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‘Yo botaría a Uribe’: Julio César González ‘Matador’

Posted by pocho On Diciembre - 18 - 2009

Fuente: Cambio

368. Matador

1. ¿Cuál es el personaje más difícil de caricaturizar,  y por qué?

El ministro del Interior Fabio Valencia, porque cada vez que lo voy a dibujar, su cara y su cuerpo han cambiado un poco: se transforma no en hombre-rana sino en hombre-sapo.

2. ¿Y el más fácil?

Uribe, porque llevo más de siete años dibujándolo casi a diario y me dará la oportunidad de seguirlo perfeccionando por cuatro u ocho años más.

3. ¿Le han reclamado o lo han amenazado por sus caricaturas?

Hace años me gané un vainazo desde el púlpito de una iglesia, donde dijeron que yo era el diablo por hacer una caricatura sobre los curas pederastas. Es que los curas no tienen cura.

4. Dicen que el presidente Uribe le da de comer porque es el blanco principal de sus caricaturas, ¿qué hará desde el año entrante  si Uribe no sigue en el poder?

Amable corrección: Uribe no me da de comer. El paramilitarismo, la corrupción, las zonas francas, el Agro Ingreso Seguro, las ‘chuzadas’, la reelección, la encrucijada del alma, los ‘falsos positivos’, el Opus Dei, José Obdulio, la Casa de Nari y ‘Job’, entre otros, son los que me dan el material para mis caricaturas… Si Uribe gravita en ese mundo, pobre de él.

5. Si pasa el referendo, ¿cree que Uribe gana?

Claro que pasa, esa platica no se puede perder. Lo único que le falló a ese carro fue el pro…motor, que demostró ser un completo animal al financiar mal y de manera torcida y al redactar peor la pregunta del referendo. Y en cuanto a si Uribe gana, en este país tan atolondrado no lo dudaría ni un segundo. Lo dicen las encuestas, pero por favor no les crean a las encuestas.

6. ¿Votaría por Uribe?

Por supuesto que yo botaría a Uribe.

7.  Entre todos los candidatos, ¿cuál cree que debería ser el presidente en 2010?

Creo que ‘Uribito’ es el más capacitado para ejercer la Presidencia. Según la predicción maya el mundo se acabará en 2012, y teniendo en cuenta que como ministro de Agricultura fue un desastre, como presidente será una hecatombe que nos evitará ver el Apocalipsis.

8. ¿Cuál es el personaje del año y por qué?

Coincido con Daniel Samper Ospina en que es la potranca que le cayó encima a Uribe, le jodió una pierna y le regó el tinto en la corbata (rara costumbre pues sería más fácil tomarlo en una mesa como todo el mundo). Ni Chávez con su verborrea le ha hecho morder el polvo a Uribe como ese insigne animal. Eso es verdadera oposición.

9. ¿Y el antipersonaje?

Mucha gente dirá que Chávez, que Piedad, que el Procurador quema-libros, que José Obdulio…Yo me quedo con Samuelito, que va a dejar a Bogotá hecha pedazos y al Polo Democrático muerto, y no de la risa.

10. ¿Sin escándalos como las ‘chuzadas’, los mal llamados ‘falsos positivos’, Agro Ingreso Seguro… qué haría?

Me convertiría al uribismo, leería con alegría a José Obdulio, pediría un subsidio agrario o, en su defecto, una notaría. Y ya siendo millonario no me preocuparía de nada. Fácil.

¿Quien es ‘Matador’?

Nacimiento: Pereira, 1969.
Estado civil: separado y viviendo en pecado con Alejandra María Valencia (‘la fiera’).
Estudios: publicidad.
Cargos: Yo no cargo, tengo problemas de columna.
Galardones: Premio de Periodismo Simón Bolívar 2009. Icé bandera cuando estaba en kínder.
Pasatiempos: todos los goces paganos.

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Con estos amigos…

Posted by pocho On Noviembre - 24 - 2009

Por: Enrique Santos Calderón

Fuente: El Tiempo

Se esta generando en la comunidad, una percepción de “Algo podrido” alrededor de las dichosas bases norteamericanas  en nuestro país. La posición “acomodada” de Washington, frente al arremetimiento grosero y vulgar de nuestro vecino presidente, así lo hace ver ó parecer. Como muy bien lo dice un refrán popular…”Mejor sólo que mal acompañado”. Carlos Prieto

333. Malos amigos“El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.” Epicteto de Frigia

La voladura de los puentes fronterizos en el Táchira por el ejército venezolano habla por sí misma. ¿Es concebible un acto más agresivo, provocador y burdo?

Lo grave es que vendrán más, porque estos hechos forman parte de la escalada fronteriza en que está empeñado Chávez, en la medida en que su situación interna se deteriora. Colombia debe preverlo, mantenerse firme, pero tranquila y no caer en celadas. Ni esperar tampoco, tristemente, solidaridades efusivas de una comunidad internacional que prefiere permanecer alejada o neutral.

Es lamentable que hechos de tan ostensible agresividad solo susciten reacciones ambiguas o pasividades cómplices. Sobre todo en el propio Continente. No se sabe qué desconcierta más: si el silencio de Unasur o el equilibrismo de Estados Unidos.

Si frente a los desaforados insultos, amenazas guerreristas y actos provocadores del presidente Chávez resulta sorprendente el mutismo de un bloque al que Colombia pertenece y que se supone promueve la paz en Suramérica, la actitud de nuestro gran aliado del Norte es poco menos que indignante. Washington no solo busca pasar de agache, sino que ha pretendido colocar a ambos gobiernos en una especie de pie de igualdad en conducta.

A comienzos de semana, el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, llamó a Bogotá y a Caracas a “reducir el nivel de la retórica”, como si estuvieran utilizando el mismo lenguaje. El siguiente día, el embajador gringo en Venezuela, Patrick Duddy, ratificó que desean “mejorar la relación” con el gobierno de Chávez.

Mientras que Colombia soporta con estoica discreción que el gobierno venezolano trapee literalmente con su presidente y sus ministros, voceros oficiales de Estados Unidos -socio en el acuerdo de las bases que tanto nos ha costado con los vecinos- tienen el descaro de ofrecerse como mediadores y de desligarse de la grave crisis binacional. “No creo sinceramente que tenga que ver con Estados Unidos”, llegó a decir míster Crowley.

Los síntomas de esta especie de abandono gringo son diversos y crecientes. El miércoles, un grupo de congresistas demócratas cercanos a Obama le solicitaron recortar aún más la ayuda militar a Colombia (ya se ha reducido 40 por ciento en tres años). Y la semana pasada, el Departamento de Estado desaconsejó visitar a Colombia por peligrosa. No solo le han sacado el cuerpo al TLC, tan crucial para el comercio nacional, sino que ahora le asestan este golpe bajo al turismo.

Esto nos pasa por sapos, dirán unos. “Así paga el Diablo a quien bien le sirve”, recuerdan otros. Y sin caer en antiimperialismos mamertos, la actitud de Washington ante la crisis, sumada a una mal disimulada frialdad de la Casa Blanca ante el presidente Uribe, sí evoca toda una tradición de dejar a sus aliados colgados de la brocha. De dejar plantados sin pudor ni vergüenza a quienes pusieron a pelear por ellos.

Los ejemplos históricos abundan. Chiang Kai-shek, en la China, cuando comenzó a perder la guerra con Mao Tse-tung. Los sucesivos gobernantes de Vietnam del Sur, hasta la derrota final. Lon Nol, el fiel aliado en Camboya. Los regímenes democráticos centroamericanos, que nunca recibieron la ayuda posconflicto prometida. El próximo desahuciado promete ser el mandatario de Afganistán, Hamid Karzai, colocado por E.U. para presidir una guerra inganable y ya descalificado por inepto y corrupto.

El autor Patrick Buchanan lo llama “la forma americana del abandono”, según la cual su país, cuando está por arrojar a un aliado a los lobos, sigue un viejo ritual: “Descubrimos que el hombre que apoyábamos nunca fue moralmente apto para ser nuestro socio”. Por algo Henry Kissinger dijo que “en este mundo es a veces peligroso ser enemigo de Estados Unidos, pero ser amigo es fatal”.

Mientras descubrimos qué tan costosa nos saldrá ahora esta amistad, lo clave es entender que el régimen chavista representa el más complejo desafío de política exterior que ha enfrentado Colombia en los últimos tiempos.

La estrategia del canciller Bermúdez de no responder a las provocaciones y de desarrollar una diplomacia activa hacia la comunidad internacional es acertada. Pero no será suficiente. En especial si nuestros vecinos y supuestos aliados se lavan las manos. O equiparan los gritos energúmenos de Chávez con el diplomático silencio de Uribe.

Es que con estos amigos…

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El imperio de la ordinariez (By. Daniel Samper Pizano)

Posted by pocho On Octubre - 25 - 2009

Los maleducados, groseros, vulgares e ignorantes; siempre han existido, existen y existirán. Hoy y hacia el futuro, están y estarán más expuestos que nunca. Se creen hoy los amos, dueños y señores de foros de los medios…pero día a día, se están mostrando. Y, como la ignorancia es atrevida; nunca dejaran de sentir la necesidad de dejar de ocultarse, de camuflarse y de esconderse.  Antes con el paquidérmismo propio de los medios, propiciado por el entorno tecnológico que los rodeaba, nos hubiéramos tardado años, ó decadas para identificar plenamente la desfachatez y la ordinariez de un personaje como “El Diego”. Esos mismos medios que hoy les permiten expresarse libremente, como la televisión y la internet; serán los que se encarguen de sepultarles su gloria. Es obvio, cada día será más fácil identificarlos. Excelente columna del Dr. Daniel Samper; no se la pierdan!. Pocho

"Nada se parece tanto a la ingenuidad como el atrevimiento." Oscar Wilde

"Si la suciedad fuera un triunfo ¿Qué mano levantarías?." Charles Lamb

Uno de los finales más famosos de la reciente literatura castellana, el de El coronel no tiene quien le escriba, transcribe la respuesta de Aureliano Buendía a su mujer cuando ella, agobiada por la pobreza, le pregunta qué comerán: “Mierda”. Como siempre, García Márquez atina con la palabra perfecta. Cualquiera otra habría sido soez, cursi o superflua: excrementos, heces, deposición, deyección, popó, fimo, hienda, freza, boñiga, estiércol, caca, majada, zurullo, aguas mayores…

El ejemplo muestra que no hay malas palabras, sino palabras mal usadas, así como es más casto un desnudo estético que un traje provocador. Se puede ser terriblemente vulgar y burdo empleando mal las mismas palabras con que Cervantes escribió el Quijote o Nicanor Parra un poema: depende de quién las use, cuándo y cómo.

Tardaremos años en hallar un caso más nítido de vulgaridad que el de Diego Maradona al dirigirse hace poco, apoyado por gestos, a quienes lo critican: “¡Que la chupen… que la sigan chupando!”. Si los directivos del fútbol argentino fueran serios, que no lo son, lo habrían destituido ya, pues resulta evidente que la antigua estrella no captó el delicado compromiso con la comunidad de quien dirige una selección nacional de fútbol, representación dinámica del simbolismo patrio.

La grotesca rueda de prensa de Maradona es uno de los muchos brotes del pantano de mal gusto en que chapoteamos. Chabacano es Maradona, pero también lo son Berlusconi, Chávez, Amy Winehouse, Daniel Ortega, Britney Spears, Pamela Anderson y, para no marginar el producto nacional, la Negra Candela y Carlos Moreno de Caro, por ejemplo.

Hasta hace un tiempo, los padres y el colegio formaban a los niños. Hoy los educan los medios de comunicación. La televisión, más que todo, pero también Internet y las nuevas tecnologías. De allí la rebaja general de gusto que nos aqueja. No dejo de pensar en el nivel de cloaca de los foros que acogen diarios y revistas, donde el insulto es casi obligatorio y la falta de educación es el principal título para participar. Muchas figuras públicas, para acercarse a esos auditorios en proceso de degradación, aceptan degradarse también y generan una veloz progresión geométrica hacia la vulgaridad y la agresividad.

El rock y el rap extremistas preocupan en todas partes; el gobierno español acaba de prohibir el porno en canales abiertos; el último videojuego japonés consiste en una guerra a punta de halitosis (sería campeón nuestro Himno Nacional: “Su varonil aliento de escudo les sirvió”). A menudo, la violencia verbal y visual se materializa en hechos. No es casualidad que proliferen cada vez más las palizas de alumnos y padres a profesores. Colombia, además, padece la plaga de la literatura de narcos, ‘paras’ y sicarios, estupenda cuando es de buena calidad, pero lamentable en la mayoría de los casos.

La agresividad forma parte de la “cultura de incultura” en que nos sumimos. También la altanería del ignorante. Hace años, el deterioro de la caligrafía alertaba sobre el descenso en la educación; hoy los atropellos a la ortografía y la gramática desnudan el deterioro de las formas. Los mensajes más insultantes en los foros son los que peor ortografía acusan.

“Que la chupen…” Las palabras de Maradona merecen consignarse como símbolo de una era en que impera la ordinariez. De la crisis económica global saldremos un día. Pero ¿cuándo saldremos de la crisis de mal gusto, chabacanería y vulgaridad?

Tomado de El Tiempo

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Los signos de la bestia (By. Enrique Santos Calderón)

Posted by pocho On Octubre - 7 - 2009

Salvando las enormes diferencias con el caso nazi, Fantini habla también de lo que hoy ocurre en América Latina, donde Hugo Chávez “vocifera tesis que promueven el expansionismo político y justifican la injerencia en asuntos internos de países vecinos, sin que reaccione ningún gobierno”. Advierte que sus exhortaciones a los colombianos a levantarse contra “la oligarquía burguesa” que “impide la Gran Colombia bolivariana” son señales que deberían generar mayor preocupación.

229. Chavez

Un ganador neto de los lánguidos comicios del domingo fue el presidente Uribe.

Cuentan que estaba feliz. Y se explica: luego de concentrar sus campañas en criticar al uribismo y la reelección, los precandidatos de los dos partidos de oposición no llegaron entre todos al millón y medio de votos (se imprimieron 23 millones de tarjetones).

Otro ganador fue, por supuesto, Gustavo Petro, cuyo triunfo en la consulta del Polo es una buena noticia para la izquierda democrática. Hacia el futuro, porque, por lo pronto, Petro se ganó la rifa del tigre. La mitad del Polo -sobre todo su sector más ortodoxo y mamerto- no lo quiere ver. Tampoco, a su derecha, Germán Vargas, otro ganador indirecto del domingo, ni muchos liberales que aún desconfían de su pasado guerrillero.

Nada de lo cual le resta mérito al triunfo de quien adelantó una audaz campaña por abrirle nuevos caminos a su partido y sacarlo de sectarismos e inclinaciones malsanas. Pero, además de esto, creo que factor importante del triunfo de Petro fue la forma oportuna y enfática como rechazó los insultos de Hugo Chávez contra Álvaro Uribe.

En esto interpretó un sentir nacional y se desmarcó de otros voceros de la oposición, que pasaron agachados, o quisieron utilizar políticamente las tensiones con Venezuela. Y quien no siente la indignación que despiertan las ofensas del caudillo bolivariano contra Colombia y su Presidente es porque sufre de una grave desconexión política con la opinión.

Yo me encontraba casualmente en una reunión de periodistas en Argentina cuando, en las sesiones de Naciones Unidas en Nueva York, Chávez volvió a arremeter. Y era difícil creer, más allá de su cantinflesco discurso, que un mandatario que se está armando hasta los dientes y le acaba de comprar más aviones, tanques y submarinos a Rusia, tuviera el descaro de hablar del “guerrerismo” de Colombia y el “armamentismo” de Uribe, a quien calificó de “mentiroso compulsivo”.

Tampoco podían creerlo varios periodistas argentinos que recordaban insultos pasados (“indigno”, “cobarde”, “mafioso”…) y me preguntaban asombrados cómo tomaban los colombianos tantas y tan repetidas ofensas, provocaciones y amenazas de un gobernante vecino. Y es que muchos se preguntan: ¿hasta dónde llegará la agresividad de Hugo Chávez? ¿Hasta dónde su delirio de grandeza continental?

‘Los signos de la bestia’ se titulaba un interesante artículo histórico que por esos días leí en Buenos Aires, que recordaba que hacía 70 años, en septiembre de 1939, había comenzado la Segunda Guerra Mundial con la invasión nazi de Polonia. Su autor, el politólogo Claudio Fantini, reconstruye todos los claros y beligerantes signos que había enviado Hitler sobre sus intenciones expansionistas, frente a las cuales las democracias europeas no supieron reaccionar a tiempo.

Salvando las enormes diferencias con el caso nazi, Fantini habla también de lo que hoy ocurre en América Latina, donde Hugo Chávez “vocifera tesis que promueven el expansionismo político y justifican la injerencia en asuntos internos de países vecinos, sin que reaccione ningún gobierno”. Advierte que sus exhortaciones a los colombianos a levantarse contra “la oligarquía burguesa” que “impide la Gran Colombia bolivariana” son señales que deberían generar mayor preocupación.

Es cierto, y habrá que ver hasta dónde se llega. Por lo pronto, volviendo a Uribe, cada ataque de Chávez afianza internamente al Presidente de Colombia. Cada rugido de la bestia vecina le genera más solidaridad de sus compatriotas.

La persistente contribución chavista a su popularidad, la debilidad mostrada por la oposición el domingo, la evidencia de que sectores empresariales han abandonado sus reticencias a un tercer mandato y la última encuesta de Napoleón Franco han contribuido todos a que Uribe esté hoy más convencido que nunca de que los demás no tienen la “elegibilidad”, ni la convocatoria suficientes para gobernar a Colombia.

Por algo será. Y, como están las cosas, lo único que le faltaría es encontrar rápido las actas perdidas de la Cámara y nombrar a Hugo Chávez como su jefe de debate.

Tomado de El Tiempo

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La vanidad de los príncipes (By. Antonio Caballero)

Posted by pocho On Septiembre - 16 - 2009

El prestigio de los príncipes se mide en su capacidad de jugar a la guerra. los príncipes se arman por vanidad.

194. Sarkosy-LulaVENEZUELA-RUSSIA/CHAVEZ

Brasil le hace a Francia una gigantesca compra de armamento y salen felices los presidentes Lula y Sarkozy, cogidos de la mano, posando para las fotos. Venezuela le hace a Rusia otra compra de armamento no menos grande, y los presidentes Chávez y Medvedev posan no menos contentos para su foto respectiva. Desde el punto de vista del francés y del ruso la satisfacción se comprende: están vendiendo las armas y cobrando una millonada por ellas. Pero el brasileño y el venezolano ¿para qué las compran? ¿No podrían gastarse sus millonadas respectivas en algo más útil?

Aquí debería venir la retahíla habitual sobre los hospitales y demás cosas útiles. Hasta un jefe de Estado (es decir, un comprador de armas) como el peruano Alan García insinuó en la reciente cumbre de Bariloche que esos gastos constituyen un despilfarro injustificable. Pero no. Y él lo sabía. Lo que pasa es que la cumbre era televisada, y hablaba para la galería.

Hugo Chávez ha explicado varias veces que sus compras de armamento se hacen en defensa propia. Siente que Venezuela, por cuenta tanto del mal ejemplo de su “revolución bolivariana” como de sus ingentes reservas de petróleo, está bajo la amenaza de un ataque del imperio norteamericano. Lula, por su parte, expuso un argumento parecido con respecto a las compras del Brasil, aunque sin citar al enemigo. Refiriéndose a los inmensos yacimientos petrolíferos descubiertos hace un par de años bajo las aguas territoriales brasileñas dijo, sin referirse a nadie en particular: “El petróleo ya fue motivo de mucha guerra y mucho conflicto, y no queremos eso”. No les falta razón a los dos, claro. Pero ¿acaso le sirvieron de mucho a Saddam Hussein sus colosales gastos en armamento (comprado a la Unión Soviética) para defender el petróleo iraquí cuando los Estados Unidos se inventaron un pretexto para invadir el país? Sin embargo, no es que Chávez se haga la ilusión de que sus tanques rusos van a defender la franja del Orinoco, ni que Lula piense que sus submarinos franceses protegerán de intrusos el fondo del Atlántico. Las explicaciones de los dos presidentes no son convincentes porque no son ciertas. Como García en Bariloche, hablan para la galería. Sus verdaderos motivos para armarse hasta los dientes son otros.

El primero se resume en la frase sibilina del ruso Medvédev al anunciarles a los periodistas el acuerdo con Chávez: “No voy a engañarlos: este tipo de contratos no siempre se firma en público”. Me trajo a la memoria el escándalo que se armó aquí hace veinte años cuando el entonces presidente Virgilio Barco se refirió “en público” (ante una periodista argentina) a la compra de armas por parte de Colombia y Venezuela. Reveló que le había propuesto a su colega venezolano Carlos Andrés Pérez reducir el despilfarro de los dos países pasándoles a sus respectivos militares el importe de las comisiones de la compra de armas sin necesidad de comprarlas. De esa revelación imprudente le vino a Barco la fama de que era bobo o estaba loco. Porque, aunque era una propuesta de hombre sensato, no podía ser una propuesta de hombre de Estado. Los hombres de Estado saben que las armas no se compran únicamente por las comisiones (que también existen en los hospitales, por ejemplo), sino porque son más útiles que los hospitales. Dan prestigio: el prestigio de los príncipes se mide en su capacidad de jugar a la guerra.

Pero el motivo más profundo es otro. El general Charles de Gaulle, que participó en dos guerras mundiales en las que su país, armado hasta los dientes, fue derrotado, y se encargó de liquidar la guerra colonial de Argelia en la que Francia, pese a su superioridad de armamento, tampoco obtuvo la victoria, explicó la necesidad de que se armara también con armas atómicas a sabiendas de que, si llegaban a usarse, quedaría aniquilada por completo:

— Estar armado es necesario para ser invitado a las conferencias de desarme.

Los príncipes se arman por vanidad. Mírenlos en la foto.

Tomado de Semana

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148. Uribe-Chavez-Correa

Lugares comunes para describir la crisis entre los presidentes Uribe, Chávez y Correa: 1) apoyo encubierto de las Farc; 2) reacción contra la transferencia de las bases militares de los Estados Unidos; c) culebrón novelesco entre mandatarios; d) defensa autónoma de la seguridad democrática; e) sostenimiento (paradójico) entre incremento comercial y crisis gubernamental; f) agenda geopolítica regional de los Estados Unidos (usando a Colombia) versus Proyecto Revolucionario (Chávez-Venezuela). Cada descripción de la crisis comprende sus indicadores. El sector privado en Colombia ha aumentado sus ganancias entre finales del 2004 (2.700 millones de dólares) y el año 2008 (7.200 millones de dólares). Con Ecuador, aunque la contabilidad es menor, Colombia suma 1.500 millones de dólares.

Sin duda, una valoración de esta crisis regional puede proyectar alguno de los dilemas en la evolución política en América Latina, por contraste con tradiciones democráticas consolidadas y Estados modernos (Inglaterra, Europa). Regímenes autoritarios, disolución de poderes, caudillismo, concentración de la propiedad, nacionalización de la economía, mordaza a los medios. Cualquiera de estos dilemas refleja un espectro amplio de cambios políticos desiguales entre los países de América Latina. Desde casos como Ecuador y Venezuela con golpes de Estado intermitentes, hasta la madura consolidación de economías de escala e instituciones democráticas como Chile y Brasil.

¿Qué refleja en el fondo esta crisis entre Uribe, Chávez y Correa? ¿Cuáles son sus diferencias y qué compone su semejanza con respecto a la estabilidad institucional y política deseable para América Latina? Estas preguntas requieren respuestas que puedan avanzar (comparando) las explicaciones coyunturales. En esta crisis está presente una excesiva carga de psicología política. Los desacuerdos fijados entre personalidades dominantes y con desviaciones tendenciosas de poder absoluto. La tríada presidencial ha influenciado cambios constitucionales con el fin de postergar su mandato. Han demostrado medidas de gobierno para limitar los poderes y han condicionado los medios de opinión pública. Los tres han trasladado a la economía y las relaciones comerciales sus ambiciones de poder político. Tanto Uribe como Correa y Chávez han posicionado a sus familiares con ventajas competitivas para la adjudicación de contratos. En suma, la crisis demuestra una debilidad en la constitución democrática de los tres países.

Una debilidad profundiza el argumento de que no basta con declaraciones formales de democracia, ni procesos cíclicos de elecciones para contar con Estados modernos y naciones consolidadas. Un régimen sustentado en una personalidad política de autócrata puede evolucionar tanto constructiva como destructivamente. En el primer caso, manteniendo indirectamente el contrapeso de poderes y un sistema de partidos fragmentados (Uribe). En el segundo caso, atacando de frente toda forma de expresión contraria de poder (Chávez). O una personalidad que combina ambas modalidades (Correa). La crisis toca fondo porque refleja cómo las democracias y sus mandatarios, lejos de reducir la violencia política, la exacerban.

En 1690, John Locke escribía, en el ‘Segundo tratado sobre el gobierno civil’: “Aquel que piense que el poder absoluto purifica la sangre de los hombres y corrige la bajeza humana sólo necesita leer la historia de nuestro tiempo, o de cualquier otra época, para convencerse de lo contrario. Un hombre que en las selvas de América se comporta de manera insolente y ofensiva, probablemente no se comportará mejor sentado en un trono; mas, si lo ocupa, lo más probable es que busque razones para justificar el daño que haga a sus súbditos; y la espada silenciará a todos  aquellos que se atrevan a cuestionar su conducta”.

Como corolario de esta cita, podemos apuntar en dirección a la crisis de gobiernos en América Latina en el 2009: los Estados no funcionan porque, por un lado, a los gobernantes no les interesa que sean más eficaces, y por otro, porque sus naciones carecen de un sentimiento de identidad común.

Tomado de El Tiempo

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Acomplejados (By. Andrés Hoyos)

Posted by pocho On Abril - 29 - 2009

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PARA ESCRIBIR ESTA COLUMNA ME puse a buscar mi viejo ejemplar de Las venas abiertas de América Latina, pero se lo había tragado la selva.

Procedí entonces a comprar uno nuevo, consciente de estar abonando mi granito de arena a las estupendas regalías de Eduardo Galeano, cuyo popular libro lleva, desde 1971, la bobadita de 78 ediciones tan solo en el FCE. Ahora, gracias al regalo de Hugo Chávez a Obama, habrá más.

Este libro efectista y rimbombante se me fue despintando con los años, no tanto por las inexactitudes o salidas de contexto que le señalaron, sino por un grave problema de fondo: Galeano es una expresión consumada del viejo complejo de inferioridad que nos afecta a los latinoamericanos, según el cual somos meras víctimas de lo que nos viene de afuera. Para los relatores locales del complejo, nunca nada es hechura nuestra: lo que sucede siempre es que viene el míster, viola a la pulcra muchacha latina, patea la mesa, se lleva la plata y no pasa nada, como no sea que los hermanos e hijos de la muchacha nos amargamos un poco más.

Galeano agrega a su análisis un elemento macabro: si queremos dejar de ser víctimas, no sirve nada distinto de una revolución sangrienta que expulse a los extranjeros y a sus amigos, los traidores. Muchos jóvenes de los años setenta, intoxicados por el brillo de las ideas fatalistas entonces en boga, se alzaron en armas e hicieron, por ejemplo, la catastrófica Revolución Sandinista. La violencia —se les había olvidado advertírnoslo a los Galeanos— no solo no es la solución, sino que tal vez sea la peor parte del problema. Así, con la formulita de Galeano y sus semejantes retrocedimos en vez de avanzar. ¿Y ahora qué? Ahora nada, a menos que alguien descubra en algún rincón de cada país inmensos pozos de petróleo que le permitan al mandamás corromper a un público ya de por sí desorientado. Lo otro sería cerrarnos como ostras.

Citemos, entre los temas preferidos del libro, apenas el del caucho. Aunque este árbol es originario de la América ecuatorial, a partir de la Segunda Guerra Mundial se cultiva en el sureste de Asia, en Indonesia, Malasia y Tailandia, de donde hoy sale más del 90% del caucho natural del mundo. ¿Son tan superiores los orientales? Lo dudo mucho. Aparte de la existencia de un viejo problema sanitario solucionable con ayuda de una tecnología mediana, quizás la otra ventaja con que ellos cuentan sean sus regímenes laborales bastante menos generosos que los de aquí.

No obstante, hay algo que brilla por su ausencia: no son acomplejados. Si uno pasa revista a la historia de los países del Extremo Oriente, podría escribir decenas de tomos a lo Galeano, pero por ninguna parte encontrará el fatalismo paralizante. La muchacha pueblerina de allá no se deja violar con tanta facilidad.

Son muchos los latinoamericanos que nunca padecieron el complejo de las venas abiertas. Ni Borges, ni García Márquez, ni los futbolistas brasileños. En política, sin embargo, aceptamos el horizonte de las expectativas reducidas, el “no se puede”. ¿Por qué? Porque en el pasado no se pudo. ¿No será entonces que hay que recurrir a un verdadero quiebre epistemológico y empezar a poder?

Ignoro de dónde viene el complejo de inferioridad colectivo que antecede con mucho al libro de Galeano, pero creo que es hora de darle cristiana sepultura. Yo encimaría varias cajas selladas de Las venas abiertas, su vulgata.

andreshoyos@elmalpensante.com

Tomado de El Espectador

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Chávez se derritió (By. Alexander Camberro)

Posted by pocho On Abril - 24 - 2009

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Unos pocos kilómetros de aguas azules separan a Cumana de Trinidad y Tobago; existe una hermosa relación histórica entre estos pueblos bañados por el caribe. Desde tiempos inmemoriales sus habitantes cruzaron el mar para conectarse con  lugares amigables y  tranquilos.

En la primogénita del continente Hugo Chávez, volvió a despotricar del imperio. Quiso convertir la reunión del ALBA en la respuesta efectiva ante el liderazgo emergente de Barak Obama. En su discurso parecía un temible león a punto de liquidar a su presa, con gran firmeza lanzaba portentosos improperios contra la administración norteamericana. Muchos analistas pensaban que la Cumbre de Las Américas sería un escenario hostil para el primer presidente negro estadounidense.

Al llegar a Trinidad todo cambió. Hugo Chávez, acampó durante minutos para observar a Barack Obama. Cuando vio el despliegue periodístico se abalanzó sobre el líder de la Casa Blanca, buscando que los flashes captasen el momento en que apretaba su mano. Después se deshizo en atenciones. El león inmutable, devorador de cuanta presa pasa a su lado, se transformó en un cariñoso gatito, de esos que les gusta dormir en las piernas de los niños. 

Cuando Barack Obama intervenía los primeros y más sonoros aplausos partían de Hugo Chávez. No perdía detalles y buscaba anotar cada frase, para asentar que efectivamente compartía el concepto del hombre al que hace poco tildó de pobre ignorante. Sus amigos del ALBA lo miraban con indignación. ¿Dónde quedó el discurso de Cumaná?  En territorio venezolano un león, allá un admirador frenético que se desvive hasta la vergüenza. Cuando le regaló el libro del reconocido periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano, Barack Obama sonrió con ironía y casi de soslayo, hizo un ademán de fastidio ante el acoso presidencial.

Seguramente el servicio secreto extremó sus medidas para que el número uno, pudiese ir al baño con tranquilidad. Sin tener que soportar al nuevo fans enloquecido. Imagínense a  alguien en plena micción, siendo torturado por la súplica incesante del huésped  de Miraflores, deseando un gesto de cariño del gran timonel del vituperado imperio. Es casi como chorrearse los pantalones. 
Son clásicas las posturas de Hugo Chávez. En los momentos decisivos las piernas le tiemblan y termina por arrugar. 

Cuando está en soledad se presenta como un gigante de poderosos tentáculos. Al momento de sentir algún riesgo huye despavorido hacía otras posiciones, dejando a sus incondicionales en la estocada. Los ejemplos son muchísimos a lo largo de diez años de desventura. Cuentan que su odio por el monseñor Baltasar Porras, viene dado porque el ilustre prelado lo vio llorar amargamente la noche del 11 de abril. Es más,  el capitán que conducía el helicóptero que lo trasladaría hasta La Orchila, está preso sencillamente porque presenció cómo sollozaba aquel adalid de la lucha revolucionaria. Berreaba como chiquillo al que le quitaron una golosina.

No es de extrañar entonces, que  asuma estas posiciones con Barack Obama. Mañana dirá otra cosa, ante el aplauso cómplice de su séquito de adulantes. Los mismos que han asaltado los dineros del pueblo.

El Napoleón tropical se derritió ante el imperio. Lo que le faltó fue sentarse a su lado para pedirle alguna entrada para el béisbol. Seguramente el presidente norteamericano tendrá que ir al urólogo al llegar Washington. Sus testículos pueden tener algún desgarro ante la enorme guindada del que te conté. 
                                       alexandercambero@hotmail.com      

Alexander Cambero

Tomado de El Tiempo

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