Carlosprieto.net

"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Archive for the ‘Restaurantes’ Category

Cebiche de pescado

Posted by pocho On noviembre - 24 - 2011

Por: Carlos Prieto

Receta de: Oscar del Hierro *

Lima es un sueño de ciudad, para aquellos que disfrutan y aman la gastronomía. Son miles las opciones, son multiples las ofertas de: Cebiches, Pollos, Anticuchos, Lomos Saltados, Arroces, Causas limeñas, Chicha Morada, Picarones, Sanguches, etc, etc,etc.

En oferta de sitios, ni se diga: Tanta, Pardos, Panchita, Central Restaurante, Wa Lok, Lamar, La rosa náutica, La Lucha, etc, etc, etc.

La verdad es que es algo sorprendente, lo que ocurre gastronomicamente en este país. El auge de esta gastronomía Peruana esta propiciada por el Sr. Gastón Acurio.

Tuve la oportunidad de observar, como el Chef Oscar del Hierro preparó un delicioso e inolvidable Cebiche de Pescado. les comparto la receta. Carlos Prieto.

Porción: 2 Pax

Ingredientes:

300-400 Gramos de Pescado Fresco de mar en Cubos (Crudo).

10 Limones (Jugo)

Cilantro

1 Pedacito de Gengibre

1 Pedacito de Apio

1 Diente de ajo machacado

1 Rocoto

1 Cebolla Roja Grande

Glutanato Monosódico

Sal y Pimienta

Paso 1.: Se alista el Jugo de limón

Al jugo de limón, se le agrega 1 rama de cilantro, el gengibre, una porción pequeña de apio, una porción pequeña de Rocoto picado. Se reserva, mientras se avanza con los siguientes pasos.

Paso 2.: Se alista la Cebolla Roja

Ya partida en julianas, se desamarga en solo agua.

Paso 3.: Se alista el pescado

Partido ya en cubos, se la agrega: sal, glutanato monosodico (resalta sabores), ajo, Rocoto finamente picado y Cilantro finamente picado. Se revuelve todo y se reserva por 2 minutos.

Paso 4.: Mezcla

Se integra el producto de los anteriores pasos. El limón cocina el pescado en pocos minutos.

Paso 5.: Presentación

Se sirve con Choclo Blanco Desgranado y con Camote, sobre una Hoja grande de Lechuga.

* Oscar del Hierro. Chef Residente. Apartamentos Bellavista Estelar. Miraflores Lima -Perú.

e-mail: oscardelhierro@hotmail.com

Popularity: 6% [?]

Sin reservas

Posted by pocho On agosto - 9 - 2011

Fuente: El Comercio – Lima, Perú

Antes de que cerrara, el conductor de “Sin Reservas” grabó un capítulo de su programa de TV en El Bulli


En el año 2001, el cocinero, conductor de televisión y escritor Anthony Bourdainvisitó por primera vez El Bulli. La experiencia fue fructífera: resultó en el documental “Descifrando a Ferrán Adrià” y fue la semilla que luego floreció en su programa de televisión “Sin Reservas”.

Antes de que el restaurante más famoso cierre sus puertas –lo que ocurrió el pasado fin de semana – Bourdain regresó para grabar un capítulo de su popular show, y experimentó El Bulli desde un ángulo distinto: estuvo en el calor de la cocina.

SIN PELOS EN LA LENGUA
Bourdain es conocido por no tener tapujos a la hora de hablar. Sus libros –primero “Kitchen Confidential: Adventures in the Culinary Underbelly” y más recientemente, “Medium Raw: A Bloody Valentine to the World of Food and the People Who Cook” – son prueba de ello y causantes de más de un enfrentamiento con un par de personajes del mundo gastronómico.

Sin embargo, mientras un grupo no muy partidario del trabajo de Adrià ni de lacocina molecular insiste en que la fama de El Bulli es más que nada un mito, Anthony Bourdain cree lo contrario.

“Es un genio que está 20 años más adelantado que el resto de personas, y ha sido así durante todo el tiempo que ha estado a cargo de El Bulli”, dijo sobre Ferrán Adirà en una reciente entrevista dada a eater.com, con motivo del estreno del esperado capítulo de “Sin Reservas” que registra su estadía en el restaurante.

“Este es un restaurante en el que poca gente ha podido comer. Muchas personas quisieron hacerlo, pero nunca pudieron, así que se volvió algo exclusivo. Y estas mismas personas vieron en Top Chef imitaciones de cómo se ve este tipo de comida, gran parte es un truco publicitario y es algo ridículo, y es fácil sentir que se trata de algo pretencioso, elegante o de ciencia. Pero no es así en lo absoluto”, explicó.

¿Cómo es entonces el restaurante que durante cinco años consecutivos ocupó el primer lugar de la lista San Pellegrino ? Según Bourdain, no es un lugar lujoso, ni muy caro. Es casual y una experiencia divertida.

“Nunca he vivido algo así, donde todos estos diferentes platos y elementos se reúnen para esencialmente recrear una muy familiar pero deliciosa experiencia”, confesó.

LA RAZÓN DETRÁS DEL CIERRE
Para Anthony Bourdain, el trabajo que el cocinero español ha estado haciendo todos estos años –27 para ser exactos- es extenuante. Y esa sería uno de los motivos por los que decidió cerrar El Bulli como restaurante y convertirlo en una fundación.

“Alguien me contó la historia de David Kinch, de cuando fue a cenar a El Bulli, comió 30 de los 40 platos, y le dijo a Adrià bromeando que si regresaba al día siguiente comería varios de los mismas preparaciones. Volvió al día siguiente y le sirvieron 40 platos totalmente distintos. Eso debe significar un montón de presión. No puede ser divertido. El restaurante nunca hizo dinero. No el suficiente”, compartió Bourdain.

Otras de las razones detrás de la decisión de Ferrán Adrià es que disfruta mucho enseñar y compartir sus ideas. Algo que Bourdain espera que se refleje en “Sin Reservas”.

“Oyes a José Andrés (uno de los más conocidos discípulos de Adrià) decir una y otra vez, y con mucha emoción, que todo lo que este tipo ha creado lo ha compartido. Es una persona muy generosa, muy modesta. Y creo que esa es la parte que disfruta. Creo que tener que manejar el restaurante más exclusivo era una carga”.

Para muchos, Adrià siempre será el gestor de la revolución de la gastronomíaespañola. Para Bourdain, el cocinero será recordado como un gran maestro, como un gran pensador gastronómico como Escoffier, como un gran chef, pero sobre todo, como un líder.

Popularity: 7% [?]

La otra lista Clinton

Posted by pocho On diciembre - 5 - 2010

Fuente: El Tiempo

Cada país hace lo que puede con sus ex presidentes. En México, después de haber sido todopoderosos durante seis años, desfilan hacia una oscura situación muy parecida al olvido. Los de Colombia, por el contrario, empiezan nueva carrera política que les depara alta influencia y, en casos como las relaciones internacionales, asesoría estipulada por la ley.

Los de Estados Unidos pasan a convertirse en figuras ornativas que inauguran partidos de béisbol y acuden a actos simbólicos.
Pero no siempre. Jimmy Carter ha sido más notable como ex presidente dedicado a promover la paz y mediar en conflictos que por su efímero cuatrienio. Y algo muy especial sucede con Bill Clinton, que sigue desparramando su formidable talento político en causas de su partido, en iniciativas internacionales y, últimamente, como involuntaria referencia gastronómica. Un reciente informe de la prensa estadounidense señala que, de China a Islandia, la gente busca los restaurantes que ha visitado Clinton en su ecuménica agenda y pide lo que ordenó el esposo de la actual Secretaria de Estado de Obama.

Se sabe, por ejemplo, que almorzó o comió en Gugelhof, de Berlín; en el Bukhara, de Nueva Delhi; en Il Mulino, de Nueva York; en La Brasserie, de Bogotá, y en Casa Lucio, de Madrid. En este último, pidió un solomillo y en el primero, un repollo con guiso de cerdo que ya lleva su nombre. No necesariamente son restaurantes famosos ni finos. De hecho, es sabida la peligrosa propensión de Clinton por las hamburguesas, y en Reykiavik engulló un perro caliente callejero cuyo carrito ahora anuncia con orgullo “Aquí comió Clinton”.

Igual letrero están colgando muchos restaurantes alrededor del mundo y podrían también exhibirlo los lugares donde el ex presidente ha probado bocado en Cartagena. Pero ya se exagera, según el informe, pues se anuncian así sitios que no visitó jamás y otros que apenas tuvieron la dicha de albergar a sus guardaespaldas. Que son los que escogen los destinos de comida. No él.

Se dice que, a juzgar por las habitaciones donde se proclama que durmió, el Libertador debió de morir centenario. Llegará el día en que a Clinton le pase lo que a cierto restaurante madrileño, que se hizo famoso por un letrero insólito: “Hemingway nunca comió aquí”.

Popularity: 10% [?]

La Plaza de Andrés

Posted by pocho On noviembre - 15 - 2010

Por: D. Buenavida

Fuente: El Espectador

D. Buenavida. Absolutamente extrañado por el contenido de sus comentarios. No existe en Bogotá, un restaurante con menor relación de Precio vs. Beneficio. Es realmente “POBRE”, la oferta de calidad gastronomica que se ofrece en Andrés Carne de Res. Están desperdiciando día a día, la oportunidad de mostrar un producto INTEGRAL. Su decoración es sencillamente espectacular; pero su comida…un verdadero desastre!.

Ojalá Dios quiera el Sr. Andrés lea estos comentarios, y rectifique muy pronto sobre la calidad de la comida que ofrece. He llevado muchos extranjeros a dicho sitio, y no ha salido el primero que no quede “descrestado” con el concepto; como igual, todos se han decepcionado con la calidad de su oferta gastronomica. ¿Es Bar, Discoteca ó Restaurante?. Con esta respuesta; por ahí, empezaran las soluciones. Pocho

No es un restaurante, es un simulacro de “plaza  de comida”.

Pero en las verdaderas plazas de pueblo cada puesto de comida tiene un dueño. Aquí, el dueño de todo es Andrés Jaramillo, dueño de “Andrés Carne de Res” el conocido restaurante  y sitio de rumba con bien merecida fama. La “plaza” está en el tercer piso del centro comercial El Retiro. Tiene diez puntos de ventas entre mesas, gente caminando y en filas, un  bar ambulante, payasos y una “vendedora de aguacate” que no pasa el curso de histrionismo. Los puntos de venta están hechos rústicamente en madera,  con  decoración de vegetales y frutas, pero dotados con buenas planchas y cocinas que los hacen autosuficiente en la labor culinaria.

Los puntos son “Crepes con helados y postres envueltos en crepes, “ frutería”,  “La pescadería”, que ofrece cebiches que no seducen, “El Asadero”, “La Central” con barra de ensalada, arepas,   huevos revueltos con la oferta que pueda hacer  la imaginación colombiana, diferentes “calentaos” con arroz y diferentes adiciones, desayunos, chicharrones . También aquí encontramos sopas y el sancocho “trifásico costeño”. Otro punto es “La pollería” que ofrece el mismo pollo de los asaderos bogotanos, “Hamburguesa”, “Sanduches”,  “Charcutería y tapas” que no tienen nada que ver con las delicias españolas y la décima en nuestro recorrido, la “dulcería”. En  fin, podemos encontrar  una gran variedad de platos que podemos clasificar como creaciones ligeras colombianas.  Por supuesto, no hay carta. El asunto funciona recorriendo, antes de sentarse, todos  los puntos de venta. Después de las vueltas que dan en la cabeza una multitud de platos y posibilidades de combinaciones culinarias,  procedemos.

Así lo hicimos y terminamos con un  “sancocho trifásico” que, aunque con toque y sazón costeña,  tenía papa en vez de yuca y ñame, sin duda no estaba hecha por una auténtica “sancochera” costeña,  pero estaba muy bueno. Amerita una escapada de vez en cuando. En “El Asadero”, pedimos la ”Canasta de Andrés”.  Consistía en cubos de lomo y punta de anca y pedacitos de costilla de cerdo. Andrés debe comer mejor que eso, todo estaba recocido y con una salsa que no me gustó, la papas fritas con cáscara que acompañaban estaban buenas. Un salmón a la plancha con espinaca, tomate y granos de maíz  estaba fresco y cocido al punto perfecto, es decir no estaba recocinado: recomendable.  La salsa de mostaza y limón hay que evitarla, el arroz con coco con que se acompañó no da la talla, nada que ver con el verdadero. Los chicharrones estaban excelentes, la morcilla aceptable y el chorizo regular. Probamos dos postres: “tres leches”, aceptable y el “flan de coco” apenas soportable.

Me pareció interesante para quienes nunca almorzamos en casa y queremos, muy de vez en cuando, salirnos de la rutina que nos hemos impuesto.

Popularity: 19% [?]

Sancocho de gallina de Ginebra (Valle)

Posted by pocho On noviembre - 6 - 2010

Por: Doña Gula

Fuente: El Espectador

Hace ya un buen tiempo, publique en este blog una entrada “Sancocho de Pocho”. La receta de dicho sancocho que publique, es de una experta cocinera de Ginebra -Valle del Cauca-. Aquí, el comentario de una experta. No dejen de disfrutar este cocido en gran olla y con mucha agua. Es agua de dioses. Pocho

No lo digo yo, lo dicen los especialistas en asuntos de historia y cultura culinaria: el sancocho es una receta presente en todas las cocinas del mundo y tiene la misma edad de la olla de barro y de la huerta propia al minifundio.

En otras palabras, el sancocho es una receta universal de origen campesino, en la cual se involucran las verduras y tubérculos del pancoger campesino con las carnes que el hábitat ofrece. Así pues, nabos, puerros y zanahorias con costillares y perniles de conejos son propios de una cocina campesina gala; coles, repollos, patatas, cebollas y lonjas de cerdo y salchichas lo son de una cocina germana; judías verdes, cebollas, laurel, pimentones, patatas y rabo de res, lo son de alguna región ibérica y la descripción genérica se vuelve interminable, pues repito: en los cuatro puntos cardinales de la Tierra existen preparaciones de cocidos en gran olla y con mucha agua, propios a la presencia de sociedades campesinas. Claro está que no en todas partes se le llama de igual manera, pero que se le diga pot au feu en Francia, puchero de rabo en España, soljanka en Rusia o snert en Holanda, a la hora de la verdad culinaria, todos son sancochos.

Colombia no es ajena a lo que pasa en el resto del mundo y el haber sido una nación fundamentalmente campesina hasta mediados del siglo pasado le permite gozar, no de uno, ni de dos, ni de tres, sino de varios tipos de sancocho. Ahora bien, la bien ganada fama de Ginebra por el festival de música del Mono Núñez es incuestionable; pero por favor, nunca imaginé un pueblo más precioso y una presencia tan numerosa de restaurantes todos insinuantes y ofreciendo el mejor sancocho de gallina. Repito: no eran cinco, ni diez, ni doce, ni quince, eran decenas de lugares todos diferentes. Que decisión tan difícil, pues todos estaban llenos de comensales risueños y satisfechos. Al sitio que llegué, me atendieron como si fuera su primera comensal. ¡Qué sancocho! Color, aroma y sabor impecables. ¿La receta? Primero que todo la gallina no es cualquier gallina, se trata de una criolla por antonomasia, pues en cada restaurante ellas se pasean por las cercanías de las mesas enriqueciendo el paisaje y cuyo futuro es fácil de adivinar. En cuanto a la manera de prepararse, el gran secreto es que doña gallina se asa por aparte y luego se involucra en el caldo. Adoro el sancocho de gallina antioqueño; sin embargo, este de Ginebra es una cosa completamente diferente y de excelente factura. Mención necesaria exigen el ají de cidra y los tostones de plátano verde que lo acompañan. No es un plato para turistas, es una auténtica delicia culinaria de un pueblo que si bien hoy goza de merecido reconocimiento por su festival de música, debería de hacer campaña nacional para que su sancocho de gallina tuviese similar prestigio. Y una propuesta final: tanto gallo viudo que canta en los solares de Ginebra… merecen que se les dedique una canción.

Popularity: 33% [?]

Gastronomía hotelera

Posted by pocho On agosto - 8 - 2010

Por: Hugo Sabogal

Fuente: El Espectador

Me uno a estos comentarios del Sr. Hugo Sabogal. Hoy encontramos una oferta gastronomica espectacular, en los hoteles colombianos. La Cadena Estelar (La Fontana Bogotá, Intercontinental Cali, Almirante Cartagena, Santamar Santa Marta, Altamira Ibague, etc.) , GHL Hoteles (Sheraton Bogotá, Sheraton Cali, Capital Bogotá, Sonesta Barranquilla, Sonesta Valledupar, etc.), Hoteles Royal (Radisson Bogotá, Radisson Cali, Medellín Royal, etc.), Global Hotels (Las Américas y Capilla del Mar en Cartagena), Real Hoteles (Marriott y JW Marriott en Bogotá), Dann Hoteles (Casa Dann Bogotá, Dann Carlton Cali, Dann Combeima Ibague, etc.). Todos ellos, y muchos independientes más: Viscaya Real Cali, Armenia Hotel, Howard Johnson Versalles Barranquilla, Castilla Real Pereira, Casa del Alferez Mercure Cali, etc.. Hoy por hoy, se esmeran en entregar un producto de optima calidad, acompañado de un inmejorable servicio. Buena columna…no se la pierdan. Pocho

En otro tiempo, y aún con cierta vigencia, las cocinas y los chefs de los hoteles cinco estrellas de las grandes capitales han sido muy respetados. Colombia está entrando en esa dinámica.

Confesémoslo: la pregunta obligada de cualquier viajero frecuente, después de instalarse en un hotel, es esta: “¿Dónde queda el mejor restaurante más cercano?”. Sin duda, la respuesta debiera ser “aquí mismo”, como se la oí decir al botones del Hotel Country Club de Lima, y no se equivocó.

Lo cierto es que todos le huimos a la comida de hotel: es insípida, descuidada y aburrida. Ni qué decir de las cartas de vinos: son prácticamente inexistentes. Me ha tocado ver botellas tapadas torpemente con un corcho reseco, a la espera de que alguien las ordene, so pena de beber vinagre.

En realidad, hace mucho tiempo pasaron los días de los hoteles gourmet, tipo Ritz, de París. Su famoso restaurante L’Espadon fue el lugar de preferencia de monarcas, nobles, millonarios y famosos. Su primer menú fue diseñado por el propio Auguste Escoffier, el cocinero más grande que ha dado Francia.

Para cientos de dichosos comensales londinenses, todavía ocurre lo mismo con la carta del Savoy, donde el mismo Escoffier se inspiró para lanzar creaciones aún vigentes, como el melocotón Melba o los tournedos Rossini, en honor de célebres figuras de la época. Además, Escoffier exigía que los clientes nocturnos del Savoy se presentaran a cenar vestidos de gala. Eran otros tiempos, es verdad. Pero muchos los recuerdan con nostalgia. Lo importante es que el Ritz y el Savoy mantienen viva la imagen del hotel como punto de encuentro gastronómico, algo que nosotros, los latinoamericanos, hace mucho tiempo perdimos o nunca tuvimos.

Quizá una de las excepciones sea el Alvear Palace, de Buenos Aires, donde la gente puede pasar entre cuatro y cinco horas comiendo y bebiendo sin parar, como ha sido costumbre desde su apertura, en 1932.

En la fría sabana de Bogotá, la hotelería gastronómica tuvo en el viejo Hotel Granada uno de sus mejores exponentes. Allí se reunía la aristocracia de la época a comer y libar, y así fue hasta su destrucción en 1952, a causa de un incendio. Luego, en los años cuarenta, vendría el famoso Hotel Continental, donde era frecuente ver, disfrutando de la magnífica comida, a presidentes, ministros, empresarios e intelectuales.

No menos importantes fueron las cocinas de los hoteles Tequendama de Bogotá, Nutibara de Medellín y Country de Barranquilla. Algunos de los menús de estos establecimientos estuvieron a cargo de Segundo Cabezas, la figura gastronómica más importante de su época, quien se formó en la escuela Cordon Blue de París y después realizó prácticas en los más famosos hoteles del mundo, entre ellos el Savoy y el Carlton, de Londres, y el restaurante Maxim’s, de París.

El gradual crecimiento de la oferta culinaria en Colombia marginó la importancia de la hotelería gourmet. Por eso, a pocos se les ocurre incluir a los hoteles en sus andanzas gastronómicas. Pero la tendencia se está revirtiendo y hay ahora un pujante renacimiento en el sector.

Los hermanos Jorge y Mark Rausch, del restaurante Criterion, han asumido el manejo de la cocina del nuevo hotel Avia 93, en Bogotá. En otro frente, y con un menú menos ambicioso pero innovador, el grupo de restaurantes DLK (La Brasserie, Di Lucca y Niko Café, entre otros) están a cargo del restaurante Patria, situado en el nuevo hotel Marriott, sobre la Avenida El Dorado. La idea, en este caso, es resaltar platos caseros nacionales de buena factura para los cientos de ejecutivos y trabajadores de la zona.

Tal vez todavía no salga de estos nuevos santuarios gastronómicos ninguna receta trascendental para Colombia y el mundo, como era el estilo de Escoffier. Pero estos lugares sí le están dando a Bogotá, por lo menos, una alternativa para disfrutar, tal como lo fueron el Ritz para París y el Savoy para Londres, a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Y eso ya es un logro.

Popularity: 22% [?]

Ostrería Sincelejo

Posted by pocho On agosto - 4 - 2010

Por: Carlos Prieto

En Cartagena de Indias, te encuentras este espectacular lugar donde venden los mejores Cocteles de Mariscos. Podrás degustar Camarones, Caracoles, Ostras, Chipi Chipi, Jaibas, etc; frescos y preparados al instante. Debes preparate para soportar un intenso calor, en la Avenida Venezuela llegando a la Torre del Reloj. Pude degustar un Coctell de Camarones con Ostras, algo excepcional. Acompañada de una heladisima Kola Román (La mejor gaseosa del mundo). Con Carlos Niño y con Manuel Esquivel; un momento para recordar toda la vida. Pocho

Popularity: 16% [?]

El posmodernismo de la arepa

Posted by pocho On julio - 25 - 2010

Por: Doña Gula

Fuente: El Espectador

Dado el  origen caribe de mi familia, la arepa no estuvo muy presente en la cocina, ni en la mesa de mi casa. Apenas comencé a “tener uso de razón”, la connotación de arepa en mi mente, fue siempre la de un híbrido: Arepa e´huevo. Luego de mi llegada a tierras cachacas, me empecé a enterar de que el huevo era algo complementario. La incursión fuerte que he tenido con las arepas, data de hace unos 14 años; cuando empecé a descubrir por mi esposa la gastronomía paisa. Ellas mezclan con todo y me parecen un verdadero “manjar de dioses”. Son innumerables los sitios excelentes donde las he degustado; pero quiero recomendar un sitio inigualable: Caserío La Bella, entre La Tebaida y Calarca Quindío -vía a Bogotá-. Hace 15 años -me contaron sus propietarias-, sacan un puesto típico de asador de carbón a la orilla de la Carretera Panamericana. Una carpa, una mesa y cuatro sillas rimax. Estas son las mejores; no se les olvide pedirlas con queso y un humeante café recién colado, preparado en fogón de leña.  Solo “atienden” de 6 a 10 de la mañana. Pocho

Hace pocos días, encontrándome en compañía de unas amigas, estábamos en el ajetreo de definir los platos de la invitación a una cena, y yo, como buena defensora de nuestras delicias aborígenes, propuse que se ofrecieran a manera de pasantes arepitas con caviar y arepitas con queso azul.

¡Más me valió no haber nacido! Casi me tragan, qué ordinariez  poner en un menú la palabra arepa. No quise entrar en discusiones, pero debo aclarar que mi propuesta en lo concerniente al sabor no era nada desatinada, pues más de una vez he recibido elogios cuando en mis aposentos ofrezco arepitas redondas, aderezadas con las huevas del esturión o bien con el aromático queso galo. Estoy convencida de que la arepa no sólo reemplaza, sino que supera a galletas, panes y otras tantas harinas, las cuales son utilizadas para montar pasantes y pasabocas.

Quienes aman y saborean la arepa, como yo, saben que esta preciosa invención del indígena americano es sin lugar a dudas el mejor pan del mundo. Personalmente, cuando me encuentro a manteles en los restaurantes de esta ciudad, siempre solicito de manera amable la canasta de arepas y, obvio, siempre me la traen con pan, y muy de cuando en cuando con la redondez del maíz. Al preguntar por qué no ponen arepas, la respuesta casi siempre tiene una de dos razones: la primera, el sabor de la arepa no va con los platos de la carta; la segunda, la arepa es muy engorrosa de hacer y se envejece más rápido que el pan. ¡Mentiras! Vuelve y juega la vergüenza ajena.

La arepa va con todo y recoge —como la miga del pan más fino—  cualquier salsa que se encuentre sobre el plato. Ahora bien, cuando las arepas se envejecen, nada más acertado que pasarlas por un baño de aceite de oliva caliente, del cual salen absolutamente transformadas, no sólo en su sabor, sino también en su presencia. Sobra decir que adoro la arepa frita, la cual considero una de las mejores versiones de su múltiple gama de preparaciones. Sé muy bien que, para los tiempos que corren, “los fritos” están completamente vetados por las dietas de la salud y la vanidad, razón por la cual más de una persona de las nuevas generaciones (eventual lector de esta columna) se abstendrá de caer en esta tentación.

Para ellos recomiendo entonces algo muy acorde con su tiempo: la arepa cuadrada, la cual fue presentada en supermercados de Medellín por jóvenes cocineros paisas, quienes recomiendan introducirla en la tostadora, de donde sale al instante con delicioso sabor y consistencia. No me opongo a la versión posmoderna de la arepa cuadrada y desde ya invito a mis lectores a que ensayen a pasarla por aceite de oliva: estoy segura de que con esta receta, en un futuro no muy lejano, la arepa frita cuadrada se verá escrita en más de una carta de los restaurantes de cocina colombiana contemporánea.

Popularity: 17% [?]

Salsa Holandesa

Posted by pocho On abril - 29 - 2010

Por: Jorge Rausch. Chef del Restaurante Criterión

Fuente: Don Juan

Criterión es uno de mis preferidos. Fuera del sabor de su comida, que será siempre lo más importante de un restaurante; la presentación y montaje que hacen en sus platos, son una verdadera obra de arte. Pocho

Mi pasión por la cocina no viene de cuando era niño, apareció mientras estudiaba economía  en Israel. Hicimos un trato con mis compañeras de vivienda (una de ellas es mi esposa hoy día). El que cocinaba  no lavaba la loza. Y yo terminé cocinando todos los días con tal de no lavar.Compré un libro de cocina y encontré una receta de salsa holandesa (que es un mito: todo el mundo cree que es dificilísima) y decidí prepararla ese mismo día. Para mi sorpresa salió perfecta y creo que ese fue el momento en que decidí que la economía no era lo mío.

Acá va la receta que me cambió la vida (si siguen las instrucciones de seguro que les sale y hasta les cambia la vida a ustedes también).

3 cucharadas de vinagre de vino blanco
3 cucharadas de vino blanco
1 hoja de laurel, 2 ramas de tomillo
10 granos de pimienta negra
1 cucharada de echalotes o cebolla roja finamente tajada
6 yemas de huevo
6 cucharadas de agua
350 ml de mantequilla tibia (clarificada preferiblemente)
Jugo de limón al gusto
Pimienta de Cayena al gusto
Sal al gusto

En una olla pequeña ponga a reducir a fuego medio el vinagre de vino, el vino blanco, el laurel, el tomillo, los granos de pimienta y la cebolla roja hasta que se evapore casi todo el líquido. En un tazón metálico vierta las yemas de huevo, la reducción del vino y el agua. Ponga al baño de María y cocine batiendo constantemente, con la ayuda de un batidor globo, hasta que la mezcla esté espumosa y se haya triplicado el volumen.

Retire el recipiente del baño de María, ponga sobre un limpión y continúe batiendo mientras adiciona la mantequilla muy despacio. Una vez esté incorporada, pase la salsa por un colador fino. Devuelva a la olla y sazone con jugo de limón, pimienta de Cayena y sal al gusto. En caso de que la salsa se esté endureciendo durante la preparación, agregue un poco de agua tibia. Use inmediatamente.

Popularity: 31% [?]

Los sobrinos del Tío Pepe

Posted by pocho On marzo - 21 - 2010

Por: Hugo Sabogal

Fuente: El Espectador

Mi encuentro más memorable con el jerez se produjo en julio de 1988, en la ciudad de Málaga, al sur de España, donde Ismael López Muñoz y yo nos detuvimos por un par de días mientras seguíamos el recorrido hacia Sevilla, nuestro destino final. Allí cubriríamos los preparativos de la Expo 92, que se estaba gestando en la histórica ciudad española. Ismael, fundador y directivo del periódico El País, de Madrid, dirigía el equipo de investigación, del que yo formaba parte. Tristemente, moriría un mes más tarde, en los alrededores de Cádiz, cuando tomaba un baño de mar.

Ismael conocía los mejores rincones gastronómicos de España y propuso que comiéramos en el restaurante de un hombre a quien se le conocía simplemente como “El Gitano”. Días antes habíamos abastecido nuestros abdómenes con las interminables viandas del mesón La Troya, en la plaza principal de la muy extremeña ciudad de Trujillo, famosa por ser el lugar de nacimiento del controvertido conquistador Francisco Pizarro.

El local de “El Gitano” no tenía nada que ver con un restaurante del lujo. Afuera reinaba el sol inclemente del verano. Dentro, el local era lúgubre y silencioso , donde sólo había seis mesas, algunas cojas y otras provistas solamente de butacas. Ordenamos langostinos, rociados apenas con sal de mar. Luego nos levantamos y nos dirigimos hacia la cocina para escoger una gigantesca y carnosa langosta, también adosada con sal marina. Ismael indagó sobre el número de botellas disponibles de Tío Pepe antes de entrar en materia, y al recibir la noticia de que había “suficiente cantidad”, decidimos proceder. Tras seis horas comiendo mariscos y apurando jerez, éste se convirtió en uno de los almuerzos más largos a los que haya asistido en mi vida.

Cuando pedimos la cuenta, no vimos más opción que despedirnos de casi todos nuestros viáticos para un viaje de 15 días. Pero esa misma tarde entendí la relación del jerez seco con los mariscos frescos y francos, casi como los arroja el mar. Desde entonces, he sido hincha de este vino licoroso a la hora de los aperitivos y, por supuesto, de unos buenos mariscos.

Aunque estaba enterado que González Byass —productor del jerez Tío Pepe desde 1835— había incursionado con éxito en la producción de vinos blancos y tintos en la Denominación de Origen Calificada de Rioja, desconocía sus últimas andanzas en zonas de la vitivinicultura española relativamente desconocidas para el mundo, como Toledo y Cádiz.

Pero quisiera regresar, por un momento, al Beronia. Por ejemplo, el blanco de Viura —milenaria uva ibérica— produce un vino floral y frutado, ideal para acompañar pescados. A veces lo prefiero como simple aperitivo, porque su equilibrio no fatiga el paladar. Entre los tintos están los Beronia Crianza, Beronia Reserva y Beronia Gran Reserva, todos hechos con base en la uva Tempranillo, aunque los dos primeros incorporan en la mezcla las tintas Graciano y Mazuelo, y el último, en vez de Graciano, contiene Garnacha. Son vinos clásicos de La Rioja, pero sin la a veces molesta potencia de una prolongada crianza en roble.

La sorpresa, sin duda, se centra en la llegada de los dos nuevos sobrinos del Tío Pepe, es decir, el Finca Constancia, producido en Orta, provincia de Toledo (o Tierra de Castilla), y el Finca Moncloa, en la zona Arcos de la Frontera, provincia de Cádiz. Debo decir que, pese a la reciente incorporación de estas zonas en el mapa vitivinícola español, los resultados son sorprendentes. El Finca Constancia me ha atraído por su espíritu libre y su interesante mezcla de uvas. Está hecho con las variedades tintas Syrah, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot, Tempranillo, Graciano y Cabernet Franc. Con una corta crianza de seis meses, este entretenido blend se manifiesta complejo y elegante en boca, con una agradable jugosidad, producto de su equilibrada acidez.

Finca La Moncloa es otra historia. Aspira a ser un vino serio en una zona de importantes antecedentes históricos con el vino. Cádiz fue un importante centro de producción vitivinícola para los fenicios y griegos, y más recientemente, en el siglo XIV, para Inglaterra y algunos de sus dominios. Al igual que el Finca Constancia, su composición varietal es otra fusión, acogiendo cepajes como Cabernet Sauvignon, Syrah, Merlot y Tintilla de Rota, una variedad del sur de España, que estaba casi olvidada. Me llamó la atención por su profundidad y elegancia, así como por sus taninos suaves y por su discreta y prolongada persistencia.

Sin duda, mucho ha recorrido el Tío Pepe en los últimos años, más allá de su imagen de gran productor de jerez. Estoy seguro de que, de haberse producido este giro en los años ochenta, habríamos encontrado con Ismael la excusa perfecta para incursionar en otras delicias de mesa. Este fue el caso del menú de lanzamiento de estos nuevos vinos, dirigido por Harry Sasson. Allí estuvimos algunos periodistas y críticos, al lado de los directivos de Marpico, la casa importadora, y los representantes de la casa española (en recuadro aparte, reproduzco el menú para que, quien lo desee, pueda aventurarse a probar estos vinos con un buen un punto de apoyo).

Para acompañar los postres pueden explorarse otros dos productos de González Byass, pertenecientes, en este caso, a la categoría de los destilados: el brandy de jerez Lepanto, elaborado con uvas Palomino, y el Chinchón de la Alcoholera, un aguardiente elaborado con el grano de anís verde. El primero se toma seco y el segundo, con mucho hielo.

Menú de Harry para el Tío Pepe y  sobrinos

Caldereta de vieras con estragón y jerez (Jerez Tío Pepe)

Mosaico de carpaccios del mar con cítricos, aceite verde y germinados (Beronia Blanco de Viura, 2007, Rioja)

Terrine de pato y pistachos con endivias (Finca Constancia 2007, Tierra de Castilla)

Arroz caldoso de almejas y chorizo (Finca Moncloa 2005, Tierra de Cádiz)

Carré de cordero neozelandés con tomates ahumados a la leña (Beronia Gran Reserva 2001, Rioja)

Popularity: 28% [?]

VIDEO DE LA SEMANA

Música recomendada

Escuchar Pocho.fm

Twitter