Por: Alfonso Carvajal
Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia
La cultura en nuestro país es de quijotes, y esa ha sido la tenacidad de Darío Henao, decano de Humanidades de la Universidad del Valle, quien, con las uñas y mucha imaginación, ha venido realizando la Feria del Libro del Pacífico.
Sí, Cali es una de las sucursales del cielo y tal vez sea por esa brisa que viene del mar Pacífico, que todo lo alivia y encauza mágicamente el ardor tropical. También por la música y su ritmo tatuado en las caderas de sus mujeres de extravío y canela. La cultura en nuestro país es de quijotes, y esa ha sido la tenacidad de Darío Henao, decano de Humanidades de la Universidad del Valle, quien, con las uñas y mucha imaginación, ha venido realizando la Feria del Libro del Pacífico, que por estos días celebra su edición 17.
Un certamen que ha introducido como móvil temático la riqueza de la cultura afrocolombiana en sus distintas formas y matices, y que ha realizado simposios inolvidables, como el hecho en homenaje a Jorge Isaacs, al cual asistieron expertos de varios continentes.
Y que ha sido un puente entre esta urbe singularmente mestiza, que todavía se debate entre los aires provincianos y el empuje de una metrópoli en expansión, con otros pensamientos del mundo que enriquecen las relaciones humanas.
Esa es la cultura, señores, que poco nos dan… Ya no están Andrés Caicedo, ni esa fabulosa marea furiosa y talentosa de directores de cine, pero todavía nos cruzamos con Umberto Valverde, autor de Bomba Camará y Reina Rumba, dedicada a Celia Cruz, o con un pirata de mar y tierra, Édgard Collazos, artífice de El demonio en la proa, o con Fabio Martínez, un Habitante del séptimo cielo, o con Julián Malatesta, impulsor de la poesía contemporánea, o con la fuerza narrativa que Álvarez Gardeazábal dejó en novelas canónicas: Cóndores no entierran todos los días, que marcaron el periodo de los gamonales y la violencia a ultranza en el Valle rural.
En esta ocasión, el país invitado de honor fue China, que ha graduado a más de 10.000 alumnos en hispanística en los últimos 50 años. Un país con grandes proyectos de largo plazo, de los cuales, infortunadamente, aquí carecemos. Un país que conversa con los signos mágicos de otras latitudes universales y que respeta la memoria de sus semejantes.
Cómo olvidar a Dong Yangsheng, traductor del español al mandarín de Don Quijote y que canta emocionado Lamento borincano interpretado por Daniel Santos, y a sus 74 años sale a bailar con los movimientos de un elegante niño virtuoso. Esa es la cultura, que poco nos dan… Y la brisa, la brisa salvaje, la brisa apacible, corre y cae la noche sobre Cali iluminando el cielo.


