Por: José Vales
Fuente: El Tiempo
‘Los boludos son una especie que no está en vía de extinción’
El 27 de junio, día para reivindicar a quienes respetan las leyes y no ascienden destrozando al prójimo.
Agustín Arroyo tiene 29 años y, como otros tantos, se siente ‘un boludo’ (aquel que se comporta con falta de viveza o ingenuo, de acuerdo con una de las varias definiciones en los diccionarios).
Él, junto a un grupo de compañeros de trabajo, se sentía como tal, harto de comportarse socialmente acorde con las enseñanzas que habían recibido: cumplir con la palabra, ser honrado, respetar los valores y pagar los impuestos al día, al igual que respetar las reglas.
La contraposición absoluta que cultiva la ‘viveza criolla’, en la que muchas veces se cobija la corrupción. Fue así como idearon, en junio del 2009, ‘El Día del Boludo’, el que instauraron el 27 de junio, una iniciativa que rápidamente cobró una legión de adeptos y que llevó a que “los boludos se globalicen”.
Durante la charla con EL TIEMPO en la Plaza de San Isidro (norte del gran Buenos Aires), Arroyo recuerda que en vísperas de las elecciones legislativas, él y quienes lo secundan comenzaron a “pensar en que en esa condición estaban muchos”.
“Empezamos a pensar que los boludos éramos más. Porque vivimos en una sociedad en la que uno al hacer las cosas bien se siente un boludo, y lo que buscamos es reivindicar esa imagen, darla vuelta, hacer entender que es mejor ser un boludo que un vivo.
¿Por qué la palabra boludo?
La utilizamos porque es muy argentina, el “che boludo” nos caracteriza y nos da orgullo. Antes de esas elecciones nos decíamos cuándo vamos a descansar de todo esto, de tanta campaña, de tanta noticia con contenido político, llena de intereses personales.
El boludo es para nosotros aquel que se rige en la vida cotidiana con los valores de la honradez, la sensatez, el trabajo, incluso el no tirar basura en la calle. Son cosas que se encuentran bastante perdidas y que buscamos rescatar.
¿Cuándo se inició en los medios esto del día del boludo?
Sinceramente no hicimos un gran esfuerzo para hacerlo entrar en los medios, al menos no en la televisión. Lo único que hicimos fue subirlo a Internet el día 2 de junio, en Facebook, e hicimos 2 videos en YouTube.
¿Cuándo se dieron cuenta de que se había masificado?
Tomó otro valor cuando en la página dimos con más de 170 mil visitas, recibimos alrededor de 13 mil comentarios y nuestro Facebook ya ronda los 40 mil fans. Se logró un espacio para opinar, para leer y ser leído. Un espacio dónde opinar estaba haciendo falta porque la sociedad lo pedía a gritos. Ahora se observa que tanto las visitas como los comentarios aumentan en días conmemorativos, como el bicentenario pasado, o épocas de fiestas, donde se ve que a todos nos toca más el corazón como está el país.
¿Por qué cree que tuvo eco en el extranjero también?
Porque boludos hay en todos lados. En todos lados hay gente que se siente defraudada y que pretende que las cosas cambien, que se hagan las cosas bien, que haya políticos honestos.
Recibimos mensajes y pedidos de entrevista de España, de Venezuela. En el interior del país la participación es numerosa porque ahí está presente la mirada que tienen de los porteños y su tradicional “viveza”.
¿Cree que los boludos son más que los vivos en este país?
Seguro que sí. Hay mas labradores que chorros, de eso no tengo dudas. Y se demuestra en este espacio de opinión que es así. Yo no quiero mostrarme como alguien que nunca se hizo el vivo, que nunca fingió estar dormido para no dar el asiento. Tengo mis pecados como los tienen todos, pero creo que uno puede redimirse, o por lo menos dar cuenta de lo que está bien y lo que está mal. Poder diferenciar a lo que llamamos boludo, verlo como algo mas digno.
¿Cuáles son para ustedes los boludos más grandes de la historia nacional?
Hay dos. Próceres de la patria, como Manuel Belgrano y José de San Martín, que de haberlo podido ver se hubiesen sentido más boludos que cualquier otro argentino.
San Martín participó de la Independencia de tres países para luego morir en la pobreza. Es una muestra de cuan boludos debieron haberse sentido en dar la vida por un país que nos les dio nada a cambio. Un escritor, no recuerdo cuál, sostenía que había dos países convertidos en milagro. Uno era Japón porque no tiene nada y tiene de todo. Y otro es Argentina porque tiene de todo y no tiene nada.
¿Hasta dónde piensan llegar con el día del boludo?
No sabemos. La iniciativa tomó fuerza por sí sola, ahora es la gente la que la moviliza y no nosotros. No quiero que llegue al punto de convertirlo en un partido político, a pesar de que eso quisieran algunos. La principal meta es que la gente acceda a conocer los buenos logros, eso sería un gran paso adelante para nosotros como sociedad. El pensar que hacer las cosas bien, en verdad está bueno y no sos un boludo por eso.
Este año, cuando llegó el 27 de junio, fueron los medios los que comenzaron a levantar el tema con la página de la web (www.diadelboludo.com). Ahora desde Córdoba proponen hacer el Gran Encuentro del Boludo, que según Arroyo “no será una manifestación política, sino un espacio para que los boludos se encuentren y comenten”.
¿Puede detectar una característica infaltable en el boludo argentino?
El boludo es un tipo silencioso, que pasa desapercibido porque busca que sea así. Sabe que si se enteran que es boludo lo cagan. Además, el boludo es boludo por elección, porque teniendo la posibilidad de lo fácil, elige el camino difícil. Y no el del vivo.
¿Quiénes cree que se identifican más con el ser boludos?
Yo creo que en todo el mundo existe esa condición humana de saber que pisando la cabeza del otro el camino al éxito es más sencillo. Pero creo que el resto de los latinoamericanos se sienten mas identificados con esta idea, porque ellos tuvieron gobiernos similares a nosotros, en los que no los cagaron una sola vez, sino muchísimas veces y tienen el mismo cansancio. La misma falta de credibilidad política.
Y son una especie que no corre peligro de extinción…
En absoluto. Como decía mi padre: los piojos, la piedra bocha (de los ríos) y boludos habrá siempre.
¿Cuándo uno ve como crece el número de gente viviendo en la calle como consecuencia de la pobreza, cómo cataloga a esas personas? ¿Entran en la categoría de boludos?
Sinceramente, tengo mucho respeto por quien es pobre y elige juntar cartones antes que robar con lo fácil y común que es eso en Argentina. Siento respeto y admiración porque a pesar de lo difícil que es cada día para ellos, de lo doloroso que puede ser el día a día, continúan eligiendo el camino complicado.
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