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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Archive for the ‘CINE’ Category

De dioses y hombres

Posted by pocho On octubre - 4 - 2011

Por: Manuel Kalmanovitz

Fuente: www.revistaarcadia.com


Es una película hermosa esta De dioses y hombres. Tiene la hermosura de unos paisajes tranquilos y melancólicos en Argelia. Se ven montañas y unos pocos árboles y es como si esa falta de elementos, ese carácter básico, se transmitiera a la película misma.

También tiene la hermosura de los rostros canosos y llenos de arrugas de sus protagonistas, que la cámara nos muestra con la misma mezcla de placidez y fascinación con la que recorre los paisajes ya mencionados. Está basada en una historia real, sobre ocho monjes trapenses en el Atlas de Argel, que fueron asesinados por fundamentalistas islámicos en 1996. Decir esto tan temprano en la reseña podría dañar el disfrute de los espectadores, que ya no podrán saborear el suspenso de preguntarse sobre el destino final de los pobres frailes. Efectivamente, los matan.

Pero no es una película de suspenso y saber cómo termina no la afecta en lo más mínimo. Es más, posiblemente los realizadores cuenten con que los espectadores lo sepan porque eso le da un conmovedor viso trágico a toda la contemplación y a los paisajes y a los rostros arrugados que nos muestran. Es una película hermosa, pero complicada. Después de verla quedé con una sensación de incomodidad y durante un rato no pude entender por qué. No era por la lentitud, placidez y contemplación, porque esas cosas me parecen, en general, apetecibles y sobre todo en el cine contemporáneo que tantas veces prefiere lo ensordecedor a lo silencioso.

Pero examinando esa incomodidad vi que se parece a la que despiertan las películas más dramáticas de Spielberg, en las que uno se siente que alguien muy hábil estuvo metiéndole los dedos en la boca sin pedir permiso y sin clarificar lo que pretendía. Manipulado, mejor dicho.

Pero ¿manipulado cómo? Pues los monjes son súper buena gente. Uno es médico y le ayuda a los nativos dándoles pomadas dermatológicas y tenis donados cuando los necesitan. Los demás no hacen nada malo: rezan, cantan sus misas, hacen sus labores diarias y recogen miel de sus panales para vender en un mercado. Cuando se meten con los nativos son respetuosos y comprensivos. Y son tan buenos, tan pacíficos, tan estoicos, racionales y serios.

Pero el malestar viene con la forma en que muestran a los nativos. Esos no tienen nada ni de pacíficos, ni de estoicos, ni de racionales. Solo hay un personaje árabe que lo es, una muchacha que le pide al médico consejos amorosos (no muy creíblemente, como cabe esperar). De resto, todos los argelinos aparecen como criaturas sudorosas, apasionadas, poco racionales.

Así son no solo los terroristas que se terminan llevando a los monjes, sino los representantes del Estado. Tanto militares como funcionarios hablan sudando y gesticulando, y luego torturan a sus enemigos y arrastran sus cadáveres por las calles.

En contraste, los monjes son un oasis de calma y compostura, estandartes de una racionalidad que esos nativos jamás podrán alcanzar. Y ahí se aumenta la incomodidad y comienza la incredulidad. ¿Es en serio lo que nos dice esta película? ¿En serio está diciendo, a estas alturas del siglo XXI, que a Argelia le iba mejor como colonia francesa? Pero no puede ser. Esos rostros?, esos paisajes?, esa tranquilidad?

Pero sí parece. Y, al pensarlo bien, no es sorpresivo. Es un discurso que concuerda con la Francia de Sarkozy, con la derechización general que se tomó a Europa, con la islamofobia y xenofobia que ha penetrado círculos intelectuales y no intelectuales por igual. Lo que sí es sorpresivo es que una píldora tan amarga tenga una cobertura tan hermosa, pacífica y contemplativa.

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Netflix

Posted by pocho On septiembre - 4 - 2011

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

Por 17.000 pesos al mes podrá acceder a 130.000 películas, legales, en su PC, celular o TV.

En el mundo de la tecnología, pocas veces se pueden hacer afirmaciones tajantes, concluyentes. No obstante, decir que Netflix es el verdugo del negocio del alquiler de películas y de empresas como Blockbuster no sería mentir.

A partir del 9 de septiembre, los colombianos podremos contratar este innovador servicio, del cual más de 25 millones de personas en Estados Unidos y Canadá son suscriptoras.

Por 17.000 pesos al mes, aproximadamente, los usuarios pueden acceder, a través de un PC, una consola de juegos, un celular, tableta o un TV conectado a Internet, a 130 mil títulos legales de manera ilimitada.

Las películas, series de TV o documentales no se almacenan localmente en el dispositivo del usuario, sino que se visualizan desde Internet bajo la modalidad de streaming. Si una persona, por ejemplo, solo viera dos películas cada fin de semana, estaría pagando algo más de 2.000 pesos por cada una, precio que incluso hace insensato pensar en filmes piratas. La mayoría de contenidos están en calidad DVD y otros en Full HD, que permiten una experiencia de audio y video muy buena.

Cambia la filosofía de ver películas
Además del aporte tecnológico, netflix apunta contra la piratería

La llegada de Netflix no debería ser vista solo como un avance en tecnología, sino sobre todo como un cambio en la cultura del alquiler de películas o series de TV, que por tradición ha implicado desplazarse físicamente a una tienda y esperar que allí esté disponible el disco que se quiere ver. En EE. UU. es ya una realidad la costumbre de ver cine en el computador o en una consola de juegos. Y, además, es un golpe certero a la piratería por su precio y la cantidad de títulos disponibles.

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Saluda al diablo

Posted by pocho On agosto - 25 - 2011

Por: Óscar Collazos

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

‘Saluda al diablo de mi parte’ responde de manera creativa a temas trillados por el cine colombiano sobre el conflicto armado.

Saluda al diablo de mi parte, la extraordinaria película dirigida por Juan Felipe Orozco, con guion de su hermano, Carlos Esteban Orozco, es una de las producciones de mayor impacto emocional que se hayan visto en el cine colombiano de los últimos años.

No se trata de una película más sobre el conflicto y sus violencias. El espectador es conmovido incesantemente por un espectáculo de violencia que cobra sentido desde el momento en que sabemos que se trata de la historia de un hombre poderoso (Léder) que, postrado en una silla de ruedas, planea vengarse de sus antiguos secuestradores.

Uno de esos secuestradores (Ángel) es un hombre que trata de rehacer su vida, suponemos que después de haberse acogido a alguna fórmula de paz del Gobierno. Ha renunciado a su pasado violento y busca un lugar en la sociedad. Se acaba de separar de su mujer y malvive con su vida de diez o doce años, pero padece hasta la desesperación el estigma del reinsertado y la incomprensión de la sociedad.

El clima de terror de la película se inicia cuando el antiguo secuestrador es raptado con su hija por la organización sicarial o paramilitar del ex secuestrado Léder y su hermana Helena. Para que se sepa que no habrá contemplaciones en el trato que se le dará en adelante, asesinan a su ex esposa y madre de la niña delante de él. Si Ángel quiere salvar la vida de su hija, debe matar, uno a uno, a los antiguos secuestradores del inválido Léder.

Vigilado por sicarios y controlado por un dispositivo electrónico que Léder monitorea desde el templo de odio y venganza que es su casa, Ángel sale a cumplir la orden, contra su voluntad. Debe enfrentarse con sus antiguos compañeros de organización y hacer uso despiadado de las armas que creía haber abandonado.

La película de los hermanos Orozco contiene una reflexión central que sólo es posible entender después de conocer la rencorosa crueldad que domina a Léder. Su alma no encontrará sosiego hasta que acabe con el último de sus secuestradores, “perdonados” por “la sociedad” o el Gobierno pero jamás perdonados por él.

Las fórmulas “pacificadoras” del Estado, nos enseña el filme de Orozco, no cierran los infernales ciclos de la violencia política. El Estado puede y debe procurar esas fórmulas institucionales de paz, pero la fase siguiente y definitiva de perdón y olvido tiene que venir de los individuos.

La venganza es la expresión primaria de una “justicia” que se aplica, paradójicamente, con los instrumentos de la injusticia. Esta falsa justicia no hace más que reproducir nuevos ciclos de destrucción y violencia. El poderoso Léder, consumido por la amargura, no sólo pretende asesinar a sus antiguos verdugos; se destruye a sí mismo. Como en el proverbio chino, al cavar la tumba para su enemigo, el vengativo cava también su propia tumba.

‘Saluda al diablo de mi parte’ no desarrolla un tema trillado, como leí en alguna crítica especializada. Responde de manera creativa a temas efectivamente trillados por el cine colombiano sobre el conflicto armado, que ha tenido, sin embargo, obras admirables en el último año. Un solo título, por ejemplo: ‘Colores de la montaña’, el filme de Carlos César Arbeláez.

De manera excepcional, la violencia exterior que caracteriza las acciones de la película guarda una estrecha relación con la violencia interior de historia y personajes.

Por eso, nada es gratuito en esta realización de los hermanos Orozco, en la que se destacan las actuaciones de Édgar Ramírez, Carolina Gómez, Salvador del Solar y Ricardo Vélez. Y, sin duda, la envolvente música de Jermaine Stegall.

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El asesino dentro de mí

Posted by pocho On agosto - 19 - 2011

Por: Juan Carlos González

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

“Probablemente la más escalofriante y creíble historia en primera persona que jamás he encontrado acerca de una mente criminalmente pervertida” Stanley Kubrick

Versátil y prolífico, el director inglés Michael Winterbottom resiste cualquier intento de definición. Sus marcas autorales se borran en medio de una obra fílmica heterogénea, donde hay igual espacio para el drama, el documental, la comedia, la música, el erotismo, la ciencia ficción y la denuncia política (Bosnia, Afganistán, Guantánamo), sin olvidar su gusto por las novelas de Thomas Hardy. Consagrado por los festivales de cine de Berlín y San Sebastián, Winterbottom parece impulsado a reinventarse en cada nueva película, a retarse, a cambiar de piel: un comienzo fresco donde no hay certezas ni ideas preconcebidas. La sorpresa es su sello.

Y tremenda sorpresa nos llevamos sus seguidores al ver El asesino dentro de mí (The Killer Inside Me, 2010), su versión de una novela homónima de Jim Thompson escrita en 1952 y de la que Stanley Kubrick afirmó que era “probablemente la más escalofriante y creíble historia en primera persona que jamás he encontrado acerca de una mente criminalmente pervertida”.

Kubrick conocía bien la valía de Thompson: fue a él a quien le encomendó los diálogos de The Killing (1956) y el guion de Senderos de gloria (Paths of Glory, 1957). Además, otras novelas suyas han dado origen a películas de Sam Peckinpah, Alain Corneau, Stephen Frears y Bertrand Tavernier. Es literatura pulp, popular, barata, violenta, pero tremendamente efectiva.

Con ese material, Winterbottom hace un espeso homenaje al cine negro. Nos lleva a Central City (Texas), un pueblo de los años 50 donde aparentemente no pasa nada. Sin embargo, hay ahí un hombre, Lou Ford (interpretado por Casey Affleck), que tiene un volcán mental cuya inminente erupción nadie ha detectado. Es un psicópata enfundado en piel de oveja, digno heredero de una tradición de mentes enfermas como las que Alfred Hitchcock (al maestro siempre hay que recurrir) nos mostró encarnadas en seres aparentemente intachables, como los protagonistas de La sombra de una duda (1943), Psicosis (1960) y Frenesí (1972).

Cuando el asesino que habita dentro de Lou Ford se manifiesta, una estremecedora violencia misógina y sexual inunda la pantalla, dejándonos con una sensación de profunda incomodidad. Ese es el propósito de Winterbottom, llevarnos al límite de lo que podemos tolerar, mientras nos contagia de su fascinación por los incomprensibles motivos de la sed de un hombre tan inteligente y calculador, como a la vez enfermo y sanguinario. Lo logró, pero no le estamos necesariamente agradecidos por ello.

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What is that?

Posted by pocho On agosto - 7 - 2011

Por: Constantin Pilavios

Fuente: www.youtube.com


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Chloe

Posted by pocho On mayo - 14 - 2011

Por: Atom Egoyan *

Fuente: www.chloelapelicula.com

Buena puesta en escena, de en lo que se puede convertir una mirada indiscreta a los dispositivos móviles ajenos. La llamada a deshora, el chat, las fotos, etc.; pueden ser el detonante perfecto para generar un caos.

¿En que momento dejamos de ir a recogernos al aeropuerto?, ¿en que momento dejamos de llamarnos?. Carlos Prieto


Sinopsis

Catherine (Julianne Moore), una ginecóloga de éxito que lleva una vida acomodada, aunque monótona, junto a su marido David (Liam Neeson)y su hijo Michael (Max Thieriot), comienza a tener sospechas de que David la engaña. Tras conocer casualmente a Chloe (Amanda Seyfried), una joven y bella prostituta de lujo, decide contratarla para que seduzca a su marido y poner a prueba su fidelidad. Pero los relatos de los encuentros de Chloe con David no sólo prenden en Catherine la mecha de los celos, sino también una serie de deseos ocultos que la desconciertan. Atrapada en una telaraña de pasiones y sentimientos encontrados, Catherine descubrirá que en el peligroso juego de seducción de Chloe toda su familia está implicada.

* ¿Quien es Atom Egoyan?

Atom Egoyan es uno de los cineastas contemporáneos más célebres de la escena internacional. Sus largometrajes, marcados por un estilo muy personal y los numerosos proyectos relacionados le han servido para crear una gran obra que ha sido ampliamente aclamada por la crítica y que ha obtenido gran éxito comercial a nivel internacional. Atom ha sido galardonado en varios festivales internacionales de cine incluyendo el Grand Prix y el International Critics del Festival Internacional de Cannes y ha recibido dos nominaciones al Oscar por El dulce porvenir. En filmes anteriores, como Speaking Parts, El liquidador y Exótica, Egoyan profundiza en las relaciones íntimas, la situación de los desplazados y el impacto de la tecnología y medios de comunicación en la vida moderna. Estos asuntos han sido posteriormente tratados a lo largo de su carrera cinematográfica. Ararat, reflexión de Egoyan sobre el genocidio armenio que tuvo lugar en 1915, fue distribuida en más de treinta países. Asimismo, fue galardonada con varios premios entre los que se encuentran Mejor Película sobre Derechos Humanos del Political Film Society de Hollywood y el premio a la Libertad de Expresión del National Board of Review en Nueva York. Las adaptaciones cinematográficas de Egoyan también han sido objeto de alabanzas por parte de la crítica, tales como El viaje de Felicia y Where the truth lies, que fue premiada en la Feria del Libro de Frankfurt de 2006 como Mejor Adaptación Literaria Internacional a la Pantalla. Las películas de Egoyan han sido presentadas en numerosas retrospectivas y homenajes en todo el mundo, incluída una visión completa de su carrera en el Centro Pompidou de Paris en 2007.

Se han escrito muchos libros sobre su obra. Atom Egoyan e Ian Balfour editaron un libro muy interesante, una colección de ensayos sobre lo que hay detrás de los subtítulos SUBTITLES on the foreignness of film, publicado por MIT Press en 2004. La obra de Egoyan se ha expuesto en museos y galerías en Canadá y otros países, pasando por la Bienal de Venecia.

Egoyan ha recibido muchas distinciones a lo largo de su carrera. Fue presidente del jurado del Festival de Cine de Berlin en 2003 y ha participado en los jurados de Cannes, Venecia, Sundance y Toronto. Fue condecorado por el gobierno francés con la Orden de Caballero de Artes y Letras, ha recibido el premio Anahid Literary Award del Centro Armenio de la Universidad de Columbia y ha sido admitido en la Orden de Canadá. Asímismo, ha sido declarado Doctor Honoris Causa por varias universidades canadienses y en mayo de 2008 se le entregó el premio Dan David de la Universidad de Tel Aviv a la Recreación Creativa del Pasado, categoría que comparte con Amos Oz y Tom Stoppard.

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Porfirio

Posted by pocho On mayo - 11 - 2011

Por: Sofía Gómez G.

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

Durante meses, Alejandro Landes fue todos los días a la casa de Porfirio Ramírez Aldana en Florencia, Caquetá.

Aunque estaba reacio y contestaba por inercia a sus preguntas, el realizador intentaba convencerlo de hacer una película sobre cómo eran su vida y su dolor antes de que se hiciera tristemente célebre por ser el hombre en silla de ruedas que secuestró un avión de Aires en septiembre del 2005.

La perseverancia de Landes venció y ’Porfirio’, su segundo largo tras ’Cocalero’ -coproducción en la que participa Colombia-, verá la luz en el apartado Quincena de Realizadores, del Festival de Cine de Cannes, que comienza el miércoles.

“Al principio, él desconfiaba de mí. La relación surgió solo porque yo volví. Nadie más regresó”,recuerda el realizador nacido en Brasil y de madre colombiana, que se interesó por la historia después de verla en los medios.

‘Porfirio’ se basa en hechos y personas reales; incluso, quienes actúan son el mismo Porfirio, su hijo menor y una vecina. Sin embargo, el relato es una ficción que ahonda en la humanidad, la soledad y la frustración de este hombre humilde, de 56 años, que quedó parapléjico en 1991 al recibir un disparo durante un operativo de la Policía.

A raíz de las negativas del Gobierno de pagarle una indemnización, tomó la justicia por su cuenta. Después de lo ocurrido, tiene la casa por cárcel y sobrevive vendiendo minutos de celular.

“Todos estamos encarcelados en nuestro propio cuerpo. No quería hacer una pieza periodística más en un país donde hay tantas balas y violencia, sino retratar el dolor“, dice el director, vía telefónica, desde París.

Porfirio nunca leyó el guion, que Landes pulió durante su estadía en la Residencia de Cannes en el 2009.

“Antes de empezar a filmar, hice un ejercicio de observación y presencia con la cámara. Los puse a convivir a todos unas semanas antes, pero nunca con el propósito de que se convirtieran en actores porque no quería que tuvieran precocinados los sentimientos”, agrega el cineasta, que pasó cinco años madurando el proyecto.

Landes está contento con el filme, que terminó hace apenas unos días. Y habla del resultado: “Para mí, el cine no es de contar historias, sino de producir sensaciones. Lo interesante de esta película es que cuando la gente se encuentra con Porfirio, se da cuenta de que es mucho más cercano de lo que imaginaba”,dice.

Proyectos y cortos en el festival

Seis productores colombianos estarán en el Producers Network de Cannes para buscarles financiación a sus proyectos en el mercado del festival. Ocho cortos irán al Short Film Corner, entre ellos ‘María la ladrona’, de Helbert Antia. Jhonny Hinestroza irá al programa La Fabrique des Cinémas du Monde, con el corto ‘Cuando llegan los muchachos’.

Imágenes del filme ‘Porfirio’, que es dirigido por Alejandro Landes, en la dirección http://bit.ly/iXwFf7

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Oliver Assayas

Posted by pocho On marzo - 4 - 2011

Por: Paola Villamarín

Fuente: El Tiempo

El realizador francés Olivier Assayas llega al Festival de Cine de Cartagena un mes y medio después de haber recibido el Globo de Oro por su miniserie Carlos, sobre el hoy detenido terrorista venezolano Ilich Ramírez Sánchez, el ‘Chacal’.
Lejos de la postura que se podría imaginar en el ganador de un premio como el Globo, Assayas es un hombre sencillo que sonríe sin esfuerzo. Ha estado nominado tres veces a la prestigiosa Palma de Oro, en Cannes, y está abierto a recordar sus años como crítico de cine en la emblemática revista francesa Cahiers du cinéma y a advertir que el formato digital tiene sus peligros.

¿Qué nuevos retos le impuso ‘Carlos’?

Para mí, todo era nuevo, porque nunca antes había hecho una pieza basado en una historia reciente. Nunca había rodado una película que envolviera personajes de la vida real y que tuviera esa clase de mixtura entre países, culturas y actores. He hecho muchas películas en las que he necesitado descubrir nuevos espacios o nuevos terrenos, pero hacer Carlos fue tomar grandes riesgos. Era hacer una película de cinco horas y media de duración, con la complejidad de que la historia salta de un país a otro. Y la hicimos con un presupuesto relativamente pequeño. Es un presupuesto de tres películas francesas de televisión en París, pero, en este caso, teníamos escenas de acción y viajamos por el mundo.

¿Qué relación había tenido previamente con talento latinoamericano?

Nunca había usado el español en mis películas. Por muchas razones, siempre he sentido una relación cercana con la cultura latinoamericana. Mi padre había vivido en Argentina. Cuando crecí, siempre oí gente hablando español. Siempre ha sido parte de mi mundo. Esta oportunidad fue excitante porque pude poner dentro de una película algo a lo que siempre me había sentido cerca. Creo que por esa razón sentí como parte de mi familia a los actores Édgar Ramírez y Juan Acosta.

¿Cuando era crítico qué lo conmovió del cine latinoamericano? ¿Y qué lo conmueve hoy?

En la época en la que escribí ensayos sobre cine o crítica, a comienzos de los 80, la gran cosa era el descubrimiento del cine asiático. Fue el momento en el que la gente en Europa descubrió que en Asia había ese cine, que de hecho se estaban haciendo películas en China, Taiwán y Tailandia. Creo que fue a lo que más le presté atención, pero estaba interesado también en el cine latinoamericano. En ese tiempo se hablaba más del cine mexicano. Vi una retrospectiva de Emilio el ‘Indio’ Fernández e inclusive lo entrevisté en París. Yo estaba maravillado. Creo que es uno de los maestros del cine mundial. El más visible en esa época era Arturo Ripstein, a quien también admiro mucho. Hoy, el cine latinoamericano es uno de los más excitantes y vivos de la cultura mundial, pero de Colombia no he visto nada.

Hoy, a ciertos directores no les gusta ver películas. ¿Le parece un contrasentido?

No lo es. No me considero un cinéfilo, pero veo muchas películas porque soy curioso. Me interesa saber qué ocurre en la cultura del cine, pero cuando hago mis cintas, cuando las dirijo y las escribo, mi referencia no son las películas, sino la vida real. No quiero hacer películas que estén basadas en la cultura fílmica, sino en mi experiencia del mundo. Las emociones que tenemos en la vida real son mucho más fuertes, al final, que el arte que encontramos o absorbemos. Cuando dirijo a un actor no le digo, haz como el actor de Alfred Hitchcock. Yo les digo: ‘Traten de ser genuinos, de ser honestos, de ser ustedes. No piensen en las películas ni en la actuación’. Puedo entender que los cineastas no quieran ver películas.

Usted no hace ensayos con sus actores.

No ensayo ni hago lecturas con los actores. Para mí la cuestión es decidir con qué actor o actriz voy a trabajar. Una vez lo decido, siento que ya tengo la mitad del trabajo hecha. No funciono con los actores porque ellos son buenos actores, sino porque conectan con el personaje o conmigoNecesito confiar en individuos. En lo que creo es en la espontaneidad. Siento que eso pasa solo cuando el actor dice la primera línea delante de la cámara. Con frecuencia, me quedo con la primera toma.

Usted hizo ‘Clean’ con Nick Nolte, ¿cómo fue?

Yo estaba asustado porque él es un actor de Hollywood. Yo me preguntaba cómo se iba a adaptar, cómo íbamos a funcionar juntos, pero instantáneamente conectamos. Con los buenos actores lo que pasa es que entienden lo que estás diciendo. Al final, estaba impresionado con él. Él funciona exactamente como yo: es excelente en la primera toma, en la segunda y en la tercera, pero después se aburre. Y odia ensayar.

Tiempo después de ser crítico, cuando estrenó ‘Los destinos sentimentales’, usted dijo que ya no quería hacer películas para cinéfilos. ¿Fue esto una ruptura en su carrera?

Comencé como pintor y la razón por la cual me metí a hacer películas fue porque siempre quise hacerlas, pero también porque tenía la idea de que las películas eran una forma moderna de arte que conectaba con la gran audiencia. La cultura del cine no se debe cerrar en sí misma porque, al final, la relación se vuelve incestuosa: haces películas para tus amigos o para la gente que piensa lo mismo que tú piensas, y eso es muy poco interesante, porque la idea siempre es confrontar ideas con gente que tiene otras perspectivas.

Hay debates sobre la conservación del video en el tiempo. De hecho, usted hizo ‘Carlos’ en 35 milímetros.

Es extremadamente importante, inclusive si alguien rueda en digital, tener un negativo de 35 milímetros;  es vital. Porque hasta este punto no sabemos cómo se va a preservar lo digital. Lo digital son números, pero los softwares cambian muy rápidamente. Inclusive, las máquinas para ver lo que se grabó en video hace 20 años ya no existen.

Los grandes estudios lo saben y por eso todas sus películas tienen negativos en 35 milímetros. Tenemos una historia del cine de más de un siglo y sabemos que podemos guardar ese formato. El problema serán las películas pequeñas, independientes, que no tengan dinero para transferirse a 35. Esas se van a perder.

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Red social

Posted by pocho On diciembre - 6 - 2010

Por: Ricardo Silva Romero

Fuente: Semana

Título original: The Social Network
Año de estreno: 2010
Género: Drama
Dirección: David Fincher
Guión: Aaron Sorkin basado en el libro The Accidental Billionaires, de Ben Mezrich.
Actor: Jesse Eisenberg, Andrew Garfield, Justin Timberlake, Armie Hammer, Josh Pence, Joseph Mazzello, Brenda Song, Rooney Mara.


Yo no quería que se acabara Red social: quería seguir conociendo ese mundo como un turista que recorre una ciudad que ha oído nombrar desde siempre. La película tenía que terminarse, sin embargo, porque ya había respondido las preguntas que mueven hacia delante el drama que relata. ¿Conseguirá ese disfuncional estudiante de 20 años, ese hijo de los computadores llamado Mark Zuckerberg, encajar en un mundo en el que nadie más habla su idioma?, ¿logrará que la red social que se ha inventado en Internet, el tal Facebook que transforma todo, lo convierta por fin en un hombre aceptado por los otros?, ¿se enterará algún día, después de pasar por encima de tantos, del significado de la palabra arrogancia?: todos los interrogantes habían sido despejados.

Pero yo no quería que se acabara. Red social es, como suelen ser las grandes películas norteamericanas (piensen, para no ir demasiado lejos, en las películas de siempre: Ciudadano Kane, El padrino, Network, Buenos muchachos, La lista de Schindler), una ficción que documenta un mundo: una ficción que convierte a un grupo de extraños en nuestros prójimos. Y el universo que nos describe punto por punto, el de una generación autista que ha estado democratizando a la humanidad por medio de Internet, como si fuera hora de probar que la democracia no solo sucede en el papel, resulta absolutamente fascinante. Red social es envolvente. No tiene coreografías de acción ni de sexo. No se saca ases de la manga en las escenas finales. Pero consigue ponernos en los zapatos de una nueva raza. Y probarnos que pertenecemos a ella.

¿Por qué lo consigue? ¿Cómo lo consigue? Primero: el brillante guión de Aaron Sorkin, el dramaturgo detrás de películas como Cuestión de honor o Juegos de poder, no le teme a poner todo en manos de los diálogos: no le teme a darles líneas inteligentes a todos sus personajes. Segundo: las interpretaciones impecables de Jesse Eisenberg, Andrew Garfield y Justin Timberlake nos hacen pensar “yo he visto a estas personas en alguna parte” desde el principio hasta el final de la narración. Tercero: el montaje de Kirk Baxter y Angus Wall, a medio camino entre el documental y el exigente cine del nuevo Hollywood de los 70, evita todos los pasos en falso. Cuarto: la extraordinaria banda sonora, compuesta por el Trent Reznor de Nine Inch Nails y el Atticus Ross de 12 Rounds, le sirve al largometraje como los rieles le sirven a un tren.

Y quinto: el cineasta David Fincher, que en Seven (1995), El club de la pelea (1999) y Zodiaco (2005) nos había descrito nuestra violencia, nuestra torpeza, nuestro narcisismo a la hora de acercarnos a los otros, dirige todos los elementos con su pulso de siempre hacia un final abierto que nos prueba que hemos estado viendo una tragedia: suelen terminar de esa manera, con una respuesta que nos obliga a verlas de nuevo, las grandes películas norteamericanas.

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Cine y literatura

Posted by pocho On diciembre - 2 - 2010

Por: Ricardo Bada

Fuente: El Espectador

Creo que sin excepción, cuando hemos visto una película que era adaptación de una novela, todos nosotros debemos haber dicho y sostenido, alguna vez, que las obras literarias siempre son superiores a su versión fílmica. Nadando contra corriente, opino que ese prejuicio debería ser corregido.

Para empezar, porque eso de que la novela es superior a la película sólo se nos ocurre decirlo —y hasta puede que sea cierto— cuando se trata de obras maestras de la literatura: Los hermanos Karamasov, Madame Bovary, Moby Dick, Lord Jim o  Don Quijote de la Mancha. Y no es así en todos los casos, recordemos filmes imperecederos basados en libros no menos fabulosos: Muerte en Venecia, Las uvas de la ira, Lady Chatterley, El gatopardo y la genial Memórias do cárcere, de Nelson Pereira dos Santos, surgida del libro también genial de Graciliano Ramos.

Para continuar, nunca debemos olvidar que hay películas infinitamente superiores a los relatos en que se basan: ejemplos muy contundentes podrían ser algunas de las creaciones de Luis Buñuel y Stanley Kubrik, como Belle de jour, Diario de una camarera, Ese oscuro objeto del deseo, Spartacus, La naranja mecánica y 2001: Odisea del espacio.

Para seguir, de los filmes basados en novelas casi puede afirmarse, sin temor a errar, que las películas suelen ser mejores que su cimiento literario. El libro Peter Pan, de James Barrie, no vale ni la mitad que su versión en dibujos animados por Walt Disney. Tarzán de los monos, en la reconstrucción de 1990 que incluye la escena donde Maureen O’Sullivan, la mamá de Mia Farrow, se baña desnuda en una laguna de la selva, es harto mejor que la novela de Edgar Rice Burroughs. Y ante una maravilla como Memorias del subdesarrollo, de Tomás Gutiérrez Alea, ¿quién recuerda que se basa en un relato del también cubano Edmundo Desnoes?

Y para terminar, permítanme decirles que el fundamento de nuestro prejuicio es la falsa noción de que toda obra literaria forzosamente tiene que ser mejor que su adaptación cinematográfica. El libro goza de un prestigio que lo aúpa muy por encima del filme. ¡Pavadas!, diría Mafalda con infalible puntería.

De todos modos, preciso es reconocer que hay autores cuya magia resulta imposible de traducir al celuloide, y el mejor ejemplo que se me ocurre es el de García Márquez. Lo documento con una anécdota del estreno alemán de la versión cinematográfica de su cuento Un señor muy viejo con unas alas muy grandes. Por aquellos días se encontraba en Berlín uno de los mayores talentos literarios de nuestro idioma, el guatemalteco Augusto Monterroso, quien se removía sumamente inquieto en su butaca durante la proyección. Al final no pudo contenerse y murmuró al oído a su vecina de platea, la escritora argentina Esther Andradi: “Otra más como ésta y el mundo entero nos retira su solidaridad”.

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