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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Lo inhabitual

Posted by Pocho On diciembre - 1 - 2010

Por: Antonio Caballero

Fuente: Semana

Cuenta Rudyard Kipling en alguno de sus cuentos que un señor le preguntó a su fiel criado de muchos años:

—¿Qué harías si te dijeran que todo ha sido descubierto?

Y el fiel criado le respondió sin vacilar:

—Huiría, señor. Porque podría ser cierto.

No recuerdo qué hizo entonces el señor. Supongo que tuvo que matar a su fiel criado, por si acaso, sin preguntarle siquiera qué era aquello tan terrible que hubiera podido ser descubierto. El recuerdo del cuento me vino al leer que el general Miguel Maza Márquez, antiguo director del DAS, volvió a entregarse por cuenta del asesinato de Luis Carlos Galán, en vez de huir, como acaba de hacer su remota sucesora María del Pilar Hurtado y acaba de recomendarles el ex presidente Álvaro Uribe a sus demás secuaces que hagan todos. Y a Maza la Fiscalía lo acusa de algo más grave que espionaje ilegal o que cohecho: lo acusa de homicidio agravado con fines terroristas. Si se entrega, en vez de huir, tiene que ser por una de dos razones: o bien es inocente, y confía en el funcionamiento de la justicia, que en tal caso lo absolverá; o bien es culpable, pero confía en que la justicia no funcione, como es lo habitual en Colombia (tanto es así que hasta el ex presidente Uribe lo dice sin empacho), y en consecuencia lo absolverá también. Esa es, por otra parte, la razón por la cual no ha huido el propio Uribe: confía de lleno en la Comisión de Absoluciones de la Cámara que debe juzgarlo y, como es lo habitual, absolverlo.

¿Lo habitual? Pero es que están sucediendo en Colombia cosas poco habituales. Esos inesperados arrebatos de conciencia del Procurador. Esos todavía más inesperados arrebatos de sensatez política del nuevo presidente Juan Manuel Santos. Temo -por ellos- que tanto Uribe como Maza se estén equivocando.

Porque de su culpabilidad me cabe poca duda. En el caso de Uribe, todavía tenemos frescos los desafueros de su gobierno: y aunque todavía no haya pruebas ni confesiones de parte, todos tenemos la íntima certidumbre de que el responsable final de esos desafueros -espionajes, cohechos, corrupciones- es el ex presidente mismo. En el caso de Maza, siempre nos pareció a muchos -y así lo escribí aquí mismo en su día- enormemente sospechoso que se hubiera empeñado en desviar las investigaciones sobre el asesinato de Galán hacia la cabeza de un inocente señor Hazbún, que acabó preso y sufrió un infarto por cuenta de esa falsa acusación, y murió por ella. A un antiguo ministro que tuvo el valor de rendir testimonio a favor de la inocencia de Hazbún le hicieron un misterioso atentado que casi lo mata, por lengüilargo.

Lo habitual había sido siempre eso: acusaciones falsas a inocentes, investigaciones desviadas, absoluciones prefabricadas: hay que recordar que el único ex presidente colombiano juzgado y condenado por el Congreso (acusado de una vaga “indignidad”, y no de los muchos delitos concretos que había cometido desde su cargo en compañía de otros altos funcionarios y oficiales militares), el general Gustavo Rojas Pinilla, fue prontamente absuelto por otro tribunal. Por eso no es de extrañar la postura arrogante del ex presidente Uribe, que se sabe intocable por la misma razón que tuvo Rojas: la de que había cómplices. En cambio sí parece algo temeraria la del general Maza. Pero bueno: es que fue director del DAS durante muchos años. Se ve que sabe muchas cosas que pueden ser incómodas para muchas personas.

De modo que, pensándolo bien, no me atrevo a vaticinar lo que va a suceder en los casos de Uribe y de Maza. Y eso tampoco es habitual en estas columnas.

La cacería

Posted by Pocho On octubre - 30 - 2010

Por: Andrés Felipe Arias

Fuente: El Colombiano

En columna de la Sra. Samper (Cínico) publicada en días anteriores en este blog, me comprometí a buscar las declaraciones del Dr. Arias. Aquí están, y cada uno de ustedes podrá tener sus propias percepciones. Pocho

He regresado a esta columna por generosidad de EL COLOMBIANO. Me había retirado provisionalmente de este espacio mientras decidía junto a mi familia sobre un generoso ofrecimiento del Presidente Santos para representar a Colombia en la Embajada en Italia. Finalmente tomé la decisión de quedarme en el país. Y la decisión se fundamenta en dos razones.

La primera razón es que tenemos enorme responsabilidad de continuar defendiendo las ideas que permitieron encarrilar a Colombia por un sendero hacia la liberación definitiva de la mafia, el terror, la corrupción y la pobreza. Es decir, unas ideas que nos permitieron a todos los colombianos volver a soñar. Las ideas de Uribe. La segunda razón es que siento que lo correcto y lo ético es asumir de frente al país todos los ataques de los cuales he sido víctima. Sin huir. Ataques que se derivan de mi condición de uribista convencido y leal.

Nadie podrá negar la cacería sangrienta contra quienes hemos defendido pública y vehementemente las ideas de Álvaro Uribe, las ideas consignadas en el manifiesto de la Seguridad Democrática.

A unos los han matado ya. A otros nos quieren asesinar, pues abundan las amenazas de muerte desde las trincheras de la mafia y el terror. Pero a todos nos persiguen y enlodan. El objetivo: destruirnos, aplastarnos y aniquilarnos. Que no quede rastro de la fuerza uribista que transformó a Colombia, dejando herido de muerte al narcoterrorismo y dándole al país un futuro de prosperidad.

¿A quién se le ocurre hacer eso? A una cuadrilla de mafia, guerrilla y terrorismo que sintió el implacable peso de la Seguridad Democrática. A esos criminales que nunca pensaron que este país podía cambiar para bien. A esos delincuentes que engordaban sus arcas cuando el país iba mal y el crimen muy bien. Es decir, a todos aquellos que perdieron sendos privilegios a partir del 7 de agosto de 2002.

¿Cómo pueden lograr una cosa así? Utilizan ONG, colectivos de abogados, mafiosos extraditados, reclusos que se venden y hasta periodistas torcidos. Compran carteles de sicarios y violadores de la moral de las personas. Por dinero, estos carteles infiltran campañas y venden información con verdades a medias.

Utilizan columnas no sólo para dañar a las personas sino, además, para presionar a quienes deben fallar en derecho los procesos contra sus presas (los uribistas). Construyen cronogramas semanales de desprestigio para dañar personas (¡hasta tienen tablas en Excel para ello!). Y, créanlo o no, redactan los comunicados para que terceros (idiotas útiles) salgan a derramar basura sobre seres humanos y familias de bien. Mejor dicho, los chuzados somos otros.

No exagero. Quien les cuenta esto lo ha vivido en carne propia. Y no paran. Por ejemplo, esta semana, la Procuraduría me desvinculó de posibles cargos por corrupción en el programa AIS, lo cual no significa que no deba seguir explicando algunos temas administrativos muy complejos. Inmediatamente salió a ladrar la cuadrilla del odio. Dicen las malas lenguas que un periodista amenazó con una columna de desprestigio a un funcionario que lleva un proceso en contra mía. Y ni hablar de otro personaje que con odio en su lengua me disparó a matar y salió a esconderse cual cobarde en retirada. Padre Santo: ¡perdónalos porque no saben lo que hacen!

Ya lo dije en otra columna. El objetivo es destruir a Álvaro Uribe. No le perdonan el bienestar y el progreso que nos dio a los colombianos. No le perdonan su mayor legado: la Seguridad Democrática.

Y para llegar a él comienzan por sus amigos. Afortunadamente los amigos somos el 90% de los colombianos.

Piedad Córdoba

Posted by Pocho On octubre - 4 - 2010

Columna Por: Daniel Samper Pizano

Entrevista Por: Yamid Amat

Caricatura: Matador

Fuente: El Tiempo

Una cosa es que la senadora Piedad Córdoba nos genere un rechazo inmenso, a la mayor parte de nuestra sociedad colombiana, y otra cosa son los términos en que la han crucificado. Será siempre incomoda una oposición, y más en un país polarizado como el nuestro. Nuestros jueces, debemos procurar y persistir que actúen en pleno derecho. Ellos nunca deberán emitir juicios emocionales, y mucho menos sesgados a sus propios criterios, creencias y corrientes políticas. Hoy es la senadora Piedad Córdoba, mañana puede ser cualquiera. Pocho

‘Era imposible que el Procurador emitiera fallo justo contra Piedad, uno de sus mayores opositores’.

Piedad Córdoba es divorciada, feminista, izquierdista; defiende la unión gay y el aborto; se opuso a Álvaro Uribe, atacó el nombramiento de Alejandro Ordóñez como Procurador y cree que su misión es lograr una salida pacífica del conflicto colombiano. Ordóñez, el Procurador, quemó libros en su juventud; es ultraderechista, fanático religioso, enemigo del aborto y los homosexuales; debe su cargo a Álvaro Uribe y piensa que su misión es perseguir a pecadores y comunistas. ¿Alguien imagina que Ordóñez podría dictar una sentencia justa contra Piedad? Evidentemente, no.

De esta aberración judicial nace la condena que acaba de imponer Ordóñez a su enemiga, por la cual la destituye como senadora y la inhabilita durante 18 años para todo cargo público. La sentencia liquida la carrera política corporativa de Piedad: cuando ella se lance de nuevo a unas elecciones o acepte un empleo público tendrá 73 años. El mismo Ordóñez será quien resuelva el recurso jurídico de la afectada contra la condena y pronuncie la última palabra. Después de haber visto cómo la crucificó en la TV y la prensa, ¿qué suponen ustedes que dirá?

Aparte del claro impedimento ético del juzgador, se pensaría que castigo tan severo corresponde a delitos gravísimos probados fuera de toda duda. Pues no. Una lectura crítica del expediente revela que los “crímenes” de Piedad son dos acusaciones acomodaticias y abstractas: promover a las Farc y colaborar con ellas. Una foto en la prensa con boina negra se considera “promoción” (los políticos se retratan con el gorro que les chanten: pululan los Presidentes disfrazados de caciques) y una reunión con guerrilleros para sacar secuestrados se valora como “colaboración” (decenas de políticos y empresarios se fotografiaron con Tirofijo).

Pedí a uno de los mejores juristas colombianos su opinión sobre el expediente. “El fundamento del fallo es endeble, circunstancial y prevaricante”, dictaminó. Yo agrego que respira sectarismo, pese a que, para proyectar una imagen imparcial, la absuelve de una insólita “traición a la patria” por criticar al Gobierno en el exterior. De no hacerlo, habría creado el delito de opinión. Ni pruebas lapidarias ni confesiones. Todo se enmascara en retórica jurídica. Las faltas no saltan a la vista sino que “se contextualizan del análisis de plurales elementos probatorios”.

Todo el país sabe que Piedad ha tenido contacto personal, telefónico y por correos con las Farc (también con el Eln y los paramilitares), gracias a lo cual rescató a doce secuestrados. Las víctimas lo agradecen, pero el Procurador vio allí ocasión de criminalizar la actividad humanitaria. Abundan los textos de Piedad contra la lucha armada, mas el expediente no cita ninguno. He aquí algunos recientes: en febrero del 2009 encabezó una carta colectiva de solidaridad con los indígenas por atropellos de los milicianos de las Farc; en marzo del 2010 condenó el secuestro como arma política; hace un mes divulgó su “profundo rechazo” a las Farc por “infringir gravemente el derecho humanitario” al matar a diez soldados. ¿Es eso promover? ¿Por qué aquí la Procuraduría no “contextualiza”?

Hay en el fallo parcialidad manifiesta. Del testimonio de un ucraniano, Ordóñez deduce que “los presuntos vínculos entre las Farc y la senadora continuaron en el 2010″. ¿Por qué no destaca que el ucraniano declara no haber visto nunca a la senadora defender la lucha armada, sino la lucha electoral? Esa parte se soslaya. Alega el Procurador que Piedad solo estaba autorizada para tratar con las Farc del 15-VIII al 21-XI del 2007. Mentira. Me consta que en febrero del 2009 rescató rehenes con el beneplácito oficial.

Piedad es a veces imprudente por desprevenida; le hace daño su fe en Hugo Chávez y hay frases suyas que le conviene explicar. Pero se ha jugado la vida por una solución humanitaria y democrática. ¿Es por ello promotora de las Farc? Para lograrlo, mantiene contacto con jefes guerrilleros y, ciertamente, al verlos no los escupe ni los golpea con el paraguas. ¿Es por ello colaboradora suya?

Asistimos a una colosal infamia dirigida a descabezar el movimiento por una paz concertada.

oooooooooooooo

‘Procurador, un peligro para la democracia’

La senadora Piedad Córdoba cree que el Procurador general, Alejandro Ordóñez, es un “peligro” para la democracia del país. Rechaza los cargos que le formuló el alto funcionario, al que describe como “hombre de amores y odios”. Asegura que no es defensora de las Farc y critica el secuestro de civiles, aunque considera el de policías y militares como “retenciones de guerra”.

¿Qué hará frente a las decisiones del Procurador contra usted?

Interpondré reposición ante el mismo Procurador, pero creo que tendré poco éxito, por las diferentes declaraciones que él ha dado. Por eso, también lo recusaré, porque con él no tengo garantías: siempre ha actuado contra mí de manera temeraria. Además, no tiene facultades para despojarme de mi curul. Esa es función exclusiva del Consejo de Estado.

¿Si no acepta las razones legales del Procurador, a qué adjudica su destitución?

Es una persecución política. Por eso, también he tomado la decisión de ir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para presentar una denuncia por persecución política y por la consagración del delito de opinión.

¿En qué basará sus denuncias?

Es que no se trata sólo de las decisiones tomadas contra mí; es toda la concepción del Procurador sobre la sociedad colombiana. Él niega el derecho a una opción sexual diferente a la suya; considera la homosexualidad una enfermedad; no acepta que una mujer corra el riesgo de morir en un embarazo, porque cree que el aborto es delito de lesa humanidad; la obligación que ha impuesto a la gente de la Procuraduría de ir a misa cada día no sólo es una posición retardataria y opresiva, sino que viola la Constitución, que establece libertad de cultos en el país. Este hombre es una persona peligrosa para la democracia. Pero, como la ley establece que la reposición debe ser ante él mismo, estoy perdida mientras fallan instancias como el Consejo de Estado, ante el cual voy a recurrir.

El Procurador dice que el Código Disciplinario y el artículo 278 de la Constitución lo facultan para tomar la decisión que tomó contra usted…

Él no tiene ninguna prueba de que cometí faltas disciplinarias. Todas son suposiciones. Él no acepta pensamientos diferentes al suyo. Quienes estamos en desacuerdo con las injusticias del establecimiento, somos, según él, guerrilleros o terroristas.

Él dice que usted tiene vínculos con las Farc. ¿Los tiene?

No como él los supone. Desconoce que el presidente Uribe me facultó para buscar acuerdos para la liberación y el intercambio.

¿Cuáles son, hoy, su relaciones con las Farc?

Las que he tenido siempre: buscar liberaciones y diálogos que puedan conducir a la paz. Yo no pertenezco a las Farc. Siempre he estado en el Partido Liberal.

¿Usted qué piensa de las Farc?

Son una guerrilla armada, un movimiento político. Ante la degradación del conflicto, ha llegado a situaciones de inhumanidad. Por eso, mi lucha es por la humanización de la guerra. Es importante que no sólo el gobierno y los militares cumplan con el Derecho Internacional Humanitario (DIH), sino que también es obligación de la guerrilla reconocerlo y aplicarlo. Lo que queremos lograr, y hemos estado a punto de obtener, es que la guerrilla acabe con la retención o el secuestro de personas y que, si sigue reteniendo, sean sólo militares o policías que caen con ocasión del combate.

¿Las Farc son delincuentes o no?

Yo no lo digo así…

¿El secuestro no es un delito?

Sí. Y si las Farc insisten en desconocer el DIH, se colocan no sólo por fuera de esa normatividad sino a las puertas de la Corte Penal Internacional (CPI). Las Farc tienen que eliminar el secuestro, desmontar minas antipersonas y respetar a la población civil.

Si reconoce que el secuestro es un delito, ¿no es delincuente el que secuestra?

Es que hay retenciones en razón del combate. En el caso de los militares, no hay secuestro sino retención.

El general Mendieta, por citar un sólo caso, ¿no fue secuestrado?

El general Mendieta cayó en combate y era un prisionero de guerra.

¿Y el caso de los secuestros de Íngrid Betancourt, Clara Rojas y los demás?

Si se dieran ahora, serían delito de lesa humanidad y las Farc serían sujeto de juicio ante la CPI. Así mismo, el Estado no puede cometer desplazamiento forzado ni ejecuciones extrajudiciales, porque puede ser denunciado ante la CPI.

¿Por qué varios sectores creen que usted es una defensora de las Farc?

Yo no defiendo a las Farc. Lo que digo es que, para el país y para la democracia, lo importante es el reconocimiento de que existe un conflicto social interno armado. Muchos sectores de la sociedad civil no compartimos el estado actual de las cosas ni hechos que, inclusive, llevaron a la Corte Constitucional a obligar al Estado colombiano a la restitución de tierras. Yo no soy defensora de las Farc: lo soy de los desplazados, las víctimas de la guerra, las mujeres, los indígenas y los negros. Estamos apoyando al presidente Santos, no porque nos hayamos vuelto santistas, sino por su defensa de la obligación que tiene el Estado de reponer los males de la guerra. El Congreso va a hacer en estos días, y creo que esa va ser mi última intervención, el debate de las regalías. Voy a denunciar cómo en este país se han venido regalando nuestras riquezas naturales. Las exenciones tributarias a las multinacionales suman 27 billones de pesos… ¡Billones!

¿Y qué proyecta denunciar?

La manera cómo nos están robando oro, petróleo y carbón. ¿Cómo me explican que La Guajira, la región más rica del país, sea la más pobre? El debate actual de regalías es mentiroso. Es para decir que se las robó el gobernador de Casanare o el alcalde de la Jagua de Ibirico. Tal vez haya apropiaciones indebidas, pero no configuran un gran cuadro de corrupción. Son las multinacionales, por decisiones de funcionarios estatales, las que se han enriquecido. ¡Ese es el debate!

¿ Y por qué será su último debate?

Porque estoy totalmente segura de que el Procurador va a ratificar su decisión a través del funcionario que va a delegar para la recusación que presentaré.

Pero si lo llama “último”, es porque no vuelve al Congreso,

No, el último mientras vuelvo. Como dijo Tumac Katari, el aymara que lideró un levantamiento contra las autoridades coloniales en el Alto Perú: “Mañana volveré… y seré millones”.

¿Pero no piensa renunciar a su defensa?

Voy a luchar hasta demostrar los monstruosos errores del Procurador. El mismo que no vio nada de lo que vio la Corte Constitucional en la reelección; que no vio nada en lo que tiene que ver con Sabas Pretelt, como sí lo hizo la Corte Suprema. El hombre decide según sus amores y sus odios. No me pueden acusar por pensar distinto a él ni tratarme como delincuente por acercarme a las Farc para buscar la paz.

¿Qué va hacer mientras no sea senadora?

Primero, denunciar ante el mundo la criminalización de la búsqueda de la paz; segundo, estoy trabajando con los paramilitares en las cárceles: me he reunido con Mancuso, el ‘Tuso’, ‘don Berna’, ‘el Alemán’ y otros, y estamos haciendo un trabajo muy importante en la protección de sus familias, en la búsqueda, inclusive, de sitios en otros países para poder que ellos avancen en el tema de la verdad y en la entrega de tierras. Ya están indicando sitios para entrega de tierras. ‘Don Berna’ entrega 14 mil hectáreas en el Caguán y otras 14 mil en Córdoba. Además, creo que la Ley de Justicia y Paz debe darle cabida a militares que, en ejercicio de sus funciones, ejercieron paramilitarismo. Hace unos días tuve una reunión con 20 coroneles en Santa Marta, para hablar del tema. Lo aceptan. También tienen que aplicarse beneficios penales para paramilitares y empresarios.

¿ Se va entonces un buen tiempo al exterior?

Tengo muchos viajes, pero mi preocupación por la paz es lo más importante. A veces me hago esta reflexión: qué me gano con estar en el Congreso, apoyando unos proyectos que no sé ni para qué sirven. No quiero tener una buena pensión por decretar condecoraciones, sin habérmela jugado por la paz de Colombia.

‘Los que me odian son un poco bobos’

¿Por qué usted origina tanta radicalización en el país? Un sector la odia…

Los que me odian son un poquito bobos porque no tengo ningún interés en quitarles lo que tienen.

¿Entonces qué busca?

Tener un país con modernidad intelectual, con otras opciones políticas que estructuren a Colombia como un país viable y no como una fosa común.

¿Es verdad que usted tiene bienes en el exterior?

Todo es parte de la campaña de desprestigio en mi contra.

¿De qué más la han acusado?

Me han acusado también de tener tarjetas de crédito del presidente Chávez o de que me estaban pagando gastos en Puerto Rico cuando visité a mi hijo. Me acusaron de haberme nacionalizado en Venezuela, de haber recibido 3. 500 millones de pesos de Monómeros y de haber comprado un apartamento de 900 mil euros en Europa.

¿Nada de eso es cierto?

Si un sólo cargo fuera cierto, faltarían cárceles de seguridad para mí.


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