deportes, como el tenis y el fútbol americano, han considerado las facilidades que les da la tecnología para evitar al máximo estos errores, entendibles si se miran desde el lado del árbitro, que es un ser humano, pero totalmente inaceptables desde el punto de vista deportivo.

El fútbol es uno de los más negados a aceptar que la tecnología se use para que los resultados sean más transparentes. La Fifa, entidad rectora de este deporte en el mundo, es tan cerrada que no permite que la justicia de los países intervenga en asuntos de equipos afiliados a este organismo, so pena de desafiliación del que lo haga. Como quien dice, la Federación Internacional de Fútbol Asociado está por encima de las leyes que rigen a las naciones.

La Fifa debería estudiar con mucho detenimiento su uso en los partidos de fútbol. Hay errores de árbitros, como el de la clasificación al mundial de la selección de Francia, gracias a un gol con una mano de Thierry Henry, que hacen más difícil entender que esa entidad niegue la oportunidad de que el árbitro se hubiera acercado a un televisor ubicado al pie de la cancha para revisar la grabación de lo sucedido. Jugadas que se cobran como penaltis cuando las faltas ocurrieron fuera del área o nunca las hubo; expulsiones de jugadores que en realidad fueron agredidos por otro que se tiró al piso y simuló ser el afectado, con una actuación digna de un Óscar; goles otorgados por el árbitro aunque el balón nunca traspasara la raya, son hechos fáciles de corregir si se tuviera un elemento de tecnología que lo permitiera hacer.

Obviamente, hay que usarla con reglas muy claras. Por ejemplo, la del fútbol americano, que permite que en un partido cada equipo tenga el derecho de solicitarle al árbitro la revisión de la grabación de solo dos jugadas. Algo parecido se puede implementar en el fútbol. El argumento de la Fifa para impedir que esto se implemente es el de un supuesto y poco entendible deterioro de la universalidad de este deporte (tinyurl.com/y9s5of5).

La Fifa tiene que comprender que los tiempos han cambiado y desenterrar cuanto antes su cabeza para que pueda ver este mundo nuevo y lleno de tecnología.

VIDEO DE LA SEMANA

Música recomendada

Escuchar Pocho.fm

Twitter