Por: Rafael Araujo Gámez
Desde Sudafrica, especial para www.carlosprieto.net
Agradezco enormemente a Rafael por esta nota exclusiva desde Sudafrica. Pocho
Pueden sonar muy duro las vuvuzelas, puede el manipulador presidente de la FIFA, Josep Blatter, salir a decir que ha sido un éxito, pueden los sudafricanos estar siendo captados por las cámaras de televisión del mundo en donde se muestran alegres y satisfechos con el torneo, pero este Mundial de Fútbol, como los jugadores indisciplinados, está “bajo de forma”.
Los robos a diestra y siniestra, los atracos en las calles, la rampante pobreza que asoma por todos los lados, los altos costos de los artículos, la falta de locomoción, es decir, carencia total de vehículos para el transporte de la gente y muchos lunares más, nos muestran que este no era el país indicado para realizar un mundial.
Todo debido al deseo de Blatter de permanecer en el poder y como para su reelección necesitaba los votos de África, se dejó tentar por la politiquería y por eso logró con sus perversas manipulaciones que se eligiera esta malhadada sede.
Pero además, el fútbol ha estado alejado de las canchas. Desde 1.974 vengo asistiendo a los mundiales y ninguno de los anteriores se puede comparar con este.
Selecciones cuyos jugadores no rindieron lo suficiente, entrenadores agobiados por las circunstancias, directivos que insisten en aferrarse al poder, árbitros permisivos y carentes de conocimientos técnicos rigurosos que les permitieran castigar en el momento adecuado, atletas cuya única arma para detener al rival es la patada aleve o el agarrón en la camiseta, conforman un cúmulo de circunstancias ajenas al espectáculo en sí pero que nadie quiere hincarle el diente.
Si los señores de la UEFA, organización que rige el fútbol de Europa, y los de la FIFA no se ponen de acuerdo y se someten a terminar los campeonatos europeos con suficiente antelación del comienzo del mundial, seguiremos peor.
Simplemente porque los mejores jugadores del mundo se desempeñan en esos torneos, que son muy intensos, y cuando los piden sus países para conformar las selecciones respectivas llegan con un altísimo nivel de cansancio que los conduce a algunos, a recibir lesiones importantes, y a otros, a una deteriorada calidad futbolística.
Por lo tanto, si los señores directivos no deciden coger al toro por los huevos y darle una voltereta de padre y señor mío primero, acabarán con el prestigio de un deporte que es pasión, emoción y encanto y segundo tendremos que someternos ver mundiales “bajos de forma”.
Lo que nos llevaría a una catástrofe deportiva.
