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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Archive for the ‘Carlos Prieto’ Category

Guerreros Xi´an

Posted by Pocho On julio - 3 - 2011

Por: Adrián Foncillas

Fuente: El Espectador – Bogotá, Colombia

El difícil destino de los campesinos que protagonizaron el descubrimiento arqueológico más importante del siglo pasado.

Hace 35 años Xi’an, capital de la provincia de Shaanxi, en China, vivía una de las sequías más graves de toda su historia. El grano se secaba y el hambre amenazaba, por lo que un grupo de siete campesinos fue encargado de encontrar un pozo. Luego de horas de excavaciones, uno de los agricultores se topó con algo sólido. Habían cavado aproximadamente unos 15 metros y una pieza de barro sólido golpeó su herramienta. Decepcionado por la falta de agua, tiró aquella pieza con desprecio. Sus compañeros sacaron piezas triangulares en bronce y las vendieron en el mercado local como reciclaje.

Aquel trozo de barro resultó ser el pie de un guerrero y aquellas piezas de bronce, las puntas de sus flechas. Esos campesinos habían protagonizado el descubrimiento arqueológico más importante del siglo pasado: los 8.000 Guerreros de Terracota, considerados la octava Maravilla del Mundo y codiciados por cualquier exposición global. A Xi’an han atraído a más de 60 millones de visitantes.

Por el hallazgo, los siete campesinos recibieron diez puntos de crédito, equivalentes a un yuan o 270 pesos. Después les fue todavía peor. En 1997, uno de ellos, Wang Puzhi esperó a que su familia saliera de casa para colgarse. Padecía del corazón, carecía de dinero para pagar las medicinas y no quiso ser una carga. En los tres años siguientes murieron los dos miembros más jóvenes de aquel grupo: Yang Wenhai y Yang Yanxin, ambos en la cincuentena. Estaban desempleados, enfermos y sin dinero para el hospital.

Algunos hablan de maldición, y no sólo por los muertos. El pueblo de Xiyang y sus tierras circundantes, a 35 kilómetros al este de Xi’an, fueron expropiadas por el Gobierno a medida que se iban descubriendo fosas. El recinto museístico es hoy una enormidad de cemento que aconseja el uso de carritos motorizados para desplazarse. El grueso de las indemnizaciones de Pekín quedó en el bolsillo de los gobernantes locales.

Los campesinos, privados de su medio de vida y esquilmados, tuvieron que pagar por sus nuevas casas. Sólo un puñado de familias aprovechó la oportunidad. Regentan restaurantes en el complejo o fábricas de réplicas de las estatuas, que someten a procedimientos químicos o más artesanales como el baño en ceniza para darles el mismo aspecto avejentado.

A los cuatro campesinos sobrevivientes los benefició el alud del turismo. El museo les ofreció turnarse para firmar libros sobre los guerreros. La prensa local publicó años atrás que uno tuvo que aprender a escribir. Los libros cuestan 150 yuanes (unos 41.000 pesos), están escritos en ocho lenguas y pueden venderse hasta 500 diarios en temporada alta. El precio incluye una dedicatoria y una foto junto a un descubridor.

“No vulneres mis derechos de imagen”, me advierte Yang Junpeng cuando saco mi cámara sin el trámite del libro. Yang tiene el pelo corto y la dentadura arruinada del campesinado chino, pero consigue cierto aire de estrella ocultándose tras sus gafas de sol en un lugar cerrado y de luz tenue. Firma desganado los libros, apenas acompañado de un termo de té y dos carteles que prohiben las fotos. Dice ganar 3.000 yuanes (unos 820.000 pesos), aunque otras fuentes aseguran que son 1.000 (273.000 pesos). Un guía turístico lo señala como uno de los descubridores y estalla una salva de aplausos que Yang acompaña quitándose las gafas.

“Es un héroe nacional viviente”, susurra uno. “¿Son 3.000 yuanes suficientes para un héroe nacional viviente?”, responde. Y con el aleteo de una mano me da a entender el final de la entrevista.

Los cuatro campesinos han insistido al museo para que inscriba sus nombres como descubridores. Ansían tanto la gloria como el negocio. Durante mucho tiempo, los turistas asistieron a peleas de campesinos que se acusaban mutuamente de impostores. En la raíz estaban las tiendas de recuerdos, que no vendían libros si no iban firmados por algún miembro del clan de los siete.

También Zhao Kangmin lamenta el olvido de la historia. Era el curador del museo de Lintong cuando escuchó lo del hallazgo. Fue el primero en apreciarlo y en reconstruir un soldado. Había pedido a los campesinos que dejaran de romper las figuras y cargaran tres camionetas con los pedazos. Dedica los libros como “primer descubridor, restaurador y excavador” porque, asegura, “ver no es lo mismo que descubrir”.

Aquellos soldados que reconstruía Zhao en su oficina atrajeron la atención de un periodista local de la agencia oficial Xinhua. La publicación condujo a arqueólogos de todo el país a Xi’an, quienes certificaron su relevancia. En los siguientes años se desenterraron 8.000 guerreros, que configuraban la guardia personal de Qin Shihuang (260-210 a. C.), autoproclamado primer emperador de China. Qin unificó el variado mosaico político-cultural de su época conquistando territorios a la velocidad “de un gusano que devora una hoja de morera”, en palabras del célebre historiador Sima Qian.

Como tantos emperadores, sucumbió a las obsesiones de la inmortalidad y la eternidad. Ordenó construir el complejo mortuorio cuando aún era adolescente con la idea de mandar a sus tropas después de muerto y dio instrucciones de que todos los soldados debían de ser diferentes. Así, cada uno tiene su fisonomía propia, con bigote o barba, con variados atuendos militares. El color ceniza actual de las figuras se debe a que la oxidación corroe la pintura en apenas cinco horas después de ser desenterrados.

El complejo exigió 40 años de trabajo y unos 700.000 soldados en faena. El grueso de la soldadesca se concentra en la primera de las tres fosas: una superficie rectangular de 200 metros de largo por 60 metros de ancho donde se alinean 6.000 soldados en posición de batalla. Los arqueros cubren desde las alas y la vanguardia mientras la infantería se resguarda en el interior, repartidos en 36 hileras. Una alambicada estructura de vigas de madera sellaba la fosa.

La magnitud de los Guerreros de Terracota podría diluirse el día que se abra el vecino sepulcro que se reservó el emperador para la eternidad. Sobre él han especulado historiadores durante siglos: un techo de bronce salpicado de gemas que se asemeja a un cielo estrellado, incomparables tesoros e incluso ríos de mercurio. El sepulcro, señalado por una pirámide de tierra, permanece virgen. Pekín espera que nuevas tecnologías permitan desentrañarlo sin arruinarlo.

Mientras, Qin continuará el milenario y plácido sueño del que sus guerreros fueron despertados 35 años atrás. Muchos en Xi’an creen que nunca debieron hacerlo y se estremecen ante la cascada de desgracias que acarrearía importunar al primer emperador chino.

UN GUÍA DE  TERRACOTA

Yang Junpeng (foto), Yang Peiyan,  Yang Zhifa y Yang Xinman son los cuatro campesinos que luego de ser protagonistas  de uno de los grandes descubrimientos de la antropología, comparable a la tumba de Tutankamón, hoy viven con muchas penas y pocas glorias. Fueron contratados en las tiendas de recuerdos del museo en Xi’an para firmar los libros de fotos que compran los miles de turistas que a diario llegan para ver el ejército construido para proteger al primer emperador de China en el más allá.

Para garantizar unos mejores ingresos cobran por cada una de las fotografías que los turistas se hacen con ellos. También cobran por entrevistas, pero dice Junpeng que eso no es suficiente.

River Plate

Posted by Pocho On junio - 27 - 2011

Por: Jorge Barraza

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

Desde ahora doy mi pronostico: Esta es una de las primeras fichas de domino en caer.

Las pésimas gestiones administrativas, ya están haciendo mella en los fuertes y tradicionales equipos del fútbol mundial. En este blog he atacado fuerte a los dirigentes del fútbol; y les he responsabilizando siempre de los resultados mediocres de nuestro fútbol en Colombia. Pero, llego el turno para criticar a aquellos que en su momento fueron deportistas, y ahora fungen de “destacados” dirigentes.

Aquellos equipos de fútbol que pretendan no ser manejados como verdaderas empresas, va a ser este el implacable resultado de su mediocre realidad: el descenso. Pocho

A los 34 minutos del segundo tiempo, la hinchada de River ensayó un canto que quería ser adhesión, esperanza hacia el futuro: “Volveré, Volveréeee…” Aunque faltaban 11 minutos más el descuento (siempre generoso tratándose de River) la gente estaba entregada. Sabía que ni jugando un año entero harían dos goles. No había fútbol, no había fuerzas ni corazón para revertir este destino cruel. Se veían descendidos.

El 26 de junio de 2011 quedará incrustado para siempre como una flecha de fuego en millones de corazones riverplatenses. Es difícil explicar hacia el exterior lo que esto significa. En la Argentina el fútbol es esencialmente pasional. Y el descenso es un estigma imborrable. Dan ganas de hacer un pozo, meterse adentro y no salir por mucho tiempo.

Si hace dos años se hubiese hecho una encuesta con la pregunta “¿Usted cree que River se puede ir a la B?”, el ciento por ciento hubiese votado NO. River es el club con las máximas estrellas del fútbol argentino, las surgidas del semillero y las contratadas de afuera. Los dos primeros futbolistas sudamericanos que ganaron el Balón de Oro de Europa, en los ’50 y los ’60, fueron Alfredo Di Stéfano y Enrique Omar Sívori, dos genios millonarios nacidos en el club. River es el Real Madrid antes del Real Madrid, el Milan antes del Milán.

El club que más títulos ganó en el fútbol argentino, el que lidera la tabla histórica, el que hizo más goles, el que más jugadores dio a la Selección… Boca, River e Independiente eran hasta este domingo los únicos tres gigantes que nunca descendieron. Todos pasan largamente los cien años de vida. También ese blasón ha perdido.

Dos clubes tradicionales acaban de descender: Huracán y River. Ambos son presididos por dos ex glorias enormes en pantalones cortos: Carlos Babington y Daniel Passarella. Esto les sirve a los futbolistas para revisar sus conceptos sobre los dirigentes. Siempre vilipendiando a la dirigencia, que son ineptos, que nunca tocaron una pelota, que esto y aquello… La cancha es una cosa, el escritorio, otra.

La “B” Nacional en la Argentina es durísima. Uno se encuentra con 21 equipos muy fuertes (acaba de comprobarlo con Belgrano), con parcialidades gigantescas y canchas bravas. Están Chacarita Juniors, Rosario Central, Instituto, San Martín de Tucumán, Atlético Tucumán , ahora Quilmes, Huracán… Sin plata y sin fe, como dice el tango, le va a ser espinoso el camino del retorno a la banda roja.

¿Qué lo llevó hasta el cadalso? Una pésima gestión del presidente anterior, José María Aguilar, que en ocho años sumó un desacierto al otro y dejó un club endeudado, con un plantel pobre y raquítico en puntos. Passarella lo tomó en terapia intensiva y no pudo salvarlo, aunque la prensa lo sindica como alto responsable. Su gravísimo error fue darle la dirección técnica a un ex ídolo, Juan José López, que ya tenía tres descensos en el lomo, con Instituto, Unión y Talleres.

Quince años atrás Enzo Francescoli levantó la Libertadores. Era el éxtasis total. Ahora habrá que levantar la cabeza y darle para adelante. No queda otra River, la vida sigue.

Paisaje patrimonio

Posted by Pocho On junio - 27 - 2011

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

Le doy mil gracias a Dios, de permitirme haber visto varios paisajes en varios países. Sin lugar a dudas, el paisaje del Eje Cafetero Colombiano; es de lejos el más impactante y hermoso de todos los que hasta ahora he podido apreciar. Para aquellos que transitan la via que conduce de Pereira a Armenia, se encuentran con una postal del paraíso. No se lo pierdan!. Pocho

A partir del sábado pasado, el paisaje cafetalero colombiano es mucho más que una hermosa imagen de postal. La Unesco lo incluyó en la exclusiva Lista del Patrimonio Mundial. Para el comité seleccionador de la agencia de Naciones Unidas, esta región del país es un “ejemplo excepcional de un paisaje cultural sustentable y productivo de características únicas”.

Con esta decisión, Colombia suma su séptima inclusión dentro de los sitios considerados Patrimonio de la Humanidad. Antes de la zona cafetera, ya contaban con esta distinción la ciudad amurallada de Cartagena de Indias, los parques arqueológicos de San Agustín y Tierradentro, el centro histórico de Mompós, el santuario de flora y fauna de Malpelo y el parque nacional de los Katíos, considerado en peligro.

La Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco recoge 923 lugares de importancia cultural y natural en 152 países del planeta que merecen ser conservados y protegidos por su alto valor para la Humanidad.

El paisaje cafetalero es miembro hoy de un club donde se encuentran la Gran Muralla China, las pirámides de Egipto, la Acrópolis de Atenas y las ruinas de la civilización maya.

El área declarada contempla más de 40 municipalidades y más de 400 veredas de los departamentos de Caldas, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca. La Unesco hace así un merecido reconocimiento a la cultura cafetera colombiana. Alrededor de la explotación del grano en las laderas montañosas se generó un espeso y rico entramado social y de tradiciones agrícolas que lleva más de un siglo.

La declaratoria de Patrimonio es una oportunidad única para impulsar el desarrollo económico del Eje Cafetero. Para muchos lugares con el mismo “sello”, esta inclusión se ha traducido en un incremento de los visitantes internacionales, de inversiones de expansión turística y de programas de conservación y protección cultural.

Y mucho que la zona cafetera lo necesita. Los centros urbanos regionales sufren actualmente altos índices de desempleo, mayores al promedio nacional. Es momento propicio para el despliegue de estrategias turísticas, intensivas en generación de puestos de trabajo, que traduzcan la condición de Patrimonio de la Humanidad en dinamismo económico.

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