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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Érase una vez

Posted by pocho On noviembre - 2 - 2011

Por: Andrés Hoyos

Fuente: El Espectador – Bogotá, Colombia

La derrota algo menos que estruendosa de Enrique Peñalosa a manos de Gustavo Petro el domingo pasado es la puntilla que le faltaba al ataúd del Partido Verde.

Dado que yo alguna vez expresé aquí un entusiasmo reservado por las perspectivas del mismo, me compete explorar las raíces de mi error. Sí, Sergio Fajardo salió elegido gobernador con más de 900 mil votos, pero por más rotundo que haya sido su triunfo en Antioquia, no alcanza ni remotamente para reversar el declive del partido.

Se podría hacer un análisis de los graves errores, individuales y mancomunados, que cometieron los dirigentes del Partido Verde: Mockus, Peñalosa, Garzón y el propio Fajardo, si bien los individuos no son la clave en éste, el enésimo fracaso en más de 150 años a la hora de fundar un partido perdurable en Colombia. La falla definitiva estuvo en las ideas. Empecemos por el nombre del partido, que entraña algo más que una confusión nominal. Los partidos verdes del mundo se llaman así porque el dilema ecológico les parece central y porque lo consideran la razón fundamental para unir a sus militantes. En términos generales, un partido nuevo no puede equivocarse sobre el principal problema que enfrenta el país en el que nace. ¿Cuál es para cada dirigente verde colombiano este problema? Mockus piensa que es el “no todo vale”, o sea la corrupción; a Peñalosa, podemos presumirlo, le importa ante todo el tipo de ciudad que se construye; el propósito de Garzón quizá sería la lucha contra la pobreza y la desigualdad; a Fajardo lo mueven la educación y una visión de desarrollo armónico, eficaz e igualitario del Estado.

Sucede, sin embargo, que ninguno de los anteriores es el principal problema que enfrenta Colombia. En mi opinión, éste es el narcotráfico, con sus dos rostros adicionales: la fallida Guerra Contra las Drogas y el prohibicionismo. La lucha contra la corrupción, por ejemplo, estará condenada al fracaso mientras siga existiendo una enorme economía subterránea y circulen ríos de dinero turbio que inevitablemente corrompen todo lo que tocan. El narcotráfico es también un potentísimo creador de pobreza y de desigualdad: de pobreza, porque alimenta dos grandes fuentes de la misma, el conflicto armado y el crimen; de desigualdad, porque vuelve multimillonarios fugaces a unos pocos, al tiempo que usa y desecha a centenares de miles. Y ni hablar de que el Estado pueda desarrollarse en forma armónica y eficaz mientras el narcotráfico envenena de forma sistemática la vida pública. Otros dos problemas cruciales se anuncian muy difíciles de tratar en un ambiente de narcotráfico: la cuestión agraria y la inseguridad.

No estoy diciendo que baste con una sólida postura antiprohibicionista para armar un partido moderno de centro izquierda en Colombia, sino que sin ella es imposible. Se requiere asimismo echar a la basura la ideología de la antipolítica y decantar un programa de fortalecimiento eficaz del Estado que se combine con una economía de mercado dinámica y regulada en todos los ámbitos que le son propios. No ignoro que la postura antiprohibicionista es minoritaria entre nosotros, a lo que respondería que un partido no tiene por qué asumir las posiciones de la mayoría de la población. ¿Que por ese camino se tardaría años, digamos, en poner (nunca “colocar”) a un militante en la presidencia de la República? No importa, un partido se funda para estar vigente durante décadas, no para ganar las siguientes elecciones.

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¿Verde o biche?

Posted by pocho On mayo - 26 - 2011

Por: Andrés Hoyos

Fuente: El Espectador -Bogotá, Colombia

Caricatura: Matador – Soho

Tiene y no tiene razón Sergio Fajardo en su última carta a los verdes, en la que les dice que Colombia no es Bogotá y que tengan una mirada más amplia. Sinteticemos: Bogotá está lejos de ser una condición suficiente para dar vitalidad a un partido nacional, pero si Bogotá se pierde, el Partido Verde podría estar herido de muerte.

El dilema de los verdes en Bogotá es muy jodido. Tienen de candidato a Enrique Peñalosa, quien con seguridad sería un gran alcalde, pero está el bemol de que Enrique toda la vida ha sido un político vacilante e inoportuno. Aunque yo pienso votar por él, su estrategia electoral me parece peligrosa, pues le ha dado demasiada importancia al endoso de Álvaro Uribe. Los endosos del expresidente nunca fueron claros ni generosos y, de ñapa, ahora vienen con el veneno añadido de la gran corrupción asociada a su gobierno, por la cual han empezado a caer presos o están bajo sospecha sus alfiles. Podría pasar –ojalá no pase– que Enrique se quedara con el pecado y sin el género, es decir, con un respaldo tibio de Uribe pero con una imagen de falta de carácter político, mientras que alguien como Gina Parody apuesta a la carta sentimental de que fue uribista cuando tocaba y cuando se podía. No olvidemos que los empanicados marineros del barco uribista en llamas todavía siguen tratando de reclutar a su capitán para que se postule en Bogotá y los salve de la debacle con una victoria electoral resonante. Me parece poco probable que Uribe acepte, sobre todo porque así se pondría al alcance de la temida y odiada Corte Suprema de Justicia, dedicada a su vez a peligrosas incursiones en la política internacional del país.

Sin embargo, hay que decir que la organización que respalda a Peñalosa no es fuerte. El Partido Verde no ha dejado de ser una federación de independientes, aislada muchas veces en la torre de marfil de la antipolítica. Decía yo hace unos meses que el principal responsable de estas carencias es Antanas Mockus, quien no por nada fue el candidato presidencial del partido. Mockus nunca abandonó su condición de gurú con discípulos, cuando su responsabilidad tras la derrota era armar un partido de verdad, al cual los candidatos quisieran acercarse no sólo por convicción, sino por conveniencia. Mockus y sus seguidores no parecen entender que hay que bajar a tierra y que un partido es una organización de rituales, de congresos, de pronunciamientos oportunos, de ideas sólidas, de actividades cuidadosamente planificadas. No, a Mockus las noticias importantes le llegan cuando está de vacaciones en Santa Marta y entonces decide que su función es apagar supuestos incendios.

No sobra recordar que los verdes enfrentan la asignatura pendiente más dura de la historia política de Colombia: la de crear un tercer partido político perdurable. La lista de los proyectos quemados es casi interminable. ¿No se dan cuenta de que estos fracasos hablan de una dificultad extrema y que no pueden seguir jugando a llevar los pantalones cortos del personalismo?

Es paradójico, pero un partido débil podría llegar a desbaratarse por una alianza cualquiera –le pasó al M-19, cuando le aceptó un par de ministerios a Gaviria–, mientras que uno fuerte se consolida con las alianzas, como le pasó al PSF bajo Mitterrand. Un partido fuerte resiste las críticas y cierra filas; uno débil se angustia y entra en crisis. Da tristeza constatarlo, pero la cruda realidad es que no todo lo verde madura.

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Ataque a los verdes

Posted by pocho On octubre - 6 - 2010

Por: Antanas Mockus

Fuente: Facebook

Los medios tienen un poder inmensamente grande, y por ser tan grande; deberán ser muy cuidadosos. No comparto la “Forma” en que CM& presentó esta noticia, ya que el daño ocasionado es brutalmente espantoso. No le conviene a nuestra democracia, estos ataques de bajo perfil. Muchos nos alegramos con esta nueva alternativa que surgió como El Partido Verde para nuestro país, pero no compartimos el manejo mediocre que le dieron a la campaña. Aunque me imagino que tendrán una estrategia, pues su silencio a sido aterrador; deberán cuidarse. Este es el primer golpe bajo, que les lanza nuestra muy podrida dirigencia politica. Pocho

Comunicado del Partido Verde

Sobre la noticia que presentó en la noche de ayer el noticiero CM&, referente al supuesto cobro que hizo Sergio Fajardo por vincularse a la campaña Mockus Presidente 2010 en calidad de candidato Vicepresidencial, el Partido Verde informa a la opinión pública que:

  1. Acorde con nuestros principios y en un acto de absoluta transparencia con el electorado y la democracia colombiana, el Partido Verde  presentó en los plazos que fija la ley y ante el Fondo de Financiación de Partidos y Campañas Electorales todas las cuentas de la campaña Mockus Presidente 2010. Acto seguido, el Fondo de Campañas elevó consulta ante el Consejo Nacional Electoral acerca de la posibilidad de incluir como gasto de campaña, en consecuencia susceptible de reposición estatal, los gastos en los que incurre un candidato.
  2. El Presidente del Consejo Nacional Electoral, CNE, Óscar Giraldo, afirmó que este tribunal no ha firmado ni emitido pronunciamiento oficial alguno, respecto a la consulta elevada por el Fondo Nacional de Financiación y Campañas Electorales.
  3. La campaña Mockus Presidente 2010 presentó al Fondo Nacional de Financiación y Campañas Electorales los soportes correspondientes del contrato celebrado con el Dr. Sergio Fajardo por concepto de honorarios, teniendo en cuenta que ni la Ley de Partidos (130 de 1994), ni la Ley de Garantías (996 de 2005) y mucho menos la Resolución 330 de 2007 estipulan prohibición alguna al respecto.
  4. El contrato celebrado de ninguna manera fue el fruto de una negociación para aceptar ser la fórmula vicepresidencial de Antanas Mockus. Fajardo de hecho, hizo públicos los argumentos por los cuales consideraba que era la mejor decisión política participar en fórmula con el Partido Verde. A partir de esta comunicación, durante una semana se abrió una consulta en la página web de Sergio Fajardo para que la ciudadanía opinara acerca de esta posible alianza, la cual fue aceptada por más del 96 por ciento de las personas que allí expresaron su opinión. A renglón seguido, todo el trabajo adelantado por Compromiso Ciudadano por Colombia, en los dos años y medio de recorrido de Sergio Fajardo por el país, se aportó a la propuesta programática y el diseño y desarrollo de la campaña Mockus-Fajardo.
  5. El trabajo realizado por nuestros candidatos durante la campaña los obligó, por razones lógicas, a incurrir en unos gastos que se decidió cubrirles. En una democracia transparente todos los candidatos pueden recibir ingresos y es deber de las campañas hacer públicos los gastos.
  6. Es importante señalar que el Consejo Nacional Electoral designó desde el primer día de campaña una firma auditora que estuvo al tanto de cada uno de los gastos de la campaña Mockus Presidente 2010. La firma auditora podía hacer recomendaciones y sugerencias al manejo financiero y administrativo en cualquier momento y nunca hizo un reparo frente a este tema.
  7. Por supuesto, acatamos los conceptos que emitan las autoridades electorales.

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Lo que dice el CNE

Óscar Giraldo dijo que “no es cierto” que el organismo haya emitido un concepto señalando actos de corrupción en el Partido Verde, porque su función “no es emitir juicios de valor”.

En la noche del martes, el noticiero CM& informó sobre la supuesta denuncia del CNE sobre la existencia de un contrato entre el Partido Verde y Sergio Fajardo.

La polémica se presentó porque el Partido Verde pidió que el CNE le reconozca como gastos de la campaña presidencial de Antanas Mockus, el pago de una suma de dinero que calculó para varios de sus integrantes, entre ellos su fórmula vicepresidencial Sergio Fajardo.

Según Giraldo, el concepto del organismo electoral solo precisó que esos pagos no pueden hacerse como gastos de la campaña y por lo tanto ser incluidos en la suma que recibirán como reposición.

“Nosotros expresamos que (los contratos) no corresponden a gastos de campaña y por lo tanto  no es dable reconocerlos dentro de la reposición de votos que la campaña del doctor Mockus solicita”, explicó.

En pocos minutos el CNE emitirá un comunicado oficial sobre el tema.

oooooooooo

La denuncia de CM&

Según información divulgada en el noticiero CM&, el Consejo Nacional Electoral (CNE) denunció la existencia de un contrato por 48 millones de pesos entre el partido y Fajardo.

El contrato fue firmado por él y Astrid Álvarez, la gerente de la campaña presidencial de Antanas Mockus.

Para el Consejo Nacional Electoral, “vender como servicio el ejercicio de los derechos que el ordenamiento jurídico brinda a los candidatos es una reprochable práctica política en la que se incuban el clientelismo y la corrupción”, según informó CM&.

El contrato habla además de la forma de pago. Dos cuotas: la primera el viernes 30 de abril y la segunda el viernes 28 de mayo.

El Partido Verde basó su campaña presidencial de Antanas Mockus bajo las banderas de la lucha contra la corrupción y el clientelismo.

En mayo las candidaturas de Juan Manuel Santos y Antanas Mockus consiguieron las dos votaciones más altas y ganaron el derecho a disputar la presidencia en segunda vuelta.

En la segunda vuelta, Santos fue elegido Presidente con más de 9 millones de votos, derrotando a Mockus que tuvo a Fajardo como acompañante, y alcanzó más de 3,5 millones de votos.

oooooooooo

La respuesta de Fajardo

A través de su cuenta de Twitter, Fajardo afirmó que “los ataques que nos hacen son para tratar de destruir la confianza que hemos construido. Estamos acostumbrados”.

Señaló que “quien nada debe nada teme” y manifestó que ”la decencia siempre gana” aunque “a veces se demora un poco”.

“Todos nuestros actos son transparentes: Todo se puede ver. Está sobre la mesa para ser examinado”, resaltó el ex candidato vicepresidencial y añadió: “Respondemos por todos nuestros actos. Rendimos cuentas”.

“Todas las acciones de la campaña tienen una revisión jurídica previa. El PV la entregó: nada está oculto. No tienen que ir a esculcar”, escribió también a través de Twitter y remató: “Cuando se reciba la comunicación oficial el PV responderá con las razones jurídicas que sustentaron todos las actuaciones”, remató.

Por su parte, el actual presidente del Partido Verde, el ex alcalde de Bogotá Luis Eduardo Garzón, le dijo a CM& que estaba sorprendido con la información, pero que la colectividad está presta a responder a los organismos de control en todos los temas y en este caso en particular al CNE.

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¿Por qué perdió Antanas Mockus?

Posted by pocho On junio - 21 - 2010

Por: Camilo Rojas / Analista político. gerente de e-estrategica.com

Fuente: El Espectador

Hay siete variables necesarias para triunfar en una contienda electoral.

Aunque algunas puedan pesar más que otras, dependiendo de la coyuntura, se puede afirmar que el que tenga por lo menos cuatro será el ganador. En ese sentido analicemos la campaña de Mockus en cada variable.

Imagen: la imagen de Mockus se comportó durante la campaña como el electrocardiograma de un aficionado al fútbol durante un mundial. Empezó con un negativo muy alto, repuntó antes de la primera vuelta y se desplomó en la segunda. Esa campaña nunca supo cómo lo percibían o qué imagen había que proyectar. Con la intuición es muy difícil saber eso. Lo único que supo proyectar fue la imagen de honesto que se construyó sin intervención consciente de él, pero nunca supieron si el país quería también un gerente, un líder, un comandante en jefe o cualquier otra cosa. Ni siquiera supieron profundizar la imagen de honesto, hubieran podido generar algunos hechos como hacer pública y solicitar la declaración patrimonial de todos los candidatos, y volver eso comunicación, hasta un spot, algo así como “con esto llego y con esto me iré”. Se dejó el manejo de esta variable a los publicistas, no hubo rumbo.

Mensaje: No hubo disciplina de mensaje. El jingle decía una cosa, los comerciales otra, los discursos otra y así sucesivamente en un ruido muy dañino. Se puede decir que el mensaje primario era legalidad y honestidad, pero como era intuitivo no se percataron que los colombianos estaban casados con un mensaje de continuidad y unos mensajes secundarios de seguridad y empleo.

Manejo del tema: Como todo era intuitivo, pretendieron llevar a la opinión un mensaje que no quería y convencerlo de que el que mejor interpretaba la legalidad y la honestidad era Mockus. En los pocos meses de una campaña electoral uno no debe tratar de cambiar convicciones colectivas, sino cabalgar en ellas e interpretarlas de la mejor forma. La intuición los hizo estrellar contra el muro de las convicciones reales. Los colombianos querían continuidad y Mockus se mostró como el menos capaz de continuar las cosas.

Ajedrez político: Mockus nunca supo manejar esta variable. Peleó con Noemí, con el Polo, con los liberales y hasta con los independientes. No supo congregar y se dedicó a discursos difusos tratando de convocar fuerzas amorfas. Mientras el otro candidato movió un caballo de Unidad Nacional, Mockus movió un peón que escasamente le cubrió un cuadro del tablero.

La estructura política: en un país con tanta pobreza como Colombia usted tiene que pensar en algo tan elemental como el transporte de sus electores. Mockus cree que eso es politiquería, poniendo al elector en una encrucijada: o gasta dinero que su familia necesita o no vota. Mockus renunció de entrada a esta variable por un fundamentalismo mental que le impide dilucidar ciertas realidades.

Tiempos: el Partido Verde nunca pensó que llegaría a la segunda vuelta y con alguna posibilidad de conquistar la Presidencia. Eso hizo que la estrategia no existiera y, por lo tanto, ningún camino para manejar los tiempos de una campaña. El único acierto en esta variable fue el momento de la unión con Fajardo, viendo la campaña seguramente fue algo casual.

Recursos financieros: el dinero es la gasolina de todas las variables porque mueve la campaña. Como ellos no tenían estrategia, no sabían si necesitaban gasolina o cuánto valía desarrollar la estrategia. Lo poco que invirtieron fue sin rumbo. Es decir, malgastaron la plata.

En conclusión, Mockus quería ganar sin saber cómo ganar. Este profesor de matemáticas quería sumar y multiplicar, pero restando y dividiendo.

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Mockus: ni contigo ni sin ti

Posted by pocho On junio - 7 - 2010

Por: Mauricio Vargas – Matador

Fuente: El Tiempo

Los autogoles de Mockus

Si alguna duda me quedaba en cuanto a mi decisión de no votar por Antanas Mockus en la segunda vuelta, una convicción a la que llegué después de la comedia de equivocaciones, mensajes errados y contradictorios, y evidencia de desconocimiento -por parte del candidato- de elementales asuntos de Estado, esa duda desapareció la noche del domingo 30 de mayo. En una especie de misa carismática y por momentos gospel, Mockus y sus seguidores hicieron gala de fanatismo e intolerancia, y olvidaron su propio lema de “No todo vale”, al corear cánticos que, por deducción, implicaban que quienes no votamos por él ese día habíamos vendido nuestro voto, como lo señaló Jaime Bayly en su brillante programa.

El mensaje subliminal de que sólo “el profesor Mockus” es el dueño de la verdad y de que sólo quienes sufragaron por él conocen esa verdad iluminante me causó repugnancia y me trajo recuerdos que iban del fascismo europeo de los años treinta, al comunismo soviético, chino o cubano del culto a la personalidad. Pasando, claro está, por las más fundamentalistas iglesias evangélicas y hasta por las imágenes del reverendo Jim Jones, aquel que en 1978 se llevó a miles de seguidores de California a Guyana, los hizo beber Kool-Aid con cianuro y valium, y desencadenó así más de 900 muertes en uno de los mayores suicidios colectivos de la historia.

Ojo: no digo que Mockus y los ‘verdes’ sean nada de eso. Pero lo parecían, lo que resulta suficientemente inquietante. En especial si se tiene en cuenta que el espectáculo de telepredicador que Mockus dio esa noche -y que sus seguidores empeoraron con cánticos que el ex alcalde alentó y coreó-, es justo lo contrario de lo que nos comunicó durante las mejores semanas de su asombroso ascenso en las encuestas. Me refiero a temas como la tolerancia, la búsqueda de la verdad por el camino de la confrontación civilizada de argumentos y el respeto que todos los colombianos merecemos, más allá de nuestras opiniones. Y eso para no hablar del muy válido mensaje de legalidad que uno de los altos directivos verdes, Lucho Garzón, daba la impresión de haber desatendido de manera flagrante en cuanto a la ley seca de la jornada electoral.

Creo que los encuestadores no estaban tan equivocados. Mockus tuvo la Presidencia de la República al alcance de la mano, pero la dejó escapar por sus propios errores y dudas, y por la falta de preparación en temas esenciales, que evidenció durante la recta final de la campaña. En esa medida, la democracia funcionó: la campaña electoral, con su seguidilla de entrevistas, debates y discursos, sirve para que los candidatos pasen al tablero y superen distintas pruebas, y para que los electores sepamos si están listos a cabalgar sobre el potro arisco del gobierno de Colombia.

Mockus perdió por eso, porque demostró que no está listo, mucho más que por la asquerosa compra de votos que se da sobre todo en las parlamentarias, y mucho menos en las presidenciales, cuando los caciques ya han asegurado su curul y se muestran perezosos a la hora de gastar plata a favor de su candidato.

Pero, cuidado. Ni los errores de Mockus ni el fanatismo de algunos de sus seguidores deben llevarnos a desoír el mensaje que los tres millones de votos verdes le transmitieron al país: que hay una franja grande de colombianos que, jarta de la corrupción, de la politiquería que saquea las finanzas públicas y de las mafias, está dispuesta a lanzarse al vacío con un candidato virtuoso pero lleno de falencias. Y Juan Manuel Santos, el casi seguro próximo Presidente de la República, es el primero que debe tomar nota. De lo contrario, una noche de elecciones en el futuro, alguna ola menos cándida que la verde celebrará una misa tan fanática como la de los mockusianos, pero victoriosa.

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Las uvas están verdes

Posted by pocho On junio - 2 - 2010

Por: Andrés Hoyos

Fuente: El Espectador

Creo que esta columna del Dr. Hoyos, es una radiografía muy acertada de lo ocurrido el domingo en Colombia. Creo que el Dr. Mockus y su equipo, cometieron errores bastante fundamentales en su campaña. Seguirá siendo el Dr. Mockus una excelente opción a futuro para nuestro país. No es el momento, ya el país lo ha ratificado. Habrá un ajedrez politico de alto nivel, que se moverá en el próximo cuatrienio; veremos quien ganará la próxima partida. Por ahora, el Dr. Santos es nuestra mejor opción. A él, que Dios y todos los colombianos  lo acompañemos y apoyemos, para seguir adelante con nuestro país. Pocho.

La votación obtenida el domingo por Antanas Mockus se puede interpretar según la fórmula clásica del vaso medio lleno o medio vacío.

El candidato uribista más que lo duplicó, y obtuvo una ventaja que no sería realista presumir descontable el 20 de junio: ese vaso está medio vacío. Al mismo tiempo, es cierto que tres millones largos de personas votaron por un proyecto con mucho futuro: ese vaso está medio lleno. Por lo pronto, dos conclusiones son ineludibles: el país sigue siendo uribista y el mensaje de Mockus no caló en sectores muy amplios de la población. Aplicó en masa eso de “mejor malo conocido…”.

Me parecería un error herniarse tratando de confeccionar alianzas con miras a la tarea casi imposible de ganar el 20 de junio, porque los votos que se conseguirían con la contorsión se perderían en el núcleo fundamental. En estas tres semanas, es necesario enfatizar en las diferencias entre el proyecto verde y el proyecto oficialista, así esto ratifique lo que ya se intuía: que en un gobierno de Santos los verdes vivirán una intensa soledad burocrática, a la que, por lo demás, están acostumbrados. No conviene hacer un “acuerdo sobre lo fundamental”, que Juan Manuel Santos ni quiere ni estaría en capacidad de cumplir. Santos cargará así con los desaciertos implícitos en su continuismo a ultranza. Si hace un gobierno menos malo de lo que algunos nos tememos, mejor para él, pero también mejor para todos. De lo contrario, se le podrá pasar una cuenta de cobro.

No conviene amalgamar la oposición bajo un mismo toldo. El Partido Liberal fue víctima de su agudo desprestigio, mientras que el Polo cometió una larga sucesión de errores. Lo saludable en ambos casos es que haya polémicas álgidas, como seguramente las habrá. Dicho de otro modo, si estos sectores piden el oro y el moro para apoyar a Mockus en segunda vuelta, la oferta debe ser rechazada.

La próxima parada en la agenda verde serán las elecciones de alcaldes y de gobernadores en 2011, particularmente, las primeras. No sobra recordar que el paso a segunda vuelta fue clara cortesía de las ciudades grandes, las cuales desorientaron, de paso, a los encuestadores, porque si hubiera dependido de las ciudades pequeñas y de los pueblos, Santos ya sería Presidente electo. El Partido Verde debe aspirar a representar sobre todo a estas ciudades grandes, sin dejar de ofrecer una visión global para el país.

Los verdes están obligados a organizarse a fondo como partido, a definir su visión a largo plazo, a escribir un programa definitivo y adoptar una estrategia para 2014. Un partido no tiene por qué nacer mayoritario; lo que sí necesita es nacer coherente, disciplinado y con un núcleo leal. En los meses venideros debería haber un congreso de refundación con todas las de la ley, para que la gente entienda que el proyecto no se reduce a la suma de cuatro ex alcaldes exitosos.

Un prerrequisito para el éxito futuro es desterrar del ideario la antipolítica. Uno puede ser políticamente diferente, tener una ética más estricta, sin por ello ser antipolítico. Digo esto porque la tentación de la superioridad moral se paga con la ineficacia. La política se hace haciéndola, participando en todo tipo de procesos y de elecciones, aceptando unos acuerdos y rechazando otros. Si alguien no es político (yo no lo soy), que no lo sea. Pero el que sí lo es no puede presumir que la política ensucia, porque se está condenando a sí mismo a un fracaso estruendoso.

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Efervescencia

Posted by pocho On mayo - 29 - 2010

Por: Betto – Carlos Prieto

Fuente de la caricatura: El Espectador

Mi voto en esta primera vuelta será por Germán Vargas Lleras. Insisto en que el país desafortunadamente cayó inmerso, en solo dos opciones. La caricatura de Betto, es un claro ejemplo de lo que estoy exponiendo. A la vista de los medios, los colombianos debemos escoger entre Mockus ó Santos. Sin demeritar la capacidad de los dos candidatos punteros en las encuestas, los medios se parcializaron y por ahi derecho nos parcializaron a todos. La guerra es entre el dueño de los medios, a quien le conviene una linea de continuidad; y sus colaboradores ó columnistas, a quien les interesa ver en el país un cambio en la forma de hacer politica. Esto nos ha llevado a que los árbitros (Los encuestadores -pagados e influenciados por los medios-) determinen quienes serán los finalistas.

A los muchos jóvenes entusiasmados con la candidatura del Dr. Mockus; deberán demostrar que esta nueva generación del “click” (la que obtiene información de manera inmediata), están dispuestos a levantarse de sus cómodas sillas, hacer una fila, mojarse ó acalorarse y salir del “Bunker” de sus PC´s, a cumplir una cita con la democracia; esa democracia de la que denigran y de la que a ciencia cierta, aún no saben que significa. En resumén, deberán demostrar que no causaron u ocasionaron una candidatura efervescente, como la que también se ilustra en la caricatura que acompaña esta columna.

A los que lean esta columna, los invito a que se tomen el tiempo de leer las propuestas concretas, sensatas y coherentes del candidato Vargas Lleras. Creo que después de ese ejercicio, usted pensará que lo que en verdad necesita este país es un Estadista, un personaje preparado para afrontar estos tiempos cada vez más y más difíciles para todos. Pocho.

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Los intelectuales y el poder

Posted by pocho On mayo - 13 - 2010

Por: Bernardo Mayorga

Fuente: El Tiempo

Según Diógenes Laercio, en el año 387 a. de C. el aristocrático Platón, ya de 40 años, fue vendido como esclavo en la isla de Egina, aunque fue rescatado a tiempo por sus amigos ricos. Ese episodio en la vida del gran filósofo tuvo lugar como consecuencia de haber exasperado con sus consejos no solicitados a Dionisio I, el gran líder de Siracusa, ocupado como estaba desde hacía muchos años tratando de impedir que los cartagineses ocuparan la isla de Sicilia. “Tus razones saben a chochez”, le dijo el poderoso regente antes de entregarlo a un embajador para que lo vendiese, luego de haberle perdonado la vida.

Al regresar a Atenas funda la Academia, la primera universidad del mundo, e inicia la composición de sus grandes diálogos de ese periodo, entre ellos la ‘República’, en la cual expone sus ideas acerca de la organización ideal del Estado. La sociedad debe ser gobernada no por la violencia tiránica o la adulación democrática, sino por los técnicos del gobierno, que son los filósofos, asegura Platón.

Veinte años después de su primer viaje a la Magna Grecia, y habiendo muerto Dionisio I, Platón vuelve a Siracusa, al parecer por invitación de Dion, cuñado del difunto y el gran amor de su vida, a quien había conocido muy joven y sobre quien había ejercido gran influencia. Dion estaba muy interesado en que Platón aleccionara a su sobrino, Dionisio II el Joven, heredero del poder de su padre, con el propósito de que el nuevo gobernante se educara en las ideas de su maestro y pusiera en práctica las ideas de la República para asegurar la felicidad de sus gobernados. Pero resultó que Dionisio, siendo admirador de Platón, no quería sin embargo oír nada de geometría y le disgustaba el puritanismo del ateniense, así que resolvió desterrar a Dion y obligar al filósofo a permanecer recluido casi dos años en Siracusa antes de permitirle retornar a la gran ciudad.

Desde ese tiempo han sido muchos los intentos que han hecho los intelectuales de poner en práctica sus conocimientos desde el gobierno, y prácticamente siempre han fracasado. Tal vez la excepción podría ser el gran Marco Aurelio (121-180), el último de los grandes emperadores romanos. Pero su excelente administración no fue suficiente para asegurar el futuro del Imperio, y al nombrar como sucesor a su hijo, el nefasto y paranoico Cómodo, puso fin a la Pax Romana, luego de lo cual comenzaría la lenta decadencia de la primera superpotencia de la historia.

En nuestro tiempo podemos definir a un intelectual como una persona cuya principal actividad consiste fundamentalmente en pensar y en poner por escrito sus ideas, con la condición ‘sine qua non’ de que sus aportes sean publicados en libros y en revistas especializadas, a fin de que la comunidad disciplinaria correspondiente pueda analizarlos, criticarlos y reconocerlos. En esta era informática es relativamente fácil detectar la “intelectualidad” de un individuo dado, utilizando buscadores especializados como Google Scholar. En el caso de los candidatos a la presidencia de Colombia, por ejemplo, en ese buscador Antanas Mockus y Sergio Fajardo aparecen, cada uno, cerca de cien veces, seguidos por Santos y Petro, con una decena de entradas. Los demás apenas si figuran.

Sin mencionar el gran experimento intelectual colectivo y fracasado de la Unión Soviética en el siglo pasado, en tiempos recientes podemos citar a unos cuantos intelectuales que en diversos países han llegado a la cima del poder, y hasta ahora ninguno de ellos ha sido especialmente exitoso. No le fue nada bien en el Perú a Alejandro Toledo, quizás la persona más llena de títulos de calidad entre los muchos mandatarios que en el mundo han sido (un título de Economista de la Universidad de San Francisco, dos maestrías -en Economía y en Educación- de la Universidad de Stanford y un Ph. D. en Educación de ese mismo “gueto verde”, con una amplísima experiencia posterior como asesor en diversas organizaciones internacionales). En Alemania, la doctora en Física Angela Merkel, investigadora en química cuántica de la Academia de Ciencias de la RDA, ha tenido algunos éxitos parciales, pero no las ha tenido todas consigo.

El caso más dramático podría ser el de Barack Obama. Tal vez nunca en la historia del mundo un emperador había llegado al poder con un bagaje intelectual tan extraordinario. El Juris Doctor Magna Cum Laude de Harvard y brillante editor y presidente de la prestigiosísima Harvard Law Review, tuvo además desde su infancia la oportunidad de recorrer el planeta y examinarlo en vivo y en directo. Pero hasta ahora su gobierno al frente de la mayor superpotencia de la historia ha estado plagado de dificultades.

En Colombia nos enfrentamos ahora a la posibilidad, muy probable, de que el país sea gobernado durante los próximos cuatro años no por un intelectual, sino por una dupleta de ellos, cada uno con una impoluta hoja de vida y con exitosa experiencia de gobierno “en pequeño”. De cristalizar esa eventualidad, y como colombianos, lo único que podemos desear es que al final del periodo Platón tenga esta vez motivos para celebrar en grande con sus amigos de bienaventuranza en las Llanuras Eliseanas.

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Oportunismo y aprendizaje político

Posted by pocho On mayo - 13 - 2010

Por: Rodolfo Arango

Fuente: El Espectador

Pobre religión. Tan manoseada por los candidatos

Santos se va a rezar con Angelino al Niño Jesús de Buga. Mockus se confiesa públicamente católico pese a su agnosticismo. Ambos candidatos caen en la malsana costumbre practicada por el presidente Uribe de usar la religión con fines políticos. En su oportunismo por no perder votos en un país mayoritariamente católico, los candidatos muestran poco conocimiento de la religión y menosprecio hacia las creencias de los creyentes. El ejercicio de las funciones públicas depende de la formación, capacidad y probidad de las personas, no de sus creencias o prácticas religiosas.

El país habrá avanzado cuando un agnóstico o un ateo, respetuoso de las creencias de los otros, llegue a la Presidencia de la República. Colombia no es un Estado confesional. Es un Estado laico. Las creencias religiosas deben pertenecer al ámbito privado de la persona o de la comunidad particular. Que la mayoría del pueblo colombiano sea católico no justifica irrespetar a los no católicos. Quien hace énfasis en la religión al ejercer el servicio público o al desempeñarse en el rol de candidato explota consciente o inconscientemente a su favor las creencias más profundas de los electores.

La religión es algo tan serio e importante para los creyentes que no es aceptable su manipulación por políticos o funcionarios. El Procurador puede celebrar tantas misas quiera en su vida privada, pero comete un despropósito al escenificar ceremonias religiosas en uso de su investidura. El deterioro de las instituciones públicas ha sido grave luego de ocho años de ventajismo, mojigatería e hipocresía. Los jóvenes pueden impedir con su voto que la abolición del pluralismo y de la diversidad continúe a manos de expertos manipuladores de la psicología colectiva.

Cosa distinta es la identificación de los partidos políticos con creencias religiosas o ideológicas. Un Partido Conservador ajeno a la tradición religiosa en su doctrina y comportamiento interno es una contradicción en los términos. También lo sería un Partido Liberal intolerante con el librepensamiento o enemigo de la transformación social. En su claridad conceptual los partidos tradicionales en Colombia son confiables, lo que no sucede con el Partido de la U o con el Partido Verde debido a su corta existencia y a su indefinición ideológica. Paradójicamente la opacidad de sus planteamientos le permite a Santos y a Mockus pescar en río revuelto. Hacen de Uribe un Mesías al que siguen acríticamente. Mientras el primero lo instrumentaliza con engañosas cuñas radiales que imitan su voz invitando a votar por Santos, el segundo lanza ataques oportunistas a la izquierda para no espantar los votos uribistas.

El aprendizaje democrático es lento. Por ahora sólo balbuceamos. Salidos del estado de naturaleza, donde el poder militar y el económico dominan, podemos construir una cultura política respetable. El patriotismo constitucional norteamericano o la laicidad centroeuropea son buenos ejemplos de apertura y madurez políticas. Cuando estos avances culturales se alcanzan, la controversia se traslada de la discusión pública sobre las personas o los individuos —conversación propia de esclavos— al debate de las ideas que caracteriza a una sociedad de ciudadanos y ciudadanas libres e iguales.

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Germán Vargas Lleras

Posted by pocho On mayo - 4 - 2010

Por: Yamid Amat

Fuente: El Tiempo

Si de sensatez y coherencia se tratara, Germán Vargas debería ser nuestro próximo presidente. Pero, ya todos sabemos que este país no es sensato, ni mucho menos coherente. Su propuesta de gobierno es seria y concreta. Se nota, que tiene el país metido en la cabeza. Aunque se que para muchos, su punto debil es su neurastenia; para mí, es su punto más fuerte. Lo que él opina, sobre el Dr. Antanas Mockus es: “Sus declaraciones son muy equívocas. Un día se refirió a acabar con el Ejército de Colombia, luego matizó diciendo que sería una propuesta a cumplir en 20 años. A eso le siguió la declaración de exaltación al presidente Chávez. Luego advirtió que él extraditaría a Uribe y a las pocas horas se retractó. Me resulta incomprensible que una persona que está aspirando a la Presidencia, en tan pocas horas, haga declaraciones tan desafortunadas. No precisa objetivo distinto de luchar contra la corrupción, que es un propósito que a todos nos asiste.” Las negrillas son mías, y me parece que; como a todos hay que “sacarle los trapitos al sol”, es lo más cierto que se ha dicho sobre Mockus. Pocho

Germán Vargas Lleras cree que la tendencia favorable en las encuestas del ex alcalde Antanas Mockus “es una expresión de rechazo a lo que su oponente representa”, más que un apoyo a sus programas “que nadie conoce”.

Para Vargas Lleras, el apoyo a Mockus es “una rebelión contra todo lo que ha ocurrido en los últimos meses”. Dice que “el afán reeleccionista del presidente Uribe “motivó una corrupción nunca antes vista”, cuando él “se dedicó a comprar parlamentarios con contratos y puestos”.

Vargas Lleras es el tercero de los seis candidatos que presenta EL TIEMPO en esta habitual página dominical.

¿Cómo va la campaña?

Creo tener el programa más completo y he presentado con precisión mis políticas públicas en todas las áreas: infraestructura, vivienda, justicia, salud, seguridad, educación, empleo, cultura, deportes. El problema es que el país se polarizó.

¿Cree posible romper esa polarización que denuncia?

Sí. No me resigno a que las alternativas se limiten a Mockus o Santos, y apelo a los colombianos para que en estas semanas examinen las propuestas de unos y otros. Soy el mejor de los candidatos y así lo siente la gente. Apelo a los electores para que me den la oportunidad de gobernar y no entren en el falso dilema de tener que votar por Santos o por Mockus.

Si siente que la gente cree que es el mejor candidato, ¿por qué aparece tan mal en las encuestas?

Por la polarización que se está presentando entre quien hoy representa la continuidad del Gobierno y quien ha logrado posicionarse como la antipolítica. La intención de voto por Mockus no es por él, sino una expresión de rechazo a lo que su oponente representa. Mockus es la rebelión nacional contra lo que ha ocurrido en estos últimos años.

¿Qué ha ocurrido?

La corrupción ha alcanzado proporciones nunca antes vistas: compra de parlamentarios con contratos y nombramientos, acciones contra la Corte Suprema y magistrados, chuzadas, seguimientos, falsos positivos y tantos otros escándalos que aún no tienen un pronunciamiento de quienes investigan estos hechos.

¿A qué escándalos se refiere?

A Agro Ingreso Seguro, a la forma ilegítima como se tramitó el referendo, a denuncias muy serias sobre seguimientos, a la corrupción del DAS.

¿Esas denuncias son las que dan fuerza a la candidatura Mockus?

Sí. Si el presidente Uribe no hubiera insistido en esa segunda reelección, nada de lo que hoy vemos habría sucedido; si no hubiera embarcado al Congreso en el trámite de la reelección, con puestos y contratos a sus amigos parlamentarios, muchos de los delitos que hoy se investigan no hubieran tenido lugar. Sin el afán de la reelección, Uribe habría podido conducir a los partidos de su coalición a una unidad que sería hoy fórmula ganadora.

¿Cómo le parece que va la campaña de Juan Manuel Santos?

Regular. En los sondeos de opinión registra un altísimo negativo. Está quedando de personero de la clase política y su campaña está heredando todos los problemas del Gobierno, pero no las virtudes que se le reconocen a Uribe.

Las encuestas dicen que usted no pasa a la segunda vuelta. ¿Va a terminar apoyando la candidatura Santos?

Si no estoy en la segunda vuelta, la decisión que tomemos la definirá el partido, su bancada parlamentaria. Pero en las circunstancias actuales me siento muy poco inclinado a vincularme a una u otra campaña.

¿Ve al Partido Liberal derrotado?

Lo veo muy rezagado en la intención de voto, y sorprende que si obtuvo casi el 20 por ciento de favoritismo en las parlamentarias, no refleje ese porcentaje en la candidatura de Pardo.

¿Su decisión de ir a primera vuelta es irreversible?

Iré hasta el final.

Si es derrotado, ¿cooperará con el próximo Gobierno?

Usted no me puede solicitar que de antemano me comprometa con el próximo Presidente. Depende de cuál sea la política que ponga en marcha.

Andrés Felipe Arias dijo en una junta de parlamentarios que habría que buscar una coalición en apoyo a Juan Manuel Santos y al Gobierno…

Arias lleva meses y semanas dándole consejos a todo el mundo. Lo que debería hacer es preocuparse por sus propios problemas y los de la unidad de su partido. No acepto recomendaciones de su parte.

¿Le preocupa algo de la actual campaña?

Por supuesto. La polarización entre continuidad y rebelión ha impedido que el debate se centre en las ideas. En infraestructura, como en muchos otros sectores, somos el país más atrasado de América, después de Bolivia. Por falta de carreteras, ferrocarriles y puertos, el país pierde cerca de 7 billones de pesos anuales. En transporte, tenemos las tarifas más altas del continente: movilizar una mercancía de China a Buenaventura es más económico que trasladarla de Buenaventura a Bogotá.

¿Y cuál es la estrategia para superar ese atraso?

Uno: construir autopistas de altas especificaciones; dos: construir varias carreteras estratégicas que el país reclama; tres: cofinanciar proyectos de movilidad; cuatro: recuperar la malla secundaria y terciaria. En infraestructura perdimos mucho tiempo, como en vivienda.

Sobre ese tema, ¿cuál es la propuesta?

Todos los gobiernos han fracasado en el cumplimiento de sus metas de vivienda. Apenas invertimos el 0,2 por ciento del Producto Interno. Hemos acumulado un rezago que hoy implica que 1 millón 200 mil familias carezcan de techo. Hay que estimular la construcción masiva de vivienda popular. Construir 200 mil da trabajo para 800 mil colombianos.

¿Y en el campo social?

Es el gran desafío. Es lamentable que, después de ocho años, siete de un alto crecimiento económico, 22 millones de colombianos vivan por debajo de la línea de pobreza, es decir, subsisten con no más de 280 mil pesos al mes. Y hay 9 millones en una condición de indigencia, es decir sus ingresos no superan los 120 mil pesos al mes. El país no puede seguir de espaldas.

¿Cuando Cambio Radical estuvo vinculado al Gobierno, hizo algo?

Hoy advertimos que nunca estuvimos representados en el gabinete. Juan Lozano, para sorpresa de todos, ha sido claro, jamás nos representó.

¿Hará oposición al próximo Gobierno?

El concepto de blanco o negro no lo práctico en política.

¿Cree que el presidente Chávez interviene en nuestra campaña electoral?

Sí, y es totalmente inconveniente. Ni Chávez ni Correa deberían entrometerse en aspectos internos de Colombia, y mucho menos en la campaña electoral. He invitado a los candidatos a que suscribamos un documento para sentar nuestra protesta. Pero otro presidente que está interviniendo en la campaña es Uribe. Una de sus últimas intervenciones, cuando habló del que llamó “caballo discapacitado”, me pareció no sólo grosera, sino desafortunada. Poco contribuye a su propio candidato.

Pero han dicho que no se refería a Mockus…

¿Se refería entonces a mí, por los dos dedos que faltan en mi mano izquierda?

¿Cree, como han dicho algunos, que Mockus es un salto al vacío?

Mockus está encarnando esa expresión de rebelión y frustración con lo que ha venido ocurriendo frente a la clase política, pero si usted profundiza en la propuesta, no sería posible establecer qué rumbo tomará el país si es elegido.

¿Cómo definiría el carácter de las propuestas que Mockus ha hecho?

Sus declaraciones son muy equívocas. Un día se refirió a acabar con el Ejército de Colombia, luego matizó diciendo que sería una propuesta a cumplir en 20 años. A eso le siguió la declaración de exaltación al presidente Chávez. Luego advirtió que él extraditaría a Uribe y a las pocas horas se retractó. Me resulta incomprensible que una persona que está aspirando a la Presidencia, en tan pocas horas, haga declaraciones tan desafortunadas. No precisa objetivo distinto de luchar contra la corrupción, que es un propósito que a todos nos asiste.

¿La bandera de prolongar el gobierno Uribe no es buena?

No. Sus logros en seguridad deben continuar, pero debe rectificarse el camino en muchos frentes, empezando por renovar el actual equipo de gobierno.

Si definitivamente los colombianos decidirán entre Mockus y Santos, ¿cuál cree que debe ser la elección?

No va a ser fácil gobernar los próximos cuatro años. Este gobierno ha comprometido enormes recursos a través de la expedición de vigencias futuras, que afectarán el manejo fiscal de los dos próximos gobiernos; se ha deteriorado el orden público en muchas zonas; la guerrilla ha recuperado el control en zonas donde ya no estaba. Las dificultades en la salud las tendrá que enfrentar el próximo gobierno, como las relaciones con Venezuela y Ecuador, como el control a las chuzadas, o de los contratos y puestos a parlamentarios. También la inseguridad en las ciudades que nos deja Uribe.

¿Mejor dicho: mejor no ser Presidente?

Todo lo contrario, ¡serlo! Pero con programas, ideas y objetivos claros. Hay que arrancar con cuatro grandes reformas: tributaria y fiscal, a la justicia, a la salud y a la infraestructura. Y recomponer nuestras averiadas relaciones internacionales.

¿Considera que el gobierno Uribe no ha sido tan bueno?

Ha sido bueno, y yo fui el primero en reconocerlo en los temas de seguridad, pero en muchos otros frentes el balance es deplorable.

El general Douglas Fraser, del comando sur de Estados Unidos, ha dicho que existen vínculos documentados sobre la relación del presidente Chávez con las Farc. Como usted la ha denunciado, ¿qué opina?

He informado sobre el lugar donde se encuentran los campamentos de las Farc en territorio venezolano. He dicho que allí se está entrenando simultáneamente a integrantes de las Farc y a milicianos bolivarianos; que ‘Iván Márquez’ está al frente de esos entrenamientos. He probado que ‘Gabino’ y otros cabecillas del Eln están en Venezuela y he identificado los corredores que les permiten a las Farc tener en territorio venezolano una trinchera estratégica. No creo que se requieran más pruebas.

Como sus denuncias parecen coincidir en esa materia con las del candidato Juan Manuel Santos, ¿le gustaría trabajar dentro de su eventual gobierno?

¡No, hombre! Si no acepté el Ministerio de Defensa cuando me lo propuso Uribe, en el 2006, no lo haré en el próximo gobierno. Estoy luchando por llegar a la Presidencia para poner en marcha mi programa, no estoy buscando puesto ni coloca.

¿Se le puede creer eso?

¿Qué tengo que hacer, quiere que se lo jure? Fue este gobierno el que manejó embajadas y chanfas políticamente para dividir a Cambio Radical. Se hicieron ofrecimientos y contratos que motivaron a algunos parlamentarios a abandonar el partido.

Es decir, ¿su partido está dividido?

No. Los que recibieron dádivas y contratos ya partieron. El partido está muy comprometido con mi candidatura.

¿Por qué cree que el presidente Uribe quería dividir a su partido?

Porque me opuse a su segunda reelección. Hoy me ratifico en que habría sido desastrosa para nuestra democracia y nuestras instituciones, para el país y para él mismo. Pero le repito: como verá, no estoy buscando chanfa ni en este ni en el próximo gobierno.

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