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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

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Toy Story 3

Posted by pocho On Julio - 26 - 2010

Por: Olga de la Fuente

Fuente: Letras Libres

Han pasado más de diez años desde la última vez que vimos a Woody, a Buzz Lightyear, y al resto de sus amigos. Diez años desde que acompañamos a los juguetes en misiones ultra secretas y aventuras peligrosas. Diez años desde que los vimos sufrir con ventas de garaje, mudanzas y fiestas de cumpleaños. Diez años desde que combatieron perros come-juguetes, vecinos tortura-muñecos, botargas gigantescas y archienemigos galácticos. Diez años desde que Woody tuvo su primer desplante de celos por la llegada de un juguete nuevo. Y diez años desde que Buzz se dio cuenta que era un juguete “Hecho en Taiwán” y no un guardián de la galaxia.


Esperamos mucho. Toy Story vio crecer una generación. Frases como “Al infinito y más allá” o “No estoy volando, estoy cayendo con estilo”, se han convertido en parte del imaginario colectivo. Toy Story es un parteaguas en la historia de la animación al ser el primer largometraje animado en su totalidad por computadora. El uso de la tecnología es fantástico (y más en la tercera parte) pero las historias son aún mejores. Pixar -la compañía detrás de la saga Toy Story y películas comoMonsters, Inc.Buscando a Nemo, entre otras- es famosa por sus historias divertidas, por sus personajes con alma y por atreverse a tomar riesgos que otras casas productoras dirigidas al mercado infantil no se atreven. Como dirían los juguetes: fueron muchos años sin que jugaran con nosotros. Valió la pena la espera.

Pocas secuelas modernas han logrado igualar –y mucho menos superar– a sus predecesoras: The Godfather IIThe Empire Strikes Back, por nombrar dos ejemplos. ¿Y qué hay de terceras partes? Lee Unkrich, director de Toy Story 3, se dio cuenta que para que una tercera parte funcione –como es el caso de The Lord of the Rings– ésta tiene que ser parte de una historia grande, dividida en tres. Lo logró: Toy Story 3 es la culminación de las angustias que los juguetes expresaron en las dos primeras películas. Es aquí donde su miedo más grande se hace realidad: Andy –su dueño– creció y ya no juega con ellos. Algunas cosas no han cambiado, como Rex –el dinosaurio– que sigue igual de neurótico que siempre. Pero la realidad es que ya nada es lo mismo: los pobres juguetes viven apretados en un baúl, dedicados a inventar estrategias para llamar la atención de su dueño.

La película inicia –como siempre– con un juego. Esta vez se trata de un Western que integra elementos de fantasía, ciencia-ficción, acción y aventura. Es como si Sergio Leone, Geroge Lucas y Steven Spielberg se hubieran juntado a hacer la superproducción de sus vidas: trenes, explosivos, un Corvette rosa, un dinosaurio, changos de hule asesinos, marcianos, y una nave espacial gigante con forma de cochino manejada por un cochino sin escrúpulos. La cinematografía y los movimientos de cámara alcanzan los niveles de las mejores películas de acción: grúas, tracking shots, grandes angulares y lentes anamórficas. La secuencia es un sueño para los amantes del exceso.

Hay quienes se preguntan qué demonios hace una secuencia de esa magnitud en una película como Toy Story 3. Pero si algo hemos aprendido de las dos primeras películas, es que Andy es un niño con mucha imaginación. La secuencia se trata de la fantasía del niño. La cámara se aleja para revelar a Andy jugando en su cuarto, vista en un montaje de videos caseros. El presente es diez años después. Andy –ahora un adolescente de 17 años– se prepara para ir a la universidad. Los juguetes –los pocos que quedan– no saben qué será de ellos. La incertidumbre los está matando.

Y por una equivocación, Woody y sus amigos terminan en una guardería que a simple vista parece el paraíso: Sunnyside. Después de todo, ¿qué podría tener de peligroso un lugar que tiene un arco iris pintado en la entrada? Se trata de un lugar donde los juguetes no tienen dueños. Ahí nadie les romperá el corazón y siempre habrá niños que jueguen con ellos. Parece el lugar perfecto, hasta que les asignan el salón de los niños chiquitos hiperactivos, y se enfrentan a sus peores pesadillas: maltratos, mocos, babas y pegamento. Tienen que salir de ahí.

Además del elenco habitual hay personajes nuevos: Lotso, un oso bonachón color de rosa con olor a fresas; Sr. Espinas, un erizo vestido de alpino con complejo de actor shakesperiano; Ken (el de Barbie), un metrosexual con un guardarropa que ya quisiera Carrie Bradshaw; Bebote, un muñeco abandonado que nadie querría encontrarse en una noche de insomnio; y muchos más. El villano mayor (cuya identidad no será revelada en esta reseña) tiene una buena razón para ser malo. No se trata del villano superficial que nació villano. Es fácil odiar a los villanos cuando son malos por naturaleza, pero ¿qué hay de un personaje que nació bueno y al que su triste pasado lo obligó a volverse cruel?

Toy Story 3 es una película completa en todos los sentidos. Los artistas detrás de ella están de acuerdo en que no se trata de presumirle al mundo lo bien que dibujan, o lo diestros que son para usar los programas de animación. Están de acuerdo en que se trata de contar una historia honesta cuyos elementos –sonido, color, iluminación– se complementen. Es verdad que la animación es infinitamente mejor. Los juguetes tienen un rango mayor de expresiones, las texturas son más creíbles y los escenarios más complejos. Pero uno nunca se olvida del argumento para comentar la nueva paleta de colores. Y es que resulta imposible despegar la atención. Con un guión intachable de Michael Arndt (ganador del Oscar por Little Miss Sunshine), el final de la saga de Toy Story es humano, fresco y divertido. No hay un minuto desperdiciado. Toy Story 3 es una película sobre la amistad; sobre los seres queridos que a veces se van, pero no por ello dejan de estar cerca de nosotros.

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Las 10 películas del año

Posted by pocho On Diciembre - 21 - 2009

Fuente: Semana

370. Sector 9

Si usted fue a cine con frecuencia, durante este 2009 que está terminando, fue testigo de algunas de las producciones más originales que se han filmado en el mundo en mucho tiempo. Estas son las 10 más evidentes.

1. ‘Gran Torino’ (EUA) de Clint Eastwood: el icónico Eastwood ha vuelto a filmar, a los 78 años, un pequeño clásico, simple en el mejor sentido de la palabra, que contiene las obsesiones que lo han acompañado como director: el pasado, la culpa y la redención.

2. ‘La duda’ (EUA) de John Patrick Shanley: con la ayuda de un elenco insuperable, el dramaturgo neoyorquino, autor de Hechizo de luna, convierte su propia obra de teatro en una gran película que da cuenta de las ambigüedades morales de nuestros tiempos..

3. ‘La clase’ (FRA) de Laurent Cantet: de la mano de un profesor de escuela pública, el señor Marin, somos testigos de que los conflictos que suceden en un salón de clases son los mismos que sucederán, muy pronto, en los tensos escenarios del mundo.

4. ‘¿Quieres ser millonario’? (ING) de Danny Boyle: este habilísimo melodrama, editado con una destreza pocas veces vista, es una fábula ejemplar que prueba que la gente es capaz de hacer muchas más cosas por amor que por dinero.

5. ‘Sector 9′ (NZ-EUA) de Neill Blomkamp: esta extraordinaria película de ciencia ficción nos advierte que el futuro de la humanidad será idéntico al pasado: que, en muy pocas palabras, haremos lo que podamos para someter a los demás.

6. ‘Vals con Bashir’ (ISR) de Ari Folman: una proeza cinematográfica, un documental animado con cara de novela gráfica, que recuerda que el cine es un lenguaje plagado de posibilidades y que el arte es una buena manera de decir lo que aún nadie ha dicho.

7. ‘Al otro lado’ (ALE-TUR) de Fatih Akin: el director de Contra la pared ha hecho su mejor película hasta el momento: seis personajes tristes, entre Bremen y Estambul, son obligados a reconocer que la vida siempre está a punto de suceder.

8. ‘Ponyo’ (JAP) de Hayao Miyazaki: a partir de las leyendas del mar, y de un relato clásico de Hans Christian Andersen, el más grande director de cine animado de las últimas décadas presenta esta fábula sobre por qué el amor sí le sirve a la Tierra.

9. ‘Hace tiempo que te quiero’ (FRA) de Philippe Claudel: Claudel, un respetado novelista francés, se juega el todo por el todo con este drama discreto, a la Tennessee Williams, que contiene una inmensa actuación de Kristin Scott Thomas.

10. ‘Up’ (EUA) de Pete Docter: los primeros 15 minutos de esta comedia animada, una combinación perfecta entre el mundo de Disney y el mundo de Miyazaki, prueban que el cine está comenzando a pensar en nuevas maneras de contar historias.

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Por: Luis Fernando Afanador

Fuente: Semana.com

366. Los pecados de mi padre

Me han dicho que los pecados de mi padre es un buen documental. Lo iba a ver el viernes pero se me atravesó otra película: Cinco días sin Nora . Excelente, no se la pierdan por nada. Cuando uno se le atraviesa otra película es porque no está muy convencido de ver la que iba a ver. Sí, puede ser buena e interesante, pero da algo de pereza verla. En mi caso, quisiera resolver algunas dudas.

1. Sebastián Marroquín era un nombre para tener el derecho a otra vida en otra ciudad, para no ser más el hijo de Pablo Escobar. Pero cuando el hombre aceptó aparecer en un documental como el hijo de Pablo Escobar para reconciliarse con los hijos de unas de sus víctimas (qué casualidad, las más famosas y las más importantes políticamente hablando) la cosa cambia por completo. Primero, el cambio de nombre se vuelve inmediatamente ridículo, es como si saludara: “Mucho gusto, soy Sebastián Marroquín, el hijo de Pablo Escobar”.
2. ¿El acto de perdón fue sincero o fue para las cámaras, para lavar la imagen? Es importante saber esto. Es muy distinto arrepentirse como un anónimo Sebastián Marroquín en Buenos Aires y pedir perdón a los hijos de las víctimas fuera de cámaras. No olvidar: es que vino “a promocionar su película”, como si fuera un actor. Hay ahí algo que no cuadra. O fuera de foco.
3. Aparte de Popeye, que es siempre sospechoso, hay gente que insiste en que Sebastián Escobar -dejémoslo así, mitad real, mitad ficticio- no era una inocente criatura. Es imprescindible saber eso a ciencia cierta porque cambiaría nuestra apreciación sobre su testimonio y el documental ¿No tiene derecho al perdón? Claro que sí, pero tendría que ser de otra manera, no en todo caso así, en el cine, tan olímpico. Así como no debe pagar por los pecados de su padre, debe responder por los suyos. Con el mal funcionamiento que ha tenido en Colombia la ley de Justicia y Reparación, con los arrepentimientos a medias de los paramilitares, no basta y nos sobra.

Insisto, no la he visto, es un prejuicio, pero lo comparto porque he visto que mucha gente tiene también serias reservas al respecto. Pronto la veré y les contaré mi opinión. Con una cartelera tan mala como la actual, es difícil que se atraviese otra película.

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