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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Archive for septiembre, 2011

Próxima Sensación

Posted by Pocho On septiembre - 16 - 2011

Fuente: El Comercio – Lima, Perú

Imposible que el Perú, no se vuelva la GRAN SENSACION GASTRONOMICA. Es algo sorprendente lo que esta ocurriendo en este país latinoamericano. Pocho

Con la visita de los mejores chefs del mundo, el documental que Ferrán Adrià está haciendo sobre la revolución gastronómica que está ocurriendo en nuestro país, la participación de más de tres decenas de cocineros extranjeros en esta edición de Mistura –la más grande de todas hasta el momento-, la cocina peruana acapara gran atención en todo el planeta.

“ Cebichesanticuchoscausas poseen sabores que tienen a las mejores lenguas del mundo delirando, experimentado y subiéndose al siguiente avión”, dice un artículo publicado en ‘The Wall Street Journal’.

¿CÓMO NOS VEN?

Lo señala el periódico estadounidense, nuestra comida es el resultado de 500 años de mestizaje e influencias españolas, africanas, japonesas, chinas y nativas.

Podríamos decir que hay dos importantes emblemas: el cebiche y el uso de la papa. “La comida peruana contiene una gran cantidad de pescadosmariscos, los que a menudo se sirven crudos o marinados; los ácidos fuertes (el jugo de limón) y la cebolla roja son sabores que se encuentran en todas partes; y el sutil toque del ají deja un hormigueo en los labios”, describe el artículo.

Y sobre el tubérculo andino, dicen que lo utilizamos mucho en la cocina, que a veces acompaña al cebiche en el plato y que servimos un puré de papa frío junto con ensalada de pollo o pescado, al que llamamos causa.

Otro aspecto que resalta es cómo gracias a la inmigración, como la japonesa, se han creado originales platos como el anticucho y el tiraditos.

LAS PRUEBAS
El Perú está en boca de muchos. ¿Y cómo podemos verificarlo? Además de lo que hemos estado viviendo en los últimos días, hay que tener en cuenta que, por ejemplo, en la guía gastronómica Zagat -una de las más importantes de Estados Unidos y que la semana pasada fue adquirida por Google – figuran cuatro veces más restaurantes peruanos en Nueva York, San Francisco, Miami, Los Ángeles, Boston y Filadelfia que hace diez años.

No podemos dejar de mencionar que Ricardo Zárate, un cocinero peruano que después de mucho esfuerzo logró abrir Mo-Chica en Los Ángeles y ahora un local de anticuchos, Picca, en Beverly Hills fue este año nombrado uno de los mejores nuevos chefs de Estados Unidos.

Además, está el crecimiento y gran acogida del pisco y el hecho de que el cebiche esté presente en cartas de restaurantes que no son peruanos.

Y, finalmente, lo más trascendente: algunos de los ingredientes clave de nuestra cocina, como el ají amarillo, se pueden encontrar en mercados a los que suelen ir los cocineros, señala ‘The Wall Street Journal’.

Bancos en Colombia

Posted by Pocho On septiembre - 14 - 2011

Por: Juan Gossaín

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

Al momento de iniciar mi carrera como empresario, no tuve el apoyo de ningún banco. Era imposible acceder a un crédito. En mi mente solamente existían ideas y sueños; y eso no es suficiente. Son tan inmensas las trabas y la cantidad de documentos, que es mejor contemplar otras opciones. Además, como bien lo relata aquí el Dr. Gossaín; al banco hay que demostrarle que no necesitas el dinero, para que te lo presten. Buena columna, que nos brinda una exacta radiografía de la realidad en Colombia. Pocho

A principios de este año, en sus páginas electrónicas, varios bancos publicaron una información según la cual “en Colombia se pagan los servicios bancarios más baratos de América Latina”. Ese pintoresco trofeo olímpico merecería estar colgado en el gran salón de la orgulloteca nacional, al lado de la medalla otorgada al segundo mejor himno nacional del mundo, si no fuera por una razón simple pero aplastante: es falso.

-Además -dice atinadamente Augusto Acosta, antiguo superintendente financiero-, lo importante no es saber si nuestras tarifas bancarias son las más baratas o las más caras del mundo.
Lo importante es saber si los colombianos pueden pagarlas o no.

Un papero en Boyacá

Para obtener un crédito de 2 millones de pesos, al señor Piraquive, cosechero boyacense de seis hectáreas de papa, que no sabe dónde quedan las oficinas de Agro Ingreso Seguro, le exigieron en el banco 11 documentos para demostrar que posee casa propia, finca con represa y automóvil. Es decir, le pidieron demostrar que poseía tanto que no tenía para qué solicitar un préstamo. Ante semejante paradoja, se lanzó en brazos de los prestamistas informales. Y menos mal que no consiguió el préstamo: le hubieran cobrado intereses, al promedio de hoy, del 25,2 por ciento anual.
Antes de salir del banco, averiguó qué interés obtendría si fuera a consignar en una cuenta de ahorros los centavos de su cosecha, si es que no se la traga el invierno: solo le pagarían alrededor del 1 por ciento efectivo anual.

Mi comadre Florestina Cogollo, a pesar de su nombre primaveral, tiene 73 años. Es una viuda muy pobre. Vive en Evitar, un pueblo del centro de Bolívar. Otro día les cuento por qué el pueblo se llama así. Yurani, la hija de mi comadre, se gana la vida como cocinera en Cartagena. Le pagan lo mínimo del salario mínimo. Todos los meses le consigna a su madre, en una corporación financiera, 160 mil pesos para el sostenimiento de una niñita suya, sin padre, que quedó al cuidado de la abuela.

En Evitar hay un solo cajero automático. Después de un esfuerzo titánico, mi comadre aprendió a usarlo. Como mujer metódica, saca el dinero en cuatro partes mensuales, una cada lunes. Para comprar unas libras de arroz, para la ropita de la niña, para algún medicamento. Cada vez que hace un retiro, el cajero le cobra 7 mil pesos.

Al llegar el final de mes, no le quedan ya los últimos 40 mil pesitos, como ella suponía en sus cuentas, sino 19 mil, porque 21 mil se los cobraron por hacer los tres retiros anteriores. Eso significa que, cuando hace el último retiro, ha tenido que cancelarle al banco 28 mil pesos por el servicio, una monstruosa tasa del 17,5 por ciento mensual.

Una tarde mi comadre le relató sus cuitas a don Licurgo, el boticario del pueblo, hombre cultivado en la lectura de novelas francesas y suscriptor de revistas viejas.

-No sea boba -le aconsejó, con pretencioso acento de sabio-. Él mes entrante saque los 160 mil de un solo golpe y paga solo 7 mil.

-¿Y si me los roban juntos? -preguntó ella, con esa perspicacia que tienen las mujeres.

La chequera de don José

El mes pasado, a propósito de una crónica mía sobre los precios inauditos que se pagan en Colombia por un galón de gasolina, publicada en estas páginas, recibí el mensaje de un tendero de barrio bogotano, al que llamaré don José. Hace un año tenía cuatro empleados a su servicio. “Pero tuve que despedir a dos”, aclara.

Tratando de evitar los estragos que el gravamen del 4 por mil le estaba haciendo a su tienda, don José resolvió que solo pagaría en efectivo a sus proveedores, desde el matarife hasta la fábrica de gaseosas. Ellos pusieron el grito en el cielo, porque al recibir su dinero “en rama” -como se dice- quedaban expuestos a los atracadores de la esquina. Lo malo es que tampoco le aceptaban cheques, a menos que él pagara el 4 por mil.

-Compré en mi banco una chequera de 40 cheques, en 160 mil pesos.

A 4 mil del alma cada cheque. ¿En qué parte del mundo un cheque vale 2,30 dólares? Un día, le pagó 50 mil pesos al camión de reparto por siete litros de aceite vegetal, para venderlos al menudeo. Esa noche hizo sus cálculos:

-Cincuenta mil del aceite, más 4 mil del cheque, son 54 mil. El cheque me cuesta el 8 por ciento de lo que vale el aceite. Y eso sin incluir 200 pesos más del 4 por mil.

Don José remata su carta con esta estupenda muestra del humor bogotano: “Ahora, no sé si cerrar la tienda o ponerme a vender cheques”.

Los ahorros de Yurani

¿Se acuerdan de Yurani, la hija de Florestina? A ella tampoco le fue mejor. Trabajó de cocinera cuatro años en Cartagena, de sol a sol, hasta cuando, con grandes privaciones, logró ahorrar casi 400 mil pesos en la cuenta que abrió en una corporación financiera. Lo hizo pensando en el futuro de su niña. Soñaba con que algún día entrara a la universidad, “para que no se quede de sirvienta, como yo”, le dijo a su madre la última vez que fue a visitarla.

En cierta ocasión, una familia de turistas panameños le ofreció irse a trabajar con ellos en su país. Panamá se ha convertido en la nueva Venezuela. Pagan buenos salarios a criadas, lancheros y albañiles. Se quedó casi dos años y le estaba yendo muy bien, pero se devolvió porque le hacían mucha falta su familia y sus amigos. Trampas de la nostalgia. Lo primero que hizo Yurani, al regresar a Cartagena, y antes de emplearse en un restaurante de la playa, fue ir a revisar sus ahorros. Soñaba despierta. Calculaba que por lo menos tendría 500 mil pesos, pero en la oficina le informaron que no le quedaba ni un centavo.

-A duras penas, la plata alcanzó para pagarnos los gastos de administración de su cuenta -le explicaron. A Yurani se le llorosearon los ojos.

No en vano los colombianos han terminado por considerar a los bancos como sus enemigos naturales. La diferencia entre captar los ahorros de una persona y concederle un préstamo, lo que se llama “tasa de intermediación”, le deja al banco una utilidad que, en promedio, supera dos veces la cifra anual de inflación.

¿Se ha preguntado por qué más de un millón de familias colombianas han perdido su casa al pagarla a cuotas? La respuesta clama al cielo: porque los bancos triplican la ganancia de la plata que prestan para comprar vivienda.

Epílogo

Quedan temas por fuera: ¿cuánto valen la consulta electrónica de un saldo, el descontrol de las tarjetas de crédito (cuyo costo está en el 27 por ciento anual, según el Gobierno) o las penalizaciones por un sobregiro, que llegan al límite de la usura legal?

Lo último que supe es que la otra tarde don Licurgo estaba sentado en la mecedora, leyendo el periódico. Vio una noticia: “La utilidad de los bancos en el primer semestre de este año fue de 3,5 billones de pesos, un crecimiento mayor al 21,2 por ciento, en relación con igual período del año pasado”.

Don Licurgo detuvo la lectura. Levantó la vista. Miró al frente por encima de sus antojos bifocales. Vio el cajero automático. Pero mi comadre Florestina no ha vuelto por ahí.

Asia

Posted by Pocho On septiembre - 12 - 2011

Fuente: El Tiempo – Bogotá, Colombia

Hoy, Juan Manuel Santos comienza la que es su primera gira por Asia desde cuando fue elegido presidente. Durante la semana, estará en el otro lado del Pacífico con el fin de estrechar los vínculos con algunos de los países más importantes de una zona que es considerada -con razón- la de mayor proyección económica del planeta en el siglo XXI.

La escala inicial del viaje es Tokio, donde Santos desarrollará una agenda que incluye encuentros con empresarios, participaciones en actos académicos y citas con las autoridades, como el nuevo primer ministro, Yoshihiro Noda, y una visita protocolaria al emperador Akihito y su esposa, Michiko.

El propósito de los encuentros es variado. Para comenzar, se trata de renovar la amistad entre países que completan décadas de relaciones cordiales, a pesar de la distancia geográfica y cultural que los separa. Tradicionalmente, Japón fue el principal comprador de productos colombianos en el área, pues no solo ha adquirido café, sino también flores y carbón, entre otros.

Si bien en años recientes ha sido desplazado por China como nuestro principal socio comercial en Asia, tiene el tercer PIB más grande del mundo. Además, es un activo proveedor de bienes de consumo e industriales y sus empresas cuentan con buena presencia en Colombia. Como si eso fuera poco, ha abogado en forma leal para que ingresemos al Apec, un destacado club de naciones pertenecientes a la cuenca pacífica, del cual es muy importante formar parte. Tales elementos justifican que se explore la conveniencia de un acuerdo de complementación económica, con el fin de fortalecer lazos y ojalá impulsar nuevas corrientes de inversión.

La segunda parada de Santos va a ser en Corea del Sur, a partir del próximo miércoles. Integrante reciente del grupo de economías industrializadas, dicha nación es calificada de un milagro, después de haber quedado destruida en la guerra que dividió su territorio en dos a mediados del siglo pasado. Aunque las comparaciones son odiosas, hay que recordar que hace 50 años el ingreso promedio de surcoreanos y colombianos era casi el mismo y que ahora los primeros tienen una renta per cápita que es más de cuatro veces la nuestra.

Aparte de esa situación, Seúl no olvida el aporte heroico de los integrantes del Batallón Colombia durante su sangrienta confrontación con el norte. Decenas de compatriotas descansan eternamente en suelo asiático, por lo cual el arribo de Santos tiene un alto significado.

Adicionalmente, diferentes sectores siguen con atención la negociación de un tratado que los dos países llevan a cabo desde hace meses y que genera expectativa en unos y preocupación en otros. Y es que, además de la posibilidad de mejorar el acceso de los productos colombianos a un mercado atractivo, está el temor de que salgan golpeadas las manufacturas nacionales en ramos tan sensibles como autos y electrodomésticos.

Debido a ello, han tenido lugar encendidos debates entre promotores y opositores de un TLC que debe considerar el caso de los sectores más vulnerables y condicionar ciertos calendarios de desgravación a la realización de inversiones en el campo industrial. Dicha petición es válida, sobre todo cuando se rumora que hace poco se sortearon los obstáculos más difíciles con respecto a bienes agrícolas.

Mientras ese proceso concluye, hay que celebrar que Santos haya hecho el esfuerzo de agitar la bandera colombiana en Tokio y Seúl e invite a sus compatriotas a valorar las oportunidades que existen en una región llena de promesas, hacia la cual hay que dirigir la mirada con mucha más dedicación que antes.

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