Por: Guillermo Santos Calderón
Fuente: El Tiempo
Lo principal es actuar. Recolectar pruebas para cualquier acción legal que se quiera tomar.
En esta sociedad permanentemente conectada a Internet y que accede frecuentemente a redes sociales como Facebook, el ‘cibermatoneo’ -tinyurl.com/4z2glr8 (inglés)- es una práctica que ha venido sustituyendo al matoneo tradicional entre jóvenes.
La formación de grupos en Facebook para humillar y agredir a jóvenes ya ha causado algunas muertes. Por ejemplo, en el 2003 el joven norteamericano Ryan se suicidó por haber sido atacado durante varios años en redes sociales con el chisme de que era homosexual. En enero del año pasado, Phoebe Prince también se quitó la vida luego de ser acosada virtualmente y luego de sugerírsele que si no quería seguir en eso se debería quitar la vida.
La formación de grupos en Facebook con el propósito de atacar a una persona, la retransmisión de fotos indiscretas, el reenvío de mensajes de texto entre celulares o correos electrónicos que generalmente se obtienen de una forma malintencionada, engañando al atacado, siempre mediante el uso de computadores, celulares y otros aparatos electrónicos, son algunas formas de ‘cibermatonear’.
Los padres de jóvenes con síntomas de estar siendo víctimas de esta agresión, como depresión, tristeza, rabia, frustración y baja autoestima, deben tomar medidas para evitarlo y, si es del caso, acudir a las autoridades o a la justicia.
Lo principal es actuar para que esto no siga sucediendo, recolectar las pruebas para cualquier acción legal que se quiera tomar. Aunque sea doloroso, hay que entender que son jóvenes que están empezando su vida. Lo primero es tratar de que los que están haciendo el ‘cibermatoneo’ desistan. Hay que hablar con ellos o con sus padres, eso sí, siempre con altura y educación. Si esto no sirve, se debe comenzar a recolectar las pruebas, como imágenes de pantallazos con la información agresiva, copia de los mensajes de texto, de los correos que circulan los ‘cibermatones’ y de sus conversaciones en chats, para luego ir a denunciarlos.
Otra medida que se puede tomar es solicitarle a Facebook el cierre del grupo creado para ‘cibermatonear’, aunque esto puede ser negado. Se deben usar las herramientas de bloqueo que Facebook provee para que un usuario no pueda acceder al Facebook del agredido y, por lo tanto, ver su información, sus fotos y sus mensajes. Es importante usar un pasaporte o una clave fácil de memorizar, pero difícil de adivinar o, en último caso, se puede usar uno de tantos programas -como Spector- para hacerle seguimiento a lo que su hijo hace en Internet y ver lo que está pasando para poderle ayudar.
¿Será que nuestros jueces están listos para procesar casos de ‘cibermatoneo’? Habrá que verlo.
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