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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

La ciencia detrás de la magia: Bruce M. Hood

Posted by pocho On noviembre - 27 - 2009

Por: Revista Carrusel

330. MagiaFoto: CEET

¿Por qué creemos en lo increíble?

Tenemos supersticiones, usamos amuletos y creemos en fantasmas. La magia está presente en nuestros tiempos y algunos científicos como Bruce M. Hood tratan de explicarla.

¿Por qué tenemos agüeros? ¿Los fantasmas son reales? ¿Cuál es la razón para creer en lo sobrenatural? ¿Existe la magia? Son preguntas que pueden sonar extrañas en la sociedad actual, en la que los avances y continuos descubrimientos de la ciencia parecieran conducirnos a una era en la que la lógica es el nuevo dios ante el que deberíamos hincarnos. Pero lo cierto es que, a pesar de esos hallazgos, seguimos teniendo una manera de ver y afrontar el mundo ligada a la magia, al menos eso sugiere Bruce M. Hood, director del Centro de desarrollo cognitivo del departamento de psicología experimental de la Universidad de Bristol (Inglaterra), quien analiza desde la ciencia esos fenómenos que creemos inexplicables.

Hood acaba de lanzar su libro Sobrenatural (editorial Norma), una obra en la que examina desde supuestas apariciones, hasta la verdad sobre los amuletos y rituales de buena suerte, en donde el veredicto del científico es que todo aquello que creemos mágico, tiene una explicación muy racional que se enraíza en la cultura, pero también en nuestro cerebro y en la manera como funciona. El autor de esta extraña y muy interesante obra, habló con CARRUSEL sobre las creencias mágicas que persisten en nosotros y las razones por las que se originan.

¿Por qué las personas tienden a creer en los fenómenos sobre naturales?

Existen varias razones. Algunas personas asumen que creemos en lo que nos han dicho en la infancia, pero como anoto en el libro hay creencias sobrenaturales que tenemos, que son muy personales y que no hemos escuchado de nadie. Una de las razones por la que la gente cree, es porque han tenido alguna experiencia personal que suponen que no se puede explicar por procesos naturales, pero lo cierto es que todos hemos vivido experiencias extrañas o inusuales y es la forma como las interpretemos lo que determina si somos creyentes o no.

Del libro se deduce que parte de esas creencias sobrenaturales pertenecen a nuestra naturaleza como especie. ¿De qué nos sirve creer en ellas? ¿Son una manifestación de la evolución en nuestro cerebro?

No podemos evitar las creencias sobrenaturales, porque vienen de los mismos mecanismos del cerebro que las generan de manera natural. Esas creencias pueden ser beneficiosas en la medida en que nos pueden ayudar a realizar mejor una actividad; es decir, si usted cree que puede controlar ciertos resultados con rituales es beneficioso, porque la gente (por ejemplo, los atletas) se desempeña mejor cuando realiza su ritual supersticioso.

¿Nuestra sociedad es más lógica ahora, gracias a los avances de la ciencia y la cultura, que la de hace algunos siglos?

Yo diría que sí, pero no hemos erradicado las creencias sobrenaturales, aunque ahora son menos evidentes de lo que eran.

Hay millones de testimonios que hablan de la existencia de fantasmas o extraterrestres ¿Se pueden negar desde la ciencia y la lógica?

Sí, porque no existe evidencia científica que apoye la veracidad de esos millones de reportes. Las anécdotas de muchos no constituyen una evidencia.

Algunos aseguran haber visto imágenes de Cristo en paredes, en rocas y hasta en alimentos, y lo llaman milagros. ¿Por qué la mente nos permite ver figuras donde aparentemente no las hay?

El cerebro humano tiene mecanismos especialmente sensitivos para detectar patrones en las imágenes. Por ejemplo, el giro fusiforme en el lóbulo temporal es particularmente sensible a las caras, algo que parece estar conectado desde el nacimiento.

Vemos películas de horror y nos gustan los relatos de apariciones. ¿De dónde surge nuestra fascinación con lo que nos asusta?

Ese es un punto interesante. Aparentemente algunos de nosotros disfrutamos de la emoción de asustarnos, porque sabemos que se trata solo de una película o historia y podemos disfrutar de la experiencia con el conocimiento de que no nos perjudicará. Es como subirse a una montaña rusa: da miedo, pero se siente muy bien cuando para.

Cuando tenemos miedo y estamos solos a menudo creemos escuchar ruidos o ver sombras. ¿Qué sucede en la mente y por qué nos juega malas pasadas?

Yo diría que el hecho de estar solo puede causar un estado de ansiedad y eso puede incrementar la alerta sobre amenazas potenciales. También es una situación estresante y sabemos que el estrés aumenta la tendencia a descubrir cosas y patrones que realmente no están allí.

Muchos tienen amuletos de la buena suerte, objetos a los que les adjudican poderes sobrenaturales. ¿Por qué la gente centra su fe en un objeto y cómo se crean este tipo de fetiches?

Muchas personas usan talismanes para la buena suerte. Algunos de ellos son culturales, pero otros son simples objetos que hemos asociado con buenos presagios. También están los rituales supersticiosos, a los que les atribuimos poderes que no tienen verdaderamente.

Usualmente un ritual supersticioso se forma cuando un individuo está en una situación donde el resultado futuro es impredecible pero importante (por ejemplo, un examen, una apuesta o un partido de tenis). Si el resultado es positivo para ese individuo, entonces él intentará averiguar qué fue lo diferente en esa ocasión  y tratará de repetirlo en la siguiente. Ese individuo podría pensar que tal vez fue algo en particular en su ropa o que alguien le dio buena suerte. La simple asociación positiva con ese algo particular se vuelve mágica. Esto se conoce como post hoc, ergo propter hoc (se traduce como: “después de esto, luego a consecuencia de esto”), lo que es una falacia (un razonamiento incorrecto que dice que si existen dos acontecimientos y uno pasa después del otro, el segundo se debe al primero).

Hay objetos de famosos que se venden en subastas por mucho dinero y hasta las pertenencias de asesinos en serie son artículos codiciados que ejercen cierta fascinación positiva o negativa ¿Creemos que los objetos quedan impregnados con la esencia de su propietario?

Sí, y este es uno de los principales puntos en mi investigación. Incluso si la gente dice que no cree que el objeto tenga una ‘esencia’ perceptible de su propietario anterior, se comporta como si la tuviera.

A veces creemos que cuando dos personas piensan lo mismo al mismo tiempo hay telepatía o que podemos sentir la mirada de alguien. ¿Qué sucede en nuestra mente que nos lleva a concluir que tenemos alguna capacidad extrasensorial?

Esto es conocido como una conjunción ilusoria. Cuando dos cosas pasan juntas y cercanas en el tiempo, tendemos a verlas como casualmente relacionadas: una hizo que la otra ocurriera. Esto también está relacionado con la falacia post hoc, ergo propter hoc.

En algunos pueblos de Colombia han ocurrido casos en los que cientos de personas ganaron el chance apostándoles a números que aparecieron en la piel de animales como peces o ranas. Esto aparentemente reta a las probabilidades. ¿Cómo se podría explicar?

La historia probablemente es un mito urbano. De otra manera tendríamos que aceptar que algo, como una especie de espíritu, hubiese decidido alterar los resultados de la lotería, y yo pensaría que los espíritus tienen cosas más importantes que hacer con su tiempo, si es que existen.

Muchos creemos que la gente gana la lotería por suerte y que la suerte se puede controlar y predecir, pero no existe evidencia científica que lo sustente. La mayoría de quienes apuestan a la lotería son personas pobres, que tienen la esperanza de cambiar sus vidas, y ellos oirán cualquier historia que les diga que tienen oportunidades de ganar. Así también, las compañías de lotería no dirán la verdad sobre las probabilidades, porque prefieren que todos piensen que son especiales y que pueden ganar.

¿Cuál es la diferencia entre un escéptico y un creyente?

Existen varias diferencias entre creyentes y no creyentes, y una de ellas es que los no creyentes están en la capacidad de suprimir su inclinación natural de pensar que existen fuerzas sobrenaturales actuando en el mundo, mientras que los creyentes se inclinan más por sus razonamientos intuitivos.

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