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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Besos

Posted by Carlos Prieto On noviembre - 20 - 2011

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

Después del beso de Judas a Cristo, profusamente ilustrado a lo largo de los siglos por distintos pintores, el ósculo entre varones más difundido de la historia es quizás aquel en que el jefe de la Unión Soviética, Leonidas Brezhnev, y el de la República Democrática Alemana, Erich Honecker, aplastan cara contra cara, nariz contra nariz y labios contra labios y se unen en un superbeso que más hizo reír que escandalizar o emocionar a lo ancho del planeta. Era 1979 y se celebraba el trigésimo aniversario de la Alemania comunista. Hay quien afirma que esta imagen contribuyó a liquidar el socialismo real. Y aunque parece una percepción exagerada, lo cierto es que quince años después ya no existían ni la URSS, ni la RDA, ni Brezhnev, ni Honecker.

Es posible que la mayoría de los menores de 21 años a duras penas hayan oído hablar de estos dos países que se hundieron en el piélago de la historia. En cambio, casi seguramente conocen el más popular ícono que sobrevivió al naufragio: el beso de Leo y Erich.

Quienes no lo hayan visto aún, lo verán, porque, inspirado en él, la firma Benetton, fabricante de ropa juvenil, acaba de lanzar una campaña publicitaria llamada “no odio” o “desodiar”, donde aparecen muy aplicadas dándose sendos besos varias parejas: Benedicto XVI y el imán islámico Ahmed Mohamed el-Tayeb; el presidente estadounidense, Barack Obama, y Hugo Chávez; el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el jefe de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas; repite Obama, esta vez con el presidente chino Ju Jintao; el presidente francés, Nicolás Sarkozy, y la canciller alemana, Ángela Merkel… Todas son fotos trucadas, sobra decirlo.

Benetton tiene una larga tradición de publicidad atrevida. Son célebres sus fotografías gigantescas de agonizantes, anoréxicas, amputados, recién nacidos, condenados a muerte, emigrantes desesperados, animales en trance de apareamiento y diversas mezclas raciales. El secreto es que no pasen inadvertidas. En el caso de los besos, ya anunciaron demandas judiciales el Vaticano, Beijing y Washington. Es lo máximo que podrían esperar los publicistas de la firma, pues catapulta la campaña. En este momento, los de Benetton estarán dándose apretados besos de dicha… como cualquier Brezhnev.

Osama – Obama

Posted by Carlos Prieto On mayo - 11 - 2011

Por: Reinaldo Spitaletta

Fuente: El Espectador – Bogotá, Colombia

“¡Luces, cámara, acción!”. Esta es una nueva producción hollywoodesca, con dos actores estelares: Osama y Obama, muy parecidos, solo una letra de diferencia, y tal vez una barba y un poquito más oscuro uno que el otro. Pero Osama (¿o será Obama?) es –era- un monstruo creado por la CIA, como lo fue, por ejemplo, el iraquí Hussein. O como el panameño Noriega, guardadas proporciones.

Estados Unidos, los autodenominados campeones de la democracia, desde su surgimiento como imperio, han cometido toda clase de atrocidades (una, por ejemplo, crear “monstricos” como Osama), que van desde el Ku Klux Klan, para exterminar negros, hasta las de inventar ataques a sus flotas, como aconteció en el golfo de Tonkin, para declarar la guerra a Vietnam, asunto que le “supo a cacho”, como diría alguna abuela.

Arrojar napalm a su antojo en los montes vietnamitas, quemar niños con esa gelatina, matar decenas de civiles en la aldea de My Lai, son apenas una muestra de los desafueros imperialistas en el mundo. Ah, y qué tal sus días cuando ponían a placer dictadores en sus neocolonias o derrocaban presidentes. ¿Cómo no recordar a Jacobo Arbenz, bombardeado por los norteamericanos en Guatemala, o el asesinato de Salvador Allende, en Chile, promovido y ejecutado por la CIA?

La película, que comenzó a ser rodada desde los tiempos de la Guerra Fría, muestra a Bin Laden como un producto de la política exterior gringa. Una excrescencia de la alianza gringa, “impura” dicen unos, con Pakistán y Arabia Saudí. Muy bien entrenado por la CIA para hacer frente a los soviéticos en Afganistán, la “leyenda” Osama fue creciendo. Aliado económico de la familia Bush, de pronto se convirtió en objeto de caza de parte de los norteamericanos.

En el caso de los atentados del 11 de septiembre, ni siquiera el FBI acusó a Bin Laden de la autoría de los mismos. Y ni el ultraconservador, de la gallada de criminales de guerra de Bush, el ex vicepresidente Dick Cheney, admitió que Osama estuviera vinculado con aquellos hechos. Al “infiel” Bin Laden lo pudieron capturar desde 2001. Pero, qué va. Importaba más a Bush tener una justificación para invadir a Afganistán y luego a Irak, en una acción brutal que ha costado más de un millón de muertos.

¿Por qué desempolvar ese viejo filme? ¿Cuál es la situación que condujo a volver sobre aquel sujeto que a capricho los Estados Unidos hacían aparecer y desaparecer, según sus necesidades internacionales? ¿Por qué ahora sí sacar de circulación al tipo que en 1979 gestionó financieramente las operaciones de la CIA en Afganistán? Y es que, como lo diría algún articulista, cuando las cosas van mal, “Producciones El Pentágono” revive su máquina de sueños para distraer a la población civil.

Ah, y otra cosa. Todo lo que Osama Bin Laden aprendió de terrorismo, se lo enseñaron los norteamericanos. Él, en Afganistán, fue su hijo dilecto, su patrocinado, su máxima creación (como en Hollywood, por las mismas fechas, se creaba el asqueroso Rambo). Osama era el “equivalente moral de los padres fundadores de América”, según Reagan.

Osama, ahora en las profundidades del Mar Arábigo, y Obama, en la cúspide de la Casa Blanca, se unen para que el vivo gane puntitos para las próximas elecciones, para recuperar a la derecha republicana, para quitar protagonismo a las revoluciones árabes y mantener más embobado al pueblo norteamericano. Que el asesinato del engendro (o la venganza de Estados Unidos, según Bush) sirve, de paso, para ocultar que en el reino de Obama todo va muy mal: desempleados a granel, los millones de desahuciados por los bancos, los miles de latinos perseguidos, los fracasos de la seguridad social, en fin.

Al Qaeda también fue una especie de negocio para ciertas administraciones estadounidenses, sobre todo para la de Bush. Según Richard Clarke, el mayor experto en antiterrorismo de los gobiernos de Clinton y Bush, este último, antes del 11 de septiembre, no actuó contra “la amenaza de Al Qaeda, a pesar de los repetidos avisos, y luego sacó ventaja política”.

El final hollywoodiano de Osama, muy a la gringa, demuestra una vez más que a Estados Unidos poco le importan la moral y la justicia, sino, por encima de todo, el poder y los negocios. Que Alá nos ampare.

Ahogados en petróleo

Posted by Carlos Prieto On junio - 21 - 2010

Por: Heriberto Fiorillo

Fuente: El Tiempo

Hoy, dos meses después de la explosión del pozo Macondo de la British Petroleum y del hundimiento de su plataforma Deepwater Horizon, que cobró la vida de once personas, se cree que es demasiado temprano para determinar las causas y las consecuencias del cada vez más desastroso derrame petrolero en el Golfo de México.

Tony Hayward, presidente de la BP, dijo esta semana al Congreso de los Estados Unidos que aún quedaba mucho por investigar. Los políticos notaron el afán de Hayward por salvar su responsabilidad. “Ni yo ni el resto de la directiva estuvimos presentes cuando se tomaron las decisiones”, dijo.

El gobierno de los Estados Unidos asegura que, en busca de un mayor beneficio económico, los de la BP fueron laxos con sus protocolos de seguridad. Su socia, Anadarko Petroleum, aceptó que había habido “negligencia grave” e “intencionada mala conducta” en el “imprudente manejo” del derrame que está acabando con los pelícanos, los delfines, las tortugas, los cetáceos, los mariscos y demás peces y aves de la zona, para desgracia de los pescadores, los turistas y los comerciantes de las costas del Misisipi, la Florida y México, hasta ahora.

Es que las consecuencias, como el mismo escape de petróleo, no parecen detenerse. La BP anuncia que podrá parar el vertido del combustible a mediados de agosto, cuando ya el daño sea incalculable. Y eso no es lo peor. Varios investigadores y especialistas del mundo estiman que el derrame fatal podría seguir por años y años. Unos, como Vladimir Kutcherov, del Royal Institute of Technology, de Suecia, temen que lo taladrado por la BP haya sido un cauce de migración de hidrocarburos que buscan salir a la corteza terrestre, igual al de Ghawar, en Arabia Saudita, uno de los más prolíficos campos petroleros del mundo, productor de millones de barriles diarios por casi setenta años y sin señales de llegar a su fin.

Se dice que tanto la BP como el gobierno de los Estados Unidos esconden las cifras verdaderas de la cantidad de petróleo que infestan las aguas del golfo. Después de citar mil, cinco mil y veinte mil barriles diarios, están aceptando la cifra de cuarenta mil, aunque algunos expertos hablan de ¡cien mil! Obama y la BP se habrían propuesto minimizar las verdades de un megadesastre que causará daños cercanos -no a los 20.000 millones de dólares fijados por Obama-, sino a un billón.

La Casa Blanca se ha resistido a soltar informaciones “perjudiciales”, pero ya los grandes periódicos norteamericanos han hecho públicos estos temores también de guardacostas e ingenieros. Los informes de los submarinos que supervisan el escape negro del lecho marino describen su erupción como “volcánica” y hablan, no de un orificio sino de una caverna del tamaño del monte Everest. Si esa especie de géiser de petróleo no se detiene en dos meses, dañará de modo irreversible los ecosistemas marinos del Golfo de México, del norte del Atlántico y más allá.

Estamos, quizás, frente a la mayor catástrofe ecológica de la historia y muchos le están haciendo el juego al tapen-tapen oficial. Aquellos que, por otro lado, se estén preguntando, por ejemplo, por las protestas de organizaciones de protección ambiental, como Greenpeace, Nature Conservancy y Sierra Club, debemos decirles lo que leímos: que estas organizaciones recibieron en los últimos años pagos significativos de la industria petrolera, sobre todo de la BP, con el fin de que la compañía pudiera rediseñar su imagen, “con un rostro amistoso frente al medio ambiente”.

Conservation International habría aceptado dos millones de dólares de la BP para varios proyectos. El Environmental Defense Fund se habría también unido con ella, la Shell y otras corporaciones mayores para formar una sociedad que estudiase los problemas climáticos, mientras Nature Conservancy, tal vez el consorcio ambiental más poderoso del mundo, habría otorgado un asiento a la BP en su junta directiva, tras recibirle un cheque por diez millones de dólares.

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