
Hace un tiempo casi se acabó temporalmente el agua en Barcelona. ¿Qué hicieron? Comprarla y traerla de lejos en grandes buquetanques, como se transporta petróleo. Así de sencillo. Barcelona es la segunda ciudad de España y en algunos aspectos es más importante que Madrid.
Día vendrá y ya está llegando, y a muchas partes ya llegó hace mucho tiempo, que el agua valdrá y vale más que el petróleo. De aquí por qué es pertinente preguntarse si es más importante una mina de oro o una mina de agua. Lo más elemental es constatar (oh, qué descubrimiento) que se bebe agua y no se come oro y que la sed se calma con agua y no con oro. Uich.
Tuve la suerte de casi asistir, algo así como entre bambalinas, digamos que desde el tercer anillo de seguridad, a una reunión de los potentados de la Tierra, gracias a mi amistad con el asesor de uno de ellos.
Allí, preparando la economía del tercer milenio y con miras a seguir siendo ellos los ricos del mundo a como dé lugar, se dijo con gran secreto una verdad que hoy es evidencia total: que dentro de muy poco los países ricos de la Tierra serán los que más agua posean y que esos países son, en general, los del Tercer Mundo, o sea los subdesarrollados, “subdesenvolvidos”, como dicen en portugués.
En esa reunión se habló, todavía con mayor hermetismo, sobre la manera como las potencias comprarán el agua lo más barata posible, o se adueñarán de las fuentes hídricas de esos paisillos.
Uno de esos paisillos es Colombia. Veo cerca el día en que grandes buques apostados a uno o dos kilómetros de las playas del Tayrona se llenen con el agua que bajan de los ríos de la Sierra Nevada.
Con enormes mangueras, un coloso de los mares se llena en unas horas. No es con el agua de un grifo sino de un río, como el Buritacá. Esta agua es tan pura que sólo necesita prácticamente un tratamiento para quitarle alguna piedrecita o granito de arena.
Invito a los lectores a que hagan las cuentas. Cada envío, con el litro barato, barato, al precio de 20.000 pesos colombianos, arroja un guarismo que no cabe en la pantalla de una calculadora de bolsillo.
Y si no es un barco, sino diez diarios, porque la demanda de agua será cada vez mayor, incluso después de pagados los fletes, los portes, los impuestos, la ganancia para nuestro país será incalculable, casi como para decir que habrá casa, carro y beca para todos. Y no es fantasía, va siendo realidad este negocio de compraventa de agua. Quién lo creyera.
El mayor consumidor de agua será, desde luego, Estados Unidos, país que no está acostumbrado ni se acostumbrará a apretarse el cinturón. Tenemos el negocio redondo montado.
No tendrán agua para vender a USA los países vecinos. México, porque es muy desértico; los otros países de Centroamérica porque no tienen ríos grandes, mucho menos Cuba. Y allí cerca, a tiro de cañón, se encuentra un país que todavía es potencial mundial en agua: Colombia.
La Sierra Nevada sería, en gran parte, nuestra salvación. El agua del Chocó, tan abundante, exigiría mayor tratamiento, pues los manglares la convierten en barrosa y si se ha de tomar de los ríos que desaguan al Pacífico, el porte hasta USA es más caro, pasando por el Canal de Panamá. El tema da para largo.
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