Hace algunos años escuché a Florence Thomas, una de las decanas de la lucha por la liberación femenina en Colombia, decir que la más importante revolución que se había dado en la historia de la humanidad, era la de las mujeres con sus avances en equidad y derechos. Silenciosa y pacífica, sin disparar un tiro.

Han pasado 40 años desde que ésta se inició y década tras década se gana terreno en libertades y derechos formales, legislación, obligaciones del Estado y compromisos laborales. Sin embargo, las mujeres cada día están más tristes.
Y no lo digo yo. No se trata de una apreciación subjetiva. Es la conclusión que arroja la encuesta sobre comportamiento social que se hace anualmente en los Estados Unidos, con la que le sigue el paso al estado de ánimo de los norteamericanos desde 1972. Un resultado que coincide con el de cinco investigaciones más realizadas en distintos países desarrollados: las mujeres cada vez más melancólicas, mientras los hombres cada día más contentos. Un estado de ánimo que se acentúa con el paso de los años, con arranque juvenil grato que se va marchitando con el tiempo, mientras ellos están envejeciendo mejor. La reflexión se ha generalizado porque la realidad se ha vuelto una constante sin consideraciones del orden racial, ni el estado marital, ni del dinero que se maneje, ni si se tienen o no hijos, ni la nacionalidad o el país en el que se viva.
Las mujeres alrededor del mundo se están sintiendo mal. Lo reitera también el best seller Marcus Buckingham, investigador durante años de la multinacional Gallup. Cuando las mujeres resolvieron entrar al dominio que por siglos había pertenecido a los hombres, se echaron varios fardos encima, responsabilidades, exigencias y mucho estrés. A ese universo femenino centrado en verse bien, la familia, desarrollar destrezas personales, el jardín, la cocina, las fiestas, se le sumaron obligaciones en el trabajo, donde hay que presentarse como una Barbie, en la oficina, en los negocios sin quedar eximidas de todas las anteriores. El resultado: doble rol, el de la calle y el de la casa. Regresan a seguir trabajando en el inaplazable frente doméstico. Sin tiempo para ellas, con un vacío que crece como la infelicidad.
La realidad masculina es bien distinta y de allí su satisfacción. Sin duda se liberaron del peso ancestral de tener que responder como proveedores universales, ganando en calidad de vida y recuperando un tiempo precioso que les permite disfrutar de la cocina como el nuevo hobbie —chic y elegante—, del supermercado —el paraíso de los antojos— y la interacción social y los niños, un motivo de entretención de algunas horas, eso sí, sin medírsele a nada de lo jarto. Viudos y separados despliegan encanto y consiguen pareja joven con increíble facilidad y rapidez.
¿A quién les ha servido más esta revolución, a los hombres o a las mujeres? La creciente tristeza femenina habla por sí sola. Por cada dos mujeres que consumen antidepresivos y deben acudir al psiquiatra sólo un hombre lo hace. Signos que indican que con la llamada liberación femenina nos puede haber salido el tiro por la culata. Una revolución que pretendía ser liberadora parece estar volviéndose agotadora. Y lo peor: irreversible. Una verdadera paradoja que nadie imaginó.
Tomado de El Espectador
Excelente artículo sobre la capacidad que las mujeres hemos adquirido para estar en casa, en el trabajo, ser mamás, arreglatodos y en muchos casos pagatodo.
A veces nos preguntamos hasta donde sirvió esa revolución femenina ?
Gracias Carlos por enviarme tu boletín !!
muy interesante !
Maravilloso articulo, realmente nos cuestionamos si toda esta evolucion ha valido la pena, nos pone a pensar en lo felices que eran nuestras madres en su rol de amas de casa y como lo desempenaban sin estos altos niveles de stress que hoy en dia maneja nuestra sociedad. A nosotras si, hemos avanzado, realizado como mujeres, pero me pregunto vale la pena dejar los hijos en manos de la tecnologia, no seria bueno dedicarles mas tiempo? jugar mas en familia? realizar esas tertulias maravillosas alrededor de la mesa, despues de una maravillosa cena preparada por nuestras madres que para mi concepto cocinaban como el mejor chef de la academia Le cordon Blue?. No se es dificil analizar el trasfondo de tan delicado topico, pero debemos poner atencion a esos sintomas y manifestaciones de soledad y frustacion en que la mujer se ha sumergido tratando de ser “Wonder woman” .
Gracias Alfonso por ponerlo en tu web.
Carmen Elena
Muy interesante el articulo y muy acercado a la realidad, hemos alcanzado niveles muy altos pero a muy alto costo, casi que los hombres se han replegado en su mayoria y se ajustaron a su nuevo rol de amos de casa sin mucho esfuerzo y nosotras a responsabilizarnos de la familia en su totalidad hasta de ellos y eso es muy desgastante porque con la responsabilidad de los hijos basta. Todo esto genera desequilibrios que solo podemos organizar dedicandole mas tiempo a nuestro ser interior, mejorando nuestra comunion con Dios que en muy alto grado se ha perdido y asumiendo las desiciones que hemos tomado porque esto ya no tiene retroceso.
Mil gracias.
Ma Cristina Correa
Totalmente de acuerdo ….ademas lo mas exacto del articulo: IRREVERSIBLE. Como bien lo afirma la escritora, nunca nadie se imagino que lo “liberadora” estaba bastante lejos de ser asi. Y seguimos en nuestra equidad de genero…etc, etc. Pocho, un abrazo. Elizabeth