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"No está mal ser bella; lo que está mal es la obligación de serlo." Susan Sontag

"No está mal ser bella; lo que está mal es la obligación de serlo." Susan Sontag

Detrás de los concursos de belleza hay algo más inquietante que la frivolidad de realizarlos y la astucia empresarial de mantenerlos. Existe una industria que ganó el estatus de un gran negocio globalizado y está influyendo de manera peligrosa en el imaginario de millones de mujeres. La imposición de un modelo único de belleza, sistemáticamente expuesto en las vitrinas de los medios de comunicación y entretenimiento, cobra a diario víctimas mortales y destrucción catastrófica de autoestimas.

Las industrias de la belleza tienen a su alrededor a las multinacionales de cosméticos, a los cirujanos estéticos, a los gimnasios y spas, a los fabricantes de alimentos diet, a la industria farmacéutica, a los diseñadores y diseñadoras de moda y a la industria del espectáculo y el entretenimiento. Para fabricar “soluciones” que se vendan tiene que señalar “problemas” que se padezcan. Y los concursos son una parte esencial de esas industrias.

Poco a poco, la idea de belleza fue comprimida dentro de un molde y de este molde salió la tiranía de las medidas “perfectas.” Por eso veo en el caso de Diana María Salgado, Señorita Valle gracias al fallo de un juez, el episodio singular de la lucha de una joven de 24 años por romper el molde que le impedía llegar con su corona regional a Cartagena.

¿En qué se basaban los “jurados” que le impedían concursar como reina de su departamento? En las medidas de su cuerpo, que se salen del patrón 90-60-90. Eso fue al menos lo que quedó claro en el imaginario popular. En el morbo colectivo tuvo una versión más rotunda: “¡La del Valle tiene cipote é jopo!”, dijeron los cartageneros.

En otras palabras, se dijo que a la Señorita Valle le sobraba lo que otras no tienen, masa muscular fundamental en la belleza femenina, centro de atención de las miradas masculinas, postrimerías que en algunas culturas, en el Caribe y en la Península Ibérica, por ejemplo, van más allá del imaginario estético de hombres y mujeres. En el Caribe, el culo -casticismo al que le ponemos ridículos eufemismos- hace parte de la ontología.

“Las nalgas son importantísimas”, escribió Vinicius de Moraes en su poema Receta de mujer. Esta parte importantísima y esencial, que en la vallecaucana alcanza el milagro de 102 centímetros, es lo que cabe en el estrecho manual de lo nalgonamente correcto. Para reducirlo hubiera tenido que romperse las costillas.

Sé que muchas y muchos no aceptarán conmigo que los concursos son la cara bonita de un fastuoso mercado que reduce el cuerpo femenino a mercancía, que esta clase de competición es una servidumbre asumida voluntariamente por las jóvenes que encuentran la puerta entreabierta del futuro profesional en alguna industria del espectáculo. El día que desaparezcan, si desaparecen, será un día jubiloso para la verdadera condición femenina.

Mientras tanto, permiten que se vuelva pública la discusión sobre la mayor o menor masa muscular del trasero femenino, sobre el volumen de los senos y la curva de la nariz. El ritual de los concursos viste y desviste: del traje de noche al traje de baño. El uno oculta, el otro descubre. Y lo que el público aplaude, el jurado lo castiga.

Yo diría que esta muchacha es bella porque no es perfecta ni ha aspirado a la “perfección” del quirófano. Hasta aquí llega mi percepción del cuerpo que el escándalo volvió público. Lo que la embellece es ese “defecto”. Perdón, ese “exceso”. La idea de belleza que tienen los concursos en su cartilla, esa idea sí está hecha de defectos. Y defecto no es lo que se tiene en proporciones naturales, sino lo que Natura no dio pero se presta con la destreza del bisturí.

Tomado de El Tiempo

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2 Responses to ““¡La del Valle tiene cipote é jopo!”…Belleza y servidumbre (By. Óscar Collazos)”

  1. Angela M dice:

    definitivamente esto es lo q logramos con el consumismo desequilibrado q no solo las empresas del gran negocio de la belleza nos venden sino tambien los medios de comunicacion, sera q queremos entonces q las mujeres se mueran de hambre por llenar unos requisitos q a cualquier idiota se le ocurrio crear???? Estoy totalmente de acuerdo con q esta nena es bella porq no es perfecta, la perfeccion en el ser humano no existe y no es ni mucho menos las famosas medidas q se inventaron; pero ahora depende de nosotros acabar con esta dictadura absurda del mundo de la belleza, si el señor dice q en miss mundo no preguntan mucho asi q la belleza interior no se puede reflejar entonces reflejemos la exterior y recuerden q las colombianas nos caracterizamos por la voluptuosidad y eso no nos hace ver menos bellas…y si no q opinen los caballeros…

  2. pocho dice:

    Angela.
    Gracias por tu comentario. Particularmente los 102 de cadera de Diana, me parecen muchísimo más que espectaculares.
    At.
    Carlos Prieto

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