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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Archive for the ‘Libros’ Category

Noches de humo

Posted by pocho On Agosto - 25 - 2010

Por: Jose Obdulio Gaviria

Fuente: El Tiempo

De antemano se que el Dr. Jose Obdulio, genera enorme polarización con sus comentarios y columnas; pero, aquí en este blog, se trata de darle participación a todos. Escuchar denuncias, que sean coherentes y sensatas; como esta. Pocho

La preparación de la toma del Palacio de Justicia, los comportamientos de los sujetos que la protagonizaron y hasta las circunstancias dramáticas vividas dentro del Palacio están ampliamente documentadas. ¿Quién lo hizo? Los propios terroristas del M-19.

Clara Helena Enciso fue la guerrillera encargada de comunicaciones de la operación ‘Antonio Nariño por los Derechos del Hombre’ (así llamó el M-19 a su desvarío). Como ‘radista’ estuvo siempre al lado de Almarales, hasta cuando, derrotado, este le ordenó: “Mona, sal camuflada en el grupo de las rehenes que vamos a liberar. Tú eres la encargada de contarle al mundo lo que ha pasado aquí”.

Los guerrilleros coordinaron la reunión de Enciso con la periodista Olga Behar. De ahí salió Noches de humo (Cómo se planeó y ejecutó la toma del Palacio de Justicia), un libro que intenta ser apología del operativo, pero lo que logra es generar entre los lectores un fuerte sentimiento de horror y repulsión. Hay que abonarle, sí, que salvó para la memoria muchas de las intimidades del crimen.

El M-19 nunca mostró arrepentimiento. Al contrario, reivindicó su acción insensata como un heroísmo. Aún humeantes las ruinas del Palacio (11 de noviembre), se proclamaron como las víctimas y prometieron venganza: “La voz viva del presidente de la Corte, exigiendo al Gobierno el cese del fuego y el comienzo de conversaciones, permanece como acusación y condena eterna a quienes ordenaron y ejecutaron el holocausto total. Y en el altar de la patria se levanta la bandera de la democracia y la dignidad de hombres como el mismo doctor Reyes Echandía, y de todos nuestros combatientes (…)”.

Y el momento de la venganza les llegó. En el 2005 lograron reabrir el proceso, no contra los asaltantes, sino contra los defensores, las Fuerzas Armadas. El pretexto: los desaparecidos. Enciso le contó a Behar cómo prepararon concienzudamente la toma: infiltraron guerrilleros en varias dependencias; levantaron planos; enviaron, con toda clase de pretextos, a decenas de visitantes espías. No parece temerario sospechar, por ejemplo, que la joven abogada titulada de la Universidad Nacional, que aceptó contrato como cajera de la cafetería, pudo ser una quintacolumnista de los atacantes. Eso hay que investigarlo, porque un testigo -consta en el expediente- vio cómo una mujer joven, revólver en mano, hizo poner contra la pared a trabajadores y clientes de la cafetería. ¿Sería ella? Lo único que sabemos es que la joven desapareció para siempre en ese infierno artificial que creó la insensatez.

René Guarín es el hermano menor de Cristina -así se llamaba la jurista/cajera-. Él se ha propuesto como única razón de su vida humillar al coronel Plazas. Actúa como la encarnación de la vindicta. ¡Que condenaron al coronel a 30 años! Él pide 60, o cadena perpetua, o pena de muerte. ¡Que al coronel lo internaban en una clínica o lo mantienen en un cantón militar! ¡Imposible! ¡Tiene que ir a La Picota!

La periodista Claudia Morales, de RCN Radio, le puso el ojo al Catón Guarín, al ángel exterminador. ¿Saben qué encontró? Que es un secuestrador, capturado en flagrancia y portando armas que arrebataron a un policía asesinado. ¿Saben cuánta cárcel pagó por semejante crimen? 6 meses. Guarín nunca anunció, como representante de las víctimas del M-19, que él era miembro principal del M-19, amnistiado junto con toda la cúpula. ¿Habrase visto en la historia judicial un cinismo igual?

El principal representante de las víctimas del Palacio de Justicia era un miembro destacado del grupo victimario; apologista de la acción terrorista de su organización y que reivindica como válido el derecho a levantarse en armas contra una democracia. Síganle la pista a Guarín y verán lo parecido que es, cuando habla, a Almarales. Y ese es el testigo estrella contra el coronel Plazas. No sé. Conocido ese engaño, sería lógico revisar ese juicio al 100 por ciento.

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Los malos del mundo

Posted by pocho On Agosto - 5 - 2010

Por: Semana

Simón Sebag Montefiore, uno de los historiadores ingleses más prestigiosos de la actualidad, acaba de publicar su último libro, titulado Los monstruos. El subtítulo es: Quiénes han sido los hombres más malos de la historia de la humanidad, y en la contracarátula los enumera.

El top 10 es el siguiente:

1. Calígula. 2. Nerón. 3. Atila. 4. Gengis Kan. 5. Iván el Terrible. 6. Jack el Destripador. 7. Hitler. 8. Pol Pot. 9. Al Capone. 10. y, créanlo o no… ¡Pablo Escobar! Nunca antes el jefe del cartel de Medellín había estado en compañía de tan alto nivel.

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Los más malos de la historia

Por: Semana

Dicen que no hay muerto malo, pero no faltan las excepciones. Malos locos, malos depravados, malos divertidos, malos por obligación, malos guerreros, malos gobernantes, torturadores y genocidas. Pero todos los que han sido tildados de perversos tienen algo en común: poder. De no ser por esta característica no hubieran merecido la fama de la que aún hoy gozan. Este aspecto fue el de mayor importancia para que la escritora inglesa Miranda Twiss realizara una clasificación y publicara su libro Los más malos de la historia. “Es importante recordar cómo era de poco valiosa la vida en otros tiempos, aunque en ciertas partes del mundo aún sigue siendo así”, explicó a SEMANA la escritora, quien no deja de aclarar que a veces la maldad depende de quién cuenta la historia.

De los 16 lúgubres personajes seleccionados por la autora no todos causan sorpresa. Así, según Twiss, los primeros lugares en el ranking de malos los ocupan Adolfo Hitler y Josef Stalin, especialmente por el número de muertes que causaron: el primero, promotor de la “solución final” que acabó con la vida de seis millones de judíos, además de homosexuales, enfermos, gitanos y minusválidos. La guerra que desató significó la muerte de más de 40 millones de personas. Por su parte Stalin solía decir que “una sola muerte es una tragedia y un millón de muertes se convierte en estadística”. Más de 20 millones de ciudadanos soviéticos desaparecidos es su estadística.

Otros menos conocidos han sido tan malos que sus vidas han inspirado películas de terror. Las cintas de Drácula se ven como cuentos de hadas al conocer al hombre de carne y hueso de quien surgieron. Fue un príncipe del siglo XV llamado Vlad Tepes Drácula, quien gobernó el antiguo reino de Valaquia, en la actual Rumania. Lo suyo no era realmente chupar sangre sino más bien someter a sus víctimas a innovadoras torturas. No en vano mereció el apodo de ‘El empalador’. Se le acusa de haber asesinado durante sus siete años de poder a más de 100.000 personas, no sólo a los invasores turcos sino también a su pueblo y a todo el que por su paranoia considerara traidor. Tenía dos grandes aficiones: “Por regla general enganchaba un caballo a cada una de las piernas de la víctima y una estaca afilada, que medía entre 1,80 y 2,40 metros de altura y cerca de 15 centímetros de ancho, se introducía gradualmente por el ano en sentido vertical en el cuerpo y salía por la boca”. Para que el suplicio demorara más engrasaba el extremo de la estaca y no lo afilaba demasiado para que el desgraciado tardara días en morir mientras se convertía en alimento de buitres. Otra diversión suya consistía en meter a sus víctimas en un gran caldero lleno de agua y sólo podían sacar la cabeza por unos orificios de la tapa. Luego encendía fuego y disfrutaba viendo las caras de dolor.

Entre quienes se llevaron la peor parte estaban los desempleados, mendigos y lisiados. En una oportunidad invitó a la mayoría de quienes hacían parte de este grupo a un banquete. Todos bebieron y comieron hasta hartarse y luego Vlad les preguntó si querían dejar de tener tantas preocupaciones. Cuando respondieron que sí el príncipe dio la orden de que cerraran el lugar y le prendieran fuego. Pero Vlad fue víctima de su propio método, pues al ser asesinado por los turcos clavaron su cabeza en una estaca.

Al igual que Vlad Tepes, hay otro personaje que ha inspirado historias de vampiros y que incluso estuvo más cerca a la sangre. Se trata de Isabel, la condesa Báthory, también llamada la condesa Drácula de Transilvania. Se calcula que asesinó a más de 650 criadas y jóvenes campesinas para consumir su sangre, que creía la mantendría joven. Uno de sus pasatiempos consistía en colocar bajo su ventana en pleno invierno a jóvenes desnudas. Luego arrojaba agua sobre las víctimas hasta que se congelaban y se convertían en estatuas humanas de hielo. También solía clavar alfileres bajo las uñas de sus empleados si no acataban sus órdenes y cuando una de sus sirvientas planchaba mal le marcaba el rostro con la plancha. Cuando empezó a notar que envejecía a pesar de los litros de sangre campesina que consumía una de sus hechiceras le aconsejó beber sangre de vírgenes de la nobleza. Pero el rumor acerca de sus prácticas se hizo cada vez más grande. Isabel fue condenada a cadena perpetua y murió en 1614, a los 54 años. La leyenda dice que por falta de sangre de vírgenes.

Pero Isabel no fue la única que tuvo una dieta extravagante. Cuentan que Atila, el rey de los hunos, que durante sus ocho años de gobierno conquistó 100 ciudades y aterrorizó a la población europea del siglo V, “se comió a sus hijos, Erp y Eitil, después de que una de sus esposas se los sirviera asados con miel”.

Para no ir muy lejos en el tiempo existió un hombre que también tiene fama de haber sido caníbal. El recientemente fallecido Idi Amín Dada, dictador de Uganda entre 1971 y 1979, no se ganó el apodo de ‘El Carnicero’ de Africa oriental gratuitamente. La prueba de su gusto por la carne humana fueron las partes del cuerpo, incluida la cabeza de uno de sus ministros, que las autoridades encontraron en la nevera de la casa presidencial. Pero tenía prácticas más atroces: Sus oficiales “cortaban trozos de carne del reo, la asaban y le obligaban a comérsela hasta que moría”. Transmitió en directo por televisión la ejecución de sus oponentes, precisando que debían vestir de blanco para ver correr la sangre. Al final de su gobierno más de 300.000 ciudadanos habían sido asesinados.

Pol Pot, gobernante comunista de Camboya, tampoco tuvo misericordia de su pueblo. En la década del 70 fue causante de la muerte de tres millones de personas, más de la tercera parte de la población camboyana. Durante su gobierno el mandatario decretó que estaban prohibidas las posesiones personales y obligó al pueblo, incluyendo niños, embarazadas y ancianos, a trabajar, especialmente en los campos de arroz. A los más jóvenes los adoctrinaban para que espiaran a sus padres y los denunciaran si infringían las reglas. La mitad de los chinos, la minoría étnica más numerosa de Camboya, perdió la vida, y quienes estaban casados con vietnamitas recibieron instrucciones de matar a su cónyuge o afrontar la ejecución.

Las torturas parecen ser el común denominador de estos personajes. Uno de los más especializados en esta área fue Tomás de Torquemada, director de la Inquisición en España, quien persiguió a los judíos, aun si se habían convertido al cristianismo, pues los consideraba herejes y los mandó a la hoguera. Siglos antes de que Hitler lo hiciera, Torquemada se obsesionó con la ‘limpieza étnica’. Cuando el Papa ordenó que se procuraran torturas sin mayor derramamiento de sangre al fraile dominico se le ocurrió popularizar el uso del potro, pinzas al rojo para cauterizar las heridas de inmediato y la toca, que consistía en introducir agua por la fuerza en la garganta de la víctima. De esta manera muchos confesaban hasta delitos que no habían cometido. A pesar de todo “Torquemada murió en paz y en olor de santidad en su monasterio de Avila”.

Iván IV, conocido como ‘El Terrible’ y zar de todas las Rusias, oía cómo Dios le susurraba al oído los nombres de las víctimas que debía sacrificar. No mostró compasión alguna por sus súbditos a quienes, en arrebatos de cólera, arrojaba a los osos, estrangulaba o arrancaba sus costillas con pinzas calientes. “Durante cinco semanas en la ciudad de Nóvgorod, cada día se torturaba y asesinaba sistemáticamente a 1.000 personas en la plaza mayor”. Hirvió a su tesorero en un caldero e incluso fue el verdugo de su hijo y heredero, pues en un arranque de rabia le golpeó la cabeza con su báculo de madera.

De acuerdo con el libro, una de las mujeres más salvajes de la historia fue Ilse Koch, apodada la ‘Zorra de Buchenwald’ por el campo de concentración que dirigía. Como miembro del partido nazi acabó con más de 50.000 prisioneros, en quienes se realizaron diversos experimentos médicos. Les practicaron esterilizaciones sin anestesia y duras pruebas de resistencia ante el dolor. Pero su voracidad fue más allá, a tal punto que su casa estaba decorada con cabezas reducidas de las víctimas y con su piel fomentó la fabricación de artesanías. Además obligaba a los presos a deleitarla mediante la práctica de actos sexuales depravados.

Miranda Twiss es consciente de que esta lista no es completa y es producto de una selección subjetiva. “Me hubiera gustado incluir a personajes como Catalina de Médicis, a Gengis Khan y a Mengele”, aseguró a SEMANA. Lo cierto es que todos los mencionados parecen confirmar la célebre frase que dice “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”.

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El nuevo arte de conversar

Posted by pocho On Agosto - 2 - 2010

Por: Umberto Eco *

Fuente: El Espectador

Einaudi, la casa editorial ItalianaI, acaba de sacar un libro con un título curioso.

La traducción sería algo así: Lamento llegar temprano, pero me topé con una luz verde tras otra. Se trata simplemente de una frase común —“lamento llegar tarde, pero me topé con una luz roja tras otra”—, sólo que volteada de cabeza.

El autor del libro, el bloguero Alfredo Bucciante, reunió 500 de sus favoritas en este tipo de expresiones —lugares comunes que han sido invertidos para crear conceptos divertidos, a veces intrigantes—. El más inteligente, creo, es: “Los blancos tienen el ritmo en la sangre”. He aquí algunos ejemplos más tomados al azar del libro:

“A veces la ficción es más extraña que la verdad”.

“Las drogas duras son el primer paso hacia fumar marihuana”.

“El maestro hace la práctica”.

“Sí, soy senil, pero no viejo”.

“Hubo un tiempo en que todo esto era ciudad”.

“No te conozcas a ti mismo”.

“El mayordomo no lo hizo”.

“No es tanto la humedad, es el calor”.

“Tu cerebro freirá la televisión”.

El libro es sin duda una lectura interesante. Una vez que lo haya terminado, seguramente se sentirá inspirado a crear algunas de estas expresiones “invertidas”. Aquí están algunas mías:

En el mundo actual, nadie sabe ya lo que estás haciendo.

Transfirió todo su dinero onshore.

¿Cómo puedo dirigir si todo mundo está remando en la misma dirección que yo?

Todos utilizamos la forma normal de estas frases comunes con mucha frecuencia en nuestras conversaciones cotidianas. Frecuentemente reflejan una verdad obvia. Pero no hay nada de malo con decir la verdad, pese a que todos ya la conozcan.

El hecho es que tales frases tienen una función fática en el lenguaje. Las expresiones fáticas (para los que no están familiarizados con la obra del lingüista Roman Jakobson, nacido en Rusia) son aquellas empleadas únicamente para establecer contacto social con otra persona. Estas expresiones generalmente no transmiten ninguna información útil o siquiera preguntas auténticas. Cuando nos cruzamos con alguien en la calle, por ejemplo, o en un corredor, decimos, “¿Cómo estás?”. Realmente no necesitamos una respuesta, simplemente estamos haciendo un contacto social antes de continuar nuestro camino.

Los clichés tienen una función fática similar porque no dicen algo que la otra persona no sepa (como “¡El clima ya no es como antes!”). El propósito en este caso es establecer una relación cortés, temporal, con otra persona, al indicar que vemos las cosas en la misma forma que él o ella.

Conforme envejezco, descubro que tiendo a no tener paciencia para relaciones con personas que me parecen irritantes, a menos que sean desconocidos. En esos casos, para evitar problemas con conductores de taxis, porteros, vendedores de periódicos y cantineros, intercambio con ellos observaciones “profundas” acerca de la vida y el clima. Dado que nuestra conversación indica que veo las cosas exactamente como ellos, me consideran respetable. Como resultado, se hacen más cooperativos. Pueden ver que no soy portador de noticias u opiniones controversiales, así que no se molestan en involucrarme en conversaciones largas o debates.

Aún más importante, dado que creen que nuestras opiniones coinciden, no me preguntan qué pienso de la salida prematura de Italia de la Copa Mundial (algo que haría insoportablemente irritante incluso a un completo desconocido).

En esta forma, los lugares comunes nos ayudan a evitar interacciones desagradables —y son un salvavidas para aquellos que, en esta era de comunicación constante, preferimos el silencio y la soledad—.

* Novelista y semiólogo italiano. © 2010 Umberto Eco / L’Espresso

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El Campeón de la Vida

Posted by pocho On Agosto - 1 - 2010

Por: Juan Diego Ortiz Jiménez

Fuente: Futbolred

‘El Campeón de la Vida’, libro biográfico del técnico que ganó la Libertadores en 2004 (Luis Fernando Montoya), se lanzó en Medellín. La obra, que tardó 18 meses en escribirse, narra los momentos críticos de la vida del DT.

El libro tendrá un costo de $35.000 y estará a la venta desde el primero de agosto en la Librería Científica y en la Librería Nacional. La mitad de los recursos recaudados se destinarán a la recuperación del ‘profe’ Montoya.

“Le propuse que hiciéramos un libro de su vida. Lo pensó seis veces y al cabo de un tiempo me dijo que estaba listo”, explicó el periodista Jaime Herrera Correa, autor de la obra.

18 meses se tardó el biógrafo en recoger el testimonio de Montoya y de su círculo más cercano en el que se encuentran su esposa, Adriana Herrera, su hijo, José Fernando, su sicólogo, Alfonso Ossa y diferentes personalidades de su vida deportiva como el profesor Juan Carlos Ángel y el defensor Samuel Vanegas.

‘El Campeón de la Vida’ agradeció la gratitud de la gente y hasta tuvo espacio para el humor. “Me siento muy emocionado. Le agradezco a la Colombia que tanto me ha ayudado. Cada día tengo mayor compromiso con todos porque quiero dar lo mejor de mí. Pero no les habló más porque me vuelvo como Maradona”, concluyó.

Luis Fernando Montoya, campeón de la Copa Libertadores de 2004 con Once Caldas, quedó tetrapléjico en diciembre del mismo año después de recibir un balazo en su médula espinal por un intento de hurto. A pesar de las adversidades,  el timonel continúa su recuperación a la espera de cumplir su sueño de volver a dirigir en un banquillo técnico.

Antes del lanzamiento del libro, Futbolred tuvo un corto diálogo con el ‘profe’ Montoya:

¿Con qué se van a encontrar los que compren el libro?
Luis Fernando Montoya: Se van a encontrar con la narración de parte de mi vida. Desde mi infancia hasta mi recuperación en este momento.

El ejemplo de vida que usted significa, ¿de qué manera quedó plasmado en el libro?
L.F.M.: Mi historia le puede servir al ciudadano del común porque en cualquier momento, que tenga una dificultad, esto que yo he hecho le puede servir de ejemplo.

¿Ha sentido el cariño y el aprecio de los colombianos en estos seis años?
L.F.M.: Yo me siento muy agradecido por todo el cariño que la gente me ha brindado. Eso me pone muy contento y anima a seguir adelante en mi recuperación.

¿Cómo surgió el proyecto de hacer su biografía?
L.F.M.: Él (Jaime Herrera) se me acercó, me hizo el comentario y después de algún tiempo pudimos plasmar esta historia.

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Internet, universo de la máscara

Posted by pocho On Julio - 25 - 2010

Por: Mercedes Funes. mfunes@lanacion.com.ar

Fuente: La Nación (Argentina)

“Yo creo que Internet es el universo de la máscara, aun cuando esté presente una foto del rostro del otro, porque no es una presencia viva del otro. Y por eso podemos hacerle creer cualquier cosa. Se sabe que las nuevas generaciones suelen multiplicar sus seudónimos en las redes y en los sitios de chateo: van probando personajes para saber quiénes son. Se hacen pasar por mujeres, por gente mayor o más joven… Como dicen los norteamericanos: “en Internet nadie sabe que usted es un perro”. En Internet uno no es más que quien dice ser, un relato que hace sobre sí mismo. Y eso tiene que ver con el universo de las máscaras. Hay una construcción ficticia del mundo”. David Le Breton

Belleza, delgadez, juventud, imagen. El cuerpo está en el centro de las preocupaciones de una sociedad que, paradójicamente, está sentada en el auto y en la oficina, frente a la computadora; de una sociedad que por momentos actúa como si el cuerpo fuera “un accesorio prescindible”. El sociólogo y antropólogo francés David Le Breton ha estudiado esa relación de “amor-odio” durante más de dos décadas desde su cátedra en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Estrasburgo, y la ha plasmado en libros tales como Antropología del cuerpo y modernidad (1990), Adiós al cuerpo (1999), La sociología de cuerpo (2002) y El sabor del mundo(2007), entre otros títulos traducidos al español. Ahora la profundiza en Rostros, un ensayo de antropología que editaron en la Argentina Letra Viva y el Instituto de la Máscara (ver recuadro), donde el académico recibió a LN R durante su última visita a Buenos Aires. El rostro “nos deja desnudos frente a la mirada de los otros”, reflexiona Le Breton; en la sociedad occidental “somos juzgados, reconocidos, amados o detestados” a partir de la apariencia. Como contracara, dice, Internet y las redes sociales plantean un universo de máscaras, donde las emociones se simplifican como los rostros en “emoticones” y “caritas felices”, y las relaciones se deshumanizan.

-¿Qué nos dice sobre nuestra sociedad el papel que le asignamos al cuerpo?

*Para mí, el cuerpo está en el centro de las preocupaciones de innumerables occidentales. En los últimos años se desarrolló un mercado del cuerpo que alimenta una preocupación por la apariencia, la juventud, la seducción, la belleza, la delgadez… Y también el cuerpo está en el centro de las preocupaciones en términos de salud, por las actividades físicas y deportivas que muchos de nuestros contemporáneos practican para mantenerse en forma. Creo que el cuerpo se convirtió en un elemento importante de nuestras preocupaciones, en la medida en que es cada vez menos utilizado en el desarrollo de la vida cotidiana y de la vida profesional. Yo he hablado del tema de la “humanidad sentada”, es decir que, para muchos de nuestros contemporáneos, el cuerpo en la actualidad no sirve para nada. Muchos de nuestros contemporáneos están sentados durante todo el día en el auto y en la oficina, y en los edificios urbanos vemos el auge de las escaleras mecánicas, que hacen que la gente se detenga, no se mueva; como si el cuerpo ya no sirviera. En ese contexto de subutilización del cuerpo nace el sentimiento de no sentirse bien en el propio pellejo. Esa subutilización del cuerpo provoca una fatiga nerviosa.

-El auge de los cosméticos, las dietas, los ejercicios y las cirugías para modificar la imagen presuponen un culto al cuerpo. Sin embargo, usted señala el advenimiento de una era en la que el cuerpo es visto como un accesorio prescindible…

-Hay un culto ambivalente del cuerpo: por un lado hay un odio por el cuerpo y por el otro una pasión por el cuerpo. Lo que usted menciona como el culto del cuerpo es la voluntad de modelar el cuerpo, de “trabajarlo”. El cuerpo que no fue “trabajado” no resulta un cuerpo interesante. La sociedad convirtió el cuerpo en un accesorio, una suerte de materia prima con la que podemos construir un personaje. Por medio del fisicoculturismo, de las dietas, nos volvemos en cierto modo ingenieros de nuestro propio cuerpo. La gente que no trabaja su cuerpo es señalada como aquella que se deja estar, y es excluida. Tienen mala reputación. Como si fueran personas moralmente cuestionables porque no juegan el juego del marketing, de los cosméticos…

-Si el cuerpo es un accesorio, ¿a quién pertenece? ¿Cuál es entonces el verdadero ser?

-No hay una verdad sobre el ser, no hay una verdadera persona, sino innumerables versiones de la misma persona. Lo que nos transforma son los contextos, que fabrican lo que somos. Hay en nosotros miles y miles de personajes posibles que quizá no conoceremos nunca, porque sólo determinadas circunstancias podrían hacerlos aparecer. Somos una presencia humana. Para mí no existe el espíritu por un lado y el cuerpo por otro. La condición humana es una condición corporal. Hay una inteligencia del cuerpo así como hay una corporalidad del pensamiento.

-¿El rostro sería la máxima expresión de esto que nos pasa con el cuerpo? ¿Lo odiamos más porque se ve más?

-Los únicos lugares desnudos del cuerpo son las manos y el rostro. A partir de nuestro rostro somos juzgados, reconocidos, amados, detestados. Por nuestro rostro se nos asigna un sexo, una edad, se nos juzga como bellos o feos. El rostro es un lugar de alta vulnerabilidad en el vínculo social, porque nos deja desnudos frente a la mirada de los otros. Lo que detestamos sobre todo es el rostro de la vejez, el rostro de la enfermedad, el rostro de la desfiguración. Yo creo que ahí tenemos que librar batalla, para subrayar el hecho de que la dignidad y la equidad de los hombres y las mujeres es también la dignidad del rostro, ya sea el rostro de un niño o el de un anciano. Usted tiene razón cuando dice que a veces el rostro es el lugar del odio y, de manera particular, lo es del racismo. Podríamos calificar al racismo como la liquidación del rostro. Para el racista hay tipos, razas, etnias. Se habla de portación de rostro, la cara pasa a ser una prueba de culpabilidad. Para el racista, el otro no existe en su singularidad. Todos son iguales, según la típica expresión del racista.

-Detestamos en los otros esa uniformidad desde el racismo, y sin embargo nos uniformamos con cirugías estéticas, medidas, dietas…

-Sí, sobre todo en el caso de las mujeres. Es la cuestión de la tiranía de la apariencia, que se da con mucha más frecuencia en los Estados Unidos y aquí, en América latina, donde la mujer sólo vale por lo que es su cuerpo, está asignada a su cuerpo. El hombre rara vez es juzgado por su cuerpo, si bien el mercado se está ampliando para alcanzarlo en determinados cuidados estéticos. No obstante, la proporción aún es mayor entre las mujeres, que sobre todo en sociedades cultural y económicamente más pobres sólo ven la salvación a través de sus cuerpo, ven su cuerpo como el único medio para un ascenso social. Una estudiante colombiana que hizo su tesis conmigo trabajó sobre las cirugías estéticas en mujeres colombianas cuyo sueño era convertirse en amantes o esposas de los narcotraficantes, con la convicción de que para serlo debían tener una buena figura, pechos de determinada medida. Se operan buscando dinero y poder, aunque eso implique incluso prostituirse, para seguir operándose cuando lo obtienen. Sólo el cuerpo las puede salvar.

-Parece una paradoja que mientras llevamos una vida sedentaria en la que el cuerpo pareciera no importarnos, nos obsesionemos por la delgadez, la belleza y la juventud eterna… ¿O una cosa es consecuencia de la otra?

-Creo que esa preocupación por el cuerpo proviene del hecho de que nos sentimos cada vez menos dentro de nuestro cuerpo. El cuerpo plantea problemas y por eso no dejamos de hablar y de preocuparnos por él. Durante los años 60 y 70 no hablábamos del cuerpo, porque el cuerpo era una evidencia. Hoy nos plantea problemas; por eso tratamos de controlarlo y nos planteamos preguntas respecto de él. El mercado del cuerpo que floreció en los años 90 y 2000 multiplica esa obsesión por sentirse bien dentro del propio cuerpo: tener buenas medidas, el peso correcto, preocuparse por la salud, hacer footing. Las nuevas generaciones desarrollan actividades deportivas extremas, que son un síntoma del querer volver a encontrar la sensación de lo real. Las conductas de riesgo, el alcoholismo, los trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia, el exceso de velocidad en las rutas: todo es una búsqueda de la realidad, de encontrar límites físicos, de encontrar la sensación de lo real que nos está faltando.

-En ese sentido, pensando en esa necesidad de reencontrarse con lo real que se evidencia más en los jóvenes, ¿se puede vislumbrar un futuro positivo, de reencuentro con el cuerpo?

-Sí, hay una dimensión positiva y feliz de encuentro con el cuerpo. Un ejemplo es el auge del caminar. Yo escribí un libro que se llama Elogio de la caminata . Vemos en Europa y en los Estados Unidos cada vez más decenas de millones de personas que caminan, no desde el culto obsesivo del cuerpo, sino desde el reencuentro con el placer de existir. Es una manera de usar todos los recursos corporales, sensoriales: la persona que camina encuentra la plenitud del sentido de su existencia. Me gusta analizar la caminata como una forma de resistencia: es ponerse por encima de esa pesadez que concierne al cuerpo hoy.

-En El sabor del mundo , usted dice que “somos corporalmente”, que no hay un vínculo con el mundo que no pase primero por los sentidos. Pensaba en el uso de Internet, y en cómo en cierto modo los sentidos tienden a desvanecerse en el mundo virtual, salvo por la vista, que se exalta… ¿eso tiene relación con la importancia que le damos a la imagen?

-Hay dos sentidos que se encuentran privilegiados en el mundo contemporáneo. Uno es la vista; estamos en una sociedad del look, de la imagen, del espectáculo; una sociedad donde todo tiene que estar a la vista, donde todo es visual. Otro sentido muy presente es el del oído: en particular por la importancia que ha cobrado la utilización permanente del teléfono celular, la importancia que aún tiene la televisión, la radio, pero también del ruido que nos rodea, del tránsito, de la ciudad. El tacto es un sentido olvidado en nuestras sociedades: en un principio no hay que tocar a los otros y cuando se hace es de una manera muy ritualizada.

-Con Internet, ni siquiera para el sexo el tacto es una condición necesaria…

-Claro, y la cibersexualidad es una prolongación de lo que pasa con la procreación asistida en laboratorios. Los niños se pueden producir sin intervención, sin sexualidad, sin cuerpo. Y hasta existe ese fantasma que se ha desarrollado en la mente de algunos científicos: que el cuerpo ya no es necesario para que se engendren chicos. Se podrían hacer chicos de una manera limpia, aséptica, sin cuerpos, sin mujeres. Estamos en un universo donde se plantea un cierto odio del cuerpo. Es un universo puritano, porque también está el odio del deseo. El universo de Internet es un universo autista.

-Internet ha incorporado en la vida cotidiana el uso de “emoticones”, íconos que representan estados de ánimo a través de expresiones estereotipadas del rostro. Las “caritas felices”, ¿no hablan de una simplificación de nuestra existencia, de relaciones más superficiales y menos comprometidas?

-Sí, porque en la medida en que el rostro vivo del otro ya no está presente, se lo transforma en figura en el sentido geométrico del término; es una suerte de simulacro que muestra una deshumanización. Y, al mismo tiempo, crece el simplismo en los intercambios que tienen lugar. Alguien que cuenta por Internet un chiste pone una cara sonriente como si el otro fuera tan estúpido que no pudiese reír solo.

-Las redes sociales, como Facebook o Twitter, en las que los internautas se relacionan a partir de un rostro y un nombre propio, ¿no representan un quiebre con respecto a lo que ocurría hasta hace unos años en Internet, cuando las relaciones virtuales se amparaban en el anonimato?

-Yo creo que Internet es el universo de la máscara, aun cuando esté presente una foto del rostro del otro, porque no es una presencia viva del otro. Y por eso podemos hacerle creer cualquier cosa. No sabemos bien a quién está representando esa foto. Se sabe que las nuevas generaciones suelen multiplicar sus seudónimos en las redes y en los sitios de chateo: van probando personajes para saber quiénes son. Se hacen pasar por mujeres, por gente mayor o más joven… Como dicen los norteamericanos, “en Internet nadie sabe que usted es un perro”.

-¿Aun en las redes sociales con nombre y apellido? Porque en Facebook usted es David Le Breton, escribe con su nombre, con una cara, una foto que elige, pero que es suya…

-Pero, ¿es realmente mi foto o no lo es? Y finalmente, ¿soy yo? En Internet uno no es más que quien dice ser, uno se construye un personaje y es un relato que hace sobre sí mismo. Y eso tiene que ver con el universo de las máscaras. Hay una construcción ficticia del mundo. Cuando en Facebook una persona dice “tengo 300 amigos”, eso basta para mostrar que hay un cierto ridículo allí, una degradación de la amistad, porque se clasifica como “amigos” a todos los que se inscribieron en su sitio, y por otra parte es gente a la que casi con seguridad no vamos a ver nunca.

-Hay fantasías, como las de la película Avatar , que juegan con la posibilidad de transmigrar de un cuerpo a otro para vivir otra vida. ¿Por qué eso nos fascina tanto?

-Creo que es una consecuencia de ese odio por el cuerpo. Es un odio absoluto, radical. El personaje deAvatar es un hombre discapacitado, pero cuando está en el universo virtual cumple proezas físicas extraordinarias. Lo que nos dice Avatar es que el cuerpo nos hace echar raíces sobre la muerte o sobre la enfermedad o la discapacidad. Habla de la fragilidad y de límites muy estrechos, mientras que en el universo de lo virtual no hay límites. En el universo de Avatar lo único que importa para nuestra esencia son aquellas informaciones que permanecen en nuestro cerebro: el cuerpo es percibido como algo molesto, como un obstáculo. Porque es el lugar del límite, del envejecimiento, de la fragilidad. Pero esa fragilidad, esa vulnerabilidad del cuerpo, el hecho de que el cuerpo nos limite, el hecho de que existan las enfermedades y la propia muerte, es la condición del sabor del mundo. El hecho de no ser inmortales nos hace vivir con fervor. Si perdemos nuestro cuerpo, está claro que perdemos toda la sensorialidad del mundo, todo el sabor del mundo… ¿Cuáles podrían ser las sensaciones del hombre virtual? Ninguna. Sería un universo de pura racionalidad, de un puritanismo absoluto; es el universo de la información. Y la información no tiene sabor, ni tacto, ni deseo, ni nada. Sería un universo sin humanidad.

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Bolívar acude a una cita

Posted by pocho On Julio - 24 - 2010

Por: Julio César Londoño

Fuente: El Espectador

Aunque GABO no es un escritor delicado, hay un pasaje de El general en su laberinto que parece escrito con pincel.

La escena tanscurre en Kingston, Jamaica. Bolívar hipnotiza al auditorio con sus relatos de páramos, triunfos y traiciones. De repente entra al salón una mujer que lo deja mudo. Es Miranda Lindsay, la esposa de un rico hacendado inglés. Ella también está impresionada. Es la primera vez que está frente al Libertador. Óseo y pálido, con patillas y bigotes ásperos de mulato y con el cabello largo hasta los hombros, parece mucho mayor de sus 32 años. Tiene una corbata blanca y una gardenia en el ojal. “Vestido así, en una noche libertina de 1810, una puta galante lo había confundido con un pederasta griego en un burdel de Londres”.

A la hora del té, Bolívar aprovecha un momento de voces altas para pedirle una cita. Miranda le regala su mejor sonrisa y sus ojos dicen mil cosas… entre ellas no.

Pero días después él recibe un mensaje insólito. Es una boleta de ella para que vaya en la noche del sábado, solo y a pie, a un paraje deshabitado. Bolívar sopesa la situación. Sabe que Kingston hierve de conspiradores, reconoce que acudir a esa cita es no sólo es un riesgo inútil, sino una insensatez histórica, pero al final tiene que aceptar que es incapaz de incumplirle una cita a una mujer como esa.

Ella lo esperó sola a caballo en el lugar previsto y lo llevó en ancas por un sendero invisible hasta una ermita abandonada. Se sentaron frente a frente en dos bancas rústicas, iluminados por el fuego de una antorcha clavada en el muro. Bolívar habló de cosas triviales, como un animal que hace círculos en torno a su presa esperando el momento justo para saltarle encima, pero se contuvo. Sabía que “en los preámbulos del amor ningún error es corregible”. Iba en mangas de camisa, con el cabello amarrado en la nuca con una cinta roja como una cola de caballo, y Miranda lo encontró más atractivo y juvenil así.

Sus rodillas casi se tocaban. Bolívar le tomó las manos y le recitó un poema que mezclaba requiebros amorosos y fanfarrias de guerra en octavas reales bien medidas y bien rimadas. Ella sonrió como la primera vez, él trató de besarla, ella lo dejó acercarse hasta sentir el calor de su aliento y volteó la cara: “Todo se hará a su tiempo”, dijo.

Llovió, el agua se filtró por las troneras del techo, el Libertador contraatacó varias veces, pero siempre fue esquivado con fintas gráciles. Al alba, desesperado, sacó el as: “A las tres de la tarde me voy para siempre en el vapor de Haití”. Ella se levantó con una dignidad casi ofensiva: “Entonces buen viaje, Libertador. Los hombres afanados no son buenos amantes”.

“Hasta nunca”, dijo Bolívar furioso.

Ya en el caballo, Miranda se permitió otra insolencia: “Es verdad lo que dicen: que su vanidad es casi tan grande como la de Napoleón”. Mientras revisaba las correas de la cincha, él rezongó: “Tal vez sea cierto eso, pero hay una diferencia, yo no he permitido que me coronen”.

Cuando Bolívar regresó a su casa encontró a su amigo Felix Amistoy desangrado en la hamaca donde él hubiera estado de no ser por la falsa cita de amor. Lo había vencido el sueño mientras esperaba al Libertador para darle un mensaje urgente. Un sirviente manumiso, pagado por unos conspiradores entre los que figuraba el marido de Miranda, le había asestado once puñaladas.

Miranda conocía la conspiración. Amaba a su marido y admiraba a Bolívar. La cita fue la única manera que concibió, luego de largas noches de desvelos, para salvar al Libertador sin denunciar a su marido.

Bolívar siempre creyó que todo fue un golpe de suerte. Nunca supo que ella había tenido que burlarse de él y traicionar a su marido para salvarlos a ambos.

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Peter Watson

Posted by pocho On Mayo - 16 - 2010

Autor de ‘Ideas, historia intelectual de la humanidad’

Por: Doris Obemair y Alfons Cornella

Fuente: www.infonomia.com

¿Os habéis preguntado alguna vez de dónde proviene la idea del alma, o de la vida después de la muerte, o del tiempo, o de Dios? ¿Qué es el yo y cuándo se habló por primera vez del inconsciente? ¿Y qué es una idea, en definitiva? ¿Qué ideas nos han hecho lo que somos hoy en día? ¿Qué fuerzas, qué caras se esconden tras las ideas, y cómo se relacionan? ¿Los experimentos son una idea? ¿Y Europa? ¿Y producimos tantas ideas realmente revolucionarias como hace 150 años?

Las respuestas a todas estas preguntas, si existen, las podréis encontrar en un libro maravilloso titulado IdeasHistoria intelectual de la humanidad, escrito por Peter Watson, el gran historiador e intelectual británico, autor también de The modern mind y coautor de The Medici conspiracy. En Ideas describe la historia del pensamiento y los descubrimientos, remontándose a dos millones de años atrás, en la Prehistoria, y viajando hasta el presente. Hasta el momento, el libro se ha traducido a 17 idiomas, incluidos el coreano y el chino, y ha vendido más de 300.000 ejemplares en todo el mundo.

Peter Watson ha expresado repetidamente una visión crítica de los tiempos que corren y de su significado en cuanto a la innovación y las ideas. Hace tres años escribió en el periódico británico The Guardian: «El año 2005 no puede competir con 1905 en términos de innovaciones importantes. El anuncio de la semana pasada de que científicos británicos y coreanos habían clonado con éxito embriones humanos no hace sino reforzar este punto [...]. Nos congratulamos por vivir en una época interesante, pero ¿no es éste un ejemplo más de la ceguera particular que nuestra era solipsista tiene sobre sí misma, una forma más grave de la enfermedad por la cual la princesa Diana puede ser cualificada como la británica más importante (¿o era la segunda más importante?) de todos los tiempos?».

Entrevistamos a Peter Watson en Londres, donde nos habló de su libroIdeas, de la correlación entre la liquidez de efectivo y el nihilismo, de por qué el arte murió con Andy Warhol, del problema de tener 500amigos on line y de por qué opina que podríamos haber llegado a un punto sin retorno en la naturaleza humana si no dejamos de creer ciegamente en la ciencia.

Doris Obermair (DO): ¿Por qué resulta tan fascinante la historia de las ideas?

Si pensamos, por ejemplo, en la relatividad, nos viene Einstein a la cabeza; si pensamos en el inconsciente, entonces aparece Freud. En su época, a mucha gente se le ocurrían ideas similares. A finales del siglo XIX, en los países germanófonos todo el mundo tenía la palabrainconsciente en la boca. Lo mismo pasó con Mendel y su descubrimiento de los genes en las décadas de 1830 y 1840; había otras personas en esa misma época con ideas similares, dándoles nombres diferentes. Pero todos confluían en las mismas ideas. ¡Eso es lo que me fascina! Mi manera de enfocarlo es tomar distancia y ver cómo se forman las ideas y cómo se conectan.

«En vez de aprender en la escuela, por ejemplo, la teoría de la relatividad, o la electricidad, se nos debería enseñar todo eso tal y como dieron con ello sus descubridores, con toda esa rivalidad, los callejones sin salida… Si lo hiciéramos así, sería mucho más interesante; no tendríamos únicamente un conocimiento abstracto de la electricidad, sino que sabríamos cómo se le ocurrió a alguien por primera vez la idea de la electricidad»

DO: Ese enfoque podría cambiar la manera en que pensamos sobre la ciencia y los descubrimientos.

En vez de aprender en la escuela, por ejemplo, la teoría de la relatividad, o la electricidad, o lo que es un ohmio, se nos debería enseñar todo eso tal y cómo dieron con ello sus descubridores, con toda esa rivalidad, los callejones sin salida… Si lo hiciéramos así, sería mucho más interesante; no tendríamos únicamente un conocimiento abstracto de la electricidad, sino que sabríamos cómo se le ocurrió a alguien por primera vez la idea de la electricidad. En química orgánica, por ejemplo, están todas esas historias asombrosas sobre cómo al alemán Kekulé se le ocurrían en sueños ideas sobre el anillo de benceno. Mucha gente dijo que se lo había inventado para establecer sus prioridades, pero todo eso forma parte de la historia.

DO: Hoy en día, estamos convencidos de que vivimos en tiempos revolucionarios, en un mundo que cambia a toda velocidad. Pero usted disiente.

No estoy tan seguro de que el mundo esté cambiando rápidamente. De hecho, creo que estamos viviendo en un período de consolidación. Los coches son básicamente iguales que hace 50 o 60 años. El teléfono, igual; el avión, también. De acuerdo, tenemos Internet. Sí, tenemos la píldora. Y son cosas revolucionarias. Supongo que lo más nuevo que tenemos actualmente es que estamos viviendo en una época de paz. En Europa, una generación ha crecido desde la guerra, mientras que la generación de sus padres tuvo que vivir dos guerras. Eso es no un invento, pero sí que es un cambio. Aún así, no cabe duda de que hace 100 años, con todo lo que estaba sucediendo en la física y las artes, los cambios eran increíblemente más nuevos, más revolucionarios que lo que vemos ahora a nuestro alrededor. No paramos de repetirnos la cantidad de cambios que vivimos, pero creo que detrás de esa afirmación se esconden una gran cantidad de intereses comerciales creados para que acabemos adquiriendo los últimos productos del mercado.

Alfons Cornella (AC): ¿Estamos viviendo en un tiempo relativamente pacífico porque al mundo financiero le interesa mantener la estabilidad?

Está claro que el siglo XX fue el siglo del capital; después de la Segunda Guerra Mundial y la descolonización, se vivió un aumento constante de la liquidez. Circula mucho más efectivo, y es más accesible a mucha más gente: eso lo ha cambiado todo y ha alimentado el tipo de mundo del que hablábamos ahora: sin cambios. Todos esos teléfonos diferentes, que en el fondo no son nada distintos, toda esa oferta de miles de canales de televisión, que de hecho se reducen a cinco: deportes, política, noticias, pornografía y ficción… ¡Todo es exactamente lo mismo! Una de las consecuencias que esta situación genera es el incremento de los precios del arte. Ahora, en teoría, no debería haber mercado para el arte, porque ¡lo que se está haciendo es terrible! El arte murió aproximadamente con Andy Warhol, a mi parecer. Y el mercado del arte es con toda probabilidad el más nihilista del mundo, donde el significado de arte equivale simplemente a novedad. El arte no tiene significado más allá de ser nuevo. Y a causa del incremento de la liquidez, los precios suben, y se ha convencido a la gente de que una vez que te has comprado tu isla privada, tu yate o tu jet privado, entonces debes comprar arte, porque si su novedad es su único significado, su segunda razón de ser, no muy lejos de la primera, es su precio. Para resumir, en esta época poscapitalista, estamos contemplando el incremento de la liquidez, una cosa impensable en el siglo XIX.

DO: Así, si los últimos 50 años no han producido ningún tipo de auténtica innovación radical, ¿qué podemos esperar del futuro?

En primer lugar, opino que los principales avances se deben al descubrimiento de nuevas formas de energía. Si la energía solar y los biocombustibles realmente se consolidan y funcionan, entonces tendrá lugar un nuevo período de innovación con todo tipo de nuevos productos.

«No estoy tan seguro de que el mundo esté cambiando rápidamente. De hecho, creo que estamos viviendo en un período de consolidación»

En segundo lugar, no es relevante si vivimos o no en una épocainteresante. Vivimos en la época en la que vivimos. Lo que ha ocurrido en los últimos 20 años es evidentemente que el socialismo se desplomó, y dejó el capitalismo como única filosofía global. Las sociedades avanzan por la dialéctica, como dijo Hegel, con el debate. ¿Y dónde está ese debate ahora? Me da la impresión de que nos estamos olvidando de los pobres. La mayoría de la gente, al menos en mi país, está demasiado ocupada intentando pasárselo bien. Sí, damos dinero a beneficencia y tenemos un sistema fiscal progresivo, pero la gente ya no participa en organizaciones caritativas. Parece que estamos dando la espalda a las preocupaciones sociales de siempre. Y ése es otro aspecto nihilista del mundo en el que vivimos. Creo que la consecuencia será una vuelta a la religión. ¿Cómo se puede explicar una sociedad con toda esta liquidez? Tenemos consumo de drogas, abusos infantiles, matanzas en institutos… Esas personas no son necesariamente lectores de Freud o Nietzsche, pero es evidente que están viviendo, sin saberlo -o quizás se den cuenta, pero no puedan darle un nombre- en un mundo nihilista donde, en el fondo, nada tiene sentido. Y ése es el auténtico problema, creo.

AC: ¿Cuanto más ricos, menos sentido?

Desde que la fe fracasó para mucha gente, ha habido dos maneras de sustituirla. La primera, la educación; conseguir ser más de lo que uno era para poder entender el mundo de ese modo. La segunda, cuidar de otro ser humano para así obtener satisfacción. Me da la impresión de que la preponderancia del capitalismo, así como la de la liquidez, ha arrollado completamente esos valores. Como dijo Max Weber, si eres religioso, los valores provienen de Dios o de lo que uno se imagine que Dios es. Si no eres religioso, tienes que establecer tus valores por ti mismo, y en muchos casos el egoísmo toma las riendas. En muchos países occidentales se da un individualismo desenfrenado. Y, en un principio, esa opción parece ser de lo más divertida, pero luego uno descubre que está vacía de significado.

AC: La otra gran paradoja contemporánea es que todo el mundo parece estar conectado a todo el mundo, pero cada vez más y más gente se siente sola.

El principal problema es la capacidad para intimar. Le pondré un ejemplo. Si usted va a Estados Unidos, en el momento en que le presentan a alguien, esa persona le llamará Alfons, y, como europeo, pensará que está siendo muy amistoso. Pero, en realidad, es justo lo contrario. Los estadounidenses usan el nombre de pila porque hay muchos Alfons, pero muchos menos Cornella. Así que en Estados Unidos, un día te llaman por el nombre de pila y al siguiente ni recuerdan quién eres. Para ellos, intimar es algo distinto, y todo se reduce a lo que comentábamos antes, lo de aprender las asignaturas de forma histórica. El yo es una persona con historia. El yo es alguien con pasado, con una serie de éxitos y fracasos. Y entre esos éxitos y fracasos hay relaciones exitosas y fracasadas que nos hacen lo que finalmente somos. En contraste, existen esas ridiculeces como salas de chat o amistades de Internet, en las que la gente tiene 60 o 100 amigos. Incluso con Internet, las amistades te las tienes que ganar, y tienes que aprender a crear esa intimidad.

DO: Su libro dedica muchas páginas al papel de lo laico, pero al mismo tiempo predice un retorno a la religión.

Soy laicista, tanto que diría que el gran error de George W. Bush, y el de Occidente, en relación a su comportamiento en Oriente Medio, es que no deberían estar intentando extender la democracia. ¡Deberíamos intentar extender el laicismo! ¿Y por qué? Porque la prosperidad de la que todos disfrutamos no proviene de la democracia, que es un concepto muy nuevo, sino del laicismo. La separación de poderes entre Iglesia y Estado, así como el gran crecimiento de la ciencia, fuente de la prosperidad que hoy poseemos, proviene de ahí.

«El arte murió aproximadamente con Andy Warhol, a mi parecer. Y el mercado del arte es con toda probabilidad el más nihilista del mundo, donde el significado de arte equivale simplemente a novedad. El arte no tiene significado más allá de ser nuevo»

Lo peor que podía hacer Bush era invadir el país más laico de Oriente Medio. Establecer una democracia que ayudaba a la gente a votar a los clérigos, como ha pasado en Irak, Palestina o Pakistán recientemente, es un paso retrógrado, un punto decisivo. Creo que un segmento creciente de la población -y ahí es donde se junta todo- conoce el poder de la ciencia, pero como dijo Marx «La ciencia no puede proveer el consuelo que la gente necesita». Y cada vez más la gente va en busca de consuelo.

Otra manera de verlo es que enseñar la ciencia con este método histórico al que nos referíamos puede hacerla más humana, puede humanizar a los científicos. Debemos saber, por ejemplo, que los geólogos británicos y franceses que a finales del siglo XVIII y principios del XIX establecieron la edad de la Tierra, en contradicción directa con el Génesis, eran todos hombres de fe, ¡algunos incluso eran sacerdotes! Se dieron cuenta de que estaban contradiciendo el Génesis, pero eso no hizo que su fe flaquease. El Génesis sólo era un libro que contenía errores, y siguieron conservando la fe.

AC: En su opinión, una de las tres ideas más interesantes es Europa. Me sorprende, porque parece ser que Europa está en horas bajas, ¿no cree?

¿Cuál es el edificio más bello del mundo? Podría responder que el Taj Mahal. Pero si va a Agra, verá que el Taj Mahal está rodeado de arquitectura de chabolas, precaria, nada de interés. Sólo en Europa puede encontrar lugares como Toledo, Cambridge, San Gimignano, Heidelberg, los pueblos de Cotswold, Venecia… Ahí está la arquitectura comunal, ciudades enteras de una belleza tal que todo el mundo quiere vivir en ellas. El logro más exquisito de Europa es el entorno construido; creo que Europa puede ser considerada como el logro colectivo más admirable de la historia. No deberíamos menospreciarnos en absoluto. Es cierto que en Estados Unidos se percibe más energía entre la gente, pero la razón en buena parte es que ahí mucha gente trabaja por debajo del salario mínimo. Y sí, también es cierto que India y China tienen un gran futuro económico por delante, pero no hasta que empecemos a ver grandes avances científicos.

AC: En lo que se refiere al futuro de las ciudades, ¿veremos el renacimiento de las ciudades-estado?

Creo que, para la mayoría de la gente, las ciudades son lugares más emocionantes que el campo. Ése no siempre es el motivo por el que la gente se muda a las ciudades, pero sí que es la causa de que no se muevan de ahí. El problema, que supongo que suele suceder más en las ciudades, es intimar. ¿Se puede intimar en una ciudad? Creo que si menospreciamos la posibilidad de intimar estamos pasando por alto algo muy importante. A finales del siglo XIX, el auge de los cafés en las ciudades europeas fue un factor muy importante para compartir el día a día.

Otra cuestión interesante es si es más satisfactorio, más divertido, vivir en un país pequeño que en uno grande. ¿Es posible que los habitantes de Dinamarca, Suecia o Suiza sean más felices que los de Francia, Estados Unidos o Canadá? No estoy seguro de la respuesta a esa pregunta, pero es un tema interesante. Está bastante claro que los países pequeños parecen ser más pacíficos. Eso no significa que declaren menos guerras, sino que reclaman más paz, la población parece estar más cómoda. Así pues, el tamaño sí importa, aunque no sea de forma directa.

AC: La mayor parte de la economía se da en las ciudades; México DF tiene una economía mayor que la de Tailandia.

Tiene toda la razón. Pero miremos Reino Unido, por un lado, y Alemania, Estados Unidos y, quizá, España, por otro lado. Reino Unido tiene a Londres, que es un gran logro, pero que deja sin vida al resto del país, al menos en lo que se refiere a la vida intelectual. Reino Unido casi parece una ciudad-estado.

«Los principales avances se deben al descubrimiento de nuevas formas de energía. Si la energía solar y los biocombustibles realmente se consolidan y funcionan, entonces se producirá un nuevo período de innovación con todo tipo de nuevos productos»

Un ejemplo concreto: Alemania tiene seis o siete grandes ciudades. Hamburgo, por ejemplo, es de un tamaño similar a Birmingham, algo por debajo de los dos millones de habitantes. Hamburgo tiene 30 teatros y cuatro orquestas, mientras que Birmingham tiene tres teatros y una orquesta. Ésa es una gran diferencia cultural. Estados Unidos tiene Nueva York, Chicago, San Francisco, Los Ángeles… Las ciudades forman la economía; la economía surge alrededor de las ellas, y creo que es provechoso que diferentes ciudades compitan dentro de un mismo país. La rivalidad entre el Barcelona y el Real Madrid como símbolo de la lucha entre Madrid y Barcelona es probablemente un factor positivo que no tenemos en Reino Unido, donde Londres no tiene rival.

AC: En los próximos años sabremos las cosas más rápido, tendremos herramientas mejores para comprender el mundo. ¿Dónde está el límite?

No cabe duda de que cada vez se dan más y más descubrimientos científicos, pero al mismo tiempo se muere tanta gente de cáncer como siempre. Si habla con los médicos, tendrá los dos puntos de vista: que no estamos progresando en absoluto, o que avanzamos casi a diario. Y sospecho que las dos opiniones son ciertas. Si miramos el Big Bang del universo, por ejemplo. Representó un gran avance en los años 1928 y 1929, pero la llegada del ordenador cuántico todavía no se ha producido, y hace tiempo que está por llegar. ¿Comprendemos la antimateria? El otro día le decía a un miembro de la Royal Society: «¿Sabes? Me cuesta mucho entender el concepto de las 11 dimensiones», el de la teoría String. Y él me respondió, sonriendo: «Yo puedo calcularlo, ¡pero tampoco lo entiendo!».

¿Qué significa que un matemático de primer orden sea capaz de calcular algo así, pero que siga sin comprenderlo? ¿Se llegará a considerar alguna vez que la filosofía y las matemáticas son lo mismo? ¿Tiene implicaciones filosóficas el hecho de que la comprensión de la realidad física requiera previamente de una comprensión avanzada de las matemáticas? ¿Es cierto que sólo la gente que entiende las matemáticas cuánticas puede comprender el mundo tal y como es? ¿Qué implicaría eso para la filosofía? No tengo respuestas.

Creo que el lenguaje es importante. Si observamos la historia de la ciencia, por ejemplo la biología de las décadas de 1830 o 1840, o la química orgánica de las décadas de 1860 y 1870, ambas aparecieron de la mano de un lenguaje nuevo. La psicología, en cambio, usa el lenguaje de la revolución precientífica. Todavía emplea palabras comopersonalidadcarácter. Me parece que algunos científicos están siendo rompedores con el lenguaje, y sólo entonces podrán progresar. Pero, ¿estamos avanzando en la comprensión de la conciencia? ¡No sé ni si sabemos cómo hablar de ella!

AC: Denoto un gran escepticismo respecto a nuevos descubrimientos, ¿o me equivoco?

Creo que presumimos mucho de la ciencia, y que deberíamos ser un poco más escépticos al respecto. La opinión de aquellas personas que intentan conservar una visión de conjunto debería tener tanto peso como la de los científicos. Un buen ejemplo: hace dos o tres años, el filósofo alemán Jürgen Habermas publicó un libro titulado El futuro de la naturaleza humana. En él habla del hecho de que muy pronto, además de la eugenesia negativa, también tendremos una eugenesia positiva. La negativa es, por ejemplo, cuando los padres deciden no tener un hijo con fibrosis quística. Nadie se opondría a eso. La positiva es escoger un gen para tocar música, un gen de una inteligencia superior, un gen para ser un esquiador brillante. Habermas se pregunta: «¿Cómo afectará eso a nuestra comprensión de la naturaleza humana? ¿Cómo afectará a las relaciones intergeneracionales que los niños hayan sido escogidos por sus padres a causa de una cualidad en particular? ¿Cambiará eso la diferencia entre algo que se fabrica y algo que se cultiva? ¿Y acaso un crecimiento natural no forma parte del concepto de persona?». Habermas llega a la conclusión de que estamos llegando a un punto en el que esta cuestión no será cosa de los científicos. Es una cuestión filosófica en la que todos debemos participar y posiblemente prohibir, ya que en esa dirección podríamos topar con el fin del progreso. No se permitirá que los científicos sigan por ese camino. Nos estamos acercando a un punto decisivo, y no creo que podamos dejar en manos de los médicos la creación de un mundo que nos podría llegar a cambiar. ¡Y posiblemente sin vuelta atrás! No hay más que mirar a China, donde siguen la política de un solo hijo. Todo el mundo ha elegido a los varones, por lo que ahora hay pueblos enteros en China donde no vive ninguna mujer. Ésa es una cuestión ética que ya se da en el presente, y ¿cómo reaccionamos ante ella?

AC: Los llamados gurús del management a menudo no dicen más que disparates. En mi opinión, no se dan nuevas ideas en el campo de la gestión. Aprender y comprender la historia de las ideas no parece ser lo suficientemente glamouroso…

Sí, y creo que el mundo de la empresa ha tomado por costumbre considerarse como un mundo aparte, pragmático, muy realista. La empresa y las ideas coinciden principalmente en la tecnología. La manera en que los negocios encajan -si es que encajan- es que la historia de la empresa moderna es la historia de la tecnología y la ciencia. El futuro de las nuevas ideas está en las nuevas formas de energía; ésa será la fuente de la mayoría de las nuevas ideas de negocio.

AC: En su libro habla de la polaridad entre los reyes y los sacerdotes. ¿Cuál sería la correspondencia actual de esa polaridad? ¿Los investigadores serían los sacerdotes?

La investigación es una forma de autoridad, cierto. Y posee fuerza en el sentido de que está considerada como una forma justa de autoridad. Por otro lado, es débil porque a menudo se ve muy anónima y distante, un poco alienante. Las tres formas de autoridad en el mundo están basadas en la política, la religión y la investigación. En mi próximo libro, que trata sobre el desarrollo de las ideas alemanas, hablo de la industria de la tintura con anilina de las décadas de 1860 y 1870: el carbón llevó al alquitrán de hulla, que a su vez llevó a los tintes y a los fármacos. Para los que se dedican a los negocios, resulta interesante estudiar esa trayectoria, que en gran parte es accidental. De ella se desprende el mensaje de que la ciencia a menudo es un accidente. La investigación, por lo tanto, no sólo es una técnica para descubrir cosas nuevas, sino que hoy en día es un tipo de autoridad. Y esa quizá es la vinculación más directa entre las ideas y la empresa.

AC: Si tuviese que escoger una persona de su libro Ideas, ¿quién sería la personalidad más relevante de la historia a su parecer?

¿Puedo escoger a dos? [risas]. Elegiría a Robert Grosseteste, obispo de Lincoln y canciller de la Universidad de Oxford en el siglo XII. Fue la persona que concibió la idea de la experimentación. Y también elegiría a Darwin, porque cambió el modo en que nos vemos a nosotros mismos.

AC: Pensaba que quizá diría Newton.

No, no creo que Newton cambiase nuestra manera de ver el mundo tanto como los dos que he mencionado.

DO: ¿Qué criterios aplicó para seleccionar las ideas que se incluyeron en su libro?

Con estos libros, suelo hacer primero un poco de lectura general, y luego identifico a tres especialistas de cada área. Voy a verlos y les pregunto cuáles son las ideas más importantes. Y ahí he podido ver esa coincidencia de la que hablábamos. En una semana entrevisté a tres premios Nobel de Economía, y les pregunté sobre la idea más importante en su campo en el siglo XX. Me podrían haber dado nueve ideas, ¡pero me dieron sólo cuatro! Coincidieron mucho. Así que tomo prestada la autoridad de los especialistas para elegir las ideas que luego saldrán en el libro.

«La prosperidad de la que todos disfrutamos no proviene de la democracia, que es un concepto reciente, sino del laicismo»

Recuerdo que uno de los revisores criticó el hecho de que hubiese escogido la guillotina como idea. Me argumentó que eso no era una idea, pero admitió haber seguido leyendo. La cuestión es que la guillotina se introdujo como una forma de castigo más igualitaria en la Francia prenapoleónica. Existían 250 tipos de ejecuciones, algunas de ellas muy, muy dolorosas y crueles. Así que usé la guillotina como una expresión de la idea de igualitarismo: había igualdad incluso en el castigo. Yo no pretendía decir exactamente que la guillotina fuese una idea, sino un reflejo, una manifestación de una idea, de manera que el igualitarismo pasa por la democracia, la revolución y la guillotina.

DO: ¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Acabo de terminar un libro sobre ideas alemanas porque, de hecho, vivimos en un mundo construido a partir de ideas alemanas. Lo siguiente será otro libro titulado Great divide, que tratará de cómo el hombre primitivo se desarrolló en África y cómo llegó hasta Siberia hace entre 20.000 y 50.000 años, durante la era glacial. Después cruza hasta Alaska, porque encuentra tierra continua, y una vez allí, se acaba la era glacial, llega el agua y América queda aislada. El Nuevo Mundo queda aislado del Viejo Mundo. Mi libro empezará hace 15.000 años, y estudiará el desarrollo paralelo de la humanidad entre el Nuevo y el Viejo Mundo hasta 1492, para comprobar sus semejanzas y diferencias, y qué nos dice eso de los aspectos básicos de la naturaleza humana. Será muy interesante establecer esa comparación; nadie lo ha hecho hasta ahora.

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La tortuga y la liebre

Posted by pocho On Enero - 5 - 2010

Por: Jim Rohn

Fuente: La culpa es de la vaca (2a. parte)

I.

Una tortuga y una liebre siempre discutían sobre quien era la más rápida. Para dirimir el conflicto de opiniones, decidieron correr una carrera.

Eligieron una ruta y comenzaron la competencia. La liebre partió a toda velocidad y corrió enérgicamente durante un buen rato. Luego, al ver que había sacado muchísima ventaja, decidió sentarse debajo de un árbol para descansar unos momentos, recuperar fuerzas y luego continuar  su marcha. Pero pronto se quedó dormida. La tortuga, que andaba con paso lento pero constante, la alcanzó, la superó y termino en punta, declarándose ganadora indiscutible de la carrera.

Moraleja: Los lentos pero constantes y perseverantes, también ganan la carrera.

II.

Pero la historia no termina aquí, sino que prosigue…

La liebre, decepcionada por haber perdido, hizo un examen de conciencia y reconoció su grave error de subestimar a la tortuga. Se dio cuenta de que por presumida y descuidada había perdido la carrera. Si no hubiese subestimado a su oponente nunca la hubieran podido vencer. Entonces desafió a la tortuga a una nueva competencia. Esta vez la liebre corrió sin descanso desde le principio hasta el fin y su triunfo fue contundente.

Moraleja: Los rápidos y tenaces vencen a los constantes y perseverantes.

III.

Sin embargo la historia tampoco termina aquí…

Después de ser derrotada, la tortuga reflexionó detenidamente y llegó a la conclusión  de que no había forma de ganarle a la liebre en velocidad. De la manera como estaba planteada la carrera, ella siempre perdería.

Por eso. Desafió  nuevamente a la liebre, pero propuso correr por una ruta distinta a la anterior. La liebre aceptó y corrió a toda velocidad, hasta que se encontró en su camino con un ancho río. La liebre no sabia nadar, y mientras se preguntaba                                      “¿Que hago ahora…?”, la tortuga nadó hasta la otra orilla, continuó con su paso lento pero constante y terminó la carrera en primer lugar.

Moraleja: Quienes identifican su ventaja competitiva y cambian el entorno para aprovecharla, llegan de primeros.

IV.

Esta  historia aún no termina…

Pasó el tiempo, y tanto compartieron la liebre y la tortuga que terminaron haciéndose amigas. Ambas reconocieron que eran buenas competidoras y decidieron repetir la última carrera, pero esta vez corriendo en equipo.

En la primera parte la liebre cargó a la tortuga hasta llegar al río. Allí, la tortuga atravesó el río a nado con la liebre sobre su caparazón y, ya en la orilla de enfrente, la liebre cargó de nuevo a la tortuga hasta llegar a la meta.

Como alcanzaron la línea de llegada en tiempo récord, sintieron una mayor satisfacción que la que habían experimentado en sus logros individuales.

Moraleja: ….Por favor, realiza tu comentario arriba en ADD COMMENTS de lo que crees que puede ser la moraleja. Gracias!

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El libro más largo de todos los tiempos

Posted by pocho On Noviembre - 28 - 2009

Por: Ana Teruel

Fuente: El País (España)/El Espectador (Colombia)

La Historia Universal quedó plasmada en seis colecciones donde participaron 1.600 expertos.

341. Koichiro MatsuuraKoichiro Matsuura, es actualmente el director de la Unesco, la organización que lleva más de cinco décadas tras el gigantesco proyecto de la colección Historia de la Humanidad.

Londres, 1943. Los aliados se reunían para empezar a organizar el mundo tras la barbarie nazi y ya asomaba una idea que ha tardado más de medio siglo en culminar. Fue la primera vez que se habló de escribir una Historia Universal en la que se hiciera hincapié en lo que los pueblos habían construido juntos, en oposición a la destrucción de la guerra, una labor que llevó a cabo la Unesco a partir de la década de los cincuenta. El resultado son seis colecciones de una media de siete volúmenes en las que se ha movilizado a más de 1.600 expertos de todo el mundo durante casi seis décadas. A principios de octubre se reunieron en París varios autores que han participado en esta aventura para analizar cómo darle la mejor salida a este tesoro, que constituye el libro más largo de la historia.

El gigantesco proyecto comenzó oficialmente con el inicio de la colección Historia de la Humanidad en 1952, en un primer momento bautizada del desarrollo científico y cultural de la humanidad, en un esfuerzo por relatar una visión histórica multidisciplinar. Con los años se le han sumado otras cuatro colecciones regionales sobre África, Asia Central, América Latina y el Caribe, y una temática sobre el Islam.

“La visión en sí ya era utópica”, relata Ali Moussa, jefe de la sección de diálogo intercultural de la Unesco. “Por supuesto, de la utopía a la realidad siempre hay un abismo”. Cuando se creó la primera comisión de expertos, en plena Guerra Fría, las divisiones eran patentes entre occidentales y especialistas del Este. Pese a todo, se logró superar las diferencias y llevar adelante el proyecto. El otro gran reto era huir del etnocentrismo y el primer debate fue sobre la división de la historia. Es célebre la anécdota del experto chino que recalcó que durante el renacimiento europeo, en el siglo XIII, su país ya había tenido varios renacimientos y decadencias. A pesar de los esfuerzos, la primera versión siguió siendo demasiado europea y a finales de los setenta se lanzó una segunda edición más universal, cuyo último volumen salió finalmente el año pasado.

“Todo este trabajo no tiene sentido si no es conocido, utilizado, reutilizado y releído”, explica Moussa. La primera tarea será ahora la traducción. De momento, las seis colecciones no están disponibles en un único idioma. La de América Latina existe sólo en español y la del Caribe sólo en inglés. La organización también es consciente de que para aumentar su difusión necesita publicar ediciones más baratas, utilizar las nuevas tecnologías para distribuir contenidos gratuitos en línea y lanzar una estrategia más agresiva para intensificar su presencia en las universidades.

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La ciencia detrás de la magia: Bruce M. Hood

Posted by pocho On Noviembre - 27 - 2009

Por: Revista Carrusel

330. MagiaFoto: CEET

¿Por qué creemos en lo increíble?

Tenemos supersticiones, usamos amuletos y creemos en fantasmas. La magia está presente en nuestros tiempos y algunos científicos como Bruce M. Hood tratan de explicarla.

¿Por qué tenemos agüeros? ¿Los fantasmas son reales? ¿Cuál es la razón para creer en lo sobrenatural? ¿Existe la magia? Son preguntas que pueden sonar extrañas en la sociedad actual, en la que los avances y continuos descubrimientos de la ciencia parecieran conducirnos a una era en la que la lógica es el nuevo dios ante el que deberíamos hincarnos. Pero lo cierto es que, a pesar de esos hallazgos, seguimos teniendo una manera de ver y afrontar el mundo ligada a la magia, al menos eso sugiere Bruce M. Hood, director del Centro de desarrollo cognitivo del departamento de psicología experimental de la Universidad de Bristol (Inglaterra), quien analiza desde la ciencia esos fenómenos que creemos inexplicables.

Hood acaba de lanzar su libro Sobrenatural (editorial Norma), una obra en la que examina desde supuestas apariciones, hasta la verdad sobre los amuletos y rituales de buena suerte, en donde el veredicto del científico es que todo aquello que creemos mágico, tiene una explicación muy racional que se enraíza en la cultura, pero también en nuestro cerebro y en la manera como funciona. El autor de esta extraña y muy interesante obra, habló con CARRUSEL sobre las creencias mágicas que persisten en nosotros y las razones por las que se originan.

¿Por qué las personas tienden a creer en los fenómenos sobre naturales?

Existen varias razones. Algunas personas asumen que creemos en lo que nos han dicho en la infancia, pero como anoto en el libro hay creencias sobrenaturales que tenemos, que son muy personales y que no hemos escuchado de nadie. Una de las razones por la que la gente cree, es porque han tenido alguna experiencia personal que suponen que no se puede explicar por procesos naturales, pero lo cierto es que todos hemos vivido experiencias extrañas o inusuales y es la forma como las interpretemos lo que determina si somos creyentes o no.

Del libro se deduce que parte de esas creencias sobrenaturales pertenecen a nuestra naturaleza como especie. ¿De qué nos sirve creer en ellas? ¿Son una manifestación de la evolución en nuestro cerebro?

No podemos evitar las creencias sobrenaturales, porque vienen de los mismos mecanismos del cerebro que las generan de manera natural. Esas creencias pueden ser beneficiosas en la medida en que nos pueden ayudar a realizar mejor una actividad; es decir, si usted cree que puede controlar ciertos resultados con rituales es beneficioso, porque la gente (por ejemplo, los atletas) se desempeña mejor cuando realiza su ritual supersticioso.

¿Nuestra sociedad es más lógica ahora, gracias a los avances de la ciencia y la cultura, que la de hace algunos siglos?

Yo diría que sí, pero no hemos erradicado las creencias sobrenaturales, aunque ahora son menos evidentes de lo que eran.

Hay millones de testimonios que hablan de la existencia de fantasmas o extraterrestres ¿Se pueden negar desde la ciencia y la lógica?

Sí, porque no existe evidencia científica que apoye la veracidad de esos millones de reportes. Las anécdotas de muchos no constituyen una evidencia.

Algunos aseguran haber visto imágenes de Cristo en paredes, en rocas y hasta en alimentos, y lo llaman milagros. ¿Por qué la mente nos permite ver figuras donde aparentemente no las hay?

El cerebro humano tiene mecanismos especialmente sensitivos para detectar patrones en las imágenes. Por ejemplo, el giro fusiforme en el lóbulo temporal es particularmente sensible a las caras, algo que parece estar conectado desde el nacimiento.

Vemos películas de horror y nos gustan los relatos de apariciones. ¿De dónde surge nuestra fascinación con lo que nos asusta?

Ese es un punto interesante. Aparentemente algunos de nosotros disfrutamos de la emoción de asustarnos, porque sabemos que se trata solo de una película o historia y podemos disfrutar de la experiencia con el conocimiento de que no nos perjudicará. Es como subirse a una montaña rusa: da miedo, pero se siente muy bien cuando para.

Cuando tenemos miedo y estamos solos a menudo creemos escuchar ruidos o ver sombras. ¿Qué sucede en la mente y por qué nos juega malas pasadas?

Yo diría que el hecho de estar solo puede causar un estado de ansiedad y eso puede incrementar la alerta sobre amenazas potenciales. También es una situación estresante y sabemos que el estrés aumenta la tendencia a descubrir cosas y patrones que realmente no están allí.

Muchos tienen amuletos de la buena suerte, objetos a los que les adjudican poderes sobrenaturales. ¿Por qué la gente centra su fe en un objeto y cómo se crean este tipo de fetiches?

Muchas personas usan talismanes para la buena suerte. Algunos de ellos son culturales, pero otros son simples objetos que hemos asociado con buenos presagios. También están los rituales supersticiosos, a los que les atribuimos poderes que no tienen verdaderamente.

Usualmente un ritual supersticioso se forma cuando un individuo está en una situación donde el resultado futuro es impredecible pero importante (por ejemplo, un examen, una apuesta o un partido de tenis). Si el resultado es positivo para ese individuo, entonces él intentará averiguar qué fue lo diferente en esa ocasión  y tratará de repetirlo en la siguiente. Ese individuo podría pensar que tal vez fue algo en particular en su ropa o que alguien le dio buena suerte. La simple asociación positiva con ese algo particular se vuelve mágica. Esto se conoce como post hoc, ergo propter hoc (se traduce como: “después de esto, luego a consecuencia de esto”), lo que es una falacia (un razonamiento incorrecto que dice que si existen dos acontecimientos y uno pasa después del otro, el segundo se debe al primero).

Hay objetos de famosos que se venden en subastas por mucho dinero y hasta las pertenencias de asesinos en serie son artículos codiciados que ejercen cierta fascinación positiva o negativa ¿Creemos que los objetos quedan impregnados con la esencia de su propietario?

Sí, y este es uno de los principales puntos en mi investigación. Incluso si la gente dice que no cree que el objeto tenga una ‘esencia’ perceptible de su propietario anterior, se comporta como si la tuviera.

A veces creemos que cuando dos personas piensan lo mismo al mismo tiempo hay telepatía o que podemos sentir la mirada de alguien. ¿Qué sucede en nuestra mente que nos lleva a concluir que tenemos alguna capacidad extrasensorial?

Esto es conocido como una conjunción ilusoria. Cuando dos cosas pasan juntas y cercanas en el tiempo, tendemos a verlas como casualmente relacionadas: una hizo que la otra ocurriera. Esto también está relacionado con la falacia post hoc, ergo propter hoc.

En algunos pueblos de Colombia han ocurrido casos en los que cientos de personas ganaron el chance apostándoles a números que aparecieron en la piel de animales como peces o ranas. Esto aparentemente reta a las probabilidades. ¿Cómo se podría explicar?

La historia probablemente es un mito urbano. De otra manera tendríamos que aceptar que algo, como una especie de espíritu, hubiese decidido alterar los resultados de la lotería, y yo pensaría que los espíritus tienen cosas más importantes que hacer con su tiempo, si es que existen.

Muchos creemos que la gente gana la lotería por suerte y que la suerte se puede controlar y predecir, pero no existe evidencia científica que lo sustente. La mayoría de quienes apuestan a la lotería son personas pobres, que tienen la esperanza de cambiar sus vidas, y ellos oirán cualquier historia que les diga que tienen oportunidades de ganar. Así también, las compañías de lotería no dirán la verdad sobre las probabilidades, porque prefieren que todos piensen que son especiales y que pueden ganar.

¿Cuál es la diferencia entre un escéptico y un creyente?

Existen varias diferencias entre creyentes y no creyentes, y una de ellas es que los no creyentes están en la capacidad de suprimir su inclinación natural de pensar que existen fuerzas sobrenaturales actuando en el mundo, mientras que los creyentes se inclinan más por sus razonamientos intuitivos.

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