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¿No a Honduras, sí a Cuba?

Posted by pocho On Diciembre - 9 - 2009

Por: Andrés Oppenheimer

Fuente: El Mercurio

359. Honduras - Cuba

Brasil, Estados Unidos y la Organización de los Estados Americanos (OEA) merecen una medalla de oro cada uno por su pésimo manejo de las elecciones presidenciales del domingo en Honduras.

Examinemos cómo los principales actores internacionales se comportaron durante la crisis desatada por el golpe civil del 28 de junio contra el Presidente Manuel Zelaya, el primer caso de su tipo en América Latina en casi dos décadas.

* La medalla de oro por hipocresía política debe ser para Brasil. El Presidente Luiz Inácio Lula da Silva encabeza el grupo de países que no ha reconocido los resultados de las elecciones en Honduras, ganadas por Porfirio Lobo, un izquierdista convertido en empresario. Lula da Silva dice, correctamente, que reconocer la elección de Lobo sentaría un mal precedente para América Latina porque legitimaría unas elecciones convocadas por un gobierno no democrático.

El problema con ese argumento es que la mayoría de las democracias en América Latina surgieron de elecciones convocadas por gobiernos salidos de golpes de Estado, comenzando por la victoria del Presidente chileno Patricio Aylwin, en 1989, en unas elecciones nacionales organizadas por la dictadura del general Augusto Pinochet. Por otra parte, las recientes elecciones hondureñas no fueron un invento del régimen de facto del Presidente saliente Roberto Micheletti porque se habían programado antes del golpe.

Pero lo que hace de la posición brasileña una evidente hipocresía política es que sólo días antes de pedir que no se reconociera la elección de Lobo en Honduras, Lula le dio un espléndido recibimiento en la capital brasileña al hombre fuerte de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, ofreciéndole un reconocimiento internacional que mucho necesita.

Además de ignorar las advertencias de Naciones Unidas sobre su programa nuclear y afirmar repetidamente que quiere barrer a Israel de la faz de la tierra, Ahmadinejad acaba de proclamarse el ganador de unas elecciones extremadamente dudosas y cuestionadas. Peor todavía, el régimen de Ahmadinejad ha condenado a muerte a ocho opositores, algo que al saliente gobierno de facto de Honduras ni siquiera se le ocurrió.

Además, ¿cómo puede Lula llamar a mantener sanciones internacionales contra Honduras mientras, al mismo tiempo, exhorta al mundo a levantar las sanciones que quedan contra Cuba?

Aparentemente, Brasil quiere mantener la suspensión de Honduras en la OEA, aunque recientemente encabezó la votación que levantó la suspensión de Cuba en el mismo organismo, que duró casi cinco décadas.

Es una posición curiosa, considerando que el gobierno cubano no ha permitido elecciones libres ni partidos de oposición en 50 años, algo que ciertamente no puede decirse del gobierno de facto de Honduras.

Es cierto que Brasil puede verse obligado a tomar una defensa más activa de la posición de Zelaya porque el depuesto Presidente está en la embajada de Brasil en Tegucigalpa. Pero la posición de Brasil en la crisis de Honduras ha sido un chiste.

* La medalla de oro por indecisión debe ser para Estados Unidos.Inicialmente, el gobierno del Presidente Barack Obama se unió a Brasil y otros países latinoamericanos en la denuncia del golpe y la eliminación de la asistencia antinarcóticos y para el desarrollo al gobierno de Micheletti. Luego el Departamento de Estado dijo que reconocería los resultados de las elecciones del domingo, alegando que ayudaría a restablecer una democracia plena en el país.

Sin embargo, más recientemente se retractó parcialmente, sugiriendo que Honduras tenía que formar un gobierno de unidad nacional antes de la transferencia de poder para que Washington le levantara las sanciones. Si usted está confundido, no se preocupe, yo también lo estoy.

Confusa postura

Es cierto que la crisis de Honduras se desarrolló mientras el cargo de jefe de asuntos latinoamericanos en el Departamento de Estado estaba vacante porque los republicanos habían demorado la nominación de Arturo Valenzuela hasta su confirmación el mes pasado. Con todo, la posición de EE.UU. ha sido, por lo menos, confusa.

* La Organización de los Estados Americanos merece una medalla de oro por parcialidad. En vez de condenar el golpe y simultáneamente hacer alguna crítica a Zelaya por desobedecer los fallos del Tribunal Supremo de su país en los primeros días de la crisis, la OEA sólo hizo campaña a favor de Zelaya. Esto le dificultó al grupo de 34 países intervenir como intermediario imparcial en la crisis.

¿Qué debieron haber hecho los actores internacionales? En contra de lo que dicen los derechistas del Congreso, deben imponerse sanciones a Honduras por lo que indiscutiblemente fue una ruptura del Estado de Derecho. Ningún golpe debe quedar sin sanciones.

Pero debe haber una distinción entre sanciones políticas y sanciones económicas. Es injusto hacer responsable al Presidente electo de Honduras por un golpe en el que no tuvo participación. Además, no tiene sentido exhortar a imponer sanciones económicas a Honduras mientras se pide que se levanten las medidas contra Cuba.

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Con estos amigos…

Posted by pocho On Noviembre - 24 - 2009

Por: Enrique Santos Calderón

Fuente: El Tiempo

Se esta generando en la comunidad, una percepción de “Algo podrido” alrededor de las dichosas bases norteamericanas  en nuestro país. La posición “acomodada” de Washington, frente al arremetimiento grosero y vulgar de nuestro vecino presidente, así lo hace ver ó parecer. Como muy bien lo dice un refrán popular…”Mejor sólo que mal acompañado”. Carlos Prieto

333. Malos amigos“El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.” Epicteto de Frigia

La voladura de los puentes fronterizos en el Táchira por el ejército venezolano habla por sí misma. ¿Es concebible un acto más agresivo, provocador y burdo?

Lo grave es que vendrán más, porque estos hechos forman parte de la escalada fronteriza en que está empeñado Chávez, en la medida en que su situación interna se deteriora. Colombia debe preverlo, mantenerse firme, pero tranquila y no caer en celadas. Ni esperar tampoco, tristemente, solidaridades efusivas de una comunidad internacional que prefiere permanecer alejada o neutral.

Es lamentable que hechos de tan ostensible agresividad solo susciten reacciones ambiguas o pasividades cómplices. Sobre todo en el propio Continente. No se sabe qué desconcierta más: si el silencio de Unasur o el equilibrismo de Estados Unidos.

Si frente a los desaforados insultos, amenazas guerreristas y actos provocadores del presidente Chávez resulta sorprendente el mutismo de un bloque al que Colombia pertenece y que se supone promueve la paz en Suramérica, la actitud de nuestro gran aliado del Norte es poco menos que indignante. Washington no solo busca pasar de agache, sino que ha pretendido colocar a ambos gobiernos en una especie de pie de igualdad en conducta.

A comienzos de semana, el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, llamó a Bogotá y a Caracas a “reducir el nivel de la retórica”, como si estuvieran utilizando el mismo lenguaje. El siguiente día, el embajador gringo en Venezuela, Patrick Duddy, ratificó que desean “mejorar la relación” con el gobierno de Chávez.

Mientras que Colombia soporta con estoica discreción que el gobierno venezolano trapee literalmente con su presidente y sus ministros, voceros oficiales de Estados Unidos -socio en el acuerdo de las bases que tanto nos ha costado con los vecinos- tienen el descaro de ofrecerse como mediadores y de desligarse de la grave crisis binacional. “No creo sinceramente que tenga que ver con Estados Unidos”, llegó a decir míster Crowley.

Los síntomas de esta especie de abandono gringo son diversos y crecientes. El miércoles, un grupo de congresistas demócratas cercanos a Obama le solicitaron recortar aún más la ayuda militar a Colombia (ya se ha reducido 40 por ciento en tres años). Y la semana pasada, el Departamento de Estado desaconsejó visitar a Colombia por peligrosa. No solo le han sacado el cuerpo al TLC, tan crucial para el comercio nacional, sino que ahora le asestan este golpe bajo al turismo.

Esto nos pasa por sapos, dirán unos. “Así paga el Diablo a quien bien le sirve”, recuerdan otros. Y sin caer en antiimperialismos mamertos, la actitud de Washington ante la crisis, sumada a una mal disimulada frialdad de la Casa Blanca ante el presidente Uribe, sí evoca toda una tradición de dejar a sus aliados colgados de la brocha. De dejar plantados sin pudor ni vergüenza a quienes pusieron a pelear por ellos.

Los ejemplos históricos abundan. Chiang Kai-shek, en la China, cuando comenzó a perder la guerra con Mao Tse-tung. Los sucesivos gobernantes de Vietnam del Sur, hasta la derrota final. Lon Nol, el fiel aliado en Camboya. Los regímenes democráticos centroamericanos, que nunca recibieron la ayuda posconflicto prometida. El próximo desahuciado promete ser el mandatario de Afganistán, Hamid Karzai, colocado por E.U. para presidir una guerra inganable y ya descalificado por inepto y corrupto.

El autor Patrick Buchanan lo llama “la forma americana del abandono”, según la cual su país, cuando está por arrojar a un aliado a los lobos, sigue un viejo ritual: “Descubrimos que el hombre que apoyábamos nunca fue moralmente apto para ser nuestro socio”. Por algo Henry Kissinger dijo que “en este mundo es a veces peligroso ser enemigo de Estados Unidos, pero ser amigo es fatal”.

Mientras descubrimos qué tan costosa nos saldrá ahora esta amistad, lo clave es entender que el régimen chavista representa el más complejo desafío de política exterior que ha enfrentado Colombia en los últimos tiempos.

La estrategia del canciller Bermúdez de no responder a las provocaciones y de desarrollar una diplomacia activa hacia la comunidad internacional es acertada. Pero no será suficiente. En especial si nuestros vecinos y supuestos aliados se lavan las manos. O equiparan los gritos energúmenos de Chávez con el diplomático silencio de Uribe.

Es que con estos amigos…

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Brasil en la primera división

Posted by pocho On Noviembre - 21 - 2009

Por: René Castro Berardi

Fuente: El Tiempo

"o bastan en una nación las fuerzas sin la unión, ni la unión sin fuerzas." Séneca

“No bastan en una nación las fuerzas sin la unión, ni la unión sin fuerzas.” Séneca

Muchos analistas internacionales ya creen que Brasil, va para la primera división. También algunos analistas brasileños han publicado reportajes que muestran a Brasil en un proceso de crecimiento aumento rápido y sustentable.

¿Qué factores están llevando a esta situación?
En primer lugar, la facilidad con que Brasil se relacionó con la crisis económica de 2008. El impacto fue débil y la salida fue rápida. Parecía un tiro de penal. Cuando el arquero atajó el penal lanzado por el equipo de bancos internacionales con la pelota llamada  crisis internacional, y saliendo rapadamente para el ataque.

En segundo lugar, las condiciones para atajar el penal fueron muy favorables, ya que el arquero estaba bien alimentado y registrado legalmente como los 20 millones de personas que salieron de la condición de pobreza, lo cuál ayudó a mantener el mercado interno activos y con bajo desempleo (7,4% en septiembre de 2009).

En tercer lugar, el mercado internacional evalúa Brasil (Moody’s y Standard & Poor’s) como un país confiable financieramente. Esto significa que el arquero y el equipo brasileño esta muy valorizado para continuar jugando futbol y los equipos extranjeros están interesados en la compra de jugadores.
En cuarto lugar, el mercado financiero es sólido y confiable, además que las empresas brasileñas se encuentran capitalizadas y competitivas.

En quinto lugar, Brasil  está con altas reservas, las que se multiplicaron por diez entre el año de 2002 ($ 36.000 millones) y 2008 ($ 233.000 millones), así como también las exportaciones e importaciones, llegando hasta a comprar bonos del FMI el  $ 10.000  millones de dólares.

En sexto lugar, la diplomacia brasileña está muy bien evaluada, según la Revista Foreing Policy, el brazo diplomático del Washington Post, llegó a considerar el ministro Celso Amorin, “el ministro de Relaciones Exteriores como el mejor del mundo”.
Séptimo, el carisma del presidente Lula, que ha mostrado a Brasil con una imagen de un país amigo, no bélico y que busca el consenso en los conflictos que es llamado a intervenir. “Este es el hombre”, como definió  el presidente Obama al presidente Lula.
Estos atributos muestran al Brasil como líder regional, lo cuál lo lleva a tratar de obtener un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU como representante del mundo en desarrollo, para lo cuál ya cuenta con el apoyo de Francia.
Por último, la elección de Brasil para organizar la Copa Mundial (2014) y los Juegos Olímpicos (2016) son los  sellos internacionales que confirman que Brasil va a camino para jugar en la primera división a nivel mundial.

*Coordinador de Relaciones Internacionales del Grupo UNINTER, Brasil. Conductor del Programa de TV Global News.

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Una nueva estructura mundial

Posted by pocho On Noviembre - 20 - 2009

Por: George Soros *

Fuente: El Tiempo

326. Tierra

Veinte años después de la caída del Muro de Berlín y del desplome del comunismo, el mundo afronta otra difícil alternativa entre dos formas fundamentalmente diferentes de organización: el capitalismo internacional y el capitalismo de Estado. El primero, representado por los Estados Unidos, ha quedado decompuesto, y el segundo, representado por China, está en ascenso. Seguir la vía de la menor resistencia propiciará la desintegración gradual del sistema financiero internacional. Hay que inventar un nuevo sistema multilateral basado en principios más sólidos.

Si bien la cooperación internacional para la reforma de la reglamentación es difícil de alcanzar fragmentariamente, podría lograrse con un gran pacto que reorganizara todo el orden financiero. Es necesaria una nueva conferencia de Bretton Woods, como la que creó la estructura financiera internacional posterior a la segunda guerra mundial para establecer unas nuevas normas internacionales, incluidos el trato dispensado a las entidades financieras demasiado grandes para quebrar y el papel de los controles de capital. También debería reconstituir el Fondo Monetario Internacional para que reflejara mejor el orden jerárquico predominante entre los Estados y revisar su método de funcionamiento.

Además, un nuevo Bretton Woods debería reformar el sistema monetario. El orden de la posguerra, que hizo a Estados Unidos más igual que los demás, produjo desequilibrios peligrosos. El dólar ya no disfruta de la confianza que merecía en otro tiempo y, sin embargo, ninguna divisa puede ocupar su lugar.

E.U. no debe dudar en recurrir más a los derechos especiales de giro del FMI. Como estos están denominados en varias divisas nacionales, ninguna de ellas gozaría de una ventaja injusta.

Habría que aumentar el número de divisas incluidas en los derechos especiales de giro y algunas de las nuevas divisas añadidas, incluso el renmimbi, pueden no ser totalmente convertibles. Sin embargo, eso permitiría a la comunidad internacional apremiar a China para que abandone su paridad del tipo de cambio con el dólar y sería la forma mejor de reducir los desequilibrios internacionales. Así, el dólar podría seguir siendo la divisa de reserva preferida, siempre que se gestionara prudentemente.

Una gran ventaja de los derechos especiales de giro es la de que permiten la creación internacional de dinero, que resulta particularmente útil en momentos como el actual. A diferencia de lo que ocurre actualmente, se podría dirigir el dinero hacia donde más falta hiciera. Existe un mecanismo que permite a los países ricos que no necesiten reservas suplementarias transferir sus asignaciones a quienes sí que las necesiten, recurriendo a las reservas de oro del FMI.

La reorganización del orden mundial no deberá limitarse al sistema financiero y deberá contar con la participación en ella de las Naciones Unidas, en particular los miembros del Consejo de Seguridad. Debe ser E.U. quien inicie ese proceso, pero China y otros países en desarrollo deben participar en condiciones de igualdad. Son miembros renuentes de las instituciones de Bretton Woods, dominadas por países que ya no tienen una posición dominante. Las potencias en ascenso deben estar presentes en la creación de ese nuevo sistema para velar por que lo apoyen activamente.

El sistema, en su forma actual, no puede sobrevivir y E.U. es el que más tiene que perder si no se colocan al frente de su reforma. E.U. está aún en condiciones de dirigir el mundo, pero, sin una capacidad de dirección de amplias miras, es probable que su posición relativa siga erosionándose. Ya no puede imponer su voluntad a los demás, como el gobierno de George W. Bush intentó hacer, pero podría encabezar un empeño cooperativo para lograr la participación de los países en desarrollo y los desarrollados, con lo que se restablecería la dirección americana de forma aceptable.

De no ser así, la perspectiva es aterradora, porque una superpotencia en declive que pierda su dominio político y económico, pero conserve la supremacía militar, es una combinación peligrosa. Solía tranquilizarnos la generalización de que los países democráticos aspiran a la paz. Después de la presidencia de Bush, esa regla ha dejado de ser válida, si es que alguna vez lo fue.

En realidad, la democracia pasa por un momento muy difícil en Estados Unidos. La crisis financiera ha infligido privaciones a una población que no gusta de afrontar la realidad dura. El presidente Barack Obama ha desplegado el “multiplicador de la confianza” y afirma haber contenido la recesión, pero, en caso de que haya una recesión con “doble caída”, los americanos pasarán a ser víctimas de toda clase de traficantes del miedo y demagogos populistas. Si Obama fracasa, el próximo gobierno sentirá la poderosa tentación de crear alguna distracción respecto de los problemas internos: un gran peligro para el mundo.

Obama tiene la visión acertada. Cree en la cooperación internacional, en lugar de la concepción de Bush-Cheney, basada en la razón de la fuerza. El ascenso del G-20 como foro primordial de la cooperación internacional y el proceso de colaboración con los asociados acordado en Pittsburgh son pasos en la dirección correcta.

Sin embargo, lo que falta es un reconocimiento general de que el sistema está decrépito y se debe reinventarlo. Al fin y al cabo, el sistema financiero no se desplomó del todo y el gobierno de Obama adoptó la decisión consciente de resucitar los bancos con subvenciones ocultas, en lugar de recapitalizarlos por decreto. Las entidades que sobrevivieron disfrutarán de una posición en el mercado más potente que nunca y resistirán una revisión sistemática. Muchos problemas apremiantes preocupan a Obama y no es probable que preste toda la atención debida a la necesidad de reinventar el sistema financiero internacional.

Los dirigentes de China deben tener una amplitud de miras mayor aún que Obama. China está substituyendo a los consumidores americanos como motor de la economía mundial. Como es un motor menor, la economía mundial crecerá más despacio, pero la influencia de China aumentará muy rápidamente.

De momento, el público chino está dispuesto a subordinar su libertad individual a la estabilidad política y el adelanto económico, pero puede que no siga así indefinidamente y el resto del mundo nunca subordinará su libertad a la prosperidad del Estado chino.

Al convertirse China en una de las potencias rectoras del mundo, debe transformarse en una sociedad más abierta para que el resto del mundo esté dispuesto a aceptarla como tal. Como las relaciones de poder militar son las que son, China no tiene otra opción que la de un desarrollo pacífico y armonioso. De hecho, de ello depende el futuro del mundo.

*Presidente del Soros Fund Management y del Instituto de la Sociedad Abierta. Su libro más reciente es ‘The Crash of 2008′ (‘El desplome de 2008′).

Copyright: Project Syndicate, 2009.

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El síndrome de la abundancia (By. Mauricio Reina)

Posted by pocho On Marzo - 25 - 2009

71-abundancia

Barack Obama ladra y además muerde. Cuando anunció que controlaría los salarios de los directivos de los bancos que reciban ayuda del Gobierno, muchos creyeron que era puro populismo. Pues bien, la ley de estímulo fiscal recién promulgada prevé límites salariales para los veinte directivos con mayor remuneración de los bancos que se beneficien del plan de salvataje bancario.

¿Es razonable intentar limitar los ingresos de quienes ganan mucho? Algunos han criticado la medida en el caso del salvataje financiero, afirmando que con una remuneración restringida será difícil atraer los empleados idóneos para salvar los bancos. A mí, por el contrario, me parece que es un objetivo encomiable. Es evidente que quienes armaron semejante despelote no deben recibir ninguna bonificación, y además es razonable que quienes administren instituciones en crisis apoyadas con dineros públicos se sometan a remuneraciones acordes con esas circunstancias.

Para no enredarnos en discusiones conceptuales, recuerden lo sucedido hace unas semanas cuando los presidentes de las tres grandes ensambladoras fueron a Washington a pedir ayuda financiera. Tras analizar la crisis de sus empresas, un congresista les preguntó cómo habían viajado a Washington, y los tres respondieron que en sus aviones privados. Cada uno de ellos había gastado 20 mil dólares en un viaje que en una aerolínea comercial les habría costado 500. ¿Y se atreven a pedir más plata de los contribuyentes? Como decía Verónica Castro, los ricos también lloran, pero con lágrimas de cocodrilo.

Esta crisis debería servir para ajustar los salarios estratosféricos, porque generan un fenómeno que podemos denominar el síndrome de la abundancia. Si bien la productividad laboral se puede ver incentivada a medida que suben los salarios, una vez se supera cierto umbral las remuneraciones excesivas promueven la mediocridad. Vean el caso de James Cayne, ex presidente de Bear Stearns, quien estaba jugando bridge con el celular apagado, mientras su empresa colapsaba. O vean el caso del Real Madrid, cuyos jugadores trastabillan siete puntos detrás de los del Barcelona, a pesar de recibir salarios estratosféricos. O vean el caso de los Yankees de Nueva York, que tienen la nómina más cara de las Grandes Ligas de béisbol (su costo anual supera los 200 millones de dólares, 50 millones más que el segundo equipo más costoso) y llevan cinco años sin llegar a la Serie Mundial.

Cuando el síndrome de la abundancia se agrava, las cosas se tornan patéticas: muchos de los que reciben remuneraciones exorbitantes sienten que tienen licencia para hacer lo que les venga en gana. No es raro que los Yankees tengan tres jugadores vinculados a escándalos por el uso de esteroides: Jason Giambi, Andy Pettitte y el insoportable Alex Rodríguez. Los tres sintieron que por recibir ingresos astronómicos podían estar por encima de las normas de los vulgares humanos, que es exactamente lo mismo que pensaron Bernard Madoff y Allen Stanford, el epítome de los millonarios que se pasan las reglas por la faja.

En Colombia tenemos una vasta experiencia en ese sentido, desde casos simples como los de los dueños de carros costosísimos que deciden ocupar dos parqueaderos en un centro comercial, hasta casos complejos como los que han ido forjando ese rasgo tan nuestro conocido como la cultura traqueta. Como dijo el poeta, ‘el que tiene plata marranea’, y eso, desafortunadamente, no puede cambiarlo ni Obama ni nadie.

Tomado de Portafolio.com.co

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