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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Archive for 2009

Es un pasaporte de competencia, indispensable para profesores, profesionales universitarios y estudiantes, pero necesaria para todos, puesto que atestigua que el que escribe es una persona cultivada.

292. Ortografía

La ortografía es, por supuesto, una convención. Los hispanohablantes acordamos escribir de acuerdo con determinadas normas, que no son inherentes al idioma, que no vienen junto con la lengua hablada, que es la primera y esencial.

Sin embargo, debemos tomar en cuenta de que tenemos el privilegio de expresarnos en una lengua que es hablada en más de veinte países, con las ventajas que esto supone para el comercio, las artes y el intercambio cultural en general, sin olvidar que una normativa común es esencial para mantener la unidad lingüística en medio de la rica diversidad que aportan las variedades locales.

A comienzos del siglo XVIII, el español era un verdadero caos: cada autor empleaba su propia ortografía y se temía el peligro de que ocurriera en España una escisión lingüística. Esa era la situación imperante cuando el rey Felipe V autorizó la creación de la Real Academia Española, que celebró su primera reunión en 1713 en Madrid y que, veinticinco años más tarde, en 1738, publicó el último tomo de la primera edición del Diccionario de la Academia. A partir de entonces, la ortografía española fue una sola, con diversas actualizaciones hasta nuestros días, y su buen uso se constituyó en una carta de presentación para quienes son capaces de aplicarlo.

RICARDO SOCA
Periodista y etimólogo uruguayo

Tomado de El Tiempo

291. Eyes Wide Shut

Hace poco leí la historia de un ejecutivo muy serio que en lugar de rehuir fiestas y cocteles, los buscaba con afán. Aclaro: no se moría por mostrarse o hacer contactos importantes, sino por tener la excusa de pedirle a su esposa que lo acompañara para verla vestirse elegantemente, montarse en zapatos empinados y someterse a largas sesiones de peinado.

Por supuesto que a ella le encantaba. Invariablemente, antes o después del coctel, su flamante marido se le iba encima, cegado por el placer de despeinarla y de desarreglar todo lo arreglado mientras lo hacían. Los largos vestidos siempre acababan en el lugar de las bufandas. No había, para él, nada más excitante que arrancar cada gancho que sostenía la moña de pelo.

Él sabía que su mujer le hacía el juego; de pronto ella aparecía en la alcoba con camisa de dormir y zapatos de fiesta. Para él eso era suficiente.

Dice que eso le permitía ver a su mujer siempre como alguien distinto, mantener a punto la vida sexual con su pareja y lo libraba de la curiosidad de tener una amante. Ese era su fetiche. Y en eso ayudaba su capacidad de evocar e imaginar.

Dice, por ejemplo, que tuvo sexo con su esposa en el mar una sola vez. Pero siempre que quería traía esa imagen a su cabeza; eso lo dejaba listo para cualquier faena.

Es una historia real y que ilustra el inmenso valor de los fetiches. Aunque los hombres no lo confiesen, conozco a más de uno cuyas hormonas se alborotan frente a una boca encendida en labial rojo, a unos guantes, a unos calzones de cuero, a la lencería, a los ligueros y a las transparencias. Incluso tienen con verlas vestidas sólo con su camisa.

Así que, mis amigas, las reto a descubrir esos fetiches que los matan. Empiecen por irse a dormir sin mascarillas grasosas y un poco más descubiertas: las piyamas de animalitos y las camisetas regaladas por un hotel o por un supermercado son comodísimas, pero son capaces de espantarles las ganas hasta a un náufrago.

Sé que a mi pareja le gusta abrazarme por la espalda mientras me arreglo frente al espejo. Así, ¿quién no llega tarde a todas partes? Hasta luego.

Fetiche: Objeto material, de culto supersticioso en algunos pueblos, que es venerado cómo un ídolo.

Tomado de El Tiempo

Ayyy qué dolor de Tv (By. Omar Rincón)

Posted by Pocho On noviembre - 2 - 2009

“Largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías; breve y eficaz por medio de ejemplos.” Lucio Anneo Séneca

"La televisión destruye sistemáticamente la diferencia entre lo normal y lo anormal, porque en sus parámetros lo normal carece en sí de interés suficiente y siempre habrá entonces que enfrentarlo a una alternativa. Su criterio no es la difusión de los valores y los principios sino el provocar el mayor impacto." Robert Spaemann

"La televisión destruye sistemáticamente la diferencia entre lo normal y lo anormal, porque en sus parámetros lo normal carece en sí de interés suficiente y siempre habrá entonces que enfrentarlo a una alternativa. Su criterio no es la difusión de los valores y los principios sino el provocar el mayor impacto." Robert Spaemann

Si usted llega a su casa, digamos que a las 6, y prende la tele para desenchufarse de la realidad, encuentra que Tu voz Stéreo son historias de maltrato psicológico y físico; pasa al noticiero en cualquier canal y son noticias de abuso, peliadera entre políticos, cinismo de corruptos, exceso de violencia carnal y malhabla deportiva; y llegan las telenovelas y encuentra que en un canal matan porque sí y porque no y porque “¿qué le pasa gurropleto, gusámpiro, chichipato, enclenque, curripeto?”; en el otro canal, a las hembras se las acuestan por plata, lo dan por plata, las matan por plata… uyyy cómo maltratan a las mujeres en esta cosa llamada Las muñecas de la mafia, y luego va y ve Las detectivas y otra vez un cafre seduce y mata, y una buenona lo da y mata en simultáneo; y pasa a El capo y se ultraja porque sí y se mata porque no y se corrompe porque ya.

¡Ayyy qué dolor. Y lo peor o lo mejor es que tienen rating y los canales dicen hacer todo esto porque están comprometidos con la “formación de valores de identidad y ciudadanía y familia”. Y va a uno a ver y tal vez sí es cierto. Forman a los colombianos en cuanto muestran un espejo de lo que somos: una sociedad del maltrato. Pause un poquito lo que ve y oye y verá que no hacemos ‘más naaa’. Los políticos maltratan el lenguaje, la ética, lo público, la dignidad, los dineros de todo, la inteligencia cotidiana.

Por eso el noticiero es el programa más violento que tenemos. Los gobernantes maltratan a quien no piensa como ellos. Los papás maltratan a sus hijos. Los hijos maltratan a sus padres. Los profesores viven maltratando. Y así surge ese círculo increíble de “pa’ gamín, gamín y medio”. Y nadie se deja. Todos entramos “armados”, pero no de argumentos o razones sino de madrazos y malaleche a las conversas, a la vida diaria, al gozar.  Y tal vez por esto estamos ante una televisión tan maltratadora. Pero, señores de los canales, ustedes que dicen apostar por los “valores de familia…” no les parece que se les está yendo la mano. Miren un capítulo de Pandillasy verá que no es tan sano ser tan excesivos con lo cafre. Miren un capítulo de Las muñecas y verá que hay un exceso de ultraje con las mujeres que uno queda medio en shock.

Miren y pausen e intenten pensar más allá del “así somos y qué le vamos a hacer”. Pero no solo deben ser los canales, sino los periodistas, y los políticos, y los gobernantes. En Colombia llegamos a un punto en que ya no es asunto de gané y qué, o de tengo rating y qué, ni de no infringí la ley. El asunto en TV y en la realidad es de ética y ciudadanía. Y ahí estamos perdiendo el partido y nos hemos vuelto un país de hampones. ¡Perdón por la homilía!

Homilía: En la misa católica, comentario que hace el sacerdote tras la lectura de los textos sagrados.

Tomado de El Tiempo

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