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Los festejos del duopolio

Posted by pocho On Enero - 11 - 2010

Por: Mauricio Vargas *** e-mail: mvargaslina@hotmail.com

Fuente: El Tiempo

Es ya imperante la necesidad de un tercer canal privado, de un cuarto, de un quinto..y de los que sean necesarios. La idea es tener una televisión de optima calidad, que nos aporte y no que nos quite. Lo que hoy nos entregan es insuficiente, amañado y sesgado. Comparto la opinión del Sr. Vargas en esta columna. Carlos Prieto

Cuenta el Teléfono Rosa de El TIEMPO de ayer que las directivas del canal Caracol celebraron el viernes hasta altas horas de la noche el derrumbe de la licitación que debía asignar un tercer canal nacional de televisión. Y no es para menos. La decisión les reportará decenas de miles de millones de pesos en ganancias extras tanto a Caracol como a RCN, los dos canales que han reinado en solitario desde 1998 y que, gracias a su duopolio, concentran mucho más de la mitad de la publicidad total del país, una torta que, como es lógico, no quieren compartir con nadie más. Y mientras más se demore el tercer canal, más plata les llegará.

Por esa razón, los dos grupos contrataron a un ejército de abogados que, de seguro, también celebraron, pues sus bonos de éxito por haber detenido la adjudicación eran muy jugosos. Desfilaron varias semanas por los noticieros de esos mismos canales, presentados como expertos independientes y no como lo que eran: voceros de los intereses de dos de los mayores grupos económicos del país. Los televidentes, en cambio, no tuvieron quién los representara. Nadie habló por ellos. Nadie dijo que ellos tenían derecho al menos a una tercera opción de televisión, una diferente donde los capos que han masacrado a cientos de miles de colombianos no sean convertidos en héroes románticos, ni donde la escala de valores del traquetismo sea exaltada a diario, como lamentablemente ocurre hoy con la televisión nacional colombiana.

A diferencia de esos abogados, yo sí lo digo con claridad: trabajo con EL TIEMPO y con el grupo Planeta, que conforman uno de los grupos interesados en obtener la licencia para ese tercer canal. Pero eso no me impide pensar ni decir algo tan obvio como que, según lo confirman todas las encuestas, una amplia mayoría de colombianos quiere otra opción de televisión, como la tienen otros países de Latinoamérica, donde hay cuatro y hasta cinco canales privados compitiendo al mismo tiempo. Una aspiración que ojalá no sea vea frustrada por el peso de los intereses de los dos grandes grupos, ni por las maniobras de sus abogados, ni por organismos de control temerosos de lo que esos grupos dijeran en sus noticieros.

El argumento central de quienes echaron abajo la licitación es que iba a haber un solo proponente. Había unas reglas, como en toda licitación, y dos de los tres grupos interesados alegaron que no estaban de acuerdo con ellas. No sé si los dos -o al menos uno- al final se iban a presentar. Pero sí recuerdo que, cuando los actuales canales, Caracol y RCN, obtuvieron sus licencias, las ganaron casi a dedo por obra y gracia del gobierno de Ernesto Samper. En términos reales, eran solo dos proponentes para dos canales, de modo que siempre fue obvio que un canal era para el uno y el otro, para el otro, como en efecto ocurrió.

Pagaron más de 100 millones de dólares, pero luego, por cuenta de la recesión de fines de los 90, consiguieron que el Estado -es decir, los contribuyentes- les devolviera buena parte de la plata, alegando el desequilibrio económico que dicha recesión había generado. Nada de eso lo recordaron los abogados a su servicio, que salían todas las noches en sus noticieros a criticar la adjudicación del tercer canal.

Ojalá que la promesa de la Comisión Nacional de Televisión, de reiniciar en pocas semanas el proceso, se cumpla. Ojalá que ni los comisionados ni los organismos de control se dejen arrinconar otra vez por la presión de los dos grandes grupos. Y ojalá que, si ello es así, a mitad de año sea asignada una tercera opción para que los televidentes colombianos tengan al menos una posibilidad adicional de escoger. Si no, los propietarios y directivos de los dos canales actuales tendrán motivos de sobra para seguir celebrando el duopolio que ostentan.

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Irresponsabilidad e Incoherencias (By. Carlos Prieto)

Posted by pocho On Octubre - 14 - 2009

Lo que leerán abajo, tendrá muchas interpretaciones. Los pongo en contexto:  El 12 de Octubre la Sra. Claudia lopéz publica su habitual columna de los días lunes, en el periódico más influyente de nuestro país; la cual titula: “Reflexiones sobre un escándalo”. Irresponsablemente, como muchos mal llamados periodistas, emite afirmaciones falsas y calumniosas sobre su “Presa” de turno. Para rematar, viene la “Presa” -Lease El Tiempo-, que resulta ser su empleador, e incoherentemente la despide fulminantemente; ya que obviamente permite a diario que en sus paginas se tomen “Presas”; pero jamás de los jamases estará dispuesta a ser “La Presa de Turno”. Que horror !!! Pocho.

248. Acechando la presa

Reflexiones sobre un escándalo (By. Claudia lópez. 12 Oct. de 2009)

Se preguntaba Rudolf Hommes en su columna de la semana pasada por qué unos temas se vuelven escándalos y otros no. Sugería que se requiere que el grueso del público tome conciencia y que haya un instigador. El cubrimiento que EL TIEMPO le dio al escándalo de Agro Ingreso Seguro (AIS) ofrece una oportunidad para reflexionar al respecto.

A diferencia de los demás medios escritos, EL TIEMPO no profundizó sobre el programa AIS sino sobre los efectos políticos del escándalo. Tomar ese ángulo era una decisión periodística válida dado que sus socios de la revista Cambio ya habían hecho el resto del trabajo. Sin embargo, más que un cubrimiento, lo que hizo EL TIEMPO fue una fabricación inducida para apoyar su interpretación deseada de los efectos políticos del escándalo.

La fabricación sesgada empezó con una pregunta en un foro en el tiempo.com, siguió con una nota que destacaba lo dicho por los foristas y concluyó con un supuesto artículo de análisis. En el foro se indagó a los foristas si creían que Arias debía renunciar por el escándalo de AIS. No sobra recordar que a EL TIEMPO nunca se le ocurrió preguntarles a sus foristas si Juan Manuel Santos debía renunciar por el escándalo de los ‘falsos positivos’. En el caso de Arias sí se le ocurrió. Culminado el foro, publicaron una nota titulada ‘Indignación y rechazo genera Andrés F. Arias por caso de Agro Ingreso entre lectores de eltiempo.com’, en la que destacaban que “la mayoría de usuarios le pide al ex ministro que renuncie a su precandidatura” y que “hubo muy pocos que defendieron a Arias”. Luego del foro inducido y la nota destacada, remataron con un artículo cuyo título sentenciaba: ‘Andrés Felipe Arias sale debilitado y Juan Manuel Santos logra ventaja en medio del escándalo de AIS’.

Es obvio que Arias sale debilitado, pero no es nada obvio que la consecuencia sea que Santos “logra ventaja”. EL TIEMPO asegura que el traspié de Arias “llevó a Juan Manuel Santos a convertirse en un ganador neto esta semana”. ¿De dónde saca EL TIEMPO que el espacio perdido por Arias fue ganado por Santos? ¿Hicieron una encuesta? No, pero a falta de encuesta el periódico usó su foro para lanzar la pregunta, inducir la respuesta y construir de allí sus conclusiones.

Aunque Arias no está compitiendo con Santos, sino con Noemí dentro de la consulta conservadora, el supuesto análisis ni siquiera menciona que una de las posibles ganadoras del desliz de Arias es Noemí. Además, el análisis se inventa un hecho para reforzar su argumento. Afirma que una de las razones por las cuales el fortalecido es Santos es que “los conservadores, además, tienen que someterse a una consulta interna para buscar su candidato, mientras ‘la U’ ya lo tiene: Santos”. ‘La U’ no ha escogido candidato presidencial. Lo único que le han ofrecido a Santos en la U es la jefatura del partido, no la candidatura presidencial. ‘La U’ es el promotor del referendo reeleccionista y si es aprobado es de esperarse que sea Uribe, no Santos, el candidato presidencial de ‘la U’. Supongo que esos hechos dañaban el “enfoque del análisis” y por eso fueron desechados.

“No será fácil que Noemí merezca el respaldo de Uribe, después de que ella lo ha acusado de ‘comprar’ el referendo y amenazado con ‘derrotarlo’ en las urnas.” Esta frase, casi transcrita de declaraciones de Santos, trata de presentar como periodística la versión de Santos de que él, a diferencia de Noemí, no es un traidor ni quiere derrotar a Uribe. Cualquiera que conozca medianamente la carrera de Santos sabe que cambiar de bando ha sido la constante de su ascenso político, al igual que de Noemí, y cualquiera entiende que ambos quieren suceder a Uribe; sólo que Santos quiere hacerlo sin que parezca una traición, agrego yo.

La calidad periodística de EL TIEMPO está cada vez más comprometida por el creciente conflicto de interés entre sus propósitos comerciales (ganarse el tercer canal) y políticos (cubrir al Gobierno que otorga el canal y a su socio en campaña) y sus deberes periodísticos. Este tipo de cubrimientos sesgados en nada contribuyen a resolver periodísticamente ese conflicto; lo único que logran es evidenciarlo.

N. de la D.: EL TIEMPO rechaza por falsas, malintencionadas y calumniosas las afirmaciones de Claudia López. La Dirección de este diario entiende su descalificación de nuestro trabajo periodístico como una carta de renuncia, que acepta de manera inmediata.

Tomado de El Tiempo

Razones de una decisión (By. Editorial El Tiempo. 14 Oct. 2009)

Una decisión dolorosa, pero al mismo tiempo firme e irrevocable, fue la tomada por la dirección de EL TIEMPO con respecto al retiro de las páginas de opinión de la columnista Claudia López, quien había colaborado con este diario desde hacía cerca de 30 meses. Sobre lo sucedido es necesario hacer varias reflexiones y consideraciones, pues es indispensable que el público comprenda los motivos de una determinación drástica, que está, en nuestro entender, plenamente justificada. Haber respondido con el silencio, o una imposible actitud flexible, equivaldría a aceptar como verdaderas, afirmaciones que son a la vez mentirosas y temerarias.

Para comenzar, es necesario decir que cualquier lector, sea columnista o no, está en su pleno derecho de compartir, rechazar o criticar el cubrimiento informativo que hace EL TIEMPO de la realidad colombiana o internacional. La divulgación de las cartas y comentarios del público, tanto en la edición impresa como en las páginas de Internet, es prueba de ello. Pero esa potestad no puede confundirse, en el caso de los colaboradores del periódico, con una patente de corso para poner en tela de juicio los principios éticos y la honorabilidad de los periodistas que trabajan en este diario. Para decirlo con toda claridad, en este matutino no se “fabrican” o “inducen” noticias, ni se condiciona el cubrimiento de las mismas a intereses políticos o económicos.

En el caso concreto del escándalo relacionado con el programa Agro, Ingreso Seguro, destapado por la revista Cambio -propiedad de esta Casa Editorial-, el periódico ha hecho un seguimiento en profundidad, que comprende no menos de 45 escritos sobre el tema, incluyendo un editorial publicado el pasado 2 de octubre. En este, EL TIEMPO expresó su preocupación por lo sucedido y exigió claridad sobre unos hechos que cada vez más dejan en claro un preocupante entramado de corrupción y favoritismos.

Por otra parte, sabemos que el protagonismo público de algunos miembros de la familia Santos -accionistas minoritarios de la Casa Editorial EL TIEMPO- o los intereses legítimos que sobre el tercer canal de televisión tiene el socio mayoritario -el Grupo Planeta- son utilizados para construir absurdas interpretaciones sobre las noticias que publicamos. Algunas son fruto de las suspicacias exageradas, tan propias de la idiosincrasia nacional. Otras son producto de malas intenciones y de intereses empeñados en hacer daño. Pero el mandato inequívoco que tienen nuestros reporteros y redactores es el de siempre: subordinar todas las consideraciones a los principios esenciales del periodismo profesional, riguroso, equilibrado y preciso.

De tal manera, una cosa es el derecho a la libertad de expresión, que EL TIEMPO ha respetado y defendido en forma indeclinable a lo largo de sus casi 100 años de existencia, y otra es el deber de sus columnistas de abstenerse de hacer acusaciones o descalificaciones sin fundamento. Como otros diarios nacionales, este ha sido víctima de presiones, amenazas, censura e incluso el cierre durante las épocas aciagas de la dictadura. Pero pocas veces en su historia se nos había hecho un cuestionamiento moral de semejante envergadura. Como el mismo es absolutamente mentiroso y agraviante, hicimos lo que consideramos apropiado: publicar el escrito, pero con la convicción de que las afirmaciones contenidas en este constituían un rompimiento irreparable entre medio y columnista.

Superado el enojoso episodio, podemos decir que los lectores de EL TIEMPO seguirán encontrando en estas páginas las características y valores con los que se ha ganado su aprecio y credibilidad. Son estos, los de pluralismo, seriedad y profesionalismo, los que lo convirtieron en el primer diario de Colombia y en uno de los principales de América Latina. Los mismos, además, que han sido un aporte para la consolidación de la democracia y para combatir tanto las posiciones sectarias de cualquier bando, como los abusos de poder.

Tomado de El Tiempo

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El quinto poder (By. Mauricio Pombo)

Posted by pocho On Febrero - 10 - 2009

Recuerdo en mis épocas de la U, que discutíamos sin un conocimiento de causa justificado, quien era el Cuarto Poder. Siempre mi posición fue la de sostener que era “Aquel que tuviese la información” -Los medios-. Nunca discutíamos quien sería el Quinto ¿Pues, pa´que?. Aquí Mauricio Pombo, nos muestra claramente quienes son “El Quinto Poder”. Sin lugar a dudas un grupo de personajes (descrito con nombres por Mr. Pombo); con micrófono abierto (La W), con paginas de periódicos disponibles, con revistas para publicarle a caricaturistas sus estupidos mamarrachos (Semana). Si, se dan el lujo de “Joder” al que les de la gana. Cuando los criticas, sacan “todo su poder”; que ojo!, no es el de ellos…es el de sus “Amos”: “El Cuarto Poder”-Los dueños de los medios, por los cuales se expresan-. También; cuando los criticas, te contestan camuflados en “e-mails” inexistenes, no dan la cara y “Sacan” toda su intelectualidad a flote, insultándote de una manera sobradora y humillativa. Lo peor de esta “Especie” de periodistas; es que son incapaces de sobreponer sus intereses personales, de conciliar posiciones con sus antagonistas y por ultimo, tratar de construir una Colombia viable para nuestros hijos. Carlos Prieto

mauricio-pombo

Mauricio Pombo

Botellas van y vienen

 ”Pensé: ‘Ha llegado el momento de tirarles una botella a la cabeza’. Cogí la botella, y… me serví una copa.” Dostoievski.
Muchas veces siente uno el deseo expresado por el gran novelista ruso de tirarle a alguien la botella a la cabeza. Sin embargo, lo mejor suele ser servirse la copa, apurarse el trago y bajar los humos. Ante todo, hay que tener en cuenta a quién se le está tirando el artefacto. “No se meta con Julio Sánchez Cristo”, me decía una gran amiga. Desatendí el consejo y en un par de oportunidades osé burlarme del periodista y de su sabio asesor.

Por aquel entonces yo tenía un programa de radio en Caracol y me enteré de que el señor Sánchez estaba muy molesto y que, junto con un depreciado abogado, había pedido mi cabeza. Poco tiempo después, el programa salió del aire. Desconozco las razones y probablemente no tuvieron nada que ver con el director de la W.

Julio Sánchez y, en general, un buen número de columnistas de opinión son el quinto poder (el cuarto, ya lo sabemos, son los dueños de los medios para quienes ellos trabajan). 
Y es cierto, pueden joder a quien les dé la gana: fiscales, procuradores o a la señora de los tintos si por alguna razón les cae mal. Preocupa el narcisismo de los columnistas, hay un narciperiodismo casi peor que el narcoparaperioparamilitarismo.

Columnistas prepotentes -y, a su manera, impotentes-, ex senadores, ex ministros, ex cónsules, ex detectives, futuros cónsules, ministros, senadores y detectives, ¿qué sé yo? Pienso que ciertos periodistas opinadores son iguales o peores que los políticos que ellos, no sin razón, tanto critican. Los hay en las dos esquinas, tanto a la derecha como a la izquierda y nunca se toman el vino, siempre andan lanzando las botellas. Despiadados con los demás, son extremadamente susceptibles a la crítica que cualquiera se atreva a hacerles.

De columna a columna vuelan botellas, de Bejarano a Londoño, de Zuleta a quien sea, de Rueda a Shakira. Como botellas vuelan de los foros de los lectores a las cabezas de los columnistas. ¿De quién son engendro estos lectores déspotas, desproporcionados y malos lectores? Si bien el verbo engendrar significa procrear la propia especie, a su vez engendro es una criatura informe que nace sin la proporción debida. Al pasar por las columnas de opinión o por las cartas de los lectores se corre el riesgo de salir cortado. Hay mucho vidrio y picos de botella rotos por ahí y el vino derramado no se puede tomar.

Al margen: el verbo poseer amenaza con apropiarse de los territorios del tener, como lo hizo a su debido tiempo el colocar (que desbancó al verbo poner) y escuchar que eliminó el oír. En poco tiempo estaremos diciendo: no poseo tiempo, no poseo ganas y, quién quita, no posees que venir (por no tienes que venir).

Tomado de El Tiempo (10 Febrero de 2009)

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Los bandidos redentores (By.Óscar Collazos)

Posted by pocho On Noviembre - 20 - 2008

“…La defensa irracional de miles de colombianos al negocio de las pirámides o a modalidades más sofisticadas de captación ilegal de dinero es la consagración de un nuevo héroe: aquel que promete ser justo y generoso con nuestras inversiones y comprensivo con nuestra pobreza.

DMG no se presentó ante las cámaras para enviar un mensaje amable al Presidente de la República o al sistema financiero. Grabó un video para desafiarlos.”

El bandido redentor fue el primer héroe popular que adquirió fama por defender a los pobres de las injusticias cometidas por los ricos o la autoridad. El justiciero que había detrás de esta figura fascinante creía que no era necesario que el rico robase directamente al pobre o lo estafase sometiéndolo a salarios de miseria. Por su condición misma, el rico ya era blanco del bandido redentor.

Robin Hood y El Zorro pertenecen a esa estirpe. En la España del siglo XIX, la fama del bandolero dio origen a figuras muy atractivas del folletín y la opereta: Diego Corrientes, José María El Tempranillo. Sobre todo en Andalucía, una sociedad agraria de señoritos latifundistas, y, por lo mismo, de pobres sometidos a toda clase de injusticia.

La aparición del narcotráfico revivió en Colombia la importancia de “zorros” y “robinjudes”, pero desvirtuó la leyenda del justiciero. A medida que acumulaban inmensas fortunas en las nacientes organizaciones criminales, encontraban apoyo incondicional entre los beneficiarios de la generosidad. Es decir, entre los pobres.
Se trataba de una deformación interesada del arquetipo romántico.

El mafioso buscaba la justificación social y moral de sus actividades criminales. Pero ayudar a los pobres no era un fin en sí mismo. Era uno de los tantos medios al alcance para ganar incondicionales entre los pobres que lo abastecían de mano de obra desesperada y temeraria. El mafioso tenía dos ventajas: una, que había sido pobre; y dos, que entre los pobres no existían principios morales que se opusieran al enriquecimiento rápido por medio del narcotráfico.

No los había tampoco en otras esferas: en la política o los negocios legales, por ejemplo. Cuando un futuro ministro se hace pasar por empleado de una empresa estatal para embolsillarse miles de millones no actúa de manera distinta: es la misma turbia ejemplaridad del acto delictivo.

El mafioso adquirió la aureola de un héroe. No sólo burlaba a las autoridades; las asesinaba o corrompía. Los pobres beneficiados por el narcotráfico (o al servicio de este) parecían haber encontrado un atajo irracional para la “lucha de clases”.

Carlos Lehder creía que se dedicaba al trabajo “revolucionario” de envenenar con “perico” a los gringos imperialistas. Con la misma lógica, no faltará quien diga que pagar intereses del 150 por ciento sobre el capital aportado es la mejor manera de enfrentarse al avariento sistema financiero. El problema no es que se diga. El problema es que haya miles de colombianos que lo crean.

Cada época modifica los símbolos de la anterior y los acomoda a sus necesidades. La defensa irracional de miles de colombianos al negocio de las pirámides o a modalidades más sofisticadas de captación ilegal de dinero es la consagración de un nuevo héroe: aquel que promete ser justo y generoso con nuestras inversiones y comprensivo con nuestra pobreza.

DMG no se presentó ante las cámaras para enviar un mensaje amable al Presidente de la República o al sistema financiero. Grabó un video para desafiarlos. El joven defendido como héroe de las finanzas alternativas pretendía sublevar la conciencia de sus “200 mil” beneficiarios. “Sé que pueden matarme, creyendo que eliminándome como líder podrán acabar con esta familia que se ha convertido ya en una revolución económica (…)” había dicho en el más heroico de los tonos.

La rectificación del sujeto, posterior a su desafío, fue una caída patética en el ridículo. A lo mejor, oyó el consejo de sus abogados, mejor dicho, de sus consiglieri. Lo cierto es que, en menos de 24 horas, la honda del joven David se convirtió en un bumerán. 

Tomado de El Tiempo (Noviembre 20 de 2008)

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