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Casualidades

Posted by pocho On Diciembre - 13 - 2009

Por: Paulina Angarita Meneses

Fuente: El Tiempo

Comparto absolutamente la posición de la familia Cano. Todo parece ser parte de un plan estratégico de medios, para promocionar un producto (La película/Documental). No se si el perdón que esta clamando el Sr. Marroquin sea sincero, o no. De lo que si podríamos estar seguros es que alguien ó algunos se beneficiaran económicamente de dicho perdón. Carlos Prieto

364. Sebastian y Fidel

Fidel Cano y Ana María Busquets creen que hace parte de la publicidad de su documental.

Sebastián Marroquín pisó la redacción del periódico El Espectador a escasos días de cumplirse 23 años del asesinato de don Guillermo Cano, ordenado por su padre.

El miércoles pasado, en medio de una entrevista concertada por el director del documental ‘Los pecados de mi padre’, protagonizada por Marroquín, les pidió perdón a la familia Cano y al mismo diario.

Perdón porque el 17 de diciembre de 1986 sicarios de Escobar asesinaron a don Guillermo, entonces director del periódico, y porque el 2 de septiembre de 1989 un camión bomba destruyó las instalaciones del diario que puso en la picota pública al narcotráfico y denunció su creciente influencia en la sociedad colombiana.

Las fotografías del hijo de Pablo Escobar con Fidel Cano, actual director de El Espectador y sobrino de don Guillermo, aparecieron en varias agencias internacionales de noticias. Pero la familia Cano, aunque dice que recibe el pedido de perdón, no está convencida de la sinceridad de Marroquín.

“Ha sido mucha la casualidad que venga ahora, después de tantos años, a pedir perdón. Él no es ningún niño, él ha podido hacerlo desde hace mucho tiempo”, dice doña Ana María Busquets, viuda de don Guillermo.

Y continúa con un reclamo que seguramente tienen las víctimas de la violencia, no solo del narcotráfico. “La reconciliación viene cuando hay justicia real. Una justicia en la que se conozcan los culpables (…) Los medios no se pueden prestar para hacerle el juego (al hijo de Pablo Escobar) y presentarlo como pobrecito, qué pesar”.

El crimen de Guillermo Cano, dos décadas después, fue incluido por la Fiscalía en el grupo de delitos de lesa humanidad para evitar su prescripción.

El sentimiento de doña Ana María también invadió a Fidel Cano. “Me parece un buen gesto, este país tiene que perdonar y tiene que pasar muchas páginas de cosas que han sucedido. Pero realmente siento que hay un elemento publicitario y de promoción del documental que le quita fuerza al gesto de pedir perdón”.

Desde la producción del filme, Marroquín, quien con su nueva identidad se dedica a la arquitectura en Argentina, ha venido pidiendo perdón a los hijos de las víctimas del capo. Se reunió con Rodrigo Lara, a quien la mafia le arrebató a su padre, Rodrigo Lara Bonilla; y con los Galán, por el crimen del entonces candidato presidencial Luis Carlos Galán Sarmiento.

Fidel Cano, el único miembro de la familia que escuchó el perdón de boca de Marroquín, cuenta que la intención inicial de la reunión era netamente periodística y no “saldar cuentas, ni pasar páginas ni hacer un acto de perdón”. Por eso, incluso doña Ana María, que ese día se encontraba en casa, no estaba enterada.

Pero otra cosa ocurrió de puertas hacia afuera. Las agencias de noticias y medios radiales se enteraron del encuentro, y a la sede de la redacción llegaron fotógrafos para registrar detalles del ‘histórico’ encuentro.

“Estaba un poco sorprendido porque la idea no era que sirviéramos, como medio, para promocionar el documental; ni que tuviera todo ese simbolismo, que estaba implícito más no explícito  como un gran evento”, dice Fidel.

Tras varios minutos de una tensa entrevista, que duró cerca de una hora, el grupo de la redacción que acompañó a Fidel planteó: “Este encuentro en El Espectador es de las mismas dimensiones que el que tuvo con las familias Lara o Galán (…)”.

Y la respuesta de Marroquín se convirtió en el acto de contrición. “Yo no quería desaprovechar esta oportunidad para pedirle perdón a Fidel Cano y a todo El Espectador por el proceder tan violento y bárbaro de mi padre frente a este diario. Yo soy consciente de que mi padre vio en el periódico a otro de sus enemigos y quiso, literalmente, borrar del mapa todo lo que tuviese que ver con este medio (…)”, dijo el hijo de Escobar.

Pero mientras él exponía sus argumentos, Fidel Cano, lleno de “sentimientos encontrados”, recordaba el extra en la radio anunciando el crimen de Guillermo Cano y la mañana en que vio el periódico en ruinas por la bomba. Su mente también se llenó de recuerdos de la crisis del diario que obligó el cierre de circulación en Medellín y, luego, la venta al grupo Santo Domingo.

“Me causa curiosidad, porqué le pide perdón solo a los famosos. Por qué no le pide perdón a alguna de esas familias humildes que también sufrieron (…)”, dice doña Ana María, en la sala de su casa.

Esas mismas dudas quedaron plasmadas en Fidel. “A mí personalmente me aburre que se haga un show alrededor de esto (…) no tengo los argumentos para saber si él era un niño inocente o estuvo al lado de su padre y envuelto en toda la ola de terror. Precisamente cuando salí de la entrevista me encontré con alguien que me dijo que vivía en ese momento en Medellín y que él (Marroquín) lo llamó a amenazar de muerte, y no lo hacía con voz de niño”.

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