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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Archive for septiembre, 2009

De Salto en Salto (By. http://www.semana.com)

Posted by Carlos Prieto On septiembre - 30 - 2009

Para aquellos que lean este artículo, hago este comentario: ¿Donde quedan la Disciplina, el Esfuerzo, el Respeto, el Sacrificio, la Tolerancia, la Lealtad y la Paciencia; que debemos tener todos que pretendemos alcanzar metas? El solo hecho de que el entorno tecnológico en donde nos estamos moviendo, nos permita tener una mente abierta al mundo; no va a justificar, que reemplacemos el significado, la aplicación y el uso de las palabras que acabo de subrayar. Comparto al 100% de que esta generación tiene clara la Meta…pero, ¿Como llegar?…ahí si están perdidos. Pocho

227. Generación Y

Un estudio desarrollado en cinco años explica la inestabilidad laboral de los integrantes de la generación ‘Y’ y señala a las empresas como responsables por no entenderlos.

En el último año Juliana ya ha tenido dos trabajos diferentes. De ambos se fue porque le pagaban muy poco y se sentía desmotivada. Y aunque el que tiene ahora es mejor que los dos anteriores, no ve la hora de que su contrato termine, para irse a buscar algo que “me motive del todo y donde me paguen bien”. Al contrario de ella, Tomás tiene la suerte de trabajar en lo que le gusta y no se queja de su sueldo. Aun así, la semana pasada pasó su carta de renuncia para irse a estudiar a Alemania. “Yo siento que el mundo está abierto para mí y no puedo quedarme quieto”. Lucía, la estudiante estrella de su promoción en una de las universidades más importantes del país y con un cargo que cualquiera de sus colegas envidiaría, lo dejó todo para irse a meditar a India. A los 24 años estaba muy estresada y necesitaba un año sabático.

Lo que estos personajes tienen en común es que pertenecen a la generación ‘Y’. Así se les conoce a los nacidos entre 1980 y 1999, población que desde 2003 está haciendo su incursión en la vida laboral. Este proceso no ha sido fácil. En las empresas los ven como poco leales, pues saltan de un trabajo a otro por un pequeño aumento salarial o por vivir cualquier aventura exótica. Ante esta situación, muchas compañías están preocupadas por la inestabilidad laboral que observan en la base de la pirámide de la estructura de sus compañías.

Hace cinco años una multinacional contrató a Juan Carlos Mejía, un consultor en capacitación, para que investigara el porqué de ese fenómeno. Luego de indagar en empresas, universidades y colegios, Mejía encontró que el problema de la generación ‘Y’ es más universal de lo que pensaba y que detrás de su supuesta inestabilidad laboral lo que hay es un choque generacional. Ellos dejan las empresas porque éstas no los entienden e insisten en moldearlos a su imagen y semejanza, a lo que ellos se resisten. El estudio se dará a conocer en septiembre en el Congreso Nacional de Gestión Humana organizado por Acrip.

Uno de los aspectos más llamativos de la generación ‘Y’ es que es la mejor preparada de la historia. A los 23 años, estos jóvenes ya tienen dos carreras, hablan dos o más idiomas, cuentan con alguna especialización o maestría y poseen gran habilidad tecnológica que les permite hacer múltiples funciones de manera simultánea. “Tienen el cerebro en ambiente Windows, es decir, con varias ventanas abiertas”, señala Mejía. Tienen la autoestima bien cimentada y son exigentes, lo que, sumado a que han vivido en un mundo más globalizado, les da la sensación de que todo es posible. “Somos una generación abrumada por tantas posibilidades”, dice Natalia Alfonso. “Como sé que puedo hacer lo que quiera, vivo con la sensación de que no me muevo lo suficiente”, agrega.

Los ‘Y’ tienen gran habilidad para adaptarse a los cambios porque se criaron en un ambiente donde esta es la norma: cada seis meses hay una nueva versión de un programa para el computador, un nuevo iPod, un video juego o un teléfono mejor que el anterior. Para ellos es importante el equilibrio entre trabajo y familia y quieren que sus tareas no sean rutinarias, sino significativas. A veces, dice la sicóloga Stephanie Dinnel, de Drake International, dejan su cargo no tanto porque tengan una razón muy contundente para irse, sino porque no tienen un motivo muy contundente para quedarse. No sobra decir que son muy ambiciosos. Quieren ser millonarios e independientes antes de los 40 años.

Pero los ‘Y’ muy pronto se estrellan con la realidad de una estructura rígida de las compañías actuales, que exige mucha paciencia para llegar a esos cargos interesantes. Y como ellos tienen muy poca tolerancia a la frustración, cuando no han logrado ser vicepresidentes en un año, se desmotivan y se van. “Lo anterior los ha llevado a no tener sueños, sino pesadillas -dice Mejía-. Tienen clara la meta, pero no saben cómo llegar a ella”.

Según el informe de PrincetonOne, consultores en contratación, por primera vez en la historia una fuerza laboral llega con habilidades superiores a las de sus jefes y colegas, sobre todo en lo tecnológico. Pese a esto, Mejía encontró que a la generación ‘Y’ en las empresas le ponen trabas para surgir y la apartan de los trabajos retadores. La hipótesis de Mejía es que los empleados más viejos los ven como una amenaza por sus habilidades. Otros sienten recelo hacia ellos porque exigen demasiado, y quienes tuvieron que ganarse con humildad y paciencia el puesto que hoy ocupan, consideran esa actitud intolerable.

“Las empresas no han sabido entender esas características que los distinguen y aprovecharlas para su beneficio”, dice Mejía. Por eso el primer paso para el cambio deben darlo estas compañías. Una solución concreta es modificar la estructura piramidal de la organización y el concepto de jefes inalcanzables que trabajan a puerta cerrada y de cuando en cuando gritan: “González, venga a mi oficina”. Es importante quitarles literalmente las bisagras a los puestos de trabajo, abolir el término doctor y hacer gestión en los corredores, para que la comunicación fluya.

Los jefes deben comportarse más como guías y ayudarles a los jóvenes a rotar por la organización para que adquieran conocimiento y experiencia y no se aburran desempeñando una sola función. Los expertos están seguros de que si se les despierta la pasión con trabajos retadores, ellos se quedarán. Y pagarles lo justo es crucial porque esta gente ya no come con el letrero. “Eso funcionaba con otras generaciones que se dejaban pagar con el orgullo que implicaba trabajar para tal o cual empresa”, dice Mejía.

Muchos se preguntarán por qué una empresa debe hacer todos estos sacrificios por un muchachito de 23 años. Los expertos señalan que el esfuerzo vale la pena porque necesitan sangre joven que jalone la renovación de sus productos y agilice los procesos de trabajo. “No son un mal necesario, sino un bien indispensable”. Además, la rotación excesiva genera un costo muy alto porque hay que hacer nuevas contrataciones y volver a entrenar nuevos empleados. Si la rotación en la base de la pirámide de la empresa es del 30 por ciento, al cabo de tres años el 100 por ciento de estos trabajadores se habrá ido. “Y con ellos se va el conocimiento de los clientes, el entrenamiento, el ‘know how’. A ese ritmo, la empresa no va construyendo historia y siempre estará empezando de nuevo”, dice Mejía.

Por eso su conclusión es que hay que aceptarlos como son porque “todos van a chatear, a navegar por Internet y a ponerse los audífonos para trabajar. Hay que aceptar el cambio porque todos son iguales”.

Tomado de Semana.com (Enviado por Jhon Arsecio Rodríguez)

El gran salto adelante (By. Germán Vargas Lleras*)

Posted by Carlos Prieto On septiembre - 30 - 2009

El Dr. Vargas Lleras, tiene claro un problema inmenso en este país. Pocho

Germán Vargas Lleras

Germán Vargas Lleras

La prueba de la descomunal velocidad con que se desarrollan las telecomunicaciones y la informática es que, en ese campo, Colombia ha avanzado mucho en los años recientes y, aun así, se encuentra enormemente rezagada. Ocupamos el puesto 52 entre 66 países en el indicador de integración de la tecnología en el desarrollo socioeconómico. Entre los diez países del continente analizados, estamos en el octavo lugar, por encima sólo de Perú y Ecuador. En preparación del personal que trabaja en esos campos, el puntaje colombiano fue de 25.7, cuando el promedio de los países líderes supera 75 puntos. En infraestructura, la calificación colombiana es de 4.3, contra notas de entre 80 y 90 de los países a la cabeza.

Esto nos aísla del mundo, nos hace más subdesarrollados y hace más pobres a nuestros pobres, pues estar desconectados es perder a diario oportunidades de conocimiento y progreso. Para dar el gran salto adelante, primero que todo hay que interconectar a Colombia. Cada obra de infraestructura debe incluir, como inversión del concesionario, ductos destinados al tendido de redes de fibra óptica o cableado para aumentar esa conectividad. Está sobre el tapete una inversión de 250 millones de dólares en un satélite colombiano. Pero no es claro que con ello las tarifas vayan a bajar ni que más usuarios se vayan a conectar. Con esos recursos, podríamos llevar a las escuelas públicas 500.000 computadores. O subsidiar igual número de computadores con acceso a Internet, para familias de estratos 1 y 2.

A esa franja social hay que dirigir los mayores esfuerzos. Es enteramente posible que con dineros del FONTIC se subsidie de manera directa a los operadores del servicio de telefonía móvil para que le ofrezcan a sus 40 millones de usuarios acceso ilimitado a Internet por 20.000 pesos mensuales. Con la misma figura de subsidio, el ciudadano de estrato uno y dos amortizará en 36 meses por 10.000 pesos adicionales su computador de bajo costo. Así alcanzaremos la meta, para el 2012, de que el colombiano pague 30.000 pesos mensuales por equipo y servicio de Internet.

Otra herramienta de este gran salto adelante será la cofinanciación a los entes territoriales, con recursos del FONTIC, para impulsar redes inalámbricas y conseguir cada vez más municipios ciento por ciento Wi-Fi, donde desde la plaza pública sea posible acceder a Internet y este servicio deje de ser un privilegio, para convertirse en un derecho de todos.

El gran salto adelante debe llegar a la educación, de manera que cada niño tenga, como cuaderno de clase, un computador. Una primera y alcanzable meta sería que, en los cuatro años de mi mandato presidencial, pasáramos en las escuelas públicas del actual promedio de 30 niños a sólo cinco niños por computador.

Parte de nuestro rezago se debe al uso ineficiente y desordenado del espectro radioeléctrico. Se trata de un bien escaso, pero su uso se puede multiplicar con la aplicación de nuevas tecnologías que, para hablar coloquialmente, lo hagan rendir mucho más. Hay que abrir el sector a operadores móviles virtuales, generando un mercado secundario que aproveche mucho mejor el espectro. Para ello, el Estado, dueño del espectro, debe quitarles las licencias a los operadores que no hayan cumplido con el objetivo de asignación.

Parte del desorden se debe a la multiplicidad de entes reguladores. Creemos que debe haber uno solo, que abarque todo el mercado e incluya todos los servicios, una autoridad única que asuma las funciones de la Comisión Nacional de Televisión y las de la Comisión de Regulación de las Telecomunicaciones.

Fortalecer los controles es necesario, entre otras cosas para cortar de tajo eventuales abusos de los operadores, como la discriminación injustificada de precios, en detrimento de un sector de la población. Sólo con estas herramientas podremos cerrar ese otro frente de nuestra enorme brecha social: la brecha digital, y dar, en consecuencia, el gran salto adelante.


* Candidato a la Presidencia por el partido Cambio Radical

Tomado de El Tiempo

Criollas bravas (By. Harry Sasson)

Posted by Carlos Prieto On septiembre - 30 - 2009

Un clásico español del tapeo es esta preparación de patatas bravas, en este caso revisitadas a la manera colombiana con el sabor particular de la papa criolla.

224. Criollas Bravas

Las patatas bravas son infaltables en una barra de tapas y uno de los platitos más significativos de la cocina clásica española. No hay tasca en la que no se despache junto a tortillas, chipirones, jamón, toneles de vino y unas buenas cañas de cerveza.

La norma madrileña manda a prepararlas con el ácido vinagre y rubicundas a punta de guindilla, aunque la base en toda la península ibérica es tan simple como papas doradas y bañadas con una buena salsa de tomate picante. La versión más extrema, por decirlo de alguna manera, es la común en Valencia y Cataluña, que consiste en presentar las papas con una mezcla de aceite de oliva, guindilla, pimentón y vinagre, siempre vinagre.

Como sea, su picante leve mezclado con el tomate resulta ideal para una noche de marcha, con buenas tapas y vino interminable. Muy español, por supuesto. Con este clásico en mente quiero presentar una nueva serie de recetas cuya idea es que recordemos preparaciones tradicionales de las cocinas del mundo, como la francesa, la española o la italiana, y darles un giro utilizando en su preparación ingredientes locales, colombianos y campesinos, con el fin de mostrar las posibilidades de los productos de nuestra tierra.

Vamos a empezar, entonces, dándoles un giro a las patatas bravas preparándolas con papas criollas, esas mismas chiquitas y doradas que son uno de los grandes patrimonios de la cocina colombiana y que tostaditas quedan sencillamente espectaculares.

Criollas bravas

Ingredientes para 4 personas

1 kilo de papa criolla pequeña

1/2 cebolla cabezona

2 dientes de ajo

1 a 3 cucharaditas de pimienta de cayena o guindilla

1 lata de 400 cc de tomates italianos en su jugo

Sal y pimienta

Aceite de oliva

2 cucharadas de vinagre blanco

1 cucharada de miga de pan

Preparación

En una olla con un poco de aceite de oliva saltee la cebolla, el ajo y la guindilla. Agregue el tomate con sus jugos y deje cocinar durante 15 minutos a fuego medio. Después de este tiempo, licue y reserve. Aparte, fría las papas criollas en aceite hondo hasta que estén bien tostaditas. Si el tamaño de las papas es mediano, córtelas por la mitad. Antes de servir caliente la salsa en un sartén hasta que reviente el hervor, luego agregue las papitas criollas, un chorro de vinagre blanco y la miga de pan para que la salsa abrace las papas. Ajuste la sazón con sal y sirva, ojalá con un par de huevos fritos estrellados encima.

Tomado de El Espectador

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