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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Archive for diciembre, 2010

San Pedro…Culpable?

Posted by pocho On diciembre - 28 - 2010

Por: María Jimena Duzán

Fuente: Semana

El otro día, en uno de esos noticieros del Senado o de la Cámara, vi que entrevistaban a un representante a la Cámara sobre los efectos del invierno en su región, y el político solo atinó a pedirle a San Pedro Labrador que nos parara el agua y nos trajera el sol. La petición, más que un trillado lugar común, me pareció una insolencia, porque dio a entender que este desastre invernal que nos azota se deriva de un problema personal entre San Pedro y los colombianos. Y que bastaría con arreglar las cuentas con los de arriba para que las cosas se nos resolvieran y todo volviera a su cauce normal. Es decir, para que la sabana de Bogotá no se volviera a inundar de manera catastrófica en las olas invernales ni los ríos Sinú y San Jorge se volvieran a desbordar con la furia que lo han hecho por estos días -al punto que tienen anegados varios barrios de Montería- o para que los barrios, como el que se desplomó en Bello, se pudieran mantener en pie, dando fe del poder de los milagros.

La realidad es que ni siquiera Dios puede arreglar lo que por tantos años dañaron y acabaron las élites políticas. A la sabana de Bogotá le pavimentaron sus humedales e hicieron una segunda pista de El Dorado en uno de ellos; el Canal del Dique quedó mal construido desde el principio y esta es la segunda vez en su historia que se desborda; al río Sinú le cambiaron el cauce para abrirle paso a la represa de Urrá, un megaproyecto que es el culpable del desajuste natural y social de consecuencias incalculables que se vive desde entonces en esa región. La pesca del bocachico se extinguió, se desplazó a la población campesina y la comunidad indígena de los emberá-katíos, que nunca se resignó a perder sus tierras, fue perseguida y sus líderes fueron asesinados por los paramilitares de Mancuso y Carlos Castaño. El propósito por el cual fue hecho el megaproyecto, que era la necesidad de generar energía para la costa, no se cumplió -Urrá solo genera el 3 por ciento de la energía que se consume a nivel nacional-, y en lugar de que las inundaciones se controlaran, lo que se produjo fue un cambio profundo en el ecosistema que fue desecando las ciénagas, las cuales, a su vez, fueron cooptadas por terratenientes para extender sus fincas. Para trancar las aguas, construyeron en esas ciénagas desecadas unos poderosos camellones que hoy han sido desbordados y destruidos por la furia de las aguas. Las poblaciones campesinas e indígenas desplazadas terminaron rebuscándose su nueva vida en los barrios marginales de Montería, que hoy son los primeros que se han inundado. La única que se benefició con la represa de Urrá fue la clase política terrateniente de la costa, que promovió el proyecto hasta salirse con la suya. Revisando los nombres de esa Comisión Quinta que aprobó la represa de Urrá, encontré que muchos de ellos están hoy tras las rejas, acusados de ser colaboradores de los grupos paramilitares, como es el caso de Jaime Manzur y Mario Uribe.

A pesar de que la construcción de Urrá II ha sido en buena hora descartada, el afán por los grandes megaproyectos sigue siendo prioridad para las élites políticas. En fila está la construcción de la hidroeléctrica de Ituango, cuyo impacto ambiental promete ser tan devastador como el que ya produjo la represa de Urrá.

Que yo sepa, ninguno de esos abusos contra el medio ambiente fueron cometidos por San Pedro o por alguno de sus otros compañeros de vida celestial, sino por políticos de carne y hueso que hoy se rasgan las vestiduras y salen a rodear al presidente Juan Manuel Santos cuando dice que las Corporaciones Autónomas Regionales tienen una gran responsabilidad en este desastre, porque se convirtieron en feudos políticos y se olvidaron de cuidar los lechos de los ríos.

A esas élites políticas no les interesa enderezar el cauce de ningún río ni poner en cintura las Corporaciones Autónomas, porque para ellos el cuidado del medio ambiente va en contravía del desarrollo de las regiones. Todavía recuerdo al alcalde de Santa Marta que me presentó hace unos años un proyecto para hacer una especie de parque jurásico en Ciudad Perdida con una tarabita que llegara hasta la playa, dizque para incentivar el turismo en Santa Marta.

Lo único bueno de esta tragedia invernal es que todo lo que se denunció en su momento en materia de atropellos ambientales está siendo corroborado de manera trágica. Y lo que es el colmo: que nos toque a los colombianos aguantarnos el sainete de escuchar a los mismos que impulsaron esta debacle ambiental y social diciendo que la culpa es de San Pedro, mientras se lavan las manos.

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El Recreacionista

Posted by pocho On diciembre - 21 - 2010

Por: Antonio Casale

Fuente: El Espectador

El Sr. Juan Carlos Osorio puede ser un excelente protagonista, para romper con esa “Rosca” a que nos tienen acostumbrados nuestros dirigentes. Ya es hora de un verdadero cambio significativo para nuestro fútbol. Pocho

El título obtenido por Once Caldas es más que merecido. Le pone el sello de credibilidad a un estilo que demuestra que en Colombia sí se puede jugar a otra cosa distinta al toque toque sin sorpresa al que muchos llaman identidad.

No estábamos tan locos quienes hace ya un buen tiempo señalábamos a Juan Carlos Osorio como un entrenador distinto. Sus muchos años en el fútbol europeo sumados a su entraña criolla, tenían que dar como resultado un hombre capaz de inculcar en nuestro medio la verticalidad, la precisión, la contundencia, la posibilidad de buscar primero el arco contrario manteniendo el equilibrio en defensa, y no al revés.

Eso de que el ADN del futbolista colombiano tiene como componente esencial el toque toque, ha quedado desvirtuado por hombres como Dayro Moreno, Fernando Uribe y Micolta. El equipo de la década ha marcado en esta temporada una señal de lo que debería ser el fútbol colombiano incluso a nivel de selecciones.

Un hombre que trabajó tanto tiempo en el Mancehester City y en una liga más competitiva que la nuestra como lo es la MLS, tiene que ser visto con otros ojos. Un tipo cuyas ultimas vacaciones utilizó, no es descansar, sino en ir a ver el trabajo de Guardiola en el Barcelona, y Van Ghal en el Bayern Munich, tiene que ser tenido en cuenta a la hora de escribir el nuevo orden del fútbol nacional.

Sin embargo y como suele suceder en estos casos, Osorio está muy cerca de ser nombrado nuevo entrenador de la selección de Honduras, la misma que llevó a otro DT “distinto” colombiano para que los llevara a un mundial y lo logró.

Como los grandes personajes de la historia, al risaraldense lo han sometido a la picota pública en repetidas ocasiones. A Osorio lo tildaron de “recreacionista” en Millonarios. Sus métodos de entrenamiento que incluyen la parte física con balón, encantan a los jugadores pero causan risa en los “expertos” nacionales. El miércoles pasado cuando después de elogiar al cuadro pijao entregó su libre opinión sobre Marangoni, concepto que ratificó el Sábado, le cayeron despiadadamente como si la opinión de Osorio fuera para cárcel, pero jamás han medido con el mismo rasero a los entrenadores “del sistema”, cuando opinan cualquier cosa en uso de su libertad de expresión.

Es la segunda vez que Osorio viene a Colombia y es la segunda vez que seguramente, se nos va. Ojala entendamos de una vez por todas, que aunque no es de ninguna rosca, no es amigo de nadie y no le lagartea a nadie, es el indicado para marcar el cambio de rumbo de nuestro decadente fútbol colombiano.

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Invierno, ineptitud y corrupción

Posted by pocho On diciembre - 18 - 2010

Por: Carlos Caballero Argaez

Fuente: El Tiempo

Los efectos del invierno señalan el fracaso y la desidia de la sociedad en la conducción del país.

Esta es mi última columna del año. De un año que termina empañado por la catástrofe de enormes proporciones causada por el invierno y cuya magnitud verdadera desconocemos.

De no ser por la tragedia invernal, el año podría haber sido mucho mejor de lo que se preveía hace 12 meses. En ese entonces no se pensaba que la economía pudiera crecer a un ritmo mayor del 2 o 3 por ciento en el año. La realidad superará las expectativas en este aspecto, pues todo parece indicar que el crecimiento del PIB estará cercano al 5 por ciento. Tampoco se veía claro el horizonte político, incierto en ese entonces ante la perspectiva de una segunda reelección del presidente Uribe. El fallo de la Corte Constitucional sobre el referendo reeleccionista despejó el panorama y permitió un refrescante cambio de gobierno, que también ha superado las expectativas. A nivel nacional, el país está mejor manejado que hace un año.

Pero la destrucción y la desolación humana generadas por las inundaciones a lo largo y ancho de Colombia muestran el fracaso y la desidia de muchos años de la sociedad colombiana en la conducción del país. No hay un solo responsable, ni siquiera el invierno. La culpa es colectiva, lo cual debería llamar a una profunda reflexión. La clase dirigente y la clase política colombianas fracasaron.

El Gobierno debe liderar no solo la reconstrucción física de Colombia, sino la renovación moral y política de la sociedad. La verdad es que la corrupción y el mal gasto de los recursos públicos carcomieron las estructuras sociales en la totalidad de la geografía. No es solo el Canal del Dique, o Mosquera, en Cundinamarca; o el Valle del Cauca, o Bello, en Antioquia. Lo que está sucediendo en Bogotá es aberrante y nadie ha hecho nada ni siquiera para protestar masivamente. No es el invierno. Son la ineptitud y la corrupción.

El gasto público que será necesario ejecutar en el alivio para dos millones de personas que lo perdieron todo, y en la reconstrucción de las zonas afectadas implicará, forzosamente, la realización de cambios en el programa económico y en el plan de desarrollo del Gobierno. Dicen que la agricultura y la ganadería tomarán tres años en asimilar el daño. El Gobierno Nacional no puede llamarse a engaño; la catástrofe va a marcar la administración Santos, que tendrá que reenfocar sus prioridades.

Se ha hecho bien en declarar el Estado de Emergencia Económica. Por un acto de la naturaleza infinitamente menor (un derrumbe en la vía al Llano), el presidente López Michelsen la declaró al inicio de su gobierno hace 36 años y expidió una reforma tributaria estructural. Pero esto no es suficiente. El presidente Santos debería hacer una convocatoria nacional para enfrentar la crisis con acciones de fondo. Hay que modificar la política fiscal para elevar los ingresos tributarios y recomponer el gasto público. Hay que legislar de urgencia sobre las regalías -llamando a sesiones extras al Congreso- para incorporarlas al presupuesto nacional y apoyar la reconstrucción y el empleo. Hay que intervenir las corporaciones autónomas regionales y quitarles el manejo de sus cuantiosos recursos. Hay que vender un porcentaje de Ecopetrol para invertir en infraestructura. Y seguramente habrá que dedicar al Departamento Nacional de Planeación (o una agencia especial dependiente directamente de la Presidencia) a la evaluación económica y social de proyectos de inversión para que se ejecuten los proyectos que realmente se requieren y no los que deciden alegremente los políticos, como el metro de Bogotá.

Una catástrofe como la que vivimos genera una oportunidad de oro para cambiar el rumbo, renovarnos y hacer las cosas bien.

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¡Levántate, Cauca!

Posted by pocho On diciembre - 16 - 2010

Por: Antonio José Caballero

Fuente: El País

Hasta que al fin nos decidimos a recuperar y a promocionar lo que tenemos: belleza natural, historia cultural y campo abierto para los deportes extremos que ama la juventud.

Todo esto es nuestro; la naturaleza nos premió con las virtudes que hoy mostramos en la campaña turística del Cauca hacia Colombia y el mundo. Sólo que esa minoría destructora de pueblos y gentes que dicen defender se fue apoderando de nuestros campos y ciudades, sembrando inseguridad en la región y la hizo temerosa para los millones que quieren venir a verla, a degustarla, a fotografiarla y a gozarla para no olvidarla nunca más.

Ese es el mensaje de la campaña que el Cauca lanzó ayer al mundo para recordar que Silvia está a la orden de quienes quieran admirar nuestra riqueza étnica y compartir con guambianos y nasas las verdades de la madre tierra, que debemos guardar y respetar para que no siga sucediendo la catástrofe producida por el calentamiento global. Sus taitas mostrarán lo que es la unión ancestral, la minga para luchar por lo suyo y defender sus valores, y la sencillez de la comunicación con la belleza y colorido de sus trajes.

Recordarles también a los turistas que el Puracé, como volcán amigo y guardián, les regala sus aguas termales que bajan limpias de la cordillera central para sus alegrías y sus dolores. Y en cualquier situación, para prestarles el calor de sus termales que junto con las leyendas nativas hacen un día inolvidable en ese parque nacional.

El pasado también está presente en Inzá y Tierradentro. A pesar de los robos de propios y extraños que comercializaron muchos objetos de esas culturas en el exterior, son todavía ricos y variados los elementos que se conservan y se rescatan de aquellas culturas indígenas que se diferenciaron de sus vecinos por sus formas de trabajar el oro y los metales preciosos. Es la ruta arqueológica del Cauca.

Para los jóvenes impetuosos del canotaje y el parapente, Balboa ofrece las aguas salvajes de El Patía y el cielo inquieto de ese valle caucano para que practiquen estos deportes de riesgo. Y finalmente Popayán, que no es sólo la Semana Santa. Todo el año esta ciudad brinda historia de todas las épocas que han sucedido en nuestra Colombia.

Cada casa que uno mire, cada puente que contemple, cada templo que deleite sus ojos , tiene una parte de lo sucedido en esta nación de arte, de cultura y de guerra.

Y si sale a sus alrededores se encontrará con el verde del valle de Pubenza y las viejas casonas con historias y leyendas de nuestros próceres en el escenario de las batallas que ocurrieron entre traiciones, pactos y sangre de patriotas.

Ya era hora de que el Cauca brindara estos cinco núcleos turísticos recuperados con toda seguridad de las manos de los destructores de lo natural, lo bello y lo alegre. ¡Levántate Cauca. Luego recuperaremos lo que falta!

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Liu Xiaobo

Posted by pocho On diciembre - 12 - 2010

Por: Ángel Villarino

Fuente: El Tiempo

…el Nobel que incomoda a China

Pekín realizó enormes esfuerzos diplomáticos para evitar el premio y la prensa lo desprestigia.

Después de año y medio de debate y superando muchas presiones políticas, el Comité noruego decidió conceder el Premio Nobel de la Paz a Carl Von Ossietzky. Corría el año 1935 y este periodista alemán, apenas conocido fuera de los círculos intelectuales europeos, acababa de salir del campo de concentración de Papenburg-Esterwegen, al que fue enviado por cuestionar públicamente al Tercer Reich.

La propaganda nazi prohibió que la prensa alemana publicase una sola línea sobre el premio. Mientras, apretaban las tuercas a la disidencia, amenazaban a sus amigos e impedían que el galardonado viajase a la ceremonia de entrega, negándole el pasaporte y encerrándolo en un sanatorio.

En el frente diplomático, el nacionalsocialismo presionó a los países aliados para desprestigiar el galardón. En mitad de una monumental rabieta, Joseph Goebbles llegó a anunciar que Alemania no volvería a aceptar nunca más un Premio Nobel.  Von Ossietzky murió de tuberculosis, en la misma cama, dos años después.

Han pasado tres cuartos de siglo y la historia se repite con un guión que resulta escalofriantemente parecido. El disidente Liu Xiaobo no pudo acudir el viernes a la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz 2010 celebrada en Oslo, porque se encuentra en la cárcel. Su esposa, sus amigos y decenas de disidentes, han sido detenidos, incomunicados, o puestos bajo arresto domiciliario en las últimas semanas.

La prensa china apenas habla del galardón y cuando lo hace es para desprestigiarlo, insistiendo en que Liu es un “criminal” y un peligro para el Estado, que cumple una condena de 11 años de cárcel por “subversión” y delitos de opinión.

El premio, insiste la propaganda, es un intento de desestabilizar a China desde el extranjero y una manera de imponer criterios occidentales en un país con una cultura política y social propia.

Pekín  se esforzó por evitar el premio a Liu, primero, y para que la ceremonia fuese boicoteada después, presionando con su musculatura económica y con su peso en las instituciones internacionales.

¿Por qué preocupa tanto?

Algunos, que inicialmente renunciaron a participar para contentar al gigante asiático, cambiaron de opinión después de que se prendiese el debate en sus respectivos países.  ¿Por qué tanta preocupación? ¿Por qué molesta tanto este premio al gigante asiático? ¿Por qué China, en su mejor momento histórico en siglos, se preocupa tanto por un disidente apenas conocido por la población, un profesor de literatura sin ninguna influencia fuera de un reducidísimo grupo de intelectuales?

La mayoría de los analistas independientes creen que Pekín está intentando dar un castigo ejemplar, un mensaje para el resto de disidentes y para acallar los actos públicos de rebeldía que, de tanto en tanto, asoman en una sociedad que se está modernizando a un ritmo vertiginoso.  Según las últimas revelaciones de Wikileaks, se trata de una tesis que comparten en la embajada estadounidense en Pekín, donde cuentan con información privilegiada. Como Von Ossietzky en la Alemania nazi, Liu Xiaobo no tiene peso específico para asustar al Gobierno chino.

Incluso, muchos demócratas dentro del país, lo consideran un hombre del pasado, con un discurso un tanto desfasado.  Y el hecho de que le dedicase su premio a las víctimas de las revueltas estudiantiles de Tiananmen (1989) es significativo.

El Nobel de la Paz 2010 es uno de los sobrevivientes de la jornada rebelde que puso en jaque al régimen: un grupo de intelectuales que hoy ya apenas tiene influencia en un país que se ha enriquecido inmensamente desde entonces, donde la gente está más ocupada en ganar dinero que en hablar de democracia y donde el régimen se achaca el mérito de haber sacado a decenas de millones de personas de la pobreza en tiempo récord, elevándose hasta el segundo puesto en el listado de economías mundiales.

Pero la inestabilidad social y el aumento de las críticas preocupa cada vez más a los sectores ortodoxos del Partido Comunista Chino. Sólo en el 2008 se produjeron más de 127.000 protestas populares, en las que participaron unos 12 millones de chinos; de ellas, 467 acabaron con asaltos a las sedes del Gobierno, 615 con ataques a la Policía y 110 con vandalismo urbano.

En casi todas estas ocasiones se luchó contra abusos o arbitrariedades muy concretas, que sólo guardan relación de pasada con la lucha por la democracia. Aún así, son un síntoma de descontento que asusta en Pekín.

Las críticas a la gestión también proliferan en Internet, un medio al que el régimen intenta poner barreras constantemente, pero donde resulta difícil contener la liberta de expresión.

Apertura democrática sin llamar a la rebeldía

Liu Xiaobo y su entorno, con su Carta 08 (documento donde sugerían una apertura democrática sin llamar a la rebeldía), tuvieron probablemente más eco fuera que dentro de China. Pero plantearon un desafío abierto contra el régimen y en las altas esferas del Partido Comunista se decidió que era necesario un castigo ejemplar.

Los analistas coinciden en que la dimensión que ha adquirido el escritor al recibir el Nobel de la Paz ya no es motivo sólo de preocupación sino también de enfado. Liu se ha convertido en símbolo del rechazo internacional a los abusos del régimen, algo que hace 30 años era frecuente pero que cada vez es más extraño observar, a medida que el gigante asiático gana protagonismo mundial.

Pekín ha dejado claro varias veces que odia que la comunidad internacional se ocupe de sus asuntos, como el Tíbet, sus inversiones en África o los Derechos Humanos.

El Partido cree, además, que le ha llegado la hora de ser tratado de tú a tú en el mapa internacional, como una potencia más, con respeto y sin recibir lecciones morales desde el extranjero.

Muchos chinos de a pie comparten la idea de que Occidente, con historial de tropelías, no es nadie para juzgar al Gobierno chino, especialmente cuando está protagonizando el mayor milagro económico de las últimas décadas.

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El mejor equipo de la historia

Posted by pocho On diciembre - 12 - 2010

Por: Jorge Barraza

Fuente: El Tiempo

Resultados, regularidad y arte hacen del Barcelona el mejor equipo de fútbol de la historia

Roberto, colega colombiano de Cartagena, incluyó una consigna en su blog: “¿Qué pudo haberle pasado al Real Madrid…?”. Aludía, desde luego, al naufragio merengue en el fabuloso clásico de hace dos lunes. Nos invitó a contestar. La respuesta da pie para una nota más amplia y atractiva.

El Real Madrid se encontró, quizás, con el mejor equipo de la historia del fútbol. ¿Que suena exagerado…? Hagamos un ejercicio mental: ¿qué equipo jugaba más que este, a la velocidad actual, con estas marcas? ¿Qué otro era tan contundente y a la vez tan escrupuloso en el manejo de la pelota, tan religiosamente aplicado a una filosofía de toque como este Barcelona de Guardiola…? ¿Qué equipo duró tanto jugando un fútbol tan extraordinario…? ¿Cuál ha ganado más…? ¿Quién marcó más goles…? ¿Cuál dio más espectáculo?

El Madrid, que no es una buena orquesta sino apenas un conjunto de solistas caros, se encontró con esa máquina. Y en la noche más iluminada de su existencia como tal. Eso le pasó.

La estadística de la televisión indicó 67% de posesión de pelota para el Barça y 33% para el Madrid. Pareció bastante más. Hubo apabullamiento.

“A ver si le hacen ocho al Madrid”, toreó Cristiano Ronaldo una semana antes, por el 8 a 0 del Barça al Almería. Se salvó, por milagro, del ridículo. Y habrá aprendido una lección: en fútbol nunca hay que hablar antes.

Un punto esencial en el análisis es que, por la jerarquía del rival, el 5 a 0 deslumbró al planeta fútbol; sin embargo, estos festivales del Barça son periódicos, seguramente este fin de semana dará otro, y el siguiente, uno nuevo. Así viene hace dos años y medio.

Barcelona ha ganado las últimas dos ligas con números de fábula: la 2008-2009, con 27 victorias en 38 juegos, 105 goles a favor y 35 en contra (¡más 70 de diferencia…!). Redondeó 2,76 goles por partido. En la 2009-2010 ganó 31 de sus 38 encuentros, sumó 99 puntos y 98 anotaciones contra 24, a 2,58 de promedio goleador.

Hay quienes intentan demeritar la Liga española, “sólo es una carrera de dos”, disparan. ¿Y el Atlético Madrid, campeón vigente de la Copa Uefa, con Agüero y Forlán? ¿Y Valencia, Villarreal, Sevilla, Athletic de Bilbao…?

Nadie puede discutir el nivel de la Champions League. El Barça la conquistó marcando 36 veces en 15 partidos (2,40 de media). El Barça contrarió un axioma: que jugar lindo no es jugar bien. Su juego es bello y eficiente. Y destrozó una afirmación: que para ganar hay que jugar feo.

Equipos buenos hubo cantidades. Equipazos, muchos. Aplanadoras, varias. Ballets, algunos: el Santos de Pelé, el Madrid de Kopa, Rial, Di Stéfano, Puskas y Gento (del que solo vimos un partido completo, la final ante el Eintrach Frankfurt), Brasil del 70, Holanda 74 (aunque no pudo ser campeón).

El Barça de Pep Guardiola los compendia a todos: es una combinación fantástica de arte, temperamento, resultados y regularidad en el más alto nivel de competencia: la Liga española y la Copa de Europa. Por si hubiese alguna duda de sus individualidades, tiene 7 campeones del mundo en sus filas: Valdés, Puyol, Piqué, Sergio Busquets, Xavi, Iniesta, Pedro. Y al mejor futbolista actual: Messi.

No obstante, esas brillantes piezas actúan humildemente en función del conjunto y sienten el mismo fútbol. Hasta Puyol, el engranaje con menor sensibilidad técnica del plantel (aunque un monstruo en la marca y en la entrega) sale jugando desde atrás con intencionada pulcritud.

Guardiola asumió como técnico azulgrana en julio del 2008. Inmediatamente comenzaron los triunfos y las exhibiciones, no hay duda de su autoría.

Rinus Michels, conductor genial de la ‘Naranja Mecánica’, tuvo el mérito de la originalidad, de la creación. Inventó una forma de jugar que a nadie se le ocurrió hasta ese momento: la de la dinámica permanente, la rotación y el cambio de puestos. Fue algo extraordinario. Nadie puede quitarlo del pedestal de la historia.

Telé Santana, padre del Brasil 82 y 86 y del San Pablo multicampeón, será inmortal por haber jugado como el hincha anhelaba, fue quien mejor lo representó. Mandaba cinco al ataque y, además, era disciplinado, meticuloso, exigente. No disponía de demasiados talentos con el San Pablo. Rai era un estratega importante (mucho menos que Kaká), Cafú, un excelente lateral de proyección. Muller arriba. Y punto. Todo lo demás era Telé.

Esto de Guardiola es inigualable en sentido estético. Y además marcan con fiereza, corren, atacan sin parar.

Hablando de los últimos 50 años, el Santos de Pelé sí es palabra santa. (Apenas hemos visto algunas borrosas filmaciones, pero seguramente como equipo espectáculo tiene todo el derecho de discutirle el trono al Barça. Duró años, daba ‘shows’ dos o tres veces por semana, goleaba, tenía a Pelé y Coutinho, ganó todo.

Dos precisiones fundamentales para entender el contexto por el cual este Barça supera a casi todos los equipos del pasado: 1) Antiguamente se jugaba un fútbol muy posicional, más estático (barrido por la revolución holandesa del fútbol total como el color barrió con la TV en blanco y negro). 2) El juego era más lento. 3) Las marcaciones no eran las de hoy.

Este último punto genera confusiones. Un lector nos escribió: “¿Que no se marcaba…? ¡A Pelé lo molieron a patadas en el Mundial 66…!” Sí, lo exterminaron. Patadas hubo siempre. Y habrá. Pero pegar es un tópico, marcar es otro. Marcar es encimar, obstruir, complicar, desbaratar, quitar. En aquel tiempo no existía el ‘pressing’ ni se estilaban marcas al hombre. Se dejaba recibir y luego se marcaba. Traducido: había grandes facilidades para quien tenía la pelota.

Esto posiblemente sea lo máximo que se haya visto en fútbol. El cronista recuerda con cariño a aquel Huracán de Menotti, en el 73, jugar como los dioses; al Independiente del 83-84, pero fueron diez tardes, quince. Evoca a tantas formaciones gloriosas y exquisitas, aunque ninguna con tanta brillantez, contundencia y regularidad como este Barça de hoy.

No tengamos miedo de afirmarlo, si esto es lo mejor, lo es y punto.

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Ola

Posted by pocho On diciembre - 10 - 2010

Por: Ricardo Silva Romero (www.ricardosilvaromero.com)

Fuente: El Tiempo

El fútbol colombiano, como el país, tendría que haberse acabado hace mucho tiempo. Y sin embargo está en pie. Ya va a terminarse, por este 2010, la decadente copa profesional que padecemos año tras año. Hemos vuelto a aferrarnos a nuestros equipos de la infancia porque no nos queda más. Hemos leído en alguna parte que asesinaron al revisor fiscal de la Federación, que los paramilitares extraditados han explicado a las autoridades de los Estados Unidos cómo usaron nuestros torneos para lavar dinero, que tal club o tal otro le pertenece a algún empresario con alias, pero hemos pasado las páginas de largo.

Miren a esos pobres hinchas de 15 años que ahorran para ir a los estadios a ver partidos de tercera: no vale la pena morir ni hacer la ola por un espectáculo con una tras escena tan sórdida, pero ellos lo hacen, mueren y hacen la ola por clubes a los que jamás han visto ganar nada, porque eso es lo único que hay.

Ese fútbol triste jugado por hombres que se desmayan de hambre en los entrenamientos, que a duras penas saben leer y que reclaman que por lo menos les paguen alguna de las últimas quincenas que les deben, es el fútbol que tenemos.

Fue en 1975 cuando los dueños de los equipos decidieron pedirles a los narcos, con la excusa de la crisis económica y a cambio de una silla en el comedor de la clase dirigente, que se convirtieran en sus socios. Entonces empezó nuestra historia reciente. El 16 de diciembre de 1983, dos meses después de pronunciar la frase “la mafia se apoderó del fútbol”, el ministro Rodrigo Lara fue asesinado.

Seis años más tarde, ante la avalancha de amenazas, escándalos y crímenes, el Gobierno suspendió el torneo días antes de que tuviera un campeón. Por cuenta de aquella extraordinaria selección dirigida por Francisco Maturana pudimos fingir por un tiempo que no pasaba nada malo, pero el 2 de julio de 1994 tuvimos que poner los pies sobre esta tierra: Andrés Escobar, el jugador más limpio de “la familia del fútbol”, no habría sido acribillado si no hubiera hecho ese autogol.

El fútbol colombiano tendría que haberse terminado aquella vez. Pero el negocio siguió adelante como un cuerpo sin alma. Y, año por año, nos fue transformando en zombis que hacen la ola.

Y aquí estamos. Hablamos de “los tiempos en los que los carteles de la droga dominaban el fútbol” como hablamos de “la época de la violencia”: como si en verdad estuvieran en el pasado. Y, como nuestros dirigentes suelen distraernos con palabras como “intervenir” o “reestructurar”, hemos sido sordos a las declaraciones del nuevo gobierno sobre “las manzanas podridas en los clubes”. Quizás sea el momento, sin embargo, de recobrar la esperanza: el proyecto de ley que invita a los equipos a convertirse en sociedades anónimas sometidas a las vigilancias estatales y las firmes investigaciones de las autoridades parecen pasos en la dirección correcta. El Presidente ha dicho, entre líneas, que no será necesaria una “cacería de brujas” si los equipos cumplen las reglas del juego: si le apuestan a la legalidad los que aún no lo han hecho.

Porque no fue el fútbol, sino el país entero, el que se quiso corromper. Y no lo corrompió una manada de villanos, sino una sociedad deshecha, que le entregó sus principios, sus instituciones y sus hijos a la plata del narcotráfico. Así que no es tiempo de hipocresías. Es tiempo, simplemente, de que el fútbol dé el ejemplo: si la familia del fútbol se le sale de las manos a la delincuencia, si como un efecto que se le rebela a su causa se sacude los valores perversos de las mafias, tendremos una prueba de que no estamos condenados ni a la farsa ni a la trampa. Las víctimas, por fin, no habrán sido en vano. Y entonces sí: que hagan la ola.

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Respuesta a un chavista

Posted by pocho On diciembre - 8 - 2010

Por: Andrés Hoyos

Fuente: El Espectador

Tuve la oportunidad de visitar Cuba en este 2010. Puede observar un modelo Politico-Economico verdaderamente desastroso. Lastima que nuestros vecinos venezolanos, van rumbo a un modelo similar. Pocho

ESTIMADO A., TRAS GUAPEAR CON SU sintaxis, su nula puntuación y su ortografía “creativa”, pude terminar de leer su mail. Colijo que no le gustó para nada “El desembarco”, la columna del mes pasado en la que yo les daba la bienvenida a Colombia a los venezolanos que Hugo Chávez saca a patadas de su país.

Cita usted a los cubanos “delincuentes” que llegaron a Miami a partir de los años sesenta, y creo que el ejemplo es útil. El exilio cubano es intransigente y se ha inclinado mucho a la derecha, pero también es cierto que sus miembros han tenido un gran éxito en los negocios, dan empleo a centenares de miles de personas y pagan cuantiosos impuestos en la Florida, no en Cuba. Cuando yo fui de visita a la isla, presencié una escena dramática. Estaba en Centro Habana (no confundir con la Habana vieja) y de repente se armó un avispero. ¿Qué pasaba? Pasaba que había llegado el pan a una panadería y que era preciso agarrar lo que se pudiera. La burocracia del PCC acepta ahora con cinismo que hace mucho está enterada de que el Estado es un total inepto a la hora de realizar actividades como hornear pan. Error macabro, sobre todo porque tiene cincuenta años.

Decía yo, y me sostengo, que la burguesía —venezolana, cubana o colombiana— no es buena en sí, sino que dadas unas reglas del juego claras y unos controles adecuados puede ser productiva y generar bienestar. En contraste, un Estado desbocado como el venezolano es una calamidad a la hora de hacer algo tan sencillo como importar y distribuir alimentos. La prueba fehaciente de ello es que se le pudren. No creo que sea culpa de los funcionarios específicos, así en un sistema hipertrofiado e improvisado como el venezolano haya cada avivato. Mi argumento es que el Estado no sabe realizar tareas como ésa y que el daño empeora si, además, decide vender por debajo de los costos, quebrando a cualquiera que quiera competir con él, sea el tendero de la esquina o el Grupo Polar.

A la gente le gustan las comparaciones, como si el mal del vecino arreglara la vida de los que viven al lado. Aun así, estoy seguro de que en Colombia hace mucho que no se ve un fenómeno como el de Walid Makled. Este personaje, que solía ser la niña de los ojos del régimen, cayó en desgracia por azar y ha venido describiendo con lujo de detalles una situación francamente increíble, estimado A., suficiente para meter a la cárcel a la mitad de la nomenclatura chavista. Un amigo que ha trabajado en Venezuela en tiempos recientes repite una descripción lapidaria de lo que allí sucede: “En Venezuela —dice— no hay corrupción, hay saqueo”. ¿Y por qué el saqueo? La razón es sencilla: porque nadie lo impide.

Lo peor de su mail, sin embargo, es el odio profundo desde el que está concebido. Me temo que usted en ello es apenas el eco de Hugo Chávez, quien pretende reinar durante décadas en su país por la vía de alimentar hasta el delirio la pugna entre hermanos. A los políticos hay que pedirles exactamente lo contrario: que busquen la manera de mancomunar los esfuerzos de un pueblo. Ya sé que esa no era la idea de Marx, pero este insigne autor de manifiestos y mamotretos fue en últimas un mero teórico. Nunca tuvo en cuenta lo que Catalina la Grande le decía a Diderot: “Hay una sola diferencia entre los dos. Usted escribe sobre papel; yo, pobre emperatriz, lo hago sobre piel humana”. Por si acaso, la piel humana en Venezuela la está pasando mal.

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Sancocho de ácido

Posted by pocho On diciembre - 7 - 2010

Por: Juan Gossaín

Fuente: El Tiempo

Titulo Original: Sancocho de ácido, carbón y mercurio…

El alcatraz que vuela entre mis sueños lleva en su enorme pico una quimera… (Walt Whitman, Hojas de hierba).

Una mañana de mayo pasado, los viejos madrugadores del pueblo de Marytown, perdido en las costas que bordean el sudeste de los Estados Unidos, se levantaron como todos los días a echarles unas migajas de pan a los pájaros marinos que merodean con mansedumbre por los patios y que se han ido convirtiendo en sus amigos.

Lo que vieron los dejó espantados: las gaviotas de cabeza negra, que son tan bellas, también tenían negro el plumaje. Del pico les goteaba una mancha babosa. No podían levantar el vuelo de la arena, con las patas hundidas en una masa de chapapote pastoso, como el asfalto cuando se derrite. Una de las gaviotas miró a la gente pidiendo ayuda.

Según cuentan los testigos, más allá de la playa, cerca del río, tres garzas morenas habían muerto con los ojos despepitados. El guiso espantoso que navegaba corriente abajo, matando todo lo que se le atravesara, era la mezcolanza de petróleo crudo de la empresa British, que cayó pocos días antes a las aguas del Golfo de México.

A esa misma hora los alcatraces de la bahía de Santa Marta, al norte de Colombia, desayunaban su ración cotidiana de buñuelos de carbón. El periodista Antonio José Caballero, grabadora en mano, esperaba en la playa el regreso de los pescadores que habían salido a trabajar temprano. Mientras aguardaba, la cámara de su teléfono celular retrató la pala enorme de un barco carbonero que arrojaba al mar el polvo negro que sobró en las bodegas.

A esa misma hora, en las playas legendarias de Juanchaco y Ladrilleros, cerca de Buenaventura, los lancheros de cabotaje que llevan carga y pasajeros por los pueblos que se arraciman en las orillas del Pacífico limpiaban sus motores preparándose para un nuevo día de trabajo. Como si fuera la cosa más natural del mundo, arrojaban al mar el contenido de unos tanques repletos de residuos de gasolina, queroseno y diésel. Un langostino magnífico, que medía un jeme, iniciaba el día tomándose su primera taza de combustible. Cuando vi la fotografía en El País de Cali me dieron ganas de echarme a llorar.

A esa misma hora, en la zona industrial de Cartagena de Indias, abierta sobre la bahía del Caribe resplandeciente, los trabajadores de una compañía empacadora se sentaron a desayunar en los comedores de su empresa. En ese momento volvieron a ver, como venía sucediendo en las mañanas más recientes, que una nata de tizne cubría la superficie del café con leche, y que una mermelada negra, tan semejante al betún de limpiar zapatos, se había pegado al pan y al queso blanco.

Entonces, no aguantaron más. Se levantaron todos, sin que nadie los hubiera convocado, y comenzaron a golpear los platos contra los mesones. La algarabía se oyó en media ciudad. Las autoridades ambientales ordenaron el cierre de un muelle vecino, que se dedica a cargar carbón a cielo raso, sin mayores precauciones ni cuidados, sin tubos cerrados ni conductores protegidos. Seis días después el muelle fue reabierto.

A esa misma hora, en la región acuática de La Mojana, que cubre un gigantesco territorio húmedo de los departamentos de Bolívar, Sucre y Antioquia, bajaban resoplando los ríos Cauca y san Jorge, que se desbordan en caños y ciénagas. El apóstol Ordóñez Sampayo, que se ha gastado la vida defendiendo de la contaminación a campesinos, cosechas y animales, apareció en la plaza de Guaranda con el dictamen médico en la mano: los doctores certificaban que los tres niños que nacieron deformes tenían mercurio en el sistema sanguíneo.

El terrible mal de Minata, como lo saben los japoneses, porque las empresas en cualquier parte del mundo, en Tokio o en Majagual, arrojan porquerías químicas a las corrientes, y primero se pudren las aguas, y después nacen degenerados los peces y los camarones, y después nacen sin ojos los niños cuyas madres, en aquellos caseríos extraviados de la mano de Dios, consumen esa agua y esos pescados.

En las cabeceras de ambos ríos, las compañías mineras, que buscan oro entre la tierra, hacen sus excavaciones con un sancocho de mercurio y ácidos. Arroyos y acequias se llevan el mazacote. Los bocachicos mueren con la boca abierta en los playones. Las espigas de arroz no volvieron a crecer.

En medio del desastre causado por las inundaciones, y como si fuera poco, las yucas harinosas de antes florecen ahora con un hongo químico a manera de cresta. El hambre campea entre los pocos ranchos que no se ha llevado el invierno. Las emanaciones de las lagunas huelen a lo mismo que huele un laboratorio de detergentes.

Hay que decir, también, que los empresarios mineros se defienden diciendo que Ordóñez Sampayo está loco. Claro que está loco: ningún hombre cuerdo expone su pellejo ni dedica su vida entera a defender a un ruiseñor, una mojarra, un plátano pintón, una mazorca de maíz o a una mujer embarazada que carga un fenómeno en el vientre.

Epílogo

Aquella mañana, cuando los pescadores de Santa Marta regresaron a la playa, el periodista Caballero los acompañó en su tarea de descamar y abrirles el buche a los escasos pescados que traían.

-¿Qué es eso? -preguntó, intrigado, al ver unas bolas negras en el estómago de un bagre.

-Carbón, amigo -le contestó uno de ellos, levantando el animal-. Pelotas de carbón. Eso es lo que comen ahora.

Caballero tomó más fotografías y se las llevó a algunos funcionarios de la industria carbonera.

-No se preocupe -le contestó el gerente-. Vamos a construir un nuevo muelle de última generación.

-No lo dudo -dijo el reportero, con una mueca de dolor que parecía sonrisa-. No lo dudo: será la última generación.

El día que Caballero me contó esa historia, y me enseñó sus fotografías, ya no sentí ganas de echarme a llorar, como la vez aquella del langostino bañado en combustible. Lo que sentí ahora fue rabia. Cuando ya no quede una sola hoja de acacia, cuando el último pulpo haya muerto atragantado con ácido sulfúrico y cuando nuestros nietos nazcan con un tumor de carbón endurecido en la barriga, entonces será demasiado tarde. Dispondremos de computadores infrarrojos de última generación, pero ya no habrá agua para beber; los celulares de rayos láser se podrán comprar en las boticas, pero el sol no volverá a salir; los niños encontrarán el algoritmo de 28 a la quinta potencia con solo cerrar los ojos, pero dentro de 20 años no sabrán de qué color era una golondrina.

Los invito a todos a ponerse de pie antes de que se marchite el último pétalo. Usen el arma prodigiosa del Internet para protestar. Hagan oír su voz. Que el correo electrónico de los colombianos sirva para algo más que mandar chistes y felicitaciones de cumpleaños. Porque, si seguimos así, el día menos pensado no quedará nadie que cumpla años. Ni quién envíe felicitaciones.

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Bogotá

Posted by pocho On diciembre - 7 - 2010

Por: Redacción de eltiempo.com

Excelente noticia para todo nuestro país. Las ciudades más importantes de Colombia, deberán seguir este maravilloso ejemplo. Pocho

A partir de hoy, la capital tiene un símbolo turístico. Porque Bogotá es ‘más’.

Un signo ‘más’ en colores, como un arco íris, será la marca con la que se reconocerá a Bogotá en el ámbito nacional y en el mundo entero a partir de hoy.

La capital se abrirá ante propios y extraños como un lugar lleno de restaurantes, plazas, teatros, museos, hoteles y planes para personas de todas las edades y profesiones. La idea es dejar atrás percepciones de inseguridad, para mostrar todo lo bueno que se puede ofrecer en el mercado internacional.

Bogotá entró a la era de grandes ciudades como Nueva York, en la que sólo una marca llevaba a los turistas a recordar su estadía en el lugar.

Todo comenzó con un convenio firmado en el 2008 entre la Cámara de Comercio, Invest in Bogotá y el Instituto Distrital de Turismo (IDT) para poner en marcha la estrategia de mercadeo.

“Se necesitaba un símbolo que representara por qué somos un destino preferido y diferente frente a otros competidores”, dijo Nohora Isabel Vargas, directora del IDT.

‘Bogotá busca su marca’ fue la forma en la que el Distrito, en alianza con EL TIEMPO, realizó el lanzamiento de la campaña a la que se le sumó una encuesta a través de la cual más de 4.200 ciudadanos expresaran su opinión. La escogencia no fue fácil.

Para la mayoría, la oferta cultural y la diversidad eran atractivos destacables. De hecho, Monserrate, el centro histórico de La Candelaria y la ciclovía eran imágenes que los ciudadanos veían plasmadas en una postal. La opinión de los capitalinos y un Plan de Mercadeo Turístico fueron guía para que las agencias especializadas convocadas diseñaran la marca.

Al final, un jurado conformado por cinco expertos tuvo la difícil tarea de escoger, de 16 propuestas, cinco alternativas de diseño que a su vez fueron expuestas ante grupos de opinión para medir sus reacciones.

El 30 de noviembre se seleccionó la que se consideró la mejor propuesta por innovación, modernidad, impacto y pertinencia.

La ganadora

La agencia Misty Wells & Zea Asociados fue la agencia ganadora.
“Queremos proyectarnos como una ciudad que va a la vanguardia de las grandes capitales del mundo”, expresaron en un comunicado.

El concepto escogido fue ‘Bogotá es más’, porque para ellos hay una sumatoria de muchos atributos, valores y fortalezas: Bogotá es más verde, más rock, más futuro, más negocios. “Es una marca que se puede adaptar a todas las necesidades de comunicación”, explican.

¿Para qué una marca?

Los países, las ciudades e incluso las regiones compiten para atraer el turismo, la inversión, los eventos más prestigiosos y para fomentar las exportaciones.

Según Vargas, la apropiación de la marca va a ser todo un proceso de asimilación pero, “al final se van a dar cuenta de que somos más que sólo símbolos tradicionales”.

Lo que viene es trabajar en el posicionamiento de la marca en el contexto del Mundial Sub-20 Fifa Colombia, que se realizará en el 2011. “Es la oportunidad perfecta. La ciudad somos todos los que vivimos en ella, pero necesitamos que el mundo nos recuerde”.

Otras marcas de ciudad famosas

‘I love New York’: buscó que la gente viera a Nueva York como algo más que una gran urbe con todos los problemas que eso supone.

Ángel de la independencia (Ciudad de México): ganó entre 7.488 trabajos.

En el país Cartagena y Medellín también trabajan para posicionar su marca.

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