Las estadísticas muestran que un poco más del 60% de los estudiantes que cursan cálculo I, y cerca del 40% que toman cálculo II, reprueban, y llama la atención que una tasa de mortalidad tan elevada se dé exclusivamente en las materias de matemáticas y rara vez en otras asignaturas.

Se argumenta que la deficiente preparación del profesorado y la carencia de una metodología apropiada son las principales responsables del bajo rendimiento. Aunque esto puede ser cierto en algunos casos, no creo que esta explicación sea suficiente, por varias razones. En primer lugar, la universalidad del fenómeno y el hecho constatable de que se presente por igual en primaria y bachillerato muestran que hay algo inherente a las matemáticas que las hacen un tema espinoso y difícil para la mayoría. En segundo lugar, sería muy extraño que esta fuese la única asignatura que se enseña mal, a todos los niveles y en casi todos los colegios y universidades.
Resulta ofensivo para muchos aceptar la existencia de diferencias notables en los talentos. Sin embargo, nadie niega que haya personas que sin ninguna instrucción musical pueden cantar con afinación una melodía, y otros, que sin importar cuánto se esfuercen, nunca lo logran. El talento matemático, como el musical, varía en la población, y la dura realidad es que no todos nacen con el “buen oído” necesario para las matemáticas, un hecho que hay que reconocer y que obliga a revisar y simplificar el pensum vigente para hacerlo más sencillo y asequible.
El primer paso sería reducir su volumen. Los aspectos operativos, que ocupan gran parte del tiempo de clase, deben relegarse en su mayor parte a las calculadoras científicas o al computador. También es necesario eliminar del pensum muchos temas que pertenecen al “paleozoico tecnológico”, como las identidades trigonométricas, la división sintética, la racionalización de fracciones, los innumerables métodos de integración y el estudio de las funciones hiperbólicas y sus inversas.
Los recursos de cómputo y graficación que ofrecen programas como Maple o Derive permiten obtener gráficas precisas de curvas y superficies, resolver igualdades, desigualdades, sistemas de ecuaciones y ecuaciones diferenciales. Un buen uso de estas herramientas haría obsoleta la enseñanza de por lo menos la mitad del pensum de los primeros cursos de cálculo.
La enseñanza del cálculo ha sido un fracaso continuado y necesita con urgencia un cambio radical que reduzca y simplifique al mínimo el pensum. Los aspectos más abstractos y complejos deben ofrecerse solo en cursos exclusivos destinados específicamente a los estudiantes más talentosos.
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Me alegra saber, que estuve por fuera del 60% inicial y del 40% de la segunda.
Aunque he de confesar que mi gusto por los numeros fue mayor cuando percibi la verdadera aplicabilidad de estos, en cursos como Matematica Financiera, Investigación de Operaciones, entre otros…
pocho con el saludo y gran alegria de saber de usted,
le comento mi opinion que apropocito me encuentro en esta situacion, estoy en calculo II y creo que el gran problema que tenemos las personas en calculo es que no tenemos las bases para desempeñar esta materia en el bachillerato no se enseña bien es un paseo para los estudiantes y profesores y llegamos a la u, y no sabemos factorizar no sabemos resolver una ecuacion y pues claro no vemos ni media el problema no es de la universidad ni de su pensum es de la falta de compromiso en los colegios de tener una educacion adecuada para que no haya tanto desertor de las universidades por culpa del vendito calculo.
saludos pocho y me alegra saber de usted.