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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Un nervio

Posted by pocho On noviembre - 30 - 2011

Por: Andrés Hoyos

Fuente: El Espectador – Bogotá, Colombia

Pensaba escribir sobre otra cosa, pero cuando pedí en Twitter que la Mane (Mesa Amplia Nacional Estudiantil) se pronunciara sobre el asesinato a sangre fría de los cuatro militares secuestrados por las Farc, se desató tal furor que caí en cuenta de que había pinchado un nervio. Me dijeron fascista, idiota y bruto, entre otras lindezas.

Como no me gustan los regaños ni los insultos ni que me que callen a los sombrerazos, recalqué lo que cualquiera sabe: que las Farc y el Eln están presentes en las universidades públicas del país y que esa presencia entraña un grave peligro para el movimiento estudiantil. Éste, me atrevo a pronosticarlo, terminaría en un parto de los montes si no se desmarca claramente de la violencia que todavía campea en muchos claustros. Ya en ello, una magnífica forma de hacerlo sería condenando la reciente brutalidad de las Farc. Luego pueden matizar cuanto quieran, repudiando la guerra o pidiendo salidas negociadas al conflicto, según se lee en el “programa mínimo” que han puesto sobre la mesa de negociación.

Coincidió esta polémica suscitada por los asesinatos de las Farc con la publicación de un elocuente artículo de Enrique Santos Calderón este domingo en el que recordaba la gran tragedia nacional de los años sesenta y setenta del siglo pasado, cuando movimientos estudiantiles aún más potentes que los de ahora desaparecieron triturados por dos fuerzas opuestas e implacables. De un lado estaba la represión del Estado, que incluyó torturas, bala, estrangulamiento financiero y demás barbaridades; del otro, el fanatismo y las guerrillas que despedazaron al movimiento por dentro, radicalizándolo sin piedad y en forma igualmente violenta. Dos generaciones de dirigentes fueron sacrificadas por el camino. Unos, como Jaime Arenas, ingresaron al Eln y al intentar salirse más adelante para empezar una carrera como la que hoy adelantan Gustavo Petro o Clara López, fueron asesinados por sus antiguos compañeros. Otros simplemente se desentendieron de la política, dejándola en malas manos.

Decía yo aquí mismo hace poco que una de las funciones de la universidad pública consiste en formar dirigentes políticos. Y me parece mejor aún si vienen fogueados en el movimiento estudiantil. No tendría nada de malo que los egresados de las universidades públicas se inclinaran de preferencia hacia la izquierda socialdemócrata moderna que tanta renovación necesita en el país. Pero para que surjan estos dirigentes es preciso sacar a la violencia de la ecuación. Piénsese en el viejo dilema entre reforma y revolución. Al revolucionario la universidad no le interesa per se, sino como semillero de cuadros, y tampoco quiere que salga de su crisis, pues la eternidad de las crisis eterniza asimismo la desesperación de los afectados. El reformista, en cambio, quiere una universidad pública mejor financiada, mejor administrada, más grande y más abierta, que haga realidad los deseos de ascenso social de sus estudiantes y le sirva al país. Son, como bien lo sabían Lenin y Rosa Luxemburgo, dos proyectos excluyentes. De ahí el nerviosismo de los irredentos, que no quieren que el dilema se plantee en estos términos.

Se organiza ahora una nueva marcha contra las Farc para el 6 de diciembre. ¿Asistirán los estudiantes? No lo sé, aunque tengo mis dudas. Lo que sí sé es que en el momento de escribir esta columna la Mane sigue guardando un timorato silencio sobre los viles asesinatos del sábado.

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Eta, Gadafi y las Farc

Posted by pocho On noviembre - 7 - 2011

Por: Isaac Bigio *

Fuente: El Espectador – Bogotá, Colombia

Las dos únicas insurgencias importantes que quedan en Occidente son la vasca y la colombiana. La primera, optó por renunciar a la violencia.

El 20 de octubre, mientras el coronel libio Muamar Gadafi caía gracias a una operación de la OTAN en Sirte, el Eta vasco anunciaba el cese definitivo de sus acciones armadas. Dos semanas después fue abatido el jefe de las Farc colombianas. Esos tres acontecimientos están a punto de remodelar el mundo.

El gadafismo, Eta y las Farc surgieron en los años sesenta, en tres continentes diferentes, como movimientos hermanos que pregonaban la “resistencia armada antiimperialista”. Libia quiso transformarse en una suerte de Cuba africana e islámica, patrocinadora de diversas insurgencias y guerras. Gadafi, a diferencia de Eta y las Farc —a las que apoyó—, que son no confesionales y que han sido influidas por el marxismo guevarista, propuso una variante de la teocracia islámica: rechazó el leninismo y creó una autocracia nacionalista en donde, si bien había menos pobreza y desigualdad entre clases y sexos, permitía que su familia y su entorno manejaran billones de dólares. De hecho, Gadafi andaba con el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, y los primeros ministros de Italia y el Reino Unido, Silvio Berlusconi y Tony Blair, respectivamente, haciendo transacciones comerciales y ayudándolos en la lucha contra Al Qaeda, Hamás, Hezbolá e Irán.

Si bien es cierto que tras el fin del dictador libio, en su país y la región se mantendrán grupos armados ligados a él, lo cierto es que su caída (que sigue a la de Sadam Hussein y que antecede a la del sirio Bashar al Assad) muestra el fin del nacionalismo panárabe, que fomentaba guerrillas en otras partes, algo que Cuba, China, Vietnam y Corea abandonaron hace tiempo.

Por primera vez desde la revolución soviética de 1917 ya no hay ninguna república que se proclame socialista e impulse levantamientos armados en otros países. Los antiguos guerrilleros que ahora son presidentes o vicepresidentes en varias naciones de América Latina hoy aceptan la vía constitucional para llegar al poder, la diplomática para lidiar entre estados y la capitalista para desarrollar sus economías.

Las únicas dos insurgencias importantes que quedan en Occidente son la vasca y la colombiana. La primera decidió cambiar las armas por las urnas debido a tres razones principales: el contexto internacional, la represión estatal y a que se dieron cuenta de que su aliado político (Bildú) se convirtió en la segunda fuerza electoral vasca, la misma que precisa que Eta siga el camino del Ira de Irlanda del Norte para seguir avanzando. El gobierno británico sabía cómo ubicar y matar a mandos del Ira, sin embargo, prefirió negociar con ellos para cooptarlos al sistema y lograr que hoy estén en el nuevo gobierno de unidad nacional norirlandés.

En Colombia, el presidente Juan Manuel Santos quiere matar a todos los comandantes de las Farc a la espera de que haya sectores que se desmovilicen. En Libia y en Colombia, Estados Unidos y sus aliados han estado dispuestos a eliminar a toda la cúpula de los Gadafi y de las Farc, castigándolos por no aceptar la reintegración como perdedores en sus respectivas sociedades. En cambio, en Euskadi y en Irlanda del Norte, los países de la OTAN muestran su disposición a cooptar a sus insurgentes a condición de que dejen las armas y se sometan a las instituciones contra las que antes pelearon.

* Historiador y analista de la London School of Economics & Political Sciences.

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Hablar con asesinos

Posted by pocho On septiembre - 4 - 2011

Por: Héctor Abad Faciolince

Fuente: El Espectador – Bogotá, Colombia

Íngrid Betancourt estuvo en el Caguán durante el despeje; les dio la mano a los líderes guerrilleros y creyó haberse ganado su lealtad.

Esa confianza en la amistad con los bandidos fue una de las causas que la llevó a cometer el acto temerario de irse por tierra a San Vicente. Creía que si la secuestraban, sus “amigos” la liberarían pronto. También el presidente Pastrana fue a darles la mano a Tirofijo y a sus secuaces. No le bastó el desplante de la silla vacía para desistir. Insistió —con ingenuidad—, en un despeje que sólo fortaleció a la guerrilla y nos dejó como estela el largo gobierno de Uribe, un gobierno cimentado en la exasperación de la mayoría de los colombianos, hartos del secuestro y de los métodos criminales de las Farc.

Varias veces me invitaron a ir al Caguán, como periodista, a conocer a los guerrilleros. Me salvó de esa vergüenza una alergia que tengo de nacimiento: se me ampolla la mano si se la doy a un asesino. He tenido la suerte de no tener trato (ni siquiera literario) con sicarios. No le he dado la mano a mafiosos ni a guerrilleros ni a paramilitares. Estaría dispuesto a estrecharla si se han desmovilizado, han pedido perdón y han pagado por sus crímenes ante la justicia. Antes no.

Yo no estoy seguro de que Piedad Córdoba sea Teodora Bolívar. Eso lo deben establecer los jueces colombianos. De la lectura de los expedientes y de las pruebas que se han presentado, yo tengo la impresión, sin ser un criminalista, de que Piedad y Teodora son la misma persona. Si esto se confirmara, si fuera ella la del trato amistoso y conciliador con criminales, me parecería que las sanciones de la Procuraduría son lo mínimo que se merece. He repudiado públicamente —desde un punto de vista periodístico— la manera de actuar de Jorge Enrique Botero. Él ha aprovechado su cercanía con líderes de las Farc para hacer reportajes en los que mezcla irresponsablemente realidad y ficción. Ocultó durante meses información fundamental sobre Clara Rojas y su maternidad, simplemente para dar un golpe mediático con un libro inexacto.

Es posible que un reportero tenga el deber de hablar incluso con el diablo. Pero debe saber que si va a entrevistar a una persona que está armada y tiene un grupo de matones alrededor (mafioso, paramilitar o guerrillero que sea) su manera de preguntar se verá afectada irremediablemente por el miedo y la intimidación. Es muy difícil hacer contrapreguntas duras ante las respuestas dictadas por la propaganda si estamos frente a un tipo armado. Por eso la cautela al relacionarse con bandidos tiene que ser extrema; todo debe estar autorizado por el director del medio. Y el resultado de esas entrevistas analizado con lupa en la redacción.

Ernesto Yamhure se presenta con una breve biografía en su página de Twitter: “Católico, columnista de El Espectador y Caracol, periodista de La Hora de la Verdad”. Debería actualizarla. Los tres medios para los que trabajaba como periodista le han aceptado la renuncia. La Iglesia Católica excomulga por abortar, pero no por hablar con asesinos. Para seguir en su Iglesia le bastará confesarse y arrepentirse. Su Dios es misericordioso; más misericordioso que el periodismo o la ley. Pero está bien que haya salido de los medios pues consultar sus opiniones con un asesino es inaceptable.

Ojalá este episodio sirva para que todos los periodistas colombianos nos alejemos del trato familiar con esas dos agrupaciones de criminales que han convertido a nuestro país en un infierno en los últimos decenios. No podemos ser tolerantes ni con los paramilitares, ni con las actuales bacrim, ni con las narcoguerrillas del ELN y de las Farc. Aquí muchos han banalizado el mal; muchos han tolerado y ensalzado a los asesinos de ambos bandos. Muchos se han regodeado con los sicarios hasta casi justificarlos. Entre las cosas tolerables no está la cercanía con los criminales. Esto no cae en el terreno de la tolerancia sino en el de la complicidad.

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Souvenir de los intocables

Posted by pocho On mayo - 30 - 2011

Por: María Isabel Rueda

Por: Salud Hernández-Mora

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

¿Que más podría uno decir, sobre este tema?. Creo que aqui, en estas dos columnas esta plasmado el verdadero sentir, de la inmensa mayoría de los colombianos. Al final de cuentas, la impotencia de todos frente a esta situación es desalentadora. Pocho

oooooooooo

Por: María Isabel Rueda

Nombre de la columna: Un “souvenir” de guerra

Lo degradante, honorables magistrados, es que ustedes hayan convertido los computadores de ‘Raúl Reyes’ en un simple souvenir de guerra.

La opinión no alcanza a imaginar la importancia que los computadores de ‘Raúl Reyes’ tienen para la lucha contra las Farc. No solo el propio ‘Tirofijo’, sino lugartenientes de primera línea, como Joaquín Gómez, lo admitieron en varios correos interceptados: las Farc, expresaron, nunca volverán a ser las mismas. Pero, según la Corte Suprema de Justicia, el Ejército de Colombia habría hecho lo correcto si los hubiera dejado tirados en la selva ecuatoriana.

En cambio, tomó la decisión de traerlos. Gracias a ello, mientras las Farc, encerradas en su propia lógica, están cada vez más aisladas de la realidad en los picos de las montañas colombianas y llanuras venezolanas, por primera vez en países distintos de Colombia, como España, Chile y México, comienza a procederse judicialmente contra las Farc, como un campanazo en pleno siglo XXI de que el mundo cambió. Los computadores de ‘Reyes’ se convierten en pieza clave del fin del conflicto, porque ya no es solo el gobierno colombiano, sino el mundo el que no tolera el uso de la violencia política y del terrorismo. Pero la decisión de la Corte, inevitablemente, desbarata este esfuerzo.

Por ejemplo, el señor Manuel Francisco Olate Céspedes, en apariencia un inofensivo mechudo que se fotografiaba con ‘Reyes’ en su campamento vestido de las Farc porque “tenía mojada su ropa”, estaba a punto de ser extraditado a Colombia como enlace de las Farc en Chile cuando su proceso se frenó con apoyo en la decisión de la Corte colombiana. Quién sabe qué pasará con Remedios García Albert, que cumplía una misión semejante en España, cuyo proceso también avanzaba al amparo de los computadores de ‘Reyes’.

Mientras tanto, la Corte cita a una rueda de prensa en la que el presidente de la Sala Penal miente en varios puntos.

Miente, por ejemplo, al decir que la Corte no cambió de jurisprudencia sobre los computadores de ‘Reyes’. Fue después de evaluarlos cuando sus magistrados se abstuvieron de abrirle proceso a la congresista Gloria Inés Ramírez, precisamente por evaluar que “la asistencia que allí constaba a eventos internacionales se había realizado en ejercicio de sus actividades oficiales”.

Miente al decir que “la Corte se abstuvo de hacer calificaciones de los aspectos político-militares de la operación Fénix”. En la providencia en la que declaran ilegales los computadores, afirman que “fue un hecho desarrollado en el marco de la lucha contra el terrorismo, un compromiso de la comunidad de naciones”. E, incluso, citan con aprobación resoluciones de la ONU como la 1373, en la que “se anima a los Estados miembros a combatir el terrorismo” y a no tolerar el refugio o cualquier tipo de apoyo a terroristas. Pero aún más. El doctor Tarquino dijo ante los periodistas que la Corte manifestaba “respeto por la operación político-militar llevada a cabo por el Gobierno”. ¿Cómo algo tan respetable puede producir resultados tan ilegítimos?

Pero con respecto al accionar de las Farc, Colombia tiene responsabilidades nacionales e internacionales de mucho peso, que debe cumplir con ayuda de la información obtenida de los computadores de ‘Reyes’. Los derechos de las víctimas y la obligación de restituirlos están por encima de los acuerdos técnicos probatorios entre países, que son físicamente incumplibles durante un acto de combate y más cuando se realiza en un país que alberga la presencia del enemigo.

Y a todas estas resulta que aquí los periodistas podemos hacerle las críticas más feroces al Congreso o al Gobierno, pero no podemos osar discrepar de las decisiones de esta Corte, porque eso lo consideran “expresiones degradantes”.

Lo degradante, honorables magistrados, y estoy segura de que en eso me apoyan muchos ciudadanos, es que ustedes hayan convertido los computadores de ‘Raúl Reyes’ en un simple souvenir de guerra.

¡SE ME OLVIDA! Esta Corte hasta se atreve a vetar periodistas, como le ha sucedido a Vicky Dávila.

oooooooooo

Por: Salud Hernández-Mora

Nombre de la columna: Los intocables

Esta vez fue la Corte la que se bajó los pantalones, luego será un gobierno y después cualquiera de nosotros. Habría que recordarles que apenas son uno de los tres poderes estatales

Pues no sé qué habrá visto la Corte Suprema, pero tengo ante mí unos correos electrónicos de Yahoo que estaban en los computadores de ‘Raúl Reyes’. No son documentos de Word sino correos auténticos, con sus direcciones completas y su diseño. Y no soy la única que en su día tuvo acceso a un puñado de ellos.

Aconsejo a los magistrados que miren algunos y eviten que siga extendiéndose la falacia de que los correos de ‘Reyes’ son un invento. Cierto que no había ninguno sobre Borja, pero sí decenas de otros personajes y del propio fallecido comandante.

Porque resultaron confusas las versiones que dio el magistrado Tarquino esta semana sobre el insólito fallo de la corporación que preside. No hizo sino enredarse en una maraña de argumentos obtusos y menospreciar a los que piensan diferente, como si la Corte Suprema fuera infalible y nadie pudiera criticarlos. Habría que recordarles que apenas son uno de los tres poderes estatales y si quieren respeto, que trabajen para merecerlo, como hacen los otros dos pilares del Estado de Derecho, no siempre con éxito.

La tendenciosa sentencia, de 29 páginas, contiene 43 apartados. En tan solo dos de ellos, con razonamientos superficiales, desprecian la fiabilidad de los documentos, y nada menos que 28 los dedican a disertar sobre convenios internacionales y cooperación judicial, con el fin de revestir de jurídico lo que no deja de ser un intento de acabar de un plumazo con lo poco que había en las cortes nacionales y foráneas sobre ‘Farcpolítica’. Prueba de ello es que la Fiscalía General de Ecuador y la Corte Suprema de Chile corrieron a anunciar que engavetaban los casos que tenían entre manos.

Por tanto, gracias a la Corte, en esos países, en Caracas y en las guaridas de ‘Cano’ y sus muchachos, están aplaudiendo. Porque la guerrilla no son solo los comandantes del monte, sino miles de milicianos y una red de cooperantes civiles de diferente pelaje, en Colombia y en el exterior -como el señor de Anncol, que ya estará preparando el equipaje para regresar a Suecia-, imprescindibles para perpetuar una organización criminal que el viernes cumplió 47 desgraciados años. Ya auguro que al paso que van las pusilánimes sociedades occidentales, dispuestas a ceder ante el chantaje terrorista, celebrarán muchos más.

Porque las Farc nos midieron el aceite hace rato y saben que por muy matones, extorsionistas, secuestradores y mafiosos que sean, siempre tendrán una puerta abierta a la negociación política.

Esta vez fue la Corte la que se bajó los pantalones, luego será un gobierno y después cualquiera de nosotros. Por eso pueden seguir cometiendo salvajadas como la de mantener secuestrados en condiciones atroces a soldados y policías que ya van camino de los catorce años en el infierno ‘fariano’. Y aún hay desalmados que los llaman retenidos y presos de guerra. Un día de estos la Corte avala esos términos.

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¿Gadafi terrorista? ¡qué va!

Posted by pocho On marzo - 14 - 2011

Por. Miguel Bahachille M.

Fuente: El Universal (Venezuela)

Cuando Chávez recurrió al juicio bíblico, Rey de Reyes, para enaltecer a Gadafi en visita que hiciera al país en 2009, lo estaba haciendo con un ruin personajillo que a los 27 años encabezó una sangrienta asonada que derrocó al Rey Idris de Libia. Desde entonces, preside la Junta Militar del Consejo de Mando de la Revolución. Su atroz idea del poder, como han tenido y aún tienen ciertos líderes africanos, se encuadra en una tendencia despótica y cruel. Sus extravagancias, propias de una mente vaporosa, lo llevan a decir sin rubor que no ocupa cargo alguno aunque lleva 40 años controlando férreamente todo lo que ocurre en Libia. Dice con cinismo que sólo transige ser llamado “Guía de la Revolución o Líder Fraternal”.

Ese tirano de grotesca estampa, ganado a todo acto terrorista, intentó en esa visita tejer una cumbre en conjunción con Chávez para redelinear la definición de terrorismo. ¿Es terrorista la voladura de un avión civil de Pan Am por el agente Abdel Basser al Magrahi sobre Lockerville, Escocia (1988), en que murieron 289 personas? Gadafi se negó entregarlo a la justicia escocesa hasta que Libia fue cercada por acciones militares y por un rígido embargo comercial. Ese terrorista condenado a cadena perpetua fue liberado (Ago-2009) como gesto humanitario por sufrir un aparente cáncer terminal aunque se sabe cómo British Petroleum abogó por su libertad en aras de relevantes intereses económicos. Para que no quede duda del bárbaro instinto gadafiano, este criminal fue recibido en Libia como héroe de combate con todos los honores de Estado en cadena nacional de radio y TV.

¿Cuál sería la nueva concepción de terrorismo marca Gadafi? ¿Es terrorismo la destrucción de las torres del WTC y parte del Pentágono (2001) en que murieron 3.000 personas? ¿Y la explosión en la estación de Atocha en Madrid (Mar-2004) con 191 muertos y más de 1.900 heridos? ¿Y las 4 voladuras del transporte londinense (Jul-2005) en hora pico que causaron la muerte de 57 personas? ¿Y el derribo del edificio de la Asociación Mutual Israelita en Buenos Aires (Jul-94) en que murieron 85 personas y cientos de heridos? Seguro que no pues Ziad Samir Jarrah, uno de los cabecillas del atentado del 11-S, es caramente honrado al punto que grupos fanáticos libios llevan su nombre como insignia de justicia.

¿Qué similitud y diferencias puede haber entre este déspota y Chávez?

1-Gadafi llega al poder mediante un golpe militar en 1969. Chávez fracasa en el golpe de 1992, pero es catapultado por grupos que lo indujeron a asumir la vía cívica. Una vez logrado el poder, prevalece en el país el estamento militar más craso de los últimos 70 años.

2-Gadafi crea a través de un súper nuevo testamento (El Libro Verde), los Comités Populares; Chávez, por su parte, Los Círculos Bolivarianos y la Milicia Revolucionaria.

3-Gadafi promueve un confuso híbrido entre socialismo, Islam y nacionalismo árabe; Chávez, un amasijo ideológico que se sustenta en algo llamado Socialismo del Siglo XXI con Bolivarianismo.

4-El apoyo que Gadafi brinda a organizaciones terroristas lo obliga a entrar en conflicto con gobiernos occidentales. Chávez con su apoyo a Irán se orienta por el mismo camino.

5-La economía Libia se sustenta por las exportaciones petroleras hacia países capitalistas no obstante el odio del Líder Fraternal por occidente. ¿No encaja el discurso de Chávez y de su ministro estrella, Ramírez, en esta concepción?

6-La seguridad personal de Gadafi está a cargo de la llamada “Guardia Amazónica” compuesta por 200 mujeres expertas en artes marciales y el uso de armas de fuego. Ante tanta jerigonza, Chávez no podía quedar atrás. Sus anillos de seguridad lo conforman agentes cubanos e iraníes (¿cómo se comunican entre sí?).

7-Gadafi no considera terroristas a organizaciones que hacen uso de la violencia para imponer sus ideas; Chávez tampoco juzga de terroristas a miembros de la FARC a pesar de su evidente crueldad y animosidad criminal contra la población civil.

La Espada de Bolívar nada significa para Gadafi; como no lo fue la anterior que le fuera concedida. No porque exista un desprecio a su valor místico sino porque es incomprensible para los estándares de su cultura. ¿Espada de la libertad para un déspota que lleva 40 años en el poder? El progreso para algunos árabes obedece a circunstancias diferentes a las nuestras. Aquel que pasa dos tercios del día en un café no ve en el diabólico ritmo de vida occidental progreso alguno. Él piensa que si Alá creó el tiempo, nunca habló de su prisa. Que ninguna persona digna vive apresurada ni precipitadamente. Prefiere preservar su dignidad así sea al precio de la pobreza. ¿Encaja ese credo en el venezolano que madruga para tomar el transporte público a riesgo de su vida y con la duda de poder retornar a su hogar en la noche?

Sin calificar de buena o mala cualquier concepción de vida, la cultura del venezolano nada se asemeja a la de un libio, iraní, o chino. Si Chávez anhela intercambios con su hermano Gadafi debe limitarse a aspectos controlables y visibles más allá de sus instintivas fantasías.

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Un pobre pendejo

Posted by pocho On septiembre - 27 - 2010

Por: Daniel Coronell

Fuente: Semana

Hasta el momento, creo que es la mejor columna que he leido frente al tema de Jojoy. No se si en el fondo la gente este feliz con la muerte de este personaje. Pero de lo que si estoy seguro, es que la gente hoy tiene mucha más esperanza de que nuestro país mejore. Pocho

Durante el despeje se movía en camionetas de alta gama y aun después se conocieron imágenes suyas montando caballos de paso fino.

Se lo preguntó María Cristina Caballero, una colosal periodista colombiana que ahora trabaja en Estados Unidos. Cuando empezaba el despeje en el gobierno Pastrana y el país vivía la ilusión de un proceso de paz naciente, Jojoy encabezó una arrogante demostración de fuerza. Cientos de guerrilleros con uniformes nuevos, armas modernas y bandas con el tricolor nacional sobre el pecho marcharon hasta San Vicente del Caguán.

El jefe del Bloque Oriental de las Farc quería exhibir su poder. Hizo formar a los hombres frente a decenas de cámaras de televisión y pidió un parte a los cabecillas. Entre los que se pusieron firmes estaban Romaña, Marco Aurelio Buendía y Jairo Martínez.

Todos los mapas tácticos de la época mostraban que la zona de influencia del Mono Jojoy era también la de los grandes cultivos de coca. El aumento del poderío militar de las Farc en la segunda mitad de los 80 arrancó justamente con el auge de los cultivos ilícitos promovidos por el cartel de Medellín en las selvas colombianas.

Las Farc cuadruplicaron en unos años sus hombres y su capacidad de fuego, pero empezaron a perder progresivamente cualquier horizonte político. Unos años después, el Mono Jojoy y su hermano Grannobles fueron grabados hablando de la entrega de “1.300 terneros”, días antes de que fuera interceptada una avioneta cargada con 1.300 kilos de cocaína muy cerca del área donde operaba Grannobles.

Siempre negó la relación de esa guerrilla con el narcotráfico y pretendió limitarla al “cobro de unos impuestos” a los cultivadores. Sin embargo, su influencia en las Farc creció de la mano de su fortuna. Durante el despeje se movía en camionetas de alta gama y aun después se conocieron imágenes suyas pasado de tragos, montando caballos de paso fino. Gustos más propios de otros sectores de la delincuencia.

Veía la guerra como un problema de territorio y dinero. Jojoy explicaba la existencia de las Farc como consecuencia de la tacañería del Estado. Alguna vez dijo: “No nos quisieron escuchar cuando esto se solucionaba con cinco millones de pesos, en el año 64”.

Dentro de las Farc encarnaba la más dura de las líneas y creía que –en el mejor de los casos– un proceso de paz debería desembocar en un tratado de límites: “Aquí quedan las Farc y aquí queda el Ejército”.

Según él, la zona despejada era el sitio más seguro de Colombia, y como muestra de ello argumentaba que era el único lugar del país al que el Presidente podía ir sin escoltas: “Esta es la zona más pacífica de Colombia. Los homicidios bajaron un ciento por ciento. Las funerarias se quebraron y los curas también”.

La única vez que se disculpó públicamente fue cuando un reportero le mostró que el llamado ‘Ejército del Pueblo’ mataba a campesinos y trabajadores con sus cilindros bomba. Prometió que eso cambiaría, pero el uso de estos artefactos explosivos continuó durante meses después de esa declaración.

Ese era el hombre que, con un reluciente fusil en la mano, dirigía la ominosa parada guerrillera en San Vicente del Caguán, a finales de 1998.

María Cristina Caballero esperó una pausa en la demostración. Se acercó y en una entrevista premonitoria logró sacarle a Jojoy que las Farc solo estaban interesadas en la ley de canje y no en la paz que añoraba Colombia. También le dijo que empezarían a secuestrar políticos para presionar ese intercambio. El gobierno de la época descalificó las afirmaciones porque no venían de un “vocero oficial” de las Farc. Todo lo que anunció en ese reportaje se cumplió con escalofriante exactitud.

Con la noticia de la muerte de Jojoy, recordé otra parte de la entrevista. Cuando María Cristina le preguntó qué haría cuando no tuviera fusil, él respondió que eso jamás pasaría: “El día que entregue el fusil nadie va a querer hablar con nosotros, ni los periodistas. Sería un pobre pendejo. Sería la paz de los muertos, porque nos bajarían de una vez. Si estamos vivos es porque tenemos fusil”.

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Seguridad Democrática

Posted by pocho On septiembre - 11 - 2010

Por: Emma Flood (emmaflood@etb.net.co)

Fuente: El Tiempo

El mayor fracaso de la Seguridad Democrática es el no haber podido progresar un milímetro en el camino hacia la paz con la guerrilla de las FARC.

La estructura de comportamiento del gobierno frente a la guerrilla nunca cambia.

El nuevo gobierno dijo que no cerraba las puertas al diálogo. Las FARC por medio de su comandante Alfonso Cano mostraron su interés en tener conversaciones de paz. Acto seguido el comandante de las Fuerzas Armadas dijo que las FARC estaban debilitadas y por eso (“esos bandidos”) querían conversar. A los pocos días, y para contradecir esa afirmación del comandante de las Fuerzas Armadas, las FARC atacan a una patrulla policial. Resultado: Varios policías muertos y heridos. El ministro de Defensa declara que no habrá conversaciones con los terroristas.

Es decir, pasó lo mismo de siempre. Esto sirve para que el partido gobiernista afirme que la culpa de que la paz no sea posible la tiene la guerrilla que quiere engañar a los colombianos. Esta secuencia es la repetición de la “estrategia de paz” de gobiernos anteriores y en especial del gobierno de Alvaro Uribe que no obtuvo ningún resultado porque no estaba encaminada a buscar y encontrar la paz sino a la continuación de la guerra hasta que las fuerza militares aniquilaran a la subversión. Pero el resultado del aniquilamiento es la muerte inútil de muchísimos colombianos sin que ese sacrificio sirva para resolver absolutamente nada.

Las FARC son un ejército subversivo y como todo ejército, e independientemente de su grado de fortaleza real, nunca aceptará la debilidad que se le atribuye y realizará acciones para desmentirla.

Pero los ciudadanos elegimos a un gobierno para que resuelva los problemas del país. Y si los gobiernos anteriores han fracasado o no han querido resolverlo, esperamos del nuevo gobierno una nueva estrategia diferente de las anteriores que fracasan desde el mismo inicio. Y fracasan desde el inicio porque olvidan que la guerrilla se desmovilizará en base a un acuerdo con la posibilidad de integrarse a la vida política nacional, aún pagando el precio de la prisión con la concesión de una rebaja de penas pero nunca en nombre de una supuesta debilidad.

El gobierno no es realista frente a este problema-Es el gobierno que debe llevar las riendas de la paz y que debe inventar el camino hacia la paz y no las FARC. ¿O es que el gobierno quiere dejar la paz en manos de la subversión?

Nunca se conseguirá que las FARC se desmovilicen con la lógica de vencedores y vencidos porque cuando se llega a un acuerdo de paz es porque la guerra cesa y nadie gana la guerra. Se renuncia a la victoria de cualquiera de las partes y es por eso que la guerra se interrumpe.

Es así como de nada valen los partes de victoria de la fuerzas militares, ni las declaraciones del Ministro de Defensa que forman parte de la estrategia de guerra y no de paz. De nada sirve para la paz hablar de “esos bandidos” o que “las FARC están debilitadas”, o que Cano es un criminal, porque si se quiere la paz hay que empezar por no insultar al enemigo. Se pueden criticar la validez de sus acciones y argumentos pero la agresión del insulto desmiente las intenciones de paz.

Y si realmente el gobierno está dispuesto a elegir la paz debe rechazar las acciones de guerra de las FARC pero no sus manifestaciones en pro de la paz aún cuando no tenga la certeza de que son veraces. No podemos persistir en la lógica fatalista de que las FARC nunca querrán la paz o de tratar a los miembros de las FARC como si fueran seres extraterrestres no colombianos, que nos invadieron desde el espacio exterior con el único fin de destruir a Colombia. Guste o no, son ciudadanos colombianos.

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Las Farc: sólo falta la foto

Posted by pocho On junio - 25 - 2010

Por: Juan Carlos Botero

Fuente: El Espectador

Aún recuerdo a la perfección, las clases magistrales que recibí de Sociología Rural, en la Universidad Del Valle. Corria el año 1988 y nuestra maestra la Dra. Restrepo, nos hablaba de la importancia de firmar la Paz en nuestro país. Nos hacía soñar con un país distinto, nos hacía ver hacía futuro los innumerables e invaluables beneficios que obtendríamos de un acuerdo entre las partes en conflicto. Lastimosamente en el gobierno del Dr. Pastrana, todo salió extremadamente mal. Los cabecillas de las farc, se aprovecharon de toda la expectativa y esperanza de nuestra amada Colombia; y nos entregaron a cambio un país casi que inviable. Han sido fuertes y contundentes los golpes propinados por el Dr. Uribe a este grupo armado. Confio plenamente en que bajo el mandato del Dr. Santos, este país se liberará definitivamente de este flagelo; y podremos vivir en esa Colombia prospera y desarrollada, que soñamos hace ya mas de veinte años. Pocho

La verdad es esta: Durante años nuestras Fuerzas Armadas no eran fuertes ni estaban armadas.

El Ejército carecía de capacidad ofensiva, imaginación e iniciativa, más dotación y armamento. Más grave aún: adolecía de falta de liderazgo, y la moral en los cuarteles rozaba el suelo. Varios comandantes estaban acusados de graves violaciones de Derechos Humanos y de alianzas con grupos paramilitares. Un hecho evidente refleja la inoperancia de nuestras tropas en ese tiempo: durante décadas los líderes más temidos de la guerrilla, después de años asesinando, secuestrando, robando, violando, asaltando poblaciones, bombardeando oleoductos, derribando torres de energía y sembrando el terror en pueblos indefensos, esos jefes, que eran las personas más buscadas por las autoridades, morían tranquilos en sus campamentos de la selva. Líderes guerrilleros como el Cura Pérez, Jacobo Arenas, Manuel Marulanda y tantos más, no morían en combates con nuestras tropas. Sufrían enfermedades, achaques y dolencias, y morían de muerte natural. Morían de viejos.

Eso cambió con Álvaro Uribe y es importante reconocerlo. Gracias al proceso de modernización y fortalecimiento de las Fuerzas Militares, que en realidad se inició durante el mandato Pastrana, y gracias al Plan Colombia unido al liderazgo de Uribe y a su política de seguridad democrática, la guerrilla fue acosada, arrinconada y vencida en combate, una y otra vez. Los golpes a la subversión han sido contundentes. Y no sólo en operativos de ejecución impecable y resultados asombrosos, como las operaciones ‘Jaque’ y ‘Camaleón’, sino en muchos otros igual de notables, como la captura de Martín Sombra y el ataque a Raúl Reyes. Según datos del Gobierno, si en el año 2002 las Farc fueron responsables de 984 secuestros, en 2009 secuestraron a 44 personas. Y si en el año 2002 las víctimas de masacres de las Farc fueron 295 personas, en 2009 fueron 21 personas. Algunos expertos estiman que las Farc han pasado de tener 18 mil miembros a 3 mil. Lo cierto es que el número de guerrilleros capturados, abatidos, desmovilizados o que han desertado por presión militar es cada día mayor, y ya se sabe que todos los miembros del secretariado de las Farc, tarde o temprano, serán capturados o abatidos. No morirán de viejos. Esa realidad, en el año 2002, era impensable.

No obstante, a pesar de que este grupo guerrillero está debilitado y contra las cuerdas, todavía falta algo fundamental: la foto. Se nos olvida que el Estado colombiano inició varios procesos de paz con el M-19, y el camino al desarme que se realizó en la vereda de Santo Domingo, Cauca, el 9 de marzo de 1990, fue largo y tortuoso. En cualquier caso, fue un solo mandatario, Virgilio Barco, quien logró la foto: la imagen del jefe de Estado firmando la amnistía con el comandante del grupo guerrillero, Carlos Pizarro. De la misma manera, a pesar de todos los aciertos y desaciertos de los diferentes gobiernos de Colombia en su lucha contra las Farc, a lo largo de casi 50 años, sólo el que tenga la foto de su desmovilización pasará a la historia como el presidente que derrotó a la guerrilla más antigua y sanguinaria del continente. Y ahora, por lo visto, es muy probable que ese presidente sea Juan Manuel Santos.

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Los y las neutrales

Posted by pocho On enero - 11 - 2010

Por: Salud Hernández-Mora

Fuente: El Tiempo

No sé qué fue peor si el asesinato o la excusa. Alegar que solo querían hacer un juicio político al gobernador, reafirma la tesis de que no hay camino distinto que enfrentarlos a bala hasta lograr que se sometan a la Ley de Justicia y Paz.

Imposible dialogar con una organización criminal que considera legítimo irrumpir a sangre y fuego en un hogar, arrancar de su familia a un señor de 69 años, matar fríamente a un policía y herir a otros dos para lograr su objetivo, degollar después a su rehén al sentirse acorralados, y todo por llevarlo ante sus supuestos tribunales.

Y qué decir de las voces que suplicaron a las Farc que reconocieran la autoría de su última salvajada. Era evidente, dada la forma y lugar donde se produjo, que solo ellos podían realizarlo. Pero siguen existiendo bobos útiles, dentro y fuera de estas fronteras, que aún creen que esa banda de delincuentes tiene escrúpulos y motivaciones políticas.

Algún día se darán cuenta de que no les importan ni los contrarios ni su propia gente. Porque al prontuario de ‘Alfonso Cano’ tenemos que agregar la veintena de guerrilleros dados de baja por las Fuerzas Militares en el campamento del Meta; no incluyo a los cabecillas, que murieron en su ley, sino a los jóvenes que se alistaron engañados, que son utilizados como carne de cañón y que sufren una existencia esclavizante, desgraciada.

Por eso, y por el respeto que merece la labor de Colombianos y Colombianas por la Paz, sorprende su último comunicado:

“Expresamos nuestra inquebrantable voluntad de aunar esfuerzos para que Colombia transite rápidamente en mecanismos que permitan el cumplimiento del Derecho Internacional Humanitario por parte de los actores involucrados en el conflicto armado, como un mecanismo para humanizar la guerra, mientras se encuentran los espacios para la negociación política y la construcción de la paz” (copiado de Semana).

En cristiano puro significa que se declaran neutrales en el conflicto. Ponen al mismo nivel a las Farc que al 98 por ciento de ciudadanos que las rechazan, y a los policías y militares que los combaten para cubrirnos las espaldas. Pese a encontrar aberrante su postura, es un punto de vista permitido y por eso no entiendo que recurran a un lenguaje confuso, casi que vergonzante. A diferencia de ellos, pienso que las Farc conquistan espacios a golpe de matanzas, secuestros y narcotráfico, que mordieron la mano que les tendimos y que ya no merecen ninguna consideración adicional.

El mundo democrático erró su estrategia frente a esas bandas terroristas. Creyó ver generosidad donde solo había cobardía de la sociedad; toleró la combinación de formas de lucha como una expresión política más, mientras los pistoleros, que tenían nítido el fin que perseguían, se alimentaron de nuestra sangre y nuestros miedos, de la certeza de que tarde o temprano cederíamos porque somos incapaces de unirnos frente a la barbarie y porque siempre habrá quienes los comprendan y justifiquen.

Pero el terrorismo no se confronta solo con balas. Mientras la Justicia siga en pañales, sin recursos suficientes y sin mucha credibilidad, no avanzaremos. Es inadmisible que dejen libre al sindicalista de Fensuagro y a sus seis compinches, capturados en el campamento del ‘negro Antonio’, por vencimiento de términos. Cualquier día se fugan. O que suelten a los militares implicados en los falsos positivos porque también excedieron los plazos del nuevo sistema penal acusatorio. Absurdo pensar que en solo tres meses pueden cerrar los expedientes a tantos acusados de procesos complejos.

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“Un acto de salvajes”

Posted by pocho On noviembre - 23 - 2009

Fuente: El Tiempo

Sin palabras. Carlos Prieto

Ejercito del pueblo

334. Ejercito del pueblo Betto BarretoCaricatura: Ejercito del pueblo. Por: Betto Barreto. Fuente: El Espectador

Así calificó el gobernador de Nariño, Antonio Navarro Wolff, el ataque a un bus de pasajeros el pasado viernes en Barbacoas, que terminó con un trágico saldo de seis pasajeros incinerados, entre ellos dos menores de edad. Las autoridades de la región atribuyeron el brutal acto terrorista a guerrilleros de la columna ‘Mariscal Sucre’ de las Farc.

Disparar contra un bus intermunicipal, rociarle gasolina y prenderle fuego con 18 personas indefensas en su interior sin darles oportunidad de bajarse es un puro acto de barbarie, digno del más severo de los castigos. Asimismo, es un macabro recordatorio de los niveles de degradación a los que pueden llegar las acciones de la guerrilla. Lamentablemente, ya son cuatro los vehículos de transporte intermunicipal quemados por las Farc en esa zona nariñense.

La situación de orden público en el departamento de Nariño -como ya lo había mencionado un reciente editorial- está sufriendo un alarmante deterioro ante la reactivación de los ataques y hostigamientos guerrilleros. La región vecina del Cauca también concentra un buen número de actividades armadas de la subversión, así como tomas de pueblos y enfrentamientos directos con unidades militares.

La respuesta de la Fuerza Pública a esta salvajada debe ser rápida y contundente. A la recompensa por información de los autores que ofrece la Policía habrá que sumar operativos de persecución sistemática de los culpables de esta violación flagrante de los derechos humanos de civiles inocentes. Ni por un momento los comandantes guerrilleros deben poder recolectar los supuestos “réditos” en terror y pánico que pretenden al ejecutar este tipo de acciones canallas.

Asimismo, es pertinente que la información de este atroz hecho en Barbacoas integre el dossier con el que el Estado colombiano busca permanentemente desenmascarar la realidad de las prácticas, intenciones y motivaciones de la cúpula de las Farc en foros y escenarios internacionales. De hecho ayer la OEA condenó el ataque en duros téminos. Incendiar un bus con sus pasajeros adentro está más cercano a la sevicia criminal que a la lucha por el cambio de una sociedad.

Que las Farc sean protagonistas de actos terroristas propios de los conflictos más degradados del planeta no es nuevo. Que entren en el portafolio de sus acciones en esta reciente etapa de reactivación sí despierta preocupación y amerita la mayor de las atenciones.

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