Carlosprieto.net

"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Internet, universo de la máscara

Posted by pocho On Julio - 25 - 2010

Por: Mercedes Funes. mfunes@lanacion.com.ar

Fuente: La Nación (Argentina)

“Yo creo que Internet es el universo de la máscara, aun cuando esté presente una foto del rostro del otro, porque no es una presencia viva del otro. Y por eso podemos hacerle creer cualquier cosa. Se sabe que las nuevas generaciones suelen multiplicar sus seudónimos en las redes y en los sitios de chateo: van probando personajes para saber quiénes son. Se hacen pasar por mujeres, por gente mayor o más joven… Como dicen los norteamericanos: “en Internet nadie sabe que usted es un perro”. En Internet uno no es más que quien dice ser, un relato que hace sobre sí mismo. Y eso tiene que ver con el universo de las máscaras. Hay una construcción ficticia del mundo”. David Le Breton

Belleza, delgadez, juventud, imagen. El cuerpo está en el centro de las preocupaciones de una sociedad que, paradójicamente, está sentada en el auto y en la oficina, frente a la computadora; de una sociedad que por momentos actúa como si el cuerpo fuera “un accesorio prescindible”. El sociólogo y antropólogo francés David Le Breton ha estudiado esa relación de “amor-odio” durante más de dos décadas desde su cátedra en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Estrasburgo, y la ha plasmado en libros tales como Antropología del cuerpo y modernidad (1990), Adiós al cuerpo (1999), La sociología de cuerpo (2002) y El sabor del mundo(2007), entre otros títulos traducidos al español. Ahora la profundiza en Rostros, un ensayo de antropología que editaron en la Argentina Letra Viva y el Instituto de la Máscara (ver recuadro), donde el académico recibió a LN R durante su última visita a Buenos Aires. El rostro “nos deja desnudos frente a la mirada de los otros”, reflexiona Le Breton; en la sociedad occidental “somos juzgados, reconocidos, amados o detestados” a partir de la apariencia. Como contracara, dice, Internet y las redes sociales plantean un universo de máscaras, donde las emociones se simplifican como los rostros en “emoticones” y “caritas felices”, y las relaciones se deshumanizan.

-¿Qué nos dice sobre nuestra sociedad el papel que le asignamos al cuerpo?

*Para mí, el cuerpo está en el centro de las preocupaciones de innumerables occidentales. En los últimos años se desarrolló un mercado del cuerpo que alimenta una preocupación por la apariencia, la juventud, la seducción, la belleza, la delgadez… Y también el cuerpo está en el centro de las preocupaciones en términos de salud, por las actividades físicas y deportivas que muchos de nuestros contemporáneos practican para mantenerse en forma. Creo que el cuerpo se convirtió en un elemento importante de nuestras preocupaciones, en la medida en que es cada vez menos utilizado en el desarrollo de la vida cotidiana y de la vida profesional. Yo he hablado del tema de la “humanidad sentada”, es decir que, para muchos de nuestros contemporáneos, el cuerpo en la actualidad no sirve para nada. Muchos de nuestros contemporáneos están sentados durante todo el día en el auto y en la oficina, y en los edificios urbanos vemos el auge de las escaleras mecánicas, que hacen que la gente se detenga, no se mueva; como si el cuerpo ya no sirviera. En ese contexto de subutilización del cuerpo nace el sentimiento de no sentirse bien en el propio pellejo. Esa subutilización del cuerpo provoca una fatiga nerviosa.

-El auge de los cosméticos, las dietas, los ejercicios y las cirugías para modificar la imagen presuponen un culto al cuerpo. Sin embargo, usted señala el advenimiento de una era en la que el cuerpo es visto como un accesorio prescindible…

-Hay un culto ambivalente del cuerpo: por un lado hay un odio por el cuerpo y por el otro una pasión por el cuerpo. Lo que usted menciona como el culto del cuerpo es la voluntad de modelar el cuerpo, de “trabajarlo”. El cuerpo que no fue “trabajado” no resulta un cuerpo interesante. La sociedad convirtió el cuerpo en un accesorio, una suerte de materia prima con la que podemos construir un personaje. Por medio del fisicoculturismo, de las dietas, nos volvemos en cierto modo ingenieros de nuestro propio cuerpo. La gente que no trabaja su cuerpo es señalada como aquella que se deja estar, y es excluida. Tienen mala reputación. Como si fueran personas moralmente cuestionables porque no juegan el juego del marketing, de los cosméticos…

-Si el cuerpo es un accesorio, ¿a quién pertenece? ¿Cuál es entonces el verdadero ser?

-No hay una verdad sobre el ser, no hay una verdadera persona, sino innumerables versiones de la misma persona. Lo que nos transforma son los contextos, que fabrican lo que somos. Hay en nosotros miles y miles de personajes posibles que quizá no conoceremos nunca, porque sólo determinadas circunstancias podrían hacerlos aparecer. Somos una presencia humana. Para mí no existe el espíritu por un lado y el cuerpo por otro. La condición humana es una condición corporal. Hay una inteligencia del cuerpo así como hay una corporalidad del pensamiento.

-¿El rostro sería la máxima expresión de esto que nos pasa con el cuerpo? ¿Lo odiamos más porque se ve más?

-Los únicos lugares desnudos del cuerpo son las manos y el rostro. A partir de nuestro rostro somos juzgados, reconocidos, amados, detestados. Por nuestro rostro se nos asigna un sexo, una edad, se nos juzga como bellos o feos. El rostro es un lugar de alta vulnerabilidad en el vínculo social, porque nos deja desnudos frente a la mirada de los otros. Lo que detestamos sobre todo es el rostro de la vejez, el rostro de la enfermedad, el rostro de la desfiguración. Yo creo que ahí tenemos que librar batalla, para subrayar el hecho de que la dignidad y la equidad de los hombres y las mujeres es también la dignidad del rostro, ya sea el rostro de un niño o el de un anciano. Usted tiene razón cuando dice que a veces el rostro es el lugar del odio y, de manera particular, lo es del racismo. Podríamos calificar al racismo como la liquidación del rostro. Para el racista hay tipos, razas, etnias. Se habla de portación de rostro, la cara pasa a ser una prueba de culpabilidad. Para el racista, el otro no existe en su singularidad. Todos son iguales, según la típica expresión del racista.

-Detestamos en los otros esa uniformidad desde el racismo, y sin embargo nos uniformamos con cirugías estéticas, medidas, dietas…

-Sí, sobre todo en el caso de las mujeres. Es la cuestión de la tiranía de la apariencia, que se da con mucha más frecuencia en los Estados Unidos y aquí, en América latina, donde la mujer sólo vale por lo que es su cuerpo, está asignada a su cuerpo. El hombre rara vez es juzgado por su cuerpo, si bien el mercado se está ampliando para alcanzarlo en determinados cuidados estéticos. No obstante, la proporción aún es mayor entre las mujeres, que sobre todo en sociedades cultural y económicamente más pobres sólo ven la salvación a través de sus cuerpo, ven su cuerpo como el único medio para un ascenso social. Una estudiante colombiana que hizo su tesis conmigo trabajó sobre las cirugías estéticas en mujeres colombianas cuyo sueño era convertirse en amantes o esposas de los narcotraficantes, con la convicción de que para serlo debían tener una buena figura, pechos de determinada medida. Se operan buscando dinero y poder, aunque eso implique incluso prostituirse, para seguir operándose cuando lo obtienen. Sólo el cuerpo las puede salvar.

-Parece una paradoja que mientras llevamos una vida sedentaria en la que el cuerpo pareciera no importarnos, nos obsesionemos por la delgadez, la belleza y la juventud eterna… ¿O una cosa es consecuencia de la otra?

-Creo que esa preocupación por el cuerpo proviene del hecho de que nos sentimos cada vez menos dentro de nuestro cuerpo. El cuerpo plantea problemas y por eso no dejamos de hablar y de preocuparnos por él. Durante los años 60 y 70 no hablábamos del cuerpo, porque el cuerpo era una evidencia. Hoy nos plantea problemas; por eso tratamos de controlarlo y nos planteamos preguntas respecto de él. El mercado del cuerpo que floreció en los años 90 y 2000 multiplica esa obsesión por sentirse bien dentro del propio cuerpo: tener buenas medidas, el peso correcto, preocuparse por la salud, hacer footing. Las nuevas generaciones desarrollan actividades deportivas extremas, que son un síntoma del querer volver a encontrar la sensación de lo real. Las conductas de riesgo, el alcoholismo, los trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia, el exceso de velocidad en las rutas: todo es una búsqueda de la realidad, de encontrar límites físicos, de encontrar la sensación de lo real que nos está faltando.

-En ese sentido, pensando en esa necesidad de reencontrarse con lo real que se evidencia más en los jóvenes, ¿se puede vislumbrar un futuro positivo, de reencuentro con el cuerpo?

-Sí, hay una dimensión positiva y feliz de encuentro con el cuerpo. Un ejemplo es el auge del caminar. Yo escribí un libro que se llama Elogio de la caminata . Vemos en Europa y en los Estados Unidos cada vez más decenas de millones de personas que caminan, no desde el culto obsesivo del cuerpo, sino desde el reencuentro con el placer de existir. Es una manera de usar todos los recursos corporales, sensoriales: la persona que camina encuentra la plenitud del sentido de su existencia. Me gusta analizar la caminata como una forma de resistencia: es ponerse por encima de esa pesadez que concierne al cuerpo hoy.

-En El sabor del mundo , usted dice que “somos corporalmente”, que no hay un vínculo con el mundo que no pase primero por los sentidos. Pensaba en el uso de Internet, y en cómo en cierto modo los sentidos tienden a desvanecerse en el mundo virtual, salvo por la vista, que se exalta… ¿eso tiene relación con la importancia que le damos a la imagen?

-Hay dos sentidos que se encuentran privilegiados en el mundo contemporáneo. Uno es la vista; estamos en una sociedad del look, de la imagen, del espectáculo; una sociedad donde todo tiene que estar a la vista, donde todo es visual. Otro sentido muy presente es el del oído: en particular por la importancia que ha cobrado la utilización permanente del teléfono celular, la importancia que aún tiene la televisión, la radio, pero también del ruido que nos rodea, del tránsito, de la ciudad. El tacto es un sentido olvidado en nuestras sociedades: en un principio no hay que tocar a los otros y cuando se hace es de una manera muy ritualizada.

-Con Internet, ni siquiera para el sexo el tacto es una condición necesaria…

-Claro, y la cibersexualidad es una prolongación de lo que pasa con la procreación asistida en laboratorios. Los niños se pueden producir sin intervención, sin sexualidad, sin cuerpo. Y hasta existe ese fantasma que se ha desarrollado en la mente de algunos científicos: que el cuerpo ya no es necesario para que se engendren chicos. Se podrían hacer chicos de una manera limpia, aséptica, sin cuerpos, sin mujeres. Estamos en un universo donde se plantea un cierto odio del cuerpo. Es un universo puritano, porque también está el odio del deseo. El universo de Internet es un universo autista.

-Internet ha incorporado en la vida cotidiana el uso de “emoticones”, íconos que representan estados de ánimo a través de expresiones estereotipadas del rostro. Las “caritas felices”, ¿no hablan de una simplificación de nuestra existencia, de relaciones más superficiales y menos comprometidas?

-Sí, porque en la medida en que el rostro vivo del otro ya no está presente, se lo transforma en figura en el sentido geométrico del término; es una suerte de simulacro que muestra una deshumanización. Y, al mismo tiempo, crece el simplismo en los intercambios que tienen lugar. Alguien que cuenta por Internet un chiste pone una cara sonriente como si el otro fuera tan estúpido que no pudiese reír solo.

-Las redes sociales, como Facebook o Twitter, en las que los internautas se relacionan a partir de un rostro y un nombre propio, ¿no representan un quiebre con respecto a lo que ocurría hasta hace unos años en Internet, cuando las relaciones virtuales se amparaban en el anonimato?

-Yo creo que Internet es el universo de la máscara, aun cuando esté presente una foto del rostro del otro, porque no es una presencia viva del otro. Y por eso podemos hacerle creer cualquier cosa. No sabemos bien a quién está representando esa foto. Se sabe que las nuevas generaciones suelen multiplicar sus seudónimos en las redes y en los sitios de chateo: van probando personajes para saber quiénes son. Se hacen pasar por mujeres, por gente mayor o más joven… Como dicen los norteamericanos, “en Internet nadie sabe que usted es un perro”.

-¿Aun en las redes sociales con nombre y apellido? Porque en Facebook usted es David Le Breton, escribe con su nombre, con una cara, una foto que elige, pero que es suya…

-Pero, ¿es realmente mi foto o no lo es? Y finalmente, ¿soy yo? En Internet uno no es más que quien dice ser, uno se construye un personaje y es un relato que hace sobre sí mismo. Y eso tiene que ver con el universo de las máscaras. Hay una construcción ficticia del mundo. Cuando en Facebook una persona dice “tengo 300 amigos”, eso basta para mostrar que hay un cierto ridículo allí, una degradación de la amistad, porque se clasifica como “amigos” a todos los que se inscribieron en su sitio, y por otra parte es gente a la que casi con seguridad no vamos a ver nunca.

-Hay fantasías, como las de la película Avatar , que juegan con la posibilidad de transmigrar de un cuerpo a otro para vivir otra vida. ¿Por qué eso nos fascina tanto?

-Creo que es una consecuencia de ese odio por el cuerpo. Es un odio absoluto, radical. El personaje deAvatar es un hombre discapacitado, pero cuando está en el universo virtual cumple proezas físicas extraordinarias. Lo que nos dice Avatar es que el cuerpo nos hace echar raíces sobre la muerte o sobre la enfermedad o la discapacidad. Habla de la fragilidad y de límites muy estrechos, mientras que en el universo de lo virtual no hay límites. En el universo de Avatar lo único que importa para nuestra esencia son aquellas informaciones que permanecen en nuestro cerebro: el cuerpo es percibido como algo molesto, como un obstáculo. Porque es el lugar del límite, del envejecimiento, de la fragilidad. Pero esa fragilidad, esa vulnerabilidad del cuerpo, el hecho de que el cuerpo nos limite, el hecho de que existan las enfermedades y la propia muerte, es la condición del sabor del mundo. El hecho de no ser inmortales nos hace vivir con fervor. Si perdemos nuestro cuerpo, está claro que perdemos toda la sensorialidad del mundo, todo el sabor del mundo… ¿Cuáles podrían ser las sensaciones del hombre virtual? Ninguna. Sería un universo de pura racionalidad, de un puritanismo absoluto; es el universo de la información. Y la información no tiene sabor, ni tacto, ni deseo, ni nada. Sería un universo sin humanidad.

Popularity: 62% [?]

La estupidez también es un crimen

Posted by pocho On Diciembre - 5 - 2009

Por: Catalina Ruiz-Navarro

Fuente: El Espectador

355. Estupidez“La estupidez es el talento para la equivocación.” Edgar Allan Poe

Creo que Nicolás Castro, un estudiante de 23 años que creó un grupo en Facebook en contra de Jerónimo Uribe no tenía pensado materializar sus amenazas. Baso mi deducción en el sentido común.

Quienes se ponen en la bobada de hacer un grupo en Facebook contra Jerónimo Uribe, tienen 23 años, y estudian artes en la Tadeo; usualmente están vaciados, preocupados por el futuro sin trabajo que se viene y por salir a tomar el viernes. Además creo que alguien que tuviera planeado llevar a cabo acciones contra Jerónimo Uribe no las contaría en Facebook tan a la ligera.

Miguel Olaya, fiscal antiterrorismo, acusa a Castro de “intentar persuadir a otras personas para que asesinaran al hijo del presidente”. Esto me preocupa porque quiere decir que a uno lo pueden encanar con una acusación que tiene dos verbos como “intentar” y “persuadir” cuyas acciones recaen apenas en el campo de la posibilidad. Otra cosa sería si lo acusaran de “haber convencido a Sutanito” (Sutanito como nombre propio, más específico que el “otras personas” del fiscal) para que matara a Jerónimo, y Sutanito efectivamente llevara a cabo un atentado contra la vida del delfín.

Pero bueno, es cierto que no es prudente ni sabio andar por ahí diciendo que uno se compromete a matar a alguien, menos al hijo del presidente, pues por amenaza se pueden imputar cargos, que es lo que asumo que ocurrió con Castro. En el articulo 347 del código penal colombiano dice “El que por cualquier medio apto para difundir el pensamiento atemorice o amenace a una persona, familia, comunidad o institución, con el propósito de causar alarma, zozobra o terror en la población o en un sector de ella, incurrirá, por esta sola conducta, en prisión de uno (1) a cuatro (4) años y multa de diez (10) a cien (100) salarios mínimos legales mensuales vigentes.” ¿Tenía Castro la intención de causar terror o zozobra? Yo no creo, pero es apenas comprensible que Jerónimo se queje con su papá porque otros niños lo odian; todos lo hemos hecho alguna vez, pero frente a padres que no podían hacer nada al respecto.

Castro no debe estar hablando de matar a nadie, sobre todo si no tiene los medios para llevar acabo una acción contundente, el mismo dice “solamente soy un estudiante, no soy criminal ni terrorista.” Aun así el miércoles se le dictó medida de aseguramiento sin beneficio a  excarcelación, después de haberlo detenido gracias a un operativo de la Dijín (imagínense ustedes, ¡un operativo!) en Chía. Más que neutralizar a su enemigo mandándolo a la cárcel, pienso que Jerónimo debería sentarse a pensar por qué le cae tan mal a alguien como para que le hagan un grupo en Facebook en su contra. También sería bueno que el abogado, Jaime Lombana, el mismo que defendió exitosamente a Jerónimo cuando lo acusaron de plagio en los Andes, nos explique, en honor a la libre expresión, qué palabras debería usar un joven para hacer un grupo legalmente funcional en Facebook que expresara sus deseos de ver “desaparecer” al hijo del presidente.

En realidad la falta de Castro ha sido ser tan lengüilargo y me asusta que eso pueda provocar una medida de aseguramiento, sobre todo, porque en este país habladores, que se enorgullecen de su malicia indígena y de “poder vender hasta los papás” no hay cárceles suficientes para todos. ¿Qué será entonces de Pachito Santos que sale con cada ocurrencia, o peor, de nuestro presidente que, según me entere por Internet, amenazó a Luis Fernando Herrera con “darle en la cara, marica”?

Si nos tomamos en serio todas las amenazas pendejas que corren por ahí entraríamos en una cacería de brujas que sería terriblemente injusta y dispendiosa, pero también haría las delicias del morbo de los colombianos de paladares antropófagos (un gusto heredado, seguro, de los ilustres inquisidores de la colonia). Pero no. Afortunadamente no se le hace caso a todas las amenazas tontas porque si eso fuera así habría muchos encarcelados por amenazar en Facebook a Piedad Córdoba.

Hay procesos judiciales y operativos de la Dijín que serian mas útiles para la comunidad que arrestar a Nicolás Castro, hay políticos cafres que roban plata y dejan a otros colombianos con hambre pero ninguno ha cometido un crimen tan tonto como Castro, por eso él está encerrado, y ellos no. Lo que este caso evidencia es que 1. Que nadie tiene claro como dirimir entre una amenaza real y un insulto grandilocuente. 2. Que ante la duda, se procesará solo a quienes amenacen a gente importante y 3. La estupidez también es un crimen.

Esto último es terrible porque la justicia colombiana ya tiene las manos llenas con el crimen, como para ponerse por ahí a combatir la estupidez.

Popularity: 7% [?]

Twitter y Facebook se alían con Google y Yahoo!

Posted by pocho On Diciembre - 4 - 2009

Fuente: Baquía

354. Acuerdo

Los dos grandes portales de Internet, Yahoo! y Google, han anunciando sendos acuerdos para integrar el acceso a las dos redes sociales más populares, Facebook y Twitter, respectivamente.

Para los que no tengan todavía suficientes maneras de acceder a sus perfiles en redes sociales, esta es una buena noticia: la integración de los dos servicios más populares con los dos portales más visitados en Internet.

Desde el año próximo, los usuarios del correo de Yahoo! podrán acceder desde éste a las novedades de su cuenta de Facebook, y a su vez podrán compartir fácilmente en la red social todo el contenido procedente de Yahoo!

Esto será posible gracias a la integración en Yahoo! de Facebook Connect, una aplicación que permite acceder a la red social desde diferentes ubicaciones. Además del correo, los usuarios de Yahoo! Noticias, Yahoo! Respuestas y Yahoo! Deportes podrán acceder a este servicio.

Por su parte, Google ha anunciado un acuerdo para hacer compatible su aplicación Friend Connect con Twitter. Desde hoy se puede acceder a cualquiera de las nueve millones de webs que incorporan Friend Connect con el usuario de Twitter.

Una vez logeado, el usuario verá aparecer su avatar y nombre de usuario de Twitter en la web asociada. Después, podrá ejecutar algunas de las acciones habituales en Twitter sin abandonar la web, como enviar tweets o invitar a amigos.

El acuerdo supone sin duda una mejora sustancial en la comodidad y facilidad para acceder a las dos redes sociales más utilizadas en Internet. Pero no falta quien lo critica por lo que supone en términos de perjuicio a la innovacióncontrol de la información y las identidades digitales por unas pocas grandes marcas.

Popularity: 5% [?]

El territorio de lo común (By. Felipe Restrepo Pombo)

Posted by pocho On Octubre - 27 - 2009

En mi recorrido diario por los diferentes medios de comunicación electrónicos; cuyo objetivo no es otro diferente al de informarme y al de capturar contenido de mi agrado, para luego compartirlo con ustedes, me he encontrado unas barbaridades con las que jamás pensé llegar a tropezarme.

Hoy todos pueden expresarse, todos pueden opinar; no hay reglas. Los limites, son simplemente el nivel de cordura, mesura y sensatez, que tenga cada ser humano en su interior. El nivel de educación y respeto por los demás, hacen parte fundamental en este nuevo escenario de juego que plantean las redes sociales, blogs y foros abiertos.

El uso correcto de estas nuevas tecnologías nos han permitido y facilitado; desde hacer excelentes negocios, hasta el de encontrar viejos y perdidos amigos…¡Una maravilla!. Sólo algo me preocupa: Cada día nos parecemos más, a esa sociedad del Planeta Solaria, imaginada  por Isaac Asimov , en El Sol Desnudo.

Importante que lean el contenido de esta columna. Pocho

66. facebook142. Twitter

Un grupo de colombianos encontró un particular uso para Facebook: amenazar de muerte. Me refiero, por supuesto, a quienes crearon el grupo “Me comprometo a matar a Jerónimo Alberto Uribe, hijo de Álvaro Uribe”: una página que estuvo brevemente al aire y en la que sus simpáticos miembros prometían asesinar a uno de los hijos del Presidente.

Debo confesar que cuando vi la propuesta de estos aspirantes a homicidas, me decepcionó su falta de seriedad: nunca quedaba claro cómo llevarían a cabo su malévolo plan ni cuál de los dos Uribe era su objetivo. Eso sí: daban muchos argumentos. Me pareció entender que buscaban que el Presidente sintiera “qué es perder a alguien que comparte lazos de sangre con uno mismo, para que le llegue hasta el alma el horror de la guerra”. Me disculpo si no es la verdadera razón, pero es que no estoy acostumbrado a descifrar la sintaxis de los criminales improvisados.

Ahora bien, no es una revelación que muchos odien —a tal punto— al Presidente y a sus hijos. Ellos mismos se han encargado de cosechar enemigos con sus actuaciones reprochables en estos últimos años. Lo que me sorprende en esta ocasión es comprobar cómo algunos colombianos nunca pierden esa sagacidad y ese talento único para el salvajismo. No tengo información de otros casos de amenazas similares en el mundo, pero no me extraña que nuestro país haya sido el pionero. La prueba es que, aunque ha sido el más publicitado, el caso de los Uribe no es único. Al parecer existen varios otros grupos que han sido creados para amenazar a diferentes personas, en particular a Samuel Moreno y a Piedad Córdoba. En su blog de La silla vacía, Olga Lucía Lozano cita algunos —“Los que odiamos, repudiamos y aborrecemos a Samuel Moreno”, “Piedad Córdoba, perra hijueputa, lárgate del país”— y se pregunta por qué nadie les ha dado la misma importancia.

Eso ya no es relevante. Porque la confrontación que se vive en el país se ha filtrado irremediablemente en todos las esferas públicas: incluso —y con particular violencia— en las virtuales. Primero fueron los foros de los medios de comunicación —el lugar favorito de francotiradores con ínfulas de opinadores— y ahora es Facebook. Me imagino que falta poco para que llegue también a Twitter. Y estoy seguro de que 140 caracteres no serán limitantes para la desbordada imaginación de muchos.

La tecnología ha creado un espacio perfecto para que algunas personas digan lo que sea, sin ningún control y con absoluta impunidad. Hace unas semanas Ray Loriga escribió en El País Semanal: “Ahora que proliferan las redes sociales, que no parecen sino un modo de compartir la banalidad, me pregunto cuál es la necesidad de saberse presente entre los demás, ya no sólo en la resistencia frente a las grandes injusticias, sino incluso en el mero ejercicio de nuestras distracciones menores”. El escritor español advierte sobre los problemas de Facebook. Uno de ellos es que les crea a sus usuarios la ilusión de estar más conectados al mundo que nunca. Pero, de hecho, es la prueba de lo aislados que están. La otra es que es una red de grandes convocatorias sociales, cuando apenas es un lugar para satisfacer la necesidad de exhibirse y husmear.

Si Loriga conociera las amenazas, tal vez encontraría otro defecto de Facebook. Que ya no sólo es el imperio de la banalidad y la estupidez. Ahora también es ideal para la barbarie.

Tomado de El Espectador

Popularity: 8% [?]

66-facebook

Las redes sociales, son instrumentos para unir a la gente, encontrar viejos amigos, y movilizar socialmente a la población; uniendo grandes cantidades, de personas hacia un mismo fin.Desde este punto de vista, son una gran ayuda, para la humanidad. Pero como toda creación, tiene sus contras, y en este caso son graves. 

Los índices de secuestros, en Latinoamérica han ido en aumento, gracias a las herramientas que brinda la tecnología; las páginas, de redes sociales como Facebook, Hi-5, sonico etc. Son libros abiertos, con toda la información del individuo. Ahorrándoles trabajo,  a las personas inescrupulosas, que antes, tenían que pasar, por días de vigilancia, hoy con solo, un click, tienen la mitad de la labor hecha; datos personales, académicos, laborales, fotografías, recuentos de viajes, reseñas familiares. La información socioeconómica, lazos familiares  y hábitos, al alcance de todos. 

Otros problemas, de distinta índole, pero no, menos graves,  que se han presentado, con estas herramientas sociales; son las constantes burlas, por partes de compañeros, a personas aisladas de los grupos. Ridiculizando algún tipo de comportamiento, y aislando, aun más, a ese ser humano. Aunque este fenómeno se ha visto desde siempre en los colegios, la tecnología incentiva en crueldad. 

La suplantación de personalidades, es otro problema que se genera, con estos mecanismos de interacción social; la facilidad de bajar las imagenes, desde los ordenadores, hace que muchas personas usen fotos de otros, para crear perfiles falsos, y así atraer contactos, no siempre con mala intención, pero si, obrando en base a la falsificación; En un mundo, donde las relaciones interpersonales, se están desarrollando através de la pantalla de un computador, la confianza, es el engranaje principal, en esta sociedad tecnológica. Pero, no todos son buenos, y eso hay que pensarlo, antes de compartir información personal, con el resto de la humanidad. 

Paradójicamente, en un mundo,  que  proclama la total libertad, estamos viviendo, bajo la constante vigilancia que se produce por la tecnología; haciendo alusión a algunas obras de ciencia ficción, escritas tiempo atrás sobre la intromisión abusiva de un estado totalitario, con el fin de controlar la conciencia social. No estamos muy lejos de esa realidad literaria.

Tomado de Semana.com (17/03/2009)

Popularity: 2% [?]

Esa Ïngrid de Facebook (Por Cristina Castro)

Posted by pocho On Octubre - 20 - 2008

 

Desde hace dos semanas soy amiga de Íngrid Betancourt. También Melissa, que le agradeció el haber entrado a ese “club selecto” de 2.869 personas, y Alejandra, que incluso la llama “suegra”. Esa Íngrid, amiga mía en Facebook, no tiene programa favorito porque no ve hace seis años televisión, es política internacional y mamá de profesión y quiere leer cualquier cosa que no le recuerde la selva. Esa Íngrid se unió ella misma a los grupos de esta red social que pedían en Internet que se le otorgara el Nobel de la Paz. Esa Íngrid de Facebook no debe ser la verdadera Íngrid Betancourt.

Una vasta polémica se desató por la masiva campaña en Internet que nos inundó de mensajes a todos los “amigos” de Íngrid, no sólo sobre su elección para dicho premio sino también sobre dónde podíamos encontrarla una vez lo recibiera. Irónico que en un país como el nuestro, con el mayor número de usuarios de Iberoamérica en esta red (2,7 millones de personas), no midamos aún la magnitud de tener un fan, seguramente con buenas intenciones, haciéndose pasar por Íngrid y dándole premios. No lo hemos hecho tampoco frente a las 25 Shakiras, cuatro Álvaros Uribe Vélez y hasta cinco Tirofijos aún vivos en Internet.

Mientras muchos apenas nos reímos cuando encontramos las fotos de amigos borrachos, en muchas partes del mundo el tema vive la más acalorada discusión sobre hasta qué punto la suplantación de personas en Internet es un delito. Y hasta dónde las redes sociales pueden exponer la intimidad de sus usuarios y atentar contra su dignidad.

Nunca supimos qué pasó, por ejemplo, con las investigaciones sobre la página de Internet que recogía miles de insultos en contra de la presentadora de televisión Laura Acuña. El tema no fue más allá de cuando la joven lloró al aire pidiendo que parara esa persecución virtual. Nunca sabremos tampoco quién es la Daniela Franco de Facebook, que “nunca fue a estudiar por estar en grabaciones” y que incluso responde a quienes le viven dejando todo tipo de ultrajes. Para nosotros, apenas es un chiste.

Estados Unidos sigue conmocionado, incluso dos años después, por el suicidio de Megan Meier. La niña de 14 años se quitó la vida luego de que Josh Evans, su novio de 16 años en Myspace, le dijera que no quería estar más con ella porque era una “gorda” que le “hacía malas cosas a sus amigas”. Tiempo después de su muerte, el FBI descubrió que Josh Evans era realmente la mamá de una amiga de Megan. Hoy, la familia de la niña lleva una cruzada para decir que el acoso en Internet, a través de redes como Facebook y Myspace, es más real que virtual.

El mundo pareciera vivir una inquisición virtual sin límite alguno. Apenas hace unos meses, por primera vez el alto Tribunal de Londres condenó a un hombre a indemnizar con 17 mil libras a un empresario por la suplantación de su identidad en Facebook: el perfil anunciaba por Internet su falsa homosexualidad. Pero el caso de Megan sigue en los tribunales porque no hay base legal para esta suplantación. Personajes como el director de cine Kevin Smith han pedido que los abogados de series de televisión de E.U. se unan para hacer posible una condena que a la luz de las normas no existe.

Es hora de que nos tomemos en serio las redes sociales de Internet. Finlandia se lamenta todavía el no haber hecho caso a los videos de un joven de 18 años que en YouTube anunciaba una matanza en la escuela. Ocho jóvenes perdieron la vida en ese episodio.

Ante la evidente desprotección jurídica en Internet, nos toca a nosotros no sólo ser más cuidadosos sino empezar a rechazar también ese falso millón de “amigos”. Exijamos que Daniela Franco no viva por fuera de Padres e hijos.

cristinacastro86@gmail.com

Popularity: 1% [?]

VIDEO DE LA SEMANA

Música recomendada

Escuchar Pocho.fm

Twitter