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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Archive for noviembre, 2011

Un nervio

Posted by pocho On noviembre - 30 - 2011

Por: Andrés Hoyos

Fuente: El Espectador – Bogotá, Colombia

Pensaba escribir sobre otra cosa, pero cuando pedí en Twitter que la Mane (Mesa Amplia Nacional Estudiantil) se pronunciara sobre el asesinato a sangre fría de los cuatro militares secuestrados por las Farc, se desató tal furor que caí en cuenta de que había pinchado un nervio. Me dijeron fascista, idiota y bruto, entre otras lindezas.

Como no me gustan los regaños ni los insultos ni que me que callen a los sombrerazos, recalqué lo que cualquiera sabe: que las Farc y el Eln están presentes en las universidades públicas del país y que esa presencia entraña un grave peligro para el movimiento estudiantil. Éste, me atrevo a pronosticarlo, terminaría en un parto de los montes si no se desmarca claramente de la violencia que todavía campea en muchos claustros. Ya en ello, una magnífica forma de hacerlo sería condenando la reciente brutalidad de las Farc. Luego pueden matizar cuanto quieran, repudiando la guerra o pidiendo salidas negociadas al conflicto, según se lee en el “programa mínimo” que han puesto sobre la mesa de negociación.

Coincidió esta polémica suscitada por los asesinatos de las Farc con la publicación de un elocuente artículo de Enrique Santos Calderón este domingo en el que recordaba la gran tragedia nacional de los años sesenta y setenta del siglo pasado, cuando movimientos estudiantiles aún más potentes que los de ahora desaparecieron triturados por dos fuerzas opuestas e implacables. De un lado estaba la represión del Estado, que incluyó torturas, bala, estrangulamiento financiero y demás barbaridades; del otro, el fanatismo y las guerrillas que despedazaron al movimiento por dentro, radicalizándolo sin piedad y en forma igualmente violenta. Dos generaciones de dirigentes fueron sacrificadas por el camino. Unos, como Jaime Arenas, ingresaron al Eln y al intentar salirse más adelante para empezar una carrera como la que hoy adelantan Gustavo Petro o Clara López, fueron asesinados por sus antiguos compañeros. Otros simplemente se desentendieron de la política, dejándola en malas manos.

Decía yo aquí mismo hace poco que una de las funciones de la universidad pública consiste en formar dirigentes políticos. Y me parece mejor aún si vienen fogueados en el movimiento estudiantil. No tendría nada de malo que los egresados de las universidades públicas se inclinaran de preferencia hacia la izquierda socialdemócrata moderna que tanta renovación necesita en el país. Pero para que surjan estos dirigentes es preciso sacar a la violencia de la ecuación. Piénsese en el viejo dilema entre reforma y revolución. Al revolucionario la universidad no le interesa per se, sino como semillero de cuadros, y tampoco quiere que salga de su crisis, pues la eternidad de las crisis eterniza asimismo la desesperación de los afectados. El reformista, en cambio, quiere una universidad pública mejor financiada, mejor administrada, más grande y más abierta, que haga realidad los deseos de ascenso social de sus estudiantes y le sirva al país. Son, como bien lo sabían Lenin y Rosa Luxemburgo, dos proyectos excluyentes. De ahí el nerviosismo de los irredentos, que no quieren que el dilema se plantee en estos términos.

Se organiza ahora una nueva marcha contra las Farc para el 6 de diciembre. ¿Asistirán los estudiantes? No lo sé, aunque tengo mis dudas. Lo que sí sé es que en el momento de escribir esta columna la Mane sigue guardando un timorato silencio sobre los viles asesinatos del sábado.

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Güevero

Posted by pocho On noviembre - 30 - 2011

Por: Óscar Domínguez

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

He sido un analfabeto del fútbol. Lo practiqué hasta los 25 años con sospechoso éxito. Lo suficiente para disfrutarlo. Lo mismo diría del ajedrez. No sé hacer empanadas, sé dónde venden las mejores.

No me desvelan tácticas ni estrategias. Tampoco me interesa saber cómo hacen sus trucos los magos. Un conejo que sale de un sombrero es un conejo que sale de un sombrero. La razón de la sinrazón.

Programa de televisión que revele intríngulis de la hermandad de la magia jamás me tendrá entre sus parroquianos. Entiendo el fútbol como si fuera magia pura.

Los cronistas deportivos que utilizan tableros y muñequitos para interpretar ese deporte que les da de comer, ¿a qué horas lo disfrutan?

Como jugador, ocupaba una plaza que en la burocracia balompédica se llamaba güevero. Ignoro qué María Moliner de barrio nos bautizó así.

También hacía aportes como interior derecho, expresión desaparecida de la jerga deportiva. O daba una mano como mediocentro o defensor. (Nos turnábamos en el noble oficio de aguateros: dar de beber al sediento). Prestábamos servicio militar futbolístico en todas las posiciones.

La franja izquierda siempre me fue esquiva. Mi pie izquierdo fue un turista más en los peladores del fútbol. Nada hay de Messi -ideólogo de la pierna izquierda- en mi hoja de vida. No he sido de izquierdas. He sido marxista línea Groucho, no Carlos. Tengo más de payaso que de ideólogo.

Como jugábamos por amor al arte, para nadie, para el olvido, mejor dicho, para nosotros mismos (la caridad entra por casa), en cualquier plaza nos sentíamos cómodos, felices.

Lo importante era darle patadas al balón hasta quedar exhaustos. Los partidos terminaban en el sueño, el mejor invento. (El segundo es la mujer).

El güevero, feo voquible que evoca colgantes presas masculinas, era el funcionario que siempre andaba infiltrado, respirándole en la nuca al portero, atento al mínimo desliz para pescar en el río revuelto de sus lapsus.

Nos trataban mal a los hueveros, como nos dice Mario Alario en su Lexicón. En la escuela ni nos saludaban. El cura se excedía en penitencia. Éramos sinónimo de oportunistas, palabreja que desacredita cualquier biografía. Pero éramos la sal del cuento, imprescindibles como los tercetos en un soneto. Sin nosotros no había goles. Dábamos la puntada final. La historia ha sido tacañísima con nuestro gremio. Esperamos estatua.

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Los perros de vallejo

Posted by pocho On noviembre - 29 - 2011

Por: César Rodríguez Garavito

Fuente: El Espectador – Bogotá, Colombia

Comenzaron las críticas a Fernando Vallejo por haber anunciado este sábado, en el discurso de aceptación del premio de la Feria del Libro de Guadalajara, que dona los 150.000 dólares del galardón a dos organizaciones mexicanas que velan por los perros callejeros.

El episodio es calcado de aquel de 2003, cuando endosó a una asociación venezolana defensora de animales los 100.000 dólares que venían con el Premio Rómulo Gallegos. Montos que se suman a los millones de pesos de las regalías de sus libros que han mantenido a flote la Asociación Protectora de Animales de Medellín.

Muchos no soportan que quienes salgan premiados sean los perros. En una espléndida entrevista de El Espectador, Nelson Padilla le transmite la inquietud al escritor:

—Maestro, ¿no le parece demasiado dinero para los perros, habiendo tanta gente necesitada?

—Esa es una cretinada —responde —. ¿Usted cuántos niños ha recogido y cuánto de su sueldo les da a los pobres?

La áspera réplica es de una lógica incontestable. En un país donde las donaciones son una rareza, ¿con qué autoridad se cuestiona a quien se desprende de lo que podría malgastar en lujos personales? Cuando más de 300 canes indigentes son asesinados semanalmente en la perrera de Bogotá, y el maltrato de toros y gallos son fiestas nacionales, ¿con qué cara se recrimina a quienes hacen algo al respecto con su propia plata? El error de los críticos de Vallejo es pensar que la solidaridad es indivisible: quien sea solidario con los animales, no podría serlo con los humanos; quien apoye causas altruistas en otros países, estaría castigando a sus compatriotas. Cuando lo de la donación del Premio Rómulo Gallegos a la organización venezolana, D’Artagnan publicó una desafinada diatriba que ilustra lo absurdo de esta posición. “Ni siquiera fueron los perros colombianos —¡nuestros perros!— los beneficiados con esta platica, sino los perros de Chávez”, escribió el fallecido periodista. Claro, ni los críticos de entonces ni los de ahora habrían dicho nada si el novelista se hubiera guardado el premio. Eso sí les habría parecido coherente.

Pero Vallejo cae en la misma inconsistencia que sus críticos. “Los humanos que se jodan, a mí los que me duelen son los animales”, le respondió a D’Artagnan. Su solidaridad también es excluyente. Su altruismo hacia los animales es tan profundo como su desprecio hacia los que pertenecemos a “esta especie del Homo sapiens excretora, mentirosa y mala… y perecedera y vanidosa y protagónica y tartufa”, como escribió alguna vez en SoHo.

Las dos caras de Vallejo quedaron encapsuladas en el mensaje moral con el que cerró su discurso en Guadalajara. Mientras uno de sus “mandamientos” recomienda respetar a los animales que “tienen un sistema nervioso complejo” y por eso “son tu prójimo”, los otros son tan inhumanos como antidemocráticos: “no te reproduzcas, que no tienes derecho” y “no votes… no te dejes engañar por los bribones de la democracia… Y si por la falta de tu voto, porque el día de las elecciones no saliste a votar, un tirano se apodera de tu país, ¡mátalo!”.

Lástima que su generosidad con otras especies vaya de la mano con su amargura hacia la propia; que su lucidez literaria sea tan grande como su ceguera sociológica. Pero prefiero esa solidaridad inconsecuente a la insolidaridad coherente de sus críticos. Aún mejor sería la solidaridad con todos, que el novelista formuló en un artículo que parece haber olvidado: “desde esta altísima columna de moral de la revista SoHo que he levantado sobre viejas en pelota, propongo… que pasemos a ser el Homo miséricors, el hombre misericordioso. Misericordioso pero no sólo con los otros hombres… sino también con los restantes animales puesto que en esencia son como nosotros”.

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Una muerte anunciada

Posted by pocho On noviembre - 27 - 2011

Por: Antonio Caballero

Fuente: Semana – Bogotá, Colombia

Con los jefes de Estado nunca se sabe, porque no dicen la verdad ni siquiera cuando están mintiendo. Pero hace unos pocos días, en un inflamado discurso ante un público entusiasta de estudiantes, el presidente venezolano Hugo Chávez pareció abrir su corazón al anunciar su propia muerte como algo no solo inevitable, sino además inminente:

-Les toca a ustedes terminarla (la revolución bolivariana). Nosotros la iniciamos. Pero el tiempo no nos va a dar. ¡Y qué importa! No veré a Venezuela como la sueño ¡pero la verán mis hijos, y mis hijas, y mis nietos! ¡Ustedes, muchachos! Y no solo la verán: la harán con sus manos, con su corazón…

Etcétera. El comandante Chávez, arrastrado por el gusto de su propia retórica, mencionó toda clase de vísceras. En cuanto a lo de sus hijos e hijas, creo saber que solo tiene hijas. Pero supongo que la corrección de género juega en las dos vertientes.

¿Está el comandante Hugo Chávez próximo a la muerte? No se veía nada mal en las imágenes transmitidas por internet (Caracas Chronicles). Se veía fuerte, de voz recia, seguro de sí mismo, enfundado en su chompa tricolor bolivariana y patriótica. Se veía de buena salud, muy distinto del hombre demacrado y alicaído que apareció hace unos meses tras sus primeras sesiones de radioterapia para el cáncer (¿qué cáncer? ¿De cuál víscera) que le operaron en Cuba. Aunque sin pelo por ese mismo tratamiento, y malsanamente obeso, sin duda por lo mismo. Pero no se sabe qué tan enfermo está. Apenas una semana antes, en otro de sus apasionados discursos, esta vez ante jóvenes chavistas de camisa roja (¡ah, esa obsesión por el color de las camisas! Las negras de Mussolini, las pardas de Hitler, las azules de Franco… Qué fatiga), una semana antes clamaba el comandante:

-Dicen que estoy moribundo. ¡Pero eso es lo que ellos quieren! ¡Revisen cómo practico mi gancho!

Y mostraba la potencia de su gancho de izquierda, como si fuera un campeón de boxeo. Como si fuera un niño.

En resumen: dice el presidente Chávez que se va a morir, pero que no se quiere morir. Como todo el mundo, más o menos. O en todo caso como todos los gobernantes de todos lo milenios de la historia del mundo, desde los tiempos remotísimos del sumerio Gilgamesh, el rey que no quería morir. Y para espantar la muerte recurre a los oncólogos cubanos, a los sortilegios llaneros de María Lionza, a la magia simpática del desenterramiento de Simón Bolívar. Entre tanto, otros opinan al respecto. The Wall Street Journal de Nueva York, por ejemplo, pretende tener información confidencial según la cual el cáncer de Chávez es mortal de necesidad porque ya ha hecho metástasis en los huesos. Puede ser cierto, puesto que WSJ, como los demás periódicos de la cadena de Rupert Murdoch, chuza las conversaciones privadas de mucha gente para enterarse de sus secretos. Pero también puede ser falso, puesto que los periódicos de Murdoch mienten tanto como los jefes de Estado. Y también hay señoras ricas venezolanas en el exilio que dicen tener la certidumbre de que la enfermedad de Chávez es ficticia: un invento para enternecer al pueblo y ganar así, por lástima, las próximas elecciones para decir a continuación, chorreante de vigor, que lo rescató de la muerte el cariño del pueblo.

Así lo hizo una vez, hace siete siglos, un aspirante a papa de Roma (o, más exactamente, de Avignon). Fingió estar agonizante. Y los cardenales reunidos en un cónclave de durísimas condiciones por el rey de Francia decidieron designar al moribundo para salir del paso. Una vez elegido, Clemente V se irguió triunfal, resucitado, diciendo que lo había sanado el Espíritu Santo. Y gobernó la Iglesia durante quince años.

Pero ¿mantener viva un año entero la caña de la lástima? Las elecciones presidenciales de Venezuela están previstas para octubre de 2012. Parece poco verosímil.

Pero nunca se sabe.

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Era más lindo, es más difícil

Posted by pocho On noviembre - 27 - 2011

Por: Jorge Barraza

Fuente: El Comercio – Lima, Perú

“Me quito el sombrero frente al Barcelona, pero mi Santos era otra cosa. No se pueden comparar ambos equipos porque el Barcelona está emergiendo ahora y mi Santos estuvo en la cima durante 15 años, está claro que mi Santos fue mucho mejor”. La declaración, publicada por el diario “Sport”, de Barcelona, pertenece al rey Pelé.

Uffff…. ¿Por dónde empezar? Si existe una persona en el mundo con derecho a opinar de fútbol se llama, justamente, Pelé. Este cronista tuvo la fortuna de verlo jugar, en vivo, siendo un aspirante a aspirante de periodista. Un chico que anotaba las formaciones en el camarín y veía al astro brasileño como quien ve a un ser extraplanetario.

Fue en un Huracán 0 – Santos 4. Pelé marcó un gol bellísimo. Haber cubierto ese partido es una medalla que tenemos guardada en una cajita de colores. Pelé fue un monstruo sagrado de este juego (¡qué noticia!). Tan crack que, si se enojaba, ganaba un partido él sólo. Se golpeaba el pecho y había que dársela. Él se arreglaba. Contra dos, contra tres. No era un habilidoso al estilo Maradona ni un fantasista tipo Ronaldinho ni un elegante como Zidane.

Sí poseía una técnica maravillosa de remate con el pie o con la cabeza, una potencia terrible, un portento físico y anímico. Nada lo achicaba. Al contrario, metía los codos y la plancha con fiereza. Sabía gambetear en velocidad. Y tenía el don del gol.

Sin embargo, últimamente, O Rei siente la necesidad imperiosa de reivindicarse a sí mismo, al Santos, al fútbol brasileño, a Neymar… Casi semanalmente y sin que nadie lo espere, sale a decir “Yo hice 1.300 goles y gané tres Mundiales y…”

Un amigo, técnico él, que jugó muchos años en Colombia, me dice: “No soy estadígrafo, así que no quiero discutir, pero para que un jugador haga 1.300 goles necesita meter 50 goles por año durante 26 años seguidos, y eso me parece imposible”. Y amplía: “El Pulpa Etchamendi, nuestro técnico en el Cali, decía que le habían sumado hasta los goles de los entrenamientos”.

Otro amigo agrega: “Ganó tres Mundiales, sí, pero es bueno aclarar que en el de Chile jugó un solo partido”.

De todos modos, no se trata de demeritar al genio. Pelé es indiscutible. El tema es otro. Vale aclarárselo a los más chicos: el fútbol de hace 40 ó 50 años era posiblemente más bonito y romántico, jugado con un sentido artístico. El espíritu era superior: se jugaba para el aplauso. De verdad, se buscaba agradar. Los jugadores permanecían durante años fieles a un club y así se convertían en ídolos, no había un deseo tan desesperante de dinero y el marketing y la mediatización no deformaban las cosas como ahora. Existía el mérito. Hoy los pases se hacen 40% por rendimiento y 60% por influencia y habilidad de los representantes. Todo era más puro y noble.

Pero en la cancha, este fútbol es más difícil que aquel, tiene un grado de oposición tremendamente mayor. No es una cuestión de dar más o menos patadas, que siempre las hubo, hablamos de obstáculos. Es mucho más veloz (y sólo la velocidad ya induce al error). No obstante, la velocidad no sería todo: la presión del adversario sobre la pelota hace que pasarla, dominarla y jugarla sea en extremo complicado. Esos tres actos hay que hacerlos, hoy, en un quinto de tiempo del que se disponía antes.

Si al virtuoso Santos de los ’60 un equipo le hubiese opuesto la fuerza, el estado atlético, la agresividad, la ferocidad, el salvajismo casi que le opone el Real Madrid al Barcelona en cada enfrentamiento actual, tal vez no hubiese escrito páginas tan gloriosas. Antes se dejaba recibir, pensar y ejecutar. El juego era más estático y posicional. Ahora todo es dinámica, velocidad, presión, hostigar, obligar al error… De allí el mérito extraordinario del Barcelona de Guardiola, de jugar como un ballet cada partido, en el más alto nivel de competencia, y ganar casi siempre durante más de tres años. Como valioso agregado: el Barsa no tiene baches, nos deslumbra en cada presentación.

Antaño todo era más permisivo; las marcaciones, más flexibles. Un jugador muy hábil y escurridizo, con tiempo y espacio, hace estragos al rival. Imaginemos cuatro o cinco juntos como Pelé, Coutinho, Pepe, Mengalvio…
Un lector nos dice que comparar épocas es imposible. Y pregunta: “¿Quien nos puede asegurar que si trajéramos al Santos de esa época a jugar en esta no podría hacer las maravillas que hacían entonces?”. Allí precisamente da en el clavo: Santos ya no tiene la posibilidad de demostrarlo, Barcelona sí lo ha hecho. Sí ha podido ser una perfecta y bella maquinaria de construir fútbol de ataque, ganador y goleador ante adversidades indiscutiblemente mayores. Y no tenemos dudas de que, puesto en aquellos tiempos, el equipo de Pep hubiese hecho proezas aún superiores.

“Si el Santos duró 15 años ¿por qué ganó apenas dos Libertadores?”, pregunta un participante de un foro. Verdad: todo equipo se mantiene en la cima ganando. Es lo que hace este Barcelona, que no se cansa ni se aburguesa ni renuncia a su filosofía de jugar, jugar siempre y bajo cualquier presión adversaria. Con todo el respeto por O Rei, el Santos no fue mucho mejor que este Barsa. Más bien es al revés.

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Las sandalias del sanador

Posted by pocho On noviembre - 27 - 2011

Por: Ricardo Trotti

Fuente: El Comercio – Lima, Perú

En coincidencia con la celebración en Estados Unidos del Día de Acción de Gracias, me reencontré en Boston, después de casi 30 años, con un amigo muy especial, el cardenal Sean Patrick O’Malley. Pese al calor o la nieve, y a su investidura, sigue llevando su túnica de fraile capuchino y calzando unas humildes sandalias de cuero, como las que usaba cuando era director del Centro Católico Hispano en Washington.

Recordamos mucho. Me comentó con orgullo que amigos con los que conviví a principios de los 80 en la Casa Galilea, una residencia preseminario que él regentaba, siguieron su vocación religiosa. Moisés está ahora en la parroquia de Sagrado Corazón en Washington y Adalberto es obispo de San Pedro, en Paraguay.

Le agradecí por aquellas vivencias, por el trabajo en la Capilla Latina y por los varios eneros que lo seguí frente a la Suprema Corte de Justicia, para protestar contra la legalización del aborto. También por su comprensión, porque sabiendo de mi rechazo al celibato, me ayudó a encontrar otro tipo de vocación. Fue mi mentor en el periodismo, dándome trabajo en “El Pregonero”, un periódico de noticias para la comunidad hispana. Ahí me impregné de los valores que él creía sustanciales para la misión de informar: buscar la verdad con tenacidad, dar voz a los que no la tienen y tener una ética rigurosa.

Nos desconectamos cuando lo trasladaron como obispo a las Islas Vírgenes, y luego de darle trabajo a mi esposa, ayudarnos con los trámites migratorios y bautizar a nuestro hijo mayor. Mucho después supe que debió postergar su vocación misionera cuidando pobres y enfermos de sida, para abrazar una misión aun más dolorosa. En el 2003, el papa Benedicto XVI le encargó la Arquidiócesis de Boston, tras los repulsivos escándalos sexuales causados por sacerdotes pederastas, y sanar las heridas de miles de víctimas abusadas sexualmente.

Por su humildad, magnetismo y conexión con la gente, no tengo dudas de que Sean hubiera preferido estar evangelizando y pescando vocaciones a arreglar asuntos internos. Pero por su firmeza, por ser el primer obispo en imponer una política de tolerancia cero, denunciar como criminales a los curas pedófilos y por limpiar las diócesis de Fall River en Massachusetts y la de Palm Beach en la Florida, era la mejor opción para la Arquidiócesis de Boston, tras la renuncia del cardenal Bernard Law, acusado de encubrir a religiosos pederastas.

Ungido como cardenal en el 2006, su labor fue titánica. Aunque sigue en el proceso de restauración y sanación, arreglando juicios y vendiendo propiedades para pagar indemnizaciones, Sean restableció gran parte de la credibilidad de la Iglesia en Boston y hasta logró triplicar las vocaciones. En agosto pasado, y estricto en su prédica a los pederastas de que el abuso no solo es pecado sino crimen agravado, divulgó una lista con los nombres de 132 curas y diáconos pederastas en la página de Internet de la arquidiócesis, con la intención de proveer “sanación adicional para aquellos que han sufrido de abuso sexual por parte del clero”. Pese a su solidez, muchos aún lo toman por liberal. La confusión fue mayor, cuando ofreció el 2009 los servicios funerarios al entonces senador Ted Kennedy, recibiendo las críticas más acérrimas de los conservadores de la Iglesia, quienes insisten en que ningún político católico que avale o promueva el aborto puede recibir la comunión u otros sacramentos.

Su trabajo no es fácil, en especial en una sociedad secularizada, donde las enseñanzas de la Iglesia sobre la defensa de la vida desde la concepción y su oposición al matrimonio entre homosexuales se observan como enfoques políticamente incorrectos.

Cuando nos despedimos y lo vi alejarse en su Toyota negro, me acordé de aquel Ford Pinto, medio destartalado, con el que recorríamos Washington. Todo pasó en un abrir y cerrar de ojos; pero estoy seguro de que cuando acabe su tarea de sanador, sus sandalias lo volverán a llevar por sus añoradas andanzas de pescador.

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Cebiche de pescado

Posted by pocho On noviembre - 24 - 2011

Por: Carlos Prieto

Receta de: Oscar del Hierro *

Lima es un sueño de ciudad, para aquellos que disfrutan y aman la gastronomía. Son miles las opciones, son multiples las ofertas de: Cebiches, Pollos, Anticuchos, Lomos Saltados, Arroces, Causas limeñas, Chicha Morada, Picarones, Sanguches, etc, etc,etc.

En oferta de sitios, ni se diga: Tanta, Pardos, Panchita, Central Restaurante, Wa Lok, Lamar, La rosa náutica, La Lucha, etc, etc, etc.

La verdad es que es algo sorprendente, lo que ocurre gastronomicamente en este país. El auge de esta gastronomía Peruana esta propiciada por el Sr. Gastón Acurio.

Tuve la oportunidad de observar, como el Chef Oscar del Hierro preparó un delicioso e inolvidable Cebiche de Pescado. les comparto la receta. Carlos Prieto.

Porción: 2 Pax

Ingredientes:

300-400 Gramos de Pescado Fresco de mar en Cubos (Crudo).

10 Limones (Jugo)

Cilantro

1 Pedacito de Gengibre

1 Pedacito de Apio

1 Diente de ajo machacado

1 Rocoto

1 Cebolla Roja Grande

Glutanato Monosódico

Sal y Pimienta

Paso 1.: Se alista el Jugo de limón

Al jugo de limón, se le agrega 1 rama de cilantro, el gengibre, una porción pequeña de apio, una porción pequeña de Rocoto picado. Se reserva, mientras se avanza con los siguientes pasos.

Paso 2.: Se alista la Cebolla Roja

Ya partida en julianas, se desamarga en solo agua.

Paso 3.: Se alista el pescado

Partido ya en cubos, se la agrega: sal, glutanato monosodico (resalta sabores), ajo, Rocoto finamente picado y Cilantro finamente picado. Se revuelve todo y se reserva por 2 minutos.

Paso 4.: Mezcla

Se integra el producto de los anteriores pasos. El limón cocina el pescado en pocos minutos.

Paso 5.: Presentación

Se sirve con Choclo Blanco Desgranado y con Camote, sobre una Hoja grande de Lechuga.

* Oscar del Hierro. Chef Residente. Apartamentos Bellavista Estelar. Miraflores Lima -Perú.

e-mail: oscardelhierro@hotmail.com

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El hombre que escupe odio

Posted by pocho On noviembre - 24 - 2011

Por: Alexander Cambero

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

El nuevo liderazgo terminó de nublarle el entendimiento. La muestra de profunda certificación democrática que surgió de la resultante del primer debate de los precandidatos de la libertad hizo que las pastillas tranquilizantes fueran  un acompañante necesario por los predios de Miraflores. La hermosa gesta que se transformó en esperanza para la gran mayoría de los venezolanos condensa regocijo en los hornos ardientes del pueblo.

Ellos trazan una ruta distinta al festín malandro de 13 años de obscenidad y complicidad miserable. Venezuela ha descubierto un abanico de nuevos actores con actitudes muy superiores al mandatario actual. Su gran preparación profesional y política se contrapone al cenagoso mecanismo empírico que acompaña a funcionarios mediocres, personajes sombríos surgidos del último eslabón de los repitientes consuetudinarios y que ahora quieren mostrarse como seres con hojas de servicios impecables.

La realidad descubre un Hugo Chávez agotado en sus posibilidades, ha perdido la fortaleza de su conexión con las masas espontáneas. Las secuelas del tiempo y la cruel enfermedad se notan en una humanidad  envejecida. Sus respuestas son lerdas, ya que no puede mostrase como vocero del futuro; él está confinado a representar al pasado oprobioso. Y   lo decimos porque Venezuela vivió épocas esplendorosas con administraciones que legaron grandes cosas que aún subsisten pese a la marcada ineficacia del régimen. Es injusto dejar de reconocer que valerosos hombres fraguaron una patria grande, nuestra geografía se llenó de obras trascendentes; nos sacaron de la ruralidad hasta conectarnos con la modernidad; infortunadamente, se cometieron errores que hicieron germinar el desastre que padecemos.

El gobierno de Hugo Chávez, con el sol calentándole hasta los intestinos, ni siquiera tuvo testosterona para atreverse a sabotear el debate de los demócratas, encadenó con la tradicional sarta de mentiras y se fue enfriando hasta quedarse mudo, mientras las manecillas del reloj nos acercaban al encuentro de nuestros mejores talentos. El deseo de la inmensa mayoría de los ciudadanos de escuchar al próximo presidente obligó al gobierno nacional a tener que bajar la persiana. El presidente, acongojado, buscaba desviar la atención, pero las ranuras del molino del cambio terminaron liquidando su aviesa intención; los ciudadanos, hartos de su fábrica de fábulas, lo obligaron a callar. Seguramente que sus más cercanos colaboradores recibieron su recital de insultos ante el éxito del nombrado debate. Quizás sintió un frío penetrándole por todos los hinchados flancos, cuando Diego Arria prometió llevarlo al Tribunal de La Haya. Allá espera un banquillo de fino acabado francés por su huésped venezolano.

El hombre sigue escupiendo odio. Sus intervenciones tienen la mezcolanza del engaño con la animadversión contra todo aquel sector que no se deja engañar por la jauría revolucionaria.

Después de 13 años, nuevos actores le hablaron al país, lo hicieron con un lenguaje respetuoso y cónsono con la majestad a la que aspiran, tan distinto al discurso escatológico de Hugo Chávez. Cualquiera de ellos tiene mayor formación, inteligencia y modernidad que el régimen inmoral.

Se asoma el 2012 con sus fulgores de esperanza. Venezuela ya dejó de seguir al hombre que escupe odio; este seguirá revolcándose en su propio dolor del alma. El tiempo se le agota y caen las hojas del calendario para mostrar que todo tiene su final.

e-mail: alexandercambero@hotmail.com

Twitter @alecambero

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Xenofobia en España

Posted by pocho On noviembre - 23 - 2011

Por: Juan Tafur *

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

Hace unos días, el Instituto Nacional de Estadística español anunció que en la próxima década España perderá medio millón de habitantes. La cifra puede parecer insignificante (es el 1,2 % de una población de 46 millones), pero, en el mismo período, en Colombia habrá cinco millones más de colombianos (un 10% más), en Brasil otros 20 millones de brasileños y en India, otros 150 millones de indios.

Incluso países como Francia o Alemania crecerán en pequeños porcentajes. España no. Se irá despoblando y además será un país de gente mayor: un tercio de la población tendrá más de 65 años.

El envejecimiento poblacional preocupa a los gobiernos europeos por la calamidad que se cierne sobre sus sistemas de pensiones: si cada vez trabaja y aporta menos gente, es imposible sostener a cada vez más pensionados.

En España, este proceso se vio amortiguado desde los 90 por la llegada de inmigrantes de Latinoamérica, Marruecos y Europa del este.

Sin embargo, a partir del 2008 la inmigración cayó en picada: de 400.000 extranjeros nuevos por año se ha pasado a un incremento de 6.000. Los pocos que llegan son menos que los que vuelven a su tierra o emigran a terceros países. Se calcula que para el 2014 a España ya no inmigrará nadie.

Para Rafael López, economista y profesor de la Universidad Complutense, en el origen de esta desbandada sigue estando la crisis inmobiliaria del 2008.

Pese a que fue un fenómeno global, España se vio especialmente golpeada: hasta el 2007, se edificaban en el país más obras que en Alemania, Francia e Inglaterra juntas. Miles de inmigrantes encontraron trabajo en las urbanizaciones desmesuradas que se levantaron en estos años.

Otros tantos -junto con miles de españoles- firmaron hipotecas más allá de sus posibilidades, atraídos por la ilusión de tener casa propia. “Todo el mundo se hipotecó, sin pensar en que el precio de las casas era irreal y los intereses del préstamo eran variables. Es decir, que podían quedar debiendo mucho más de lo que valían las propiedades”.

La debacle de este “sueño español” se hizo patente en las pasadas elecciones, en las que el partido socialista del presidente Rodríguez Zapatero perdió cerca de la mitad de sus votantes. El cometido del nuevo gobierno de Mariano Rajoy no parece sencillo: en la calle hay 5 millones de personas sin empleo y 300.000 familias embargadas.

Se estima que más de la tercera parte son familias de inmigrantes.
Las organizaciones vinculadas a la inmigración, entre las que se encuentra América España, Solidaridad y Cooperación (Aesco), promueven ante los bancos la dación en pago, que cancela la hipoteca con la entrega de la propiedad. Bajo la legislación actual, el banco tiene derecho a quedársela por la mitad de su valor comercial y a seguir reclamando el resto del préstamo.

El monto promedio de estas deudas está en torno a los 250.000 dólares, casi 500 millones de pesos colombianos.

Para la mayoría de los inmigrantes, saldar una cuenta de este calibre supone trabajar toda la vida para el banco. El problema es de tal magnitud que el Gobierno de Ecuador ha asumido públicamente la defensa de sus nacionales, el colectivo más numeroso de la inmigración.

“Mis amigos españoles me envidian porque dicen que puedo irme a Ecuador -cuenta J. G., un ex obrero de Guayaquil que pide el anonimato-. Pero ya ni de eso estoy seguro”. En los últimos meses, el Banco Pichincha, uno de los más grandes de Ecuador, ha comprado miles de millones de dólares en hipotecas de ecuatorianos a los bancos españoles. Muchos embargados dudan ahora de volver a su país, por temor a que sus deudas impagables recaigan sobre sus familiares ecuatorianos.

Curiosamente, en estos años tormentosos las remesas de la inmigración no han disminuido. Incluso han repuntado entre algunos colectivos, como los chinos o los rumanos. El repunte habla de la necesidad que reina en los países de origen y de la infinita capacidad para el rebusque de los afectados. Otros, sin embargo, como el profesor Rafael Pampillón, del Instituto de Empresa, lo atribuyen al abuso de los subsidios al desempleo: los inmigrantes, según esta hipótesis, siguen cobrándolos después de volver a sus países, a costa de los impuestos de los españoles.
Cuesta imaginar cómo los cobran exactamente, dadas las dificultades que los propios españoles tienen para cobrarlos.

Las autoridades se precian de que la actual crisis no ha dado pie a una ola de xenofobia. No obstante, los medios de comunicación registran un sensible deterioro en la imagen del inmigrante.

Lo corrobora Juan Carlos Durán, un economista que dicta cursos de formación para desempleados que conviven con la inmigración.
“La mayoría de las críticas son estereotipos que se repiten sin pensar. Por ejemplo, se dice que los inmigrantes tienen casa gratis porque de todos modos nunca pagan el alquiler. O que son vagos y no trabajan, pero les quitan puestos de trabajo a los españoles. O que el Gobierno firmó un acuerdo con China y por eso los chinos no pagan impuestos y se hacen ricos en España”.

En mayo pasado, un estudio de la Fundación La Caixa reveló que los inmigrantes aportan a España tres veces más de lo que reciben: sus contribuciones representan el 20% de los ingresos de la Seguridad Social y solo cobran el 6% de las prestaciones.

Una mirada a los foros de Internet sobre la inmigración basta para constatar que no hay evidencia seria para estos prejuicios, alimentados por el temor al otro y la incertidumbre sobre el futuro.

Solo rara vez se recuerda que, desde 1492 hasta la muerte de Franco, España fue un país de desterrados, exilados y emigrantes y que hoy en día miles de jóvenes españoles buscan otra vez mejores horizontes en Europa y en Latinoamérica. Muchos de sus conciudadanos parecen olvidar que también son inmigrantes en otra parte.

Un fantasma recorre España. Es marroquí, ecuatoriano, colombiano, rumano, guineano, chino. Vino en otro tiempo a recoger la fresa o a cuidar ancianos o a desempeñar cualquiera de los oficios que ya no querían hacer los españoles.

Hoy, es sospechoso de ser islamista o ladrón o, como mínimo, de abusar de las ayudas estatales.

Tiene la desvergüenza de ir al hospital cuando está enfermo y de llevar al colegio a sus hijos. Dentro de un par de décadas, incluso podría ocurrírsele cobrar una pensión. Para entonces, es probable que en España ya no existan pensiones ni ayudas ni hospitales públicos. Es una suerte que este inmigrante impensable sea una fantasma y ya no viva aquí hace años.

* Juan Tafur. Colombiano. Ha publicado ‘La pasión de María Magdalena’, ‘El viajero de dos mundos’ y ’99 lugares para hablar con Dios’ (Planeta).

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Espagueti carbonara

Posted by pocho On noviembre - 20 - 2011

Por: Harry Sasson

Fuente: El Espectador – Bogotá, Colombia

La pasta carbonara es una institución en la amplísima cultura culinaria italiana; tanto, que hace parte de las pruebas básicas que un cocinero debe superar para decir que sabe algo de esta tradición, junto con la cacio e pepe (queso y pimienta). Como todos los grandes platos de los herederos de los romanos, ha sufrido lamentables tergiversaciones: la he visto (la he sufrido, mejor) con champiñones y con —¡válgame!— crema de leche. La verdadera carbonara lleva panceta, que es un tocino salado mas no ahumado, huevo y parmesano o pecorino romano rallado, con algo de sabor gracias a la cebolla o el ajo. Nada más. Recuerden que la clave está en que siempre se deben integrar la salsa y la pasta caliente, para que el huevo se cocine levemente, quedando cremoso. Una buena carbonara no lleva crema ni mantequilla, pero debe parecer que sí. Además, los huevos quedan levemente crudos, pero no saben a crudo. ¡Genial! Con esta receta damos un paso más en nuestro recorrido por preparaciones con huevo, con las que busco convencerlos de las amplias virtudes culinarias de nuestro amigo de corazón amarillo.

Ingredientes:

1 libra de espagueti, fusilli, bucatini o fettuccine
2 huevos
3/4 de taza de queso parmesano o pecorino romano rallado
150 gramos de panceta o tocineta ahumada
2 dientes de ajo finamente picados
2 cucharadas de cebolla cabezona finamente picada
4 cucharadas de aceite de oliva
1/2 taza de agua de cocción de la pasta
1/2 taza de perejil liso

Preparación:

Cocine la pasta en agua con sal. Mientras tanto, en una sartén con el aceite de oliva sofría la panceta hasta que esté crujiente; añada el ajo y la cebolla, y sofría hasta transparentar. Bata los huevos junto con el queso. Cuando la pasta esté lista retírela del agua y llévela a la sartén caliente con la panceta, el ajo y la cebolla. Retire del fuego. Integre los huevos a la pasta moviendo constantemente sin dejar que cuajen en exceso. Agregue un poco de agua hirviendo para dar textura y consistencia. Termine rectificando la sazón con sal y pimienta, y decore el plato con perejil. Sirva inmediatamente y ponga a disposición de sus comensales un poco más de queso rallado.

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