"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" - Alfred North Whitehead

Mirá, ve!

¿'Vojabés' por qué los caleños hablamos así?, una lingüista (Ana María Díaz Collazos) lo explica

Fuente: El País – Cali, Colombia

600. Caleño

El acento caleño es muy singular. No se dice “pan” sino “pam” y la “j” reemplaza a la “s” en palabras como “Ejo” (eso) o  el ya tradicional “Vojabés” (vos sabés).

El caleño suaviza las consonantes, nasaliza las consonantes   y les imprime ese ritmo pausado, y esa sonoridad cantarina que suena a la alegría y  el desenfado del Pacífico.

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En España desapareció el voseo en el Siglo XVIII, pero en Cali se preservó y hoy es una de las regiones de América donde se conserva el “vos”, que tiene un origen muy antiguo.

Así lo afirma la lingüista caleña Ana María Díaz Collazos, una autoridad en la materia, quien ha dedicado su vida a investigar fenómenos como el “voseo”. Es ella quien explica que el acento caleño está emparentado con el andaluz.

Licenciada en literatura de  Univalle, Magíster en Literatura Hispánica del Instituto Caro y Cuervo, Doctora en Lingüística Hispánica de la Universidad de Florida y becada por la National Science Foundation de Estados Unidos, sabe de lo que habla.

Hace unos años, Ana María  publicó en las páginas de El País un artículo que resultó ser un clásico, donde explica las claves del “Caleñol”.

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Por eso ahora, que está de visita en la ciudad,  decidimos hablar de nuevo con ella para llevar a nuestros lectores algunos de los aprendizajes que ha hecho  en sus más recientes años de investigación sobre voseo, tuteo, usteo y demás rasgos de nuestra habla. Esto nos dijo, ve.

¿De dónde salió, además de Andalucía, el acento caleño?

Cali creció y se fundó con una fuerte influencia de los dialectos de Buga, Palmira y otros migrantes de clase alta, pero rural. El “mirá, ve” viene del “mirad, ved” español. Esa “D” final desapareció en el siglo XIX. Cuando uno lee documentos del Siglo XVIII aún se encuentran  registros del “mirad” y el “traedme”, con la  “D” original.

El voseo no es exclusivo del Valle…

No.  Se habla de “vos” en Cauca, Nariño, Antioquia, Quindio, Risaralda; en un pueblo de  Valledupar llamado San Diego y hasta en Ocaña, Santander, que son “islas” de voseo. Estas zonas fueron, por mucho tiempo, de  difícil acceso geográfico  y en parte por eso el voseo se preservó.

¿Y en otros países de América?

En Argentina se vosea también, pues hasta el Siglo XVIII era un territorio muy apartado del resto de América. En Chile, el voseo tuvo una modificación muy particular, ellos dicen “vos querí”, “vos estabai”, “vos queriai”, le quitaron la “S” final   al “quereis” “estábais” y “queríais” de los españoles. En Uruguay se dice “tú querés”, que tiene el mismo sistema morfológico del voseo pero con “tú”.

¿Por qué fue desapareciendo el voseo?

Por la estigmatización. En el Siglo XVIII en España se expandió el tuteo, y el voseo quedó reservado para las clases bajas, se le consideró habla de gente ignorante, ruda, grosera. Esa ideología llegó a América y se quiso borrar el voseo.

¿Para qué se usa el voseo?

Tiene tres usos. El primero, es el del capataz que lo usa para mandar, para dar órdenes: “Andá traeme”. Luego está el voseo de confianza o natural, entre amigos y familia. Y en tercer lugar el voseo que se usa como insulto, como forma agresiva de expresión. Investigué documentos de los  tiempos de la Colonia y encontré que se insultaba con voseo.

¿Por qué en el Valle es tan arraigado el voseo?

Es una herencia española, una huella que queda del mundo colonial. Y aquí lo usa todo el mundo, sin distingo de estratos sociales, lo que indica que en el Valle hubo más interacción entre clases, entre la alta, la media  y la baja.

¿Entonces es señal de cercanía social?

Sí, el voseo es señal de menor estratificación o al menos de mayor contacto entre las clases sociales. Pero en Cali pasa algo curioso, se usa el tuteo para enamorar, por eso si un hombre tutea a  otra mujer se despiertan los celos de su novia, porque el tuteo revela un trato especial, romántico, diferencial.

¿Qué pasó con Bogotá y el voseo?

Se estigmatizó su uso, igual que en España. Se le considera ofensivo y agresivo. Pero el tuteo entre estratos sociales muy diferentes también resulta ‘ofensivo’ en Bogotá, lo cual es una herencia medieval. Allí existe un “usted” de respeto y distancia y un “tú” reservado  para los que son más cercanos o de más confianza.

¿La fuerte presencia afrodescendiente modificó el habla del Valle?

En la lingüística hispánica hay muy poca influencia de los dialectos africanos, excepto quizá por algunas palabras que se integraron al léxico. Pero en el español no hay nada de estructura africana ni indígena, se conservó la estructura original.

Quienes vienen de afuera perciben que quienes más vosean o tienen un acento valluno más marcado son las clases muy altas o muy bajas. ¿Están en lo cierto?

Tiene todo el sentido. Pierre Bordieu dice que la clase que está más sometida a la necesidad de hablar ‘bien’ es la clase media, porque necesita ascender y tiende a suavizar o a neutralizar ciertos rasgos del habla que revelan su origen popular. En cambio la clase alta y la baja están relajadas.

¿El voseo tiende a desaparecer?

Para nada. El Valle del Cauca y Antioquia son regiones pujantes, son regiones muy importantes dentro de la economía nacional, y cuando una región tiene tanta relevancia su habla se vuelve señal de autoafirmación, de autoestima y de orgullo.

¿El voseo caleño es entonces señal de autoestima?

Claro. Si las élites vallecaucanas validan ese hablar regional y se crean campañas como #DeCaliSeHablaBien, nos sentimos más orgullosos de lo nuestro y, en ese sentido, el voseo se vuelve afirmación, cariño, sentido de pertenencia y fuente de orgullo.

¿Entonces mejor no hacemos una campaña por el rescate de la “D” en palabras como “solidaridá”?

(Risas) Andrés Bello ya lo intentó en el Siglo XIX y  perdió.

¿Y qué hay de la “M” que reemplaza a la “N” en palabras como “pam” y “pamdebono”?

En el Valle se da el fenómeno de la nasalización de las vocales y también se presenta “elisión fonética” que comúnmente se conoce como “comerse las letras”.

¿A qué se debe ese remplazo de un fonema por otro? 

En lingüística  hay un sonido en la mente y otro al pronunciar. La gente sí  cree que está pronunciando la “N” o la “S”, pero en realidad está pronunciando una  “M” o una “J”. Es un fenómeno interesante que también ocurre en Yucatán, México. Allí dicen “Yucatam”.

¿Es por esa razón que  el “eso sí” suena como “ejo ji”?

Ese es  un fenómeno andaluz: se hace una aspiración de la “S” que se convierte en una  “J”. Yo diría que es un ejemplo de oclusión glotal. Los andaluces aspiran todas las “S” al final de todas las sílabas como en “gracias”, que queda “gracia”.

¿Por qué a unas regiones de Colombia les irrita tanto el acento de las otras?

Si un acento nos resulta irritante  es por la ideología lingüística de estigmatización. La ideología lingüística la aprendemos cuando somos niños de 3 o 4 años. Allí es cuando se forja la identidad. El gusto es muy relativo, es una construcción cultural y se adquiere en la niñez.

Leí comentarios de lectores que en el pasado artículo que ustedes me publicaron decían: “No es cierto, yo soy del Valle y no hablo así”. Aprovecho para invitar a esos lectores a concientizarse: ¡Sí, hablamos así! Dejemos el negacionismo. (Risas)

  • “Sobre todo en Bogotá hubo rechazo a lo peninsular, después de la Independencia. Se rechazaba todo lo que sonara a “Madre Patria”, incluido el acento y puede ser que quienes hoy se irriten con el acento español sean, sin saberlo, portadores de esas ideologías lingüísticas. Recordemos que somos un país muy joven”.
  • “Aquello de ‘mejorar la lengua’ es una ideologíaclasista y una visión de la identidad regional muy negativa. El lenguaje materializa las relaciones de poder y los discursos sobre la ‘corrección’ idiomática  existen para ejercen poder sobre el otro. No debemos menospreciar el habla campesina, por ejemplo, porque seguramente esa era el habla del Siglo XVIII y ellos la preservaron mejor que nosotros”.
  • “En la adolescencia se definen los rasgos dialectales que perdurarán. Los adolescentes pueden aprender a hablar de cierta forma en su casa, pero al llegar al colegio suprimirán algunas expresiones que no encajan con la ideología de su generación”.

“NO DEJEMOS MORIR EL PIROPO CALLEJERO” 

¿Por qué le preocupa que se penalice el piropo callejero?
El piropo es una forma del habla que solo existe en el español y algo en el italiano. Si el piropo sobrevive es porque es propio de las lenguas romance; pero en lo anglosajón el concepto de piropo no existe tal y como lo entendemos  nosotros.
El piropo es una tradición oral, uno se la ha escuchado al papá, a los amigos; en España solo los viejos lo conservan pero ha desaparecido entre los jóvenes.
Me da tristeza que se penalice el piropo, que el feminismo de corte anglosajón venga a imponerse y a echar por tierra un fenómeno de la oralidad lingüística muy propio de nuestro idioma.
El piropo lo están interpretando como acoso sexual, pero hay que entender que todo tiene un contexto, que el piropo es una forma muy elaborada del idioma español que colinda con la metáfora. Es una tradición popular emparentada con la copla,  el chiste o las canciones de cuna. Propongo democratizar el piropo y crear un hashtag: #Salvemoselpiropo.

ENTRE EL CASTELLANO Y EL  ANDALUZ, MIRAD

¿Qué opina sobre las disputas sobre dónde se habla el mejor español de Colombia?
Hay un mito de que en Bogotá se habla el mejor español y en documentos del Siglo XVII se referencia el “hablar bonito” del bogotano, pero es solo porque allí hubo más migración castellana. En el resto del país hubo más influencia andaluza.
El castellano creía que hablaba mejor que el andaluz, que se come la “S”. Andalucía era en tiempos de la colonia una región más pobre y con más influencia árabe;  Castilla, por su parte, era una región más rica
y sentía que su habla era más ‘pura’. El Pacífico  recibió más influjo andaluz. También el Caribe. Mientras que el centro del país es más castellano.

Los andaluces tienen consonantes muy débiles en general:

  • La ‘B’, la ‘D’ y la ‘G’ se pronuncian en Cali de forma muy suave, por herencia andaluza.
  • Por eso se dice ‘toas las naiaes’ en lugar de ‘toda las navidades’

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Con el alma en las neuronas

“Mire, el bien y el mal son pendejadas nuestras. La gente hace lo que hace por conveniencia”. Rodolfo Llinás

Fuente: Revista Arcadia – Bogotá, Colombia

505. Llinás

Entrevista a Rodolfo Llinás

Es posible reconstruir un cerebro humano con computadores y hacerlo hablar, pensar, sentir amor o tener una percepción de sí mismo?

La pregunta tiene que ver con la naturaleza del cerebro. Hay quienes piensan que es posible, pero yo pienso que no. Las ideas que la gente tiene respecto del cerebro son más que todo de tipo computacional. No se han dado cuenta de que el cerebro es ante todo un aparato capaz de sentir, capaz de internalizar información a nivel molecular. El sistema nervioso es en ciertos aspectos como un computador, pero en otros definitivamente no. Un ejemplo: usted puede tener una imagen hecha por un sistema de televisión que transforma puntos de luz en imágenes. Usted me puede decir que ese sistema está “viendo”. Pero si yo tomo un lente de cámara, un lente hecho de vidrio, este hace lo mismo: toma una onda y la transforma en una imagen. Ese es un sistema totalmente diferente, no computacional. Es un sistema de física analógica (o sea, no digital). El sistema nervioso es como un lente, no como un computador. Eso es lo primero. Lo segundo es que si no hay un sustrato vivo, no se presentarán las propiedades del cerebro que nos interesan. Hacer sumas y restas sí, pero sentir no es posible para un computador. El sistema nervioso no es simplemente un transformador de información. La información que trata el cerebro debe tener un contexto, en este caso el contexto de la vida.

A lo máximo a lo que se puede aspirar es a hacer algunas simulaciones…

Simulaciones sí se pueden hacer: un robot que camine por ahí y reconozca alguna cosa y vaya a cogerla. Pero eso es hueco, es simplemente una actitud externa. No hay una contraparte interna, ni de emociones ni de contexto. Desde mi punto de vista se pueden simular estados cerebrales, pero un cerebro no, ni ahora ni nunca.

¿Pero entonces esas conexiones hombre-máquina no se podrán hacer básicamente por el “soporte” del cerebro, porque es un soporte orgánico?

El cerebro transforma información en estados funcionales bioquímicos y celulares. Allí toman parte las propiedades del agua, las propiedades de los canales, etc. Es decir, no hay simplemente “información que pasa”. Esa información cambia el sistema profundamente, lo cambia hasta su estructura molecular: construye nuevas proteínas. El sistema nervioso no es simplemente un sistema de comunicación. El cerebro establece estados funcionales internos que ya tiene cuando nació. En otras palabras, nosotros no aprendemos a ver el rojo y el verde, nosotros sabemos qué es el rojo y el verde porque los sentimos. Los computadores no sienten. No podrán comer, no podrán repararse a sí mismos, no van a tener la posibilidad de cambiar las moléculas de su estructura.

Sin embargo, todas estas iniciativas invitan a pensar en esa corriente de pensamiento que se llama el transhumanismo, que dice que los seres humanos podemos ser mejorados de manera artificial.

Esos son sueños de una noche de verano. Yo le pregunto si socialmente estamos mejor como individuos, con toda la parafernalia que tenemos de computadores y televisores. ¿Somos mejores?

Creo que no, ¿pero no hay maneras en las que se puedan mejorar ciertas funciones del cerebro a través de conexiones con máquinas?

No. Es fácil mejorar la visión con anteojos, es fácil mejorar la audición con un amplificador. Pero si me dicen: “vamos a ponerle a alguien una exomemoria”, yo les digo que ya la tiene en el computador. Eso no se puede meter adentro. En este momento están tratando de hacer una retina artificial, pero una retina artificial no es mucho más que unos anteojos. Si la retina se muere no hay nada que hacer.

En todo caso, la neurociencia está transformando la concepción que tenemos del ser humano. ¿Usted nos podría decir hacia dónde?

Nos dice que la naturaleza del cerebro es la naturaleza de lo que somos.

¿Solo somos lo que hace nuestro cerebro?

 No somos ángeles, somos animales inteligentes. Y solo nos podemos mejorar como animales inteligentes. ¿Cómo se mejoran los animales? Con mejor educación, con mejor alimento, con una estructura social más adecuada. Mejorarnos genéticamente es muy difícil. Eso lo hemos sabido siempre: si queremos mejor gente tenemos que tener mejor educación y mejor soporte social.

Usted dice que “la mente es uno de los muchos estados funcionales globales del cerebro, es decir que la mente es uno de los muchos estados generados por la sociedad de neuronas que llamamos cerebro”. Las neuronas entonces son la causa de la mente. Usted es en ese caso un materialista, en el sentido científico.

Absolutamente.

Si somos materia y obedecemos a un azar evolutivo, en últimas no importa mucho lo que pase con nosotros como individuos o como especie. Si, por el contrario, somos algo más que materia, no digamos alma, pero sí conciencia o mente, quizás haya un sentido trascendente para nuestras vidas, un misterio que nos mantenga curiosos y respetuosos ante el fenómeno de la vida. Así estaría justificada una acción ética, un cuidado de las especies. Me parece que en la visión materialista todo se torna frío, o como le dijo a usted García Márquez, un poco descorazonado.

Está mal entendido el materialismo. El materialismo no es frío. ¿Cómo puede serlo? ¿Es que acaso la masa es fría? Esa postura que usted propone es un poco rara y yo no estoy de acuerdo con ella. Yo trato de hacer lo mejor que puedo en la vida, más por razones estéticas que por cualquier otro motivo, porque es más conducente emocionalmente ser bueno que ser malo, hacer algo bello que algo feo. Es más conducente hacer cosas que valgan la pena que hacer cosas que no valen la pena. La parte emocional del sistema nervioso es completamente esencial, porque la estructura intelectual está basada en la emocional. Mire, el bien y el mal son pendejadas nuestras. El problema es que la gente hace lo que hace por conveniencia y está negociando continuamente. Pero esto es una cuestión existencial. Es cuestión de hacer el bien por el placer de hacer el bien. Empezamos a darnos cuenta de la importancia que tiene el sistema nervioso, por fin. Lentamente la gente está empezando a entender un poco qué son. Ahora la situación es si van a tener la suficiente inteligencia y el suficiente candor para entender que hay que ser bueno, no porque le van a uno a pagar, ni porque lo vayan a querer, sino por el pago que uno se hace a sí mismo. Y esa es una capacidad que hay que aprender. Todo esto de pronto es demasiado sofisticado, no sé, pero a mí me parece obvio.

Permítame ahondar un poco más en este tema del materialismo versus su alternativa. El biólogo Francisco Varela sostiene de manera muy convincente que “la mente no está en la cabeza”, es decir, la mente se enraíza en un cuerpo pero también en el medio ambiente. Es un proceso que trasciende nuestros cerebros. No está ni adentro ni afuera, se encuentra más allá de esas divisiones aparentes…

Yo conocí muy bien a Varela. Esa posición es muy antigua y no estoy de acuerdo en lo más mínimo. Esa idea de que la conciencia es una propiedad universal de todo lo que existe me parece una generalización inaceptable.

¿Por qué?

Porque debe haber un cierto orden para que las cosas tengan sus propiedades emergentes. Las propiedades emergentes son propiedades del sistema que no le pertenecen a ninguna de sus partes por sí solas: son el producto de las relaciones entre las partes, como la conciencia. Usted no puede encontrar ninguna parte del cerebro y decir: “ahí está la conciencia”, porque la conciencia es una propiedad del sistema. Esa idea de la conciencia como una propiedad universal de todas las cosas no le da una postura emergente a nada. En ese sentido, no se necesitarían cerebros. La única solución que existe es el estudio de las propiedades emergentes. Ellas requieren un cierto orden y una cierta estructura a nivel atómico, a nivel molecular y a nivel celular. Eso es absolutamente lógico. Si se mira cualquier aspecto del universo, sea astronómico o sea microscópico, para que las cosas tengan cierta estructura tiene que haber un orden, tiene que haber un sistema, si usted quiere.

¿Pero ese sistema necesariamente tiene que ser material?

¡Pero y qué más hay!

Conciencia. Se puede trabajar con la hipótesis de que lo que hay no es fundamentalmente materia, sino conciencia…?

¿Conciencia cómo, flotando por ahí?

 El premio Nobel Wolfgang Pauli, por ejemplo, alcanzó a trabajar de la mano de Carl Jung en el sentido de que la psique y la materia se encontraban en una estrecha unidad psicofísica.

Pauli era un buen físico, pero era medio brutón cuando se refería a la situación neurobiológica. Cámbieme de tema, por favor.

¿Para conocer la rosa hay que contemplar la rosa o hay que desarmar la rosa?

 Depende de lo que quiera hacer, si simplemente quiere verla y olerla es suficiente. Si le interesa la rosa como estado funcional, tendrá que examinar su fisiología, su química y todo lo demás.

Pero aparte del disfrute estético, ¿no habría un conocimiento válido solamente en contemplarla?

Es un conocimiento válido, pero es un conocimiento limitado.

¿Y el otro conocimiento no es limitado?

Mucho menos: yo puedo mirar la rosa en una fotografía o puedo mirarla en tres dimensiones. O le puedo meter un mordisco. Si le meto un mordisco voy a saber mucho más de la rosa que antes. Lo mismo pasa con todo sistema de exploración; luego, depende de qué tanto quiera usted saber de la rosa.

 El hecho de que cualquier aspecto de la vida –el amor, la moral, la creatividad, etc.– pueda presentarse como un estado funcional del cerebro, no significa que el cerebro sea la causa de dichos estados. Esto sería como decir que el radio es la causa de la música que se escucha en el radio. La causa de la música está en otro lugar.

El cerebro no es como un radio porque un radio está organizado a priori para establecer ciertas relaciones. No evolucionó.

Pero ¿estudiar la conciencia partiendo de las neuronas no sería como estudiar la música desde los instrumentos musicales? Los instrumentos, desde luego, no son la música, como tampoco lo son las relaciones entre los instrumentos.

¡La música solo existe en el cerebro!

¿Pero la música no está más allá, en las ondas, por ejemplo?

No, la música solamente existe en el cerebro. Si en mi casa tengo un maravilloso sistema de sonido, pero no lo oigo, entonces la música no existe. Se trata de una interpretación del cerebro. Si no hay intérprete no existe.

¿De qué nos sirve saber tanto sobre el cerebro si vivimos en una sociedad que está angustiada, estresada, deprimida?

La situación de depresión es una situación cerebral porque la depresión no existe afuera, la angustia no existe afuera, el dolor no existe afuera. Lo que existe es que la gente está viva, entiende, oye, siente y no aprecia el estar vivo, no aprecia qué tan precioso y qué tan importante y qué tan invaluable y qué tan increíble es la vida por la vida misma. ¿Se va a terminar? Sí, ¿y qué? ¿Después habrá más vida? Pues claro que no. Eso es buenísimo porque le da a uno un conocimiento y un valor a la vida que la gente no tiene. Entonces se respeta más, se entiende más si uno sabe que se va a morir. Y uno se vuelve generoso no porque le vayan a pagar sino por el placer de ser generoso.

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Psico neuroinmunología

Lo que el corazón quiere, la mente se lo muestra.

Fuente: es.sott.net

500. Psiconeuroinmunología

Esta es una entrevista que La Vanguardia Digital le realizó al Dr. Mario Alonso Puig quien es Médico Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo, Fellow de la Harvard University Medical School y miembro de la New York Academy of Sciences y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia. 

Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo. “Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”. Hay que entrenar esa mente. 

Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas. Soy católico. Acabo de publicar Madera líder (Empresa Activa) IMA SANCHÍS – 18/10/ 2004 

- Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión? 

Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria. 

- ¿Psiconeuroinmunobiología? 

Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos. 

- ¿De qué se trata? 

Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal. 

- ¿Qué tipo de cambios? 

Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas. 

- ¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios? 

Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios. 

- ¿Cambiar la mente a través del cuerpo? 

Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental. 

- ¿Dice que no hay que ser razonable? 

Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando. 

- Exagera. 

Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretacion de la realidad. 

- Más recursos…. 

La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con transtornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades. 

- ¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras? 

Santiago Ramon y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metáforica. Ahora sabemos que es literal: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”. 

- ¿Seguro que no exagera? 

No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos. 

- ¿Hablamos de filosofía o de ciencia? 

Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harward han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%. 

- ¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas? 

Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia. 

- ¿Por qué nos cuesta tanto cambiar? 

El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona. 
La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente. 
Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, sino sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente. 

- Deme alguna pista. 

Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia. Ver lo que hay y aceptarlo. Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. 
Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.

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La dueña del micrófono

Es lamentable escuchar, el resultado de esta bochornosa entrevista. Totalmente salida de contexto la periodista. Considero que el funcionario, tiene total derecho a contestar... NO LO SE !!!. Peor sería el escenario, si él llegase a entregar información errada a los oyentes. ¿Como se le va a ocurrir tildar de payaso, a su entrevistado?. De verdad, que falta de respeto. Muy merecido el término de "Abusiva", ya que lo invita a su programa radial, para insultarlo. A estos "Periodistas Dueños del Micrófono", esta muy bien de que "Los pongan en su sitio". Carlos Prieto

Fuente: Youtube


Titulo: “¡Más payasa usted!”

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

Por: Andrés Burgos

“¿A quién le preguntamos, a mi mamá?” Le preguntó la periodista Vicky Dávila al director de la Aerocivil, Gustavo Lenis, cuando lo entrevistó el pasado viernes sobre un incidente en el aeropuerto Nubia de Manizales, del cual, el entrevistado no supo responder mayor cosa.

Que el director de la Aerocivil no sepa cuál es el conducto regular en casos como el de Manizales es como que un periodista tenga pésima ortografía, pienso yo; pero la contrapregunta de la periodista de pésima ortografía, me pareció más grave y ofensiva con los usuarios que un incidente menor en un aeropuerto pequeño.

“Pues sí, pregúntele a su mamá”. Respondió Lenis, desconcertado y agudo a la vez.

¡Grave error, doctor Lenis! Un funcionario público debe tener clarísimo que a un periodista colombiano no se le puede llevar la contraria.

“¿Sabe qué es lo malo doctor Lenis?” –respondió Vicky, que jugaba de local- “Que me parece que usted está muy sobrador, me parece que usted está en una pésima actitud y que esa no puede ser su actitud porque resulta que usted es un funcionario público y a usted le pagan con los dineros de todos los colombianos, usted no puede salirme con esta payasada con la que está saliéndome aquí en La Fm”.

Me hubiera encantado ser en ese momento el director de la Aerocivil para responderle a la carismática Vicky que su periodismo es de quinta, que la intención de las entrevistas es escuchar al entrevistado y entablar con él un diálogo respetuoso basado en los argumentos de ambas partes y que está prohibido acorralar a sus invitados para que digan lo que ella quiere escuchar.

Le hubiera dicho que me parece que siempre se congracia con el gobierno de turno: uribista en el gobierno de Uribe y santista en el gobierno de Santos. Le hubiera alegado que me ofende que confunda a sus oyentes opinando cuando informa  e informando cuando opina…

Sobradora usted que cree que la opinión de los demás está amarrada a la suya. Pésima actitud la suya que se enerva ante una respuesta salida del libreto.

¿Payasada? payasadas las de RCN en el día de los Santos Inocentes, le hubiera objetado yo.

Pero Lenis, más inteligente y reposado, respondió: “Más payasa usted. A mí no me falte al respeto que yo llevo una trayectoria larga y limpia como para que usted me venga a decir payaso. A mí me respeta”.

Vicky, sorprendida por la falta de respeto del entrevistado, concluyó indignada: “Bueno, pues queda muy claro qué clase de persona y qué clase de funcionario es usted”.

¡No señora! Hubiera revirado yo. ¡Usted es la que a diario demuestra qué clase de periodista es. Usted no puede maltratar a sus entrevistados como maltrata a  la lengua castellana!

En fin. Me pregunto en qué momento le otorgamos tanto poder a periodistas como Vicky, a los que les permitimos insultar a cualquier funcionario público al aire sin siquiera sonrojarse.

¿Desde cuándo se nos volvió costumbre que Gustavo Gómez agreda a Petro en Twitter o que el Todopoderoso, Luis Carlos Vélez se robe el show en un debate presidencial?

¿Por qué tenemos que escuchar al aire cómo Julito regaña a sus periodistas por llevarle la contraria? ¿o aguantarnos tantos comentaristas deportivos que, irrespetuosos y prepotentes, destruyen la estima de cualquier club de fútbol o jugador en mala racha?

Parece que el Cuarto Poder del Estado colombiano, como los otros tres, requiere de una reforma urgente que lo salve de los malos manejos y de la desfachatez de sus representantes más ilustres.

Twitter: @andresburgosb

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Pobreza intelectual

Sin comentarios...

Fuente: La W Radio

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