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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Archive for the ‘CINE’ Category

Porfirio

Posted by Pocho On mayo - 11 - 2011

Por: Sofía Gómez G.

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

Durante meses, Alejandro Landes fue todos los días a la casa de Porfirio Ramírez Aldana en Florencia, Caquetá.

Aunque estaba reacio y contestaba por inercia a sus preguntas, el realizador intentaba convencerlo de hacer una película sobre cómo eran su vida y su dolor antes de que se hiciera tristemente célebre por ser el hombre en silla de ruedas que secuestró un avión de Aires en septiembre del 2005.

La perseverancia de Landes venció y ’Porfirio’, su segundo largo tras ’Cocalero’ -coproducción en la que participa Colombia-, verá la luz en el apartado Quincena de Realizadores, del Festival de Cine de Cannes, que comienza el miércoles.

“Al principio, él desconfiaba de mí. La relación surgió solo porque yo volví. Nadie más regresó”,recuerda el realizador nacido en Brasil y de madre colombiana, que se interesó por la historia después de verla en los medios.

‘Porfirio’ se basa en hechos y personas reales; incluso, quienes actúan son el mismo Porfirio, su hijo menor y una vecina. Sin embargo, el relato es una ficción que ahonda en la humanidad, la soledad y la frustración de este hombre humilde, de 56 años, que quedó parapléjico en 1991 al recibir un disparo durante un operativo de la Policía.

A raíz de las negativas del Gobierno de pagarle una indemnización, tomó la justicia por su cuenta. Después de lo ocurrido, tiene la casa por cárcel y sobrevive vendiendo minutos de celular.

“Todos estamos encarcelados en nuestro propio cuerpo. No quería hacer una pieza periodística más en un país donde hay tantas balas y violencia, sino retratar el dolor“, dice el director, vía telefónica, desde París.

Porfirio nunca leyó el guion, que Landes pulió durante su estadía en la Residencia de Cannes en el 2009.

“Antes de empezar a filmar, hice un ejercicio de observación y presencia con la cámara. Los puse a convivir a todos unas semanas antes, pero nunca con el propósito de que se convirtieran en actores porque no quería que tuvieran precocinados los sentimientos”, agrega el cineasta, que pasó cinco años madurando el proyecto.

Landes está contento con el filme, que terminó hace apenas unos días. Y habla del resultado: “Para mí, el cine no es de contar historias, sino de producir sensaciones. Lo interesante de esta película es que cuando la gente se encuentra con Porfirio, se da cuenta de que es mucho más cercano de lo que imaginaba”,dice.

Proyectos y cortos en el festival

Seis productores colombianos estarán en el Producers Network de Cannes para buscarles financiación a sus proyectos en el mercado del festival. Ocho cortos irán al Short Film Corner, entre ellos ‘María la ladrona’, de Helbert Antia. Jhonny Hinestroza irá al programa La Fabrique des Cinémas du Monde, con el corto ‘Cuando llegan los muchachos’.

Imágenes del filme ‘Porfirio’, que es dirigido por Alejandro Landes, en la dirección http://bit.ly/iXwFf7

Oliver Assayas

Posted by Pocho On marzo - 4 - 2011

Por: Paola Villamarín

Fuente: El Tiempo

El realizador francés Olivier Assayas llega al Festival de Cine de Cartagena un mes y medio después de haber recibido el Globo de Oro por su miniserie Carlos, sobre el hoy detenido terrorista venezolano Ilich Ramírez Sánchez, el ‘Chacal’.
Lejos de la postura que se podría imaginar en el ganador de un premio como el Globo, Assayas es un hombre sencillo que sonríe sin esfuerzo. Ha estado nominado tres veces a la prestigiosa Palma de Oro, en Cannes, y está abierto a recordar sus años como crítico de cine en la emblemática revista francesa Cahiers du cinéma y a advertir que el formato digital tiene sus peligros.

¿Qué nuevos retos le impuso ‘Carlos’?

Para mí, todo era nuevo, porque nunca antes había hecho una pieza basado en una historia reciente. Nunca había rodado una película que envolviera personajes de la vida real y que tuviera esa clase de mixtura entre países, culturas y actores. He hecho muchas películas en las que he necesitado descubrir nuevos espacios o nuevos terrenos, pero hacer Carlos fue tomar grandes riesgos. Era hacer una película de cinco horas y media de duración, con la complejidad de que la historia salta de un país a otro. Y la hicimos con un presupuesto relativamente pequeño. Es un presupuesto de tres películas francesas de televisión en París, pero, en este caso, teníamos escenas de acción y viajamos por el mundo.

¿Qué relación había tenido previamente con talento latinoamericano?

Nunca había usado el español en mis películas. Por muchas razones, siempre he sentido una relación cercana con la cultura latinoamericana. Mi padre había vivido en Argentina. Cuando crecí, siempre oí gente hablando español. Siempre ha sido parte de mi mundo. Esta oportunidad fue excitante porque pude poner dentro de una película algo a lo que siempre me había sentido cerca. Creo que por esa razón sentí como parte de mi familia a los actores Édgar Ramírez y Juan Acosta.

¿Cuando era crítico qué lo conmovió del cine latinoamericano? ¿Y qué lo conmueve hoy?

En la época en la que escribí ensayos sobre cine o crítica, a comienzos de los 80, la gran cosa era el descubrimiento del cine asiático. Fue el momento en el que la gente en Europa descubrió que en Asia había ese cine, que de hecho se estaban haciendo películas en China, Taiwán y Tailandia. Creo que fue a lo que más le presté atención, pero estaba interesado también en el cine latinoamericano. En ese tiempo se hablaba más del cine mexicano. Vi una retrospectiva de Emilio el ‘Indio’ Fernández e inclusive lo entrevisté en París. Yo estaba maravillado. Creo que es uno de los maestros del cine mundial. El más visible en esa época era Arturo Ripstein, a quien también admiro mucho. Hoy, el cine latinoamericano es uno de los más excitantes y vivos de la cultura mundial, pero de Colombia no he visto nada.

Hoy, a ciertos directores no les gusta ver películas. ¿Le parece un contrasentido?

No lo es. No me considero un cinéfilo, pero veo muchas películas porque soy curioso. Me interesa saber qué ocurre en la cultura del cine, pero cuando hago mis cintas, cuando las dirijo y las escribo, mi referencia no son las películas, sino la vida real. No quiero hacer películas que estén basadas en la cultura fílmica, sino en mi experiencia del mundo. Las emociones que tenemos en la vida real son mucho más fuertes, al final, que el arte que encontramos o absorbemos. Cuando dirijo a un actor no le digo, haz como el actor de Alfred Hitchcock. Yo les digo: ‘Traten de ser genuinos, de ser honestos, de ser ustedes. No piensen en las películas ni en la actuación’. Puedo entender que los cineastas no quieran ver películas.

Usted no hace ensayos con sus actores.

No ensayo ni hago lecturas con los actores. Para mí la cuestión es decidir con qué actor o actriz voy a trabajar. Una vez lo decido, siento que ya tengo la mitad del trabajo hecha. No funciono con los actores porque ellos son buenos actores, sino porque conectan con el personaje o conmigoNecesito confiar en individuos. En lo que creo es en la espontaneidad. Siento que eso pasa solo cuando el actor dice la primera línea delante de la cámara. Con frecuencia, me quedo con la primera toma.

Usted hizo ‘Clean’ con Nick Nolte, ¿cómo fue?

Yo estaba asustado porque él es un actor de Hollywood. Yo me preguntaba cómo se iba a adaptar, cómo íbamos a funcionar juntos, pero instantáneamente conectamos. Con los buenos actores lo que pasa es que entienden lo que estás diciendo. Al final, estaba impresionado con él. Él funciona exactamente como yo: es excelente en la primera toma, en la segunda y en la tercera, pero después se aburre. Y odia ensayar.

Tiempo después de ser crítico, cuando estrenó ‘Los destinos sentimentales’, usted dijo que ya no quería hacer películas para cinéfilos. ¿Fue esto una ruptura en su carrera?

Comencé como pintor y la razón por la cual me metí a hacer películas fue porque siempre quise hacerlas, pero también porque tenía la idea de que las películas eran una forma moderna de arte que conectaba con la gran audiencia. La cultura del cine no se debe cerrar en sí misma porque, al final, la relación se vuelve incestuosa: haces películas para tus amigos o para la gente que piensa lo mismo que tú piensas, y eso es muy poco interesante, porque la idea siempre es confrontar ideas con gente que tiene otras perspectivas.

Hay debates sobre la conservación del video en el tiempo. De hecho, usted hizo ‘Carlos’ en 35 milímetros.

Es extremadamente importante, inclusive si alguien rueda en digital, tener un negativo de 35 milímetros;  es vital. Porque hasta este punto no sabemos cómo se va a preservar lo digital. Lo digital son números, pero los softwares cambian muy rápidamente. Inclusive, las máquinas para ver lo que se grabó en video hace 20 años ya no existen.

Los grandes estudios lo saben y por eso todas sus películas tienen negativos en 35 milímetros. Tenemos una historia del cine de más de un siglo y sabemos que podemos guardar ese formato. El problema serán las películas pequeñas, independientes, que no tengan dinero para transferirse a 35. Esas se van a perder.

Red social

Posted by Pocho On diciembre - 6 - 2010

Por: Ricardo Silva Romero

Fuente: Semana

Título original: The Social Network
Año de estreno: 2010
Género: Drama
Dirección: David Fincher
Guión: Aaron Sorkin basado en el libro The Accidental Billionaires, de Ben Mezrich.
Actor: Jesse Eisenberg, Andrew Garfield, Justin Timberlake, Armie Hammer, Josh Pence, Joseph Mazzello, Brenda Song, Rooney Mara.


Yo no quería que se acabara Red social: quería seguir conociendo ese mundo como un turista que recorre una ciudad que ha oído nombrar desde siempre. La película tenía que terminarse, sin embargo, porque ya había respondido las preguntas que mueven hacia delante el drama que relata. ¿Conseguirá ese disfuncional estudiante de 20 años, ese hijo de los computadores llamado Mark Zuckerberg, encajar en un mundo en el que nadie más habla su idioma?, ¿logrará que la red social que se ha inventado en Internet, el tal Facebook que transforma todo, lo convierta por fin en un hombre aceptado por los otros?, ¿se enterará algún día, después de pasar por encima de tantos, del significado de la palabra arrogancia?: todos los interrogantes habían sido despejados.

Pero yo no quería que se acabara. Red social es, como suelen ser las grandes películas norteamericanas (piensen, para no ir demasiado lejos, en las películas de siempre: Ciudadano Kane, El padrino, Network, Buenos muchachos, La lista de Schindler), una ficción que documenta un mundo: una ficción que convierte a un grupo de extraños en nuestros prójimos. Y el universo que nos describe punto por punto, el de una generación autista que ha estado democratizando a la humanidad por medio de Internet, como si fuera hora de probar que la democracia no solo sucede en el papel, resulta absolutamente fascinante. Red social es envolvente. No tiene coreografías de acción ni de sexo. No se saca ases de la manga en las escenas finales. Pero consigue ponernos en los zapatos de una nueva raza. Y probarnos que pertenecemos a ella.

¿Por qué lo consigue? ¿Cómo lo consigue? Primero: el brillante guión de Aaron Sorkin, el dramaturgo detrás de películas como Cuestión de honor o Juegos de poder, no le teme a poner todo en manos de los diálogos: no le teme a darles líneas inteligentes a todos sus personajes. Segundo: las interpretaciones impecables de Jesse Eisenberg, Andrew Garfield y Justin Timberlake nos hacen pensar “yo he visto a estas personas en alguna parte” desde el principio hasta el final de la narración. Tercero: el montaje de Kirk Baxter y Angus Wall, a medio camino entre el documental y el exigente cine del nuevo Hollywood de los 70, evita todos los pasos en falso. Cuarto: la extraordinaria banda sonora, compuesta por el Trent Reznor de Nine Inch Nails y el Atticus Ross de 12 Rounds, le sirve al largometraje como los rieles le sirven a un tren.

Y quinto: el cineasta David Fincher, que en Seven (1995), El club de la pelea (1999) y Zodiaco (2005) nos había descrito nuestra violencia, nuestra torpeza, nuestro narcisismo a la hora de acercarnos a los otros, dirige todos los elementos con su pulso de siempre hacia un final abierto que nos prueba que hemos estado viendo una tragedia: suelen terminar de esa manera, con una respuesta que nos obliga a verlas de nuevo, las grandes películas norteamericanas.

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