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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Fútbol vs. Rugby

Posted by Carlos Prieto On diciembre - 9 - 2009

Por: Juan Ignacio Ceballos

Fuente: ESPN Deportes

358. Fútbol vs. Rugby

CIUDAD DEL CABO — A quince minutos del centro de Ciudad del Cabo, el Estadio Newlands, duerme silencioso a la espera del comienzo de una nueva temporada de rugby, el año entrante. Compacto como una caja de zapatos, pero lo suficientemente grande como para albergar a 51 mil espectadores, este estadio está ligado a la más rica historia deportiva de Sudáfrica: aquí los Springboks, el seleccionado de rugby sudafricano, derrotaron a Australia en el inicio de su camino al título en el Mundial de 1995.

Mandela jugó muy fuerte en el Mundial de Rugby en 1995 (Getty)

Newlands no es un estadio nuevo. No cuenta con los servicios que ofrecen los escenarios actuales. Está clavado en medio de un vecindario residencial, y sólo las vías del tren lo separan de otro templo deportivo sudafricano como lo es el Sahara Park, hogar del cricket en la región de Western Province.

Pero Newlands bien podría haber sido una segunda sede mundialista en Cape Town, tal como el Ellis Park (la catedral del rugby en este país) y Soccer City lo son en Johannesburgo. ¿Por qué no lo ha sido?

“Es que Newlands está viejo. Y además la ciudad necesitaba un estadio nuevo no sólo para el fútbol y el rugby, sino también para albergar conciertos”, me dice un periodista local. Pero luego otro reportero se me acerca y acota: “En realidad, también es porque Newlands es un estadio de rugby, con sus propios dueños que impondrían sus condiciones. Y el objetivo de los organizadores es tratar de mezclar lo menos posible el fútbol con el rugby”.

Futbol y rugby han sido por siempre polos opuestos en el universo deportivo y social de Sudáfrica. Mientras que el primero fue el deporte del pueblo más concretamente de los habitantes de raza negra-, el segundo fue la bandera de los ciudadanos blancos de este país, los afrikaans, descendientes de holandeses que dominaron con mano dura e impusieron el régimen de apartheid que mantuvo sometida a la mayoría negra durante casi 50 años.

Y hay aún más: mientras que el fútbol sudafricano nunca cosechó grandes logros deportivos, los Springboks se convirtieron en uno de los mejores seleccionados del planeta. Los afrikaans gozaban con sus éxitos. Y la población negra los aborrecía, como lo explica de manera contundente el periodista John Carlin en su fantástico libro “El Factor Humano” (Playing the Enemy, según su título en inglés): “Como metáfora de la arrolladora brutalidad del apartheid, los Boks cumplían muy bien su papel. Por eso su distintiva camiseta verde se había vuelto tan detestable para los negros, como la policía antidisturbios, la (antigua) bandera y el himno nacional, Die Stem (La Llamada), cuya letra alababa a Dios y celebraba la conquista blanca de la punta meridional de África”.

Fue mediante el rugby como Nelson Mandela proyectó unir a su nueva nación, cuando en 1995 Sudáfrica acogió la Copa del Mundo de ese deporte. Carlin describe perfectamente todo ese proceso en su libro. La pelota ovalada, y no la redonda, cumplió un objetivo que trascendía las fronteras de lo deportivo. Y gracias al rotundo éxito de los Springboks, que a pesar de no ser favoritos lograron derrotar a los All Blacks en la final, el rugby también fue ganándose un lugar en los corazones negros.

El fútbol, en cambio, siempre estuvo relegado a un segundo plano. Y lo sigue estando en términos de peso específico dentro del ámbito deportivo sudafricano. Fundamentalmente por la falta de éxitos, de grandes estrellas y de un futuro promisorio. Mientras los Springboks son los mejores del mundo (así lo atestiguan su título mundialista en 2007, su coronación en el Tri Nations 2009 y sus inapelables victorias ante los British & Irish Lions hace algunos meses), los Bafana Bafana la selección de fútbol- han cosechado más derrotas que victorias en este año.

“El fútbol no está organizado”, dice Carlos Alberto Parreira, el nuevo entrenador de Bafana. “No hay manera de detectar a los talentos en el país. No tenemos esa estructura. En Brasil yo no me debo preocupar por descubrir a un goleador. El sistema hace que los mejores aparezcan. Aquí es todo lo contrario”.A pesar de su popularidad, el fútbol sigue siendo el patito feo en comparación con el rugby, e inclusive con el cricket. Los Bafana Bafana no generan orgullo, sino incertidumbre. No recae sobre ellos un slogan como el de “Un equipo, una nación” que acompañó a los Springboks en la Copa del Mundo 1995. Muchos sólo desean que, al menos, cumplan una actuación honrosa en junio próximo, y eviten el papelón.

Y hay también una última, pero notable, diferencia entre el mundial de rugby de 1995, y éste mundial de fútbol de 2010. Una diferencia que ubica a un deporte en las antípodas del otro. Y que habla de la distinta posibilidad de ambos seleccionados de trascender y lograr el éxito.

La cuestión es muy simple: aquella Copa del Mundo de rugby la quiso Mandela para reconciliar al país. Y a esta Copa del Mundo de fútbol la quiso Joseph Blatter, simplemente, para conseguir una reelección como presidente de la FIFA.

* Juan Ignacio Ceballos. Es periodista desde 1992. Trabajó en la revista El Gráfico y en el diario Página 12, entre otros medios escritos. Forma parte del equipo de SportsCenter desde el año 2000.

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