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Irresponsabilidad e Incoherencias (By. Carlos Prieto)

Posted by pocho On Octubre - 14 - 2009

Lo que leerán abajo, tendrá muchas interpretaciones. Los pongo en contexto:  El 12 de Octubre la Sra. Claudia lopéz publica su habitual columna de los días lunes, en el periódico más influyente de nuestro país; la cual titula: “Reflexiones sobre un escándalo”. Irresponsablemente, como muchos mal llamados periodistas, emite afirmaciones falsas y calumniosas sobre su “Presa” de turno. Para rematar, viene la “Presa” -Lease El Tiempo-, que resulta ser su empleador, e incoherentemente la despide fulminantemente; ya que obviamente permite a diario que en sus paginas se tomen “Presas”; pero jamás de los jamases estará dispuesta a ser “La Presa de Turno”. Que horror !!! Pocho.

248. Acechando la presa

Reflexiones sobre un escándalo (By. Claudia lópez. 12 Oct. de 2009)

Se preguntaba Rudolf Hommes en su columna de la semana pasada por qué unos temas se vuelven escándalos y otros no. Sugería que se requiere que el grueso del público tome conciencia y que haya un instigador. El cubrimiento que EL TIEMPO le dio al escándalo de Agro Ingreso Seguro (AIS) ofrece una oportunidad para reflexionar al respecto.

A diferencia de los demás medios escritos, EL TIEMPO no profundizó sobre el programa AIS sino sobre los efectos políticos del escándalo. Tomar ese ángulo era una decisión periodística válida dado que sus socios de la revista Cambio ya habían hecho el resto del trabajo. Sin embargo, más que un cubrimiento, lo que hizo EL TIEMPO fue una fabricación inducida para apoyar su interpretación deseada de los efectos políticos del escándalo.

La fabricación sesgada empezó con una pregunta en un foro en el tiempo.com, siguió con una nota que destacaba lo dicho por los foristas y concluyó con un supuesto artículo de análisis. En el foro se indagó a los foristas si creían que Arias debía renunciar por el escándalo de AIS. No sobra recordar que a EL TIEMPO nunca se le ocurrió preguntarles a sus foristas si Juan Manuel Santos debía renunciar por el escándalo de los ‘falsos positivos’. En el caso de Arias sí se le ocurrió. Culminado el foro, publicaron una nota titulada ‘Indignación y rechazo genera Andrés F. Arias por caso de Agro Ingreso entre lectores de eltiempo.com’, en la que destacaban que “la mayoría de usuarios le pide al ex ministro que renuncie a su precandidatura” y que “hubo muy pocos que defendieron a Arias”. Luego del foro inducido y la nota destacada, remataron con un artículo cuyo título sentenciaba: ‘Andrés Felipe Arias sale debilitado y Juan Manuel Santos logra ventaja en medio del escándalo de AIS’.

Es obvio que Arias sale debilitado, pero no es nada obvio que la consecuencia sea que Santos “logra ventaja”. EL TIEMPO asegura que el traspié de Arias “llevó a Juan Manuel Santos a convertirse en un ganador neto esta semana”. ¿De dónde saca EL TIEMPO que el espacio perdido por Arias fue ganado por Santos? ¿Hicieron una encuesta? No, pero a falta de encuesta el periódico usó su foro para lanzar la pregunta, inducir la respuesta y construir de allí sus conclusiones.

Aunque Arias no está compitiendo con Santos, sino con Noemí dentro de la consulta conservadora, el supuesto análisis ni siquiera menciona que una de las posibles ganadoras del desliz de Arias es Noemí. Además, el análisis se inventa un hecho para reforzar su argumento. Afirma que una de las razones por las cuales el fortalecido es Santos es que “los conservadores, además, tienen que someterse a una consulta interna para buscar su candidato, mientras ‘la U’ ya lo tiene: Santos”. ‘La U’ no ha escogido candidato presidencial. Lo único que le han ofrecido a Santos en la U es la jefatura del partido, no la candidatura presidencial. ‘La U’ es el promotor del referendo reeleccionista y si es aprobado es de esperarse que sea Uribe, no Santos, el candidato presidencial de ‘la U’. Supongo que esos hechos dañaban el “enfoque del análisis” y por eso fueron desechados.

“No será fácil que Noemí merezca el respaldo de Uribe, después de que ella lo ha acusado de ‘comprar’ el referendo y amenazado con ‘derrotarlo’ en las urnas.” Esta frase, casi transcrita de declaraciones de Santos, trata de presentar como periodística la versión de Santos de que él, a diferencia de Noemí, no es un traidor ni quiere derrotar a Uribe. Cualquiera que conozca medianamente la carrera de Santos sabe que cambiar de bando ha sido la constante de su ascenso político, al igual que de Noemí, y cualquiera entiende que ambos quieren suceder a Uribe; sólo que Santos quiere hacerlo sin que parezca una traición, agrego yo.

La calidad periodística de EL TIEMPO está cada vez más comprometida por el creciente conflicto de interés entre sus propósitos comerciales (ganarse el tercer canal) y políticos (cubrir al Gobierno que otorga el canal y a su socio en campaña) y sus deberes periodísticos. Este tipo de cubrimientos sesgados en nada contribuyen a resolver periodísticamente ese conflicto; lo único que logran es evidenciarlo.

N. de la D.: EL TIEMPO rechaza por falsas, malintencionadas y calumniosas las afirmaciones de Claudia López. La Dirección de este diario entiende su descalificación de nuestro trabajo periodístico como una carta de renuncia, que acepta de manera inmediata.

Tomado de El Tiempo

Razones de una decisión (By. Editorial El Tiempo. 14 Oct. 2009)

Una decisión dolorosa, pero al mismo tiempo firme e irrevocable, fue la tomada por la dirección de EL TIEMPO con respecto al retiro de las páginas de opinión de la columnista Claudia López, quien había colaborado con este diario desde hacía cerca de 30 meses. Sobre lo sucedido es necesario hacer varias reflexiones y consideraciones, pues es indispensable que el público comprenda los motivos de una determinación drástica, que está, en nuestro entender, plenamente justificada. Haber respondido con el silencio, o una imposible actitud flexible, equivaldría a aceptar como verdaderas, afirmaciones que son a la vez mentirosas y temerarias.

Para comenzar, es necesario decir que cualquier lector, sea columnista o no, está en su pleno derecho de compartir, rechazar o criticar el cubrimiento informativo que hace EL TIEMPO de la realidad colombiana o internacional. La divulgación de las cartas y comentarios del público, tanto en la edición impresa como en las páginas de Internet, es prueba de ello. Pero esa potestad no puede confundirse, en el caso de los colaboradores del periódico, con una patente de corso para poner en tela de juicio los principios éticos y la honorabilidad de los periodistas que trabajan en este diario. Para decirlo con toda claridad, en este matutino no se “fabrican” o “inducen” noticias, ni se condiciona el cubrimiento de las mismas a intereses políticos o económicos.

En el caso concreto del escándalo relacionado con el programa Agro, Ingreso Seguro, destapado por la revista Cambio -propiedad de esta Casa Editorial-, el periódico ha hecho un seguimiento en profundidad, que comprende no menos de 45 escritos sobre el tema, incluyendo un editorial publicado el pasado 2 de octubre. En este, EL TIEMPO expresó su preocupación por lo sucedido y exigió claridad sobre unos hechos que cada vez más dejan en claro un preocupante entramado de corrupción y favoritismos.

Por otra parte, sabemos que el protagonismo público de algunos miembros de la familia Santos -accionistas minoritarios de la Casa Editorial EL TIEMPO- o los intereses legítimos que sobre el tercer canal de televisión tiene el socio mayoritario -el Grupo Planeta- son utilizados para construir absurdas interpretaciones sobre las noticias que publicamos. Algunas son fruto de las suspicacias exageradas, tan propias de la idiosincrasia nacional. Otras son producto de malas intenciones y de intereses empeñados en hacer daño. Pero el mandato inequívoco que tienen nuestros reporteros y redactores es el de siempre: subordinar todas las consideraciones a los principios esenciales del periodismo profesional, riguroso, equilibrado y preciso.

De tal manera, una cosa es el derecho a la libertad de expresión, que EL TIEMPO ha respetado y defendido en forma indeclinable a lo largo de sus casi 100 años de existencia, y otra es el deber de sus columnistas de abstenerse de hacer acusaciones o descalificaciones sin fundamento. Como otros diarios nacionales, este ha sido víctima de presiones, amenazas, censura e incluso el cierre durante las épocas aciagas de la dictadura. Pero pocas veces en su historia se nos había hecho un cuestionamiento moral de semejante envergadura. Como el mismo es absolutamente mentiroso y agraviante, hicimos lo que consideramos apropiado: publicar el escrito, pero con la convicción de que las afirmaciones contenidas en este constituían un rompimiento irreparable entre medio y columnista.

Superado el enojoso episodio, podemos decir que los lectores de EL TIEMPO seguirán encontrando en estas páginas las características y valores con los que se ha ganado su aprecio y credibilidad. Son estos, los de pluralismo, seriedad y profesionalismo, los que lo convirtieron en el primer diario de Colombia y en uno de los principales de América Latina. Los mismos, además, que han sido un aporte para la consolidación de la democracia y para combatir tanto las posiciones sectarias de cualquier bando, como los abusos de poder.

Tomado de El Tiempo

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Colombia sin CENTRO (Claudia López)

Posted by pocho On Marzo - 3 - 2009

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Colombia necesita un proyecto político de centro, que descarte a la derecha paramilitar y a la izquierda revolucionaria. Por centro me refiero a un proyecto que promueva la democracia liberal como sistema político, el capitalismo como sistema económico, la ética y la equidad como principios rectores de ambos sistemas y el rechazo al uso de la violencia y la mafia en la política, venga con ropaje de izquierda o de derecha. Ni el Polo ni el uribismo representan el centro.

El Polo Democrático es una amalgama mayoritaria de socialdemócratas que se la dejaron montar de la suma del clientelismo anapista, el Moir anticapitalista y la minoría comunista. A los primeros, lo único que les importa es llenarse los bolsillos y la ambición con Bogotá, y los segundos siguen creyendo que la revolución viene en el Sumapaz y son expertos en ubicar una figura pública reputada que los represente sin asustar. Por eso reeligieron a Carlos Gaviria.

El congreso del Polo concluyó que su gran contribución política es liderar un frente anti- uribista, ni siquiera antirreeleccionista, porque les gusta la reelección de Chávez en Venezuela y la de Carlos Gaviria dentro del Polo. Un partido que se gasta tres días para llegar a esa sesuda conclusión y que elige una directiva incapaz de representar a sus mayorías internas no tiene ningún chance de representar las mayorías del país.

El congreso del Polo nos quedó debiendo qué propone distinto del antiuribismo. ¿El Polo respeta la propiedad privada y la libre empresa que consagra la Constitución? ¿Cómo pretende generar riqueza, productividad y empleo? ¿Cuál es su política de seguridad? ¿Esa política incluiría derrotar a las Farc y hacerlas responder por sus crímenes de lesa humanidad? ¿Cómo va poner fin al conflicto armado y a manejar el posconflicto? ¿Cómo va a administrar sin clientelismo a Bogotá?

De otra parte, lo que llaman uribismo es una amalgama de diferentes derechas: la vieja y neoconservadora, el ala política del paramilitarismo, lo más variopinto del clientelismo y muchos que se niegan a ver o se resignan a todo lo anterior. La mayoría vive de la imagen, de la burocracia y de los contratos del gobierno Uribe, de declararse enemigos de las Farc y de recitar que adoran la seguridad democrática, haciendo caso omiso de las violaciones que se cometen en su nombre.

La captura de instituciones como el DAS por paramilitares con el resultante asesinato de dirigentes sindicales y sociales; la criminalización y persecución a la oposición, a los medios de comunicación y a las Cortes por denunciar los vínculos de miembros de la coalición de gobierno con los narcoparamilitares; y el asesinato de cientos de inocentes para presentarlos como guerrilleros muertos en combate, son algunos de los crímenes cometidos bajo la seguridad democrática, pese a lo cual hay quienes la quieren volver política de Estado, sin decir ni pío al respecto, y sin asumir responsabilidad política o judicial por esos hechos.

Los presidenciables se la pasan discutiendo la mecánica que más convenga a su candidatura, y los congresistas, tanto uribistas como polistas, sólo están interesados en su propia reelección. A los primeros les sobra con apoyar la reelección de Uribe y a los segundos les alcanza con oponerse a ella. Por eso, ninguno va más allá, ni se desprende de su ala armada y radical respectiva. Construir un proyecto político, no sólo electoral, que represente el centro democrático es una necesidad urgente, pero por ahora huérfana en el espectro político colombiano.

Tomado de El Tiempo (03/03/2009)

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Conflicto (By. Carlos Prieto)

Posted by pocho On Febrero - 3 - 2009

Estamos en medio de un juego de intereses que muy en el fondo, pocos podrían llegar a entender. Por un lado, los intereses de un grupo armado que cada vez más se desnuda y nos muestra su verdadera filosofía de narcotraficantes; por el otro, los intereses de un establecimiento que cada vez más se desnuda y nos muestra su verdadera filosofía de “el fin justifica los medios”. Creo que todos tenemos claro que un grupo armado surge como respuesta a políticas gubernamentales de manera justificada ó injustificada; y que el establecimiento de manera justificada ó injustificada debe combatir a los anteriores. ¿Dónde estamos nosotros?… En medio de Dos (2) monstruos. Uno que convirtió su “Lucha armada” en un negocio de Drogas; y el otro que convirtió su “Seguridad Democrática” en un constante desbordamiento de fuerza y abuso de autoridad.

Creo que aún falta muchísima tela por cortar en este conflicto. Conflicto que el día que termine; de lo que si podemos estar seguros es que surgirá una nación diferente, un país donde habrá desarrollo y un mejor futuro para nuestros hijos.

Por lo pronto, y como “actores pasivos” en este conflicto, los invito  trabajar honestamente. A aquellos que tenemos la posibilidad de generar empleo, sigamos adelante y día a día entreguemos más soluciones de trabajo. Incentivemos a nuestros hijos a que estudien, practiquen deportes, exijámosles disciplina y esfuerzo. Este conflicto no es, ni será eterno; y lo que necesitamos es que el día que termine, los hombres y mujeres que dirijan este país, sean hombres y mujeres de bien.

Mauricio Vargas y Claudia López, nos entregan estas dos posiciones; dos puntos de vista de este conflicto armado que nos tiene agobiados y exasperados a todos los colombianos.

Carlos Prieto

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¡Ahora resulta que les salimos a deber! (By. Mauricio Vargas)

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Bienvenidas las liberaciones por parte de las Farc, de compatriotas cuyas vidas y las de sus familias han quedado dramáticamente golpeadas por siete y más años en la selva, en los campos de concentración de ‘Alfonso Cano’ y del ‘Mono Jojoy’. Los interminables días de cautiverio en condiciones infrahumanas habrán dejado en ellos heridas que sólo se cerrarán -y de modo parcial- con el tiempo, con el apoyo de todos los colombianos y, en especial, con el cuidado de sus familiares y amigos cercanos. Ojalá la vida les alcance para sanar el daño que los criminales de las Farc les causaron.

La ingenuidad de algunos idiotas útiles de los terroristas los ha llevado a declarar que estas liberaciones abren las puertas a una nueva etapa de paz. Lástima tener que hacer el papel de aguafiestas, pero dudo mucho de que así sea. Las Farc no están llevando a cabo estas liberaciones porque hayan resuelto dejar atrás el secuestro ni sentarse a negociar en serio con el Gobierno su desmovilización y su desarme. Si alguna duda cabe, ahí están los cadáveres de Diana Margarita Mora, de 50 años, funcionaria media de una multinacional española, y de Carlos Romero, de 30, celador y habitante de un humilde barrio del sur de la ciudad. Murieron por cuenta de la bomba que los hombres de ‘Cano’ y de ‘Jojoy’ hicieron estallar el martes en la noche en el local de Blockbuster, en la calle 82 de Bogotá, porque los dueños de ese negocio bajo extorsión de las Farc se habían negado a pagarles.

Este grupo de hampones accedió a liberar a un pequeño número de cautivos -quedan cientos en la selva- por una combinación de razones políticas, militares y económicas. Las primeras tienen que ver con la necesidad de recuperar audiencia internacional, después de los golpes recibidos en el 2008. Las segundas, con la presión de la Fuerza Pública. Y las terceras, con el testimonio de numerosos desertores de que a las Farc les cuesta mucho dinero mantener a tantos plagiados.

Por eso, resulta inaceptable que algunos pretendan ahora que hay que hacerles gestos a las Farc en agradecimiento por las liberaciones. ¿Qué hay para agradecerles? ¿Que hayan vuelto añicos la vida de miles de colombianos y de sus familias y que, por motivos que nada tienen que ver con razones humanitarias, hayan resuelto dejar en libertad a unos pocos después de una década de oprobioso cautiverio? Me parece válido agradecerle a Piedad Córdoba sus gestiones. Si ella cree que algo les debe a las Farc por lo sucedido, que sea ella la agradecida con los secuestradores y asesinos.

En eso, como en muchas otras cosas, las Farc se parecen a los paramilitares. Salvatore Mancuso, ‘Jorge 40′ y los demás criminales de las Auc se la pasan diciendo en sus entrevistas y en sus alegatos judiciales que Colombia les debe el que ellos hayan contenido a la guerrilla. Es una de las muchas falacias que tantos cándidos se tragan. No hay que equivocarse.Las Auc no nacieron para salvar al país de los guerrilleros. Surgieron para que los narcotraficantes que las fundaron pudieran controlar los cultivos, laboratorios y rutas para la cocaína, que la guerrilla les disputaba. La suerte de Colombia les importaba un carajo. Por eso ensangrentaron los campos, corrompieron a sectores políticos y militares, y muy pocas veces se enfrentaron cara a cara con la guerrilla.

De modo que ni a ellos ni a las Farc les debemos absolutamente nada. Al contrario, la deuda que ellos tienen por el gigantesco mal que le han hecho a Colombia no tienen cómo pagarla. Ni en esta vida ni -si la hay- en la otra. Nadie debe llamarse a engaño. Los mismos ‘Cano’ y ‘Jojoy’ que algunos quieren que ahora veamos como “humanitarios”, son los que mataron en Blockbuster, los que siguen masacrando campesinos, reclutando niños y traficando cocaína.

mvargaslina@hotmail.com

Mauricio Vargas

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Incapacidad humanitaria (By. Claudia López)

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Lo humanitario en la guerra no es un acto de generosidad personal, ni de desprendimiento, ni de repentino arrepentimiento; es un acto en el que prevalece el objetivo de la humanidad sobre los objetivos y medios de la guerra. En la reciente liberación de secuestrados, el acto humanitario de las Farc era liberar unilateralmente con vida a los secuestrados y el del Gobierno, suspender las operaciones militares para garantizar la liberación. Los Colombianos por la Paz que participaron y la Cruz Roja Internacional eran facilitadores y garantes del acto. La Cruz Roja cumplió su papel y algunos de los Colombianos por la Paz también, pero ni el presidente Uribe ni el periodista Jorge Enrique Botero fueron capaces de actuar humanitariamente. Ambos antepusieron sus intereses, políticos y periodísticos, sobre el acto humanitario. Su actuación irresponsable estuvo a punto de sabotear la liberación de los cuatro miembros de la Fuerza Pública, de Alan Jara y de Sigifredo López.

El presidente Uribe autorizó el sobrevuelo de aviones militares sobre el área de la liberación, lo cual violó los acuerdos y garantías para la liberación. Antepuso el objetivo militar de obtener información e inteligencia que dé ventajas en la guerra contra las Farc al objetivo humanitario de garantizar la liberación de los secuestrados. Algunos dirán que no importa, que al fin y al cabo los secuestrados salieron vivos. Sí, estos cuatro secuestrados salieron vivos, pero no sabemos si los demás tendrán la misma suerte. Poner la vida de los secuestrados en una ruleta, cuando se habían comprometido a garantizarla, es un acto vil e inhumano y un engaño político que deteriora la credibilidad del presidente Uribe y, por su conducto, la del Estado colombiano, para cumplir compromisos humanitarios o de paz.

El periodista Jorge Enrique Botero comunicó a un miembro de las Farc en directo desde el lugar de la liberación, en exclusiva para el canal Telesur, para que denunciara los sobrevuelos militares.

Según afirmó, creyó que con eso “podría salvar la operación” y “resarcir el horrible daño que le hicieron al canal al usar sus emblemas sin su autorización en la Operación Jaque”. ¿Pensó en los secuestrados? ¿En la encrucijada en que ponía a la senadora Piedad Córdoba y a los demás Colombianos por la Paz? Sabía perfectamente que esa transmisión violaba los acuerdos para la liberación. Un mínimo de criterio le habría indicado que primero está garantizar la liberación que resarcir a Telesur. La denuncia, válida y cierta, pudo hacerla una vez finalizada por completo la operación de liberación de los seis secuestrados y cuando hubiera terminado su gestión de garante y retomado la de periodista.

El presidente Uribe puede vetar o cambiar garantes, pero debe, en todo caso, garantizar que no volverá a violar los acuerdos para la liberación y cumplir con la suspensión total de operaciones militares. No puede volver a engañar a la opinión pública y a los familiares, y poner en mayor riesgo a los secuestrados, al gobierno de Brasil y a la Cruz Roja.

Si todo sale bien, con esta liberación se llega al fin del secuestro de políticos. Para su libertad sólo funcionó la fuga, el rescate o la liberación unilateral, nunca se llegó al acuerdo humanitario.

Quedan los miembros de la Fuerza Pública, sobre quienes las Farc insistirán en un canje de prisioneros de guerra por guerrilleros presos. Los secuestrados extorsivos, que son la mayoría, no tienen esperanza distinta a que las Farc pongan fin a la práctica del secuestro. Presionar ese fin debe ser, por ahora, nuestro principal objetivo frente a las Farc.

Paradójicamente, en esta ocasión cumplieron las Farc y fallaron el Gobierno Nacional y algunos garantes. Esto no oculta que las Farc son las responsables de este drama por usar el secuestro como instrumento de guerra. Que las Farc cometan crímenes atroces degrada la guerra, pero que civiles y demócratas no puedan cumplir un acto humanitario la degrada aún más. 

Claudia López

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Artículos tomados de El Tiempo 02 y 03 de Febrero de 2009

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