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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Archive for the ‘Caricaturas’ Category

Dinosaurio mental

Posted by pocho On febrero - 6 - 2012

Para aquellos que soñamos con una liga de fútbol profesional seria, una federación respetable y una selección exitosa; se vuelve imprescindible, un mejoramiento en todos los frentes: Jugadores, Cuerpos técnicos, Arbitros, Periodistas deportivos, Dirigentes de club y Dirigentes nacionales. La liga, La federación y la selección que hoy tenemos, en gran parte es el resultado de lo que a continuación denuncian estos dos periodistas. Carlos Prieto

La Conspiración

Por Iván Mejía Álvarez

Fuente: El Espectador – Bogotá, Colombia

Primero dijo que quienes criticaban la actitud de Hernán Darío Gómez de golpear a una mujer eran falsos moralistas e hipócritas, luego afirmó que el país estaría de acuerdo si alguien le pegaba a Piedad Córdoba, en una clara invitación a la violencia, y ahora afirmó que para ser árbitro es indispensable ser homosexual y como si fuera poco agregó que la homosexualidad es una enfermedad contagiosa.

Una locura, una muestra de ignorancia y un retrato integral de quién es, cómo se conduce, cómo actúa, cómo piensa el sátrapa de la Difútbol.

Sí, es cierto, en el colectivo de los árbitros existen homosexuales, como los hay en el Congreso, en el periodismo, en las cortes, en la diplomacia, en todos los ámbitos. Ni eso es nuevo, ni es repudiable, cada quien tiene derecho a ejercer su sexualidad como le venga en gana y se necesita ser muy tarado y troglodita para tildar a los gays y lesbianas como infectocontagiosos.

Lo curioso de las palabras del nefasto González es que se produzcan a las pocas horas de la denuncia de un juez contra Óscar Julián Ruiz por acoso sexual. Ese árbitro, excluido del panel por malo, porque nunca pasó las pruebas, es visitante asiduo de la oficina de González y resulta sospechoso que un año y medio después venga a interponer la querella tratando de hacerle daño a Ruiz, sin testigos. Un tipo mayor de 30 años diciendo que Ruiz intentó violarlo, un año y medio después? Cuéntenme una de vaqueros.

Acá, por encima se nota, lo que hay es una conspiración contra Ruiz por parte del mandamás de la Difútbol, una venganza burda contra quien logró alejarlo del manejo arbitral. Vale la pena recordar que González manejó el colectivo arbitral durante años, con las más tenebrosas historias de corrupción, bandidaje, venta y compra de partidos. Si el arbitraje de hoy es de homosexuales, en el de antes sobraban los corruptos y pícaros.

¿Qué será necesario hacer para alejar a González del fútbol? ¿Hasta cuándo las ligas aguantarán que los represente este sujeto? Es urgente que las ligas le den un golpe de estado, lo saquen a la brava del cargo con una revocatoria por malo y por dinosaurio mental.

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Homofóbico

Por: Felipe Zuleta LLeras

Fuente: El Espectador – Bogotá, Colombia

Sin ruborizarse, el presidente de la Difútbol, Álvaro González, arremetió en contra de los homosexuales con frases discriminatorias. Claro está que este varón homofóbico no sólo demostró su barbarie, sino que por contera violó flagrantemente el Código Penal.

Por eso el abogado Felipe Montoya Castro presentó una denuncia penal en su contra, que esperamos no vaya a dormir el sueño de los justos.

Dicen los apartes del documento:

“Los motivos que me llevan a formular la denuncia son los siguientes:

Históricamente las personas homosexuales, en sus vidas personales o en sus relaciones de pareja, han sido víctimas de todo tipo de discriminación. Dicho grupo social, en forma reiterada, se ha visto vulnerado en sus más básicos derechos fundamentales a la vida digna, a la igualdad, a la libre asociación, a la prohibición de tratos crueles e inhumanos, a la coartación de su libre desarrollo de la personalidad.

“…De esta manera, el artículo 4 de la Ley 1482 de 2011 establece que el Código Penal tendrá un artículo 134B del siguiente tenor:

“Artículo 134B. Hostigamiento por motivos de raza, religión, ideología, política u origen nacional, étnico o cultural. El que promueva o instigue actos, conductas o comportamientos constitutivos de hostigamiento, orientados a causarle daño físico o moral a una persona, grupo de personas, comunidad o pueblo, por razón de su raza, etnia, religión, nacionalidad, ideología política o filosófica, sexo u orientación sexual, incurrirá en prisión de doce (12) a treinta y seis (36) meses y multa de diez (10) a quince (15) salarios mínimos legales mensuales vigentes, salvo que la conducta constituya delito sancionable con pena mayor” (negrillas por fuera de texto).

En el mismo sentido, el artículo 5 de la citada ley establece que: “El Código Penal tendrá un artículo 134C del siguiente tenor:

“Artículo 134C. Circunstancias de agravación punitiva. Las penas previstas en los artículos anteriores se aumentarán de una tercera parte a la mitad cuando: (…)

2. La conducta se ejecute a través de la utilización de medios de comunicación de difusión masiva. (…)” (negrillas por fuera de texto).

La afirmación que hace el señor ÁLVARO GONZÁLEZ ALZATE ante los medios de comunicación es particularmente grave por dos razones: 1) La altísima popularidad de la que goza el fútbol en Colombia, y 2) Que no estamos ante la opinión de un ciudadano cualquiera, sino de un dirigente nacional tal como lo es el vicepresidente de la Federación Colombiana de Fútbol, cuyas declaraciones tienen una amplia repercusión en los medios de comunicación” y llegan a una gran parte de la población nacional, reforzando el estereotipo social negativo y erróneo que yace en el imaginario colectivo de que la homosexualidad es una enfermedad contagiosa que se sufre”.

Así las cosas, resulta urgente que la justicia siente un precedente frente a esta clase de afirmaciones que podrían poner a Álvaro González tras las rejas.

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Toritos

Posted by pocho On enero - 25 - 2012

Por: Antonio Caballero

Fuente: Revista Semana – Bogotá, Colombia

Todos los animales padecen dolor por culpa de los hombres. Y todos mueren. Solo la muerte inevitable de los toros es digna: en la pelea. No en la ejecución infame y sin defensa a la que son sometidos todos los demás.

Hace tres semanas unos cuantos aficionados a los toros publicamos un manifiesto sobre la tolerancia, que sigue firmando gente. Y saltó el nuevo alcalde de Bogotá Gustavo Petro a hincarle el diente al asunto, declarando con prosopopeya que él está a favor de la vida, y no de la muerte. Estrictamente hablando, el tema no le compete: pero es apetitoso para alimentar prensa (ya lo habrán visto ustedes).

Y si no se los hubiera apropiado de antemano con brazo de hierro la demagoga senadora Gilma Jiménez, ya tendríamos a Petro sacándoles también jugo de la yugular a nuestras niñas y nuestros niños. Y a ver qué hace con nuestros pobres e indefensos caballitos, víctimas inocentes de los malvados zorreros que solo viven para torturarlos.

Pero hablemos en serio.

Cien veces han querido prohibir las fiestas de toros. Desde que existen. Lo han pretendido todos los poderes: los papas de Roma, los reyes de España, los presidentes de diversas repúblicas, los alcaldes, los jueces, los parlamentos, la prensa bienpensante. Con argumentos variados: el peligro para la vida humana; el rechazo a la imposición de una costumbre foránea; el dolor causado a los animales.

Todos ellos son pretextos espurios. La vida humana está en riesgo siempre: habría que prohibir todos los oficios, desde el de torero hasta el de papa (y también el de alcalde). Todo en la historia ha sido en su origen imposición extranjera: las religiones, las fiestas, las prohibiciones. Todos los animales que tienen contacto con los hombres (que son todos los animales) padecen dolor por culpa de ellos. Y todos mueren. Pero de todos ellos los que mejor vida llevan son los toros de lidia. Cuatro años de holganza y protegida libertad en el campo, y media hora final de lucha a muerte. Y la muerte inevitable, pero digna: en la pelea. No en la ejecución infame y sin defensa a la que son sometidos los cerdos o los pollos, los atunes o las ratas, o los gusanos de seda.

Hasta aquí, las razones para enfrentar las razones que alegan los antitaurinos (que no tienen razones, porque por lo general no saben de qué hablan: nunca han ido a los toros y lo que dicen es de oídas, o de prejuicios de sordos). Las razones en contra de los que están en contra. Pero las que de verdad importan son las razones a favor. A favor de los toros, y a favor de las fiestas de toros.

A favor de los toros bravos: los más hermosos animales de la creación. De la creación ayudada por el ingenio humano. Pues el toro de lidia no es un animal natural, como pueden serlo el jaguar o el tiburón, sino el producto de la selección y de la crianza, como el caballo de carreras o el perro guardián. El toro bravo es bello en la paz del campo; y lo es en la batalla: en el mismo campo con sus congéneres, o con los hombres en la plaza. Y lo es también en la muerte. Esa que se llama ‘muerte de bravo’ de un toro bravo en el ruedo, ya matado por la espada pero todavía en pie y negándose a aceptar la agonía por terquedad o por orgullo, o -para no abusar del antropomorfismo lírico connatural al tema taurino- por ganas de seguir peleando. La ‘muerte de bravo’ de un toro bravo en la plaza, ante el público que lo ovaciona, es la única muerte de un animal que es bella.

Y a favor de las fiestas de toros. Las hay primitivas y salvajes: las corralejas de la Costa colombiana, los correbous de Cataluña. Son estremecedoras, dionisíacas y terribles. Pero las razones de mi defensa quieren ir ante todo a favor de la corrida de toros ordenada, para usar la frase del ritual, ‘como mandan los cánones’. A favor de esa combinación sutil de civilización y de barbarie que es la corrida de toros, resultado del arte de la crianza, del arte del combate y del arte del juego con la muerte, que a la solemnidad del rito une la profundidad del sacrificio. Porque una corrida de toros no es una carnicería, sino una fiesta.

Volviendo a los que quieren prohibir esa fiesta: lo suyo es, simplemente, que quieren prohibir. Su placer consiste en impedir el placer de los demás. Para decirlo con una antigua frase de la sabiduría moral: tienen pesar del bien ajeno.

Y ese pesar del bien ajeno es lo que más éxito tiene en política, como lo está mostrando el nuevo alcalde de Bogotá.

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Grosero

Posted by pocho On enero - 24 - 2012

Por: Mauricio Pombo

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

La señora venía a alta velocidad en su 4×4 negra, hablaba por su iPhone y se pasó oronda el semáforo en rojo; rauda se metió en un charco frente al andén desde el cual yo estaba presto a cruzar la calle y me lavó de pies a cabeza (de cabeza a pies en sentido estricto). A pesar del barro en la boca, alcancé a mandarle un madrazo: “¡hijadep!”, le grité. La señora, atractiva por lo demás, abrió su ventana y me dijo: “¡Grosero!” A pesar de la furia que me invadía, casi suelto una carcajada llena de agua sucia. La mujer siguió su camino y yo regresé a mi casa a ducharme y cambiarme.

Grosero yo, pensaba iracundo y no sin risa. Nada que hacer, vivimos en un país de Ripley, en la capital de “aunque usted no lo crea”. No hay sentido de las proporciones. Mientras los abogados de Nules y Morenos le maman gallo a la justicia y los ladrones de billones están por recibir penas ridículas, la prensa dedica páginas u horas a denunciar el detrimento patrimonial que significó la contratación de un chamán (cuatro milloncejos). Agrego, de lado, me parece oportuna -aunque sea más costosa- la contratación del chamán argentino en la dirección técnica de la Selección.

Sí, aunque no se pueda creer, mientras los ‘parapolíticos’ (responsables de miles de muertos) reciben penas de dos o tres años, el tristemente célebre mensajero de la nalgada -él sí, un grosero- purga cuatro. ¡Qué desproporciones! ¿Grosero yo, señora?

El alcalde del amor y los animales dice que no va a poder cumplir con lo prometido porque fue que, que fue que, y en lugar de hacer algo para enfrentar los serios problemas que heredó y se buscó y que todos suponíamos conocía y había estudiado, se ha dedicado a armar polémicas intrascendentes como el maltrato animal o el inocuo desarme, temas marginales, o peligrosos como el de la Empresa de Energía e irresponsables como el de la ALO.

Desproporciones y más desproporciones: lo marginal por encima de lo prioritario.

Petro, como buen narciso autoritario, es una especie de Uribe de izquierda a quien, como lo señala Semana, le gusta el Estado de opinión. Poner a hablar, hablar y hablar, bien para encubrir, tapar o evadir. A Uribe y Petro, además de ser autoritarios, los une su habilidad para manipular, decir verdades con mentiras y confundir o juntar revólver con revolver.

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El vicio

Posted by pocho On enero - 18 - 2012

Por: Elvira Lindo

Fuente: El País – Madrid, España

Por lo mucho que se practica, robar debe de ser una actividad íntimamente ligada a la naturaleza humana. Por lo mucho que se incurre en eso de hacer propio lo ajeno este popular vicio aparece en el ranking de los mandamientos de todas las iglesias. Por ser una tendencia poderosa en el ser humano siempre hay un momento en la educación de una criatura en la que los padres deben enseñar al hijo a devolver lo sustraído y pedir perdón. Pero hay padres, madres o adultos con edad de serlo que, por lo visto, no aprendieron la lección. En realidad, se roba mucho más de lo que se admite. Hay gente que razona con mucho salero que incluso hay objetos que están puestos ahí, como pidiéndote que te los metas en el bolso, y que el hotel, el restaurante o el centro de trabajo ya cuentan con ello, es más, que tienen una partida destinada a lo que los usuarios afanan. Hay honrados españoles que esquilmaron las excavaciones arqueológicas de su pueblo. Y qué. Hay mucho patriota que defrauda a Hacienda. Y, por supuesto, ha habido en estos años muchos que despilfarraron el dinero público y se metieron un porcentaje en el bolsillo. Por una simple razón, porque era fácil y lo hacía todo el mundo, como dicen que dijo el célebre duque en su descargo.

Hay momentos históricos que animan esa codicia. En cuanto a lo que ha sido la cultura reinante, la del pelotazo intoxicó todas las artes humanas. Pero alguna enseñanza se podrá extraer de todo esto. Me niego a que el desastre sea estéril. Sabemos ya, por ejemplo, que los políticos no pueden actuar sin un severo control de los técnicos de la Administración. Nos convencieron de que lo democrático era que la clase política ejerciera todo el poder económico, sin impertinentes funcionarios metiendo las narices en sus cuentas. Pero el autocontrol no funcionó. Y está claro que no se les puede dejar solos.

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Adiós a las armas

Posted by pocho On enero - 15 - 2012

Por: Héctor Abad Faciolince

Fuente: El Espectador – Bogotá, Colombia

El alcalde Gustavo Petro no tiene derecho a decidir quién puede ir armado y quién no; esa es la típica alcaldada del político narcisista: le dan un poder menor, un pequeño poder, y ya se siente todopoderoso.

Cree que puede cambiar a su antojo la Constitución y las leyes. Sin embargo la idea de Petro —desarmar a la gente, no permitir que ningún civil porte armas de fuego— es buena, es conveniente, pero la iniciativa deberían tomarla aquellos que de verdad pueden cambiar las leyes: que el Gobierno o incluso los mismos alcaldes que están de acuerdo con la iniciativa presenten un proyecto del ley al Congreso. O que los senadores y representantes salgan de su sopor secular y saquen una ley seria que no sea un mamarracho contradictorio y lleno de excepciones, que es el esperpento que tenemos ahora.

Lo cierto es que hoy en día está prohibido portar armas, si uno no tiene un permiso y un salvoconducto. En teoría, pues, la prohibición ya existe. Pero, como suele suceder aquí, es una prohibición poco seria, una prohibición simbólica y sin dientes. Por un lado, quienes portan armas ilegalmente reciben una pena mínima si son capturados con una pistola. Por otro lado, hay un negocio legal de las armas para los civiles y las empresas privadas de vigilancia (cuyo monopolio es del Ejército y quiere conservarlo), y al menos tres negocios ilegales de tráfico de armas: el de la guerrilla, el de los paramilitares y el de los narcos.

La extrema izquierda, la que simpatiza con los grupos guerrilleros alzados en armas, no acepta que la Policía y el Ejército (dirigidos por el Gobierno civil) tengan el monopolio de la violencia. El discurso de la izquierda dice, todavía, que las Fuerzas Armadas son tan arbitrarias en el uso de la fuerza como los asesinos y los ladrones. No es así. Por muchas barbaridades que hayan cometido, no es así. El Ejército no está dedicado a matar indigentes para presentarlos como falsos positivos: lo han hecho algunos y están siendo castigados: pero esa no es ni una política ni una práctica oficial del Ejército.

También, algunas veces, pocos policías han matado inocentes. En Bogotá ha ocurrido recientemente. Hasta la Policía británica —una de las mejores del mundo— lo hizo con un brasileño durante la paranoia del terrorismo; pero esa no es la norma, ni allá ni acá. Y mientras menos civiles armados haya, menos armada y menos paranoica será también la Policía.
La extrema derecha tiene también un doble discurso. Por un lado, como piensa que el Gobierno es débil con los grupos guerrilleros, y los jueces cómplices de ellos, cree que es necesario formar grupos armados de autodefensa para impedir el secuestro, la invasión de tierras, el abigeato, etc. Como muchos narcos y exparamilitares son también terratenientes, hay una alianza ideológica y práctica que, con la disculpa de que no hay Estado, dice que ellos se tienen que convertir en el para-Estado que defiende la propiedad. Por eso ellos defienden que haya grupos que porten armas. Su idea es anticuada y patricia: quieren que, como en el medioevo, sólo los caballeros (los que tienen caballos) y los propietarios puedan llevar armas; no así los peones, que si las llevan, son automáticamente graduados de guerrilleros.
Con una situación así, el abandono de las armas, que es urgente y sería una medida pacificadora de toda la sociedad, que disminuiría nuestros vergonzosos índices de violencia, no puede venir de la iniciativa de un alcalde egocéntrico. Tiene que ser el resultado de una ley que sea, al mismo tiempo, benévola y feroz. Quiero decir, generosa y benéfica para la mayoría de los ciudadanos, y feroz con los infractores. Cuando sea el Estado el que efectivamente tenga el monopolio de la fuerza, su uso tendrá que ser mucho más moderado y restringido. Y el riesgo de largos años de prisión para los infractores civiles, tiene que ser altísimo. Sin armas, el viejo y sucio oficio de ladrón volverá a ser un arte de astucia y no esta salvajada de matones.

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Toreros muertos

Posted by pocho On enero - 12 - 2012

Por: Salomón Kalmanovitz

Fuente: El Espectador – Bogotá, Colombia

Miles de toros son molestados, torturados, picados, exhibidos cada año en España y sus excolonias, sometidos por el más narciso de los deportes (o artes). Un toro muerto no es noticia, pero un torero cogido sí lo es, por la rareza de su ocurrencia. Los Toreros Muertos era un grupo de rock español.

Se trata de una lucha desigual: una cuadrilla de asistentes marea al toro, unos picadores obesos sobre unos caballos acorazados les meten unos lanzazos tremendos, hasta que el toro queda totalmente aturdido. El público enardecido clama por sangre, borracho de cerveza o de manzanilla, aunque los insignes asistentes y los exponentes de las fuerzas vivas de la Nación tomarán buen whiskey.

Antes de la faena, el torero reza para que alguna virgen lo proteja, se confiesa para estar en estado de pureza por si le llega la hora y entra al ruedo a jugarse la vida, aunque las posibilidades de que un toro lo revuelque o lo mate, como ya dije, no son muy altas. Es un ritual en que se invoca a los hacedores de milagros, aunque insisto en que no es necesario ninguno. Se requiere más bien ejercicio, agudizar los sentidos y estudiar cuidadosamente los movimientos de la bestia para contrarrestarlos.

Una vez que le han clavado banderillas y los picadores le han destruido la cerviz, el valiente torero le asesta el golpe mortal a la noble bestia con su espada. El torero viste de luces (no eléctricas) y se aprieta el torso y la entrepierna insinuando su paquete y sus nalguillas.

Max Weber decía que el protestantismo había liquidado la esfera de los milagros, para convertirse en una religión que obligaba a la reflexión, contribuía a la previsión y facilitaba el pensamiento científico. Pero bueno, acá tenemos a los defensores de los viejos valores y de la superstición abogando para que continúe tan hermosa y cruel fiesta.

En Cataluña, la fiesta brava fue prohibida por una alianza progresista y entró en vigor el primero de enero de este año, ante la iracundia del Partido Popular y de otras fuerzas conservadoras. Según El País de España, “la presidenta del PP catalán ha anunciado que llevará al Senado y al Congreso de los Diputados la propuesta para declarar la fiesta de los toros de interés cultural general, para que sea protegida en el conjunto de España y no pueda ser prohibida por una comunidad autónoma”.

Yo no creo que sea bueno prohibir cualquier cosa. Si la medida resulta efectiva, no es resultado de la prohibición sino de que Cataluña es la región más industrializada de España, más cercana a la frialdad y al cálculo racional que Weber asociaba con el protestantismo, pero que se desarrollan por sí solos con la disciplina del capitalismo industrial: previsión, ahorro (el resto de españoles critica a los catalanes por tacaños) y rechazo a los aspectos supersticiosos de la religión, que queda confinada a la esfera íntima de las personas.

En Colombia se ha venido reduciendo el público adicto a los toros. Las corridas no alcanzan a llenar las plazas, la edad promedio de los asistentes es cercana a los 60 años, sólo superada por la de los escritores taurinos. Sin embargo, algunos jóvenes han incursionado en esta curiosa carrera (la de torero, digo) y recorren las plazas menores, construyendo pequeñas reputaciones.

Eventualmente, las corridas de toros se extinguirán por doquier, gracias a la modernidad. ¿A dónde irán entonces los toreros muertos? Pues, como todos, hacia la gran nada.

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Diagnóstico preocupante

Posted by pocho On enero - 6 - 2012

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

La mundialmente reconocida calidad de los médicos colombianos empieza a ser historia, según voces autorizadas en un tema tan complejo y que a todos incumbe como la educación y la formación de estos profesionales en el país.

Una de ellas es la de José Félix Patiño Restrepo, ex ministro de Salud, ex rector de la Universidad Nacional y profesor de medicina de varias generaciones de médicos, quien asegura que una de las consecuencias más graves de la crisis del sistema de salud y de la proliferación indiscriminada de facultades de medicina es el deterioro marcado del nivel académico y científico de dicha carrera.

El profesor Patiño, recientemente galardonado por el Gobierno Nacional con la Condecoración Simón Bolívar en la Orden Gran Maestro, afirma que este es un asunto de preocupación permanente en el ámbito académico, por los efectos que ya está trayendo a la salud de la población.

Asimismo, la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas ha advertido que más de la mitad de los 4.500 médicos que egresan cada año de las 57 facultades del país presentan serios vacíos en materias que antes eran vitales en la educación de un médico, como las ciencias básicas y la práctica idónea.

Cuesta controvertir tales argumentos en un país en el que los verdaderos hospitales universitarios, fundamentales en la medida en que allí los futuros médicos afianzan sus conocimientos y tienen contacto directo con pacientes de carne y hueso, no pasan de la decena. Sin contar con que la mayoría de los estudiantes tampoco cuentan con profesores de tiempo completo y dedicación exclusiva, y que menos del 5 por ciento de estos alumnos están vinculados, como debería ser, a proyectos de investigación.

Algunos estudios indican, además, que más de la mitad de los ya egresados no leen inglés en forma fluida, lo cual coarta su posibilidad de acceder a estudios e investigaciones que se publican en revistas internacionales, cuya lectura está ligada a los necesarios procesos de actualización permanente.

La educación médica continua también es un problema pendiente. Buena parte está orientada, financiada e incluso costeada por las farmacéuticas y los productores y comercializadores de equipos e insumos médicos, lo cual le imprime un sesgo preocupante a la formación.

El resultado, según expertos y organizaciones de pacientes, son médicos moldeados para funcionar de acuerdo con las necesidades del sistema de salud, que demanda de ellos más competencias técnicas, administrativas y financieras que científicas. Vale decir también que las condiciones laborales y de proyección académica y profesional llegan a ser tan precarias que muchos de ellos emigran a otros países en busca de mejores oportunidades.

Las fórmulas propuestas para resolver un asunto tan delicado están encabezadas por la puesta en cintura de decenas de facultades que, movidas por el negocio, gradúan médicos a granel, pese a carecer de los requisitos mínimos para garantizar su idoneidad.

También se ha buscado sacar adelante un proceso de recertificación periódica, que los induzca a mantenerse actualizados, y se estudia la posibilidad de que la educación continua en este campo esté a cargo del sistema de salud.

Los llamados a ponerle orden al problema son, en primer lugar, los ministerios de Salud y de Educación, cuya laxa rectoría ha sido determinante en su profundización; también, los médicos, a quienes asiste el deber primario de abrir el debate en un marco de autocrítica y autorregulación. Es una tarea que no da espera, pues no se puede perder de vista que millones de colombianos ponen todos los días su salud y su vida en sus manos.

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Plaga

Posted by pocho On diciembre - 19 - 2011

Por: Óscar Domínguez

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

Una de las 7 plagas de Egipto modernas sigue siendo la avalancha de correos basura con los que nos abruman a diario, proponiéndonos fórmulas para ser más exitosos, bellos, ricos, inteligentes, inmortales. Suelo responder algunos de esos correos.

Una compañía ofrece 230 mil correos electrónicos.

Respuesta: Regalado ese servicio es caro. ¿Qué haría este pecho con 230 mil correos electrónicos a cuyos titulares nunca les veré la cara? ¿Y si por dentro de sus prominentes dueños asustan? Los amigos que uno tiene en vida caben en los dedos de una mano, dijo una vez doña Carmen Balcells, la dueña de los Nobel. Yo, eterno novel, diría algo parecido de los correos desconocidos y me sobran dedos para ponerle la mano al bus.

“Aumente sus ingresos”, garantiza otro correo y promete revelar la receta.

Respuesta: Defiendo el derecho a no tener plata. Maluco también es bueno. Con san Agustín, un Bill Gates africano al revés, pienso que la fortuna no radica en tener mucho sino en necesitar poco. En uso del bienamado derecho a la contradicción, suelo coquetearle al baloto. Lo hago solo para experimentar eventualmente cómo es eso de ser rico. En la misma línea, me gustaría escribir un libro que me haga millonario. Le tengo el título: ‘Primero la felicidad, la plata mañana’. Veo ese libro vendiéndose piratiado en el semáforo como los que escriben Jaime Lopera, señora y familia.

Promocionan taller para convertirme en “coaching para trabajar con clientes de diferentes culturas”.

Respuesta: Soy de la cultura de Montebello, un bello, faldudo y frío pueblo antioqueño de cuatro mil habitantes, sin contar los que nacieron anoche. Aunque dudo de que haya mucho paisano nuevo porque el frío alborota la disfunción eréctil. Si tienen algo distinto que ofrecer, soy todo oídos. (A propósito, en mi pueblo no sabemos qué es un coaching ni con qué se come. Menos si es ‘coaching transaccional’, que también los hay sueltos, aunque usted no lo crea).

Promocionan rayos láser para que el pelo vuelva a crecer.

Respuesta: A mí nadie me va a bajar de las cuatro mechas que me hacen monótona compañía. Procuro sacarles todo el partido del mundo. Además, dicen que los calvos -espero que también los cuasi calvos- tenemos más éxito en el catre con las féminas. Si ven a una de estas voluntarias, le pueden dar mi correo.

Me llueven propuestas para ejercer el oficio de voceador de periódico.

Respuesta: Me encanta ese destino. Fue tal vez el primero que desempeñé de piernipeludo. Allí se definió mi destino de aplastateclas. Procedo a llenar el formulario.

oscardominguezg@etb.net.co

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Culadas

Posted by pocho On diciembre - 1 - 2011

Por: Tatiana Acevedo

Fuente: El Espectador – Bogotá, Colombia

El debate en torno a las nalgas de la presentadora Cediel resume algunas de las opiniones que despiertan las intervenciones estéticas. Más allá de la poca regulación del negocio (se inyecta botox hasta en las misceláneas), la discusión pública se concentró en las razones que tuvo Jessica para querer cambiar.

Opiniones en distintos medios coincidieron en que Jessica, o en su defecto cualquier mujer que resuelva ponerse, quitarse o transformarse, lo hace por una de tres razones fundamentales (o una combinación de éstas).

Porque se ve obligada por la “cultura mafiosa” dominante. En el “imperio traqueto” más es mejor, la “narcoestética promueve el boom del trasero”, los maridos narcos “transforman a sus mujeres”.

Porque se ve arrinconada por la presión del mundo del espectáculo. Modelos y actrices sucumben ante la dictadura de las revistas internacionales, malintencionados managers y médicos “pirañas que las hacen dudar de su belleza”. Según Jessica, las mujeres que pertenecen a la farándula sufren, tienen mucha responsabilidad y “se dejan influenciar por voces”.

Porque no posee las capacidades mentales suficientes y esto le impide tomar una decisión racional. Puede ser que la mujer no tenga el coeficiente intelectual suficiente, o que de plano sufra de una enfermedad mental. Jessica tiene “el cerebro vacío”, declaró una de sus colegas. Jessica sufre de “dismorfofobia”, concluyeron en la radio matutina.

En cualquiera de los tres casos, la mujer que se “retoca” es una víctima. Del narcotráfico “maldito”, de la televisión, de la bobada o la locura.

Esta “victimitis aguda” que infantiliza a las mujeres (muñecas de la mafia o de TV y Novelas) omite que la decisión adulta de cambiar se sustenta, también, en un frío cálculo de costo/beneficio: movilidad social, oportunidades laborales, seguridad, relaciones sentimentales.

Y queda impune, además, el clasismo solapado que sigue a toda crítica que se le hace a la “narcoestética”. “En cambio, para las mujeres de clase, menos es más”, decía un experto en la televisión. Como si eso no pudiera considerarse otra “dismorfofobia”.

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Una muerte anunciada

Posted by pocho On noviembre - 27 - 2011

Por: Antonio Caballero

Fuente: Semana – Bogotá, Colombia

Con los jefes de Estado nunca se sabe, porque no dicen la verdad ni siquiera cuando están mintiendo. Pero hace unos pocos días, en un inflamado discurso ante un público entusiasta de estudiantes, el presidente venezolano Hugo Chávez pareció abrir su corazón al anunciar su propia muerte como algo no solo inevitable, sino además inminente:

-Les toca a ustedes terminarla (la revolución bolivariana). Nosotros la iniciamos. Pero el tiempo no nos va a dar. ¡Y qué importa! No veré a Venezuela como la sueño ¡pero la verán mis hijos, y mis hijas, y mis nietos! ¡Ustedes, muchachos! Y no solo la verán: la harán con sus manos, con su corazón…

Etcétera. El comandante Chávez, arrastrado por el gusto de su propia retórica, mencionó toda clase de vísceras. En cuanto a lo de sus hijos e hijas, creo saber que solo tiene hijas. Pero supongo que la corrección de género juega en las dos vertientes.

¿Está el comandante Hugo Chávez próximo a la muerte? No se veía nada mal en las imágenes transmitidas por internet (Caracas Chronicles). Se veía fuerte, de voz recia, seguro de sí mismo, enfundado en su chompa tricolor bolivariana y patriótica. Se veía de buena salud, muy distinto del hombre demacrado y alicaído que apareció hace unos meses tras sus primeras sesiones de radioterapia para el cáncer (¿qué cáncer? ¿De cuál víscera) que le operaron en Cuba. Aunque sin pelo por ese mismo tratamiento, y malsanamente obeso, sin duda por lo mismo. Pero no se sabe qué tan enfermo está. Apenas una semana antes, en otro de sus apasionados discursos, esta vez ante jóvenes chavistas de camisa roja (¡ah, esa obsesión por el color de las camisas! Las negras de Mussolini, las pardas de Hitler, las azules de Franco… Qué fatiga), una semana antes clamaba el comandante:

-Dicen que estoy moribundo. ¡Pero eso es lo que ellos quieren! ¡Revisen cómo practico mi gancho!

Y mostraba la potencia de su gancho de izquierda, como si fuera un campeón de boxeo. Como si fuera un niño.

En resumen: dice el presidente Chávez que se va a morir, pero que no se quiere morir. Como todo el mundo, más o menos. O en todo caso como todos los gobernantes de todos lo milenios de la historia del mundo, desde los tiempos remotísimos del sumerio Gilgamesh, el rey que no quería morir. Y para espantar la muerte recurre a los oncólogos cubanos, a los sortilegios llaneros de María Lionza, a la magia simpática del desenterramiento de Simón Bolívar. Entre tanto, otros opinan al respecto. The Wall Street Journal de Nueva York, por ejemplo, pretende tener información confidencial según la cual el cáncer de Chávez es mortal de necesidad porque ya ha hecho metástasis en los huesos. Puede ser cierto, puesto que WSJ, como los demás periódicos de la cadena de Rupert Murdoch, chuza las conversaciones privadas de mucha gente para enterarse de sus secretos. Pero también puede ser falso, puesto que los periódicos de Murdoch mienten tanto como los jefes de Estado. Y también hay señoras ricas venezolanas en el exilio que dicen tener la certidumbre de que la enfermedad de Chávez es ficticia: un invento para enternecer al pueblo y ganar así, por lástima, las próximas elecciones para decir a continuación, chorreante de vigor, que lo rescató de la muerte el cariño del pueblo.

Así lo hizo una vez, hace siete siglos, un aspirante a papa de Roma (o, más exactamente, de Avignon). Fingió estar agonizante. Y los cardenales reunidos en un cónclave de durísimas condiciones por el rey de Francia decidieron designar al moribundo para salir del paso. Una vez elegido, Clemente V se irguió triunfal, resucitado, diciendo que lo había sanado el Espíritu Santo. Y gobernó la Iglesia durante quince años.

Pero ¿mantener viva un año entero la caña de la lástima? Las elecciones presidenciales de Venezuela están previstas para octubre de 2012. Parece poco verosímil.

Pero nunca se sabe.

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