Dos posiciones, dos puntos de vista, dos criterios…dos conclusiones. ¿Tu…que piensas?. Pocho

1. Apologistas del aborto (By. Ernesto Yamhure)
LA EQUIVOCADA DECISIÓN DE LA Corte Constitucional que obliga a los colegios a enseñar los supuestos derechos que tiene la mujer a abortar, abre una vez más la discusión sobre este delicadísimo asunto, que trasciende las fronteras de la religión.
En el instante mismo en que los gametos femenino y masculino entran en contacto y el óvulo es fertilizado, se produce el milagro de la vida. Algunos defensores del aborto aseguran que hasta el tercer mes de gestación el feto no puede ser considerado como una vida humana, razón por la que es procedente la interrupción del embarazo.
Frente a ese argumento surge un interrogante elemental: ¿Si el embrión no es una persona hasta el tercer mes, entonces, qué es? ¿Una rata que experimenta un proceso de mutación y se convierte en ser humano en el día noventa?
Las doce palabras del artículo 11 de la Constitución lo dicen todo: “El derecho a la vida es inviolable. No habrá pena de muerte”. En mayo de 2006, la Corte Constitucional prevaricó de manera grave cuando hizo el estudio de constitucionalidad de la Ley 599 de 2000 —Código Penal— en lo relacionado con el artículo 122 que prevé penas entre uno y tres años a aquella mujer que “causare aborto o permitiere que otro se lo cause”.
Consideró el tribunal constitucional, en contravía de la Carta, que en Colombia puede imponérsele “pena de muerte” a los bebés que están en los vientres de sus madres en tres casos particulares: violación, malformaciones del feto y cuando el embarazo pone en riesgo la vida de la madre.
Respecto del tercer caso, la Corte Constitucional —en un acto de lucidez jurídica y humanística— ha calificado, a través de una escala, el derecho a la vida al decir que la existencia de la madre vale más que la del hijo que lleva en su vientre.
Falta que nos muestren la tabla para el resto de edades o condiciones. Si esa lógica macabra se extendiera, en poco tiempo los jueces constitucionales emitirán un fallo en el que ordenarán que quien asesine a una persona de 40 años deberá pagar más años de cárcel que aquel que le dispare a un bebé de cinco meses.
Médico viene del latín mederi, que significa curar, salvar vidas, aliviar los dolores físicos de las personas. Cuando el médico termina sus estudios hace un juramento, el Hipocrático, en donde dice que a “nadie daré una droga mortal aun cuando me sea solicitada”. Por eso muchos doctores, apelando a la objeción de conciencia, se han apartado del fallo de la Corte Constitucional absteniéndose de practicar abortos, a pesar de las persecuciones laborales y de las presiones judiciales de que son objeto.
No contenta con presionar a los profesionales de la salud para que, en contravía de sus principios, practiquen abortos, ahora a la Corte le dio por obligar a que en los colegios se les enseñe a los estudiantes la sentencia de marras a través de la cual el alto tribunal abrió el boquete que permite interrumpir los embarazos.
Así las cosas, en los pénsum veremos cómo a las clases de química, física, historia, cálculo y geografía se le incluirá una nueva asignatura en la que los jóvenes estudiantes aprenderán en qué casos podrán abortar. Increíblemente, hay quienes consideran que decisiones en ese sentido son “progresistas y modernizantes”.
Previendo la cascada de objeciones de conciencia que se avecinan, la Corte aseguró que todos los colegios deben cumplir esta decisión “pedagógica”. Eso quiere decir que aquellos profesores que consideren que enseñar sobre el aborto atenta contra sus propios principios, deberán hacerlo para evitar ser despedidos o judicializados.
¡Qué lindo concepto sobre la libertad humana que rige en la Corte Constitucional!
Tomado de El Espectador
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2. Periodismo acientífico (By. Klaus Ziegler)
Cualquiera que lea la última columna de Ernesto Yamhure puede advertir el increíble analfabetismo científico del columnista que, sin el más mínimo rigor, ni conocimientos de biología o genética, se lanza en contra de los que llama “apologistas del aborto”.
Afirma el columnista que “en el instante mismo en que los gametos femenino y masculino entran en contacto y el óvulo es fertilizado, se produce el milagro de la vida”. Es difícil saber a qué se refiere con “el milagro de la vida”, porque es obvio que tanto el óvulo como el espermatozoide están tan vivos como cualquier otra célula del cuerpo. Pregunta el columnista: “¿Si el embrión no es una persona hasta el tercer mes, entonces, qué es? ¿Una rata que muta en humano en el día noventa?”.
Para Yamhure es obvio que el óvulo fecundado ya es un ser humano, pero no proporciona un sólo argumento para defender esta posición, y uno sospecha que semejante juicio obedece al inconfundible dogmatismo propio de una educación religiosa, que el columnista hábilmente evita mencionar.
Yamhure parece ignorar que cualquier célula del organismo es en ese mismo sentido un ser humano. La oveja Dolly fue creada a partir de una célula de la ubre de su madre, e igualmente cualquier mortal podría clonarse a partir de una célula de su cuerpo. Si fuéramos consecuentes con su lógica, cada afeitada equivaldría a un genocidio, al destruir con la cuchilla millones de potenciales clones, uno por cada célula de piel desprendida.
Cuatro días después de la fecundación se forma el blastocisto, un conjunto microscópico de células, sin órganos ni atributos humanos, que se transformará en el embrión y luego en el feto. Desde el punto de vista genético, un blastocisto es tan ser humano como un lunar en la mejilla; y darle el calificativo de “persona” a un feto de 12 semanas, aún sin cerebro, es tan caprichoso como considerar “vivo” a un individuo con muerte encefálica, porque todavía late su corazón, y más si tenemos en cuenta que el entramado neuronal básico no completa su desarrollo hasta después de la semana veinticinco.
Uno esperaría que la difusa y delicada línea fronteriza que separa lo humano y no humano fuera trazada por personas informadas, libres de prejuicios y apelando a criterios racionales. El tema del aborto plantea problemas éticos complejos, pero su discusión exige un mínimo de erudición científica.
Infortunadamente estos debates caen en manos de periodistas acientíficos y legisladores retrógrados que aprovechan su poder para convertir sus creencias y prejuicios personales en ley.
Tomado de El Espectador
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Pienso que una persona y sobre todo una mujer debe tener derecho a decidir si aborta o no. Independientemente de las cuestiones religiosas, son muchos los casos en que un bebé no debe llegar al mundo por su propio bien si así se le puede llamar.
Si la mujer es drogadicta o alcohólica, si es prostituta, si tiene 13 o 14 años o por el estilo o si es excesivamente pobre debe tener la oportunidad de decidir ella misma si tiene o no el hijo.
En condiciones como las anteriores el hijo tiene demasiadas probabilidades de tener una vida desgraciada y terminar en el crímen haciéndose daño él y haciéndoselo a otros.
Stephen Levitt, genio gringo de la economía y catalogado por expertos como futuro premio nobel, demuestra que los índices de criminalidad en todas sus modalidades en USA bajaron en los años 90 casi a la mitad y en cuestión de 2 o 3 años, debido a la legalización del aborto en los años 70; con esta medida dejaron de nacer los posibles criminales que estarían delinquiendo entre 12 y 15 años mas tarde y miles jovencitas tuvieron mas oportunidad de organizar su vida antes de tener hijos no deseados.
En Rumania sucedió exactamente lo contrario, cuando se prohibió el aborto en los 70, coincidencialmente aumentó el crímen en los 90 en un 50%.
Si se dice que todo feto tiene derecho a vivir está bien, pero en ese caso también tienen derecho a vivir los que son producto de violacón y los que vienen con defectos congénitos, ahí de entrada hay contradicción.
Pienso que el aborto trae beneficios verdaderos de tipo racional para toda la sociedad.
Ernesto. Mil gracias por su comentario.
Klaus Ziegler debe de ser un renombrado científico, que trata a Ernesto Yamhure de analfabeto científico.
Pero supongo que Jerome Lejeune, uno de los más célebres genetistas del mundo, investigador, descubridor del gen del Síndrome de Down, le alcance a dar la talla al incomparable Ziegler, que no dice cuáles son sus logros científicos. Debería leer cuándo comienza la vida humana, según Lejeune, y encontrará que Yamhure coincide con el científico francés.
A buen entendedor, pocas palabras, Su Excelencia Ziegler. Cuando Yamhure habla del milagro de la vida, se refiere a la vida humana.