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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Archive for julio, 2010

Toros: más allá de la ecología

Posted by Pocho On julio - 27 - 2010

Fuente: El Tiempo

“Es moral lo que hace que uno se sienta bien, inmoral lo que hace que uno se sienta mal. Juzgadas según estos criterios morales que no trato de defender, las corridas de toros son muy morales para mí.” Ernest Hemingway

“La fiesta de los toros está montada en esencia sobre la tortura pública de un animal, y por muchos pases pintureros que el diestro pegue vestido de sota de espadas, nunca podrá ocultar la degradación que late bajo la supuesta belleza de una verónica.” Manuel Vicent

He asistido, asisto y asistiré a corridas de toros. Primero, porque hasta el momento mis derechos constitucionales me lo permiten. Segundo, porque desde niño tuve acceso a la fiesta, y crecí con ella. Tercero, porque pienso que -respetando profundamente la opinión de otros-, la fiesta brava transmite un mensaje fuerte de superación para el ser humano. El toro de lidia, es un mensaje de vida. Es de los pocos animales -si no el único-, que no se amilana frente al dolor y frente al castigo. ¿Cuantos seres humanos, desisten a retos y sacrificios, por no soportar el dolor y castigo propios de la vida?. El torero, es otro mensaje de vida. Ese ser humano dispuesto a enfrentar esa realidad que día a día te atropella; esa realidad que te embiste a todo momento, y que en un solo instante en que te descuides “te sacará del ruedo”. Lo más bello, es ver salir victoriosos tanto al toro (indulto) y al torero (trofeos); eso pocas veces ocurre, pero eso es logico…no todos los que se enfrentan  a la vida y no todos aquellos que estuvieron dispuestos a asumir retos y sacrificios, triunfan. Eso si; para triunfar, al menos hay que intentarlo.  Pocho

Esta semana, la Corte Constitucional tomará la decisión de concederle el indulto a la fiesta brava en Colombia o propinarle una estocada de muerte. Debe decidir una demanda de inconstitucionalidad contra el artículo 7o. de la Ley 84 de 1989 sobre la protección de los animales. En este tema, como en las mismas faenas, hay opiniones divididas. Tres magistrados están en contra y tres, a favor del milenario arte del toreo.

Deben sopesar muy bien los magistrados su determinación final. No se puede desconocer que hay un creciente sentimiento antitaurino, especialmente en la juventud, y que el debate crece en el mundo. En Cataluña (España), este miércoles es factible que se vote una ley en contra. Pero en el toreo en Colombia, aparte de raíces culturales e históricas, están en juego los derechos constitucionales de las minorías, que suele y debe defender la Corte. Más allá de ello y de respetables argumentos de violencia contra los animales, en estos momentos de crisis económica, cuando el desempleo llega al 13 por ciento y hay millones de personas en la faena del rebusque, con un 46 por ciento de pobreza, acabar con el toreo puede ser una cornada a un gran sector. Unas 5.000 familias viven alrededor de esta fiesta. Igualmente, se quedarían en el limbo casi un centenar de ganaderías de bravo, con el personal, profesional, técnico y de jornales, que emplean. Y constituiría grave impacto a las economías de ciudades como Cali, Manizales y Medellín, entre otras, que con sus ferias taurinas reviven sus economías.

Bogotá ha recibido de la Corporación Taurina, en los últimos 10 años, 9.400 millones de pesos para parques. Cormacarena de Manizales ha aportado en ese periodo 4.200 millones para el hospital de la Cruz Roja, que atiende a niños de estrato humilde. Suma cercana otorga Cormacarena de Medellín al Hospital San Vicente de Paúl. Los toros, con su filón elitista, tienen cara social. Y mueven una gran afición, que llena las plazas, hoteles y clubes, y de los cuales viven desde los humildes vendedores de botas licoreras, hasta las familias de los toreros. Por lo general, seres humildes, que ven en esta dura profesión de enfrentar a la fiera y al hombre la luz para sacar a los suyos adelante. César Rincón, que le ha dado nombre a Colombia, es un ejemplo.

Si la Corte resolviera acabar la fiesta, paradójicamente le estaría dando el puntillazo final al bello toro de lidia en Colombia que, curiosamente, es gran protector de la biodiversidad, de fuentes de agua, pues, al ser criado en grandes extensiones, no permite la depredación humana. Difícil decisión tiene la Corte. No es solo un tema de ecología, sino de derechos y de carácter cultural y social.

Cédula vieja

Posted by Pocho On julio - 27 - 2010

Por: Carlos Prieto

Caricatura: Matador

Noticia: El Tiempo

Dato Histórico: El Tiempo

Solo quería dejar registrado en mi blog, este momento histórico de la vida de los colombianos. Fue mucho lo que nos acompaño y para lo que nos sirvió nuestro documento plastificado. Nuestras primeras elecciones, nuestra primera cuenta bancaria, nuestro ingreso a entidades educativas, nuestro primer trabajo, nuestros primeros contratos, etc…y para no olvidarnos nunca de aquellos que en el ejercito, los vimos utilizar la cédula hasta de cuchara. Son muchos los archivos donde reposaran, las fotocopias de nuestros viejos documentos de identidad. Esos documentos, que nos mostraban en blanco y negro; y que por lo general nos hacían ver ese lado de delincuente que todos quieren ocultar. Carlos Prieto

Las cédulas viejas “Se mueren” este sábado.

A partir de las 12 de la noche de este viernes 30 de julio de 2010, todas las cédulas distintas de la amarilla con hologramas, o cédula nueva, dejarán de ser válidas en Colombia. Esto quiere decir que ningún trámite notarial, bancario, contractual, administrativo o legal, para poner solo algunos ejemplos, podrá realizarse con las viejas, es decir, con la marrón y la blanca con el escudo de Colombia en color verde.

Un total de 2’344.867 colombianos no han reclamado aún sus nuevas cédulas, a pesar de que ya están listas.

Estas personas quedarán indocumentadas y no podrán realizar diligencias tan sencillas como cambiar un cheque, cobrar una pensión o pagar con una tarjeta de crédito.

Bogotá y Antioquia son los dos puntos donde más documentos de identidad siguen sin ser reclamados.

Solo en la capital del país hay 445.000 esperando por sus dueños.

La Historia de la Cédula

Todo tiempo pasado fue mejor, dicen muchas abuelas. Sin embargo esta máxima no se aplica para la cédula de ciudadanía, pues para portar este documento al comienzo de siglo era necesario tener en alguna parte del vestido un bolsillo de casi medio metro cuadrado en dónde guardarlo.

Aunque desde mediados del siglo pasado se viene hablando de la importancia de la cédula, sólo hasta la segunda década del presente se normalizó su expedición, pero solo para los hombres. Las mujeres no eran tenidas en cuenta para votar y se identificaban con la tarjeta de identidad, al igual que los hombres menores de 21 años o quienes hubiesen perdido los derechos civiles.

La primera ley que reguló la cédula data del 16 de junio de 1853, sancionada por el general José María Obando, presidente de la república.

Sin embargo se expedía tres días antes de las elecciones y era retenida al momento de la votación para verificar, mediante el cruce de información con los sufragios. Dos meses después, el alcalde del municipio, acompañado de dos testigos y en presencia del presidente del jurado electoral procedían a quemar todas las cédulas expedidas.

De todas maneras como el país vivía casi en un estado de permanente guerra o de alzamientos populares, los comicios no eran frecuentes.

En esas épocas, para expedir el documento era suficiente jurar que la persona tenía el nombre suministrado, que era mayor de 21 años, que sabía leer y escribir, que hacía por lo menos 10 días vivía en el domicilio enunciado y que los vecinos lo conocían de tiempo atrás.

Pero desde esos tiempos, gracias a la facilidad de obtener el documento, ya se presentaba la compra y venta de votos.

Los tiempos cambiaron, y  tuvieron que pasar muchas décadas antes de que tanto el gobierno y el Congreso de pusieran de acuerdo en la adopción de iniciativas para perfeccionar el mecanismo para identificar a los ciudadanos y permitirles votar en las elecciones.

En 1929 se realizó la primera reforma electoral de importancia que incluía la expedición de cédula. Como dato anecdótico, la ley estipulaba que en caso de pérdida, el ciudadano debería pagar 20 centavos para su reexpedición.

Con la Ley 89 de 1948, que creó la Organización electoral se dio origen una reestructuración del documento de identidad. En esa oportunidad se contrató una misión canadiense que fijó unas recomendaciones para la expedición de la nueva cédula, proceso que comenzó en 1952. Cuatro años más tarde se expidieron las primeras cédulas para las mujeres.

Posteriormente, en 1975 se disminuyó la mayoría de edad que quedó en 18 años.

Toy Story 3

Posted by Pocho On julio - 26 - 2010

Por: Olga de la Fuente

Fuente: Letras Libres

Han pasado más de diez años desde la última vez que vimos a Woody, a Buzz Lightyear, y al resto de sus amigos. Diez años desde que acompañamos a los juguetes en misiones ultra secretas y aventuras peligrosas. Diez años desde que los vimos sufrir con ventas de garaje, mudanzas y fiestas de cumpleaños. Diez años desde que combatieron perros come-juguetes, vecinos tortura-muñecos, botargas gigantescas y archienemigos galácticos. Diez años desde que Woody tuvo su primer desplante de celos por la llegada de un juguete nuevo. Y diez años desde que Buzz se dio cuenta que era un juguete “Hecho en Taiwán” y no un guardián de la galaxia.


Esperamos mucho. Toy Story vio crecer una generación. Frases como “Al infinito y más allá” o “No estoy volando, estoy cayendo con estilo”, se han convertido en parte del imaginario colectivo. Toy Story es un parteaguas en la historia de la animación al ser el primer largometraje animado en su totalidad por computadora. El uso de la tecnología es fantástico (y más en la tercera parte) pero las historias son aún mejores. Pixar -la compañía detrás de la saga Toy Story y películas comoMonsters, Inc.Buscando a Nemo, entre otras- es famosa por sus historias divertidas, por sus personajes con alma y por atreverse a tomar riesgos que otras casas productoras dirigidas al mercado infantil no se atreven. Como dirían los juguetes: fueron muchos años sin que jugaran con nosotros. Valió la pena la espera.

Pocas secuelas modernas han logrado igualar –y mucho menos superar– a sus predecesoras: The Godfather IIThe Empire Strikes Back, por nombrar dos ejemplos. ¿Y qué hay de terceras partes? Lee Unkrich, director de Toy Story 3, se dio cuenta que para que una tercera parte funcione –como es el caso de The Lord of the Rings– ésta tiene que ser parte de una historia grande, dividida en tres. Lo logró: Toy Story 3 es la culminación de las angustias que los juguetes expresaron en las dos primeras películas. Es aquí donde su miedo más grande se hace realidad: Andy –su dueño– creció y ya no juega con ellos. Algunas cosas no han cambiado, como Rex –el dinosaurio– que sigue igual de neurótico que siempre. Pero la realidad es que ya nada es lo mismo: los pobres juguetes viven apretados en un baúl, dedicados a inventar estrategias para llamar la atención de su dueño.

La película inicia –como siempre– con un juego. Esta vez se trata de un Western que integra elementos de fantasía, ciencia-ficción, acción y aventura. Es como si Sergio Leone, Geroge Lucas y Steven Spielberg se hubieran juntado a hacer la superproducción de sus vidas: trenes, explosivos, un Corvette rosa, un dinosaurio, changos de hule asesinos, marcianos, y una nave espacial gigante con forma de cochino manejada por un cochino sin escrúpulos. La cinematografía y los movimientos de cámara alcanzan los niveles de las mejores películas de acción: grúas, tracking shots, grandes angulares y lentes anamórficas. La secuencia es un sueño para los amantes del exceso.

Hay quienes se preguntan qué demonios hace una secuencia de esa magnitud en una película como Toy Story 3. Pero si algo hemos aprendido de las dos primeras películas, es que Andy es un niño con mucha imaginación. La secuencia se trata de la fantasía del niño. La cámara se aleja para revelar a Andy jugando en su cuarto, vista en un montaje de videos caseros. El presente es diez años después. Andy –ahora un adolescente de 17 años– se prepara para ir a la universidad. Los juguetes –los pocos que quedan– no saben qué será de ellos. La incertidumbre los está matando.

Y por una equivocación, Woody y sus amigos terminan en una guardería que a simple vista parece el paraíso: Sunnyside. Después de todo, ¿qué podría tener de peligroso un lugar que tiene un arco iris pintado en la entrada? Se trata de un lugar donde los juguetes no tienen dueños. Ahí nadie les romperá el corazón y siempre habrá niños que jueguen con ellos. Parece el lugar perfecto, hasta que les asignan el salón de los niños chiquitos hiperactivos, y se enfrentan a sus peores pesadillas: maltratos, mocos, babas y pegamento. Tienen que salir de ahí.

Además del elenco habitual hay personajes nuevos: Lotso, un oso bonachón color de rosa con olor a fresas; Sr. Espinas, un erizo vestido de alpino con complejo de actor shakesperiano; Ken (el de Barbie), un metrosexual con un guardarropa que ya quisiera Carrie Bradshaw; Bebote, un muñeco abandonado que nadie querría encontrarse en una noche de insomnio; y muchos más. El villano mayor (cuya identidad no será revelada en esta reseña) tiene una buena razón para ser malo. No se trata del villano superficial que nació villano. Es fácil odiar a los villanos cuando son malos por naturaleza, pero ¿qué hay de un personaje que nació bueno y al que su triste pasado lo obligó a volverse cruel?

Toy Story 3 es una película completa en todos los sentidos. Los artistas detrás de ella están de acuerdo en que no se trata de presumirle al mundo lo bien que dibujan, o lo diestros que son para usar los programas de animación. Están de acuerdo en que se trata de contar una historia honesta cuyos elementos –sonido, color, iluminación– se complementen. Es verdad que la animación es infinitamente mejor. Los juguetes tienen un rango mayor de expresiones, las texturas son más creíbles y los escenarios más complejos. Pero uno nunca se olvida del argumento para comentar la nueva paleta de colores. Y es que resulta imposible despegar la atención. Con un guión intachable de Michael Arndt (ganador del Oscar por Little Miss Sunshine), el final de la saga de Toy Story es humano, fresco y divertido. No hay un minuto desperdiciado. Toy Story 3 es una película sobre la amistad; sobre los seres queridos que a veces se van, pero no por ello dejan de estar cerca de nosotros.

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