Por: Rodrigo Fluxá
Fuente: El Mercurio (Chile)
Usain Bolt no es sólo el hombre más rápido del mundo. Es también un sinfín de contradicciones: un jamaiquino al que no le gusta la playa ni sigue el rastafari.
Una: no es tan grande por lo que ha logrado, sino por lo que significa. Su irrupción en los Juegos Olímpicos de Beijing, más allá de las medallas de oro, dejó una certeza: el cuerpo humano aún no tiene límites. Botó los récords de los 100 y 200 metros planos, con marcas que los científicos consideraban irrealizables. Aún más: las hizo dosificando, mirando para atrás y, hasta ahora, lejos de la sombra del doping, la plaga del deporte ultra profesionalizado.
Dos: tiene apenas 24 años y todo el mundo quiere estar cerca de él: Cristiano Ronaldo lo invita a comer, Puma le pide que diseñe su propia línea de ropa (la Bolt Collection) y su baile tras ganar las carreras son una marca mundial.
Tres: es jamaiquino. Y no le gusta la playa.
-¿Cómo es eso?
“Así es. No soy mucho una persona de onda de playa. Crecer en Jamaica era estupendo, disfruté todo lo que el lugar me podía dar, pero no iba a la playa. Si así hubiese sido, hubiese disfrutado, hay una muy buena en el país”.
-¿Tampoco eres rastafari, me dirás?
“Exacto. Soy cristiano. Trato de no mezclarme con esas cosas. Creo en Dios”.
-¿Quién es el jamaiquino más famoso del mundo: tú o Bob Marley?
“Tendría que decir que yo. Le llevo la pequeña ventaja de que estoy vivo. Algunos lo prefieren a él”.
-Hay una imagen común de los jamaiquinos, como que nada puede perturbarlos de su relajación. ¿Eres así?
“Totalmente, por mi estaría siempre relajado, tirado hacia atrás. Chill out, ¿me entiendes? Cuando no estoy entrenando, me siento a ver tele y ver el tiempo pasar”.
-¿No es contradictorio eso con ser un deportista de alto nivel?
“No para mí. Siempre he sabido bien lo que quiero hacer, a dónde quiero llegar y cómo quiero llegar. Ser relajado sólo lo hace más fácil”.
-El técnico que te crió me dijo una vez que pudiste perderte entre tanta fiesta cuando joven. ¿Fue tan así?
“Bueno, me imagino que sí. Era bastante flojo, me gustaba andar dando vueltas todo el día. Pero no es algo tan terrible: todos a esa edad lo hacemos. Fue cosa de tiempo. Después maduré y aprendí que nada iba a pasar si no me esforzaba”.
-¿Qué metas tienes ahora?
“Sólo una: transformarme en una leyenda del deporte mundial”.
-Pero ya lo eres, ¿no?
“Todo el mundo parece estar diciendo eso. Yo creo que lo seré cuando en Londres defienda todos mis títulos. Con eso, ya está. Aún tengo un poco más que dar”.
-A propósito, científicos y doctores dicen que es imposible bajar los 9,50 en los cien metros planos. Tú récord es de 9,58. ¿Aceptas que el cuerpo humano tiene límites?
“Sí, en algún punto llegaremos a un límite, puedo aceptar eso. Pero te aseguro que algún hombre va a bajar los 9,50. Sólo me queda esperar que sea yo”.
-¿Cuál es tú reacción ante el dopaje? ¿Qué te pasa cuándo te enteras de algún caso?
“Definitivamente me enoja mucho. Uno trabaja mucho para llegar donde está, de manera sana, teniendo mucho cuidado en cuidar cada paso, pero que un atleta, en otra parte del mundo, lo eche todo a perder haciendo trampas. Ensucia mucho el deporte”.
-¿Cuánto de tu éxito tiene que ver con la genética y cuánto con el trabajo?
“Yo creo que es 50 y 50. Mi primo siempre me dice: Usain, está lleno de tipos con talento dando vuelta por el mundo, pero tienes que ponerle esfuerzo para hacer la diferencia. Le encuentro razón: cualquiera puede tener talento, pero no todos saben cómo usarlo”.
-Ya, pero es imposible pensar en un blanco campeón de los cien metros planos. ¿No marca la raza?
“Sí, no digo que no tenga nada que ver. Hay mucha genética entre medio: los chinos, esos chinos son muy buenos en la gimnasia, por ejemplo. Nosotros corriendo. Pero eso no marca límites. Hubo un tiempo que se pensaba que nadie podía correr en menos de diez segundo. Y mira hoy las cosas. Todo puede pasar”.
-¿Por qué un país tan chico como Jamaica tiene tan buenos corredores?
“Tiene que ver con las tradiciones. ¿Por qué hay tan buenos futbolistas en Brasil? Pues porque es el deporte número uno, todos lo juegan. Nosotros crecimos en una pista de atletismo y jugando cricket. Vimos a grandes atletas y quisimos ser como ellos. Así funciona esto”.
-Llevas dos años acostumbrado a ganar. ¿Qué pasará cuando pierdas? ¿Seguirás disfrutando correr?
“Si pierdo ahora mismo, seguro que no. Y si ocurre cuando esté más viejo será un buen aviso de que debo retirarme. Porque quiero hacerlo estando en lo más alto, como Michael Johnson. Ese es mi modelo”.
-Cuando estás en los Juegos Olímpicos y en el Mundial tienes a todo el mundo esperando que rompas un récord, hagas algo extraordinario o incluso los bailes del final. ¿No te presiona?
“Nada, cómo podría. Paso todo un año trabajando para esos diez segundos, el trabajo está todo hecho en ese punto. Ahí me queda correr, no pensar”.
-¿Qué te gustaría estar haciendo en diez años?
“Acostado, estirando la pata por ahí”.
-¿En serio? ¿Así son tus días perfectos?
“Mi día perfecto es estar sin entrenar, hacer literalmente nada”.
-Siempre se te ve contento y de buen ánimo, a pesar del acoso. ¿No te deprimes nunca?
“Sí, claro, como todos tengo uno que otro mal día. Pero mi método más eficaz es sonreír. Es una de mis claves, me ayuda estar siempre bien para competir”.
-La queja común de los deportistas es que la vida de viajes y hoteles agota. ¿No te sientes solo?
“No, jamás. Siempre hay algún amigo por ahí en las competencias. Nunca me siento solo”.
-Jamaica es un país muy pobre. ¿Nunca te sientes culpable de todo el dinero que ganas?
“No, nunca, porque he trabajado duro para tener todo lo que tengo. Lo que siento es pena, sobre todo por los niños. Soy un convencido que países como los nuestros pueden cambiar sólo si ayudamos a los niños.
-Eres una súper estrella, ¿quién es el tipo que más te ha gustado conocer todo este tiempo?
“Steve Harvey, el cómico. Lo vi cinco minutos y no pude parar de reír. Debe ser el más cool de todos”
- ¿Es verdad que eres un fanático de la comida chatarra? ¿Es posible eso y ser el hombre más rápido del mundo?
“Sí, lo es. Como un montón de esas cosas. Pero mi entrenadores me dejan, mantengo siempre el peso a tope”.
-Eres el más rápido del mundo. ¿Qué cosas te tomas tu tiempo en hacer?
“¡Hey! Créeme que hay una cosa o dos que conviene hacer lento. Bien lento”.
“Sí, en algún punto llegaremos a un límite. Pero te aseguro que algún hombre va a bajar de los 9,50. Sólo me queda esperar que sea yo”.
Popularity: 6% [?]
