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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Archive for the ‘Denuncias’ Category

Ingeniería de papel

Posted by Pocho On diciembre - 12 - 2011

Por: Ramiro Bejarano

Fuente: El Espectador – Bogotá, Colombia

La primera vez que viajé a Bogotá desde mi natal Buga, lo hice por tierra en un pesado bus de Flota Magdalena, que tardó en llegar 10 penosas horas, porque obviamente entonces también el cruce de la Línea estaba con los problemas de siempre.

Desde entonces han pasado más de 30 años, sin que el paso por esa cordillera se haya mejorado, pues, por el contrario, cada día es más difícil, y sin embargo aquí nos quieren convencer de que somos una nación civilizada, moderna, llena de tecnología.

Y entonces es allí donde hay que concluir que no tenemos infraestructura y, lo que duele decir pero es una realidad, la ingeniería criolla es un fracaso colosal. Las múltiples imágenes que los noticieros de televisión nos han mostrado por estos días, son sencillamente estremecedoras: no hay por dónde transitar seguro.

Claro que el país es montañoso, también que tiene que enfrentar inviernos duros, pero nada de eso excusa la responsabilidad de las firmas de ingeniería que llevan años recibiendo jugosos contratos del Estado, mientras las vías siguen deterioradas en todos los terrenos. El problema no está solamente en la Línea, sino en la carreteras que comunican a Bogotá con Manizales, Medellín y Chía; entre Barrancabermeja y Bucaramanga; el norte del Atlántico con el 40% de sus caminos inhabilitados por el invierno; la misma tragedia se ha presentado entre Gamarra y Aguachica, en Mahates y el sur de Bolívar, y hasta en la carretera de la cordialidad que comunica a Barranquilla con Cartagena.

Lo que ha pasado en las inmediaciones de Bogotá es sencillamente alucinante. Han pasado ocho largos meses desde el último invierno, cuando también vimos sepultadas propiedades y autopistas, y en ese lapso no se adoptaron los correctivos que nos anunciaron. Tal parece que en ese tiempo lo único que se hizo fue un jarillón mediocre, pues ya otra vez la sabana de Bogotá está en peligro y sitiada de agua por todos los lados.

Las firmas de ingeniería en estos tiempos en vez de contar con ingenieros capaces y dedicados, están más preocupadas de crear ejércitos de abogados que los defiendan de sus incumplimientos y que los saquen avantes en los voraces tribunales de arbitramento con los que suelen esquilmar al Estado, gracias a la complicidad de árbitros muy generosos con los particulares pero indolentes con las arcas públicas.

He allí el drama de la contratación de grandes obras públicas. Muy pocos ingenieros haciendo lo suyo, y en cambio una nómina de juristas destacados que desde la preparación de las licitaciones que presentan sus clientes, están montando los cuantiosos litigios que después terminan ganando, sin que haya dolientes.

Si la ingeniería nacional no fue capaz, entonces que vengan otra vez las firmas extranjeras, a ver si somos capaces de construir túneles y vías seguras, como en Europa o Estados Unidos. Claro, de antemano sabemos que esas empresas foráneas vienen pregonando una supuesta cooperación internacional, que a la hora de la verdad se traduce en que no dejan un solo centavo sin cobrar ni un pleito sin promover, pero al menos quedan las vías. Con las empresas nacionales pasa igual, sólo que ni siquiera nos quedan vías.

La niña

Posted by Pocho On diciembre - 12 - 2011

Por: Yolanda Reyes

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

La vivienda propia es un sueño perfecto para hacer populismo. Genera empleo y utilidades enormes a las constructoras privadas que compran tierra rural barata y la venden como urbana, sin asumir las consecuencias.

No es malo ofrecer cheques, pero sería mejor que se responsabilizaran por sus proyectos de vivienda.

La Alcaldesa sobrevoló las zonas afectadas… el Presidente visitó la inundación, repiten los medios y muestran a los gobernantes bajando de helicópteros para poner sus pies en tierra -y luego, pies en polvorosa-. Si antes usaron plumas indígenas o sombreros regionales, hoy lucen chalecos abullonados o chompas fosforescentes con logos gubernamentales y con el eslogan del momento: Bogotá Positiva, Colombia Humanitaria… o lo que sea.

No es malo hacer presencia ni ofrecer cheques -veremos si los pagan-, pero sería mejor que se responsabilizaran por sus proyectos de vivienda. Recuerdo que la alcaldía de Peñalosa invitaba a “líderes de opinión” a recorrer en helicóptero las urbanizaciones de Metrovivienda en Bosa. Los periodistas admiraban ciclorrutas, avenidas y espacios públicos al borde del que hoy es un caño de aguas negras. ¿Lo olvidaron?

Aunque los gobernantes han sabido, desde tiempos de Bochica y de Forero Fetecua, que construir en zonas inundables conlleva riesgos, su “poder político” quizás presionó a curadurías y a otras dependencias a aprobar proyectos en los que muchas familias invirtieron el trabajo de toda su vida. Contrariando el orden lógico, primero hicieron las urbanizaciones con la promesa de que luego harían obras de mitigación de riesgos. Seguramente hay actas en las que reiteran la urgencia de ciertas obras de acueducto y se “pelotean” responsabilidades. Seguramente también rogaron al Divino Niño que no lloviera demasiado o que lloviera cuando ya estuvieran retirados. Sin embargo, ahora que llueve más de lo esperado, culpan a “la maldita niña”, como afirmó Santos. ¿Acaso no vio colchones flotando en Patio Bonito en sus tiempos juveniles? Para usar su lenguaje, que “no nos crea tan pendejos”.

Aunque los gobernantes que hoy afrontan los desastres llegaron con los hechos cumplidos y, descontando que hubieran podido tomar medidas preventivas, ellos saben que lo sucedido en Bogotá no es nuevo, ni es solo consecuencia del cambio climático mundial, ni es culpa de “la maldita niña”, sino de la maldita improvisación. Si revisaran documentos antiguos verían que, desde Mosquera hasta San Victorino, había épocas del año en las que se llegaba en barca, como salen hoy, en botes inflables, quienes se ilusionaron con las casas modelo de Bosa.

¿Qué entidades distritales aprobaron esas licencias y qué constructoras se lucraron? ¿Alguna letra menuda advirtió sobre la probabilidad de inundación? ¿Hay consecuencias por vender esas casas con el aval de la Alcaldía? Si alguien pagara con sus salarios, sus residencias, sus fincas y su nombre las improvisaciones que hoy tienen a trabajadores honestos pagando durante el resto de sus vidas esas casas a las que no pueden entrar sin tapabocas a causa del aire putrefacto; si hubiera responsables por las personas asiladas en los techos que reciben dádivas mediante una escalera recostada en sus ventanas, quizás la historia no se repetiría. Pero no hay culpables, salvo la Niña, lo cual equivale a decir ‘La Patasola’.

La vivienda propia es un sueño perfecto para hacer populismo. Genera empleo y utilidades enormes a las constructoras privadas que compran tierra rural barata y la venden como urbana, sin asumir las consecuencias. Este gobierno, que ha ofrecido un millón y medio de viviendas, debería aprender esas lecciones: que la vivienda no puede pensarse sin su entorno, que los proyectos estatales tienen la responsabilidad de articular las decisiones de todas las instancias locales y nacionales, que hay que tomar en serio los riesgos que advierten los expertos y, sobre todo, que lo que hagamos a la tierra, como decía el jefe Seattle, nos lo devolverá la tierra. Repensar la responsabilidad del Estado en los megaproyectos actuales supone, como mínimo punto de partida, asumir sus responsabilidades.

MCAC

Posted by Pocho On diciembre - 1 - 2011

Por: www.malecancer.org

Fuente: Youtube

Queremos llegar a un público masivo de los hombres, y aquellos que se preocupan por ellos mismos – cualquiera que sea su edad, cultura, religión o sexualidad-. Si somos capaces de hacer llegar este mensaje a los hombres más jóvenes, entonces tal vez lo recordarán cuando sean mayores; y reconoceran los signos de alerta temprana en sus viejos amigos y familiares.


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