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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Raquitismo

Posted by Pocho On marzo - 17 - 2011

Por: Andrés Hoyos

Fuente: El Espectador

La escena es recurrente: Un bachiller despierto, estudioso y de escasos recursos, quiere entrar a la Universidad Nacional de Colombia y no puede.

Yo la he presenciado una docena de veces y sólo por excepción me enteré de que el aspirante había pasado el corte. La situación no sólo entraña una tremenda injusticia, sino un inmenso desperdicio de talento.

No es difícil entender por qué se ejerce un tamizaje tan salvaje: con sus 45.000 estudiantes, la Unal es casi diminuta a la hora de desempeñar el papel de la gran universidad pública de un país con 45 millones de habitantes. Las comparaciones son odiosas: la Universidad de Buenos Aires tiene más de 300 mil estudiantes, según el último censo de 2004, y la UNAM una cifra parecida. Así, la UBA ofrece casi siete veces más cupos por argentino que nuestra Nacional y la UNAM 2,6 veces más cupos por mexicano. Dicho de otro modo, la Nacional tendría que triplicar su oferta de cupos, como mínimo, antes de poderse considerar la nave enseña de la educación superior pública del país.

Dado que el raquitismo de la Nacho es multideterminado, la mayoría de los actores involucrados sale mal librada del diagnóstico. El rector Wasserman por la falta de ambición y por el obvio temor ante los retos y las críticas, las minorías privilegiadas por no defender a su alma mater, las diminutas minorías dentro de las minorías por insistir en la violencia, los ideólogos radicalizados por no ofrecer nada distinto de pataleos pasados de moda y la ciudadanía porque se conforma con cualquier cosa.

Sin embargo, quien peor librado sale de todos es el gobierno, al menos a juzgar por la timorata propuesta que medio esbozó la Ministra de Educación en días pasados. El paciente raquítico requiere de cinco o seis tratamientos en simultánea y la ministra apenas le receta uno —la mayor presencia del capital privado—, no el más importante. Uno imagina algunos de los pasos que habría que dar, tanto en la Nacional como en el resto del sistema: control del costo por estudiante, aumento sensible del presupuesto conforme a una escala de mejoras verificables, aumento paulatino pero dramático del número de estudiantes, ampliación y variación de las carreras disponibles, mayor exigencia de rendimiento una vez el estudiante está adentro, un esquema de repago de parte del subsidio para hacerlo efectivo cuando el estudiante se gradúe y empiece a ganarse la vida. Pero seamos muy claros: el gobierno quiere reformar la universidad pública invirtiendo lo menos posible y así no se puede.

La ironía es que la discusión se centra alrededor de la supuesta privatización de la universidad pública, cuando una como la Nacional ya es privada de hecho, pues pertenece en exclusiva a un puñado de privilegiados. Ahora que lo pienso, entiendo por qué el aumento de tamaño de la Nacional nunca ha sido un elemento central de la discusión. Los presuntos antagonistas involucrados la quieren pequeña: el gobierno para que no le cueste tanto y no le dé tantos dolores de cabeza, los radicales para poderla mangonear con unos cuantos militantes efectivos y el país como un todo porque una universidad pequeña y poco ambiciosa es la medida de nuestro complejo colectivo de inferioridad. Raro, después la gente se queja de que Colombia es uno de los países más desiguales del mundo.

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