“El agua es el elemento y principio de las cosas.” Tales de Mileto

"Conóceme cual soy ¡Soy la verdad! Agua, tierra, llama, aire, éter, vida, mente, individualidad, esos ocho forman mi espectro actual y están suspendidos de mí, como cuelgan las perlas de su hilo." Mahabharata
Todos los días es más preocupante el manejo del agua. No solamente por la escasez de este líquido en su versión potable sino porque la cultura que se ha generado en distintos países para su manejo es extraña y contradictoria. Los paradigmas que aplicamos para el manejo del agua no son necesariamente los más acertados y hacer un cambio en ellos significaría un esfuerzo educativo y práctico sumamente grande.
No se entiende, por ejemplo, que una parte importante de las aguas potabilizadas, que preparan con esfuerzo las empresas encargadas de su producción, manejo y distribución, termine perdiéndose por deficiencia estructural en las redes. No se entiende, tampoco, que las aguas lluvias cuya condición bacterial es idónea para el uso humano no sean empleadas como se debiera. No se entiende que haya diversos organismos encargados de su manejo que deben hablar un lenguaje común y para ello será muy importante el encuentro que tendrá lugar del 9 al 13 de noviembre en Cali sobre la gestión integrada del recurso hídrico frente al cambio climático.
Liderado por el Instituto Cinara de la Universidad del Valle, el encuentro está llamado a tener grandes repercusiones positivas para que sigamos teniendo, los que lo tenemos, el privilegio de abrir una llave y disponer de agua potable. Pero a lo largo de la geografía nacional la dotación hídrica no es lo común. Hay regiones de Colombia que parecen iguales a los más retrasados poblados africanos y con una presencia del Estado apenas insinuada. Las investigaciones alrededor del tema del agua son apasionantes porque donde hay agua hay vida y esta apetencia instintiva es fundamental en la especie humana.
No se trata de un tema solamente académico que se ha visto por los técnicos y especialistas sino que es un asunto común a todos nosotros y en el cual cada uno tiene algo que aprender. Los niños en edad escolar son los primeros comprometidos en el buen aprovechamiento del agua y hacia ellos deben dirigirse las campañas que se hacen en busca de su formación sobre el tema. Los jóvenes que empezamos a ver el mundo lleno de imaginación y ojalá de buena conciencia y respeto por este recurso. Los adultos que orgullosamente cometemos errores y propiciamos grandes desperdicios. Y los mayores cuya capacidad de gestión social se ve disminuida por la edad tienen también mucho que ver con el tema que tratamos.
Hay ejemplos históricos tan valiosos como el del río Nilo, cuyo aprovechamiento es testimonio para la humanidad desde hace más de 3.000 años. En Colombia estamos muy lejos de usar nuestros ríos en forma racional y es mucho lo que tenemos que aprender.
Tomado de El País