Carlosprieto.net

Archive for the ‘Otras’ Category

‘Yo botaría a Uribe’: Julio César González ‘Matador’

Posted by pocho On Diciembre - 18 - 2009

Fuente: Cambio

368. Matador

1. ¿Cuál es el personaje más difícil de caricaturizar,  y por qué?

El ministro del Interior Fabio Valencia, porque cada vez que lo voy a dibujar, su cara y su cuerpo han cambiado un poco: se transforma no en hombre-rana sino en hombre-sapo.

2. ¿Y el más fácil?

Uribe, porque llevo más de siete años dibujándolo casi a diario y me dará la oportunidad de seguirlo perfeccionando por cuatro u ocho años más.

3. ¿Le han reclamado o lo han amenazado por sus caricaturas?

Hace años me gané un vainazo desde el púlpito de una iglesia, donde dijeron que yo era el diablo por hacer una caricatura sobre los curas pederastas. Es que los curas no tienen cura.

4. Dicen que el presidente Uribe le da de comer porque es el blanco principal de sus caricaturas, ¿qué hará desde el año entrante  si Uribe no sigue en el poder?

Amable corrección: Uribe no me da de comer. El paramilitarismo, la corrupción, las zonas francas, el Agro Ingreso Seguro, las ‘chuzadas’, la reelección, la encrucijada del alma, los ‘falsos positivos’, el Opus Dei, José Obdulio, la Casa de Nari y ‘Job’, entre otros, son los que me dan el material para mis caricaturas… Si Uribe gravita en ese mundo, pobre de él.

5. Si pasa el referendo, ¿cree que Uribe gana?

Claro que pasa, esa platica no se puede perder. Lo único que le falló a ese carro fue el pro…motor, que demostró ser un completo animal al financiar mal y de manera torcida y al redactar peor la pregunta del referendo. Y en cuanto a si Uribe gana, en este país tan atolondrado no lo dudaría ni un segundo. Lo dicen las encuestas, pero por favor no les crean a las encuestas.

6. ¿Votaría por Uribe?

Por supuesto que yo botaría a Uribe.

7.  Entre todos los candidatos, ¿cuál cree que debería ser el presidente en 2010?

Creo que ‘Uribito’ es el más capacitado para ejercer la Presidencia. Según la predicción maya el mundo se acabará en 2012, y teniendo en cuenta que como ministro de Agricultura fue un desastre, como presidente será una hecatombe que nos evitará ver el Apocalipsis.

8. ¿Cuál es el personaje del año y por qué?

Coincido con Daniel Samper Ospina en que es la potranca que le cayó encima a Uribe, le jodió una pierna y le regó el tinto en la corbata (rara costumbre pues sería más fácil tomarlo en una mesa como todo el mundo). Ni Chávez con su verborrea le ha hecho morder el polvo a Uribe como ese insigne animal. Eso es verdadera oposición.

9. ¿Y el antipersonaje?

Mucha gente dirá que Chávez, que Piedad, que el Procurador quema-libros, que José Obdulio…Yo me quedo con Samuelito, que va a dejar a Bogotá hecha pedazos y al Polo Democrático muerto, y no de la risa.

10. ¿Sin escándalos como las ‘chuzadas’, los mal llamados ‘falsos positivos’, Agro Ingreso Seguro… qué haría?

Me convertiría al uribismo, leería con alegría a José Obdulio, pediría un subsidio agrario o, en su defecto, una notaría. Y ya siendo millonario no me preocuparía de nada. Fácil.

¿Quien es ‘Matador’?

Nacimiento: Pereira, 1969.
Estado civil: separado y viviendo en pecado con Alejandra María Valencia (‘la fiera’).
Estudios: publicidad.
Cargos: Yo no cargo, tengo problemas de columna.
Galardones: Premio de Periodismo Simón Bolívar 2009. Icé bandera cuando estaba en kínder.
Pasatiempos: todos los goces paganos.

Popularity: 14% [?]

Gardeazábal

Posted by pocho On Diciembre - 14 - 2009

Tendremos que alquilar balcón, para la guerra mediática que se avecina entre Semana y La W. Estos son pesos pesados de la opinión colombiana y saldrán muchos “Trapitos al sol”. Manifiesto mi profunda admiración por estos dos personajes (Coronell y Gardeazábal). No se pierdan esta columna y esta entrevista. Carlos Prieto

365. Gardeazabal

El patriarca del ocaso

Por: Daniel Coronell

Fuente: Semana

Algunos visitantes acuden a Tuluá por el temor a las andanadas de Gardeazábal si no le tributan honores a este nuevo figurón de la radio

Pocas veces la impunidad social ha tenido un ejemplo tan completo. Gustavo Álvarez Gardeazábal, hasta hace un tiempo convicto dentro de la narco-política, determina hoy, desde un escuchado espacio radial de Caracol, qué está bien y qué está mal en Colombia. “Nunca he tenido tanto poder”, afirmó solazándose en una entrevista, henchido del temor que infunde la corneta ajena.

Y es que esa mezcla extraña de realidad y ficción le ha alcanzado para todo. Si el Invías se atreve a tocar las matas que separan su finca de la carretera, esa misma tarde Gardeazábal proclama con dolorido acento -y en cadena nacional- que el ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, está atentando contra su seguridad.

Cualquier cosa que pase en su hacienda ‘El Porce’, o en Tuluá -en donde tiene sus intereses particulares- se convierte en información nacional.

Bajo su cálida protección radial han estado entre otros el senador Juan Carlos Martínez, hoy preso por la para-política; el secretario general de la Presidencia, Bernardo Moreno, y el polémico empresario William Vélez, frecuente visitante de su finca.

‘El Porce’ se ha convertido en lugar de peregrinación política. Unos van a nutrirse de los consejos del “Gran Patriarca”, como lo llama ‘Juan Paz’, seudónimo que usa en el diario El Mundo, de Medellín, Humberto López, un señor tan sapo, pero tan sapo, que se sapea a sí mismo, y llega al humorístico extremo de reseñar bajo la firma de ‘Juan Paz’ lo que él hace como Humberto López. Por ejemplo, refiriéndose al cumpleaños de José Obdulio Gaviria, escribió “Por allá vieron a Augusto López Valencia, Humberto López, Jairo Osorio y más tarde llegó William Vélez Sierra, quien hizo destapar una botella de champaña”.

Otros visitantes, en cambio, acuden a Tuluá por el temor a las andanadas de Gardezábal si no le tributan honores a este nuevo figurón de la radio.

Todos ellos parecen haber olvidado el pasado del poderoso comentarista.

Hace unos años, Gardeazábal definía la influencia del narcotráfico en Colombia como una “revolución incompleta” -comparable a la Revolución Francesa, hágame el favor- que regaba sus beneficios en el país y que tarde o temprano se consolidaría con el ascenso al poder de un ‘Napoleón’. Ya se sentía en inatajable galope hacia el arco del triunfo, cuando la justicia se le atravesó porque su aproximación con el narcotráfico no se quedó en lo platónico.

Gracias al fiscal de la época, Alfonso Gómez Méndez, y a la Corte Suprema de Justicia, fue condenado a seis años y medio de prisión por enriquecimiento ilícito con dineros del cartel de Cali.

La explicación que dio entonces Gardeazábal -y sigue dando ahora- es que se trató de una persecución política porque lo único que realmente hizo fue vender una escultura.

La parte de la historia que ha omitido todos estos años es que la escultura que dice haber vendido era distinta a la que encontraron en la casa del capo Miguel Rodríguez Orejuela. Gardeazábal la recordaba como una pieza pequeña con la figura de una bailarina; en contraste, la encontrada medía dos metros y representaba a un niño que jugaba con el mundo.

Casualmente, unos meses después, el autor de la escultura apareció ante la Fiscalía diciendo que alguien lo había amenazado de muerte para que declarara que su obra era realmente como Gardeazábal la había descrito en el proceso. Tres testigos, citados por el acusado, ya estaban muertos.

En el libro El hijo del ajedrecista, Fernando Rodríguez Mondragón asegura que Gardeazábal oficiaba de escribano del cartel de Cali y recibía plata de su padre, Gilberto, y de su tío Miguel.

El amnésico Gardeazábal, todo de blanco hasta los pies vestido, o “con traje de palomo”, como lo retrató Mario Fernando Prado -otro de sus corifeos, muy recordado por ‘HH’- atendió decenas de invitados en su cumpleaños.

Entre otros, recibieron su desinteresado consejo el gobernador del Valle, Juan Carlos Abadía; el de Nariño, Antonio Navarro Wolf, y los precandidatos conservadores Andrés Felipe Arias y Noemí Sanín, quienes puntualmente acudieron al besamanos.

Como sea, no deja de ser admirable que un personaje con semejante pasado disfrute de tantas venias sin haber sufrido, hasta ahora, el menor RASGUÑO.

oooooooooo

¿A que va medio país a visitarlo a su casa de Tuluá?

Por: María Isabel Rueda

Fuente: El Tiempo

¿Por qué se llama a sí mismo Gardeazábal?

Porque desde muy niño, cuando empecé a escribir, el segundo apellido siempre sonó más que el primero. Entonces me quedé Gardeazábal. Incluso tengo la anécdota de cuando Marta Bossio quiso llevar uno de mis libros a la televisión. En esa época llamaba a mi casa y cuando contestaba mi padre, le decía: Señor Álvarez, páseme a Gardeazábal.

¿Es un mito, o es una realidad, que medio país pasa por su hacienda El Porce en Tuluá todas las semanas y que usted lleva por eso una vida social muy intensa con una amplia gama de colombianos?

Puede ser las dos cosas, porque en Colombia los mitos y las realidades se confunden. Yo soy un amable consejero de todo aquel que lo necesite. Y lo recibo en mi casa donde ofrezco ‘diablas’ con mucho gusto y además muy sabrosas.

¿Y qué tipo de consejos da?

De todo tipo. Porque a mí me visitan desde políticos, a mirar censos electorales, hasta empresarios, para mirar balances. Me visitan señoras con problemas sentimentales, y me visitan amigos perdidos, o pobres, o ricos. A todos les doy el consejo que necesitan.

Se le olvidaron en la lista los militares que lo visitan… Por allá pasan muchos generales.

Sí, también pasan coroneles y generales a revisar el manejo del país y trato de ayudarles a sacarlo del atolladero.

¿Y a los militares, qué tipo de consejos les da?

Los más apegados a la norma de la realidad. El gran problema del Ejército y la Policía de Colombia, es que viven por fuera de la realidad.

Daniel Coronell dice en su columna de Semana de este domingo que el suyo es un escandaloso caso de impunidad social.

Son las calumnias que produce el delito del éxito.

¿Pero por su casa desfilaban todas esas personas antes de que fuera el hombre de La Luciérnaga, o solo ahora, que se ha vuelto una persona tan poderosa por estar en ese programa?

Yo he ejercido ese poder durante muchos años, en muchas profesiones. Pero aumentó en La Luciérnaga. Que es un ejercicio de poder mucho, pero muchísimo más grande que haber sido alcalde dos veces o gobernador con más de 200 mil votos.

¿No será que, como dice Coronell, más que para pedirle consejo, la gente lo visita es por miedo a sus andanadas en La Luciérnaga?

Le tienen más miedo a él por sus odios para mirar con éxito la política colombiana.

Que estuvieran allí por miedo o no, pues me impresionaron las fotos de su fiesta de cumpleaños. Por allí pasó la candidata Noemí Sanín. Pasó también uribito, y lo curioso es que si no es en su fiesta, no se juntan esos dos ni pagados. Por ahí también pasó el empresario de moda en este Gobierno, William Velez, de quien me dicen que es íntimo suyo. También el secretario jurídico de la presidencia, Bernardo Moreno. Cuénteme un poquito de esa fiesta…

Pues a ella no invité sino a las personas que a lo largo del año pasan por mi casa. Y con los cuales mantengo una relación. Para el día del cumpleaños hago una selección de los 200 amigos que puedo atender, porque el local no me da para más. El año entrante está invitada, porque celebraré los 65 años.

¿Siempre se viste todo de blanco, como en su fiesta de cumpleaños?

Habitualmente visto de blanco, desde cuando no volví a salir de Tuluá. Solo voy a Cartagena. Y la ropa blanca me gusta muchísimo. Me veo bien vestido de blanco.

¿Es cierto que usted no puede venir a Bogotá?

Tengo una deformación de la aorta para la cual todavía no hay cirugía posible. Cuando subo al cable de Cali me da mareo, y si voy a Bogotá, me muero.

Lo que es curioso es que sin salir de Tuluá, transmitiendo desde allá, donde la emisora le puso un transmisor, usted sepa todo lo que pasa en Colombia. Es uno de los hombres más informados del país…

A lo largo de mi vida establecí muchas relaciones, dictando conferencias, cuando fui profesor universitario, cuando fui político, cuando fui mandatario. Y he tenido la habilidad de conservar esas amistades. A través de ellas he construido una red de información que muy pocas personas pueden tener en este país. Fuera de eso me leo todos los periódicos de toda Colombia desde las cinco de la mañana que empiezo a trabajar. Y trato de oír el mayor número de emisoras y de ver el mayor número de noticieros de televisión. Después empiezo a llamar a muchísimas personas a confirmar las noticias que voy a dar. Por eso no solo estoy bien informado sino que trato de datearme bien, para no equivocarme.

¿Qué diferencia hay entre estar bien informado y bien dateado?

En este país el chisme abunda y la gente lo deforma y nadie pone cedazo. Todo el mundo cree que por haber recibido un chisme está bien informado. Hay que estar es bien dateado.

El mismo Hernán Pelaez me confiesa que lo sorprende su grado de información. Que usted lo desde las cinco de la mañana está contándole noticias de Colombia y del mundo que ni siquiera la emisora sabe todavía…

Pues porque me las van contando, o porque como digo yo, me las adivino, y llamo a preguntar. Y cuando pregunto, el susto de las personas ya se lo imaginará.

O sea que lo de la red de informantes que usted tiene tampoco es un mito sino una realidad.

Es una realidad. Volvemos a lo mismo: es una realidad que se vuelve mito.

Volviendo a su fiesta de cumpleaños, con esa mezcla de invitados, pues hay una apuesta sobre su militancia política. ¿Usted es conservador? ¿Liberal? ¿Uribista? Porque me dicen que usted es muy amigo de Uribe.

He conservado amistades por encima de las circunstancias políticas, y el gran éxito de mi vida es haber sido condenado por la Corte Suprema y estar impedido para ejercer la política. Porque desde entonces dejé de ser el enemigo visible para muchos, y me permite acceder a todos los partidos políticos y tener suficiente amistad e información de todos.

Después de esa prohibición para ejercer la política, otro se hubiera retirado de la vida pública. Pero usted, después de que la Corte Suprema lo halló culpable y lo condenó a pagar unos años en la cárcel no solo no se retiró, sino que pasó a ser uno de los hombres más poderosos de la radio. ¿Cómo pegó semejante brinco de estar condenado a ser una de las personas más escuchadas del país?

Es la teoría del ave Fénix. Pero para que el ave Fénix pudiera retornar de las cenizas se necesitaba que le pasara la circunstancia que me pasó a mí. Yo llegué a la cárcel acompañado de cincuenta mil personas. Y me recibieron en la puerta cuatro años después, 80 mil. Entonces me di cuenta de que yo no necesitaba el juicio de la Corte Suprema sino el juicio del pueblo colombiano, que ya sabía cuál era la culpa que yo tenía.

¿Y cuál era esa culpa?

Según la Corte, enriquecimiento ilícito. Según el resto de colombianos, atajarme para que yo no fuera candidato presidencial.

Entonces usted jamás tuvo amistad con los Rodríguez Orejuela, como se lo endilgaron…

El problema no son las amistades sino el juego en el que se vio metida mi tierra vallecaucana, en el que todos teníamos derecho a comprar o a vender, a sacarle la lengua o a reírnos de lo que estaba pasando, y cuando se necesitaba existía en esa época lo que se llamaban los cheques, no eran las tarjetas de crédito de ahora ni los cajeros automáticos. Entonces dejaban una huella, y huella en todos los negocios. No sé cuántas personas le compraron a los narcos o le vendieron a los narcos. Debieron ser miles de miles. Pero yo fui la persona seleccionada para ser la víctima propiciatoria, y creo que lo hice bien.

¿Usted conoció a Chupeta? ¿Tuvo alguna relación con él? ¿Recibió algún dinero?

¡No! En la vida. ¡Por Dios! La única acusación que hay contra mí es la de haber recibido un cheque por intermedio de una tercera persona por la venta de un objeto.

Me cuentan que está preparando un libro para sacar esos viejos fantasmas…

Lo que hay que contar es lo que he vivido, tanto, tan intensamente y desde tan temprana edad. Y de esa manera poder aplacar todos los mitos que hay alrededor mío.

¿Pero será una novela?

No. Es un libro para contar mi vida.

¿Cómo se va a llamar?

‘Yo’.

¿Y qué secretos va a contar?

Los que la gente cree que tengo. De pronto son muchos y muy peligrosos.

¿Va a contar de la época turbulenta en la que los Rodríguez Orejuela mandaban por allá?

Y de otras que han sido mucho más turbulentas y que la gente ha creído que no lo son.

¿Va a contar alguna clave del proceso 8.000? ¿Algo que no se sepa de la cercanía del ex presidente Samper con esos señores?

Ya todo eso está contado. Lo que no ha habido es una interpretación, porque los datos están sueltos y de pronto yo sí tengo la interpretación y podré tejer la red completa.

¿En su libro seguirá negando que cometió el delito de enriquecerse ilícitamente y seguirá sosteniendo que lo de su condena y su carcelazo fue una conspiración? ¿Quién conspiró contra usted?

Los que creían que yo podía ser candidato presidencial.

Una conspiración política…

De eso no hay la menor duda. De eso ya el pueblo colombiano no necesita explicación.

¿O sea que todo el andamiaje de la justicia se equivocó, o se jugó del lado de la conspiración?

La justicia no se equivoca. A la justicia en Colombia la politizan. Fue un fallo político, como muchos de los que ahora han estado sucediendo.

Pero según asegura Fernando Rodríguez Mondragón en su libro ‘El hijo del ajedrecista’, usted actuó como escribano del Cartel de Cali.

Eso es lo que dice ese señor en su libro. Pero nadie ha sido capaz de probarlo, porque es absolutamente falso.

Hablemos de su amistad con Álvaro Uribe. ¿Cuándo se ven? ¿Él lo visita?

Lo conozco hace muchísimos años y esta amistad se reforzó por la mía con Pedro Juan Moreno. Desde entonces hemos tenido un trato muy respetuoso. Y cada que él necesita me llama. Yo nunca lo llamo porque me parece que a los poderosos no se les debe llamar.

¿Cuándo habló con él la última vez?

Hace unas pocas semanas, cuando sucedieron los últimos episodios, el envenenamiento de mis perros y las circunstancias difíciles por las que he estado pasando.

¿Qué conclusiones hay sobre eso que le pasó?

Ninguna, porque en este país las investigaciones, cuando son peligrosas, no van más allá de la puerta de su casa.

¿Pero cree que han querido atentar contra su vida?

No, porque me habrían matado. Creo más bien que lo que aquí puede suceder es que quieren hacerme ver que soy una piedra en el zapato para muchos porque digo en La Luciérnaga cosas que nadie dice y como tal, es mejor tocarme las partes más sensibles. Soy un amigo de los animales, y por lo tanto matarme tres perros y cuatro gatos es terrible para alguien como yo. Y destruirme un cerco de Suinglia sembrado durante muchos años solamente para hacerme un daño tiene que ser con otros objetivos distintos del de matarme.

Pero Gardeazabal no es el único que toca temas sensibles en los medios de comunicación…

Probablemente me tocó a mí porque me ven más indefenso. Vivo en una finca de la que no salgo, estoy lejos de la civilización, no voy a cocteles bogotanos, y la gente cree que no tengo amistades.

Dijo recientemente en una entrevista que nunca había tenido tanto poder como ahora. ¿Qué es el poder y para qué le sirve a usted, concretamente?

El poder me sirve para ayudar. Heredé de mi madre la capacidad de ayudarles a los demás. ¿En qué consiste? En poder llamar por teléfono, en poder hacer la diligencia, en poder aconsejar, en poder proponer medidas novedosas, en poder mediar en las peleas terribles en las que he tenido que mediar.

¿Si el Presidente Uribe lo llamara hoy a pedirle un consejo sobre Venezuela, qué le diría?

Que a Chávez hay que darle en la jeta. Hay que hacer eso con los bocones miedosos para que se callen.

¿Usted es reeleccionista?

Me parece un peligro la reelección de Uribe. Pero el problema es que los que siguen detrás de Uribe no han alcanzado la talla suficiente para que el país los quiera.

¿Usted qué piensa de Juan Manuel Santos?

Que es fundamentalmente desleal.

¿De Rafael Pardo?

Que no es candidato. Es apenas un simulacro.

¿De Noemí?

Que está demasiado ficticia en todos sus actos.

¿De Uribito?

Que se enterró el cuchillo por no destetarse a tiempo de Uribe.

¿De Germán Vargas?

Es el más preparado para ser Presidente, pero el de menos carisma para lograr los votos.

¿De Mockus?

Hace musarañas todo el día y nadie lo entiende.

¿De Gustavo Petro?

Me parece muy inteligente pero es del Polo y este país no vota por alguien del Polo.

¿Y finalmente, qué piensa de Sergio Fajardo?

Que es un personaje muy particular. No se deja tocar el pelo, como Sansón. No da ninguna idea fructífera, pero goza del prestigio y muy probablemente le va a ir muy bien.

¿Y de Álvaro Uribe?

Creo que Uribe es un habilísimo vendedor de caballos viejos.

¿Finalmente, por qué ha dicho que quieren que lo entierren de pie?

Porque soy un librepensador. Y en cementerio libre de Circacia he pedido que me entierren de pié porque nunca he doblado la cerviz, y no quiero de muerto ni siquiera estar arrodillado.

Popularity: 24% [?]

El hombre más rico de Colombia: Luis Carlos Sarmiento Angulo

Posted by pocho On Noviembre - 29 - 2009

Por: Ricardo Ávila

Fuente: El Tiempo

“Todo poder humano se forma de paciencia y de tiempo.” Ralph Waldo Emerson

347. Luis Carlos Sarmiento Angulo

En una entrevista humana, cuenta cómo consiguió su primer puesto, su primer banco, su fortuna.

La semana que acaba de terminar fue significativa para Luis Carlos Sarmiento Angulo. Por un lado, vio la luz un grueso libro llamado Cincuenta años de progreso que conmemora el medio siglo de la organización que lleva su nombre. Por otra, el empresario fue distinguido con el Premio a la Vida y Obra que entrega el diario económico Portafolio. Horas después de haber recibido el galardón, atendió a EL TIEMPO en su oficina en Bogotá.

¿Qué reacciones le generan tanto el libro como el premio?

Un inmenso agradecimiento, sobre todo hacia la gente que me ha ayudado a lo largo de estos 50 años y, en especial, a quienes trabajan conmigo. Me enorgullece que al menos medio centenar de individuos en nuestro personal directivo lleva tres décadas o más aquí, sin contar la gente en otros niveles.

¿Qué determinó su carrera?

Dos circunstancias. Una muy específica y otra mucho más general. La primera tuvo lugar cuando empecé a trabajar como profesional a mediados de los cincuenta. Estaba vinculado a una compañía de ingeniería, pero la guerrilla secuestró y asesinó al dueño y debido a eso la empresa entró en liquidación. Cuando salí de allí, busqué la manera de independizarme. Se me presentó la disyuntiva que todos debemos enfrentar alguna vez cuando empezamos: la falta de experiencia. Descubrí entonces que en las zonas de violencia los contratos de construcción no eran tan solicitados porque nadie quería ir y empecé a hacer obras. Me fue bien económicamente, aunque era difícil.

¿Y la segunda?

Que me di cuenta de que soy un buen administrador. Yo empecé como contratista y luego fui empresario. Casi todos esos negocios eran rentables, pero hay un área donde obtuve la mayor parte de mis ganancias: en el mejoramiento de la administración o la organización de empresas. Por ejemplo, adquirí el Banco de Occidente en 1971, aunque en esa época estaba a punto de ser intervenido por las autoridades. Cuatro años después, ese banco era uno de los más rentables del país. Años después, en el Banco de Bogotá triplicamos, en los primeros doce meses de operarlo, las utilidades acumuladas de los cinco ejercicios previos, cuando estuvo en manos del Gobierno. Y eran los mismos trabajadores, el mismo equipo humano, pero con dirección, con estímulos, dándoles una mejor paga. Es que gratis nadie trabaja. A la gente hay que pagarle muy bien y exigirle, por supuesto.

¿Entonces su éxito estuvo en la capacidad de gestión?

Ahí es donde hay un montón de plata. Porque es la verdadera valorización, que no es la especulativa sino la que es consecuencia del trabajo. El valor agregado real y mostrable.

Volviendo atrás, a usted le gustó la independencia desde muy joven…

Sí, empecé a llevar una contabilidad antes de cumplir los 15 años, porque ya había estudiado la materia. Podía trabajar los sábados desde mi casa sin descuidar el colegio. Me mandaban los comprobantes de pago de un negocio de maderas, yo los registraba, hacía los balances y me enviaban un cheque mensual.

¿Y a partir de ese momento nunca dejó de trabajar?

No, nunca.

¿Incluso estudiando ingeniería civil?

Sí, trabajaba medio tiempo o algo parecido. Hacía declaraciones de renta, llevaba contabilidades y me iba bien.

Usted tuvo el mejor examen de admisión a la Universidad Nacional. ¿Cómo le fue?

Muy bien. Ocupé el primer puesto y me becaron. Igual, pagaba muy poco, 40 pesos de la época, pero por eso adoro a esa Universidad.

¿Y la ingeniería?

En cuarto año empecé a trabajar como ayudante en Cuéllar Serrano Gómez. Y eso sí que me sirvió para aprender. Tuve que ver con muchas obras, incluyendo la del Centro Nariño en Bogotá

Por esa época tuvo usted su primer teodolito…

Así es. Fue un regalo de mi papá y con él hice la medición de algunas fincas. Pero lo que más me impresionó fue que eso de salir al campo me hizo sentir la violencia del país. Estuve en varios municipios de Boyacá en 1951, en donde fui testigo de la polarización y el ánimo de sacar a personas para robarles las fincas. Eran desplazados, con la excusa de la política, pero con el objetivo de que alguien les quería robar lo poco que tenían. Tristemente, es el mismo esquema de épocas recientes.

Ya graduado de ingeniero, ¿qué fue lo primero que hizo cuando decidió ser contratista?

Con las prestaciones de la compañía que se liquidó, que eran como 10.000 pesos, me compré una camioneta Chevrolet, que fue mi primer carro.

¿Era una herramienta de trabajo?

La principal. Yo no me bajaba de esa camioneta y viajaba a zonas muy difíciles. Hice el acueducto de Alvarado en Tolima, en donde había tenido lugar una matanza de policías terrible.

¿Y en qué momento decidió pasarse de construir en la Colombia rural a la ciudad?

Apenas acumulé experiencia y pude llenar la hoja de vida.

¿Ya pensaba en construir vivienda o eso se fue dando?

No. Me presenté a una convocatoria de la Caja de Vivienda Popular y me dieron algunos contratos. Después de ver cómo era ese proceso y cuáles eran los costos, me di cuenta de que era un buen negocio.

Además, cambió la regulación…

Así es. Fue el mismo año que fundamos la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo. El cambio fue el acuerdo 6 de 1959 del Concejo de Bogotá, una de esas modificaciones regulatorias que pasaron casi sin ruido, pero que abrieron un espacio inmenso. Establecía que quienes presentaran un plan para construir una urbanización podían aplicar para la licencia de construcción al mismo tiempo. Eso fue una revolución. Fui de los primeros en utilizar ese acuerdo. Compré mi primer terreno en 1961 y empecé. Mi ciencia era comprar lotes muy grandes e irlos desarrollando.

¿Y desde entonces cuántas casas ha construido?

Cerca de 40.000 y solo en Bogotá. Por eso digo que al menos uno de cada 50 habitantes de la ciudad vive en una casa hecha por nosotros.

Cuando llega a un aeropuerto y le preguntan ¿Usted qué profesión tiene? ¿Qué dice?

Que soy ingeniero. Pero cuando me preguntan cuál es su actividad, menciono que soy banquero.

¿Cómo fue la evolución al sector financiero?

Así como empecé a enamorarme del negocio de la construcción, igual me pasó con los bancos. Es que el mayor limitante que yo tenía a la hora de construir era la financiación. Las entidades de esa época veían con terror que una persona como yo llegara a solicitar un crédito para mis clientes.

¿Qué pasó?

Que en un razonamiento simplista me di cuenta de que necesitaba comprar un banco, porque, además, me encantaba el negocio: es administración y buena contabilidad. La dificultad es que cuando quise hacerlo, no había más licencias disponibles ni se podía fundar uno. Hasta que me encontré al Banco de Occidente, que estaba en las últimas.

¿Cuánto lo pensó?

Yo no he sido nunca muy demorado para pensar.

¿Qué hizo?

Les ofrecí a los accionistas siete pesos por acciones que tenían un valor nominal de 10 pesos. Pero no llegué al 50 por ciento, sino al 43 por ciento. Entonces comencé a ofrecer más, hasta llegar a 14 pesos. En ese momento alguien me vendió para lograr la mayoría del 50.

¿Y el resto de las acciones?

Pues volví a ofrecer siete pesos. A los cuatro meses ya tenía el 80 por ciento del Banco.

¿Qué siguió?

La fundación de la Corporación de Ahorro y Vivienda Las Villas, aunque ya tenía una compañía de seguros. En total he fundado o comprado más de una docena de entidades financieras.

¿Ha hecho negocios malos?

Sí, como todos.

¿Muy malos?

No. Pero he tenido pérdidas ocasionales o he ganado poquito. La clave la ha dicho Uribe mil veces: trabajar, trabajar y trabajar. La otra, la gestión administrativa. Esa es la diferencia entre ganar y perder.

¿La crisis de 1982 lo golpeó?

Muchísimo. Yo acababa de hacer la inversión en el Banco de Bogotá y otras cosas. Ese fue un momento muy difícil, pero me dediqué todavía más a la construcción y eso nos sacó adelante. Llegamos a construir 4.000 casas en un año.

¿Y la de 1999?

Ese sí fue un momento muy difícil.

¿Perdió el sueño en esos días?

Por lo general, tengo un problema de sueño espantoso. Pero en esos días dormí mucho menos. Tuve que trabajar durante dos o tres años mucho más que cuando empecé a construir la compañía. Fue necesario ponerles capital a los bancos para apoyarlos, lo cual en plata de hoy sería algo cercano a los 2 billones de pesos. Vendí Cementos Samper y una compañía celular para sacar recursos, pero eso nos dio una confianza casi ilimitada del público.

¿Fue parecido a lo que sucedió recientemente en Estados Unidos?

Mucho. Con la diferencia de que aquí el Gobierno no suministró la ayuda que era necesaria.

¿Qué opinión le merecen las críticas a los banqueros que causaron buena parte de los problemas actuales?

Que son merecidas. Hubo muchos episodios de verdadera irresponsabilidad que yo censuro totalmente, porque tuvieron que ver más con especulación que con el negocio financiero. Pero fíjese que en Colombia no hubo nada de eso. Los juiciosos fuimos los de aquí.

Pero a los bancos se les ataca…

Cierto. Pero esos ataques serían mucho más fuertes si estuviéramos débiles y el dinero del público estuviera en riesgo. Yo creo que en general los colombianos han podido constatar el avance de la banca en las últimas décadas y agradece el buen servicio que prestamos. A nadie le caen en gracia ciertos costos, pero son inevitables. Además, no solo estamos totalmente regulados, sino que pagamos una buena cantidad de impuestos y nuestro nivel de utilidades es comparable al de otros negocios.

¿Ahora trabaja menos que antes?

Tengo una jornada de trabajo de unas 14 horas. Me levanto a las siete y estoy en la oficina hasta las nueve o las nueve y media de la noche. He superado la angustia, el estrés y la desesperación del triunfo. Saber si uno va a tener éxito.

¿Qué quería originalmente?

Uno empieza con una empresa pensando en tener un futuro asegurado para uno y su familia. Ya después uno empieza a sentirse como miembro de una comunidad, de un país y a sentir la responsabilidad de ayudar y servir.

¿Le importa que digan que usted es el hombre más rico de Colombia?

No me gusta tanto. Le aumenta a uno exageradamente el riesgo. Eso no es bueno, pero no hay manera de ocultarlo.

¿Le agobia la seguridad?

Soy muy cuidadoso. Me la tomo con mucha seriedad: la mía y la de mi familia. Es cierto que la privacidad y la libertad se pierden notablemente. Y uno vive sujeto a cosas que no son agradables, pero se acostumbra. A veces, cuando viajo, me doy el gusto de salir sin guardaespaldas que me acompañen.

Dicen quienes lo conocen que su único gusto es el avión privado…

En el sentido de salido de lo normal, sí. Pero me gusta viajar, distraerme e ir de vez en cuando a buenos hoteles. En general soy una persona muy familiar, con cinco hijos y diez nietos.

¿Hoy en día les dedica más tiempo a los temas de filantropía?

Definitivamente. Por ejemplo, a Colfuturo le dedico mucho. También a Anif. Si puedo hacer aportes, los hago.

Le gusta hacer uno o dos discursos grandes al año….

Sobre temas nacionales. Claro, si tuvieran que ver con lo que yo hago perderían credibilidad. Creo que logro un buen impacto en la opinión con eso. Y creo que son provechosos para el país. Es que aquí se piensa que los únicos que pueden hablar del manejo estatal son los políticos. ¡Qué va! Los particulares no solo tenemos, sino que estamos obligados a hacerlo.

¿Por qué el tema de la educación?

Porque incide totalmente en el bienestar del país. Además, yo soy un producto de la educación pública.

¿Es cierto que su gran frustración fue no hacer un postgrado?

Así es. Estaba aceptado en Harvard y no me pude ir. Eso me quedó faltando y sobre todo perfeccionar mi inglés. Me hubiera encantado tener esa experiencia universitaria.

¿Cómo ve a Colombia?

Le veo un gran futuro y creo que el progreso del país en estos 50 años es formidable. El ingreso per cápita más o menos se ha triplicado. El analfabetismo esta prácticamente erradicado. La infraestructura, comparada con la que teníamos antes, ha mejorado muchísimo. Nos falta mucho, sin duda, pero hemos avanzado bastante.

¿Hemos sido mal gobernados?

Algunas veces hemos sido deficientemente gobernados. En ese caso, se habrían podido hacer mejor las cosas.

¿Se considera uribista?

Definitivamente.

¿Reeleccionista?

Lo he dicho públicamente, porque yo he vivido todos los gobiernos anteriores y he visto el enorme problema con la guerrilla y la violencia. La primera vez que se quebró la tendencia de ese problema fue en el presente gobierno.

¿Y no le preocupa el choque de instituciones?

Sí me preocupa. Pero tiemblo al pensar que podríamos volver atrás. Es que llevo 60 años viendo la violencia y Uribe ya demostró que puede hacer la tarea. Ahora, hay que respetar la institucionalidad y la legalidad. No puede haber transacciones en eso.

¿Es optimista sobre el país?

Abierta y decididamente optimista.

¿Qué les dice a los jóvenes que se le acercan a pedirle consejo?

Que aprovechen el tiempo y trabajen por su país. Que aquí están las oportunidades. Si yo no dijera eso, sería un contrasentido.

Popularity: 32% [?]

La ciencia detrás de la magia: Bruce M. Hood

Posted by pocho On Noviembre - 27 - 2009

Por: Revista Carrusel

330. MagiaFoto: CEET

¿Por qué creemos en lo increíble?

Tenemos supersticiones, usamos amuletos y creemos en fantasmas. La magia está presente en nuestros tiempos y algunos científicos como Bruce M. Hood tratan de explicarla.

¿Por qué tenemos agüeros? ¿Los fantasmas son reales? ¿Cuál es la razón para creer en lo sobrenatural? ¿Existe la magia? Son preguntas que pueden sonar extrañas en la sociedad actual, en la que los avances y continuos descubrimientos de la ciencia parecieran conducirnos a una era en la que la lógica es el nuevo dios ante el que deberíamos hincarnos. Pero lo cierto es que, a pesar de esos hallazgos, seguimos teniendo una manera de ver y afrontar el mundo ligada a la magia, al menos eso sugiere Bruce M. Hood, director del Centro de desarrollo cognitivo del departamento de psicología experimental de la Universidad de Bristol (Inglaterra), quien analiza desde la ciencia esos fenómenos que creemos inexplicables.

Hood acaba de lanzar su libro Sobrenatural (editorial Norma), una obra en la que examina desde supuestas apariciones, hasta la verdad sobre los amuletos y rituales de buena suerte, en donde el veredicto del científico es que todo aquello que creemos mágico, tiene una explicación muy racional que se enraíza en la cultura, pero también en nuestro cerebro y en la manera como funciona. El autor de esta extraña y muy interesante obra, habló con CARRUSEL sobre las creencias mágicas que persisten en nosotros y las razones por las que se originan.

¿Por qué las personas tienden a creer en los fenómenos sobre naturales?

Existen varias razones. Algunas personas asumen que creemos en lo que nos han dicho en la infancia, pero como anoto en el libro hay creencias sobrenaturales que tenemos, que son muy personales y que no hemos escuchado de nadie. Una de las razones por la que la gente cree, es porque han tenido alguna experiencia personal que suponen que no se puede explicar por procesos naturales, pero lo cierto es que todos hemos vivido experiencias extrañas o inusuales y es la forma como las interpretemos lo que determina si somos creyentes o no.

Del libro se deduce que parte de esas creencias sobrenaturales pertenecen a nuestra naturaleza como especie. ¿De qué nos sirve creer en ellas? ¿Son una manifestación de la evolución en nuestro cerebro?

No podemos evitar las creencias sobrenaturales, porque vienen de los mismos mecanismos del cerebro que las generan de manera natural. Esas creencias pueden ser beneficiosas en la medida en que nos pueden ayudar a realizar mejor una actividad; es decir, si usted cree que puede controlar ciertos resultados con rituales es beneficioso, porque la gente (por ejemplo, los atletas) se desempeña mejor cuando realiza su ritual supersticioso.

¿Nuestra sociedad es más lógica ahora, gracias a los avances de la ciencia y la cultura, que la de hace algunos siglos?

Yo diría que sí, pero no hemos erradicado las creencias sobrenaturales, aunque ahora son menos evidentes de lo que eran.

Hay millones de testimonios que hablan de la existencia de fantasmas o extraterrestres ¿Se pueden negar desde la ciencia y la lógica?

Sí, porque no existe evidencia científica que apoye la veracidad de esos millones de reportes. Las anécdotas de muchos no constituyen una evidencia.

Algunos aseguran haber visto imágenes de Cristo en paredes, en rocas y hasta en alimentos, y lo llaman milagros. ¿Por qué la mente nos permite ver figuras donde aparentemente no las hay?

El cerebro humano tiene mecanismos especialmente sensitivos para detectar patrones en las imágenes. Por ejemplo, el giro fusiforme en el lóbulo temporal es particularmente sensible a las caras, algo que parece estar conectado desde el nacimiento.

Vemos películas de horror y nos gustan los relatos de apariciones. ¿De dónde surge nuestra fascinación con lo que nos asusta?

Ese es un punto interesante. Aparentemente algunos de nosotros disfrutamos de la emoción de asustarnos, porque sabemos que se trata solo de una película o historia y podemos disfrutar de la experiencia con el conocimiento de que no nos perjudicará. Es como subirse a una montaña rusa: da miedo, pero se siente muy bien cuando para.

Cuando tenemos miedo y estamos solos a menudo creemos escuchar ruidos o ver sombras. ¿Qué sucede en la mente y por qué nos juega malas pasadas?

Yo diría que el hecho de estar solo puede causar un estado de ansiedad y eso puede incrementar la alerta sobre amenazas potenciales. También es una situación estresante y sabemos que el estrés aumenta la tendencia a descubrir cosas y patrones que realmente no están allí.

Muchos tienen amuletos de la buena suerte, objetos a los que les adjudican poderes sobrenaturales. ¿Por qué la gente centra su fe en un objeto y cómo se crean este tipo de fetiches?

Muchas personas usan talismanes para la buena suerte. Algunos de ellos son culturales, pero otros son simples objetos que hemos asociado con buenos presagios. También están los rituales supersticiosos, a los que les atribuimos poderes que no tienen verdaderamente.

Usualmente un ritual supersticioso se forma cuando un individuo está en una situación donde el resultado futuro es impredecible pero importante (por ejemplo, un examen, una apuesta o un partido de tenis). Si el resultado es positivo para ese individuo, entonces él intentará averiguar qué fue lo diferente en esa ocasión  y tratará de repetirlo en la siguiente. Ese individuo podría pensar que tal vez fue algo en particular en su ropa o que alguien le dio buena suerte. La simple asociación positiva con ese algo particular se vuelve mágica. Esto se conoce como post hoc, ergo propter hoc (se traduce como: “después de esto, luego a consecuencia de esto”), lo que es una falacia (un razonamiento incorrecto que dice que si existen dos acontecimientos y uno pasa después del otro, el segundo se debe al primero).

Hay objetos de famosos que se venden en subastas por mucho dinero y hasta las pertenencias de asesinos en serie son artículos codiciados que ejercen cierta fascinación positiva o negativa ¿Creemos que los objetos quedan impregnados con la esencia de su propietario?

Sí, y este es uno de los principales puntos en mi investigación. Incluso si la gente dice que no cree que el objeto tenga una ‘esencia’ perceptible de su propietario anterior, se comporta como si la tuviera.

A veces creemos que cuando dos personas piensan lo mismo al mismo tiempo hay telepatía o que podemos sentir la mirada de alguien. ¿Qué sucede en nuestra mente que nos lleva a concluir que tenemos alguna capacidad extrasensorial?

Esto es conocido como una conjunción ilusoria. Cuando dos cosas pasan juntas y cercanas en el tiempo, tendemos a verlas como casualmente relacionadas: una hizo que la otra ocurriera. Esto también está relacionado con la falacia post hoc, ergo propter hoc.

En algunos pueblos de Colombia han ocurrido casos en los que cientos de personas ganaron el chance apostándoles a números que aparecieron en la piel de animales como peces o ranas. Esto aparentemente reta a las probabilidades. ¿Cómo se podría explicar?

La historia probablemente es un mito urbano. De otra manera tendríamos que aceptar que algo, como una especie de espíritu, hubiese decidido alterar los resultados de la lotería, y yo pensaría que los espíritus tienen cosas más importantes que hacer con su tiempo, si es que existen.

Muchos creemos que la gente gana la lotería por suerte y que la suerte se puede controlar y predecir, pero no existe evidencia científica que lo sustente. La mayoría de quienes apuestan a la lotería son personas pobres, que tienen la esperanza de cambiar sus vidas, y ellos oirán cualquier historia que les diga que tienen oportunidades de ganar. Así también, las compañías de lotería no dirán la verdad sobre las probabilidades, porque prefieren que todos piensen que son especiales y que pueden ganar.

¿Cuál es la diferencia entre un escéptico y un creyente?

Existen varias diferencias entre creyentes y no creyentes, y una de ellas es que los no creyentes están en la capacidad de suprimir su inclinación natural de pensar que existen fuerzas sobrenaturales actuando en el mundo, mientras que los creyentes se inclinan más por sus razonamientos intuitivos.

Popularity: 7% [?]

VIDEO DE LA SEMANA

Música recomendada

Escuchar Pocho.fm

Twitter