Carlosprieto.net

"No hay verdades absolutas; todas las verdades son medias verdades. El mal surge de quererlas tratar como verdades absolutas" – Alfred North Whitehead

Archive for agosto, 2009

Navega nuestro orgullo (By. Armada Nacional)

Posted by Carlos Prieto On agosto - 28 - 2009

Recuerdo ese día en que participe como Padrino en un primer Bautizo. Mi comadre (Q.E.P.D), me encomendó su muchacho. Tal vez, estaba yo demasiado jovén, y aún no lograba comprender e interpretar correctamente lo que estaba allí sucediendo. Gracias a Dios, tuve la oportunidad de que mi primer ahijado fuera F.A.M.S. (Por cuestiones de seguridad, no puedo escribir su nombre). Hoy me siento orgulloso, de que mi ahijado sea oficial “Destacado” de la Armada Nacional Colombiana. Me envia este video, que quisiera compartir con todos mis amigos y familiares. Pocho


Leche de jarra (By. Fernando Gallego)

Posted by Carlos Prieto On agosto - 28 - 2009

181. Leche de Jarra

Cumplidos los cinco años, mi estado de salud era tan precario, que se pensaba que no me criaría, después de una de las tantas pestes que me asolaron, el médico recomendó un cambio de clima: “doña Alicia, le dijo a mi madre, lléveselo a temperar, ojala y pueda tenerlo una temporada en el campo”.

Mis tías abuelas, hermanas de mi abuelo materno, vivían en una finca cerca de Calcedonia, zona cafetera, clima templado, y adoraban a mi madre, así que la cosa salió de bola-bola, me sacaron del kinder y allá fui a templar en compañía de mi abuelo Miguel, la idea era que permaneciera en el destierro unos seis meses.

El primer impacto fuerte se dio al día siguiente a mi llegada; como gran regalo de bienvenida me tenían un “cucarrón mierdero”, así los llamaban, amarrado a un trozo de hilo, para los niños campesinos era un juguetazo, volaba mucho más entretenido que las cometas, era como una cometa con motor, para mí fue una ofensa, ¿cómo así que un cucarrón de regalo para mí? Si les tenía pavor, armé una pataleta de padre y señor mío, las insulté, les tiré una canastada de tusas que por ahí había y casi no me calman.

Era una hermosa finca, tenían ganado, caballos, potreros, sementeras, gallinas, cluecas con pollitos, marranos, frutales, bosque, río, peones, mayordomo y una casa que desde el principio fue mi fascinación: La Elda (helda?), en aquel entonces las fincas cafeteras tenían una, construcción pequeña con techo deslizable para secar el café.

Allí conocí todo esto, y aunque muchas cosas nos las habían mencionado en el colegio, era mi primer encuentro con la naturaleza. Las gallinas ejercían sobre mí un efecto mágico, pues me encantaban los huevos, así que ver de dónde venían era totalmente sobrecogedor. El establo, donde se ordeñaban las vacas también me alelaba, eso de sacarle la leche a esos animalotes me mantenía muy pensativo y preocupado, las razones eran dos, cuando las vacas se echan en la tierra, la ubre y las tetas quedaban en contactocon suelo, para mí eso era una suciedad, pero lo más preocupante era que ya había visto que los terneros se metían la lengua en la nariz, en nuestra familia el hurgarse la nariz se llamaba “colmenear” y era considerado una cochinada, así que cuando vi que antes de ordeñar, el bendito y colmeneador ternero le chupaba las tetas a la vaca, decidí que yo no volvería a tomar leche de vaca.

A la mañana siguiente cuando me ofrecieron la famosa postrera (leche ordeñada directamente en el vaso quedando muy espumosa), les advertí que no volvería a tomar eso, y expuse con toda firmeza mis razones.

Tronco de problema para Teresa, Matilde y mi abuelo- quienes eran los responsables de que yo me “repusiera” y se habían comprometido a mandarme para Cali gordito- pues ¿sin leche que muchacho se puede criar?

Al día siguiente mi abuelo resolvió el problema de una manera salomónica: “mi nieto tiene razón dijo en tono solemne cuando desayunábamos, de hoy en adelante vamos a comprarle leche de jarra y no me le vuelvan a dar esa sucia leche de vaca”. Así se hizo y todos felices, el muchachito regresó a casa, después de unas super-vacaciones, totalmente repuesto y lleno de experiencias nuevas para lucirse en el colegio.

Las santabárbaras de la civilización (By. Julio César Londoño)

Posted by Carlos Prieto On agosto - 27 - 2009

Gratamente sorprendido de haber encontrado en mis lecturas a este “Hombre de Letras”, Julio César Londoño. Aquí su autoretrato…fantástico!!!. Pocho

“Vivo en una pieza de una casa de Palmira. Todas las mañanas viajo hasta el patio, donde construí un estudio junto al palo de chirimoyas. Allí escribo cuentos, ensayos y artículos de prensa. Gozo de cierto prestigio en la cuadra desde que gané el Premio Juan Rulfo en París (1998). Escribo en todos los medios nacionales, y en todos me pagan una miseria por mi trabajo. Por fortuna no saben que me divierto tanto escribiendo que estaría dispuesto a pagarles porque me dejaran hacerlo. Doy gracias a la vida por ser esa cosa exótica, pedante y casi feliz, un hombre de letras”.

Julio César Londoño

Julio César Londoño

MUY TIMORATA, AUNQUE RUIDOSA como siempre, la respuesta de Chávez a las acusaciones de Uribe: “Vamos a ver si cerramos la frontera… vamos a estudiarlo… estas no son órdenes… son instrucciones…” (¿?)

Acto seguido ordenó a los funcionarios de mayor rango de la embajada abandonar Bogotá, pero dejó al más importante, al Encargado de Negocios. Vociferante, pintoresco, ordinario y todo lo que se quiera, pero no loco.

Mucho más serio (y calculador) Uribe: primero agotó los canales diplomáticos, esperó con paciencia una respuesta, y cuando Caracas dejó pasar los días sin responder, prendió el ventilador: ¡Chávez está armando a los narcoterroristas!, gritó al mundo con el ceño fruncido y el corazón alborozado.

Mucho más seria y responsable Suecia, que le ha pedido explicaciones claras al gobierno venezolano.

Bueno, es verdad que Uribe puede ser acusado de todo menos de seriedad, pero hay que reconocer que en este episodio está actuando con firmeza y seriedad. Lo mismo vale para Suecia, una nación cuyos artefactos militares terminan con frecuencia en manos de guerrilleros birmanos, afganos o colombianos, para sorpresa de sus ministros, que se llevan las manos a sus pálidas calvas boreales y exclaman ¡Oh, Dios, cómo pudo volvernos a suceder esto! Y empacan a su reina en el primer vuelo al África para que se tome fotos cargando en sus brazos un negrito mutilado por alguna de las 420.000 minas quiebrapatas que fabrica en un año la Unión Europea.

Se calcula que el negocio de las armas mueve US$290.000 millones al año. De esta torta, el 63% le corresponde a Estados Unidos y el 29% a Europa. El 8% restante se lo reparten China, Rusia, India, Brasil, Japón y la mosquita muerta de Canadá. Los países líderes en el ramo son los miembros del G-8.

Aunque es un negocio controlado por las personas más éticas y ecuánimes de la sociedad, los banqueros, no faltan los “torcidos”: en mayo de 2007 el mundo celebró la liberación de cinco enfermeras búlgaras y un médico palestino que llevaban ocho años encerrados en una cárcel de Libia, gracias a la gestión humanitaria de Cecilia de Sarkozy. Después se supo “el guardao” de esta ternura: Libia liberó los prisioneros sólo cuando Francia accedió a venderle cohetes antitanques y equipos de comunicación por US$370 millones. Occidente se indignó, por supuesto, pero finalmente se tragó el sapo de que Francia armara a Muammar al Gadaffi, el célebre dictador, cacorro y terrorista libio (su guardia personal está formada por 45 jóvenes altos, firmes, macizos, de todos los colores y de una belleza casi dolorosa).

Pero la perla es el Irangate, un caso que involucró a altos funcionarios de la administración Reagan entre 1985 y 1986 en una red de tráfico ilegal de armas con destino a Irán, entonces en guerra contra Irak, para financiar la Contra nicaragüense. La triangulación involucró un popurrí de antología: inteligencia israelí, prohombres estadounidenses, santones iraníes, aeropuertos salvadoreños, perica colombiana y cuentas bancarias de la familia Bin Laden. ¡Y después dicen que falta cooperación internacional!

Recordemos que la Contra era una fuerza mercenaria que luchaba contra el ejército del gobierno sandinista, un movimiento revolucionario que el mundo aplaudía por su triunfo sobre el sátrapa Anastasio Somoza.

Conclusión: que tres lanzacohetes suecos sean adquiridos por Venezuela y terminen en manos de un guerrillero colombiano, no es una novedad. Al fin y al cabo las armas que salen de las santabárbaras del primer mundo están hechas para que exploten en el tercero, para consumo de guerrilleros, soldados, terroristas, campesinos, negros, amarillos, blancos, comunistas o paracos, porque el dinero, se sabe, está por encima de estas minucias.

Tomado de El Espectador

VIDEO DE LA SEMANA

Música recomendada

Escuchar Pocho.fm

Twitter