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"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Archive for agosto, 2009

The Wolfman (By. Joe Johnston)

Posted by Pocho On agosto - 26 - 2009


La cinta que cuenta con la actuación de Benicio del Toro, Sir. Anthony Hopkins,  Emily Blun y Hugo Weaving; se estrenará en 2010.

Para beber y comer (By. Harry Sasson)

Posted by Pocho On agosto - 26 - 2009

179. Tabasco

La centenaria salsa de ají tabasco le da el toque secreto a esta preparación.

La salsa de ají más famosa del mundo es la Tabasco, elaborada desde hace más de 100 años por la compañía estadounidense McIlhenny, con sede en Luisiana y que hoy se mantiene como la principal procesadora de ají y una de las pocas empresas en ese país que han logrado mantener su carácter familiar a través de las continuas sucesiones.

Edmund McIlhenny, un exiliado de la guerra civil que encontró refugio en Avery, Luisiana, fundó la compañía en 1868 y comenzó a embotellar su famosa salsa, elaborada con chiles rojos de una variedad conocida como tabasco, que se cultivan especialmente en México y Estados Unidos.

El secreto es que la sazonó con la particular sal de las minas de Avery y la dejó reposar durante tres años en barricas de roble blanco. En 1870 fue presentada en Nueva York con la ayuda de la compañía mayorista E.C. Hazard and Company, y desde ese año no ha dejado de venderse bajo la misma receta, cuya patente hoy es tan codiciada como la de la fórmula de la Coca Cola. Lo que sí ha cambiado con el tiempo es su presentación, pues originalmente fue embotellada en frascos de colonia con atomizador, hasta llegar a la estilizada botella de cuello largo que la distingue hoy.

Para enfrentar el mercado, la ancestral McIlhenny ha lanzado diferentes salsas de ají, como la Tabasco Green Pepper, la Tabasco Chipotle, la Tabasco Garlic y la Tabasco Habanero. Sin embargo, la Tabasco original no descuida su trono y hoy no es posible imaginar un buen número de recetas sin esta deliciosa salsa, como por ejemplo el Bloody Mary, un reconfortante coctel inventado en 1938 en el King Cole Bar del hotel St. Regis de Nueva York y al que se le aplican algunas insignes gotas de Tabasco. Continuando mi serie de recetas picosas, quiero proponer una preparación para beber y comer al mismo tiempo, inspirada en el emblemático Bloody Mary y con la huella inconfundible de la salsa Tabasco.

Bloody Mary de mariscos.

Ingredientes para 4 personas como entrada

250 gramos de pescado blanco (corvina, róbalo o mero) muy limpio

8 langostinos U21-25 pelados y desvenados

200 gramos de pulpitos baby o calamar

20 almejas sin su concha

500 cc de jugo de tomate o Clamato

Jugo de 8 a 10 limones

Sal y pimienta

Gotas de Tabasco al gusto

Gotas de salsa

Worcestershire

Sal de apio para escarchar

Preparación

Sazone los mariscos con sal y pimienta. Cocine los langostinos y los pulpos en agua con jugo de limón, sal y ají. Prepare un cebiche mezclando el pescado con el jugo de limón, sal y pimienta, y deje reposar durante cinco minutos. Mezcle el cebiche de pescado con los mariscos y añada el jugo de tomate. Escarche las copas  con sal de apio, sirva  los mariscos, luego vierta un poco del jugo hasta completar la copa y decore con un langostino.

Año 20 d. G. (By. Julio César Londoño)

Posted by Pocho On agosto - 26 - 2009

178. Galán

EL VIGÉSIMO ANIVERSARIO DE LA muerte de Luis Carlos Galán no hizo sino revivir un viejo dolor y comprobar que la justicia en Colombia cojea pero… ¡de qué manera!

Pero viéndolo bien no deberíamos sorprendernos de la impunidad de este caso: si la Fiscalía no resolvió el magnicidio perpetrado en un avión, ¡cómo pedirle que resuelva los cometidos en plazas públicas, en medio de cohetes, aguardiente, multitudes y escoltas!

Los últimos cables señalan como responsable del crimen (coautor, dicen los jueces) al ex héroe nacional Maza Márquez. César Gaviria asegura que los norteamericanos no lo veían con buenos ojos por su cercanía al cartel de Cali. Yo no creo. Ellos son altos y hablan una lengua distinguida, pero no sufren de escrúpulos, son pragmáticos. Sajones. Además, en esos tiempos el que no fuera cercano a los Rodríguez no era nadie. Para ser ministro, contralor, Presidente o reina nacional de belleza había que tener relaciones muy estrechas con los célebres hermanos.

Los historiadores de los futuros posibles se están preguntando qué habría sido del país si el prohombre se hubiera salvado, y han concluido que Colombia habría enderezado el rumbo bajo su tutela y que hoy no estaríamos en esta encrucijada.

Lamento disentir. Galán no habría hecho mayor cosa en el cuatrienio 90-94 porque ya estaba cooptado por el oficialismo liberal, colectividad que había domado a ese muchacho brioso y brillante a punta de golpes bajos y “pelas” electorales, y le había hecho entender que por fuera de su manto no había futuro. Si Galán hubiera llegado a la presidencia, Turbay y López les habrían echado mano a los despachos claves, Gaviria habría puesto un joven chusco en cada viceministerio y la bancada liberal habría agarrado el resto. El clientelismo, en suma (la raíz del mal, según Galán), estaría tan lozano y vigoroso como hoy, cuando ha sobrevivido a una mano mucho más independiente y poderosa que la del mártir, la de Uribe. Y el narcotráfico estaría muerto… de la risa. Como la humanidad es viciosa desde chiquita, y la legalización aún demora algunos decenios, es fácil prever que el narcotráfico enterrará sin ningún esfuerzo a los tataranietos de Galán.

Colombia supo que Galán “era el hombre” cuando lo mataron, no antes. No lo supo cuando él se lanzó a la presidencia en 1982 y quedó de tercero, a años luz de Belisario y López, ni en el 86, cuando el partido, es decir, López y Turbay, decidieron que Barco, un señor con serias limitaciones físicas y mentales, era el hombre. Si no es Barco, ¿quién? (¡tronco de razonamiento!). El nombre de Galán ni siquiera fue considerado porque era un disidente, un leproso, un místico peligroso que amenazaba acabar con el narcotráfico y, horror de horrores, con el clientelismo. Entonces Colombia no lloró: votó de manera masiva y feliz por Belisario, López y Barco.

Galán iba a ganar en el 90, sin duda, pero con el corbatín de pepas de Turbay puesto. La muerte le ahorró ese papelón, le evitó el desprestigio y puso en su vida ese broche prematuro y fatal que la biografía del héroe exige. Si no lo hubieran asesinado, Galán habría sido una decepción más y hoy envejecería olvidado en alguna embajada de segunda en Europa. Él no podía salvarnos de nosotros mismos. La historia enseña que los países no se salvan por la intervención de un mesías, sino cuando conciben un sueño colectivo; cuando el “mesías”, cualquiera que sea, puede reunir un equipo de un centenar de hombres muy capaces para ponerlos al frente de una masa de millones de personas educadas, éticas y empleadas. Un pueblo educado es competitivo, respeta la ley y lo gobierna cualquiera, hasta un político. Si no se dan estas circunstancias, el mesías no baja (y si baja lo “bajamos”, como a Galán).

Tomado de El Espectador

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