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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

¿Por qué perdió Antanas Mockus?

Posted by pocho On Junio - 21 - 2010

Por: Camilo Rojas / Analista político. gerente de e-estrategica.com

Fuente: El Espectador

Hay siete variables necesarias para triunfar en una contienda electoral.

Aunque algunas puedan pesar más que otras, dependiendo de la coyuntura, se puede afirmar que el que tenga por lo menos cuatro será el ganador. En ese sentido analicemos la campaña de Mockus en cada variable.

Imagen: la imagen de Mockus se comportó durante la campaña como el electrocardiograma de un aficionado al fútbol durante un mundial. Empezó con un negativo muy alto, repuntó antes de la primera vuelta y se desplomó en la segunda. Esa campaña nunca supo cómo lo percibían o qué imagen había que proyectar. Con la intuición es muy difícil saber eso. Lo único que supo proyectar fue la imagen de honesto que se construyó sin intervención consciente de él, pero nunca supieron si el país quería también un gerente, un líder, un comandante en jefe o cualquier otra cosa. Ni siquiera supieron profundizar la imagen de honesto, hubieran podido generar algunos hechos como hacer pública y solicitar la declaración patrimonial de todos los candidatos, y volver eso comunicación, hasta un spot, algo así como “con esto llego y con esto me iré”. Se dejó el manejo de esta variable a los publicistas, no hubo rumbo.

Mensaje: No hubo disciplina de mensaje. El jingle decía una cosa, los comerciales otra, los discursos otra y así sucesivamente en un ruido muy dañino. Se puede decir que el mensaje primario era legalidad y honestidad, pero como era intuitivo no se percataron que los colombianos estaban casados con un mensaje de continuidad y unos mensajes secundarios de seguridad y empleo.

Manejo del tema: Como todo era intuitivo, pretendieron llevar a la opinión un mensaje que no quería y convencerlo de que el que mejor interpretaba la legalidad y la honestidad era Mockus. En los pocos meses de una campaña electoral uno no debe tratar de cambiar convicciones colectivas, sino cabalgar en ellas e interpretarlas de la mejor forma. La intuición los hizo estrellar contra el muro de las convicciones reales. Los colombianos querían continuidad y Mockus se mostró como el menos capaz de continuar las cosas.

Ajedrez político: Mockus nunca supo manejar esta variable. Peleó con Noemí, con el Polo, con los liberales y hasta con los independientes. No supo congregar y se dedicó a discursos difusos tratando de convocar fuerzas amorfas. Mientras el otro candidato movió un caballo de Unidad Nacional, Mockus movió un peón que escasamente le cubrió un cuadro del tablero.

La estructura política: en un país con tanta pobreza como Colombia usted tiene que pensar en algo tan elemental como el transporte de sus electores. Mockus cree que eso es politiquería, poniendo al elector en una encrucijada: o gasta dinero que su familia necesita o no vota. Mockus renunció de entrada a esta variable por un fundamentalismo mental que le impide dilucidar ciertas realidades.

Tiempos: el Partido Verde nunca pensó que llegaría a la segunda vuelta y con alguna posibilidad de conquistar la Presidencia. Eso hizo que la estrategia no existiera y, por lo tanto, ningún camino para manejar los tiempos de una campaña. El único acierto en esta variable fue el momento de la unión con Fajardo, viendo la campaña seguramente fue algo casual.

Recursos financieros: el dinero es la gasolina de todas las variables porque mueve la campaña. Como ellos no tenían estrategia, no sabían si necesitaban gasolina o cuánto valía desarrollar la estrategia. Lo poco que invirtieron fue sin rumbo. Es decir, malgastaron la plata.

En conclusión, Mockus quería ganar sin saber cómo ganar. Este profesor de matemáticas quería sumar y multiplicar, pero restando y dividiendo.

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Mockus: ni contigo ni sin ti

Posted by pocho On Junio - 7 - 2010

Por: Mauricio Vargas – Matador

Fuente: El Tiempo

Los autogoles de Mockus

Si alguna duda me quedaba en cuanto a mi decisión de no votar por Antanas Mockus en la segunda vuelta, una convicción a la que llegué después de la comedia de equivocaciones, mensajes errados y contradictorios, y evidencia de desconocimiento -por parte del candidato- de elementales asuntos de Estado, esa duda desapareció la noche del domingo 30 de mayo. En una especie de misa carismática y por momentos gospel, Mockus y sus seguidores hicieron gala de fanatismo e intolerancia, y olvidaron su propio lema de “No todo vale”, al corear cánticos que, por deducción, implicaban que quienes no votamos por él ese día habíamos vendido nuestro voto, como lo señaló Jaime Bayly en su brillante programa.

El mensaje subliminal de que sólo “el profesor Mockus” es el dueño de la verdad y de que sólo quienes sufragaron por él conocen esa verdad iluminante me causó repugnancia y me trajo recuerdos que iban del fascismo europeo de los años treinta, al comunismo soviético, chino o cubano del culto a la personalidad. Pasando, claro está, por las más fundamentalistas iglesias evangélicas y hasta por las imágenes del reverendo Jim Jones, aquel que en 1978 se llevó a miles de seguidores de California a Guyana, los hizo beber Kool-Aid con cianuro y valium, y desencadenó así más de 900 muertes en uno de los mayores suicidios colectivos de la historia.

Ojo: no digo que Mockus y los ‘verdes’ sean nada de eso. Pero lo parecían, lo que resulta suficientemente inquietante. En especial si se tiene en cuenta que el espectáculo de telepredicador que Mockus dio esa noche -y que sus seguidores empeoraron con cánticos que el ex alcalde alentó y coreó-, es justo lo contrario de lo que nos comunicó durante las mejores semanas de su asombroso ascenso en las encuestas. Me refiero a temas como la tolerancia, la búsqueda de la verdad por el camino de la confrontación civilizada de argumentos y el respeto que todos los colombianos merecemos, más allá de nuestras opiniones. Y eso para no hablar del muy válido mensaje de legalidad que uno de los altos directivos verdes, Lucho Garzón, daba la impresión de haber desatendido de manera flagrante en cuanto a la ley seca de la jornada electoral.

Creo que los encuestadores no estaban tan equivocados. Mockus tuvo la Presidencia de la República al alcance de la mano, pero la dejó escapar por sus propios errores y dudas, y por la falta de preparación en temas esenciales, que evidenció durante la recta final de la campaña. En esa medida, la democracia funcionó: la campaña electoral, con su seguidilla de entrevistas, debates y discursos, sirve para que los candidatos pasen al tablero y superen distintas pruebas, y para que los electores sepamos si están listos a cabalgar sobre el potro arisco del gobierno de Colombia.

Mockus perdió por eso, porque demostró que no está listo, mucho más que por la asquerosa compra de votos que se da sobre todo en las parlamentarias, y mucho menos en las presidenciales, cuando los caciques ya han asegurado su curul y se muestran perezosos a la hora de gastar plata a favor de su candidato.

Pero, cuidado. Ni los errores de Mockus ni el fanatismo de algunos de sus seguidores deben llevarnos a desoír el mensaje que los tres millones de votos verdes le transmitieron al país: que hay una franja grande de colombianos que, jarta de la corrupción, de la politiquería que saquea las finanzas públicas y de las mafias, está dispuesta a lanzarse al vacío con un candidato virtuoso pero lleno de falencias. Y Juan Manuel Santos, el casi seguro próximo Presidente de la República, es el primero que debe tomar nota. De lo contrario, una noche de elecciones en el futuro, alguna ola menos cándida que la verde celebrará una misa tan fanática como la de los mockusianos, pero victoriosa.

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Las uvas están verdes

Posted by pocho On Junio - 2 - 2010

Por: Andrés Hoyos

Fuente: El Espectador

Creo que esta columna del Dr. Hoyos, es una radiografía muy acertada de lo ocurrido el domingo en Colombia. Creo que el Dr. Mockus y su equipo, cometieron errores bastante fundamentales en su campaña. Seguirá siendo el Dr. Mockus una excelente opción a futuro para nuestro país. No es el momento, ya el país lo ha ratificado. Habrá un ajedrez politico de alto nivel, que se moverá en el próximo cuatrienio; veremos quien ganará la próxima partida. Por ahora, el Dr. Santos es nuestra mejor opción. A él, que Dios y todos los colombianos  lo acompañemos y apoyemos, para seguir adelante con nuestro país. Pocho.

La votación obtenida el domingo por Antanas Mockus se puede interpretar según la fórmula clásica del vaso medio lleno o medio vacío.

El candidato uribista más que lo duplicó, y obtuvo una ventaja que no sería realista presumir descontable el 20 de junio: ese vaso está medio vacío. Al mismo tiempo, es cierto que tres millones largos de personas votaron por un proyecto con mucho futuro: ese vaso está medio lleno. Por lo pronto, dos conclusiones son ineludibles: el país sigue siendo uribista y el mensaje de Mockus no caló en sectores muy amplios de la población. Aplicó en masa eso de “mejor malo conocido…”.

Me parecería un error herniarse tratando de confeccionar alianzas con miras a la tarea casi imposible de ganar el 20 de junio, porque los votos que se conseguirían con la contorsión se perderían en el núcleo fundamental. En estas tres semanas, es necesario enfatizar en las diferencias entre el proyecto verde y el proyecto oficialista, así esto ratifique lo que ya se intuía: que en un gobierno de Santos los verdes vivirán una intensa soledad burocrática, a la que, por lo demás, están acostumbrados. No conviene hacer un “acuerdo sobre lo fundamental”, que Juan Manuel Santos ni quiere ni estaría en capacidad de cumplir. Santos cargará así con los desaciertos implícitos en su continuismo a ultranza. Si hace un gobierno menos malo de lo que algunos nos tememos, mejor para él, pero también mejor para todos. De lo contrario, se le podrá pasar una cuenta de cobro.

No conviene amalgamar la oposición bajo un mismo toldo. El Partido Liberal fue víctima de su agudo desprestigio, mientras que el Polo cometió una larga sucesión de errores. Lo saludable en ambos casos es que haya polémicas álgidas, como seguramente las habrá. Dicho de otro modo, si estos sectores piden el oro y el moro para apoyar a Mockus en segunda vuelta, la oferta debe ser rechazada.

La próxima parada en la agenda verde serán las elecciones de alcaldes y de gobernadores en 2011, particularmente, las primeras. No sobra recordar que el paso a segunda vuelta fue clara cortesía de las ciudades grandes, las cuales desorientaron, de paso, a los encuestadores, porque si hubiera dependido de las ciudades pequeñas y de los pueblos, Santos ya sería Presidente electo. El Partido Verde debe aspirar a representar sobre todo a estas ciudades grandes, sin dejar de ofrecer una visión global para el país.

Los verdes están obligados a organizarse a fondo como partido, a definir su visión a largo plazo, a escribir un programa definitivo y adoptar una estrategia para 2014. Un partido no tiene por qué nacer mayoritario; lo que sí necesita es nacer coherente, disciplinado y con un núcleo leal. En los meses venideros debería haber un congreso de refundación con todas las de la ley, para que la gente entienda que el proyecto no se reduce a la suma de cuatro ex alcaldes exitosos.

Un prerrequisito para el éxito futuro es desterrar del ideario la antipolítica. Uno puede ser políticamente diferente, tener una ética más estricta, sin por ello ser antipolítico. Digo esto porque la tentación de la superioridad moral se paga con la ineficacia. La política se hace haciéndola, participando en todo tipo de procesos y de elecciones, aceptando unos acuerdos y rechazando otros. Si alguien no es político (yo no lo soy), que no lo sea. Pero el que sí lo es no puede presumir que la política ensucia, porque se está condenando a sí mismo a un fracaso estruendoso.

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Efervescencia

Posted by pocho On Mayo - 29 - 2010

Por: Betto – Carlos Prieto

Fuente de la caricatura: El Espectador

Mi voto en esta primera vuelta será por Germán Vargas Lleras. Insisto en que el país desafortunadamente cayó inmerso, en solo dos opciones. La caricatura de Betto, es un claro ejemplo de lo que estoy exponiendo. A la vista de los medios, los colombianos debemos escoger entre Mockus ó Santos. Sin demeritar la capacidad de los dos candidatos punteros en las encuestas, los medios se parcializaron y por ahi derecho nos parcializaron a todos. La guerra es entre el dueño de los medios, a quien le conviene una linea de continuidad; y sus colaboradores ó columnistas, a quien les interesa ver en el país un cambio en la forma de hacer politica. Esto nos ha llevado a que los árbitros (Los encuestadores -pagados e influenciados por los medios-) determinen quienes serán los finalistas.

A los muchos jóvenes entusiasmados con la candidatura del Dr. Mockus; deberán demostrar que esta nueva generación del “click” (la que obtiene información de manera inmediata), están dispuestos a levantarse de sus cómodas sillas, hacer una fila, mojarse ó acalorarse y salir del “Bunker” de sus PC´s, a cumplir una cita con la democracia; esa democracia de la que denigran y de la que a ciencia cierta, aún no saben que significa. En resumén, deberán demostrar que no causaron u ocasionaron una candidatura efervescente, como la que también se ilustra en la caricatura que acompaña esta columna.

A los que lean esta columna, los invito a que se tomen el tiempo de leer las propuestas concretas, sensatas y coherentes del candidato Vargas Lleras. Creo que después de ese ejercicio, usted pensará que lo que en verdad necesita este país es un Estadista, un personaje preparado para afrontar estos tiempos cada vez más y más difíciles para todos. Pocho.

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Los intelectuales y el poder

Posted by pocho On Mayo - 13 - 2010

Por: Bernardo Mayorga

Fuente: El Tiempo

Según Diógenes Laercio, en el año 387 a. de C. el aristocrático Platón, ya de 40 años, fue vendido como esclavo en la isla de Egina, aunque fue rescatado a tiempo por sus amigos ricos. Ese episodio en la vida del gran filósofo tuvo lugar como consecuencia de haber exasperado con sus consejos no solicitados a Dionisio I, el gran líder de Siracusa, ocupado como estaba desde hacía muchos años tratando de impedir que los cartagineses ocuparan la isla de Sicilia. “Tus razones saben a chochez”, le dijo el poderoso regente antes de entregarlo a un embajador para que lo vendiese, luego de haberle perdonado la vida.

Al regresar a Atenas funda la Academia, la primera universidad del mundo, e inicia la composición de sus grandes diálogos de ese periodo, entre ellos la ‘República’, en la cual expone sus ideas acerca de la organización ideal del Estado. La sociedad debe ser gobernada no por la violencia tiránica o la adulación democrática, sino por los técnicos del gobierno, que son los filósofos, asegura Platón.

Veinte años después de su primer viaje a la Magna Grecia, y habiendo muerto Dionisio I, Platón vuelve a Siracusa, al parecer por invitación de Dion, cuñado del difunto y el gran amor de su vida, a quien había conocido muy joven y sobre quien había ejercido gran influencia. Dion estaba muy interesado en que Platón aleccionara a su sobrino, Dionisio II el Joven, heredero del poder de su padre, con el propósito de que el nuevo gobernante se educara en las ideas de su maestro y pusiera en práctica las ideas de la República para asegurar la felicidad de sus gobernados. Pero resultó que Dionisio, siendo admirador de Platón, no quería sin embargo oír nada de geometría y le disgustaba el puritanismo del ateniense, así que resolvió desterrar a Dion y obligar al filósofo a permanecer recluido casi dos años en Siracusa antes de permitirle retornar a la gran ciudad.

Desde ese tiempo han sido muchos los intentos que han hecho los intelectuales de poner en práctica sus conocimientos desde el gobierno, y prácticamente siempre han fracasado. Tal vez la excepción podría ser el gran Marco Aurelio (121-180), el último de los grandes emperadores romanos. Pero su excelente administración no fue suficiente para asegurar el futuro del Imperio, y al nombrar como sucesor a su hijo, el nefasto y paranoico Cómodo, puso fin a la Pax Romana, luego de lo cual comenzaría la lenta decadencia de la primera superpotencia de la historia.

En nuestro tiempo podemos definir a un intelectual como una persona cuya principal actividad consiste fundamentalmente en pensar y en poner por escrito sus ideas, con la condición ’sine qua non’ de que sus aportes sean publicados en libros y en revistas especializadas, a fin de que la comunidad disciplinaria correspondiente pueda analizarlos, criticarlos y reconocerlos. En esta era informática es relativamente fácil detectar la “intelectualidad” de un individuo dado, utilizando buscadores especializados como Google Scholar. En el caso de los candidatos a la presidencia de Colombia, por ejemplo, en ese buscador Antanas Mockus y Sergio Fajardo aparecen, cada uno, cerca de cien veces, seguidos por Santos y Petro, con una decena de entradas. Los demás apenas si figuran.

Sin mencionar el gran experimento intelectual colectivo y fracasado de la Unión Soviética en el siglo pasado, en tiempos recientes podemos citar a unos cuantos intelectuales que en diversos países han llegado a la cima del poder, y hasta ahora ninguno de ellos ha sido especialmente exitoso. No le fue nada bien en el Perú a Alejandro Toledo, quizás la persona más llena de títulos de calidad entre los muchos mandatarios que en el mundo han sido (un título de Economista de la Universidad de San Francisco, dos maestrías -en Economía y en Educación- de la Universidad de Stanford y un Ph. D. en Educación de ese mismo “gueto verde”, con una amplísima experiencia posterior como asesor en diversas organizaciones internacionales). En Alemania, la doctora en Física Angela Merkel, investigadora en química cuántica de la Academia de Ciencias de la RDA, ha tenido algunos éxitos parciales, pero no las ha tenido todas consigo.

El caso más dramático podría ser el de Barack Obama. Tal vez nunca en la historia del mundo un emperador había llegado al poder con un bagaje intelectual tan extraordinario. El Juris Doctor Magna Cum Laude de Harvard y brillante editor y presidente de la prestigiosísima Harvard Law Review, tuvo además desde su infancia la oportunidad de recorrer el planeta y examinarlo en vivo y en directo. Pero hasta ahora su gobierno al frente de la mayor superpotencia de la historia ha estado plagado de dificultades.

En Colombia nos enfrentamos ahora a la posibilidad, muy probable, de que el país sea gobernado durante los próximos cuatro años no por un intelectual, sino por una dupleta de ellos, cada uno con una impoluta hoja de vida y con exitosa experiencia de gobierno “en pequeño”. De cristalizar esa eventualidad, y como colombianos, lo único que podemos desear es que al final del periodo Platón tenga esta vez motivos para celebrar en grande con sus amigos de bienaventuranza en las Llanuras Eliseanas.

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Oportunismo y aprendizaje político

Posted by pocho On Mayo - 13 - 2010

Por: Rodolfo Arango

Fuente: El Espectador

Pobre religión. Tan manoseada por los candidatos

Santos se va a rezar con Angelino al Niño Jesús de Buga. Mockus se confiesa públicamente católico pese a su agnosticismo. Ambos candidatos caen en la malsana costumbre practicada por el presidente Uribe de usar la religión con fines políticos. En su oportunismo por no perder votos en un país mayoritariamente católico, los candidatos muestran poco conocimiento de la religión y menosprecio hacia las creencias de los creyentes. El ejercicio de las funciones públicas depende de la formación, capacidad y probidad de las personas, no de sus creencias o prácticas religiosas.

El país habrá avanzado cuando un agnóstico o un ateo, respetuoso de las creencias de los otros, llegue a la Presidencia de la República. Colombia no es un Estado confesional. Es un Estado laico. Las creencias religiosas deben pertenecer al ámbito privado de la persona o de la comunidad particular. Que la mayoría del pueblo colombiano sea católico no justifica irrespetar a los no católicos. Quien hace énfasis en la religión al ejercer el servicio público o al desempeñarse en el rol de candidato explota consciente o inconscientemente a su favor las creencias más profundas de los electores.

La religión es algo tan serio e importante para los creyentes que no es aceptable su manipulación por políticos o funcionarios. El Procurador puede celebrar tantas misas quiera en su vida privada, pero comete un despropósito al escenificar ceremonias religiosas en uso de su investidura. El deterioro de las instituciones públicas ha sido grave luego de ocho años de ventajismo, mojigatería e hipocresía. Los jóvenes pueden impedir con su voto que la abolición del pluralismo y de la diversidad continúe a manos de expertos manipuladores de la psicología colectiva.

Cosa distinta es la identificación de los partidos políticos con creencias religiosas o ideológicas. Un Partido Conservador ajeno a la tradición religiosa en su doctrina y comportamiento interno es una contradicción en los términos. También lo sería un Partido Liberal intolerante con el librepensamiento o enemigo de la transformación social. En su claridad conceptual los partidos tradicionales en Colombia son confiables, lo que no sucede con el Partido de la U o con el Partido Verde debido a su corta existencia y a su indefinición ideológica. Paradójicamente la opacidad de sus planteamientos le permite a Santos y a Mockus pescar en río revuelto. Hacen de Uribe un Mesías al que siguen acríticamente. Mientras el primero lo instrumentaliza con engañosas cuñas radiales que imitan su voz invitando a votar por Santos, el segundo lanza ataques oportunistas a la izquierda para no espantar los votos uribistas.

El aprendizaje democrático es lento. Por ahora sólo balbuceamos. Salidos del estado de naturaleza, donde el poder militar y el económico dominan, podemos construir una cultura política respetable. El patriotismo constitucional norteamericano o la laicidad centroeuropea son buenos ejemplos de apertura y madurez políticas. Cuando estos avances culturales se alcanzan, la controversia se traslada de la discusión pública sobre las personas o los individuos —conversación propia de esclavos— al debate de las ideas que caracteriza a una sociedad de ciudadanos y ciudadanas libres e iguales.

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Germán Vargas Lleras

Posted by pocho On Mayo - 4 - 2010

Por: Yamid Amat

Fuente: El Tiempo

Si de sensatez y coherencia se tratara, Germán Vargas debería ser nuestro próximo presidente. Pero, ya todos sabemos que este país no es sensato, ni mucho menos coherente. Su propuesta de gobierno es seria y concreta. Se nota, que tiene el país metido en la cabeza. Aunque se que para muchos, su punto debil es su neurastenia; para mí, es su punto más fuerte. Lo que él opina, sobre el Dr. Antanas Mockus es: “Sus declaraciones son muy equívocas. Un día se refirió a acabar con el Ejército de Colombia, luego matizó diciendo que sería una propuesta a cumplir en 20 años. A eso le siguió la declaración de exaltación al presidente Chávez. Luego advirtió que él extraditaría a Uribe y a las pocas horas se retractó. Me resulta incomprensible que una persona que está aspirando a la Presidencia, en tan pocas horas, haga declaraciones tan desafortunadas. No precisa objetivo distinto de luchar contra la corrupción, que es un propósito que a todos nos asiste.” Las negrillas son mías, y me parece que; como a todos hay que “sacarle los trapitos al sol”, es lo más cierto que se ha dicho sobre Mockus. Pocho

Germán Vargas Lleras cree que la tendencia favorable en las encuestas del ex alcalde Antanas Mockus “es una expresión de rechazo a lo que su oponente representa”, más que un apoyo a sus programas “que nadie conoce”.

Para Vargas Lleras, el apoyo a Mockus es “una rebelión contra todo lo que ha ocurrido en los últimos meses”. Dice que “el afán reeleccionista del presidente Uribe “motivó una corrupción nunca antes vista”, cuando él “se dedicó a comprar parlamentarios con contratos y puestos”.

Vargas Lleras es el tercero de los seis candidatos que presenta EL TIEMPO en esta habitual página dominical.

¿Cómo va la campaña?

Creo tener el programa más completo y he presentado con precisión mis políticas públicas en todas las áreas: infraestructura, vivienda, justicia, salud, seguridad, educación, empleo, cultura, deportes. El problema es que el país se polarizó.

¿Cree posible romper esa polarización que denuncia?

Sí. No me resigno a que las alternativas se limiten a Mockus o Santos, y apelo a los colombianos para que en estas semanas examinen las propuestas de unos y otros. Soy el mejor de los candidatos y así lo siente la gente. Apelo a los electores para que me den la oportunidad de gobernar y no entren en el falso dilema de tener que votar por Santos o por Mockus.

Si siente que la gente cree que es el mejor candidato, ¿por qué aparece tan mal en las encuestas?

Por la polarización que se está presentando entre quien hoy representa la continuidad del Gobierno y quien ha logrado posicionarse como la antipolítica. La intención de voto por Mockus no es por él, sino una expresión de rechazo a lo que su oponente representa. Mockus es la rebelión nacional contra lo que ha ocurrido en estos últimos años.

¿Qué ha ocurrido?

La corrupción ha alcanzado proporciones nunca antes vistas: compra de parlamentarios con contratos y nombramientos, acciones contra la Corte Suprema y magistrados, chuzadas, seguimientos, falsos positivos y tantos otros escándalos que aún no tienen un pronunciamiento de quienes investigan estos hechos.

¿A qué escándalos se refiere?

A Agro Ingreso Seguro, a la forma ilegítima como se tramitó el referendo, a denuncias muy serias sobre seguimientos, a la corrupción del DAS.

¿Esas denuncias son las que dan fuerza a la candidatura Mockus?

Sí. Si el presidente Uribe no hubiera insistido en esa segunda reelección, nada de lo que hoy vemos habría sucedido; si no hubiera embarcado al Congreso en el trámite de la reelección, con puestos y contratos a sus amigos parlamentarios, muchos de los delitos que hoy se investigan no hubieran tenido lugar. Sin el afán de la reelección, Uribe habría podido conducir a los partidos de su coalición a una unidad que sería hoy fórmula ganadora.

¿Cómo le parece que va la campaña de Juan Manuel Santos?

Regular. En los sondeos de opinión registra un altísimo negativo. Está quedando de personero de la clase política y su campaña está heredando todos los problemas del Gobierno, pero no las virtudes que se le reconocen a Uribe.

Las encuestas dicen que usted no pasa a la segunda vuelta. ¿Va a terminar apoyando la candidatura Santos?

Si no estoy en la segunda vuelta, la decisión que tomemos la definirá el partido, su bancada parlamentaria. Pero en las circunstancias actuales me siento muy poco inclinado a vincularme a una u otra campaña.

¿Ve al Partido Liberal derrotado?

Lo veo muy rezagado en la intención de voto, y sorprende que si obtuvo casi el 20 por ciento de favoritismo en las parlamentarias, no refleje ese porcentaje en la candidatura de Pardo.

¿Su decisión de ir a primera vuelta es irreversible?

Iré hasta el final.

Si es derrotado, ¿cooperará con el próximo Gobierno?

Usted no me puede solicitar que de antemano me comprometa con el próximo Presidente. Depende de cuál sea la política que ponga en marcha.

Andrés Felipe Arias dijo en una junta de parlamentarios que habría que buscar una coalición en apoyo a Juan Manuel Santos y al Gobierno…

Arias lleva meses y semanas dándole consejos a todo el mundo. Lo que debería hacer es preocuparse por sus propios problemas y los de la unidad de su partido. No acepto recomendaciones de su parte.

¿Le preocupa algo de la actual campaña?

Por supuesto. La polarización entre continuidad y rebelión ha impedido que el debate se centre en las ideas. En infraestructura, como en muchos otros sectores, somos el país más atrasado de América, después de Bolivia. Por falta de carreteras, ferrocarriles y puertos, el país pierde cerca de 7 billones de pesos anuales. En transporte, tenemos las tarifas más altas del continente: movilizar una mercancía de China a Buenaventura es más económico que trasladarla de Buenaventura a Bogotá.

¿Y cuál es la estrategia para superar ese atraso?

Uno: construir autopistas de altas especificaciones; dos: construir varias carreteras estratégicas que el país reclama; tres: cofinanciar proyectos de movilidad; cuatro: recuperar la malla secundaria y terciaria. En infraestructura perdimos mucho tiempo, como en vivienda.

Sobre ese tema, ¿cuál es la propuesta?

Todos los gobiernos han fracasado en el cumplimiento de sus metas de vivienda. Apenas invertimos el 0,2 por ciento del Producto Interno. Hemos acumulado un rezago que hoy implica que 1 millón 200 mil familias carezcan de techo. Hay que estimular la construcción masiva de vivienda popular. Construir 200 mil da trabajo para 800 mil colombianos.

¿Y en el campo social?

Es el gran desafío. Es lamentable que, después de ocho años, siete de un alto crecimiento económico, 22 millones de colombianos vivan por debajo de la línea de pobreza, es decir, subsisten con no más de 280 mil pesos al mes. Y hay 9 millones en una condición de indigencia, es decir sus ingresos no superan los 120 mil pesos al mes. El país no puede seguir de espaldas.

¿Cuando Cambio Radical estuvo vinculado al Gobierno, hizo algo?

Hoy advertimos que nunca estuvimos representados en el gabinete. Juan Lozano, para sorpresa de todos, ha sido claro, jamás nos representó.

¿Hará oposición al próximo Gobierno?

El concepto de blanco o negro no lo práctico en política.

¿Cree que el presidente Chávez interviene en nuestra campaña electoral?

Sí, y es totalmente inconveniente. Ni Chávez ni Correa deberían entrometerse en aspectos internos de Colombia, y mucho menos en la campaña electoral. He invitado a los candidatos a que suscribamos un documento para sentar nuestra protesta. Pero otro presidente que está interviniendo en la campaña es Uribe. Una de sus últimas intervenciones, cuando habló del que llamó “caballo discapacitado”, me pareció no sólo grosera, sino desafortunada. Poco contribuye a su propio candidato.

Pero han dicho que no se refería a Mockus…

¿Se refería entonces a mí, por los dos dedos que faltan en mi mano izquierda?

¿Cree, como han dicho algunos, que Mockus es un salto al vacío?

Mockus está encarnando esa expresión de rebelión y frustración con lo que ha venido ocurriendo frente a la clase política, pero si usted profundiza en la propuesta, no sería posible establecer qué rumbo tomará el país si es elegido.

¿Cómo definiría el carácter de las propuestas que Mockus ha hecho?

Sus declaraciones son muy equívocas. Un día se refirió a acabar con el Ejército de Colombia, luego matizó diciendo que sería una propuesta a cumplir en 20 años. A eso le siguió la declaración de exaltación al presidente Chávez. Luego advirtió que él extraditaría a Uribe y a las pocas horas se retractó. Me resulta incomprensible que una persona que está aspirando a la Presidencia, en tan pocas horas, haga declaraciones tan desafortunadas. No precisa objetivo distinto de luchar contra la corrupción, que es un propósito que a todos nos asiste.

¿La bandera de prolongar el gobierno Uribe no es buena?

No. Sus logros en seguridad deben continuar, pero debe rectificarse el camino en muchos frentes, empezando por renovar el actual equipo de gobierno.

Si definitivamente los colombianos decidirán entre Mockus y Santos, ¿cuál cree que debe ser la elección?

No va a ser fácil gobernar los próximos cuatro años. Este gobierno ha comprometido enormes recursos a través de la expedición de vigencias futuras, que afectarán el manejo fiscal de los dos próximos gobiernos; se ha deteriorado el orden público en muchas zonas; la guerrilla ha recuperado el control en zonas donde ya no estaba. Las dificultades en la salud las tendrá que enfrentar el próximo gobierno, como las relaciones con Venezuela y Ecuador, como el control a las chuzadas, o de los contratos y puestos a parlamentarios. También la inseguridad en las ciudades que nos deja Uribe.

¿Mejor dicho: mejor no ser Presidente?

Todo lo contrario, ¡serlo! Pero con programas, ideas y objetivos claros. Hay que arrancar con cuatro grandes reformas: tributaria y fiscal, a la justicia, a la salud y a la infraestructura. Y recomponer nuestras averiadas relaciones internacionales.

¿Considera que el gobierno Uribe no ha sido tan bueno?

Ha sido bueno, y yo fui el primero en reconocerlo en los temas de seguridad, pero en muchos otros frentes el balance es deplorable.

El general Douglas Fraser, del comando sur de Estados Unidos, ha dicho que existen vínculos documentados sobre la relación del presidente Chávez con las Farc. Como usted la ha denunciado, ¿qué opina?

He informado sobre el lugar donde se encuentran los campamentos de las Farc en territorio venezolano. He dicho que allí se está entrenando simultáneamente a integrantes de las Farc y a milicianos bolivarianos; que ‘Iván Márquez’ está al frente de esos entrenamientos. He probado que ‘Gabino’ y otros cabecillas del Eln están en Venezuela y he identificado los corredores que les permiten a las Farc tener en territorio venezolano una trinchera estratégica. No creo que se requieran más pruebas.

Como sus denuncias parecen coincidir en esa materia con las del candidato Juan Manuel Santos, ¿le gustaría trabajar dentro de su eventual gobierno?

¡No, hombre! Si no acepté el Ministerio de Defensa cuando me lo propuso Uribe, en el 2006, no lo haré en el próximo gobierno. Estoy luchando por llegar a la Presidencia para poner en marcha mi programa, no estoy buscando puesto ni coloca.

¿Se le puede creer eso?

¿Qué tengo que hacer, quiere que se lo jure? Fue este gobierno el que manejó embajadas y chanfas políticamente para dividir a Cambio Radical. Se hicieron ofrecimientos y contratos que motivaron a algunos parlamentarios a abandonar el partido.

Es decir, ¿su partido está dividido?

No. Los que recibieron dádivas y contratos ya partieron. El partido está muy comprometido con mi candidatura.

¿Por qué cree que el presidente Uribe quería dividir a su partido?

Porque me opuse a su segunda reelección. Hoy me ratifico en que habría sido desastrosa para nuestra democracia y nuestras instituciones, para el país y para él mismo. Pero le repito: como verá, no estoy buscando chanfa ni en este ni en el próximo gobierno.

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Mockus, o la legalidad democrática

Posted by pocho On Mayo - 4 - 2010

Por: Hernando Gómez Buendía

Fuente: El Colombiano

Es impresionante la campaña de Mockus,  a traves de medios digitales. Esta, no ha sido más que  contundente y demoledora. Creo, es el primer candidato que en Colombia, ha aprovechado los recursos tecnológicos de la red, para lograr sus objetivos. Es innumerable e incontable, el Contenido que esta circulando en la red sobre Antanas. Aquí recojo una excelente columna del Dr. Gómez Buendía. Que la disfruten, aquellos fervientes seguidores del Dr. Antanas Mockus. Pocho

La gente se desconcierta con Antanas Mockus, y todo mundo dice que él es un excéntrico. Sus cinco contrincantes tratan de pintarlo como un “profesor” (un iluso o un teórico sin ningún sentido práctico) cuyas propuestas son -además- incomprensibles. Y sin embargo Mockus está barriendo porque este excéntrico e incomprensible profesor en realidad es el más claro y el más transformador de los seis candidatos.

La competencia hoy es entre Santos y Mockus. Santos es un animal político, Mockus es un animal moral: esta es la diferencia. El animal político se mueve por el poder, el animal moral se mueve por los principios. Para entender a Santos hay que entender los entresijos del poder; para entender a Mockus hay que entender sencillamente los principios.

El principio sencillo de la vida en común es acatar la ley, porque sin ley la vida es una guerra de todos contra todos. Pero acatar la ley no es lo mismo que ajustarse a las leyes. Del presidente Uribe para abajo, los políticos, los empresarios, y en general los colombianos, nos cuidamos de cumplir con el texto y las formalidades de las leyes. Pero a menudo esto se hace precisamente para violar la intención o el sentido de la ley: los contratos simulados o ficticios, la doble contabilidad de las empresas, los decretos pensados para que la Corte no los tumbe, las declaraciones de renta, las autenticaciones en las notarías, y así en todo lo demás.

Acatar la ley es justamente lo contrario. Es actuar con limpieza, sin vivezas y sin pisar a los demás. Es fijarse en el fondo, no en las formas, y es tan sencillo como el “no matarás, no robarás, no mentirás” que nuestros pueblos indígenas enseñan a sus hijos.

El principio que orienta las propuestas y decisiones públicas de Mockus no es guardar los formalismos sino acatar la ley. El Presidente cumple la Constitución, y punto. Por eso no habría bombardeado a “Reyes” ni su gobierno repartirá favores entre los congresistas, así la gente aplauda el bombardeo o así los congresistas se necesiten para mover los votos y para gobernar. Por eso pide que paguemos el IVA, así los expertos en mercadeo político le digan que hablar de impuestos es suicidio. Y es porque Mockus responde a todas las preguntas desde los principios y no -como los otros candidatos- desde las consecuencias y los cálculos.

¿Cómo lograr entonces que se acate la ley? Los otros candidatos hablan de mil reformas, o sea de nuevas leyes para lograr lo que las muchas leyes no han logrado, que es imponer el respeto por la ley. Santos, en especial, ofrece el método de Uribe, es decir, que las Fuerzas Armadas se encarguen de impedir que los bandidos sigan atropellando la ley.

Mockus en cambio dice que la ley sólo se acata cuando la gente entiende que debe acatarla porque es la forma más inteligente de vivir y convivir. La legalidad nace de la conciencia de cada ciudadano o ciudadana, y por eso la propuesta de Mockus con toda exactitud se denomina “legalidad democrática”.

Mockus apela al ser moral que hay en cada votante colombiano. Igual que el desarrollo motriz o intelectual del ser humano, el desarrollo moral de un individuo avanza por etapas. Según los clásicos estudios de Piaget y de Kohlberg, el niño empieza por una ética “heterónoma” o donde “las razones para hacer lo justo son evitar el castigo y acatar el poder de las autoridades”, y algunos (pocos) adultos llegan hasta la última etapa, la de “autonomía plena” o donde “la razón para hacer lo justo es que, racionalmente, se ve la validez de los principios y se vive de acuerdo con ellos”.

Santos pretende prolongar a Álvaro Uribe, la figura paternal y autoritaria que usa el castigo y nos impone normas desde afuera. Mockus es la figura del maestro que razona y nos invita a obedecer la ley por convicción. Uribe nos trata como niños, y esta ha sido su fuerza, y la de Santos. Mockus nos trata como adultos, y esta es la gran esperanza de Colombia.

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El antidemocrático ‘voto útil’

Posted by pocho On Mayo - 2 - 2010

Por: Germán Vargas Lleras

Fuente: El Tiempo

Cientos, miles, decenas de miles de colombianos han reconocido en estos días en los foros de las diferentes redes sociales, como Facebook y Twitter, lo mismo que en los escenarios de debate virtual en los medios de comunicación como EL TIEMPO, que nuestra candidatura le ha presentado al país el mejor, el más completo, profundo y realista programa de gobierno. Varios analistas que han sido entrevistados después de los debates presidenciales televisados han apuntado en la misma dirección y reconocido que en el programa de nuestra campaña hay años de trabajo y dedicación, así como planteamientos responsables y serios en todos los frentes de las necesidades nacionales.

Los tres ejes de nuestra propuesta son bien conocidos por los colombianos. Continuaremos fortaleciendo los logros, en el área rural, de la seguridad democrática. Ampliaremos esos logros a la seguridad urbana y a la seguridad fronteriza, para que cerremos de manera sólida los corredores del terrorismo que permiten que, desde territorios vecinos, venga los guerrilleros y narcotraficantes a delinquir en Colombia. Impulsaremos la mayor y más efectiva inversión en educación, salud y atención a los más humildes, para pagar la enorme deuda social que tenemos con 22 millones de pobres. Generaremos empleo por la vía que ha demostrado su eficacia: la vivienda popular, y por un programa de desarrollo de infraestructura que resuelva los enormes rezagos en ese campo.

Para todo lo anterior declararemos la guerra a los corruptos, eliminando los privilegios que la misma ley les concede a la hora de las rebajas de penas. Fortaleceremos el aparato investigativo y judicial y sus instrumentos, para que se concentren en el seguimiento de funcionarios y contratistas bajo riesgo de cometer actos de corrupción. Y pondremos un equipo de abogados de primer nivel para que defienda los intereses del Estado y gane los pleitos que hoy la Nación pierde, en un desangre en el que la corrupción y la desidia juegan un papel devastador.

Los electores deben saber que elegir a un Presidente de la República que no tenga claros sus programas, que no haya definido de tiempo atrás el qué ni el cómo de esos planes, no va a poder hacer un buen gobierno, más allá de que pueda tener las mejores intenciones. Los mayores desastres gubernamentales han resultado de la improvisación, de campañas donde lo emotivo ha primado sobre las ideas y programas, y donde la noción del mal llamado ‘voto útil’, que se concentra en quienes puntean en las encuestas, ha llevado al poder a quienes no están preparados para ejercerlo.

El país no puede quedar encerrado en el absurdo dilema de la continuidad de lo bueno, pero también de lo malo del gobierno de Álvaro Uribe, con la secuela que han dejado algunos de los allegados al poder en materia de indelicadezas, favoritismo en los contratos y corrupción, que representa Juan Manuel Santos; o de la improvisación, del salto al vacío, de la incertidumbre que significa Antanas Mockus, que hoy dice que extraditaría al presidente Uribe, y a las pocas horas se corrige alegando que desconocía aspectos elementales -y fundamentales para cualquier gobernante- en materia de derecho internacional.

Rompamos las ataduras que nos obligan a escoger entre la perpetuación de los errores que queremos dejar atrás, o los inmensos riesgos de una candidatura cuyos verdaderos propósitos y programas desconocemos. No. Los electores deben liberarse del sofisma del ‘voto útil’, porque en vez de útil es dañino para Colombia. Los colombianos deben decidirse, de una vez por todas, a votar a conciencia por el mejor candidato con el mejor programa. Porque ¡Mejor es Posible! Y lo demostraremos.

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Daniel Samper Ospina

Posted by pocho On Abril - 26 - 2010

Por: María Isabel Rueda

Fuente: El Tiempo

El columnista y director de la revista ‘SoHo’, Daniel Samper Ospina, con María Isabel Rueda

¿Cómo describiría el género de sus columnas: humor, sátira política, crónica social?

No le he metido mucha teoría al tema. Quizás sea una especie de caricatura escrita antes que una columna de opinión, lo cual me permite ser tan guache como quiero.

¿Por qué apoda a ‘Uribito’ el ‘Pincher’ Arias?

A raíz de una columna que escribí sobre las mascotas. Decía en ella que, si se parecen a sus dueños, el perro de Name debe ser experto en mordidas, el Procurador tendría un pastor con rabia y a Arias le calzaría un pincher, porque ambos son unas indignantes mascotas enanas, de ladrido agudo cuando están junto a su amo. Fue una comparación injusta porque está demostrado que el pincher no se ensucia tanto con la tierra como Arias.

¿Usted piensa como escribe? Es decir, cuando se sienta a desayunar con su señora, ¿le habla del ‘Pincher’ Arias y de la cola de lagarto de Roy Barreras?

Pues no es que me levante y le diga a mi mujer que por favor baje al ‘Pincher’ Arias del sofá, que lo va a llenar de pelos, o que le pida el favor de que no le pise la cola de lagarto a Roy Barreras, porque, aunque le vuelve a crecer, es un gesto odioso. Pero creo que la mía es una columna libre, y creo que esa libertad incluye que a veces sea un poco irresponsable, y quizás eso la haga diferente, refrescante, aunque a veces para algunos se pase de la raya.

Hablemos de esas pasadas de raya. Porque con mucha frecuencia oigo de personas que se mueren de la risa con las barbaridades que usted dice en su columna.. Incluso la leen en colectivo. Está definitivamente de moda. Pero también hay personas que critican su estilo, porque se mete con los defectos físicos de la gente. ¿No le parece que a veces se pasa de la raya?

La columna tiene un elemento de incorrección política que gusta a unos y molesta a otros, pero que no deja indiferente a nadie, que es lo importante. Creo que a veces la juzgan como un espacio convencional de opinión y no como una caricatura escrita, que es lo que en realidad es. Al ser una caricatura, tengo el derecho de reteñir y exagerar los rasgos de algunas personas. Por ejemplo, si el caricaturista Matador pinta a Juan Lozano, lo pinta narizón. Eso mismo hago yo, aunque por escrito.

O sea que usted pone en palabras lo que los caricaturistas dibujan con rasgos exagerados…

Sí. Por ejemplo, me critican que diga que habría sido bueno que el Registrador no fuera mitad humano, mitad pescado. ¿Qué caricaturista no pinta al Registrador como si tuviera los labios de un bagre? Yo, al menos, lo reivindico. Todavía hoy pienso que él es nuestra Angelina Jolie y en esa medida deberíamos ser más amables con él.

¿No será que la caricatura lo aguanta todo y el texto no? Pintar al contralor Turbay ‘junior’ un poco gordo, pasa. Pero decir por escrito que es un cerdo ibérico…

El Contralor, al igual que el cerdo ibérico, gusta de las bellotas, es decir, de las mujeres muy bellas. Y eso no tiene nada de malo. De modo que esa comparación no es insultante, entre otras cosas porque es un animal bastante excelso. Hablo, claro, del Contralor. Ahora: entiendo que ciertas burlas físicas causen impresión en el lenguaje escrito y no en el humor gráfico. Pero eso hace parte de la novedad de la columna y del sentido polémico que tiene.

En todo caso ha habido antecedentes de ese tipo de burlas. Hace poco leí un artículo de Klim donde se preguntaba si a Guillermo León Valencia lo iban a enterrar con la quijada por separado o si le iban a hacer una saliente al ataúd. Pobre Klim: si eso le impresionaba, imagínese lo que estaría preguntándose si hubiera conocido a Angelino.

¿Pero qué verdad o qué opinión expresa usted cuando dice que Angelino Garzón tiene el apoyo de todos los belfos de este país?

No de todos. El belfo de bien, el belfo ético, ya está con Mockus, no está con Angelino. Guillermo León, por ejemplo, sería un belfo que sí estaría con Santos, lo mismo que su hijo, y el hijo de Laureano, y el de Mariano, y el del virrey Amar y Borbón. Ahora: dígame si esa foto de Juan Manuel Santos con toda esa gente no era una caricatura en sí misma. A veces temo que, si sube Juan Manuel, a los humoristas, para seguir haciendo reír, nos va a tocar pasarnos a la escuela realista: decir exactamente lo que él hace va a resultar más gracioso que inventarse chistes de su gobierno.

¿No es un poco ofensivo con la vejez decir que José Galat está de modelo en la exposición ‘Bodies’?

Sí. Puede ser un poco ofensivo con la exposición ‘Bodies’. Les ofrezco excusas a sus organizadores.

¿Qué pasa cuando se encuentra con una de esas personas a las que ha caricaturizado, por ejemplo con el ministro Fabio Valencia, de quien ha dicho las cosas más espantosas?

Si me encuentro a Fabio Valencia, me asusto. Eso le pasaría a cualquiera. Ahora bien: yo de Fabio Valencia me he burlado de su físico injustamente, porque es lo mejor que tiene. Sin embargo, no frecuento los sitios a los que van mis personajes: ni siquiera voy a las frijoladas de doña Olga Duque. Alguna vez me encontré con Cecilia López en el parque de El Virrey. Ella iba en sudadera de toalla morada, seguida por cinco escoltas, y daba gritos por el celular. Fue un espectáculo muy bonito.

¿No le da miedo hacer enemigos?

Tengo fe en que la mayoría de ministros no sepan leer. Asumo que mi oficio viene con eso, y no puedo pensar en cada columna estratégicamente, a ver a quién me echo de enemigo o a quién no. Mi oficio es tratar de opinar con sentido del humor y ser lo más independiente y crítico del poder que pueda.

¿Alguna vez el dueño de ‘Semana’ lo ha regañado por alguna columna?

Jamás. Siempre ha sido muy respetuoso. Y eso debe ser aburrido para él, porque algunas veces me he metido con amigos suyos pero siempre ha respetado mis opiniones y vivo agradecido con él por eso.

¿Usted calculó que su columna, que venía de una revista ‘light’ como ‘Jet Set’ se iba a convertir en un referente de los corrillos políticos, donde uno oye con frecuencia preguntar si ya leyeron a Daniel Samper esta semana?

No me fijo si ha tenido o no éxito porque soy ajeno a esos corrillos. No voy mucho a cocteles ni a reuniones sociales. Pero si ha tenido éxito es porque este es un país muy caricaturizable, donde es muy fácil burlarse de muchas cosas, sobre todo de la clase política.

Usted se las da de antipolítico, pero le he notado un dejecito mockusista en sus últimas columnas. ¿Por qué Mockus es el único que se salva de sus sátiras?

Me gusta Mockus, porque representa un aire muy refrescante, reivindica la legalidad en un país que culturalmente premia al vivo, al avivato, al que adelanta en doble fila, se roba el IVA o no hace fila. De ese avispamiento colombiano sale desde el caos en las carreteras hasta grupos paramilitares o guerrilleros. Si nos convierte en una cultura que respeta lo legal, será el presidente más importante de la historia.

¿Por qué no votaría por Juan Manuel Santos?

A Juan Manuel me cuesta trabajo cogerlo en al menos una verdad. Pero seguiré atento. Quizás algún día diga una y yo seré el primero en cantarlo como un bingo. Será un momento muy emocionante. Me encantan esos momentos excepcionales.

¿Qué es lo que le critica a Uribe?

Uribe ha hecho cosas históricas, y se las reconozco. Y cuando digo históricas es que es superior a personajes históricos como Calígula. Fíjese que Calígula nombró de Cónsul a su caballo, pero Uribe lo superó, fue más allá: nombró de ministro a Andrés Uriel Gallego.

¿Usted cree que Chávez nos puede declarar la guerra?

Espero que no, pero no me preocupa su carrera armamentista: acá estamos bien armados, y tenemos muchos petardos, como Fernando Londoño y Ernesto Yamhure, por citar apenas dos con los que podemos bombardear a Venezuela en caso de guerra.

¿Por qué piensa que a Rafael Pardo le ha ido tan mal en la campaña, si él es una gran persona y un hombre políticamente preparado?

Porque tiene carisma como para Director de Fedesarrollo, pero no para Presidente.

¿Qué opina de Petro?

Es un hombre de izquierda que apoyó a un procurador de ultraderecha, que ha quemado libros. No es que sea la coherencia en pasta. Y eso que le respeto el dolor testicular que lo aquejó en un importante debate en el Congreso. Eso le pasa a cualquiera. Aun a Cecilia López.

¿Cómo le ha parecido la campaña de Noemí Sanín? Parecía que lo iba a lograr, pero se desinfló.

Yo invito a sus asesores a que no le den más Red Bull. Está sobreacelerada, sobreexcitada. Se ríe sin saber de qué, llama a los gritos a Pedro, a José, a María… ¿En qué momento hay quienes creen que el loco de esta campaña es Mockus?

Según usted, a Mockus lo tildan de loco y el más loco de todos es Uribe…

No sé si el más loco, pero toma tinto sobre un caballo, se viste como personaje de Tomás Carrasquilla, con pantalones saltacharco y sombrero aguadeño; alguna vez se subió a un puente a gritarles a los indígenas con un megáfono que no le dijeran marica ni paraco; se pone un frac ombliguero, que sólo le cubre las tetillas: ¿Y el loco es Mockus?

¿Le parece que los debates han sido útiles?

Sí, pero le dan demasiada trascendencia a la metodología. Usted ve un debate de la campaña inglesa, y son tres señores y un periodista. No hay chicharras, segmentos, pruebas; los dejan hablar el tiempo que sea necesario. Acá hay una chichonera de candidatos y periodistas, sacan balotas de bingo, explican las preguntas que vienen: el tiempo se va en eso… El único picante se lo metió la pelea de Noemí con Santos. Deberían introducir un formato tipo Laura en América para que ellos dos se puedan agarrar más a menudo. Sería muy entretenido.

¿No le parece penoso que la noticia del último debate haya sido la de que alguien le ofreció un ministerio a alguien en una comida?

Sobre todo en una comida con Augusto López, en la que también estaba José Obdulio, lo que quiere decir que sigue merodeando en los temas del poder. El país amaneció hablando de Laurita, hija del señor del Sena, y de que ella iba a comer fríjoles donde Noemí, y de un montón de chismosería social tan agobiante, tan de lo mismo, que eso explica que Mockus vaya adelante. Los otros se quedaron en los almuerzos y en lo de siempre. Mockus no sabe quién es Laurita, no va a Salinas, no sale en las sociales de fin de año de Cartagena, no come con Augusto López: todo eso es muy refrescante.

¿Cuándo dejaremos de hablar de José Obdulio, que sigue apareciendo en tantos cuentos?

¡Pues mire que ya vamos en que Juan Manuel está comiendo con José Obdulio! Es una tristeza ver que ya ha caído hasta allá. Está rodeado de los lagartos de siempre y con los nuevos, con los que dejó el uribismo. A mí, José Obdulio me parece terrible. Y no lo digo por su consabida relación familiar. Creo que uno no puede juzgar a nadie por sus familiares. Porque, como siempre digo, ¿qué culpa tenía Pablo Escobar de ser primo de José Obdulio?

Muchos colombianos simpatizan con Mockus, pero a algunos les da susto que sea un salto al vacío…

Saltos al vacío los Andrés Urieles, José Obdulios, Diegos Palacios, ‘Píncheres’ Arias y demás que nos han gobernado estos 8 años. En cambio, ¿le parece un salto al vacío un gabinete integrado por Peñalosa como ministro de Obras, Lucho como ministro de Protección Social y Fajardo como ministro de Educación? Creo que Mockus trabaja en equipo, cumple la ley y es autocrítico. Y eso no me parece que conduzca a un salto al vacío, sino que sería toda una novedad en nuestra historia política.

¿Cree serias las posibilidades de que escojamos a Mockus como nuestro próximo Presidente?

Sí, por los tales “primivotantes”. Mockus está rompiendo la apatía de una generación que no votaba porque sus miembros estaban mamados de que el poder consistiera en almorzar con Augusto López. Esa gente nueva y joven va a derrotar las maquinarias de ‘la U’, de los conservadores, de todos los políticos tradicionales. Ojalá no me equivoque.

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