Para aquellos que soñamos con una liga de fútbol profesional seria, una federación respetable y una selección exitosa; se vuelve imprescindible, un mejoramiento en todos los frentes: Jugadores, Cuerpos técnicos, Arbitros, Periodistas deportivos, Dirigentes de club y Dirigentes nacionales. La liga, La federación y la selección que hoy tenemos, en gran parte es el resultado de lo que a continuación denuncian estos dos periodistas. Carlos Prieto
La Conspiración
Por Iván Mejía Álvarez
Fuente: El Espectador – Bogotá, Colombia
Primero dijo que quienes criticaban la actitud de Hernán Darío Gómez de golpear a una mujer eran falsos moralistas e hipócritas, luego afirmó que el país estaría de acuerdo si alguien le pegaba a Piedad Córdoba, en una clara invitación a la violencia, y ahora afirmó que para ser árbitro es indispensable ser homosexual y como si fuera poco agregó que la homosexualidad es una enfermedad contagiosa.
Una locura, una muestra de ignorancia y un retrato integral de quién es, cómo se conduce, cómo actúa, cómo piensa el sátrapa de la Difútbol.
Sí, es cierto, en el colectivo de los árbitros existen homosexuales, como los hay en el Congreso, en el periodismo, en las cortes, en la diplomacia, en todos los ámbitos. Ni eso es nuevo, ni es repudiable, cada quien tiene derecho a ejercer su sexualidad como le venga en gana y se necesita ser muy tarado y troglodita para tildar a los gays y lesbianas como infectocontagiosos.
Lo curioso de las palabras del nefasto González es que se produzcan a las pocas horas de la denuncia de un juez contra Óscar Julián Ruiz por acoso sexual. Ese árbitro, excluido del panel por malo, porque nunca pasó las pruebas, es visitante asiduo de la oficina de González y resulta sospechoso que un año y medio después venga a interponer la querella tratando de hacerle daño a Ruiz, sin testigos. Un tipo mayor de 30 años diciendo que Ruiz intentó violarlo, un año y medio después? Cuéntenme una de vaqueros.
Acá, por encima se nota, lo que hay es una conspiración contra Ruiz por parte del mandamás de la Difútbol, una venganza burda contra quien logró alejarlo del manejo arbitral. Vale la pena recordar que González manejó el colectivo arbitral durante años, con las más tenebrosas historias de corrupción, bandidaje, venta y compra de partidos. Si el arbitraje de hoy es de homosexuales, en el de antes sobraban los corruptos y pícaros.
¿Qué será necesario hacer para alejar a González del fútbol? ¿Hasta cuándo las ligas aguantarán que los represente este sujeto? Es urgente que las ligas le den un golpe de estado, lo saquen a la brava del cargo con una revocatoria por malo y por dinosaurio mental.
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Homofóbico
Por: Felipe Zuleta LLeras
Fuente: El Espectador – Bogotá, Colombia
Sin ruborizarse, el presidente de la Difútbol, Álvaro González, arremetió en contra de los homosexuales con frases discriminatorias. Claro está que este varón homofóbico no sólo demostró su barbarie, sino que por contera violó flagrantemente el Código Penal.
Por eso el abogado Felipe Montoya Castro presentó una denuncia penal en su contra, que esperamos no vaya a dormir el sueño de los justos.
Dicen los apartes del documento:
“Los motivos que me llevan a formular la denuncia son los siguientes:
Históricamente las personas homosexuales, en sus vidas personales o en sus relaciones de pareja, han sido víctimas de todo tipo de discriminación. Dicho grupo social, en forma reiterada, se ha visto vulnerado en sus más básicos derechos fundamentales a la vida digna, a la igualdad, a la libre asociación, a la prohibición de tratos crueles e inhumanos, a la coartación de su libre desarrollo de la personalidad.
“…De esta manera, el artículo 4 de la Ley 1482 de 2011 establece que el Código Penal tendrá un artículo 134B del siguiente tenor:
“Artículo 134B. Hostigamiento por motivos de raza, religión, ideología, política u origen nacional, étnico o cultural. El que promueva o instigue actos, conductas o comportamientos constitutivos de hostigamiento, orientados a causarle daño físico o moral a una persona, grupo de personas, comunidad o pueblo, por razón de su raza, etnia, religión, nacionalidad, ideología política o filosófica, sexo u orientación sexual, incurrirá en prisión de doce (12) a treinta y seis (36) meses y multa de diez (10) a quince (15) salarios mínimos legales mensuales vigentes, salvo que la conducta constituya delito sancionable con pena mayor” (negrillas por fuera de texto).
En el mismo sentido, el artículo 5 de la citada ley establece que: “El Código Penal tendrá un artículo 134C del siguiente tenor:
“Artículo 134C. Circunstancias de agravación punitiva. Las penas previstas en los artículos anteriores se aumentarán de una tercera parte a la mitad cuando: (…)
2. La conducta se ejecute a través de la utilización de medios de comunicación de difusión masiva. (…)” (negrillas por fuera de texto).
La afirmación que hace el señor ÁLVARO GONZÁLEZ ALZATE ante los medios de comunicación es particularmente grave por dos razones: 1) La altísima popularidad de la que goza el fútbol en Colombia, y 2) Que no estamos ante la opinión de un ciudadano cualquiera, sino de un dirigente nacional tal como lo es el vicepresidente de la Federación Colombiana de Fútbol, cuyas declaraciones tienen una amplia repercusión en los medios de comunicación” y llegan a una gran parte de la población nacional, reforzando el estereotipo social negativo y erróneo que yace en el imaginario colectivo de que la homosexualidad es una enfermedad contagiosa que se sufre”.
Así las cosas, resulta urgente que la justicia siente un precedente frente a esta clase de afirmaciones que podrían poner a Álvaro González tras las rejas.
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