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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

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La caída

Posted by pocho On diciembre - 20 - 2011

Por: Carlos Prieto

A dos tiempos, trataré de dejar registrado este triste episodio. Inicialmente encontraran una columna del Sr. Umberto Valverde, y posteriormente encontraran un editorial de El Espectador. No comparto las apreciaciones emitidas por el Sr. Valverde, con referencia a los motivos de esta debacle. Lo que presenciamos, no es el resultado de un partido (Es el resultado de n partidos). No es el resultado de los 11 jugadores, ni del técnico actual (Eso es un accidente). No es el resultado de una intervención indebida de la alcaldía, como bien lo plantea Valverde (?????).  Los motivos, sería mejor explorarlos en el editorial de El Espectador, que encontraran posteriormente.

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Confesión de dolor de un fanático

Por: Umberto Valverde Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

La caída del equipo a la Primera B es una pesadilla de la cual sus hinchas aún no salen.

Hacía tres años que no iba al Pascual Guerrero, desde el último título que ganó Diego Umaña con los Diablos Rojos. Fui por ser testigo de lo que fuera a ocurrir, para bien o para mal. He estado en las 13 estrellas, en las cuatro finales de Copa Libertadores, la mayoría de ellas las cubrí como editor de la Revista del América, considerada por casi una década como la mejor revista de club del continente. Me senté en el palco de periodistas y soporté, con molestia y rabia, los 90 minutos de un equipo inepto, incapaz y limitado. Llegó la lotería de los penales y caminé hasta la cabina de El Corrillo de Mao: escuché la narración de mis amigos. Reynaldo Barco era el que más fe tenía, pero cuando el ‘Tigre’ Castillo lo tiró con desidia al palo supimos que la suerte estaba echada. Patriotas anotó el último cobro y yo salí caminando sin detenerme en los disturbios que ya invadían la cancha: la gente corría, los más jóvenes iban llorando. Sentí rabia y asco.

La crisis institucional es parte de esta catástrofe, el peso de la lista Clinton y la condena a Miguel Rodríguez Orejuela. Esa crisis merece una reflexión diferente: las épocas de la bonanza, el saqueo de una herencia satanizada y la intervención indebida del grupo del alcalde Jorge Iván Ospina, que pretendió apoderarse de la ficha bajo el lema de la democratización. Tampoco se sabe si ciertamente ‘Comba’ metió la mano en estos últimos cinco años de la liquidación de lo que fue un el sueño engendrado en el parque del Barrio Obrero.

Pienso que los partidos, más allá de que los dirigentes sean malos o perversos, los pierden los jugadores. Todos los que jugaron este sábado 17 de diciembre, más un técnico que no supo analizar el cambió que propuso Prince, y la torpeza de los dos centrales del América. Un equipo de González Aquino, Pimentel, Reyes, Pascutini no pierde de esa manera. Mucho menos con un gol de ventaja. El fútbol colombiano no sabe ganar porque no maneja estas situaciones. Lo cierto es que América, ese equipo que hizo su primera gira nacional en 1931, logró caracterizarse por el apelativo de Diablos Rojos y la utilización del uniforme rojo. Ese equipo llegó al profesionalismo en 1948, mediante la gestión de Humberto Salcedo Fernández y el doctor Manuel Correa Valencia; ese equipo de Édgar Mallarino, ‘Huequito’ Cuadros, Francisco Pacheco y ‘Shinola’ Aragón, reforzado inicialmente por los peruanos Félix Castillo y Carlos Gómez Sánchez. Empecé a ser hincha del América, que quedó dos veces de último en la clasificación, en los años 1958 y 1959, cuando se hizo inmortal la frase: “América juega como nunca y pierde como siempre”.

Aníbal Aguirre Arias, propietario del Boca Juniors, decidió no insistir más en este proyecto y se unió al América, trayendo a don Adolfo Pedernera como técnico y a un grupo de jugadores inolvidables: Moussegne, Arcángel Britos, ‘Finito’ Ruiz, Benito Cejas, Juan Vairo, además de Camilo Cervino, Alberto Castronovo y Juan Manuel López, que habían estado en el Deportivo Cali, unidos al ‘Indio’ Carlos Montaño, Faustino Abadía, ‘Muelón’ Sánchez, Fernando Rengifo y el negro ‘Shinola’ Aragón, que todavía atemorizaba por la punta izquierda. Se armó el América que jugó más fútbol, pero sólo fue subcampeón, porque Julio Tocker tenía un soberbio equipo que era el independiente Santa Fe, de Renick, Perazzo y Panzzuto. Tiempos inolvidables, después vinieron las 22 fechas invictas de Julio Tocker, que se vino al América, los grandes momentos de Ángel Perucca, quien llevó a la titular a ese fuera de serie llamado ‘Barby’ Ortiz, hasta que llegó, gracias a Pepino Sangiovanni, el médico Gabriel Ochoa Uribe.

Aquel 19, el bolero de Celio González que se escuchaba en todas las esquinas, y Cali eran una locura con el primer título, con una nómina modesta, en la que se destacaba Alfonso Cañón, rescatado por Ochoa Uribe, haciéndole bajar 15 kilos. La velocidad de Lugo, los tiros libres de Battaglia y la fuerza de Gerardo González Aquino y los goles de la ‘Fiera’ Cáceres. Llegaron las épocas gloriosas, lideradas por el médico Ochoa, con jugadores como Falcioni, Alexander Escobar, Willington Ortiz, Carlos Ischia, Roberto Cabañas, Ricardo Gareca, Anthony de Avila, Jorge Bermúdez, Jorge Balbis, el portentoso Freddy Rincón, Eduardo Pimentel, Sergio Angulo, Jorge ‘Polilla’ Da Silva, el ‘Palomo’ Usuriaga, Harold Lozano, el ‘Niche’ Guerrero, Hernán Darío Herrera, el maestro Julio César Uribe, Sergio Santín, Wilmer Cabrera y tantos otros, que conformaron un escuadra respetada en todo el continente.

Después de Ochoa Uribe vino Pacho Maturana y más adelante, Diego Umaña. América, la pasión de un pueblo, el equipo de los negritos del año 30, el idílico de los años 50 o el maravilloso de Adolfo Pedernera, el América del loco Vairo y de Juan Zazzini, llegó al momento más brillante de su carrera en cuatro copas libertadores que no pudo ganar. En realidad, solamente se vivió la ilusión en dos, porque en la disputa con River Plate perdimos tanto en el Pascual Guerrero como en Buenos Aires, ante un equipo superior.

Ese América, que hizo escribir tantas columnas hermosas a Alfonso Bonilla Aragón, a Álvaro Bejarano, sobre el cual inventaron leyendas como la maldición de Garabato, el que pudo ser protagonista para crear su propia revista, admirada y elogiada en un continente, es el mismo que hoy camina, en la tristeza y la oscuridad, en la categoría B. Todo es posible en la vida. Pero la derrota del América estaba cantada, como la de River Plate en Argentina, y nadie quiso ser consciente de ella.

¿Qué le queda al América? Buscar en sus raíces, en los años de Mallarino, Dimas Gómez y ‘Shinola’ Aragón; que las trompetas de la Sonora Matancera siguen sonando. Pensar en que hemos vivido la humillación más grande de la vida y once jugadores lo permitieron, un técnico que no sabe de nada no supo cambiar el destino de una afrenta, y ahora hay que empezar desde cero. Es fácil escribirlo, pero no será fácil hacerlo, habrá que encontrar la luz, como cuando uno rompe con el amor de su vida y no hay manera de volver.

Nunca supo el gran César Vallejo que había escrito estos versos para el América: “¡Hay golpes en la vida tan fuertes, ¡yo no sé! (…) / Son pocos; pero son. Abren zanjas oscuras / En el rostro más fiero y en el lomo más fuerte!” (…)

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El descenso del América

Fuente: El Espectador – Bogotá, Colombia

El trece veces campeón y finalista en cuatro ocasiones de la Copa Libertadores de América, uno de los grandes, pues, se jugó la promoción contra el humilde Patriotas, de Boyacá, que lo venció en la definición con tiros desde el punto penal.
Podría pensarse que es sencillamente el castigo lógico para el equipo que llegó a la grandeza de la mano de una elocuente relación con el narcotráfico en los años ochenta, con el consecuente ingreso deshonroso a la Lista Clinton (la lista negra creada por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos en donde se nombran personas o empresas vinculadas al narcotráfico y se sanciona a quien haga negocios con ellas).
Ciertamente, el dinero proveniente del narcotráfico, ese cáncer que afectó a la mayoría de clubes colombianos y que desbordó los niveles de ética de árbitros, jugadores y dirigentes, en el América hizo metástasis. Pero no es sólo eso lo que explica su triste realidad actual. La crisis del equipo caleño es reflejo del deterioro general del fútbol profesional colombiano, que en los últimos años ha vivido una profunda crisis financiera. Las deudas, los problemas con los patrocinios, los salarios y la seguridad social no pagados a jugadores que tienen al deporte como su modo de ganarse la vida, entre otros líos, han sido la constante. Aunque al día de hoy el América está a paz y salvo con sus jugadores, no lo estuvo por mucho tiempo.
El América es sólo un ejemplo, tal vez el más visible y representativo, de la crisis que vive este deporte. Es cierto que el Gobierno aprobó la ley 1445 de 2011 (más conocida como la Ley del Deporte), así como también una serie de mecanismos (entre ellos, el acuerdo para el fortalecimiento del fútbol profesional colombiano, firmado por Angelino Garzón, Jairo Clopatofsky, Ramón Jesurum y Luis Bedoya). Sin embargo, aún no hay resultados materiales favorables. Los equipos que no están al día con sus trabajadores, por ejemplo, siguen jugando cuando, a la luz de la nueva reglamentación, deberían ser suspendidos.
Las nuevas normas son muy útiles siempre y cuando se apliquen. El ejemplo más visible es el Club Los Millonarios, que se convirtió en sociedad anónima, está al día con los pagos y su renacer económico se ha reflejado en las canchas dentro de un proceso rescatable y ejemplar. Pero éste, y algunos otros equipos, son más bien la excepción.
La crisis puede extrapolarse a la selección nacional, que en plenas eliminatorias para el próximo Mundial de fútbol no tiene hoy director técnico, después de la improvisación en la designación de Leonel Álvarez.
El cambio debe ser estructural, por medio de control y seguimiento a los dineros (esa es la idea de las sociedades anónimas, en donde los hinchas son parte de la veeduría de sus propios equipos) y, muy probablemente, con una reforma en la dirigencia. No han ido por buen camino en todos estos años. Carlos ‘El Pibe’ Valderrama lo dijo hace unos días, y nadie puede negar que algo de razón hay en sus palabras: se han retirado jugadores, técnicos y hasta periodistas, pero los dirigentes del fútbol colombiano siguen ahí. La renovación y el cambio de enfoque podrían servir mucho. Más cuando, insistimos, se tienen mecanismos legales muy pertinentes para que este deporte, el más querido por los colombianos, pueda estar mejor. Lo del América de Cali es lamentable, pero es un ejemplo patente del mal proceder en la gestión de los equipos colombianos. Ojalá que, en positivo, también sirviera su ejemplo.

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Desconéctate para Conectarte

Posted by pocho On diciembre - 13 - 2011

Fuente video: Youtube

Fuente texto: Wikipedia

Excelente!

Me lo envía una excelente persona y amigo. Por favor…reflexionen fuerte…muy fuerte!. Pocho


La nomofobia, el miedo irracional a salir de casa sin el teléfono móvil.1 El término, que es una abreviatura de la expresión inglesa “no-mobile-phone phobia“,2 fue acuñado durante un estudio realizado por la Oficina de Correos del Reino Unido encargado al instituto demoscópico YouGov para estimar la ansiedad que sufren los usuarios de teléfonos móviles.

El estudio se llevó a cabo en Reino Unido en 2011 y contó con una muestra de 2.163 personas. Reveló que casi el 53 por ciento de los usuarios de teléfonos móviles en el Reino Unido tienden a sentir ansiedad cuando “pierden su teléfono móvil, se les agota la batería o el crédito, o no tienen cobertura de la red.” De acuerdo con el estudio, alrededor del 58 por ciento de los hombres y el 48 por ciento de las mujeres sufre de la fobia, y un 9 por ciento adicional se siente estresado cuando sus móviles están apagados. La investigación también ha demostrado que los niveles de estrés de una persona con nomofobia son equiparables con los nervios que se tienen el día antes de la boda o de la visita al dentista.3

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Palabra de Dios

Posted by pocho On diciembre - 4 - 2011

Por: Ramiro Bejarano

Fuente: El Espectador – Bogotá, Colombia

Se necesita mucho carácter para atreverse a decir que a Alfonso Cano no le respetaron la vida y que lo ajusticiaron, y además sostener que la salida militar al conflicto armado es inútil mientras no haya una solución social.

La frase no es de Piedad Córdoba, tampoco de un militante de la izquierda, menos de uno de los jefes liberales, quienes por estos días andan entregados a la orgía de una constituyente del partido a la que no han sido invitados los copartidarios de a pie, sino preferencialmente congresistas, diputados, concejales, manzanillos y lagartos.

El responsable de este desafío público fue un vocero de la Iglesia católica, el nuevo arzobispo de Cali, Darío Monsalve, quien por fortuna llegó a suceder a monseñor Sarasty, cuya gestión fue desastrosa.

Se necesita mucha convicción para salir a pregonar que el Estado le aplicó la pena de muerte al jefe de las Farc, cuando en este país hay quienes son capaces de expresar su complacencia con la tesis de la eventual ejecución de Cano, como ha ocurrido en el pasado, por ejemplo, cuando otro sacerdote, el padre Llanos, se fue de bruces aplaudiendo la muerte de Raúl Reyes, en vez de rezar un réquiem por su extraviada vida.

Resulta inevitable no inquietarse ante esta hipótesis estremecedora de Monsalve: “¿Por qué no trajeron vivo, por ejemplo, a Alfonso Cano, cuando se dieron todas las condiciones de desproporción absoluta y de sometimiento y reducción a cero de un hombre de más de sesenta años, herido, ciego y solo?, y, ¿por qué encapsular la lucha antiguerrillera en ese marco de traer muertos a los cabecillas, sin agotar el marco ético de la no pena de muerte, de la captura como objetivo legal?”.

Que el Gobierno haya guardado silencio ante tan duras declaraciones, que ponen en tela de juicio la transparencia del operativo donde dieron de baja a Cano, es preocupante. Y lo es más si se tiene en cuenta que hace apenas unas horas el propio presidente Santos le respondió con “furia” a Piedad Córdoba, por dudar que las Farc sean las asesinas de los cuatro uniformados secuestrados. No hay coherencia que en un caso el Gobierno reaccione con “coraje” y en el otro guarde prudente silencio.

El arzobispo no invocó planteamientos propios de su credo católico, como el de que el único que dispone de la vida ajena es Dios. El sustento de su preocupación fue estrictamente constitucional, al recordar que la Carta Política prohíbe la pena de muerte y eso exige un pronunciamiento.

El Gobierno, que acaba de obtener en el Congreso el botín que aprobó la peligrosa y odiosa presunción constitucional para el fuero militar, haría bien en dar respuestas convincentes a las juiciosas reflexiones de monseñor Monsalve. Esta vez nadie podrá decir que quien habló es un auxiliador de los rebeldes ni tampoco podrán acallarlo con una muenda mediática. Ese silencio oficial no le hace bien al Gobierno, pero sobre todo a la historia que está empezando a escribirse.

El llamado de Monsalve tiene además importancia porque no se detuvo solamente en sus dudas sobre el operativo militar, sino que se adentró, con diplomacia, en retomar la estrategia del Acuerdo Humanitario como única salida capaz de ponerle fin a ese drama de los secuestrados que están pudriéndose en la selva. El tremendo interrogante del arzobispo, acerca de lo que estaría pasando con los secuestrados, si Cano en vez de muerto estuviere preso, no es asunto de poca monta.

Y es también muy diciente que ninguno de los jerarcas de la Iglesia católica haya desautorizado a Monsalve. Por primera vez en mucho tiempo vemos un encumbrado pastor utilizando un lenguaje moderado y no guerrerista, y eso es bueno, porque lo único que no nos puede ocurrir, es que esa Iglesia, antes poderosa e influyente, pierda poder de interlocución con los actores del conflicto.

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Las cosas como son

Posted by pocho On diciembre - 1 - 2011

Por: Sprite

Fuente: Youtube

En muy escasas ocasiones, se le da protagonismo a marcas comerciales en este Blog. Pero, esto esta muy bien. Pocho


* Sprite. Marca Registrada. Foto y Video bajados por internet.

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Cebiche de pescado

Posted by pocho On noviembre - 24 - 2011

Por: Carlos Prieto

Receta de: Oscar del Hierro *

Lima es un sueño de ciudad, para aquellos que disfrutan y aman la gastronomía. Son miles las opciones, son multiples las ofertas de: Cebiches, Pollos, Anticuchos, Lomos Saltados, Arroces, Causas limeñas, Chicha Morada, Picarones, Sanguches, etc, etc,etc.

En oferta de sitios, ni se diga: Tanta, Pardos, Panchita, Central Restaurante, Wa Lok, Lamar, La rosa náutica, La Lucha, etc, etc, etc.

La verdad es que es algo sorprendente, lo que ocurre gastronomicamente en este país. El auge de esta gastronomía Peruana esta propiciada por el Sr. Gastón Acurio.

Tuve la oportunidad de observar, como el Chef Oscar del Hierro preparó un delicioso e inolvidable Cebiche de Pescado. les comparto la receta. Carlos Prieto.

Porción: 2 Pax

Ingredientes:

300-400 Gramos de Pescado Fresco de mar en Cubos (Crudo).

10 Limones (Jugo)

Cilantro

1 Pedacito de Gengibre

1 Pedacito de Apio

1 Diente de ajo machacado

1 Rocoto

1 Cebolla Roja Grande

Glutanato Monosódico

Sal y Pimienta

Paso 1.: Se alista el Jugo de limón

Al jugo de limón, se le agrega 1 rama de cilantro, el gengibre, una porción pequeña de apio, una porción pequeña de Rocoto picado. Se reserva, mientras se avanza con los siguientes pasos.

Paso 2.: Se alista la Cebolla Roja

Ya partida en julianas, se desamarga en solo agua.

Paso 3.: Se alista el pescado

Partido ya en cubos, se la agrega: sal, glutanato monosodico (resalta sabores), ajo, Rocoto finamente picado y Cilantro finamente picado. Se revuelve todo y se reserva por 2 minutos.

Paso 4.: Mezcla

Se integra el producto de los anteriores pasos. El limón cocina el pescado en pocos minutos.

Paso 5.: Presentación

Se sirve con Choclo Blanco Desgranado y con Camote, sobre una Hoja grande de Lechuga.

* Oscar del Hierro. Chef Residente. Apartamentos Bellavista Estelar. Miraflores Lima -Perú.

e-mail: oscardelhierro@hotmail.com

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Incoherencias

Posted by pocho On septiembre - 7 - 2011

Excelente ejemplo, para aquellos que quieren imponer sus verdades absolutas. Tratemos siempre de ver y percibir las cosas, al menos desde dos (2) ángulos; ojalá pudieran ser muchos más. Pocho

Sin tetas sí hay periodismo

Por: María Jimena Duzan

Fuente: Revista Semana – Bogotá, Colombia

Tengo la suerte de haber respirado periodismo desde la cuna. Crecí entre tinta de periódico y cierres mortales, de esos que lo dejan a uno exhausto y sin aliento. Aprendí de mi padre, el periodista Lucio Duzán, a sentir el hervor de la sangre cuando se produce una injusticia y a experimentar la liviandad que se deriva de una denuncia bien formulada; me preparé lo mejor que pude y desde que entré a la Universidad de los Andes a estudiar Ciencias Políticas sabía que quería dedicarme al periodismo porque como Albert Camus, creía que ese era el oficio más bello del mundo; leyendo a Habermas comprendí que para ser periodista no solo se necesitaba sentir pasión por contar historias, sino que se necesitaba que la persona que las escribiera fuera un ser libre e independiente, educado a partir de fuertes cimientos éticos que le permitieran enfrentarse con dignidad a los grandes poderes políticos y económicos.

Desde entonces he entrevistado a guerrilleros, a paramilitares, a políticos decentes, a políticos corruptos, a campesinos valientes, a líderes populares que luego han caído asesinados y, como les ha sucedido a otros colegas, también he sufrido en carne propia la violencia. Sin embargo, confieso que en todos estos años en los que he sido casi que una corresponsal de guerra dentro de mi propio país, nunca se me pasó por la mente que para mejorar mi carrera tenía que empelotarme en alguna revista.

Esta reflexión la hago a propósito de la decisión que tomaron las periodistas que trabajan en La W de salir desnudas en la última revista SoHo, decisión que desde luego es respetable, pero que no comparto. Y no la comparto, no porque me aterren los desnudos, como le ocurre al beato procurador Ordóñez –quienes me conocen saben que soy una mujer liberal y desinhibida en esos temas–, sino porque me parece que un periodismo serio como el que dice ejercer La W no puede convertir a sus periodistas en unos objetos sexuales. Para eso está el periodismo de farándula, cuyas actrices sí necesitan exponer sus carnes porque eso es lo que vende. Pero el periodismo serio, que ejerce como contrapoder, que dice estar sustentado en las convicciones éticas, no puede igualarse al periodismo de cotilleo porque termina perdiendo credibilidad, que es su principal activo.

Sin embargo, lo que más me sorprende de esta empelotada en SoHo es que el artículo deja la sensación en el lector desprevenido de que estos desnudos demuestran lo arrojadas que son en el periodismo estas jóvenes comunicadoras y lo liberador que ha sido para varias de ellas desinhibirse de esa forma en la revista. Una de las periodistas, incluso, dice que después de este desnudo “se siente más liberada”.

Eso, desde luego, es una gran mentira. Para demostrar que uno es una periodista arrojada y valiente no necesita empelotarse. O es que acaso Jineth Bedoya, la periodista que fue violada en la cárcel y que de manera valiente contó su odisea hace poco en un libro, ¿ha tenido que desnudarse? ¿La periodista Martha Ordóñez, víctima del maltrato intrafamiliar, acaso tuvo que empelotarse para llegar al Concejo haciendo una campaña que hablaba en contra del maltrato a la mujer?

Tampoco es cierto que las mujeres periodistas necesiten desnudarse para demostrar que son arrojadas a la hora de emprender nuevos retos. Ni Juanita León, directora de Lasillavacia.com ni María Alejandra Villamizar, directora de confidencialcolombia.com, han tenido que salir en bola para demostrar que son mujeres audaces.

No, señoras periodistas de La W: el periodismo no se puede volver un instrumento para convertirse en un objeto sexual, ni tampoco es necesario destapar nuestra intimidad para volvernos importantes e influyentes. Como seamos en la cama, a nadie le importa. Sin tetas sí hay periodismo, aunque no lo crean.

A mí me parece muy bien que la periodista de La W que cubre Palacio tenga como fantasía sexual tener sexo arrodillada en la misma matera de Yidis –eso afirma en SoHo–, pero me parece que ese tipo de confesiones le quitan seriedad a su trabajo y la conminan a ser medida no por sus neuronas, sino por su capacidad de desatar la libido entre quienes la oyen por la radio.

Probablemente tanto morbo venda. Pero nada de eso tiene que ver con el periodismo. O por lo menos con el periodismo en que yo creo: aquel que intenta buscar la verdad, exaltando en sus periodistas las convicciones éticas y no la libido.

oooooooooo

María Jimena se destapa

Por: Daniel Samper Ospina

Fuente: Revista Semana – Bogotá, Colombia

Casi me deprimo luego de leer la última columna de mi buena amiga María Jimena Duzán. No sé si la leyeron. Es una valiente reivindicación de la moral y las buenas costumbres en la que de paso critica a unas jóvenes periodistas de la W que posaron desnudas en la revista SoHo, de la cual soy director. Entre menciones a Jürgen Habermas y citas de Albert Camus, dispara verdaderas lecciones sobre el oficio periodístico: “nunca se me pasó por la mente que para mejorar mi carrera tenía que empelotarme en una revista”; “para demostrar que uno es una periodista arrojada y valiente no necesita empelotarse”; “el periodismo no se puede volver un instrumento para convertirse en símbolo sexual”.

Me puse triste, digo, y por partida doble. Por un lado, me decepcioné de las periodistas de la W. Yo pensé que se habían desnudado porque les parecía divertido hacerlo; no sabía que estaban utilizando a la revista para convertirse en periodistas arrojadas y valientes a través de sus desnudos: ni ellas mismas deben de saberlo. Pero, más que eso, me dolió entender esa columna como una negativa de María Jimena a aparecer en la próxima edición de SoHo.

Siempre he querido que María Jimena pose en la carátula de SoHo porque soy una persona de retos. Y pensaba asumir el desafío de superar una foto erótica protagonizada por ella misma que fue publicada hace seis años.

Es en serio. El retrato del que hablo apareció originalmente en la revista Cambio, el 8 de agosto de 2005, en la sección “A Flor de piel”, e ilustraba una breve declaración de la columnista en que hablaba de la coherencia y reivindicaba el derecho de la mujer a ser dueña de su cuerpo. Solicité formalmente la foto al archivo de esa revista porque se trata de un material ya publicado. (Ver foto)

Estamos ante una joya de la fotografía erótica. María Jimena aparece desabrigada sobre un sofá blanco, cubierta apenas por un baby doll de ensueño del que asoman, coquetos, unos muslos que se pierden en los confines mismos del misterio. La modelo mira a lontananza con una malvada sonrisilla con la que parece preguntarse, ¡ay!, si alguien reportó un fuego. El hombro desnudo invita a la fantasía. Las velas erotizan la escena y consiguen que quien la observe caiga pulverizado por un fulminante corrientazo de deseo.  (Ver foto)

Equivocadamente, las periodistas de la W aceptaron salir en SoHo, una publicación en la que suelen posar desnudas mujeres de diversas profesiones, quizás porque ya cerró sus puertas Cambio, una revista de contenido político, que era el contexto ideal para retratarse en recreaciones eróticas. Pobres. Si hubieran leído a Jürgen  Habermas habrían logrado fotos coherentes y éticas como la de María Jimena, quien demuestra que la transparencia es tan importante en el periodismo como en el encaje de la piyama con que uno pose.

Con todo, me resisto a que no aparezca en la próxima portada de SoHo. Para su tranquilidad, ofrezco utilizar los mismos elementos que usó en aquel debut: ¿aún conserva el baby doll? ¿El candelabro todavía existe? ¿Hacía parte de la ambientación o acaso tomaron el retrato durante el apagón de Gaviria?

Confieso que la primera vez que leí la columna de mi colega la encontré exagerada. Decir que estas jóvenes arriesgaron su credibilidad periodística por  desnudarse era un exceso. Ni que hubieran aceptado un consulado, pensé. Ni que hicieran lo mismo que critican. A lo mejor María Jimena era su faro profesional, y posaron ligeras de ropas sólo por imitarla.

Sin embargo, en la medida en que la columna avanzaba, le di la razón. De hecho ya no quiero aparecer en suspensorios en la revista de la competencia, asunto que siempre quise hacer con el único fin de quebrarla. Ahora me preocupa mi credibilidad, pese a que la perdí hace rato. Mírenme: lo he heredado todo; soy un lánguido delfín del periodismo; tengo un tío que es político. Mi realidad es tan lamentable que si salgo tapándome la porquería con una mano en la revista Elenco, como Gregorio Pernía, ganaría respeto.

Antes de leer a María Jimena, encontraba inofensivo que personas de diversas profesiones se desnudaran. Incluso pensaba editar un número especial con políticos al desnudo. Quería que Uribe mostrara los tres huevos; que el doctor Gerlein se bajara los pantalones para hacer su primer top less; que un Chávez sugestivo posara con el pañal semiabierto. Pero era una idea imposible: los políticos cada vez se tapan más.

Ha sido una semana asombrosa. Riverita renunció al Ministerio, lo cual significa que estaba de Ministro. “Un Pasquín” probó que Ernesto Yamhure le consultaba sus columnas a Carlos Castaño, lo cual demuestra que, como editor, Castaño también era un hombre muy malo. Amparo Grisales confesó en una entrevista que el Presidente le dice “Gatita”, cosa que el mandatario le agradeció mucho esa noche, mientras Tutina le tocaba el tema. Y para terminar, María Jimena determina las poses eróticas que no ponen en riesgo la seriedad de la profesión.

Ojalá tomen nota las periodistas de la W, pese a que ya acabaron con su credibilidad. Lástima. Si hubieran posado con un baby doll, estarían dictando cátedra a otras mujeres sobre cómo ser dueñas de su cuerpo. Citarían a Camus. Y aprenderían, con algo de humor, que es mejor dejarle la moralina a los demás.

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Deberes

Posted by pocho On agosto - 23 - 2011

Por: Andrés Hurtado García

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

Excelente columna. Una lección, para todos los que somos padres de familia. Pocho

Solitario, sí, solitario, he venido desde hace tiempo, por todos los escenarios que se me ofrecen, predicando los deberes de los niños y jóvenes, sin olvidar los derechos. Al contrario de la casi mayoría, que sólo habla de los derechos de los niños y no mientan sus deberes y por eso estamos como estamos.

El tema, lo sé, es poco agradable para el Gobierno, los padres de familia y la sociedad, porque estos tres estamentos no están muy dispuestos, por no decir nada dispuestos, a asumir que los muchachos tienen también deberes.

Estamos viviendo lo de siempre: que nos vamos a los extremos. Como hemos presenciado aquí y en todo el mundo los horrores que se han cometido y se siguen cometiendo con los muchachos, en materia de sexo, de explotación y abandono de todo tipo, entonces nos fuimos del otro lado. Y no se sabe qué es peor. El problema es delicado e hincarle el diente es asunto de mucha seriedad y todos prefieren dejar el asunto en manos de los educadores. Y por allí no es la cosa.

Lo saben los educadores de muchos colegios que todos los días, todos los días, repito, deben presenciar lo que hacen los muchachos, lo que les viene en gana y no hay prácticamente forma de controlarlos. Si quieren, asisten a clase; si les da la gana, insultan a los profesores; hacen lo que quieren, envalentonados con sus derechos.

El pobre educador, el único recurso que tiene es citar al alumno ante una autoridad superior, ya sea el coordinador o el rector, y allí se “concilian” las cosas. El alumno no es tonto, presenta excusas, promete y a la vuelta de dos días vuelve a las andadas. Y seguimos de conciliación en conciliación de parte del alumno y de tolerancia, paciencia, aguante y deje las cosas así de parte de los educadores. Y así está creciendo un porcentaje muy grande de muchachos en el país.

Como los vientos pedagógicos soplan de afuera, de España, de otros países, quiero citar tres ejemplos para que se vea para dónde vamos.

El director de un coro famoso de niños de Londres tuvo problemas porque al cuadrar a los niños para la foto de la carátula tocó en el hombro a una de las niñas para ubicarla mejor. Al salir, la policía lo citó por asuntos de posible pederastia.

Un médico colombiano, amigo mío, visitó a sus dos hijos en Australia. Estaba tomando una foto en un parque de Sidney y el hijo lo atajó diciéndole: Papá, no haga esa foto porque allí hay unos niños jugando y se puede meter en problemas.

Un educador español me contó hace 15 días que al salir de sus clases normales tres educadores fueron esposados por la policía que los esperaba y sin dejarles chistar fueron llevados a la comisaría acusados de pederastia. Allí todo se solucionó; unos alumnos descontentos habían llamado a la policía diciendo que los maestros los habían tocado. En efecto, los habían tocado al salir, poniéndoles la mano en el hombro para despedirlos. (¿Aquí también llegaremos a estas payasadas?)

Hace un mes, en España, leí en la prensa la preocupación del gobierno y de la sociedad por el irrespeto generalizado de los alumnos a sus maestros. Dicen que este año lectivo el asunto será de máximo cuidado. ¿Apenas se da cuenta ahora España de esta verdadera tragedia educativa? No, la sociedad estaba ya cansada del asunto, pero siempre hay otros problemas “más importantes” que la educación de los muchachos. ¿Verdad, Colombia?

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Chicharrón

Posted by pocho On agosto - 14 - 2011

Por: Iván Mejía Álvarez

Fuente: El Espectador – Bogotá, Colombia

Caricatura: Matador

Excelente columna del Sr. Mejía. Se las recomiendo!. Pero antes, quisiera aportar los siguientes cuestionamientos y respuestas a este debate:

¿En aras de buscar o encontrar un resultado deportivo, vale la pena que todas nuestras instituciones gubernamentales callen ante este insolito acontecimiento?. R/ Es casi seguro, que a muchos colombianos nos encantaría una posición contundente del gobierno ante esta situación. Como país, no podemos arriesgar mucho de nuestro futuro social, a cambio de pretender ir a un mundial de fútbol.

¿Para el gobierno actual es mucho más importante asistir a un mundial, que dejar precedentes y mensajes claros de comportamiento para sus ciudadanos?. R/ Hasta el momento es el mensaje que nos están enviando.

¿No es absurdo presentar la carta de los jugadores seleccionados, como una presión mediatica a la opinión publica?. R/ Absurda y ridícula. ¿A que jugador convocado por el Sr. Gómez, se le va a ocurrir no firmar?. Es claro que si llega un nuevo técnico, nadie tiene su puesto asegurado.

Es obvio, que hay un sector de periodistas de opinión deportiva que apoyan la continuidad de este proceso. Ojalá, no sean los mismos que después critiquen la baja asistencia a los estadios, y el poco entusiasmo que genere una selección de fútbol de nuestro país. En últimas, serán ellos los más perjudicados. Se quedarán sin trabajo. Pocho.

Dilatar y dilatar, esperar que pase la efervescencia popular y las aguas vuelvan a su cauce, darle largas al tema para que al final se cumpla el objetivo: mantener a Hernán Darío Gómez al frente del seleccionado nacional de mayores. Ese es, ni más ni menos, el objetivo de la reunión del comité ejecutivo de la Fedefútbol cumplida esta semana en Bogotá.

El inesperado tema Gómez se ha convertido en un chicharrón de ocho patas para la dirigencia porque los tomó de sorpresa y no tenían ni medianamente pensado un plan B para sustituir al técnico.

Todos, empezando por el adiestrador, saben que él cometió un pecado grave y que merece una dura sanción porque eso no se hace, porque no es correcto de ninguna forma agarrar la amiga, esposa, novia, amante, conocida o desconocida a trompadas. Ese acto es repudiable y merece un absoluto rechazo de la opinión pública. Pero de allí a convertir a Gómez en un siniestro Garavito o asimilarlo a un delincuente hay un gran trecho. En este país de doble moral, de falsos profetas de la ética, se olvidan de que durante muchos años se impregnó la cultura de “todo vale, todo pasa” y que hoy no se hacen juicios de valores tan profundos como el que se le hace al técnico de la selección por hechos mucho más repudiables.

La dirigencia tiene claro que si Bavaria se siente incómoda patrocinando a la selección, se pueden ir mañana mismo porque hay otras marcas dispuestas “a pagar más y joder menos”, como dice un dirigente del fútbol. Le reconocen su lealtad durante tantos años, el que haya estado en las buenas y en las malas, pero no aceptan que un dirigente corporativo haya tomado posiciones contundentes en el caso Gómez y haya pedido públicamente su cabeza. Los otros patrocinadores han guardado prudente silencio. El tema comercial no inquieta a la Federación.

En cambio, les preocupa la posición del Gobierno y ésta ha sido tenue, matizada, sin virulencia. La consejera para la Dignidad de la Mujer, Cristina Plazas, sentó su voz de protesta por el detestable atropello y ofreció apoyo sicológico y médico a Gómez. Inteligente y sutil, Plazas nunca pidió la cabeza del técnico porque sabe que el presidente Santos aborrece lo que pasó pero cree en Gómez. El Gobierno espera el desarrollo de la ola de la opinión pública para saber qué camino toma pues tiene claro que una señita, un guiño, de Santos, obliga a la dirigencia a sacar al técnico. El Gobierno también juega a dilatar… dilatar.

Y en lo deportivo, la Federación tiene claro que es Gómez o es Gómez. Su proceso va bien encaminado, los jugadores le creen, el equipo ha conseguido una madurez táctica y ellos piensan que Hernán Darío es la única alternativa viable. Por factores diversos, Leonel Álvarez no tiene respaldo alguno para ser el titular, no hay plata ni tiempo para traer un técnico extranjero y los otros adiestradores colombianos mencionados, Alexis García y Juan Carlos Osorio, carecen de apoyo popular y de pergaminos ante la dirigencia.

Los directivos saben que la continuidad del técnico Gómez es un abierto desafío a un gran sector del país que quisiera verlo mañana en la cárcel, a un importante núcleo del periodismo y que la opinión difícilmente perdonará al técnico por lo que hizo. Saben que a su paso no faltarán los insultos, el maltrato, las agresiones, y que ese entorno virulento puede contagiar la selección. Saben que a la primera derrota le caerán con todo y que el equipo difícilmente aguante una campaña mediática donde los resultados no lleguen.

La decisión ya está tomada. Van a aguantar unos días a ver qué mensajes manda el presidente Santos, le van a poner una tarjeta amarilla con tonos rojizos a Gómez, lo van a obligar a ir de rodillas, disculpándose y pidiendo una segunda oportunidad, van a esperar que los Julitos se calmen y después… lo ratificarán, venga lo que venga.

Unos defenderán la decisión, otros la atacarán, pero Gómez se va a quedar y el tema es claro: la Federación contra medio país…

Finalmente, después de la presentación de todos los ángulos, usted se preguntará: Y usted, Iván, ¿qué haría, lo dejaría o lo sacaría? Yo, le respondo, lo sacaría por una gran razón: la selección de Colombia está para “construir país” y no para “dividir y enemistar al país”.

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Mototaxismo

Posted by pocho On julio - 10 - 2011

Por: Adolfo Meisel Roca

Fuente: El Espectador – Bogotá, Colombia

Muy pronto, para evaluar a fondo las implicaciones del surgimiento este fenomeno en la costa caribe colombiana. A una minoría les incomodará, a la gran mayoría les beneficiará.

Al margen de estar de acuerdo, o en desacuerdo; habrá que tener en cuenta el siguiente cuestionamiento: ¿Que tan relevante es para el ser humano, la seguridad y el confort al momento de movilizarse a diario; frente a la agilidad que pueda ofrecer un medio de transporte?.

Para nadie es un secreto, los innumerables problemas de movilización pública que soporta nuestro país; especialmente en la zona caribe. Esto es una variable fundamental para que surjan fenómenos como el mototaxismo (como lo expone claramente el Sr. Meisel en esta columna); pero, olvida hacer énfasis en que la gente al momento de movilizarse, siempre pretenderá que sea de una manera agil y rápida.

“¿Que tal que resulte una cliente como la de la foto, que requiera en vez de un mototaxi…un motosito?” U.I. (Me lo envia un amigo costeño, e un e-mail). Bueno…sin palabras!. Pocho

Un espectro recorre el caribe colombiano: es el espectro del mototaxismo.

Muchas voces se han alzado para criticar esta innovación que surgió hace un poco más de una década en Cotorra, Córdoba. Se ha dicho que el mototaxismo aumenta los índices de accidentalidad y criminalidad, que promueve la informalidad laboral, y que le hace una competencia desleal al resto del transporte público legal. Sin embargo, ha proliferado, primero en las sabanas del antiguo Bolívar, luego en las principales ciudades del Caribe, y más recientemente en buena parte de las regiones periféricas del país, desde Riohacha hasta Leticia.

¿Por qué surgió el mototaxismo? Porque hay un fenómeno económico que ha sido determinante: el abaratamiento del costo de las motos. Entre enero de 2001 y fines de 2010 el costo real de las motos importadas para ser ensambladas en Colombia bajó 58%. Por esa razón, a comienzos del siglo actual se vendían cerca de 50.000 motos al año y hoy en día esa cifra es de aproximadamente 500.000.

Considero que a menudo se hace énfasis en los aspectos negativos asociados al mototaxismo y se olvidan los positivos. El principal beneficio que ha traído este nuevo medio de transporte es que brinda a las personas de menos ingresos una forma de transporte rápido, barato y flexible. Los sistemas masivos de transporte público tienen muchos problemas para la plena satisfacción de los consumidores: son lentos, sólo llegan hasta ciertos sitios y son calurosos, un gran inconveniente en donde las temperaturas son altas y hay mucha humedad.

La mayoría de los mototaxistas, así como los usuarios, son de estratos uno y dos. No es posible que en un país con los niveles de ingreso que tenemos, todas las personas tengan automóvil propio. Es más, se debería pensar en reducir los múltiples subsidios que tienen los vehículos automotores y de esa manera aumentar la oferta relativa de motos propias. Desde el punto de vista tecnológico estas últimas son más adecuadas para el nivel de ingresos de Colombia. Además, pienso que en la medida en que nuestras ciudades y carreteras no estén construidas solamente para automóviles sino también para motos, por ejemplo destinándoles carriles especiales, se reduciría parte de la accidentalidad de este sistema de transporte.

Sobre este tema del mototaxismo, el economista Andrés Sánchez Jabba publicó recientemente en internet un interesante estudio donde se concentró en el análisis del caso de Sincelejo, que tiene fama de haberse convertido en el epicentro de esta revolución sabanera.

Una revisión de la experiencia del mototaxismo muestra que insistimos en patrones de desarrollo que replican sin consideración los seguidos en los países desarrollados. Es más, incluso copiamos esos patrones, como el uso del vehículo automotriz personal, sin los complementos y restricciones que predominan en esos países, donde muchas personas, de manera regular, se transportan en bicicletas, bicimotos, buses, trenes y metros, reduciendo los costos de la congestión. Holanda es un buen ejemplo de un país que ha promocionado desde hace muchos años el uso de las bicicletas y subsidia de manera significativa el uso de bicicletas con motor. Aquí, en cambio, estamos subsidiando las narcocamionetas.

oooooooooo

La revolución ruidosa

Por: Alejandro Gaviria

Fuente: El Espectador – Bogotá, Colombia

Un reportero del canal caracol informó la semana anterior que los campesinos de algunos pueblos del departamento de Bolívar han roto una tradición centenaria y han reemplazado al burro por la motocicleta.

“El burro soporta ahora su carga más pesada: la marginalización y el olvido”, dijo con evidente nostalgia. Esta suerte de cambio tecnológico ha ocurrido no sólo en Bolívar, sino en toda la región Caribe, en la zona cafetera y en buena parte del oriente del país. Ya va siendo hora de actualizar el atuendo de Juan Valdez. La mula debería cambiarse por una motocicleta; el sombrero aguadeño, por un casco duro; el poncho, por un chaleco luminoso, etc. Estamos, toca aceptarlo, en el capitalismo del siglo XXI.

La revolución ruidosa de la motocicleta ha ocurrido de manera súbita, intempestiva. Ha sido impulsada por la apreciación del peso (que implica bajos precios), la caída en la tasa de interés (que implica créditos baratos) y por la misma informalidad laboral (que implica la generalización del rebusque). En los últimos años, la economía colombiana no ha producido muchos empleos formales en la industria y en la agricultura, pero ha generado cientos de miles de mototaxistas en las ciudades intermedias y de mensajeros motorizados en las ciudades más grandes. Hoy en día más de tres millones de personas viven de las motos. Un estudio reciente del Banco de la República muestra que en la ciudad de Sincelejo los empleos asociados directa e indirectamente con el mototaxismo (conductores, mecánicos, almacenistas, comerciantes, etc.) equivalen a 43% de la población económicamente activa. “Esta cifra refleja el alcance de esta actividad y constituye una de las principales razones por las cuales resulta ineficaz su prohibición”, dice el estudio de manera recatada, como si la prohibición de una actividad que genera casi la mitad de los empleos fuera apenas un asunto de eficacia económica.

Hace diez años los ensambladores colombianos producían 50 mil motos anuales, actualmente son más de 400 mil. Dos terceras partes de los compradores ganan menos de dos salarios mínimos. Un 40% deriva ingresos directos del uso de la motocicleta. Los beneficios sociales de la revolución ruidosa, medidos en plata o en tiempo, han sido notables. Pero todas las revoluciones traen problemas. Los accidentes de tránsito han aumentado sustancialmente. En Sincelejo, por ejemplo, 20% de los mototaxistas reportan haber sufrido un accidente durante el último año. En otras ciudades, la accidentalidad es relativamente menor y parece estar disminuyendo.

La revolución de la motocicleta ofende la sensibilidad de mucha gente. Algunos románticos ya lamentan el fin de una tradición (la del burro, por ejemplo). En Bogotá las autoridades quieren prohibir la circulación de motos de dos tiempos, supuestamente por razones ambientales. Pero este ambientalismo clasista es sospechoso, refleja un sesgo estético, una aprehensión odiosa hacia la democratización del transporte particular. No creo sinceramente que una moto de dos tiempos contamine más que una camioneta de cuatro mil centímetros cúbicos. Pero nadie ha propuesto prohibir la circulación de camionetas. La ley es sólo para los de moto.

En fin, a pesar del clasismo soterrado, el creciente consumo de bienes durables (teléfonos celulares, computadores, motos y demás) sólo tiene un nombre: progreso.

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Insensatez

Posted by pocho On julio - 7 - 2011

Fuente: Desconocido

Enviado (Internet, vía e-mail) Por: Hernán Dario Cuellar

No me cansaré en este Blog de denunciar la imensa insensatez y estupidez (frente al uso de tecnologias móviles), que día tras día sigue consumiendo a la humanidad. Son ya absurdas las escenas que nos corresponde vivir a diario. Sería bueno determinar, si podría considerarse como un problema de Salud Pública; ya que los comportamientos que se observan frecuentemente, corresponden a un verdadero desorden mental. Esto es un verdadero ataque virulento de la tecnología, hacia la humanidad.

Así como durante años, toleramos el consumo indebido del cigarrillo, y hoy existen campañas en su contra; pienso que de igual manera, se deben emprender campañas gubernamentales frente al uso de las tecnologías móviles. Preocupante…extremadamente preocupante. Pocho

Acabo de leer en Internet que a la entrada de algunos restaurantes europeos les decomisan a los clientes sus teléfonos celulares. Según la nota, se trata de una corriente de personas que busca recobrar el placer de comer, beber y conversar sin que los ring tones interrumpan, ni los comensales den vueltas como gatos entre las mesas mientras hablan a los gritos.

La noticia me produjo envidia de la buena. Personalmente, ya no recuerdo lo que es sostener una conversación de corrido, larga y profunda, bebiendo café o chocolate, sin que mi interlocutor me deje con la palabra en la boca, porque suena su celular. En ocasiones es peor. Hace poco estaba en una reunión de trabajo que simplemente se disolvió porque tres de las cinco personas que estábamos en la mesa empezaron a atender sus llamadas urgentes por celular. Era un caos indescriptible de conversaciones al mismo tiempo. Gracias al celular, la conversación se está convirtiendo en un esbozo telegráfico que no llega a ningún lado. El teléfono se ha convertido en un verdadero intruso.

Cada vez es peor. Antes, la gente solía buscar un rincón para hablar. Ahora se ha perdido el pudor. Todo el mundo grita por su móvil, desde el lugar mismo en que se encuentra. La batalla, por ejemplo, contra los conductores que manejan con una mano, mientras la otra, además de sus ojos y su cerebro se concentran en poner SMS, parece perdida. Aunque la gente piensa que puede hablar o escribir al tiempo que se conduce, hay que estar en un trancón causado por un adicto al teléfono para darse cuenta de que no es así.

No niego las virtudes de la comunicación por celular. La velocidad, el don de la ubicuidad que produce y por supuesto, la integración que ha propiciado para muchos sectores antes al margen de la telefonía. Pero me preocupa que mientras más nos comunicamos en la distancia, menos nos hablamos cuando estamos cerca.

Preferimos perder la cédula que el móvil, pues con frecuencia, la sim card funciona más que nuestra propia memoria. El celular más que un instrumento, parece una extensión del cuerpo, y casi nadie puede resistir la sensación de abandono y soledad cuando pasan las horas y este no suena. Por eso quizás algunos nunca lo apagan. ¡Ni en cine! He visto a más de uno contestar en voz baja para decir: “Estoy en cine, ahora te llamo”. Es algo que por más que intento, no puedo entender. También puedo percibir la sensación de desamparo que se produce en muchas personas cuando las azafatas dicen en el avión que está a punto de despegar que es hora de apagar los celulares. También he sido testigo de la inquietud que se desata cuando suena uno de los ring tones más populares y todos en acto reflejo nos llevamos la mano al bolsillo o la cartera, buscando el propio aparato.

Pero de todos, los ‘Blackberry’ merecen capítulo aparte. Enajenados y autistas. Así he visto a muchos de mis colegas, absortos en el chat de este invento. La escena suele repetirse: El ‘Blackberry’ en el escritorio. Un pitico que anuncia la llegada de un mensaje, y el personaje que tengo en frente se lanza sobre el teléfono. Casi nunca pueden abstenerse de contestar de inmediato. Lo veo teclear un rato, masajear la bolita, y sonreír; luego mirarme y decir: “¿En qué íbamos?”. Pero ya la conversación se ha ido al traste. No conozco a nadie que tenga ‘Blackberry’  y no sea adicto a él. Alguien me decía que antes, al levantarse por las mañanas, su primer instinto era tomarse un buen café. Ahora, su primer acto cotidiano es tomar su aparato y responder al instante todos sus mensajes. Es la tiranía de lo instantáneo, de lo simultáneo, de lo disperso, de la sobredosis de información y de la conexión con un mundo virtual que terminará acabando con el otrora delicioso placer de conversar con el otro, frente a frente.  Y falta algo más:

Cuando van a misa o a un culto a dedicarle una hora al Señor, termina en minutos sueltos porque el b.b no los deja en paz.

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