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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Archive for abril, 2010

30 cosas que ellas odian de los hombres

Posted by Carlos Prieto On abril - 29 - 2010

Fuente: Don Juan

Algunas están al 100% comprobadas: La halitosis y la tacañería, son sin lugar a dudas las más representativas. Las otras, creo que en un alto porcentaje. Por favor, rianse un rato. Amigos, pilas!. Pocho

Una lista de algunos de los defectos que nosotras no resistimos en un hombre. Mire si alguno aplica. Si no, no se preocupe, porque hay más, y con seguridad usted padece, por lo menos, de uno.

¿No puede tener una relación estable? ¿Cuando piensa que todo esta bien, oye la frase “tenemos que hablar\”? Tal vez usted tiene un defecto que no ha percibido. Aquí hay una lista de algunos de los defectos que nosotras no resistimos en un hombre. Mire si alguno de ellos aplica. Si no, no se preocupe, porque hay muchísimos más, y con seguridad usted padece, por lo menos, de uno.

1. La halitosis.
Es increíble que no se den cuenta de eso. Si no queremos besarlos, tal vez no es porque nos parezcan feos sino porque su boca huele a alcantarilla. ¡Lávense los dientes de vez en cuando!

2. La continua rascadera de huevas.
Es aún peor que el tipo borracho coqueteándole a todas las viejas de la fiesta. Imagínense que nosotras nos rascáramos las tetas todo el día, frente a sus amigos, a sus papás, a nuestros compañeros de trabajo… ¿Cuánto tiempo nos aguantarían?

3. Que no sepan bailar.
Esto es terrible, pero combinado con los celos es una mezcla mortal. No sólo lo aplastan a uno en una esquina sino que le arman una escena si alguien se acerca a sacarlo a bailar así sea un reggaetón.

4. La pregunta: “¿ya te viniste?”.
Es obvio que uno dice que sí por pura lástima. O por pura decencia. O porque ahí se acabó cualquier excitación. Si no se han dado cuenta es que no nos hemos venido.

5. La estúpida preferencia por los programas imbéciles en la televisión.
Esto viene de tiempos inmemoriales. Recuerdo que mi abuela decía que mi abuelo veía programas en los que “pasa indio, pasa indio, pasa indio, pasa vaquero, pasa vaquero, pasa vaquero”. ¿No se aburren de las balaceras, los buenos y los malos?

6. La tacañería.
Este debería encabezar la lista. De vez en cuando un regalito no cae mal. Como para que pensemos que los polvos no son del todo gratis.

7. Los celos.
Si ustedes se creen menos y tienen delirio de vigilantes, nosotras los vemos como si fueran menos y buscamos formas para escaparnos.

8. Los amigos.
Obvio que pueden tener amigos, cómo no. Lo que no pueden es verlos. Y mucho menos sin nuestra directa supervisión.

9. Las amigas.
Esas sí están prohibidas.

10. La familia.
¿Por qué será que los hombres nunca rompen el cordón umbilical? Si quieren tanto a sus papás y a sus hermanas, pues váyanse con ellos a ver si les hacen lo mismo que nosotras (bueno, acepto que a veces la suegra puede cocinar mejor, pero hasta ahí).

11. Que nunca dejen de comprar juguetes.
Cuando son niños, los juguetes son carritos y muñecos. Cuando grandes, se vuelven carrazos y muñecas, y tienen básicamente el mismo uso.

12. La sacada de mocos.
¿Por qué nos critican cuando, en los semáforos, nosotras nos miramos las uñas? Ustedes hacen algo peor… cochinos.

13. Que busquen pelea.
En los restaurantes, en los cines, en el carro, en la oficina, en los hoteles, con los vecinos, con los celadores, con las contestadoras, con las recepcionistas, con los médicos, con uno. ¿No les da oso?

14. Que siempre quieran saber sobre nuestro pasado.
“Te juro que no me va a importar”, dicen. Y un par de meses después de que uno les cuenta algún detalle: “¿Pero de verdad perdiste la virginidad tan joven?”.

15. Que se duerman en el cine.
Justo cuando uno los convence de ver una comedia romántica, lo único que se oye en el teatro son sus ronquidos. Con razón prefieren las películas de acción: los despiertan los disparos.

16. Que, en medio de una pelea, lo que les interese sea llegar a la parte del sexo de reconciliación. ¿Es por eso que siempre nos dan la razón?

17. Que siempre se la pasen deseando la mujer del prójimo… o por lo menos mirándole el culo.

18. Que sean competitivos con los juguetes que tienen. ¿Quién posee el mejor carro? ¿La mejor televisión? ¿El mejor juego de palos de golf? ¿La nena más linda?

19. Que le digan a uno que lo ayudan con los hijos.
Y ayudan a todo, menos a darles comida, cambiarles los pañales, despertarse diez veces en la noche, cuidarlos cuando tienen fiebre, hacer las tareas. Mejor dicho, ayudan a pagarles el colegio y a veces a leerles un cuento, y con eso creen que son los mejores papás del mundo.

20. Que no tengan nunca ni la más mínima idea de por qué actuamos como actuamos, y todo, absolutamente todo (nuestras euforias, nuestras tristezas, nuestras rabietas) lo limiten a una sola razón: el síndrome premenstrual.

21. Que estén más enamorados del BlackBerry que de uno.

22. Que cocinen algo decente una vez al año y de ahí en adelante, todo el mundo crea que son ustedes los que cocinan en la casa, y siempre les agradezcan la comida. “Te quedó deliciosa”, y ustedes, en lugar de decir la verdad, sonríen con cara de sufridos.

23. Que para ustedes, los hombres que se visten bien es porque son gays, entonces creen que mientras peor se vistan, más machos son.

24. Que al día siguiente de una pelea lleguen con un tiquete a Europa o una joya… no, mentira, eso no nos molesta. Lo que nos molesta es que nunca en la vida pasa algo así (después se preguntan por qué no tenemos sexo de reconciliación).

25. Que no se depilen.
A veces, tener un abrigo de pelos echado encima es asqueroso.

26. Que se depilen.
No exageren, hombre. Algunos pelos son interesantes, tampoco es que nos guste verlos peladitos, como Dios los trajo al mundo. Déjense por lo menos el camino de la felicidad, ese que sale del ombligo…

27. Que pongan el aire acondicionado del carro -o cualquiera- al máximo.
Nosotras tenemos un termostato diferente y nos morimos de frío.

28. Que solo nos regalen flores si:
A. La embarraron. B. Es el Día de la Madre (cumpleaños, Navidad, grado) y son tan tacaños que no compraron un regalo. C. Tienen una vieja y mucho remordimiento. Después preguntan que por qué uno es tan desconfiado…

29. Que no sepan hacer silencio. O no quieran. O no puedan. En las mañanas, mientras ustedes se visten para ir a la oficina y a uno le quedan veinte minutos más de sueño, es normal oírlos silbando (ahora resulta que les alegra ir a trabajar), o tirando bruscamente el cepillo de dientes o zapateando en el piso de madera. ¿Por qué les da envidia que durmamos?

30. Que compren revistas como DONJUAN y que cuando uno les pregunta para qué lo hacen, siempre digan: “Por los artículos. Por nada más”.

Salsa Holandesa

Posted by Carlos Prieto On abril - 29 - 2010

Por: Jorge Rausch. Chef del Restaurante Criterión

Fuente: Don Juan

Criterión es uno de mis preferidos. Fuera del sabor de su comida, que será siempre lo más importante de un restaurante; la presentación y montaje que hacen en sus platos, son una verdadera obra de arte. Pocho

Mi pasión por la cocina no viene de cuando era niño, apareció mientras estudiaba economía  en Israel. Hicimos un trato con mis compañeras de vivienda (una de ellas es mi esposa hoy día). El que cocinaba  no lavaba la loza. Y yo terminé cocinando todos los días con tal de no lavar.Compré un libro de cocina y encontré una receta de salsa holandesa (que es un mito: todo el mundo cree que es dificilísima) y decidí prepararla ese mismo día. Para mi sorpresa salió perfecta y creo que ese fue el momento en que decidí que la economía no era lo mío.

Acá va la receta que me cambió la vida (si siguen las instrucciones de seguro que les sale y hasta les cambia la vida a ustedes también).

3 cucharadas de vinagre de vino blanco
3 cucharadas de vino blanco
1 hoja de laurel, 2 ramas de tomillo
10 granos de pimienta negra
1 cucharada de echalotes o cebolla roja finamente tajada
6 yemas de huevo
6 cucharadas de agua
350 ml de mantequilla tibia (clarificada preferiblemente)
Jugo de limón al gusto
Pimienta de Cayena al gusto
Sal al gusto

En una olla pequeña ponga a reducir a fuego medio el vinagre de vino, el vino blanco, el laurel, el tomillo, los granos de pimienta y la cebolla roja hasta que se evapore casi todo el líquido. En un tazón metálico vierta las yemas de huevo, la reducción del vino y el agua. Ponga al baño de María y cocine batiendo constantemente, con la ayuda de un batidor globo, hasta que la mezcla esté espumosa y se haya triplicado el volumen.

Retire el recipiente del baño de María, ponga sobre un limpión y continúe batiendo mientras adiciona la mantequilla muy despacio. Una vez esté incorporada, pase la salsa por un colador fino. Devuelva a la olla y sazone con jugo de limón, pimienta de Cayena y sal al gusto. En caso de que la salsa se esté endureciendo durante la preparación, agregue un poco de agua tibia. Use inmediatamente.

Daniel Samper Ospina

Posted by Carlos Prieto On abril - 26 - 2010

Por: María Isabel Rueda

Fuente: El Tiempo

El columnista y director de la revista ‘SoHo’, Daniel Samper Ospina, con María Isabel Rueda

¿Cómo describiría el género de sus columnas: humor, sátira política, crónica social?

No le he metido mucha teoría al tema. Quizás sea una especie de caricatura escrita antes que una columna de opinión, lo cual me permite ser tan guache como quiero.

¿Por qué apoda a ‘Uribito’ el ‘Pincher’ Arias?

A raíz de una columna que escribí sobre las mascotas. Decía en ella que, si se parecen a sus dueños, el perro de Name debe ser experto en mordidas, el Procurador tendría un pastor con rabia y a Arias le calzaría un pincher, porque ambos son unas indignantes mascotas enanas, de ladrido agudo cuando están junto a su amo. Fue una comparación injusta porque está demostrado que el pincher no se ensucia tanto con la tierra como Arias.

¿Usted piensa como escribe? Es decir, cuando se sienta a desayunar con su señora, ¿le habla del ‘Pincher’ Arias y de la cola de lagarto de Roy Barreras?

Pues no es que me levante y le diga a mi mujer que por favor baje al ‘Pincher’ Arias del sofá, que lo va a llenar de pelos, o que le pida el favor de que no le pise la cola de lagarto a Roy Barreras, porque, aunque le vuelve a crecer, es un gesto odioso. Pero creo que la mía es una columna libre, y creo que esa libertad incluye que a veces sea un poco irresponsable, y quizás eso la haga diferente, refrescante, aunque a veces para algunos se pase de la raya.

Hablemos de esas pasadas de raya. Porque con mucha frecuencia oigo de personas que se mueren de la risa con las barbaridades que usted dice en su columna.. Incluso la leen en colectivo. Está definitivamente de moda. Pero también hay personas que critican su estilo, porque se mete con los defectos físicos de la gente. ¿No le parece que a veces se pasa de la raya?

La columna tiene un elemento de incorrección política que gusta a unos y molesta a otros, pero que no deja indiferente a nadie, que es lo importante. Creo que a veces la juzgan como un espacio convencional de opinión y no como una caricatura escrita, que es lo que en realidad es. Al ser una caricatura, tengo el derecho de reteñir y exagerar los rasgos de algunas personas. Por ejemplo, si el caricaturista Matador pinta a Juan Lozano, lo pinta narizón. Eso mismo hago yo, aunque por escrito.

O sea que usted pone en palabras lo que los caricaturistas dibujan con rasgos exagerados…

Sí. Por ejemplo, me critican que diga que habría sido bueno que el Registrador no fuera mitad humano, mitad pescado. ¿Qué caricaturista no pinta al Registrador como si tuviera los labios de un bagre? Yo, al menos, lo reivindico. Todavía hoy pienso que él es nuestra Angelina Jolie y en esa medida deberíamos ser más amables con él.

¿No será que la caricatura lo aguanta todo y el texto no? Pintar al contralor Turbay ‘junior’ un poco gordo, pasa. Pero decir por escrito que es un cerdo ibérico…

El Contralor, al igual que el cerdo ibérico, gusta de las bellotas, es decir, de las mujeres muy bellas. Y eso no tiene nada de malo. De modo que esa comparación no es insultante, entre otras cosas porque es un animal bastante excelso. Hablo, claro, del Contralor. Ahora: entiendo que ciertas burlas físicas causen impresión en el lenguaje escrito y no en el humor gráfico. Pero eso hace parte de la novedad de la columna y del sentido polémico que tiene.

En todo caso ha habido antecedentes de ese tipo de burlas. Hace poco leí un artículo de Klim donde se preguntaba si a Guillermo León Valencia lo iban a enterrar con la quijada por separado o si le iban a hacer una saliente al ataúd. Pobre Klim: si eso le impresionaba, imagínese lo que estaría preguntándose si hubiera conocido a Angelino.

¿Pero qué verdad o qué opinión expresa usted cuando dice que Angelino Garzón tiene el apoyo de todos los belfos de este país?

No de todos. El belfo de bien, el belfo ético, ya está con Mockus, no está con Angelino. Guillermo León, por ejemplo, sería un belfo que sí estaría con Santos, lo mismo que su hijo, y el hijo de Laureano, y el de Mariano, y el del virrey Amar y Borbón. Ahora: dígame si esa foto de Juan Manuel Santos con toda esa gente no era una caricatura en sí misma. A veces temo que, si sube Juan Manuel, a los humoristas, para seguir haciendo reír, nos va a tocar pasarnos a la escuela realista: decir exactamente lo que él hace va a resultar más gracioso que inventarse chistes de su gobierno.

¿No es un poco ofensivo con la vejez decir que José Galat está de modelo en la exposición ‘Bodies’?

Sí. Puede ser un poco ofensivo con la exposición ‘Bodies’. Les ofrezco excusas a sus organizadores.

¿Qué pasa cuando se encuentra con una de esas personas a las que ha caricaturizado, por ejemplo con el ministro Fabio Valencia, de quien ha dicho las cosas más espantosas?

Si me encuentro a Fabio Valencia, me asusto. Eso le pasaría a cualquiera. Ahora bien: yo de Fabio Valencia me he burlado de su físico injustamente, porque es lo mejor que tiene. Sin embargo, no frecuento los sitios a los que van mis personajes: ni siquiera voy a las frijoladas de doña Olga Duque. Alguna vez me encontré con Cecilia López en el parque de El Virrey. Ella iba en sudadera de toalla morada, seguida por cinco escoltas, y daba gritos por el celular. Fue un espectáculo muy bonito.

¿No le da miedo hacer enemigos?

Tengo fe en que la mayoría de ministros no sepan leer. Asumo que mi oficio viene con eso, y no puedo pensar en cada columna estratégicamente, a ver a quién me echo de enemigo o a quién no. Mi oficio es tratar de opinar con sentido del humor y ser lo más independiente y crítico del poder que pueda.

¿Alguna vez el dueño de ‘Semana’ lo ha regañado por alguna columna?

Jamás. Siempre ha sido muy respetuoso. Y eso debe ser aburrido para él, porque algunas veces me he metido con amigos suyos pero siempre ha respetado mis opiniones y vivo agradecido con él por eso.

¿Usted calculó que su columna, que venía de una revista ‘light’ como ‘Jet Set’ se iba a convertir en un referente de los corrillos políticos, donde uno oye con frecuencia preguntar si ya leyeron a Daniel Samper esta semana?

No me fijo si ha tenido o no éxito porque soy ajeno a esos corrillos. No voy mucho a cocteles ni a reuniones sociales. Pero si ha tenido éxito es porque este es un país muy caricaturizable, donde es muy fácil burlarse de muchas cosas, sobre todo de la clase política.

Usted se las da de antipolítico, pero le he notado un dejecito mockusista en sus últimas columnas. ¿Por qué Mockus es el único que se salva de sus sátiras?

Me gusta Mockus, porque representa un aire muy refrescante, reivindica la legalidad en un país que culturalmente premia al vivo, al avivato, al que adelanta en doble fila, se roba el IVA o no hace fila. De ese avispamiento colombiano sale desde el caos en las carreteras hasta grupos paramilitares o guerrilleros. Si nos convierte en una cultura que respeta lo legal, será el presidente más importante de la historia.

¿Por qué no votaría por Juan Manuel Santos?

A Juan Manuel me cuesta trabajo cogerlo en al menos una verdad. Pero seguiré atento. Quizás algún día diga una y yo seré el primero en cantarlo como un bingo. Será un momento muy emocionante. Me encantan esos momentos excepcionales.

¿Qué es lo que le critica a Uribe?

Uribe ha hecho cosas históricas, y se las reconozco. Y cuando digo históricas es que es superior a personajes históricos como Calígula. Fíjese que Calígula nombró de Cónsul a su caballo, pero Uribe lo superó, fue más allá: nombró de ministro a Andrés Uriel Gallego.

¿Usted cree que Chávez nos puede declarar la guerra?

Espero que no, pero no me preocupa su carrera armamentista: acá estamos bien armados, y tenemos muchos petardos, como Fernando Londoño y Ernesto Yamhure, por citar apenas dos con los que podemos bombardear a Venezuela en caso de guerra.

¿Por qué piensa que a Rafael Pardo le ha ido tan mal en la campaña, si él es una gran persona y un hombre políticamente preparado?

Porque tiene carisma como para Director de Fedesarrollo, pero no para Presidente.

¿Qué opina de Petro?

Es un hombre de izquierda que apoyó a un procurador de ultraderecha, que ha quemado libros. No es que sea la coherencia en pasta. Y eso que le respeto el dolor testicular que lo aquejó en un importante debate en el Congreso. Eso le pasa a cualquiera. Aun a Cecilia López.

¿Cómo le ha parecido la campaña de Noemí Sanín? Parecía que lo iba a lograr, pero se desinfló.

Yo invito a sus asesores a que no le den más Red Bull. Está sobreacelerada, sobreexcitada. Se ríe sin saber de qué, llama a los gritos a Pedro, a José, a María… ¿En qué momento hay quienes creen que el loco de esta campaña es Mockus?

Según usted, a Mockus lo tildan de loco y el más loco de todos es Uribe…

No sé si el más loco, pero toma tinto sobre un caballo, se viste como personaje de Tomás Carrasquilla, con pantalones saltacharco y sombrero aguadeño; alguna vez se subió a un puente a gritarles a los indígenas con un megáfono que no le dijeran marica ni paraco; se pone un frac ombliguero, que sólo le cubre las tetillas: ¿Y el loco es Mockus?

¿Le parece que los debates han sido útiles?

Sí, pero le dan demasiada trascendencia a la metodología. Usted ve un debate de la campaña inglesa, y son tres señores y un periodista. No hay chicharras, segmentos, pruebas; los dejan hablar el tiempo que sea necesario. Acá hay una chichonera de candidatos y periodistas, sacan balotas de bingo, explican las preguntas que vienen: el tiempo se va en eso… El único picante se lo metió la pelea de Noemí con Santos. Deberían introducir un formato tipo Laura en América para que ellos dos se puedan agarrar más a menudo. Sería muy entretenido.

¿No le parece penoso que la noticia del último debate haya sido la de que alguien le ofreció un ministerio a alguien en una comida?

Sobre todo en una comida con Augusto López, en la que también estaba José Obdulio, lo que quiere decir que sigue merodeando en los temas del poder. El país amaneció hablando de Laurita, hija del señor del Sena, y de que ella iba a comer fríjoles donde Noemí, y de un montón de chismosería social tan agobiante, tan de lo mismo, que eso explica que Mockus vaya adelante. Los otros se quedaron en los almuerzos y en lo de siempre. Mockus no sabe quién es Laurita, no va a Salinas, no sale en las sociales de fin de año de Cartagena, no come con Augusto López: todo eso es muy refrescante.

¿Cuándo dejaremos de hablar de José Obdulio, que sigue apareciendo en tantos cuentos?

¡Pues mire que ya vamos en que Juan Manuel está comiendo con José Obdulio! Es una tristeza ver que ya ha caído hasta allá. Está rodeado de los lagartos de siempre y con los nuevos, con los que dejó el uribismo. A mí, José Obdulio me parece terrible. Y no lo digo por su consabida relación familiar. Creo que uno no puede juzgar a nadie por sus familiares. Porque, como siempre digo, ¿qué culpa tenía Pablo Escobar de ser primo de José Obdulio?

Muchos colombianos simpatizan con Mockus, pero a algunos les da susto que sea un salto al vacío…

Saltos al vacío los Andrés Urieles, José Obdulios, Diegos Palacios, ‘Píncheres’ Arias y demás que nos han gobernado estos 8 años. En cambio, ¿le parece un salto al vacío un gabinete integrado por Peñalosa como ministro de Obras, Lucho como ministro de Protección Social y Fajardo como ministro de Educación? Creo que Mockus trabaja en equipo, cumple la ley y es autocrítico. Y eso no me parece que conduzca a un salto al vacío, sino que sería toda una novedad en nuestra historia política.

¿Cree serias las posibilidades de que escojamos a Mockus como nuestro próximo Presidente?

Sí, por los tales “primivotantes”. Mockus está rompiendo la apatía de una generación que no votaba porque sus miembros estaban mamados de que el poder consistiera en almorzar con Augusto López. Esa gente nueva y joven va a derrotar las maquinarias de ‘la U’, de los conservadores, de todos los políticos tradicionales. Ojalá no me equivoque.

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