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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Archive for the ‘Restaurantes’ Category

Gastronomía hotelera

Posted by pocho On Agosto - 8 - 2010

Por: Hugo Sabogal

Fuente: El Espectador

Me uno a estos comentarios del Sr. Hugo Sabogal. Hoy encontramos una oferta gastronomica espectacular, en los hoteles colombianos. La Cadena Estelar (La Fontana Bogotá, Intercontinental Cali, Almirante Cartagena, Santamar Santa Marta, Altamira Ibague, etc.) , GHL Hoteles (Sheraton Bogotá, Sheraton Cali, Capital Bogotá, Sonesta Barranquilla, Sonesta Valledupar, etc.), Hoteles Royal (Radisson Bogotá, Radisson Cali, Medellín Royal, etc.), Global Hotels (Las Américas y Capilla del Mar en Cartagena), Real Hoteles (Marriott y JW Marriott en Bogotá), Dann Hoteles (Casa Dann Bogotá, Dann Carlton Cali, Dann Combeima Ibague, etc.). Todos ellos, y muchos independientes más: Viscaya Real Cali, Armenia Hotel, Howard Johnson Versalles Barranquilla, Castilla Real Pereira, Casa del Alferez Mercure Cali, etc.. Hoy por hoy, se esmeran en entregar un producto de optima calidad, acompañado de un inmejorable servicio. Buena columna…no se la pierdan. Pocho

En otro tiempo, y aún con cierta vigencia, las cocinas y los chefs de los hoteles cinco estrellas de las grandes capitales han sido muy respetados. Colombia está entrando en esa dinámica.

Confesémoslo: la pregunta obligada de cualquier viajero frecuente, después de instalarse en un hotel, es esta: “¿Dónde queda el mejor restaurante más cercano?”. Sin duda, la respuesta debiera ser “aquí mismo”, como se la oí decir al botones del Hotel Country Club de Lima, y no se equivocó.

Lo cierto es que todos le huimos a la comida de hotel: es insípida, descuidada y aburrida. Ni qué decir de las cartas de vinos: son prácticamente inexistentes. Me ha tocado ver botellas tapadas torpemente con un corcho reseco, a la espera de que alguien las ordene, so pena de beber vinagre.

En realidad, hace mucho tiempo pasaron los días de los hoteles gourmet, tipo Ritz, de París. Su famoso restaurante L’Espadon fue el lugar de preferencia de monarcas, nobles, millonarios y famosos. Su primer menú fue diseñado por el propio Auguste Escoffier, el cocinero más grande que ha dado Francia.

Para cientos de dichosos comensales londinenses, todavía ocurre lo mismo con la carta del Savoy, donde el mismo Escoffier se inspiró para lanzar creaciones aún vigentes, como el melocotón Melba o los tournedos Rossini, en honor de célebres figuras de la época. Además, Escoffier exigía que los clientes nocturnos del Savoy se presentaran a cenar vestidos de gala. Eran otros tiempos, es verdad. Pero muchos los recuerdan con nostalgia. Lo importante es que el Ritz y el Savoy mantienen viva la imagen del hotel como punto de encuentro gastronómico, algo que nosotros, los latinoamericanos, hace mucho tiempo perdimos o nunca tuvimos.

Quizá una de las excepciones sea el Alvear Palace, de Buenos Aires, donde la gente puede pasar entre cuatro y cinco horas comiendo y bebiendo sin parar, como ha sido costumbre desde su apertura, en 1932.

En la fría sabana de Bogotá, la hotelería gastronómica tuvo en el viejo Hotel Granada uno de sus mejores exponentes. Allí se reunía la aristocracia de la época a comer y libar, y así fue hasta su destrucción en 1952, a causa de un incendio. Luego, en los años cuarenta, vendría el famoso Hotel Continental, donde era frecuente ver, disfrutando de la magnífica comida, a presidentes, ministros, empresarios e intelectuales.

No menos importantes fueron las cocinas de los hoteles Tequendama de Bogotá, Nutibara de Medellín y Country de Barranquilla. Algunos de los menús de estos establecimientos estuvieron a cargo de Segundo Cabezas, la figura gastronómica más importante de su época, quien se formó en la escuela Cordon Blue de París y después realizó prácticas en los más famosos hoteles del mundo, entre ellos el Savoy y el Carlton, de Londres, y el restaurante Maxim’s, de París.

El gradual crecimiento de la oferta culinaria en Colombia marginó la importancia de la hotelería gourmet. Por eso, a pocos se les ocurre incluir a los hoteles en sus andanzas gastronómicas. Pero la tendencia se está revirtiendo y hay ahora un pujante renacimiento en el sector.

Los hermanos Jorge y Mark Rausch, del restaurante Criterion, han asumido el manejo de la cocina del nuevo hotel Avia 93, en Bogotá. En otro frente, y con un menú menos ambicioso pero innovador, el grupo de restaurantes DLK (La Brasserie, Di Lucca y Niko Café, entre otros) están a cargo del restaurante Patria, situado en el nuevo hotel Marriott, sobre la Avenida El Dorado. La idea, en este caso, es resaltar platos caseros nacionales de buena factura para los cientos de ejecutivos y trabajadores de la zona.

Tal vez todavía no salga de estos nuevos santuarios gastronómicos ninguna receta trascendental para Colombia y el mundo, como era el estilo de Escoffier. Pero estos lugares sí le están dando a Bogotá, por lo menos, una alternativa para disfrutar, tal como lo fueron el Ritz para París y el Savoy para Londres, a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Y eso ya es un logro.

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Ostrería Sincelejo

Posted by pocho On Agosto - 4 - 2010

Por: Carlos Prieto

En Cartagena de Indias, te encuentras este espectacular lugar donde venden los mejores Cocteles de Mariscos. Podrás degustar Camarones, Caracoles, Ostras, Chipi Chipi, Jaibas, etc; frescos y preparados al instante. Debes preparate para soportar un intenso calor, en la Avenida Venezuela llegando a la Torre del Reloj. Pude degustar un Coctell de Camarones con Ostras, algo excepcional. Acompañada de una heladisima Kola Román (La mejor gaseosa del mundo). Con Carlos Niño y con Manuel Esquivel; un momento para recordar toda la vida. Pocho

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El posmodernismo de la arepa

Posted by pocho On Julio - 25 - 2010

Por: Doña Gula

Fuente: El Espectador

Dado el  origen caribe de mi familia, la arepa no estuvo muy presente en la cocina, ni en la mesa de mi casa. Apenas comencé a “tener uso de razón”, la connotación de arepa en mi mente, fue siempre la de un híbrido: Arepa e´huevo. Luego de mi llegada a tierras cachacas, me empecé a enterar de que el huevo era algo complementario. La incursión fuerte que he tenido con las arepas, data de hace unos 14 años; cuando empecé a descubrir por mi esposa la gastronomía paisa. Ellas mezclan con todo y me parecen un verdadero “manjar de dioses”. Son innumerables los sitios excelentes donde las he degustado; pero quiero recomendar un sitio inigualable: Caserío La Bella, entre La Tebaida y Calarca Quindío -vía a Bogotá-. Hace 15 años -me contaron sus propietarias-, sacan un puesto típico de asador de carbón a la orilla de la Carretera Panamericana. Una carpa, una mesa y cuatro sillas rimax. Estas son las mejores; no se les olvide pedirlas con queso y un humeante café recién colado, preparado en fogón de leña.  Solo “atienden” de 6 a 10 de la mañana. Pocho

Hace pocos días, encontrándome en compañía de unas amigas, estábamos en el ajetreo de definir los platos de la invitación a una cena, y yo, como buena defensora de nuestras delicias aborígenes, propuse que se ofrecieran a manera de pasantes arepitas con caviar y arepitas con queso azul.

¡Más me valió no haber nacido! Casi me tragan, qué ordinariez  poner en un menú la palabra arepa. No quise entrar en discusiones, pero debo aclarar que mi propuesta en lo concerniente al sabor no era nada desatinada, pues más de una vez he recibido elogios cuando en mis aposentos ofrezco arepitas redondas, aderezadas con las huevas del esturión o bien con el aromático queso galo. Estoy convencida de que la arepa no sólo reemplaza, sino que supera a galletas, panes y otras tantas harinas, las cuales son utilizadas para montar pasantes y pasabocas.

Quienes aman y saborean la arepa, como yo, saben que esta preciosa invención del indígena americano es sin lugar a dudas el mejor pan del mundo. Personalmente, cuando me encuentro a manteles en los restaurantes de esta ciudad, siempre solicito de manera amable la canasta de arepas y, obvio, siempre me la traen con pan, y muy de cuando en cuando con la redondez del maíz. Al preguntar por qué no ponen arepas, la respuesta casi siempre tiene una de dos razones: la primera, el sabor de la arepa no va con los platos de la carta; la segunda, la arepa es muy engorrosa de hacer y se envejece más rápido que el pan. ¡Mentiras! Vuelve y juega la vergüenza ajena.

La arepa va con todo y recoge —como la miga del pan más fino—  cualquier salsa que se encuentre sobre el plato. Ahora bien, cuando las arepas se envejecen, nada más acertado que pasarlas por un baño de aceite de oliva caliente, del cual salen absolutamente transformadas, no sólo en su sabor, sino también en su presencia. Sobra decir que adoro la arepa frita, la cual considero una de las mejores versiones de su múltiple gama de preparaciones. Sé muy bien que, para los tiempos que corren, “los fritos” están completamente vetados por las dietas de la salud y la vanidad, razón por la cual más de una persona de las nuevas generaciones (eventual lector de esta columna) se abstendrá de caer en esta tentación.

Para ellos recomiendo entonces algo muy acorde con su tiempo: la arepa cuadrada, la cual fue presentada en supermercados de Medellín por jóvenes cocineros paisas, quienes recomiendan introducirla en la tostadora, de donde sale al instante con delicioso sabor y consistencia. No me opongo a la versión posmoderna de la arepa cuadrada y desde ya invito a mis lectores a que ensayen a pasarla por aceite de oliva: estoy segura de que con esta receta, en un futuro no muy lejano, la arepa frita cuadrada se verá escrita en más de una carta de los restaurantes de cocina colombiana contemporánea.

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Salsa Holandesa

Posted by pocho On Abril - 29 - 2010

Por: Jorge Rausch. Chef del Restaurante Criterión

Fuente: Don Juan

Criterión es uno de mis preferidos. Fuera del sabor de su comida, que será siempre lo más importante de un restaurante; la presentación y montaje que hacen en sus platos, son una verdadera obra de arte. Pocho

Mi pasión por la cocina no viene de cuando era niño, apareció mientras estudiaba economía  en Israel. Hicimos un trato con mis compañeras de vivienda (una de ellas es mi esposa hoy día). El que cocinaba  no lavaba la loza. Y yo terminé cocinando todos los días con tal de no lavar.Compré un libro de cocina y encontré una receta de salsa holandesa (que es un mito: todo el mundo cree que es dificilísima) y decidí prepararla ese mismo día. Para mi sorpresa salió perfecta y creo que ese fue el momento en que decidí que la economía no era lo mío.

Acá va la receta que me cambió la vida (si siguen las instrucciones de seguro que les sale y hasta les cambia la vida a ustedes también).

3 cucharadas de vinagre de vino blanco
3 cucharadas de vino blanco
1 hoja de laurel, 2 ramas de tomillo
10 granos de pimienta negra
1 cucharada de echalotes o cebolla roja finamente tajada
6 yemas de huevo
6 cucharadas de agua
350 ml de mantequilla tibia (clarificada preferiblemente)
Jugo de limón al gusto
Pimienta de Cayena al gusto
Sal al gusto

En una olla pequeña ponga a reducir a fuego medio el vinagre de vino, el vino blanco, el laurel, el tomillo, los granos de pimienta y la cebolla roja hasta que se evapore casi todo el líquido. En un tazón metálico vierta las yemas de huevo, la reducción del vino y el agua. Ponga al baño de María y cocine batiendo constantemente, con la ayuda de un batidor globo, hasta que la mezcla esté espumosa y se haya triplicado el volumen.

Retire el recipiente del baño de María, ponga sobre un limpión y continúe batiendo mientras adiciona la mantequilla muy despacio. Una vez esté incorporada, pase la salsa por un colador fino. Devuelva a la olla y sazone con jugo de limón, pimienta de Cayena y sal al gusto. En caso de que la salsa se esté endureciendo durante la preparación, agregue un poco de agua tibia. Use inmediatamente.

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Los sobrinos del Tío Pepe

Posted by pocho On Marzo - 21 - 2010

Por: Hugo Sabogal

Fuente: El Espectador

Mi encuentro más memorable con el jerez se produjo en julio de 1988, en la ciudad de Málaga, al sur de España, donde Ismael López Muñoz y yo nos detuvimos por un par de días mientras seguíamos el recorrido hacia Sevilla, nuestro destino final. Allí cubriríamos los preparativos de la Expo 92, que se estaba gestando en la histórica ciudad española. Ismael, fundador y directivo del periódico El País, de Madrid, dirigía el equipo de investigación, del que yo formaba parte. Tristemente, moriría un mes más tarde, en los alrededores de Cádiz, cuando tomaba un baño de mar.

Ismael conocía los mejores rincones gastronómicos de España y propuso que comiéramos en el restaurante de un hombre a quien se le conocía simplemente como “El Gitano”. Días antes habíamos abastecido nuestros abdómenes con las interminables viandas del mesón La Troya, en la plaza principal de la muy extremeña ciudad de Trujillo, famosa por ser el lugar de nacimiento del controvertido conquistador Francisco Pizarro.

El local de “El Gitano” no tenía nada que ver con un restaurante del lujo. Afuera reinaba el sol inclemente del verano. Dentro, el local era lúgubre y silencioso , donde sólo había seis mesas, algunas cojas y otras provistas solamente de butacas. Ordenamos langostinos, rociados apenas con sal de mar. Luego nos levantamos y nos dirigimos hacia la cocina para escoger una gigantesca y carnosa langosta, también adosada con sal marina. Ismael indagó sobre el número de botellas disponibles de Tío Pepe antes de entrar en materia, y al recibir la noticia de que había “suficiente cantidad”, decidimos proceder. Tras seis horas comiendo mariscos y apurando jerez, éste se convirtió en uno de los almuerzos más largos a los que haya asistido en mi vida.

Cuando pedimos la cuenta, no vimos más opción que despedirnos de casi todos nuestros viáticos para un viaje de 15 días. Pero esa misma tarde entendí la relación del jerez seco con los mariscos frescos y francos, casi como los arroja el mar. Desde entonces, he sido hincha de este vino licoroso a la hora de los aperitivos y, por supuesto, de unos buenos mariscos.

Aunque estaba enterado que González Byass —productor del jerez Tío Pepe desde 1835— había incursionado con éxito en la producción de vinos blancos y tintos en la Denominación de Origen Calificada de Rioja, desconocía sus últimas andanzas en zonas de la vitivinicultura española relativamente desconocidas para el mundo, como Toledo y Cádiz.

Pero quisiera regresar, por un momento, al Beronia. Por ejemplo, el blanco de Viura —milenaria uva ibérica— produce un vino floral y frutado, ideal para acompañar pescados. A veces lo prefiero como simple aperitivo, porque su equilibrio no fatiga el paladar. Entre los tintos están los Beronia Crianza, Beronia Reserva y Beronia Gran Reserva, todos hechos con base en la uva Tempranillo, aunque los dos primeros incorporan en la mezcla las tintas Graciano y Mazuelo, y el último, en vez de Graciano, contiene Garnacha. Son vinos clásicos de La Rioja, pero sin la a veces molesta potencia de una prolongada crianza en roble.

La sorpresa, sin duda, se centra en la llegada de los dos nuevos sobrinos del Tío Pepe, es decir, el Finca Constancia, producido en Orta, provincia de Toledo (o Tierra de Castilla), y el Finca Moncloa, en la zona Arcos de la Frontera, provincia de Cádiz. Debo decir que, pese a la reciente incorporación de estas zonas en el mapa vitivinícola español, los resultados son sorprendentes. El Finca Constancia me ha atraído por su espíritu libre y su interesante mezcla de uvas. Está hecho con las variedades tintas Syrah, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot, Tempranillo, Graciano y Cabernet Franc. Con una corta crianza de seis meses, este entretenido blend se manifiesta complejo y elegante en boca, con una agradable jugosidad, producto de su equilibrada acidez.

Finca La Moncloa es otra historia. Aspira a ser un vino serio en una zona de importantes antecedentes históricos con el vino. Cádiz fue un importante centro de producción vitivinícola para los fenicios y griegos, y más recientemente, en el siglo XIV, para Inglaterra y algunos de sus dominios. Al igual que el Finca Constancia, su composición varietal es otra fusión, acogiendo cepajes como Cabernet Sauvignon, Syrah, Merlot y Tintilla de Rota, una variedad del sur de España, que estaba casi olvidada. Me llamó la atención por su profundidad y elegancia, así como por sus taninos suaves y por su discreta y prolongada persistencia.

Sin duda, mucho ha recorrido el Tío Pepe en los últimos años, más allá de su imagen de gran productor de jerez. Estoy seguro de que, de haberse producido este giro en los años ochenta, habríamos encontrado con Ismael la excusa perfecta para incursionar en otras delicias de mesa. Este fue el caso del menú de lanzamiento de estos nuevos vinos, dirigido por Harry Sasson. Allí estuvimos algunos periodistas y críticos, al lado de los directivos de Marpico, la casa importadora, y los representantes de la casa española (en recuadro aparte, reproduzco el menú para que, quien lo desee, pueda aventurarse a probar estos vinos con un buen un punto de apoyo).

Para acompañar los postres pueden explorarse otros dos productos de González Byass, pertenecientes, en este caso, a la categoría de los destilados: el brandy de jerez Lepanto, elaborado con uvas Palomino, y el Chinchón de la Alcoholera, un aguardiente elaborado con el grano de anís verde. El primero se toma seco y el segundo, con mucho hielo.

Menú de Harry para el Tío Pepe y  sobrinos

Caldereta de vieras con estragón y jerez (Jerez Tío Pepe)

Mosaico de carpaccios del mar con cítricos, aceite verde y germinados (Beronia Blanco de Viura, 2007, Rioja)

Terrine de pato y pistachos con endivias (Finca Constancia 2007, Tierra de Castilla)

Arroz caldoso de almejas y chorizo (Finca Moncloa 2005, Tierra de Cádiz)

Carré de cordero neozelandés con tomates ahumados a la leña (Beronia Gran Reserva 2001, Rioja)

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Manjares que impresionan

Posted by pocho On Diciembre - 4 - 2009

Por: Santiago Padilla

Fuente: El Tiempo

342. escargots

Hay platos que nos encantan y otros que detestamos a primera vista.

Algunas veces porque sus sabores no van con nosotros y otras porque da mucha impresión comerlos.

Algunas personas con solo mencionarlos ponen cara de guacala.

Los caracoles de tierra o escargots son uno de esos alimentos de amores y odios. Se ha encontrado que han sido consumidos en Europa desde hace más de 12.000 años. En Mesoamérica, los Mayas los tenían como parte de su dieta 250 años después de Cristo.

Para los que tienen un jardín o están bendecidos con vecinos con un patio grande, busquen caracoles. Con ellos pueden hacer un proceso que gratificará a los fanáticos de estos poco agraciados moluscos.

Puede que se ganen algunas miradas raras pero los vecinos estarán siempre agradecidos de haberse librado de estos animalillos.

Sugiero cosechar por lo menos tres docenas, la cantidad de carne es escasa en los caracoles silvestres y el proceso de alistamiento lleva varios días.

El primer paso es de purga, se dejan en un recipiente con harina gruesa de maíz y algo de agua por tres días. El maíz limpia el tracto digestivo de los gasterópodos y hace que expulsen los restos de su dieta vegetal.

Luego hay que dejarlos otros tres días en ayunas…con solo agua. El recipiente usado en esta purga debe permitir un flujo libre de aire y evitar la escapada de estos animales que a veces parecen tener sangre del mago Houdini. Son lentos pero insistentes en buscar salidas.

Y ojo, que si se escapan seguramente su pareja lo echará de la casa.

Un vez purgados hay que remojarlos una hora en algo de agua con vinagre y sal. Los moluscos en ese momento sueltan una gran cantidad de baba. Esta baba espesa es la que algunas mujeres se aplican con el fin tener la piel más bonita.

Personalmente pienso que se tiene que ser loco para pagar por eso después de haber sentido la sensación de esa cosa en las manos.

Después de un enjuague y haber ‘desbabosado’ a los animalitos, se ponen en agua hirviendo durante 15 minutos y listos. En este momento salen fácilmente de su concha con solo jalarlos.

Hay numerosas formas de prepararlos a partir de este instante. Recomiendo la receta clásica de Borgoña: calentados con mantequilla, sal, ajo y perejil cariñosamente picados y luego servidos en su concha.

Si no quieren pasar por todo este proceso, un sitio donde sirven los tradicionales caracoles a la borgoña es el restaurante Le Brasserie en Bogotá.

La porción es pequeña pero servida con unas deliciosas papas gratinadas se compensa la escasez de la ración.

Acompañados con un buen vino tinto y un poco de pan francés hacen agradecer no haber tenido que esperar una semana desde el momento de recolectarlos hasta tenerlos servidos.

Un solo bocado de este plato hace perder la asociación de la palabra guacala con escargots.

Santiago Padilla (Miembro de la Academia Colombiana de Gastronomía)

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EL SOLAR (By. Carlos Prieto)

Posted by pocho On Agosto - 13 - 2009

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Es cada vez más sorprendente, lo que un departamento como el del Quindío te entrega en materia gastronómica. Gracias a Dios he tenido la oportunidad de visitar muchas regiones en nuestra amada Colombia. El Quindío cada vez compite más y más en mi paladar; para disputar dentro de mi ser, esas  preferencias por la comida Tolimense y la de mi natal Bolivar (Cartagena)

En el Km. 2 vía a Circasia (Autopista: Armenia-Pereira), se encontraran EL SOLAR. Un espectacular restaurante atendido por sus propietarios: Juan Gonzalo Valencia y Marcela Echeverry.

Definitivamente todo lo bueno debe ser transmitido desde el principio. Cuando estas parqueando el vehículo te recibe Juan Gonzalo, dándote la bienvenida y las gracias por escoger su restaurante. Es un restaurante de carretera, típico de cultura paisa. Adornado naturalmente por unos guaduales que se integran con el techo…algo espectacularmente hermoso.

Se encontraran con una carta variada en asados y comida típica. Mi selección fue la de SANCOCHO PARA ENAMORARSE. Una sopa con sustancia de espinazo de cerdo, carne de morrillo de res, yuca y plátano (Que mezcla!). Lo sirven en unos Viandas (Como si hubieses salido con tu almuercito desde tu casa). Como acompañamiento un  arroz  que según me explicó Marcela; lo cocinan normal, luego las porciones individuales son envueltas en hoja de plátano y ahumadas a la leña (Algo fantástico el sabor). Con este plato se ganaron premio en el Quindío. Se los recomiendo!!!!

La atención de los meseros es excelente. Se nota que existe una capacitación clara y profesional sobre Servicio  al Cliente. Bien clara la factura y una merecidísima sugerencia a dejar el 10% de propina. No te dejan salir del restaurante sin antes ofrecerte el mejor café –Tinto- del mundo (Tierras del Quindío Colombia) y de despedirte personalmente e invitarte a que regreses.

No se lo pierdan. Este restaurante estará incluido siempre, como parada oficial en una de las vías más hermosas de Colombia (Armenia-Pereira).

Datos Restaurante:

Celulares: 317 402 5094 – 317 428 8901 Tel. Fijo: 749 3990 (Km. 2 via a Circasia)

e-mail: restaurante-elsolar@hotmail.com

Pocho

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14 Inkas (By. D. Buenavida)

Posted by pocho On Julio - 19 - 2009

145. 14 Inkas

¡Bienvenidos! La culinaria peruana, con su empuje creativo, ha sobrepasado con imaginación la muy buena cocina tradicional de origen español, inca, chino y japonés. En el Perú se desarrolla ahora una cocina imaginativa, viva y alegre, y cuenta con un grupo grande de cocineros verdaderamente comprometidos con la gastronomía. Su influjo en Bogotá es refrescante.

El 14 Inkas es el último de los que han llegado. Es de los mismos dueños de Nazca, pero viene a cubrir un segmento de mercado que busca precios más bajos, mezclados con informalidad. Es un restaurante de servilletas de papel, rápido, mucha gente joven y muy ruidoso, pero tiene cocinero. A diferencia de lo que sucede en Bogotá: donde hay muchos que tienen todo el lujo, campanitas, flores y publicidad, pero no tienen cocinero. Sus cocineros son: José Castillo, José Zárate y Carolina Cifuentes.

El menú cuenta con los tradicionales de la cocina peruana y con uno que otro aporte culinario del grupo. Tenemos ocho entradas con precios entre $8.000 y $22.500. Los infaltables tiraditos, que son cinco con precios de $13.500. Nueve cebiches entre $14.500 y $25.500. Cuatro “Causas” con precios entre $8.500 y $13.500 y tres sopas. En platos fuertes tenemos: arroces y pastas, siete platos con sus “chaufas “y “tacu’s” con precios entre $15.000 y $20.000. Pescados y mariscos a alrededor de $25.000. Siete saltados y guisos de $17.000 a $28.000. Cuatro postres de $8.000. Empezamos con “Causa Colonial”: langostinos escabechados acompañados de aguacate y tomate. La “Causa” es un plato peruano muy tradicional que consiste en un puré de papa que envuelve diferentes guisos, con mayonesa u otras salsas. En este caso estábamos ante tres langostinos frescos y cocidos en su punto, con mayonesa con un ligero toque picante. Realmente es un buen plato. Otra entrada fue “Pulpo al Olivo”. Este plato se robó la noche. ¡Recomendable! Un pulpo bien cocido, con dureza en su punto, con una mayonesa de aceitunas moradas y cilantro inmejorable y un poco de mayonesa con rocoto a su alrededor. Ambos platos estaban muy bien presentados. Como plato fuerte nos fuimos con “Caballero”, un mero fresco a la parrilla (algo difícil de conseguir en Bogotá) rodeado de calamares y pulpo, con salsa al ajillo y hierbabuena. El mero bien, el pulpo estaba un poco tieso, pero el puré de arvejas que lo acompañaba estaba delicioso. En definitiva un buen plato. Nuestro segundo plato fue “Arroz limeño”. Es un arroz verde con vegetales, cebolla, maíz, ají dulce, arveja y dos muslos de pollo frito, cubiertos de un batido ligero y crocante. Un plato sabroso pero de poco alcance. El ají amarillo (salsa de ajíes en peruano) que lo acompañaba iba muy bien, ligeramente picante, estaba rico. De postre pedimos “Suspiro de Limeña”. Muy alejado de lo que es un suspiro de limeña. Es dulce de leche con crema chantilly encima. El postre no alcanzó las expectativa que había creado su nombre. Los suspiros de las limeñas no son empalagosos. Al final de la comida como pousse café pedimos pisco. En Perú se encuentran piscos excelentes y estos lastimosamente no dieron la talla.

Un restaurante con buena cocina, sencillo y sin mayores pretensiones, pero se come bien aquí.

14 Inkas Lo encuentras en  la Carrera 12 Nº 84 – 55, Bogotá – Colombia

Tomado de El Espectador

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Quindio -Destino Gastronómico- (By. Carlos Prieto)

Posted by pocho On Marzo - 30 - 2009

El Quindio es una tierra hermosa, de unos paisajes de sueño. Un verde provocado por las inmensas plantaciones de Café y Platano. Con una infrastructura vial envidiada por cualquier departamento colombiano. Dos parques temáticos y una infraestructura hotelera amplia y diversa. Una capital como Armenia, cada vez más embellecida y que cuenta con algo excepcional: Un Centro Comercial de Cielos Abiertos (es una via peatonal que une el Parque Sucre con la Plaza Bolivar); de verdad, algo para replicar en muchas ciudades.

Tuve la Oportunidad de estar en Dos (2) pueblos del Quindio: Barcelona y Calarcá.

En el primero disfrute de algo que mis papilas jamás habían degustado FORCHA: Bebida preparada con una mezcla de Harina de trigo, canela, panela, azucar y agua. Todos estos ingredientes se integran y se vierten a un barril sellado a presión. Se inicia un proceso de fermentación (Con una ceba, de la misma forcha) y obtienes una espumenate y cremosa FORCHA. Donde Alfredo.

Forcha

Forcha

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En el segundo (Calarcá), se disfrutan las mejores empanadas y los mejores pasteles de yuca. En la avenida colón, las Empanaditas y Ricuras de Mila. Fantastico, se los recomiendo.

Empanadas

Empanadas

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Mar Adentro (By. 14 Inkas)

Posted by pocho On Enero - 26 - 2009


Para tener un delicioso Mar adentro necesitas:

Ingredientes: 

- Aceite de ajonjoli 
- Un puñado de calamares baby 
- Un puñado de langostinos 
- Jengibre 
- Ajo 
- Guisantes 
- Un puñado de champiñones 
- Una taza de cebolla blanca 
- Pimenton 
- Espinaca 
- Col china 
- Salsa de ostion 
- Salsa de soya 
- Cebollin 
- 8 Chicharroncitos de corvina 

Este es un plato que mezcla la cultura china y la peruana dando origen a un tipo de comida llamada  Chifa.  Es muy sencillo ya que lo único que hay que hacer es saltear los ingredientes, primero los mariscos y luego, sumados a ellos, los vegetales.

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